Serie Chavín de Huántar - Análisis y reflexión- Parte Ocho
LA LITOESCULTURA CHAVIN: LOS DIBUJOS EN PIEDRA
DE LA VIDA Y DEL UNIVERSO
Chavín de Huántar fue el mayor sitio de
nuestra prehistoria, donde sus artistas lograron la hazaña de dibujar en piedra
sus más importantes creencias sobre la vida y el universo las cuales, sin
embargo, siguen siendo un gran misterio por resolver. Veamos los vestigios del
impresionante arte lítico chavín.
ESCULTURA
Con el
arte en piedra, los chavines hicieron monolitos de culto, estelas y ornamentos
de muros, columnas, clavos enormes y losas voladizas, entre otros. Destacan los
siguientes vestigios, en orden cronológico de más a menos antiguo, según Uwe
Carlson:
· Monolito del «Lanzón», en el «Templo Viejo»;
· Algunas placas de relieve de la
Plaza Circular Hundida.
· Obelisco Tello, frente al
«Templo Viejo»;
· Cornisa del «Templo Nuevo»
· Estela de Raymondi;
· Ulteriores placas de relieve de
la Plaza Circular Hundida y de la rectangular;
· Portada de las Falcónidas.
EL «LANZÓN».
La teoría arqueológica general decía que representaba a la deidad chavín principal; pero ese enfoque está frontalmente cuestionado por la emergente visión chamánica como el marco conceptual para el conocimiento de la ideología sobre el ser, la realidad, el universo, la vida y la muerte que fue vigente en todas las culturas prehistóricas de los Andes Centrales y en todo el nuevo mundo.
Como ya se
ha expuesto antes, esta nueva visión define a este vestigio como la imagen de
un chaman ancestral en pleno «vuelo astral» para cumplir su sagrada tarea de
conectar y mediar entre el mundo de los hombres y el de los dioses, asumiendo
los poderes sobrenaturales de especies de poderosos animales depredadores de
tierra y aire.
Físicamente es una escultura de 5 Ms. de altura que esta clavada en medio de una de las más antiguas galerías de reducida forma cuadrangular, al final de uno de los pasillos, en el centro del «Templo Viejo».
También, es una huanca, que del quechua se traduce como “piedra sagrada”, de primordial importancia en el conjunto de las creencias, presuntamente de índole chamánica, de los pueblos prehistóricos andinos.
Nadie sabe
el porqué de su forma de cuchillo o punta lítica de proyectil. En su superficie
está labrada una imagen antropomorfo–zoomorfa, que los expertos consideran como
la deidad principal de los chavines del tiempo del «Templo Viejo», o como una
especie de totem del sacerdote chamán fundador o ancestral. Su cabello y cejas
asemejan serpientes. De su boca salen dos grandes colmillos y sus dedos
terminan en garras felinas. Su mano derecha está alzada y la izquierda apoyada
en su muslo.
Tiene muchas similitudes con las imágenes esculpidas en la Estela Raymondi, con la diferencia de que la figura del «Lanzón» no lleva báculos.
Krisztof Makowsky cree que la personalidad de lo que representa el dibujo sintetiza las características de las fuerzas sobrenaturales que, según la cosmovisión chavín, residen en el inframundo.
EL OBELISCO TELLO
Tiene la forma de un prisma de piedra, de 2.52 Ms. de altura y 32 Cms. de ancho en la base. Está esculpido en sus cuatro caras. Pesa unos 400 kilogramos.
En estado fracturado en su parte superior fue hallado por el campesino Trinidad Alfaro en el año 1907, cuando trabajaba su campo de maíz. El propio Alfaro le dijo a Julio C. Tello que el lugar exacto del hallazgo fue en la sección de la esquina suroeste de la terraza sobre la Plaza Mayor Cuadrada, al este del «Templo Nuevo», en el perímetro del trozo de roca que tiene varios hoyos redondos a manera de morteros» (el altar de Choque Chinchay).
Junto con
sus vecinos, Alfaro la desenterró y la llevó hasta la puerta de la iglesia del
pueblo. Doce años después, en 1919, Julio C. Tello la incluyó en su
investigación de la cultura Chavín Huántar. Durante su estudio del santuario,
Tello encontró el fragmento menor faltante cerca de donde se encontró la parte
mayor. En 1919 fue trasladado en hombros al puerto de Huarmey desde donde por
vía marítima llegó a Lima para su cuidado.
Su función: Tello y sus seguidores, postulan que el obelisco cumplía la función de representar a un dios de culto, aplicando el concepto del Viejo Mundo sobre sus efigies sagradas, es decir el uso de ídolos.
Perennización
de un mito. Otros estudiosos, en cambio, opinan que el obelisco es la exposición
de un relato o narrativa mítica. De la presencia en la escultura de
una serie de oposiciones duales en los ideogramas como animal–planta,
salvaje–doméstico, arriba–abajo, semilla–raíz y masculino–femenino, Richard
Burger dedujo que se trata de la narrativa de un mito de origen de la
agricultura, relato muy común en la mitología sudamericana.
· Monolito del «Lanzón», en el «Templo Viejo»;
La teoría arqueológica general decía que representaba a la deidad chavín principal; pero ese enfoque está frontalmente cuestionado por la emergente visión chamánica como el marco conceptual para el conocimiento de la ideología sobre el ser, la realidad, el universo, la vida y la muerte que fue vigente en todas las culturas prehistóricas de los Andes Centrales y en todo el nuevo mundo.
Físicamente es una escultura de 5 Ms. de altura que esta clavada en medio de una de las más antiguas galerías de reducida forma cuadrangular, al final de uno de los pasillos, en el centro del «Templo Viejo».
También, es una huanca, que del quechua se traduce como “piedra sagrada”, de primordial importancia en el conjunto de las creencias, presuntamente de índole chamánica, de los pueblos prehistóricos andinos.
Tiene muchas similitudes con las imágenes esculpidas en la Estela Raymondi, con la diferencia de que la figura del «Lanzón» no lleva báculos.
Krisztof Makowsky cree que la personalidad de lo que representa el dibujo sintetiza las características de las fuerzas sobrenaturales que, según la cosmovisión chavín, residen en el inframundo.
Tiene la forma de un prisma de piedra, de 2.52 Ms. de altura y 32 Cms. de ancho en la base. Está esculpido en sus cuatro caras. Pesa unos 400 kilogramos.
En estado fracturado en su parte superior fue hallado por el campesino Trinidad Alfaro en el año 1907, cuando trabajaba su campo de maíz. El propio Alfaro le dijo a Julio C. Tello que el lugar exacto del hallazgo fue en la sección de la esquina suroeste de la terraza sobre la Plaza Mayor Cuadrada, al este del «Templo Nuevo», en el perímetro del trozo de roca que tiene varios hoyos redondos a manera de morteros» (el altar de Choque Chinchay).
Su función: Tello y sus seguidores, postulan que el obelisco cumplía la función de representar a un dios de culto, aplicando el concepto del Viejo Mundo sobre sus efigies sagradas, es decir el uso de ídolos.
El obelisco Tello
Curatola, afirma que los tallados del Obelisco muestran claramente «una monstruosa criatura carnívora con rasgos cocodrilescos, de cuyo cuerpo se ven surgir una serie de cultígenos», todo lo cual reflejaría una versión moderna del antiguo mito de origen de la agricultura, a pesar de las modificaciones y las transformaciones sufridas luego de los más de 2 500 años transcurridos.
Extracción de los dibujos del Obelisco Tello los que, supuestamente,
narran un célebre mito sobre el surgimiento de la agricultura.
Origen y antigüedad. No hay fechado ni siquiera aproximado de su manufactura, ni del inicio de su vigencia en el santuario. El arqueólogo Donald Lathrap especuló que el obelisco puede ser más antiguo que el «Lanzón» y que en realidad pudo haber sido traído a Chavín de Huántar desde otro sitio.
Las dos figuras principales son muy parecidas, pero también tienen varias pequeñas diferencias. Sus similitudes son: largas mandíbulas con dientes y patas pequeñas con garras o zarpas, las colas de pez, según John Rowe o las plumas de un ave, según Federico Kauffmann, la figura de la chakana o Cruz del Sur y la figura de un felino.
Las otras representaciones que se pueden discernir son las de animales y partes de vegetales como flores, tallos, frutos y semillas. De animales se pueden identificar a un felino, una concha mullu y otra en condición de pututo o trompeta, un par de aves, un pez y algunos seres humanoides con cabeza, brazos y piernas, serpientes, más felinos. Entre los vegetales se puede identificar a la calabaza, el ají, el maní, la yuca, etc. Una gran muestra de la riqueza iconográfica compleja de Chavín.
Interpretaciones. La mayor parte de los investigadores concuerdan en que las figuras gemelas principales corresponden a la del caimán o a la de un cocodrilo ecuatoriano. Gary Urton planteó que las figuras «Amaru», versiones de un animal mítico que incorpora características de los caimanes de Rowe y Lathrap y del «jaguar-dragón» de Tello.
En 1923, Julio C Tello percibió que los dos seres eran de sexo opuesto: el masculino muestra un falo desde el cual emerge un flujo que interpreta como semen y que Lathrap interpretó como la planta de la yuca. El femenino muestra el ícono de una semilla de una leguminosa o un maní, que se ha interpretado como un símbolo de lo femenino
En su obra ya citada, Krsysztof Makowsky, sobre los dioses prehistóricos andinos, expone la interpretación de que este monolito representa al mundo como un todo bipartito animado por una pareja de lagartos dragonianos, de pie, con las garras traseras en las entrañas de la tierra y las delanteras, en el océano. Los líquidos que salen de los órganos sexuales, de las bocas y las narices significan todas las fuentes de agua que aportan entre las mitades del mundo, la masculina y la femenina.
El acto sexual de las figuras genera la vida y las estaciones, mientras que las columnas vertebrales de ambos seres en forma de gran boca dentada, se manifiestas como el eje del mundo (axis mundi), protegido por tres parejas de otros seres antropomorfos ubicados en las partes baja, media y superior. Una cuarta pareja acciona una soga que simboliza el accionar para la creación de la vida.
En suma, Makowski, cree que los «lagartos cósmicos» son «una pareja animadora primordial» en el momento de un coito anal, representando así «una gran metáfora espacio–temporal, organizada alrededor del tema del régimen de aguas en el universo». En ese sentido, las representaciones en el obelisco tendrían la función de transmitir una enseñanza, «una compleja doctrina religiosa» sobre el origen del universo.
Estado actual. En 2010, estando el obelisco en el Museo Nacional Chavín, los restauradores fijaron con cemento la base del obelisco a su soporte y para reparar una fractura visible en la unión de los dos fragmentos en la parte superior. En 2015, el equipo del arqueólogo Peter Fux del Museo Rietberg de Zürich, Suiza, y los conservadores Gregor Frehner y Horacio Fernández, desmontaron la pieza con una barra de acero inoxidable introducida en el centro del monolito unieron los dos fragmentos, reforzando la unión con un pegamento especial, así como reemplazaron la base de cemento armado por una de granito. Todo este trabajo se hizo con financiamiento de la empresa Antamina. Hoy la obra sigue en pueblo de Chavín de Huántar, en el museo de carácter nacional en Áncash.
Es de granito pulido de 1.98 Ms. de alto por 0.74 de ancho y 17 Cms. de grosor. Por su forma es un paralelepípedo.
Según el historiador José Toribio Polo, fue hallada enterrada en 1840 por el campesino Timoteo Espinoza, en Chavín de Huántar cuando cavaba una sección de lo que fue la terraza cercana al «Templo Nuevo». Espinoza, junto con otros logró llevarla hasta el patio de su casa y con el lado de los relieves hacia el suelo, la utilizó como mesa. Eso conservó sus dibujos y evitó su destrucción. Veinte años después, en 1860, fue reconocida y registrada por el geógrafo y explorador italiano, Antonio Raymondi. En 1874 fue traslada a Lima.
Si la imagen se invierte, muestra otros rostros y figuras ocultas, lo que representaría la dualidad y los cambios en la cosmovisión andina.
La Estela de Raymondi, imagen real e impresionante descripción a colores
del dios de los báculos
Dibujo de la Estela Raymondi mostrando al dios de los báculos, en
posición
normal e invertida, expresión de la dualidad y más misterios
También tiene forma de prisma. Actualmente está quebrada en cuatro partes.
Su fragmento principal, sección superior, fue descubierto cerca de la localidad de Yauya (Áncash) por Julio C. Tello, en 1919, como dintel de una iglesia. Ahora está en el colegio de Yauya, donde está actualmente. Mide:1.65 m. de alto, 57 cm. de ancho y 15 cm de espesor.
Parte mayor de la Estela de Yauya.
Un tercer fragmento se encuentra en el Colegio San Diego de Chincho, llamado Monolito de Chincho, descubierto en 1993, en Ingaragá. Mide: 1.05 m de alto, 56 cm de ancho y 15 cm de espesor y parece ser la parte inferior del monolito.
Parte menor o tercer hallazgo de la Estela de Yauya que está en Chincho
Sobre la cara frontal, los grabados muestran representaciones de tres bocas trasversales con dientes triangulares, la superior con dos, las restantes con tres largos colmillos, siendo los laterales más largos y ligeramente curvos hacia afuera. Ojos con pupila excéntrica están asociados a la boca superior.
De estos fragmentos se infiere una idea cabal de su forma original: medía más de 3 Ms. de alto, 50 Cms. de ancho y 18 Cms. de grosor. Por tanto, es la estela Chavín más grande hasta ahora conocida.
Origen y antigüedad. No hay información certera sobre dónde fue esculpida esta estela ni fechado sobre su vigencia. En términos generales correspondería al conjunto de tótems asociado al «Templo Nuevo» de Chavín de Huántar. En la nueva cronología de John Rick correspondería a las etapas Consolidación y Blanco y Negro.
Los investigadores creen que fue llevada al valle de Yauya, a unos 50 Kms. de Chavín de Huántar luego de la caída de la teocracia y el abandono de su capital. Los yauyenses continuaron venerándola y la colocaron en Huancabamba, nombre que del quechua se traduce como “Pampa de la piedra sagrada”.
Los incas instalaron en ese lugar un tambo para el paso de soberano y construyeron por ahí un tramo del gran camino del inca lo que da cuenta de la importancia del monolito incluso para los cusqueños.
Se cree que el vestigio fue destruido por los invasores españoles durante su feroz campaña de la “Extirpación de idolatrías”, violenta represalia por la sublevación de Túpac Amaru II en el Cusco.
Interpretaciones. Hay diversas interpretaciones. En 1923 Julio C. Tello interpretó la imagen de estela como la representación de una divinidad ictiomorfa, porque su diseño se parece a las partes del espinazo de un pez y a escamas estilizadas, pero está vinculada al felino y simboliza la Luna; es decir, otra modalidad de la divinidad principal.
Para John Rowe, se trata de un caimán, supuestamente representado también en el Obelisco Tello y en el friso de los felinos, de forma tal que puede tratarse de una divinidad. Dwight Wallace desarrollando los planteamientos de Lathrap. Identifica los rasgos típicos del caimán propuesto por Rowe
Donald Lathrap, también cree que es la misma deidad, el caimán, pero como Señor de los Peces.
A Alexander Herrera, en El tercer fragmento de la Estela de Yauya, NO le parece adecuado suponer que dos piezas tan diferentes como lo son la Estela de Yauya-Chincho y el Obelisco Tello contengan el mismo personaje. Para él, la estela es un ejemplo gráfico de una secuencia de procesos de procreación y desarrollo de personajes mitológicos, en la cual, las posiciones relativas de las figuras constituyen una antigua muestra de una genealogía mítica sudamericana.







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