sábado, 9 de mayo de 2026

 

CULTURA LIMA - Segunda Parte
Del 100 a.C. al 750 d.C.
Intermedio Temprano o de
los Desarrollos Regionales posterior a Chavín

Esta parte del mini estudio sobre la Cultura Lima, muestra novedades sobre sus asentamientos desde el Valle de Chancay, hasta el del Chillón. La noticia terrible es que lo que hoy es el balneario Santa Rosa, cerca a Ancón, fue la enorme casi ciudad, llamada PLAYA GRANDE en donde se veneraba probablemente a la misma deidad que en Pachacámac, de la cual han hallado su efigie o ídolo. Pero, como, la ignorancia, la necedad, la ambición y la codicia domina, Playa Grandes ha sido destruida para construir residencias y lo que queda, a nadie le interesa, en especial a esa entelequia llamada Ministerio de Cultura.

1.    ARQUITECTURA 

Los centros cívicos públicos monumentales lima se distinguieron por ser edificios tipo bloques altos, constituidos por plataformas superpuestas de modo escalonado, con plazas y zonas habitacionales adyacentes. Desde la superficie se accedía a la plataforma más alta por medio de rampas y escalinatas, donde están los recintos de dirección de las actividades y espacios para almacenar víveres y otros bienes.

1.1.         MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN. 

Fabricaron y usaron el tapial – grandes adobones de barro apisonado– para muros; pequeños ladrillos, ahora llamados “adobitos” de barro no cocido con forma de paralelepípedo, hecho a mano, con el que reemplazaron al adobe paniforme, los cuales eran colocados en el interior de los muros de manera vertical, a la manera de libros en un estante. Estos materiales pueden ser observados en Huaca San Marcos y Huaca Pucllana.

 

Monumentalidad y uso masivo de «adobitos» con
la «técnica del librero en Huaca Pucllana 

1.2.         PATRÓN DE ASENTAMIENTO

Los asentamientos de la Cultura Lima ocuparon las mismas zonas o espacios de la época de los Manchay, pero no se superpusieron a sus edificios.

La especialización económica durante los limas, se expresó entre Ancón y el Chillón en la pesca y el marisqueo a cargo de cinco asentamientos ubicados a lo largo de unos 20 kilómetros, en función de la abundancia de recursos marinos, en las zonas de Ancón, Santa Rosa y la desembocadura del Chillón.

Debido a la disposición de recursos, en este último espacio y al sur del río pudo haber una mayor población en Santa Rosa, Media Luna, Cerro Culebra, Pampa de Las Ánimas y Oquendo

Stumer planteó que en Cerro Culebra hubo una ciudad incipiente con viviendas en sus lados este y oeste y Holmberg sostuvo que este sitio estuvo encaminado hacia el urbanismo con «barrios dispersos». Una situación más o menos similar se produjo en Puente Piedra, toda vez que los grandes edificios de La Uva y Copacabana, estaban en zonas de cultivo con viviendas en sus alrededores.

Al interior del valle, en la zona «chaupiyunga», siguió el patrón de sitios con viviendas en los cerros que flanquean el valle, aunque también los complejos de edificios tuvieron en su entorno grupos domésticos dispersos.

1.3.         PATRÓN FUNERARIO

Se han encontrado dos formas de enterramientos:

Común: El cadáver era cubierto con uno o dos mantos, acompañado con pocos utensilios domésticos, colocado en posición horizontal y enterrado a 1 m o 1,5 m de profundidad.

Especial: El cadáver era colocado sobre una parihuela (especie de litera o cama portátil) fabricada de palos y cañas. La posición del difunto varía según la época: en la etapa pre-lima, es decir la llamada Baños de Boza (“Blanco sobre Rojo”), la posición era lateral; en la etapa siguiente o Playa Grande o Interlocking, el cuerpo era colocado de cúbito ventral (boca abajo) con la camilla sobre la espalda y, para la etapa final o Maranga, lo colocaban de cúbito dorsal (boca arriba), envuelto con varios mantos decorados, con diversos utensilios domésticos y de guerra acompañado de otro difunto, un posible sacrificado en su honor.

 

Sepultura en bóveda y restos momificado en posición flexionada de costado
en el Edificio “Julio C. Tello” de Cajamarquilla

 Los vestigios de Maranga y de la Bajada Balta. En un corto trabajo de dieciocho días en Complejo Maranga, el arqueólogo Kroeber recuperó 15 tumbas en la Huaca 15 y en la Bajada Balta de Miraflores recobró otras 15 sepulturas. Halló que mostraban un patrón funerario con los individuos colocados en pares, en posición extendida (decúbito dorsal o decúbito ventral) sobre camillas de cañas o ramas de árboles o arbustos, vestidos con ropa simple hecha de algodón. Sus ofrendas eran muñecas de tela y cruces de cañas, así como fragmentos de cuarzo color violeta azulado y piruros cilíndricos de piedra. Solo una tumba contenía una pequeña placa de metal.

También encontró granos de maíz y pequeñas corontas del mismo cereal y un promedio de 1 a 3 vasijas de cerámica de tipo doméstico. Pocas tumbas contenían vasijas finas de pasta anaranjada. Kroeber atribuyó estos restos a la fase proto o pre lima.

2.    AGRICULTURA

Entre los Lima, la agricultura fue intensiva. Su sistema de acueductos les permitió ampliar sus áreas de cultivo. Algunos canales aún están en uso.   

Para el riego permanente de las tierras de su extensa margen derecha los limas construyeron dos grandes canales de riego: el ahora llamado «Rio Surco» con su bocatoma en Ate y una extensión de casi 30 Kms. y un ancho de 3 a 4 metros hasta lo que hoy es Chorrillos; el canal de Huatica, que con bocatoma en La Victoria regaba todas las tierras hasta el Complejo de Maranga.

Los limas realizaron estas obras como respuesta a las graves inundaciones que provocaron dos eventos catastróficos de El Niño entre 500 y 600 d. C.

Cultivaron maíz, pallar, frijol, zapallo, calabaza, camote, maní, chirimoya, lúcuma, pacae, etc. La productividad generó el aumento de la población, pues se calcula que solo el valle del Rímac albergaba a unos 200.000 habitantes.

3.    PESCA

Los limas del litoral fueron dedicados y expertos pescadores y recolectores de crustáceos y moluscos marinos e hicieron de eso su actividad fundamental. Su habilidad les permitía abastecerse diariamente de las especies pejerrey, corvina, cojinova, liza, jurel, chita y otros, pero hasta ahora nadie sabe cómo hacían para conseguir especies que se desplazan en cardúmenes a 100 o 200 m de profundidad como, por ejemplo, el machete, la sardina, la anchoveta y el bonito,

Como también eran grandes buceadores, extraían conchas hasta de 8 m de profundidad, las que servían como objetos decorativos. En todos los edificios públicos ha sido halladas en gran cantidad.

4.    TEXILERIA

Para su textilería – hilado, tejido y confección de vestuario y abrigo–, cultivaban y procesaban el algodón y la combinaban con fibra de camélidos sudamericanos. Sus decoraciones favoritas fueron las mismas del Interlocking cerámico.  

Durante la etapa Maranga los artesanos textiles usaron más colores que sus colegas alfareros: azul, gris, verde, pardo y varios tonos de rojo y avanzaron técnicamente a confeccionar tapices por primera vez en la costa central, brocado (con diseños en relieve que parecen bordados) y el pintado en tela.

También hicieron artesanía plumaria.  Fijaban las plumas pintadas o seleccionadas en diferentes colores (rojo, verde, negro, azul y amarillo), cosiéndolas dentro de un esquema de diseño integrado a un manto al que le otorgaba una belleza extraordinaria. Las plumas eran, principalmente, de aves marinas, de especies de la Amazonía como loros y guacamayos, así como de otras especies de los valles interandinos, obtenidos del intercambio comercial interregional. Los atuendos emplumados eran una exclusividad de altos dignatarios como curacas y su corte y shamanes de culto.

Cestería. Otra actividad artesanal–artística con técnica notablemente desarrollada fue la cestería. El arqueólogo Ernesto Tabío, estableció que la gente de Playa Grande, además de pesquera “fue un pueblo notablemente cestero”, pues en sus excavaciones halló gran cantidad de cestos, con una gran variedad de técnicas de elaboración, motivos de decoración, tamaño y formas.

5.    ECONOMÍA, COMERCIO

Sus actividades económicas de base fueron la pesca y la agricultura y una importante producción alfarera.

Sobre el comercio, hay investigadores que creen que, durante su auge, sus más importantes sitios fueron verdaderos centros comerciales. Además, los limas hacían intenso intercambio con la sierra. Por eso es que en sus sitios arqueológicos todavía se encuentran artefactos y ecofactos de regiones y culturas vecinas, las cuales naturalmente, ejercieron influencias en las manifestaciones artísticas de los limas, como señala Luis Lumbreras“La cultura lima no es una cultura impersonal; para explicarla tiene que recurrirse a sus relaciones con muchas otras culturas de la costa y la sierra, siendo su carácter de una fuerte receptividad.” (De los pueblos, las culturas y artes del antiguo Perú. Lima, 1969).

6.    ORGANIZACIÓN POLÍTICA

Los cementerios y numerosos entierros hallados en el área de influencia de esta cultura nos indican que estaba integrada por comunidades territoriales, las cuales se habrían organizado en núcleos de familias extensas, posiblemente con base en el ayllu, dirigidos por un curaca, con cargo hereditario o por elección.

Sin embargo, el tipo de organización política, su proceso de constitución y renovación, así como el modo de ejercicio del poder y las relaciones políticas internas aún están en proceso de investigación sin resultados corroborados hasta el presente. Solo existen hipótesis sobre las alternativas de la confederación de ayllus, el señorío o jefatura compleja y el estado en formación.  

Por otro lado, la presencia de armas como ofrendas funerarias y la existencia de refugios protegidos por murallas en las partes altas de los cerros sugieren que sus pobladores enfrentaron periodos de serios conflictos.

Más adelante, durante su etapa de mayor apogeo, construyeron los principales centros ceremoniales, de lo cual se deduce, necesariamente, la existencia de un poder político centralizado capaz de movilizar a centenares de personas para los trabajos públicos.

7.    SITIOS PRINCIPALES

7.1.         VALLE DE CHANCAY

7.1.1.    Cerro Trinidad

El poblado costero pesquero y agrícola Cerro Trinidad, fue emplazado en la Bahía Chancay en el centro del abra formado por los cerros Trinidad y Capilla. Su construcción monumental más antigua fue un edificio de adobe y piedra tipo plataforma escalonada de planta rectangular, el cual posiblemente, fue su principal edificio público. A su alrededor y en las faldas de los dos cerros fueron levantadas otros edificios secundarios también tipo plataformas con varios niveles, en cuyas paredes pintaron murales.

Fue ocupado permanentemente desde el Formativo Final (Cultura Manchay) hasta el Intermedio Temprano (Cultura Lima- estilo Playa Grande).  Max Uhle lo excavó en 1904 y halló un friso de adobes odontiformes. Gordon Willey, también lo excavó en 1943. En 1952, Louis Stumer recuperó 48 tumbas con cerámica Lima temprano. En 1974, el arquitecto Santiago Agurto Calvo, encontró un geoglifo rectangular de 6 hectáreas y tres cementerios con una ocupación desde el final del Formativo hasta el Horizonte Tardío o imperio inca. Posteriormente, el arqueólogo Róger Ravines Sánchez localizó en el lugar dos nuevos frisos con diseños geométricos entrelazados pintados sobre muros de adobes.

 

Vestigios de construcciones pre lima y lima, en Cerro
Trinidad, Chancay, con clara invasión de viviendas modernas
que atentan contra su integridad

 En el año 2004, el arqueólogo Juan Paredes Olvera, en su informe:  Investigaciones arqueológicas en Cerro Trinidad, a más de cien años de su presencia en la arqueología peruana, presentó el hallazgo de un edificio con pisos de arcilla, con muros de adobes odontiformes, enlucido y pintado de amarillo ocre, color característico del periodo Intermedio Temprano y que corresponde a la última ocupación masiva pre lima del sitio, vinculada a la cerámica «Blanco sobre Rojo». También ubicó los restos de otro edificio cuadrangular de piedras en la zona sur del sitio, el cual tuvo función cívica comunal por los entierros hallados alrededor y, también, por vestigios de viviendas colindantes.

Identificó dos tipos de entierros, con los cadáveres extendidos o flexionados que comparten los mismos rasgos culturales: i) entierro debajo de grandes vasijas fragmentadas; ii) la tarima de palos o cañas, iii) envoltorio funerario; y iv) un rasgo nuevo: la presencia de ceniza, producto de quema de algunas ofrendas al momento del entierro.

También corroboró que la cerámica recuperada corresponde a los estilos Blanco sobre Rojo e Interlocking, de las ocupaciones pre Lima y Lima.

De todos sus hallazgos, Paredes Olvera concluyó que Cerro Trinidad fue un sitio temprano que tuvo una larga e intensa ocupación desde el período Formativo Final —asociado al estilo cerámico Blanco sobre Rojo—, hasta la llegada del estilo Playa Grande, en el siguiente Intermedio Temprano.

Su posición geográfica de ingreso al valle de Chancay, constituyó un punto de confluencia de patrones culturales de la época con el valle del Chillón, lo que habría posibilitado que alcanzara la más alta densidad arquitectónica en la costa central del Perú, por lo que fue un centro ceremonial de importancia.                   

En marzo de 2005, por resolución directoral nacional N.º 417, Cerro Trinidad fue declarado «Patrimonio Cultural de la Nación».

Sin embargo, sin el menor respeto a esa condición, en octubre de 2016, una extensa área de las faldas de Cerro Trinidad fue invadida con fines de vivienda. El Ministerio de Cultura, con el apoyo de la Policía recuperó el sitio, pero los invasores dañaron muros y otras señales de la intangibilidad. 

En este contexto de destrucción por expansión urbana, el complejo ha sufrido graves daños por el establecimiento de los centros poblados “Juan Velasco Alvarado”, “Alto Miramar” y las obras municipales que realizan las propias autoridades en beneficio de la cada vez mayor población.

7.1.2.    Cerro La Capilla

En 1997, durante trabajos de rescate arqueológico en el puerto de Chancay, en las faldas del cerro Capilla, los rescatadores ubicaron una secuencia ocupacional desde la Cultura Lima hasta la posterior Cultura Chancay. El sitio está en el centro de la Bahía y contiene vestigios de edificios sellados con rellenos de piedras y pigmento rojo. Hay rastros de fogones, huellas de postes y surcos poco profundos, evidencias de una ocupación doméstica con estratos de hasta más de 5 metros de profundidad, con presencia de cerámica Lima vinculada directamente a las estructuras público-ceremoniales, de Cerro Trinidad.

El arqueólogo José Fuentes Sadowski, compiló en 2007 las investigaciones arqueológicas en el valle bajo de Chancay, con verificaciones de campo en Cerro Trinidad, Horcón y Chancayllo, estos últimos correspondientes al Intermedio Tardío. Sobre Cerro Trinidad, dijo que, a pesar de la expansión urbana, es evidente aun la presencia de materiales arqueológicos en el área.

7.2.         VALLE DEL CHILLÓN

7.2.1.    Playa Grande, Santa Rosa

El sitio arqueológico Playa Grande, está también en el litoral, en el distrito de Santa Rosa, de la provincia de Lima Metropolitana. Es un vestigio importante la Cultura Lima en la zona baja del valle del Chillón. Originalmente tuvo siete edificios públicos, cinco de los cuales ya fueron destruidos adrede a manos de constructores de viviendas modernas. Semejante a Cerro Culebra, tuvo su zona de viviendas.

En Playa Grande hubo una gran recuperación de alfarería interlocking y de tumbas complejas con influencias foráneas hasta de la Amazonía y del Ecuador (spondylus). Hay quienes consideran que representa el auge de la Cultura Lima, pero con singulares técnicas arquitectónicas y de entierro.

Los hallazgos de Stumer. En 1952, el arqueólogo Louis Stumer realizó cuatro excavaciones, cuatro años antes de que una constructora privada destruyera cinco edificios del lugar.

En su artículo, Las excavaciones de Louis Stumer en Playa Grande (1952): una aproximación a las prácticas funerarias Lima, Sergio Barraza Lescano, expuso los siguientes hallazgos:

El corte 1 reveló una zona habitacional, con restos de viviendas hechas de caña con enlucido de barro, construidas cada 10 metros. Había también sogas de totora, pedazos de madera, restos textiles, de la flora y la fauna del lugar.

Un hallazgo importante fue una olla grande del estilo Blanco sobre Rojo, tipo depósito, frente a los restos de una casa y a 46 cms. de profundidad, cerca de la cual estaba un rollo de soga de totora y pedazos de cerámica.

En el corte 2 hubo un cuenco incompleto con restos de vegetales y de moluscos, otro cuenco completo, un plato y una olla con asas laterales, así como más restos de vegetales, textiles, de animales y desechos de madera.

El corte 3 permitió reconocer el rito de un «entierro simulado»: una camilla típica de las tumbas lima, sobre la cual estaba un tronco en son del difunto, rodeado por manojos de hierbas, cabellos y fragmentos textiles, similares a los nidos de aves; Stumer las consideró ofrendas. Otros hallazgos fueron vasijas de los estilos Blanco sobre Rojo e Interlocking Clásico y mates decorados,

En el cuarto corte recuperó 12 tumbas, en las cuales encontró los restos óseos de 30 individuos. Stumer hizo, posteriormente, un corte 4A y halló siete tumbas colectivas en una de las cuales estaban los restos de un adulto masculino en posición extendida, el cual llevaba sobre cada hombro pequeños monos rellenados con cabello humano.

Singular tradición fúnebre. Stumer dedujo estas tumbas correspondían a pequeños grupos familiares.  Eran fosas rectangulares. La mayoría de los restos estaban en posición horizontal, extendidos ventralmente sobre camillas de maderos de pájaro bobo, con orientación norte–sur, característica funeraria lima. Tenían hasta tres envolturas de telas de algodón, en algunos casos con tejidos de lana decorados con motivos Interlocking, quizá como signo de status.

Stumer detectó una relación amo–sirviente en las tumbas 4 y 8. En la primera, de 4 adultos, 2 fueron identificados como sirvientes; en la 8, uno de los 2 adultos, también fue catalogado así por Stumer: "(...) en las dos tumbas de adultos más ricas, cuerpos desnudos o pobremente vestidos fueron hallados en posturas que sugieren que esclavos o sirvientes fueron enterrados vivos con sus amos o dueñas"

De modo general, en Playa Grande, el difunto era enfardado boca arriba y atado con soguillas de totora a la camilla. En la fosa, el cuerpo quedaba boca abajo con la camilla sobre su espalda. Luego colocaban una estaca de madera que marcaba cada uno de los entierros, cerca de la cabeza del personaje más importante de cada tumba. Las estacas medían entre 30 y 46 cms. de largo.

Cerámica. La mayor parte de la alfarería recuperada de Playa Grande son tazones de color negro, algunos decorados con círculos rojos y blancos sobre fondo oscuro. Otros son llanos con forma de campana globular. Thomas Patterson determinó que corresponden a la fase Lima 6.

El 66% del total de vasijas recuperadas había sido restaurado, práctica que parece haber sido muy frecuente en Playa Grande. Al respecto, el extinto arqueólogo cubano de larga trayectoria en el Perú, Ernesto Tabío Palma, anotó sobre esta vocación restauradora: "Si bien es verdad que esa técnica reparatoria era conocida y practicada por gentes de diversas culturas prehistóricas del Perú, también no es menos cierto que en la cerámica Nazca es donde con más frecuencia se puede apreciar la reparación de los ceramios; quizá por el alto aprecio que esas gentes le tenían a sus finas y polícromas vasijas. En el caso de Playa Grande la frecuencia con que aparecen las señales de reparación de ceramios solo le cede el paso a la de Nazca. La reparación de las vasijas de cerámica en Playa Grande se hacía aparentemente en la siguiente forma: a las piezas que se iban a unir se les hacía una serie de pequeños orificios por medio de un taladro (instrumento de punta cónica -¿de madera?- que se impregnaría de algún polvo abrasivo); después de hecho esto se fijaban los pedazos unos a otros por medio de pititas o cordelitos de fibras vegetales (y en algunos casos con cuerdecitas de pelo humano) que se iban pasando por los orificios que se habían taladrado previamente. Algunas veces para fortalecer la unión de los pedazos se le untaba a los bordes una especie de betún o resina negruzca".

Las botellas escultóricas recuperadas serían de las fases 5 ó 6 de la secuencia Patterson; una botella antropomorfa hallada en la Tumba 9 fue considerada por Stumer como un antecedente del estilo nievería. Una botella zoomorfa de la Tumba No. 4, es una silbadora.

En la tumba 5 Stumer halló 11 miniaturas de cerámica cruda y rústica en una bolsa de algodón colocada cerca de los restos de un adulto y de un infante, las cuales eran hechas con apuro para acompañar al difunto.

Plumas de aves amazónicas exóticas. En 10 de las 12 fosas funerarias había plumas o restos óseos de loros y guacamayos, una costumbre que data de la Cultura Paracas. Sobre las plumas, Stumer escribió: "Los adultos frecuentemente tenían guacamayos de colores brillantes cerca de sus cabezas, mientras los niños tenían aves más pequeñas envueltas cerca de sus cuerpos. (…) En un entierro un exótico guacamayo azul y anaranjado descansaba en un hoyo poco profundo cerca de la cabeza de un adulto, sus alas encerraban alrededor de seis vasijas miniaturas de arcilla cruda de varias formas.,. El curioso aspecto ornitotrópico de Playa Grande podría aguardar la excavación de otros sitios Interlocking para determinar si esto es algo típico de la cultura o es un símbolo tribal o parte de un rito religioso".

En 1955, Ernesto Tabío también recuperó en el sitio ataditos de plumas de loro y restos de un poncho hecho con plumas de loro y guacamayo, de colores rojo, verde, blanco, negro, azul y amarillo. Y, debido a que, en Maranga, en la Huaca 15, Kroeber halló los restos de un loro de plumaje verde, se deduce que estas aves y sus plumas eran consideradas bienes suntuarios exclusivos de los jefes.  

Otros artefactos y productos recuperados en Playa Grande, son: herramientas de pesca, paradójicamente, en poca cantidad; herramientas de textilería como husos y torteros de cuarzo rosado y alabastro; canastas de juncos, mates; maíz envuelto en tela de algodón en forma tubular, en mazorcas y en granos; piedras semipreciosas y raras; collares que combinan cuarzo rosado, turquesa, lapislázuli y jadeíta; ornamentos de concha de Spondylus, peines de madera.  De este último conjunto de ornamentos, deriva la idea de la “elegancia” de los habitantes de Playa Grande.

Cabezas escalpes. En el nivel superior de las tumbas 5 y 8, Stumer encontró dos canastas cada una revestida con la piel del rostro y el cuero cabelludo de dos individuos, cosidas a las cestas y con las narices reforzadas con tabiques de madera o hueso. No determinó su uso y creyó que eran máscaras funerarias o cabezas– trofeo.

Antes, en 1925, en sus excavaciones en Maranga, Jijón y Caamaño ya había encontrado dos artefactos de este tipo rellenadas con paja en una tumba colectiva contemporánea al estilo nievería. Posterior al hallazgo de Stumber,  en 1992, Juan Paredes halló otras cuatro cabezas similares en la Huaca 21 o "Middendorf' de Maranga y dedujo que eran producto de decapitaciones rituales entre los limas, similares a las de la tradición nasca de las cabezas–trofeo.

Este tipo de vestigios también fueron hallados en el cementerio de Tablada de Lurín, donde, de cinco entierros del Intermedio Temprano, se recuperaron restos de 6 individuos decapitados; también fueron recuperados en Cajamarquilla, Cerro Trinidad y Huaca San Marcos. En este último sitio, en 1925, Kroeber halló los restos de un individuo principal enterrado en posición extendida dorsal en una camilla de cañas, sobre el cual estaba otro esqueleto sin cabeza y sin brazos. Junto al individuo principal se halló una botella cerámica en la que esta dibujada una persona sujetando una cabeza humana

 

 

El enigmático poste de Playa Grande – Santa Rosa, aún no estudiado.

 El “Poste Sagrado”. Este es un testimonio importante y misterioso: el «Poste Sagrado de Playa Grande», o «el Obelisco de Playa Grade», según Guillermo Lumbreras, un tótem de madera recuperado del lugar, que remite necesariamente al ídolo de la divinidad Pachacámac, esculpido en un tronco. Es una estela de una especie arbórea aún no precisada que data, aproximadamente, del año 450 d.C., pesa 96.5 kg, y está tallada en sus cuatro lados con figuras de seres mitológicos.

Fue encontrado en 1956 durante la destrucción de los vestigios del edificio público “Playa Grande”, el cual, ahora ya no existe. La maquinaria pesada de los inversionistas privados, lo extrajo del subsuelo cuando nivelaba la zona arrasando todas las construcciones prehistóricas.

El tótem fue salvado de la destrucción por Marino Gonzales, quien describió y evaluó el hallazgo para el Patronato Nacional de Arqueología. Víctor Falcón sospecha que la reliquia pertenecía a uno de los cinco edificios destruidos por completo.

La estela es un paralelepípedo. Sus tallados estaban afectados por oquedades debido a la descomposición de algunas zonas. Sus figuras fueron hechas con incisiones que fueron rellenadas con una resina vegetal aún no analizada, a la cual fueron adheridas pequeñas conchas que aún están en el madero.

Los dibujos son lineales con rectas y diagonales, zig–zag, cuadrados, rombos y formas angulares de base ancha que se angostan para terminar en dos puntas. No hay curvas ni círculos ni formas orgánicas, solo geometrismo de rectas y ángulos. Las formas zig zag solo están en las caras laterales más anchas. En éstas también está la forma de base ancha que se angosta para terminar en dos puntas.

Claramente es diseño del estilo «interlocking», presente en todos los soportes de la Cultura Lima. El personaje principal de esta iconografía es el “dios alado y bifronte” cuyas formas estilísticas aparecen en el poste, en las formas romboides de los ojos y en las partes laterales de la divinidad. Nadie ha hecho aún un análisis comparativo entre este ídolo y el de Pachacámac, a pesar de que se advierten de sus descripciones varias semejanzas cruciales.

El ídolo de Playa Grande, está actualmente en el almacén del Museo Nacional de Arqueología y Antropología, olvidado.  Para más desgracia, Playa Grande ha sufrido el impacto de la expansión urbana en el actual Balneario de Santa Rosa, dificultando la conservación de las pocas estructuras que quedan de los limas.

Los hallazgos apurados de Víctor Falcón. En diciembre de 1999, el arqueólogo Víctor Falcón fue autorizado a explorar Playa Grande por el Museo Arqueológico y Antropológico de Lima, cuando ya la urbanización del balneario -Santa Rosa avanzaba indetenible. Unos obreros que construían una cisterna subterránea en una de las residencias, les avisaron que revisaran un hundimiento en el fondo.

Descubrimiento de la tumba de un niño durante
La excavación de una cisterna en el Balneario de
Santa Rosa (Foto: Víctor Falcón)

Actuando lo más rápido que pudieron descubrieron una tumba de la que, primero recuperaron una cesta de fibra vegetal cubierta por una tela de algodón, al lado del cual había un cántaro globular de cuello recto, restos de anchovetas, un fragmento de red, una piedra verde y un gran fragmento de una vasija con adornos interlocking. Al lado de todo esto su segundo hallazgo fue un fardo funerario que contenía los huesos de un infante como de 3 años de edad, en posición decúbito ventral, colocado sobre una camilla de maderos.

Por falta de tiempo no pudieron abrir una segunda tumba de al lado y, al día siguiente, comprobaron que probablemente los obreros que les habían observado en la víspera, la habían saqueado apoderándose de lo más valioso. Solo pudieron recuperar huesos de un infante de año y medio de edad, un cántaro en miniatura y una ocarina. No pudieron hacer más. Después, dataron que los restos pudieran corresponder al lapso entre el año 600 y 780 de la Cultura Lima.




7.2.2.    Cerro Culebras

Es uno de los 46 sitios arqueológicos registrados en la Provincia Constitucional del Callao. Está en la margen derecha de la desembocadura del rio Chillón al Océano Pacífico, aproximadamente desde el 300 d.C., como típico asentamiento lima de litoral con arquitectura, cerámica, textilería, cerámica e iconografía impregnada por recursos marinos y la serpiente.

Según Stumer, Cerro Culebras fue construido y ocupado durante 2 momentos diferentes definidos por los estilos cerámicos Playa Grande y Maranga, durante el Intermedio Temprano.

 

Cerámica naranja de Cerro Culebras

Sectores. Tiene 3 sectores bien definidos: i) Edificio principal, ii) Viviendas del lado oeste y ii) Viviendas del lado este). La zona arqueológica abarca 35 hectáreas, aproximadamente. Tiene tres tipos de edificaciones: edificio de uso público, construcciones secundarias no para vivienda y viviendas. Por esto, algunos arqueólogos consideran que fue un centro administrativo y ceremonial rodeado de una población aldeana pre urbana.

Edificio Principal. Es de plataformas superpuestas de planta trapezoidal, de 65 metros de largo en el eje este–oeste y de 40 metros de ancho en el eje norte–sur. Toda la edificación tiene como base el adobe tipo "tapial" o "adobón" y piezas menores   de forma cúbica para las demás estructuras.

En el lado oeste y norte tiene otra plataforma adosada con recintos interiores y protegida por muros de tapiales de 250 metros de largo en el eje este–oeste y de 125 y 60 metros de ancho en el eje norte–sur, lo que da la forma trapezoidal.

En el lado sur hay una escalera de tapial que da acceso a la parte superior del edificio y se asocia con un corredor en "S".

 

                                        Vista aérea del edificio principal de Cerro Culebras, en el Callao.

 Sector de viviendas del lado oeste. Abarca 3 quebradas próximas al edificio, donde han sido encontradas ceniza y basurales con material vegetal, moluscos y fragmentos de cerámica y construcciones de terrazas menores con muros de contención de piedra no canteada y también con muros de tapia y quincha con pinturas similares a las del edificio principal.

Sector de viviendas del lado este. Está dividido en dos subsectores llamados Quebrada Cuatro y Pampa de los Perros. Allí hay una edificación menor con planta en "L".

Fases Constructivas. Los investigadores han definido, por lo menos, tres: i) Estructura de Adobitos; es la más antigua, enlucida con barro fino, ii) Remodelación con nuevas estructuras en tapia y pisos. Las estructuras de adobitos fueron tapadas con tierra arcillosa y basura orgánica y, iii) Ultima remodelación durante la cual dieron forma trapezoidal al asentamiento.

Stumer excavó el lugar casi paralelamente a Playa Grande, de 1952 a 1953. En el edificio principal encontró el mural polícromo de 28 metros de largo con diseños geométricos del estilo Interlocking, emblema de la Cultura Lima. El mural tiene 6 paneles separados por temas, como un conjunto de peces y serpientes entrelazados según el estilo cerámico playa grande. Los dibujos están encerrados con gruesas líneas oscuras las áreas de color. Los más usados fueron: ocre, sepia, naranja, rojo, blanco y negro. Esta pintura correspondería a la segunda etapa constructiva. Stumer asignó el sitio a la Cultura Lima como uno de sus principales centros.

En su excavación, Tomas Patterson recuperó alfarería que asigno a la fase 5 de su secuencia cerámica para Lima (300 d.C.). También halló vestigios de viviendas de cañas y cerámica de las fases 4 y 5 lima. Cree que el edificio principal fue construido al final de la fase 6 y fue abandonado durante la fase 8 de la Cultura Lima. Según Frederic Engel, el edificio principal tuvo de 7 a 9 remodelaciones y lo ubicó temporalmente entre los años 300 y 400 d.C.

Tradición funeraria. Los rasgos más característicos del patrón funerario de Cerro Culebras, son: i) Fosa simple excavada en el terreno, ii) posición del difundo decúbito ventral extendida, con el cuerpo envuelto en mortajas o paños, ii) Una litera a manera de camilla de palos y/o cañas sobre la que reposa el cuerpo, iii) Orientación hacia el sur, con las ofrendas alrededor de la cabeza.

El arqueólogo Víctor Falcón y su equipo recuperaron varias tumbas del sitio como parte de un proyecto de arqueología de rescate, después de que maquinaria pesada que nivelaba el lugar casi destruye los vestigios.

En la tumba 12, de la fase Lima 7, los restos fueron hallados amortajados en posición decúbito ventral extendida con la cabeza orientada al sur-oeste, atados con soguillas de junco a una camilla de palos. El difunto estaba acompañado por tres miniaturas de cerámica, dos cuencos pequeños de base convexa y un cantarito mamiforme, todos alrededor de la cabeza. Una figurina antropomorfa estaba colocada sobre el hombro derecho.

 

Parte de red de algodón para pesca y sus respectivos
flotadores, hallados en Cerro Culebras

Textilería. El arqueólogo Juan Mogrovejo halló una muestra textil singular de algodón en el sector Quebrada III (Oeste) y la consideró parte de un rito doméstico del tipo "pagapu" pues la pieza está asociada con una piedra muy lustrosa, una soguilla y restos de tusas carbonizadas. A la piedra la consideró un amuleto o “conopa”, de la buena fortuna. El textil tiene un motivo decorativo de peces entrelazados en Z, en color pardo natural; las tramas son de fibra de camélido hilados en S y Z. Es del tipo tapiz entrelazado con tramas excéntricas.

7.2.3.    Media Luna

Este sitio está en el distrito de Ventanilla, en la provincia Constitucional del Callao, cerca de la carretera Néstor Gambetta y de plantas industriales, a espaldas del sitio arqueológico Castillo El Palmo. Es parte de los asentamientos lima en la margen norte del valle del Chillón. Tiene 5 plataformas trapezoidales con sus frontis hacia el mar. Fue excavado en 1982 por Quilter.

Para su construcción nivelaron ligeramente el terreno y usaron piedras canteadas pequeñas para sus muros de retención, pero en el relleno recuperaron adobes hemisféricos u ovoides. Quilter recuperó cerámica de las fases lima 4 y 5 y calculó que fue construido por quienes se asentaron después en el sitio «Castillo del Palmo», ubicado a unos 400 metros al noroeste.

7.2.4.    Copacabana

Este grupo de edificaciones monumentales se halla al norte de Puente Piedra. Fue un sitio que tuvo en derredor unas 2 400 hectáreas de suelos cultivables. También tuvo acceso directo al litoral por un corredor natural que conducía a Ancón, a unos 14 kilómetros al noreste.

En la década de los sesenta, Patterson identificó los restos de seis edificios hechos con adobitos y tapiales de, posiblemente, las fases finales Lima y del Horizonte Temprano, situados al sur de los cerros “Campana” y “Lomas de Carabayllo”, así como vestigios de viviendas y el nivelado de cerros aledaños para casas. También hallaron materiales de épocas posteriores y hasta de incanato.  

Los edificios fueron afectados en parte por cultivos y el crecimiento de Puente Piedra en el siglo XX, con pérdida de sus formas originales y sus  plazas.

7.2.5.    La Uva

Está a unos 7 kilómetros al sur de Copacabana sobre la misma terraza aluvial de la margen norte del río Chillón. A pesar de estar más arruinado que Copacabana, a mediados de la década de los 80 fueron ubicados ocho edificios de distintos tamaños, de los 13 que Patterson contabilizó a comienzos de la década del 60.

7.2.6.    Otros sitios

Entre estos se cuentan, el Complejo Santa Rosa, destruido en la década de 1980 y Estaba a unos 5 kilómetros del Chillón y del litoral; el Complejo Huarangal, a 26 kilómetros del litoral y en una zona en donde el valle presenta 1,5 kilómetros de ancho, sobre la terraza aluvial al norte del río con restos de seis edificaciones de no más 3 metros de alto, hechas con piedras canteadas; el Complejo Algodonales, a unos 6 kilómetros río arriba del anterior, a 31 kilómetros del litoral y a 500 metros sobre el nivel del mar, sobre la terraza aluvial para uso agrícola, con 6 edificaciones pequeñas vinculadas a un patio delimitado con piedras; el sitio, Castillo del Palmo, el cual se halla a unos 300 metros al noreste de Media Luna, con ocho edificaciones tipo plataformas muy destruidas por el huaqueo y es contemporáneo con Media Luna y Cerro Culebra; finalmente, el  Complejo Cocayalta, ubicado a 700 metros sobre el nivel del mar y a 46 kilómetros del litoral, con un grupo de 12 edificaciones medianas relacionados con suelos agrícolas del valle y la quebrada Socos y posible contacto con la zona media del valle de Chancay. Además, han sido identificados 19 aldeas domésticas en el valle bajo – litoral, y al inicio de la zona media, hasta una altura de 1 600 sobre el nivel del mar.

Sigue en la Parte tres.

miércoles, 6 de mayo de 2026


CULTURA LIMA - Primera parte
Del 100 a.C. al 750 d.C.
Intermedio Temprano o de
los Desarrollos Regionales posterior a Chavín

 Restos del edificio principal de la ciudad Cajamarquilla o “Conjunto Julio C. Tello”,
probable capital durante el apogeo de la Cultura Lima

1.    ORIGEN

La Cultura Lima comenzó como un conjunto de asentamientos humanos que se emplazaron en los valles de Chancay, Chillón, Rímac y Lurín, con un patrón de sitios dispersos emplazados, principalmente, en el litoral próximos a la línea de playa y a ríos, al lado de campos de cultivo, de crianza y pesca, con fuentes de agua dulce segura.

Después, sus moradores, quizá organizados en ayllus y en segunda instancia en curacazgos, construyeron los llamados edificios públicos monumentales de barro y piedra, la mayoría de planta rectangular, como centros de confluencia, por valle o secciones de valles, para actividades del calendario agrícola-climatológico de la zona, rendir culto y sacrificios a sus deidades y para celebrar festividades masivas o realizar acciones defensivas frente a enemigos.  

Al igual que en el caso de sus sociedades contemporáneas (ver Gráfico 1), se cree que el surgimiento de esta cultura material e ideológica, fue producto de la innata tendencia de la especie Homo sapiens de reorganizarse y fijarse un nuevo rumbo, luego de soportar desastres sociales y naturales, como el que configuro la extinción de la anterior teocracia absolutista Chavín.

En el artículo: La Cultura Lima en el valle del río Chillón, Costa Central del Perú: sitios y asentamientos poco conocidos, 2014, el arqueólogo Jorge Silva, sostiene que la gente de la Cultura Lima utilizó los mismos espacios y recursos que aprovechó la de la Cultura Manchay, durante el Formativo u Horizonte Temprano y anota que sus asentamientos, a lo largo de una franja de 24 kilómetros sobre el litoral, entre Ancón y la margen sur del Chillón, aún no han sido muy estudiados.

Inicialmente, los sitios limas más grandes fueron emplazados casi al borde de la línea de playa, un patrón que ocurrió desde el norte del valle de Chancay hasta el valle de Lurín. Se cree que junto a sus edificios públicos hubo grupos de viviendas, precursoras del urbanismo. También prosigue el debate arqueológico-antropológico respecto a si Lima fue un señorío o jefatura compleja, una confederación de curacazgos o un estado en formación.

1.1.         ANTECEDENTES CULTURALES

El antecedente territorial principal de la Cultura Lima, es la llamada Cultura Manchay, identificada a partir del cateo del edificio público monumental Mina Perdida realizado en 1978 por el arquitecto Carlos Williams. Él fue el primero que caracterizó a este vestigio como de una cultura que aplicó el típico diseño de conjuntos de tres edificios de plataformas superpuestas ordenadas en forma de letra «U», dos de ellas largas y angostas que flanquean al principal.

En 2009 los arqueólogos Richard Burger y Lucy Salazar, luego de investigar Mina Perdida y otros edificios menores tamaño en Lurín, plantearon que Manchay fue una sociedad que habitó la costa central, desde el valle de Huaura, en el norte, hasta Lurín, en el sur, en el Período Formativo (1 800 a 200 a.C.)

Su vestigio constructivo más antiguo es el edificio público ceremonial monumental Mina Perdida, de planta en «U» (vigente 1 800 hasta 800 a.C.)

Otros edificios públicos monumentales de los Manchay, en Lurín, son Cardal, (1 100 a 850 a.C.); Manchay Bajo, lamentablemente casi totalmente destruido por la invasión urbana ignorante; Candela, Buena Vista, Manchay Bajo, Pampa Cabrera y Parka. Se hallan a relativa corta distancia unos de otros.

En el valle del Rímac, el antecedente principal fue el gran curacazgo Garagay, que surgió en la margen derecha de la zona baja del valle, allí por los años 1 500 a.C. y estuvo vigente hasta el 600 a.C. siendo coetáneo por largo tiempo con los sitios de Lurín y con Huaca Florida, en el propio valle rimense.

Los investigadores están seguros de que, durante el apogeo de los manchay, la teocracia Chavín ejerció su influencia sobre esta cultura.  

 Gráfico 1

 

PRINCIPALES CULTURAS DEL

PERIODO DE DESARROLOS REGIONALES

 

Culturas

Cronología

Ubicación

HUARPA

200 a.C.

450 d.C.

Sierra sur

RECUAY

200 a.C.

700 d.C.

Sierra norte

CAJAMARCA

100 a.C.

750 d.C.

Sierra norte

NASCA

100 d.C.

600 d.C.

Costa central sur

LIMA

100 d.C.

750 d.C.

Costa central

MOCHE

150 d.C.

700 d.C.

Costa norte

HUAMACHUCO

400 d.C.

1000 d.C.

Sierra norte

 

1.2.         ORIGEN DEL NOMBRE

Pero Villar Córdova, en Arqueología del departamento de Lima, afirma que la palabra «Lima» tiene raíces aymaras que aluden a una planta llamada «limac-limac» o «limac-huayta», cuya flor   amarilla era usada por la gente de Canta y Huarochirí para facilitar el habla en los niños, acción a la que llamaban «limay».

María Rostworowski cree que deriva del quechua «Rímac» nombre del rio en la zona alta del valle, el cual fue convertido en «Lima o Límac» por los moradores de las zonas media y baja, según su costumbre de reemplazar la «r» por la «l» en el quechua local.

 1.3.         RECONOCIMIENTO DE LA CULTURA LIMA

Sobre la Cultura Lima, hay que anotar también que, a pesar de que sus vestigios fueron investigados desde mediados del siglo XIX, pero de modo disperso, sin que nadie planteara su visión integral, hubo un cierto desdén y hasta abandono de su estudio. Por eso es que, recién en la segunda mitad de la década de los sesenta, por iniciativa de los arqueólogos, el peruano Rafael Larco Hoyle y el estadounidense, Edward Lanning esta cultura fue reconocida por la comunidad arqueológica.

Larco Hoyle, sugirió en 1966 que el estilo cerámico Interlocking solo fue un estilo decorativo de la Cultura Lima. Al año siguiente, Edward Lanning planteó en su clásica obra Peru Before the Incas que las cuatro reglas para identificar a una cultura, se aplicaban fielmente a pueblo lima.

En paralelo con Larco Hoyle, el arqueólogo estadounidense Thomas Patterson publicó ese mismo año su tesis sobre secuencia estilística de la cerámica del periodo Intermedio Temprano de la costa central (Valles Chancay, Ancón, Chillón, Rímac y Lurín), desde el «estilo miramar» hasta el «estilo lima».

Patterson contradijo frontalmente las ideas de Ulhe, Kroeber y otros que decían que la expresión cultural Lima solo fue un conjunto disperso de estilos cerámicos bajo influencias estilísticas y sociales de las culturas Virú-Gallinazo, Mochica, Recuay y Nasca. Planteó, entonces que, durante el Intermedio Temprano, los pueblos de la costa central tuvieron un estilo artístico distintivo sin influencia externa y estableció 9 fases y 13 unidades cronológicas para el estilo Lima.

2.    ALGUNAS CARACTERÍSTICAS DE ESTADO

2.1.         UN ESTADO EN PROCESO DE FORMACIÓN

El arqueólogo Gordon Willey, había proclamado en 1971 que, de modo general, en el Intermedio Temprano, “espléndidas civilizaciones (…) fuertemente regionalizadas y en algunos casos intensamente nacionalistas en sus contenidos iconográficos sugerían estados o reinos separados”.  

Edward Lanning, en 1967 y Luis Lumbreras en 1976 percibieron que la Cultura Lima dejó vestigios arqueológicos que sustentan formas políticas y económicas de nivel estatal. Paralelamente con Lumbreras, Richard MacNeish, Thomas Patterson y David Browman, en 1975, dijeron que la Cultura Lima tuvo forma política estatal.

Jorge Silva también cree que en la primera centuria d.C. empezó a cambiar el régimen político de los curacazgos o jefaturas y que, en ese contexto, en Ancón y el Bajo Chillón surgieron poblados especializados en explotar recursos marinos 

En cambio, en Puente Piedra, los asentamientos se avocaron a la agricultura y la crianza, patrón que se repitió en el interior del valle. Sin embargo, Silva no postula la existencia del Estado; solo anota que la presencia de componentes culturales similares en más de un valle, sugiere que un liderazgo centralizado surgió en la costa central desde los primeros siglos d.C.

Los arqueólogos Krisztof Makowski y Alaín Vallenas, en La ocupación Lima en el valle de Lurín: en los orígenes de Pachacamac monumental2015, también mencionan que el desarrollo de la Cultura Lima dio lugar a marcados cambios en los modelos arquitectónico y de asentamiento, en los cuatro valles de la costa central, pero creen que esas transformaciones no fueron simultáneas ni iban en la misma dirección.

Se da el caso de que, durante la construcción de edificios públicos monumentales y extensos canales de riego en el valle de Rímac durante el apogeo lima, en el valle de Chancay el número de asentamientos decreció, a tal punto de que los investigadores creyeron que no existían. Mientras tanto, en Huachipa construían Cajamarquilla con imponentes edifi­cios de tapial y el centro ceremonial Catalina Huanca. Cajamarquilla ha hecho pensar a algunos investigadores que en los hechos, fue la capital del supuesto Estado Lima, o por lo menos, el principal centro político del valle, cuya relación con Maranga quedaría por revisar. Catalina Huanca, poco conocida, está por desaparecer.

Makowsky y Vallenas dicen que, la coincidencia entre un  grupo de investigadores acerca de que un organismo político con las características de estado o de señorío (Jefatura compleja), habría surgido o estaba en construcción en el área y en el tiempo de­finidos por la difusión del estilo Lima hacia el sur, alude a un proceso aún no definido ni bien fechado, con discrepancias sobre el tipo de relaciones sociales de aquel entonces y el modo del ejercicio del poder.

2.2.         EL URBANISMO EN LOS SITIOS LIMA

Makowski y Vallenas, en su trabajo citado creen que la organización de asentamientos de la Cultura Lima fue una expresión típica del “urbanismo andino”, al que paradójicamente califican como un sistema “antiurbano”. 

En general, las capitales de las culturas prehispánicas fueron centros ceremoniales poblados en los que los gobernantes no necesariamente habitaban. Residían junto a campos de cultivo cerca de aldeas, a lo largo de la red de riego.

El diseño de los edi­ficios monumentales servía para los rituales, banquetes, ayunos, bailes, pago de tributos, entrega de ofrendas, ejecución de sacri­ficios, ritos de iniciación, oráculos y almacenamiento, entre otros. Sus diferencias dependían del número de sus visitantes periódicos y del prestigio religioso y político del sitio.

La construcción de grandes edificios y sus ampliaciones como tarea colectiva asumida por ayllus generaba memoria colectiva, lazos de parentesco, intercambio de productos y materias primas, derechos de paso y, eventualmente, cultivos en áreas controladas por otra comunidad. Esta clase de «urbanismo sui generis» surgió en el Precerámico o Arcaico Medio, en la Costa Central.

2.3.         EL ROL DE LAS ÉLITES BAJAS O RURALES

En este contexto, actualmente los expertos discuten el rol que jugaron los curacazgos locales y sus estrategias para acceder, a­rmar y legitimar el poder. Algunos creen que esas dirigencias eran muy independientes respecto al probable jerarca regional, pero esta sospecha cojea porque nadie ha determinado el proceso de origen, consolidación y articulación entre sí de tales mandos ni sus lugares y sus estrategias en el tejido social.

 

Gran mural largo en Cerro Culebras, un sitio preurbano lima, en la margen norte de la desembocadura del rio Chancay, en la Provincia Constitucional del Callao.

 Marcone cree, hipotéticamente, que hubo una separación profunda entre las «elites rurales», que dirigían a los poblados dispersos en la costa y la «chaupiyunga» y las que gobernaban cada valle representando a un presunto señor principal multivalle e imagina que los jefes de valle residían en los centros urbanos concebidos a manera de ciudades-estado, una de las cuales habría sido el Templo Viejo de Pachacamac, cuyos dignatarios usaron cerámica ­fina lima y nievería. En la transición entre el Intermedio Temprano y el Horizonte Medio los líderes “urbanos” también habrían usado vasijas de estilos wari que fueron negadas a los jefes rurales.

Sobre las supuestas ciudades-estado no hay evidencias de un patrón residencial urbano. Los rastros de adobe y/o quincha cerca de edificios públicos muestran un aspecto provisional sin vestigios de viviendas unitarias, como el «Complejo de Adobitos» de Pachacámac, al que Marcone considera como el lugar donde las elites de bajo rango realizaban festividades para cimentar sus redes de poder.

Siguiendo la línea de los cambios, Marcone especula con que los de la etapa Lima Tardía tuvieron relación con una naciente red de intercambios entre gobernantes o tal vez con una imposición indirecta del imperio Wari; en este caso con un comportamiento bastante acomodaticio ambivalente de los curacas locales, tanto ante a las autoridades limas como ante los waris.

En el caso de Pachacámac, su análisis del mecanismo de poder «desde abajo», ha convencido a Marcone de que las elites que usaron la cerámica lima eran nativas y se identificaban con su cultura material autóctona, mientras que la dirigencia de alto rango que asumió el control del sitio procedió de otro sitio y disfrutaba de cerámica fina nievería y de otros estilos foráneos.  

3.    PERIODICIDAD Y CRONOLOGÍA

En su artículo Avances en la arqueología de la Cultura Lima, Ana Mauricio reseña que, actualmente, la visión cronológica desde que la Cultura Lima surgió tras el colapso de la Cultura Chavín, hasta que un mega Fenómeno El Niño y la invasión del imperio wari la disolvieron, muestra que esta sociedad pasó por tres etapas definidas por distintos estilos de cerámica. Makowski y Vallenas, coinciden con eso de las tres etapas pero con características, duración y dinámicas diferentes a las planteadas por Ana Mauricio.

3.1.         PRIMERA ETAPA

Según Mauricio, esta etapa es la pre Lima. Sus principales sitios fueron: Cerro Trinidad, Baños de Boza, en Chancay y Miramar, en Ancón y habría abarcado desde el año 300 a.C. al año 200 d.C. Su característica primordial fue la cerámica «Blanco sobre Rojo»– BsR.

Makowsky y Vallenas, afirman que esta etapa duró del año 400 a.C. al 400 d.C. (800 años) el más prolongado y menos estudiado y se caracterizó por una diversidad de estilos cerámicos, con una “frontera cultural” en el río Chillón. También sospechan que el estilo cerámico lima inicial habría sido inventado en el valle del Chillón casi al terminar la etapa y que los limas lograron ocupar partes del valle bajo de Chancay, mientras sus vecinos producían la cerámica de los estilos locales «Baños de Boza», «Cayán» y «Pacaybamba», en un contexto social de constantes enfrentamientos bélicos entre comunidades documentados por cabezas-trofeo, frecuentes sacri­ficios humanos y abundantes armas como ofrendas a los muertos.

El patrón de asentamiento era: pequeñas aldeas dispersas, ubicadas cerca de fuentes de agua y áreas de cultivo. Las casas tenían un solo recinto en terrazas emplazadas en las laderas; los edificios públicos no existías o eras escasos.

3.1.1.    Cerámica «Blanco sobre Rojo»– BsR

Esta cerámica pertenece en la costa central a la primera mitad del Intermedio Temprano (200 a.C. – 100 d.C.), definida por su aplicación de pintura blanca sobre un engobe rojo muy difundida entre los valles de Chancay a Lurín. El arqueólogo Humberto Córdova Conza en su informe Cerámica blanco sobre rojo en la costa central, dice que este estilo ha sido registrado desde Jambelí, en Ecuador, hasta Ica.

Se caracteriza por su decoración pintada con color blanco sobre el fondo rojo natural de la vasija. Las piezas tienen aspecto burdo, con decoración sencilla y geométrica y sus formas comunes son ollas tipo globo con cuello corto, platos, cuencos, y cántaros pequeños. Es claro que el BsR surgió antes de la Cultura Lima cuando empezaron a organizarse nuevas élites locales, tras el declive del uso de edificios públicos con planta en «U» y del dominio Chavín.

Daniel Morales interpretó en 1993 que el BsR surgió como experimento de nuevas tecnologías durante el surgimiento de nuevas sociedades transicionales que generaron un “nuevo orden” con rasgos estatales, como en Moche y LimaPeter Kaulicke opinó que el BsR fue la expresión de un "período de experimentadores" que abarcó desde Chicama a Bolivia.

3.2.         SEGUNDA ETAPA

Comprende las unidades cronológicas de Patterson de la 5 a la 11 y corresponde netamente a la Cultura Lima.  

Sitio: Playa Grande, del año 200 al 700 d.C. Cerámica tricolor: Blanco, rojo y negro, llamado también estilo interlocking o entrelazado, definido como decoración con figuras estilizadas de pez o serpiente entrelazadas, más dibujos geométricos de líneas y puntos. Usaba los colores blanco, rojo y negro. Sus formas son tazas, ollas y vasos.

Su nombre deriva del sitio Playa Grande, del balneario de Santa Rosa, del distrito del mismo nombre, de Lima Metropolitana, 3 km al sur de Ancón. Algunos arqueólogos sospechan que proviene de la influencia de la Cultura Recuay, de Áncash. Fue de mejor calidad que la BsR por su fineza y sus formas agradables. Ha sido hallada entre los valles de Chancay y Lurín y en las zonas altas de los valles.

Durante esta etapa, los curacas de los «ayllus» o «pachacas» de la región impulsaron la ampliación de los edificios públicos existentes, con un nuevo patrón arquitectónico: planta cuadrangular, rectangular o trapezoidal para una base hecha con muros de piedra, sobre la que iban plataformas superpuestas escalonadas, hechas con los famosos «adobitos» y la «técnica del librero», accesibles por escalinatas y rampas, con enormes patios para las reuniones rituales y las actividades comerciales.

Las paredes interiores eran de adobe tipo tapial enlucidos y decoradas con matices rojos y blancos que, de lejos, los hacían ver como magníficas. Algunas paredes principales estaban decoradas con el estilo interlocking multicolor, como ocurre en Cerro Culebras, en el valle del Chillón.

Estos edificios implican la participación de arquitectos, albañiles, ayudantes, portadores, pintores, decoradores, carpinteros, técnicos y mano de obra abundante, por lo que se deduce que la población era numerosa y creciente.

En esta etapa también cambió el patrón funerario: la posición flexionada del cuerpo con los miembros fuertemente encogidos, sentada o sobre un lado, fue reemplazada por la posición extendida, lo cual habría ocurrido a partir del siglo IV d.C. En Playa Grande fueron halladas 12 tumbas con 30 individuos, honrados con ofrendas de cuarzo, jadeita, turquesa, lapizlázuli, concha spondylus y obsidiana.  En una de las tumbas había dos cabezas–trofeo humanas, también como ofrenda, así como plumas coloridas.

Hay quienes piensan que por estar casi al borde del mar y tener al frente a un grupo de islas, Playa Grande pudo haber sido más importante que la misma Pachacámac, por la riqueza de su cerámica e instrumental encontrada y el hallazgo del «Lanzón de Playa Grande».

Gran parte de los vestigios de Playa Grande fue destruida por la construcción del balneario. Está en peligro de destrucción un área arqueológica de 100 hectáreas.  

Makowsky y Vallenas, por su parte, fechan esta etapa del año 400 al 550 d.C. En este lapso, el rito funerario y la arquitectura lima (Lima 4-5 según Patterson) se difundieron rápidamente entre los vales de Chillón y Lurín, provocandocambios en los modelos de asentamiento y diseño arquitectónico monumental con la construcción de plataformas elevadas, con base en el «tapial» y el «adobe paralelepípedo». El tamaño de este ladrillo secado al sol varió de una a otra fase y hasta de un edi­ficio a otro.

Los centros políticos y religiosos lima fueron emplazados en la parte baja de los valles, cercanos del litoral: Cerro Culebra, Copacabana, Maranga y Pachacamac. Aumentó la densidad poblacional aldeana que se ubicó en las laderas bajas, cerca de los campos de cultivo. Se cree que en los valles Chillón y Rímac, los sitios fueron distribuidos en función directa de los ramales de la red de riego, lo que se hizo más evidente durante tercer y último periodo.

3.3.         TERCERA ETAPA

Makowsky y Vallenas fechan el periodo final de la Cultura Lima aproximadamente del 550 al año 800 d.C. y remarcan que los daños provocados por el mega El Niño de la centuria de los 600 d.C. generaron un importante mejoramiento de la red de canales de riego y desfogue del caudal del Rímac.

Ana Mauricio, cree por su parte, que la agonía lima comprende las dos últimas unidades cronológicas de la Cultura Lima de Patterson, la 12 y la 13, con predominio, primero del estilo cerámico maranga y después, del nievería.

Sus sitios, fueron: Maranga y Cajamarquilla, aunque la autora no considera para nada a Huaca Catalina Huanca.

La etapa transcurrió desde el 700 al 800 d.C. La cerámica cambio a cuatro colores: Blanco, rojo, negro y gris. El estilo maranga es de mejor calidad que el Playa Grande. Presenta la decoración del Interlocking, con la novedad del uso de cuatro colores: rojo, blanco, negro y gris sobre un fondo de engobe anaranjado, fino, lustroso y brillante. Fue vigente hasta la invasión wari.

No hay acuerdo claro entre los investigadores sobre si el estilo nievería fue una variante o sub estilo del maranga o fue una nueva alfarería de tan alta calidad que mantuvo su vigencia hasta bien entrado el Horizonte Medio con una distribución amplísima hasta los extremos del imperio Wari (Ver item Cerámica)

La etapa final lima fue investigada con excavaciones en los valles del Rímac y Lurín. En el primero, en Cajamarquilla, Nievería y Maranga.

Durante este lapso final de Lima, habrían ocurrido hasta dos grandes desastres climatológicos por el Fenómeno El Niño ente los siglos V y VI  d.C., después de los cuales se reanudaron los cultivos en el área de Huachipa,  la población regresó a las cercanías de sus siembras y también se reactivó la construcción de edificios públicos y recintos aledaños como los de Cajamarquilla y Maranga, (Nota: tampoco menciona a Catalina Huanca).

En una buena extensión de estos edificios pintaron gigantescos murales, principalmente con figuras de peces.

Otros testimonios arquitectónicos pertenecientes a esta etapa, son: en Lima Metropolitana: Mangomarca, en San Juan de Lurigancho, también muy afectado por la expansión urbana. Otros testimonios arquitectónicos valiosos son Huaca Pucllana, en Miraflores y Huaca Granados, en La Molina. En el valle de Chancay: el edificio público monumental de Cerro Trinidad y el sitio Cerro La Capilla. En el valle del Chillón destacan las estructuras de Carabayllo y Huaca Cerro Culebras. En Lurín: el edificio viejo de adobitos de Pachacámac.

4.    INVESTIGACIÓN

La investigación de la Cultura Lima data desde el siglo XIX, pero contrariamente, hasta hoy los resultados no son los deseados.

Entre 1870 y 1872, Thomas Hutchinson visitó, describió e hizo algunos dibujos a mano alzada de Pachacámac y en 1874 publicó su libro «El valle de Huatica».

En 1877 Ephraim Squier mapeó Cajamarquilla y algunos otros sitios. Wilhelm Reiss y Alphons Stubel, estudiaron Ancón entre 1880 y 1887.

En 1894, Ernst Middendorf exploró el área de Hadca o Huatica (Maranga) e hizo planos de varios edificios, algunos de las cuales se encuentran ahora en el interior del Parque de las Leyendas.

En 1896, Max Uhle, primero exploró Pachacamac, luego Ancón y Cerro Trinidad (Chancay), en 1904; posteriormente inspeccionó Nievería y Cajamarquilla en 1906, luego de lo cual identificó por primera vez a la «Cultura Lima» y la ubicó cronológicamente como anterior a Tiahuanaco. Después de su trabajo en Cerro Trinidad (Sitios C y E), Uhle llamó a este estilo «Pro-Lima».

Luego, llegó el desinterés.  

La atracción de los mochica y los nasca. Al empezar el siglo XX Alfred Kroeber escribió con acierto que el desinterés por lo que se conocía como Proto-Lima se debía al relumbrón que prometía a los investigadores, sobre todo a los extranjeros, dedicarse al Proto-Chimú, como entonces se conocía a Mochica, atraídos por el exotismo, la exuberancia y la abundancia de vestigios de orfebrería de oro y plata que se recuperaban; o a nasca, por la máxima belleza de su cerámica que, tras haber sido saqueada por ladrones de tumbas, había llegado a museos de Europa, gracias a traficantes de antigüedades.  

En ese marco, Julio C. Tello se interesó brevemente por la Cultura Lima y la ubicó en el «Segundo Horizonte» de su esquema cronológico, pero sus descripciones de Watika Marka, y Huaca San Marcos, recién fueron conocidas 65 años después.

En 1935, Pedro Villar Córdova, en su libro Arqueología del departamento de Lima describió la Huaca San Marcos (Antes Aramburú o Maranga) y su mural con frisos geométricos de una presunta ocupación Chancay, así como los sitios Cajamarquilla, las huacas Trujillo, Juliana o Pucllana y Pachacamac.

Entre 1952 y 1953, Louis Stumer prospectó y excavó en los valles de Chancay, Chillón y Rímac y en 1952, en Playa Grande recobró 12 entierros con cerámica Lima temprano y en Chancay, en Cerro Trinidad, recuperó más de 48 tumbas similares. En el valle del Rímac, en la Huaca Catalina Huanca o Vista Alegre, encontró cerámica de estilo Playa Grande, así como una considerable cantidad de cerámica maranga negra y fragmentos Nievería, así como tumbas de los periodos Formativo, Horizonte Temprano y Horizonte Medio 1.

Como resultado planteó que en el Intermedio Temprano existió la «Civilización Maranga», entre el valle de Chillón y Lurín centrando su poder en centros ceremoniales que estaban rodeados de cementerios y zonas semiurbanas. Se refería, sin duda, a la Cultura Lima intentando darle otro nombre, pero no tuvo éxito, ya que en la siguiente década fue aceptada que el ente debía ser llamado Cultura Lima.

Desde la década de los setenta las investigaciones se centraron en la organización social Lima, su cerámica y su patrón de asentamiento. Una Misión Arqueológica Italiana (MAI) estudió Cajamarquilla y halló un conjunto de entierros del Horizonte Medio en la cima de este complejo.

Jorge Silva y su equipo, excavaron Cerro Culebra, en 1988. En la década de los noventa, el Instituto Nacional de Cultura (INC) recuperó más de 30 entierros en el lugar. Duccio Bonavia analizó los murales del sitio y Frederick Engel hizo algunas exploraciones del sitio.

Maranga fue investigada por el INC, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) y la Universidad Católica del Perú (PUCP). En 1958, 1964 y 1974 el Seminario de Arqueología del Instituto Riva Agüero excavó en el Fundo Pando, hoy campus de la PUCP.

Pero, lo que hay que registrar como uno de los peores estropicios del estado contra nuestra memoria arqueológica nacional, fue la creación de un zoológico, lo más contraindicado posible, en el sitio ámbito del gran Complejo arqueológico de Maranga, posiblemente, lo que fue la gran capital de la sociedad Lima. Este es un asunto que compromete gravemente la visión y gestión del entonces presidente Fernando Belaunde Terry, en contra de la intangibilidad de los yacimientos arqueológicos del país, un asunto que hoy, más que nunca, resulta evidente, está a ojos vista, pero sobre el cual todos callan de modo lamentable. (Ver item Complejo arqueológico Maranga)

En 1980, Isabel Flores, comenzó a excavar Huaca Pucllana, como una construcción netamente Lima. Ya en 1984, se llevaron a cabo algunas excavaciones arqueológicas en el complejo Maranga, convertido torpemente en el zoológico «Parque de las Leyendas», en el terreno que había sido asignado a un nuevo Museo Nacional de Arqueología y Antropología. El estropicio se agravó, porque los defensores del cautiverio de animales consiguieron que, de nuevo, el segundo gobierno de FBT anulara el proyecto con lamentable criterio de priorizar el zoológico como distracción pública. En las investigaciones del 84 fueron recuperadas 50 tumbas.

En 1999, Ruth Shady excavó en la Huaca San Marcos, en el campus de la UNMSM.  Estudio el estilo arquitectónico relacionado con la cerámica Lima, fases 8 y 9 y al estilo Nievería.

En agosto de 2012 se llevó a cabo la Conferencia: Arqueología y Patrimonio de la Cultura Lima, en la que se debatió el «estado de la cuestión» sobre la cultura Lima. Sobre la conferencia y sus resultados, el Boletín de Arqueología PUCP publicó dos volúmenes titulados Avances en la arqueología de la cultura Lima (Parte I y II). Pero, el estado de la cuestión de la arqueología Lima, arrojó que falta investigaciones de campo que sustentes interpretaciones y propuestas teóricas sobre: 1) la organización social, política y religiosa lima; 2) el urbanismo y patrón de asentamiento lima; 3) el surgimiento y fin de Lima; 4) la relación de la Cultura Lima con otras sociedades contemporáneas y, 5) la cronología de desarrollo lima.

5.    CERÁMICA

El desarrollo específico de la cerámica de la Cultura Lima tiene dos etapas:

5.1.         ESTILO INTERLOCKING

La etapa del estilo «entrelazado» o interlocking, llamado también por algunos arqueólogos como «Playa Grande», se distingue por su decoración con una serie de figuras en forma de pez o serpientes entrelazadas a manera de figuras geométricas de líneas y puntos.

Combina tres colores: negro, blanco y rojo, sobre un fondo de engobe rojo. Su tersura es fina y sus formas son agradables como ollitas esféricas, vasos cilíndricos, tipo cáliz, acampanados, platos, cuencos de suave cobertura y vasijas mamiformes o en forma de tortuga.

 

Cerámica lima, cántaro asa-puente con decoración Interlocking

5.2.         ESTILO MARANGA

La segunda etapa es del «estilo Maranga», el cual usaba más el modelado. Su última variante habría sido el «estilo Nievería», primero, bajo la influencia y luego durante el dominio wari.

El estilo Maranga Utilizó arcillas muy finas a las que los alfareros aplicaron buenas condiciones de cocción y acabado de superficie.

Su decoración mantuvo el Interlocking. Sin embargo, su característica especial fue el uso de cuatro colores, rojo, blanco, negro y gris, sobre un fondo anaranjado brillante. Sus formas fueron muy variadas: vasijas lenticulares con estrangulamiento en su parte central, por lo que parecen dos platos hondos unidos por sus bases. Tienen asa-puente, con dos golletes largos y cónicos o un gollete de una figura o estatuilla antropomorfa o zoomorfa. También hacían platos, ollas y cántaros de barro de acabado fino.

 

Cerámica Lima del estilo Maranga, con cuatro colores y
decorado entrelazado o interlocking

 

Estas son las fases cerámicas de la Cultura Lima establecidas por Patterson:

·      Fase Lima 1. Produjo cántaros grandes y platos, con decoración en blanco y negro o bruñida.

·      Fase Lima 2. Amplió la producción a ollas con cuello recto y platos, y a las primeras se les aplicaba un engobe blanco o rojo sobre la superficie.

·      Fase Lima 3. Predominaron los vasos de lados rectos, cántaros grandes, platos, etc.

·      Fase Lima 4. Inventaron un nuevo tipo de olla con borde plano, con decoración pintada.

·      Fase Lima 5. Produjo platos de lados curvos, ollas con borde plano y cántaros mamiformes y el motivo recurrente es la serpiente entrelazada.

·      Fase Lima 6. Predominaron los cántaros grandes.

Makoswky y Vallenas han determinado que diversos fechados con carbono 14 en tumbas y estructuras constructivas, han determinado que las fases Lima 5-6 corresponderían al periodo del año 500 al 600 d.C.

·      Fase Lima 7. Cambiaron a ollas con cuello curvo y cántaros con cuello expandido, entre otros, con decoración de triángulos y serpientes entrelazadas pintadas.

·      Fase Lima 8. Repitieron formas anteriores, con decoración de triángulos, bandas anchas de colores y líneas blancas delgadas pintadas.

·      Fase Lima 9, Siguieron las repeticiones con la culebra entrelazada en la decoración.

Estas tres últimas fases corresponden al lapso entre el año 600 y el 800 d.C., según Makowsky y Vallenas.

5.3.         ESTILO NIEVERÍA

Rafael Valdez Velásquez–López, en su tesis  Redefinición del estilo Nieveria,  con la que logró el título de Licenciado en arqueología – PUCP en el 2015, se concentró en las piezas recuperadas desde la primera intervención de Max Ulhe en la Huaca Nievería.

 

Cerámica lima, estilo nievería, con exquisito acabado

 Analizó 123 piezas, el 21% del total del material recobrado y registrado. Del total, 10 pertenecen a «entierros tendidos». 19 a «entierros en forma de bóveda». Tres ejemplares corresponden a «entierros de las dos formas». El resto es atribuido al «Primer periodo del valle».

Valdez, describe al nievería como una serie de fórmulas de composición morfológicas y decorativas que integran (en ese orden) a los estilos Lima y Chakipampa (ayacuchano huarpa-wari), entre otros, en el contexto de la interacción entre sociedades del Horizonte Medio. Incluye formas reelaboradas de los estilos, principalmente Lima, Mochica, Nasca y Chakipampa. También imitó piezas de estilos no pertenecientes a la costa central.

Este autor cree que los alfareros limas usaron formas del estilo chakipampa con pasta local, como resultado de un acuerdo con los ceramistas ayacuchanos.

En el campo tecnológico el nievería usó del estilo Lima su pasta fina, compacta, de color naranja y sin inclusiones o casi sin ellas. La producción de la cerámica nievería continuó durante el Intermedio Tardío.

Origen del estilo. Sobre este punto, Valdez recuerda que, según Ruth Shady, Daniel Guerrero, Jhonatan Palacios y Peter Kaulicke, el estilo nievería tuvo su origen en un núcleo alfarero del valle medio del Rímac. Shady, en efecto, planteó en 1982 que sobre la base del estilo lima, el nievería surgió en el marco de una interacción entre sociedades diversas, generada por una intensa actividad económica, entre muy avanzado el Intermedio Temprano y la etapa 1B del Horizonte Medio, con la incorporación de los estilos de las «naciones» que interactuaban por entonces.

Guerrero y Palacios, en 1994, sobre la base de vestigios recobrados en tumbas de los sitios del valle medio del Rímac, El Vallecito, Huachipa (150 vasijas enteras) y Huampaní (35 piezas), plantearon, en cambio, que cada valle de la costa central tuvo producción alfarera diferente y diversas fuentes de materia prima. En consecuencia, propusieron que el estilo nievería se originó localmente, poco a poco, gracias a las interrelaciones de la costa central con otras áreas culturales y no necesariamente como resultado del dominio Wari. Uno de sus focos debió ser Cajamarquilla, en donde ha sido recuperada una gran concentración y variedad de esta cerámica.

En Huaca Pucllana, en tres entierros dobles, en los cuales el individuo principal estaba acompañado de otro sentado al costado o sobre él, se comprobó que dos de sus vasijas asociadas son del estilo nievería y otras son típicas del estilo lima tardío, quizá como muestra del alto rango del principal.   

De esto y otros detalles, José Ccencho, uno de los investigadores de Huaca Pucllana, desarrolló la hipótesis acerca de que el origen de nievería tuvo como cuadro cultural cambios acelerados, algunas de cuyas manifestaciones fueron la reorganización de la producción de la vajilla de elite y el aumento del trabajo corporativo, como reacción a un movimiento o tendencia político-religiosa que avanzaba desde el sur. Ccencho no lo dice, pero se refiere a la invasión Wari hacia el norte, luego de apoderarse de Nasca y Huancavelica.

Para Rafael Valdez, la alfarería Nievería surgió del estilo lima en el marco de la fuerte interacción con otras sociedades del Horizonte Medio, sin que sus formas, decoración y tecnología estuvieran definidas. Su uso en entierros y ofrendas, debe haber sido intencional y no necesariamente resultado de una «culminación» o «etapa final» de lecturas estratigráficas.

Sobre lo que los investigadores llaman “fuerte o intensa interacción con otras sociedades del Horizonte Medio”, el autor sinteriza el asunto así: entre fines del Intermedio Temprano e inicios del Horizonte Medio, desde la fase Lima Tardío al Período Chakipampa de wari, las relaciones, según los estilos cerámicos involucrados se dieron entre lima, mochica, nasca y wari. En el Período de la intrusión wari el predominio fue del imperio, sobre los estilos lima y nievería con los estilos Pachacamac, Viñaque y Atarco, del Horizonte Medio 2.

El estilo lima y el nievería coexistieron, entonces, desde el período del dominio wari hasta después de la retirada de los ayacuchanos.  

Distribución. Además de la costa central, la distribución de los alfares nievería alcanzó, por el norte, Chancay, Huaura y Supe-Pativilca; Huaricoto y Chinchawas, en el Callejón de Huaylas, Áncash y contextos funerarios mochica en el sitio de San José de Moro y en el Castillo de Huarmey, también en Ancash.  

Por el sur, llegó a Pachacamac, al valle de Ica y con escasos tiestos, a Ciudad Wari, en la sierra.