CULTURA LIMA - Primera parteDel 100 a.C. al 750 d.C.
Intermedio Temprano o delos Desarrollos Regionales posterior
a Chavín
Restos del edificio principal de la ciudad Cajamarquilla o “Conjunto Julio C. Tello”,
probable capital durante el apogeo de la Cultura Lima
1. ORIGEN
La Cultura Lima comenzó como un conjunto de
asentamientos humanos que se emplazaron en los valles de Chancay, Chillón,
Rímac y Lurín, con un patrón de sitios dispersos emplazados, principalmente, en
el litoral próximos a la línea de playa y a ríos, al lado de campos de cultivo,
de crianza y pesca, con fuentes de agua dulce segura.
Después, sus moradores, quizá organizados en
ayllus y en segunda instancia en curacazgos, construyeron los llamados edificios
públicos monumentales de barro y piedra, la mayoría de planta rectangular, como
centros de confluencia, por valle o secciones de valles, para actividades del
calendario agrícola-climatológico de la zona, rendir culto y sacrificios a sus
deidades y para celebrar festividades masivas o realizar acciones defensivas
frente a enemigos.
Al igual que en el caso de sus sociedades
contemporáneas (ver Gráfico 1), se cree que el surgimiento de esta cultura
material e ideológica, fue producto de la innata tendencia de la especie Homo
sapiens de reorganizarse y fijarse un nuevo rumbo, luego de soportar
desastres sociales y naturales, como el que configuro la extinción de la anterior
teocracia absolutista Chavín.
En el artículo: La Cultura Lima en el valle del río Chillón, Costa Central del Perú: sitios y asentamientos poco conocidos, 2014, el arqueólogo Jorge Silva, sostiene que la gente de la Cultura Lima utilizó los mismos espacios y recursos que aprovechó la de la Cultura Manchay, durante el Formativo u Horizonte Temprano y anota que sus asentamientos, a lo largo de una franja de 24 kilómetros sobre el litoral, entre Ancón y la margen sur del Chillón, aún no han sido muy estudiados.
Inicialmente, los sitios limas más grandes fueron emplazados casi al borde de la línea de playa, un patrón que ocurrió desde el norte del valle de Chancay hasta el valle de Lurín. Se cree que junto a sus edificios públicos hubo grupos de viviendas, precursoras del urbanismo. También prosigue el debate arqueológico-antropológico respecto a si Lima fue un señorío o jefatura compleja, una confederación de curacazgos o un estado en formación.
1.1.
ANTECEDENTES CULTURALES
El antecedente
territorial principal de la Cultura Lima, es la llamada Cultura Manchay,
identificada a partir del cateo del edificio público monumental Mina Perdida
realizado en 1978 por el
arquitecto Carlos Williams. Él fue el primero
que caracterizó a este vestigio como de una cultura que aplicó el típico diseño
de conjuntos de tres edificios de plataformas superpuestas ordenadas en forma
de letra «U», dos de ellas largas y angostas que flanquean al principal.
En 2009 los arqueólogos Richard Burger y Lucy Salazar,
luego de investigar Mina Perdida y otros edificios menores tamaño en Lurín,
plantearon que Manchay
fue una sociedad que habitó la costa central,
desde el valle de Huaura, en el norte, hasta Lurín, en el sur, en el Período
Formativo (1 800 a 200 a.C.)
Su
vestigio constructivo más antiguo es el edificio público ceremonial monumental Mina
Perdida, de planta en «U» (vigente 1 800 hasta 800 a.C.)
Otros
edificios públicos monumentales de los Manchay, en Lurín, son Cardal, (1
100 a 850 a.C.); Manchay Bajo, lamentablemente casi totalmente destruido
por la invasión urbana ignorante; Candela, Buena Vista, Manchay Bajo, Pampa Cabrera y Parka. Se hallan a relativa corta distancia unos de
otros.
En
el valle del Rímac, el antecedente principal fue el gran curacazgo Garagay,
que surgió en la margen derecha de la zona baja del valle, allí por los años 1
500 a.C. y estuvo vigente hasta el 600 a.C. siendo coetáneo por largo tiempo
con los sitios de Lurín y con Huaca Florida, en el propio valle rimense.
Los investigadores están seguros de
que, durante el apogeo de los manchay, la teocracia Chavín ejerció su
influencia sobre esta cultura.
Gráfico 1
|
PRINCIPALES CULTURAS DEL PERIODO DE DESARROLOS REGIONALES |
|||
|
Culturas |
Cronología |
Ubicación |
|
|
HUARPA |
200 a.C. |
450 d.C. |
Sierra sur |
|
RECUAY |
200 a.C. |
700 d.C. |
Sierra norte |
|
CAJAMARCA |
100 a.C. |
750 d.C. |
Sierra norte |
|
NASCA |
100 d.C. |
600 d.C. |
Costa central sur |
|
LIMA |
100 d.C. |
750 d.C. |
Costa central |
|
MOCHE |
150 d.C. |
700 d.C. |
Costa norte |
|
HUAMACHUCO |
400 d.C. |
1000 d.C. |
Sierra norte |
1.2.
ORIGEN DEL NOMBRE
Pero Villar Córdova, en Arqueología del
departamento de Lima, afirma que la palabra «Lima» tiene raíces aymaras que
aluden a una planta llamada «limac-limac» o «limac-huayta», cuya flor amarilla era usada por la gente de Canta y
Huarochirí para facilitar el habla en los niños, acción a la que llamaban
«limay».
María Rostworowski cree que deriva del quechua
«Rímac» nombre del rio en la zona alta del valle, el cual fue convertido en
«Lima o Límac» por los moradores de las zonas media y baja, según su costumbre
de reemplazar la «r» por la «l» en el quechua local.
1.3. RECONOCIMIENTO DE LA CULTURA LIMA
Sobre la Cultura Lima, hay que anotar también
que, a pesar de que sus vestigios fueron investigados desde mediados del siglo
XIX, pero de modo disperso, sin que nadie planteara su visión integral, hubo un
cierto desdén y hasta abandono de su estudio. Por eso es que, recién en la
segunda mitad de la década de los sesenta, por iniciativa de los arqueólogos,
el peruano Rafael Larco Hoyle y el estadounidense, Edward Lanning
esta cultura fue reconocida por la comunidad arqueológica.
Larco Hoyle, sugirió en 1966 que el estilo cerámico Interlocking
solo fue un estilo decorativo de la Cultura Lima. Al año siguiente, Edward
Lanning planteó en su clásica obra Peru Before the Incas que las
cuatro reglas para identificar a una cultura, se aplicaban fielmente a pueblo lima.
En paralelo con Larco
Hoyle, el arqueólogo estadounidense Thomas Patterson publicó ese mismo
año su tesis sobre secuencia estilística de la cerámica del periodo Intermedio
Temprano de la costa central (Valles Chancay, Ancón, Chillón, Rímac y
Lurín), desde el «estilo miramar» hasta el «estilo lima».
Patterson contradijo frontalmente las ideas de Ulhe, Kroeber y otros que decían que la expresión cultural Lima solo fue un conjunto disperso de estilos cerámicos bajo influencias estilísticas y sociales de las culturas Virú-Gallinazo, Mochica, Recuay y Nasca. Planteó, entonces que, durante el Intermedio Temprano, los pueblos de la costa central tuvieron un estilo artístico distintivo sin influencia externa y estableció 9 fases y 13 unidades cronológicas para el estilo Lima.
2. ALGUNAS CARACTERÍSTICAS DE ESTADO
2.1.
UN ESTADO EN PROCESO DE FORMACIÓN
El arqueólogo Gordon Willey, había
proclamado en 1971 que, de modo general, en el Intermedio Temprano,
“espléndidas civilizaciones (…) fuertemente regionalizadas y en algunos casos
intensamente nacionalistas en sus contenidos iconográficos sugerían estados o
reinos separados”.
Edward Lanning, en 1967 y Luis
Lumbreras en 1976 percibieron que la Cultura Lima dejó vestigios
arqueológicos que sustentan formas políticas y económicas de nivel estatal.
Paralelamente con Lumbreras, Richard MacNeish, Thomas Patterson y David Browman,
en 1975, dijeron que la Cultura Lima tuvo forma política estatal.
Jorge Silva también cree que en la primera centuria
d.C. empezó a cambiar el régimen político de los curacazgos o jefaturas y que,
en ese contexto, en Ancón y el Bajo Chillón surgieron poblados especializados
en explotar recursos marinos
En cambio, en Puente Piedra, los asentamientos
se avocaron a la agricultura y la crianza, patrón que se repitió en el interior
del valle. Sin embargo, Silva no postula la existencia del Estado; solo anota que
la presencia de componentes culturales similares en más de un valle, sugiere
que un liderazgo centralizado surgió en la costa central desde los primeros
siglos d.C.
Los arqueólogos Krisztof Makowski y Alaín Vallenas,
en La ocupación Lima en el
valle de Lurín: en los orígenes de Pachacamac monumental –2015, también mencionan
que el desarrollo de la Cultura Lima dio lugar a marcados cambios en los
modelos arquitectónico y de asentamiento, en los cuatro valles de la costa
central, pero creen que esas transformaciones no fueron simultáneas ni iban
en la misma dirección.
Se da el caso de que, durante la construcción
de edificios públicos monumentales y extensos canales de riego en el valle de
Rímac durante el apogeo lima, en el valle de Chancay el número de asentamientos
decreció, a tal punto de que los investigadores creyeron que no existían.
Mientras tanto, en Huachipa construían Cajamarquilla con imponentes edificios
de tapial y el centro ceremonial Catalina Huanca. Cajamarquilla ha hecho pensar
a algunos investigadores que en los hechos, fue la capital del supuesto
Estado Lima, o por lo menos, el principal centro político del valle, cuya
relación con Maranga quedaría por revisar. Catalina Huanca, poco conocida,
está por desaparecer.
Makowsky y Vallenas dicen que, la coincidencia entre un grupo de investigadores acerca de que un organismo político con las características de estado o de señorío (Jefatura compleja), habría surgido o estaba en construcción en el área y en el tiempo definidos por la difusión del estilo Lima hacia el sur, alude a un proceso aún no definido ni bien fechado, con discrepancias sobre el tipo de relaciones sociales de aquel entonces y el modo del ejercicio del poder.
2.2.
EL URBANISMO EN LOS SITIOS LIMA
Makowski y Vallenas, en su trabajo citado creen que la organización de
asentamientos de la Cultura Lima fue una expresión típica del “urbanismo andino”,
al que paradójicamente califican como un sistema “antiurbano”.
En general, las capitales de las culturas prehispánicas
fueron centros ceremoniales poblados en los que los gobernantes no
necesariamente habitaban. Residían junto a campos de cultivo cerca de aldeas, a
lo largo de la red de riego.
El diseño de los edificios monumentales servía
para los rituales, banquetes, ayunos, bailes, pago de tributos, entrega de
ofrendas, ejecución de sacrificios, ritos de iniciación, oráculos y
almacenamiento, entre otros. Sus diferencias dependían del número de sus visitantes
periódicos y del prestigio religioso y político del sitio.
La construcción de grandes edificios y sus ampliaciones como tarea colectiva asumida por ayllus generaba memoria colectiva, lazos de parentesco, intercambio de productos y materias primas, derechos de paso y, eventualmente, cultivos en áreas controladas por otra comunidad. Esta clase de «urbanismo sui generis» surgió en el Precerámico o Arcaico Medio, en la Costa Central.
2.3.
EL ROL DE LAS ÉLITES BAJAS O RURALES
En este contexto, actualmente los expertos
discuten el rol que jugaron los curacazgos locales y sus estrategias para acceder,
armar y legitimar el poder. Algunos creen que esas dirigencias eran muy
independientes respecto al probable jerarca regional, pero esta sospecha cojea
porque nadie ha determinado el proceso de origen, consolidación y articulación
entre sí de tales mandos ni sus lugares y sus estrategias en el tejido social.
Gran mural largo en Cerro Culebras, un sitio preurbano lima, en la margen norte de la desembocadura del rio Chancay, en la Provincia Constitucional del Callao.
Marcone cree, hipotéticamente, que hubo una separación profunda entre las «elites rurales», que dirigían a los poblados dispersos en la costa y la «chaupiyunga» y las que gobernaban cada valle representando a un presunto señor principal multivalle e imagina que los jefes de valle residían en los centros urbanos concebidos a manera de ciudades-estado, una de las cuales habría sido el Templo Viejo de Pachacamac, cuyos dignatarios usaron cerámica fina lima y nievería. En la transición entre el Intermedio Temprano y el Horizonte Medio los líderes “urbanos” también habrían usado vasijas de estilos wari que fueron negadas a los jefes rurales.
Sobre las supuestas ciudades-estado no hay
evidencias de un patrón residencial urbano. Los rastros de adobe y/o quincha
cerca de edificios públicos muestran un aspecto provisional sin vestigios de viviendas
unitarias, como el «Complejo de Adobitos» de Pachacámac, al que Marcone
considera como el lugar donde las elites de bajo rango realizaban festividades
para cimentar sus redes de poder.
Siguiendo la línea de los cambios, Marcone
especula con que los de la etapa Lima Tardía tuvieron relación con una naciente
red de intercambios entre gobernantes o tal vez con una imposición indirecta
del imperio Wari; en este caso con un comportamiento bastante acomodaticio
ambivalente de los curacas locales, tanto ante a las autoridades limas como
ante los waris.
En el caso de Pachacámac, su análisis del mecanismo de poder «desde abajo», ha convencido a Marcone de que las elites que usaron la cerámica lima eran nativas y se identificaban con su cultura material autóctona, mientras que la dirigencia de alto rango que asumió el control del sitio procedió de otro sitio y disfrutaba de cerámica fina nievería y de otros estilos foráneos.
3.
PERIODICIDAD Y CRONOLOGÍA
En su artículo Avances en la arqueología de la Cultura Lima, Ana Mauricio reseña que, actualmente, la visión cronológica desde que la Cultura Lima surgió tras el colapso de la Cultura Chavín, hasta que un mega Fenómeno El Niño y la invasión del imperio wari la disolvieron, muestra que esta sociedad pasó por tres etapas definidas por distintos estilos de cerámica. Makowski y Vallenas, coinciden con eso de las tres etapas pero con características, duración y dinámicas diferentes a las planteadas por Ana Mauricio.
3.1.
PRIMERA ETAPA
Según Mauricio, esta
etapa es la pre Lima. Sus principales sitios fueron: Cerro Trinidad, Baños
de Boza, en Chancay y Miramar, en Ancón y habría abarcado desde el año
300 a.C. al año 200 d.C.
Su característica primordial fue la cerámica «Blanco sobre Rojo»– BsR.
Makowsky y
Vallenas, afirman que esta etapa duró del año 400 a.C. al 400 d.C. (800 años)
el más prolongado y menos estudiado y se caracterizó por una diversidad de
estilos cerámicos, con una “frontera cultural” en el río Chillón. También
sospechan que el estilo cerámico lima inicial habría sido inventado en el valle
del Chillón casi al terminar la etapa y que los limas lograron ocupar partes
del valle bajo de Chancay, mientras sus vecinos producían la cerámica de los
estilos locales «Baños de Boza», «Cayán» y «Pacaybamba», en un contexto social
de constantes enfrentamientos bélicos entre comunidades documentados por cabezas-trofeo,
frecuentes sacrificios humanos y abundantes armas como ofrendas a los muertos.
El patrón de asentamiento era: pequeñas aldeas dispersas, ubicadas cerca de fuentes de agua y áreas de cultivo. Las casas tenían un solo recinto en terrazas emplazadas en las laderas; los edificios públicos no existías o eras escasos.
3.1.1.
Cerámica «Blanco sobre
Rojo»– BsR
Esta cerámica
pertenece en la costa central a la primera mitad del Intermedio Temprano (200
a.C. – 100 d.C.), definida por su aplicación de pintura blanca sobre un engobe
rojo muy difundida entre los valles de Chancay a Lurín. El arqueólogo Humberto
Córdova Conza en su informe Cerámica blanco sobre rojo en la
costa central, dice que este estilo
ha sido registrado desde Jambelí, en Ecuador, hasta Ica.
Se caracteriza por
su decoración pintada con color blanco sobre el fondo rojo natural de la
vasija. Las piezas tienen aspecto burdo, con decoración sencilla y geométrica y
sus formas comunes son ollas tipo globo con cuello corto, platos, cuencos, y
cántaros pequeños. Es claro que el BsR surgió antes de la Cultura Lima cuando
empezaron a organizarse nuevas élites locales, tras el declive del uso de edificios
públicos con planta en «U» y del dominio Chavín.
Daniel Morales interpretó en 1993 que el BsR surgió como experimento de nuevas tecnologías durante el surgimiento de nuevas sociedades transicionales que generaron un “nuevo orden” con rasgos estatales, como en Moche y Lima. Peter Kaulicke opinó que el BsR fue la expresión de un "período de experimentadores" que abarcó desde Chicama a Bolivia.
3.2.
SEGUNDA ETAPA
Comprende las unidades cronológicas
de Patterson de la 5 a la 11 y corresponde netamente a la Cultura Lima.
Sitio: Playa Grande, del año
200 al 700 d.C. Cerámica tricolor: Blanco, rojo y negro,
llamado también estilo interlocking o entrelazado, definido
como decoración con figuras estilizadas de pez o serpiente entrelazadas, más dibujos
geométricos de líneas y puntos. Usaba los colores blanco, rojo y negro. Sus formas
son tazas, ollas y vasos.
Su nombre deriva del sitio Playa
Grande, del balneario de Santa Rosa, del distrito del mismo nombre, de
Lima Metropolitana, 3 km al sur de Ancón. Algunos arqueólogos sospechan que proviene
de la influencia de la Cultura Recuay, de Áncash. Fue de mejor calidad que la
BsR por su fineza y sus formas agradables. Ha sido hallada entre los valles de
Chancay y Lurín y en las zonas altas de los valles.
Durante esta etapa,
los curacas de los «ayllus» o «pachacas» de la región impulsaron la ampliación
de los edificios públicos existentes, con un nuevo patrón arquitectónico:
planta cuadrangular, rectangular o trapezoidal para una base hecha con muros de
piedra, sobre la que iban plataformas superpuestas escalonadas, hechas con los
famosos «adobitos» y la «técnica del librero», accesibles por escalinatas y
rampas, con enormes patios para las reuniones rituales y las actividades
comerciales.
Las paredes
interiores eran de adobe tipo tapial enlucidos y decoradas con matices rojos y
blancos que, de lejos, los hacían ver como magníficas. Algunas paredes
principales estaban decoradas con el estilo interlocking multicolor,
como ocurre en Cerro Culebras, en el valle del Chillón.
Estos edificios
implican la participación de arquitectos, albañiles, ayudantes, portadores,
pintores, decoradores, carpinteros, técnicos y mano de obra abundante, por lo
que se deduce que la población era numerosa y creciente.
En esta etapa también
cambió el patrón funerario: la posición flexionada del cuerpo con
los miembros fuertemente encogidos, sentada o sobre un lado, fue reemplazada
por la posición extendida, lo cual habría ocurrido a partir del siglo IV d.C. En Playa Grande fueron
halladas 12 tumbas con 30 individuos, honrados con ofrendas de cuarzo, jadeita,
turquesa, lapizlázuli, concha spondylus y obsidiana. En una de las tumbas había dos cabezas–trofeo
humanas, también como ofrenda, así como plumas coloridas.
Hay quienes piensan
que por estar casi al borde del mar y tener al frente a un grupo de islas, Playa
Grande pudo haber sido más importante que la misma Pachacámac, por
la riqueza de su cerámica e instrumental encontrada y el hallazgo del «Lanzón
de Playa Grande».
Gran parte de los vestigios
de Playa Grande fue destruida por la construcción del
balneario. Está en peligro de destrucción un área arqueológica de 100
hectáreas.
Makowsky y
Vallenas, por su parte, fechan esta etapa del año 400 al 550 d.C. En este lapso,
el rito funerario y la arquitectura lima (Lima 4-5 según Patterson) se
difundieron rápidamente entre los vales de Chillón y Lurín, provocandocambios
en los modelos de asentamiento y diseño arquitectónico monumental con la
construcción de plataformas elevadas, con base en el «tapial» y el «adobe
paralelepípedo». El tamaño de este ladrillo secado al sol varió de una a otra fase
y hasta de un edificio a otro.
Los centros políticos y religiosos lima fueron emplazados en la parte baja de los valles, cercanos del litoral: Cerro Culebra, Copacabana, Maranga y Pachacamac. Aumentó la densidad poblacional aldeana que se ubicó en las laderas bajas, cerca de los campos de cultivo. Se cree que en los valles Chillón y Rímac, los sitios fueron distribuidos en función directa de los ramales de la red de riego, lo que se hizo más evidente durante tercer y último periodo.
3.3.
TERCERA ETAPA
Makowsky y Vallenas
fechan el periodo final de la Cultura Lima aproximadamente del 550 al
año 800 d.C. y remarcan que los daños provocados por el mega El Niño de la
centuria de los 600 d.C. generaron un importante mejoramiento de la red de
canales de riego y desfogue del caudal del Rímac.
Ana Mauricio, cree por su parte,
que la agonía lima comprende las dos últimas unidades
cronológicas de la Cultura Lima de Patterson, la 12 y la 13, con predominio,
primero del estilo cerámico maranga y después, del nievería.
Sus sitios, fueron:
Maranga y Cajamarquilla, aunque la autora no considera para nada a Huaca
Catalina Huanca.
La etapa
transcurrió desde el 700 al 800 d.C. La cerámica cambio a cuatro
colores: Blanco, rojo, negro y gris. El estilo maranga es de mejor
calidad que el Playa Grande. Presenta la decoración del Interlocking,
con la novedad del uso de cuatro colores: rojo, blanco, negro y gris sobre
un fondo de engobe anaranjado, fino, lustroso y brillante. Fue vigente hasta la
invasión wari.
No hay acuerdo
claro entre los investigadores sobre si el estilo nievería fue una
variante o sub estilo del maranga o fue una nueva alfarería de tan alta calidad
que mantuvo su vigencia hasta bien entrado el Horizonte Medio con una
distribución amplísima hasta los extremos del imperio Wari (Ver item Cerámica)
La etapa final lima
fue investigada con excavaciones en los valles del Rímac y Lurín. En el
primero, en Cajamarquilla, Nievería y Maranga.
Durante este lapso
final de Lima, habrían ocurrido hasta dos grandes desastres climatológicos por
el Fenómeno El Niño ente los siglos V y VI d.C., después de los
cuales se reanudaron los cultivos en el área de Huachipa, la población regresó a las cercanías de sus
siembras y también se reactivó la construcción de edificios públicos y recintos
aledaños como los de Cajamarquilla y Maranga, (Nota: tampoco menciona
a Catalina Huanca).
En una buena
extensión de estos edificios pintaron gigantescos murales, principalmente con
figuras de peces.
Otros testimonios arquitectónicos pertenecientes a esta etapa, son: en Lima Metropolitana: Mangomarca, en San Juan de Lurigancho, también muy afectado por la expansión urbana. Otros testimonios arquitectónicos valiosos son Huaca Pucllana, en Miraflores y Huaca Granados, en La Molina. En el valle de Chancay: el edificio público monumental de Cerro Trinidad y el sitio Cerro La Capilla. En el valle del Chillón destacan las estructuras de Carabayllo y Huaca Cerro Culebras. En Lurín: el edificio viejo de adobitos de Pachacámac.
4.
INVESTIGACIÓN
La investigación de la Cultura Lima data desde
el siglo XIX, pero contrariamente, hasta hoy los resultados no son los deseados.
Entre 1870 y 1872, Thomas Hutchinson
visitó, describió e hizo algunos dibujos a mano alzada de Pachacámac y en 1874
publicó su libro «El valle de Huatica».
En 1877 Ephraim Squier mapeó Cajamarquilla
y algunos otros sitios. Wilhelm Reiss y Alphons Stubel, estudiaron Ancón
entre 1880 y 1887.
En 1894, Ernst Middendorf exploró el
área de Hadca o Huatica (Maranga) e hizo planos de varios
edificios, algunos de las cuales se encuentran ahora en el interior del Parque
de las Leyendas.
En 1896, Max Uhle,
primero exploró Pachacamac, luego Ancón y Cerro Trinidad (Chancay),
en 1904;
posteriormente inspeccionó Nievería y Cajamarquilla en 1906, luego de lo
cual identificó por primera vez a la «Cultura Lima» y la ubicó cronológicamente
como anterior a Tiahuanaco. Después de su trabajo en Cerro Trinidad
(Sitios C y E), Uhle llamó a este estilo «Pro-Lima».
Luego, llegó el desinterés.
La atracción de los mochica y los nasca. Al empezar el siglo XX Alfred Kroeber escribió con acierto que el desinterés por lo que se conocía como Proto-Lima se debía al relumbrón que prometía a los investigadores, sobre todo a los extranjeros, dedicarse al Proto-Chimú, como entonces se conocía a Mochica, atraídos por el exotismo, la exuberancia y la abundancia de vestigios de orfebrería de oro y plata que se recuperaban; o a nasca, por la máxima belleza de su cerámica que, tras haber sido saqueada por ladrones de tumbas, había llegado a museos de Europa, gracias a traficantes de antigüedades.
En ese marco, Julio C. Tello se interesó
brevemente por la Cultura Lima y la ubicó en el «Segundo Horizonte» de su
esquema cronológico, pero sus descripciones de Watika Marka, y Huaca San Marcos,
recién fueron conocidas 65 años después.
En 1935, Pedro Villar Córdova, en su
libro Arqueología del departamento de Lima describió la Huaca San Marcos
(Antes Aramburú o Maranga) y su mural con frisos geométricos de una presunta
ocupación Chancay, así como los sitios Cajamarquilla, las huacas Trujillo,
Juliana o Pucllana y Pachacamac.
Entre 1952 y 1953, Louis
Stumer prospectó y excavó en los valles de Chancay, Chillón y Rímac y en
1952, en Playa Grande recobró 12 entierros con cerámica Lima temprano y en
Chancay, en Cerro Trinidad, recuperó más de 48 tumbas similares. En el valle del Rímac,
en la Huaca Catalina Huanca o Vista Alegre, encontró cerámica de estilo Playa
Grande, así como una considerable cantidad de cerámica maranga negra y fragmentos
Nievería, así como tumbas de los periodos Formativo, Horizonte
Temprano y Horizonte Medio 1.
Como resultado planteó que en el Intermedio Temprano
existió la «Civilización Maranga», entre el valle de Chillón y Lurín centrando
su poder en centros ceremoniales que estaban rodeados de cementerios y zonas
semiurbanas. Se refería, sin duda, a la Cultura Lima intentando darle otro
nombre, pero no tuvo éxito, ya que en la siguiente década fue aceptada que el
ente debía ser llamado Cultura Lima.
Desde la década de los
setenta las investigaciones se centraron en la organización social Lima, su
cerámica y su patrón de asentamiento. Una Misión Arqueológica Italiana (MAI) estudió
Cajamarquilla y halló un conjunto de entierros del Horizonte Medio
en la cima de este complejo.
Jorge Silva y su equipo, excavaron Cerro Culebra,
en 1988. En la década de los noventa, el Instituto Nacional de Cultura (INC)
recuperó más de 30 entierros en el lugar. Duccio Bonavia analizó los
murales del sitio y Frederick Engel hizo algunas exploraciones del
sitio.
Maranga fue investigada por el INC, la
Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) y la Universidad Católica del
Perú (PUCP). En 1958, 1964 y 1974 el Seminario de Arqueología del Instituto
Riva Agüero excavó en el Fundo Pando, hoy campus de la PUCP.
Pero, lo que hay que registrar como uno de
los peores estropicios del estado contra nuestra memoria arqueológica nacional,
fue la creación de un zoológico, lo más contraindicado posible, en el sitio
ámbito del gran Complejo arqueológico de Maranga, posiblemente, lo que fue la
gran capital de la sociedad Lima. Este es un asunto que compromete gravemente
la visión y gestión del entonces presidente Fernando Belaunde Terry, en contra
de la intangibilidad de los yacimientos arqueológicos del país, un asunto que
hoy, más que nunca, resulta evidente, está a ojos vista, pero sobre el cual
todos callan de modo lamentable. (Ver item Complejo arqueológico Maranga)
En 1980, Isabel Flores, comenzó a excavar Huaca Pucllana, como una construcción netamente Lima. Ya en 1984, se llevaron a cabo algunas excavaciones arqueológicas en el complejo Maranga, convertido torpemente en el zoológico «Parque de las Leyendas», en el terreno que había sido asignado a un nuevo Museo Nacional de Arqueología y Antropología. El estropicio se agravó, porque los defensores del cautiverio de animales consiguieron que, de nuevo, el segundo gobierno de FBT anulara el proyecto con lamentable criterio de priorizar el zoológico como distracción pública. En las investigaciones del 84 fueron recuperadas 50 tumbas.
En 1999, Ruth Shady excavó en la Huaca
San Marcos, en el campus de la UNMSM. Estudio
el estilo arquitectónico relacionado con la cerámica Lima, fases 8 y 9 y al
estilo Nievería.
En agosto de 2012 se llevó a cabo la Conferencia: Arqueología y Patrimonio de la Cultura Lima, en la que se debatió el «estado de la cuestión» sobre la cultura Lima. Sobre la conferencia y sus resultados, el Boletín de Arqueología PUCP publicó dos volúmenes titulados Avances en la arqueología de la cultura Lima (Parte I y II). Pero, el estado de la cuestión de la arqueología Lima, arrojó que falta investigaciones de campo que sustentes interpretaciones y propuestas teóricas sobre: 1) la organización social, política y religiosa lima; 2) el urbanismo y patrón de asentamiento lima; 3) el surgimiento y fin de Lima; 4) la relación de la Cultura Lima con otras sociedades contemporáneas y, 5) la cronología de desarrollo lima.
5.
CERÁMICA
El desarrollo específico de la cerámica de la Cultura Lima tiene dos etapas:
5.1.
ESTILO INTERLOCKING
La etapa del estilo
«entrelazado» o interlocking, llamado también por algunos
arqueólogos como «Playa Grande», se distingue por su decoración con una
serie de figuras en forma de pez o serpientes entrelazadas a manera de figuras
geométricas de líneas y puntos.
Combina tres
colores: negro, blanco y rojo, sobre un fondo de engobe rojo. Su tersura es fina
y sus formas son agradables como ollitas esféricas, vasos cilíndricos, tipo
cáliz, acampanados, platos, cuencos de suave cobertura y vasijas mamiformes o
en forma de tortuga.
5.2.
ESTILO MARANGA
La segunda etapa es
del «estilo Maranga», el cual usaba más el modelado. Su última variante
habría sido el «estilo Nievería», primero, bajo la influencia y luego durante
el dominio wari.
El estilo Maranga Utilizó
arcillas muy finas a las que los alfareros aplicaron buenas condiciones de
cocción y acabado de superficie.
Su decoración mantuvo
el Interlocking. Sin embargo, su característica especial fue el uso de cuatro
colores, rojo, blanco, negro y gris, sobre un fondo anaranjado brillante. Sus formas
fueron muy variadas: vasijas lenticulares con estrangulamiento en su parte
central, por lo que parecen dos platos hondos unidos por sus bases. Tienen
asa-puente, con dos golletes largos y cónicos o un gollete de una figura o
estatuilla antropomorfa o zoomorfa. También hacían platos, ollas y cántaros de
barro de acabado fino.
Cerámica Lima del
estilo Maranga, con cuatro colores y
decorado
entrelazado o interlocking
Estas son las fases
cerámicas de la Cultura Lima establecidas por Patterson:
·
Fase Lima 1. Produjo cántaros grandes y platos,
con decoración en blanco y negro o bruñida.
· Fase Lima 2. Amplió la
producción a ollas con cuello recto y platos, y a las primeras se les aplicaba
un engobe blanco o rojo sobre la superficie.
· Fase Lima 3. Predominaron los vasos
de lados rectos, cántaros grandes, platos, etc.
· Fase Lima 4. Inventaron un
nuevo tipo de olla con borde plano, con decoración pintada.
· Fase Lima 5. Produjo platos de
lados curvos, ollas con borde plano y cántaros mamiformes y el motivo recurrente
es la serpiente entrelazada.
· Fase Lima 6. Predominaron los cántaros
grandes.
Makoswky y Vallenas
han determinado que diversos fechados con carbono 14 en tumbas y estructuras
constructivas, han determinado que las fases Lima 5-6 corresponderían al
periodo del año 500 al 600 d.C.
· Fase Lima 7. Cambiaron a ollas
con cuello curvo y cántaros con cuello expandido, entre otros, con decoración
de triángulos y serpientes entrelazadas pintadas.
· Fase Lima 8. Repitieron formas
anteriores, con decoración de triángulos, bandas anchas de colores y líneas
blancas delgadas pintadas.
· Fase Lima 9, Siguieron las
repeticiones con la culebra entrelazada en la decoración.
Estas tres últimas fases corresponden al lapso entre el año 600 y el 800 d.C., según Makowsky y Vallenas.
5.3.
ESTILO NIEVERÍA
Rafael Valdez Velásquez–López, en su tesis Redefinición del estilo
Nieveria,
con la que logró el título de
Licenciado en arqueología – PUCP en el 2015, se concentró en las piezas
recuperadas desde la primera intervención de Max Ulhe en la Huaca Nievería.
Cerámica lima, estilo
nievería, con exquisito acabado
Analizó 123 piezas, el 21% del total del material recobrado y registrado. Del total, 10 pertenecen a «entierros tendidos». 19 a «entierros en forma de bóveda». Tres ejemplares corresponden a «entierros de las dos formas». El resto es atribuido al «Primer periodo del valle».
Valdez, describe al nievería como una serie de fórmulas
de composición morfológicas y decorativas que integran (en ese orden) a los
estilos Lima y Chakipampa (ayacuchano huarpa-wari), entre otros, en el
contexto de la interacción entre sociedades del Horizonte Medio. Incluye
formas reelaboradas de los estilos, principalmente Lima, Mochica, Nasca y
Chakipampa. También imitó piezas de estilos no pertenecientes a la costa
central.
Este autor cree que los alfareros limas usaron
formas del estilo chakipampa con pasta local, como resultado de un acuerdo con
los ceramistas ayacuchanos.
En el campo tecnológico el nievería usó del estilo Lima su pasta fina, compacta, de color naranja y sin inclusiones o casi sin ellas. La producción de la cerámica nievería continuó durante el Intermedio Tardío.
Origen del estilo. Sobre este punto, Valdez recuerda que, según Ruth Shady, Daniel Guerrero, Jhonatan Palacios y Peter Kaulicke, el estilo nievería tuvo su origen en un núcleo alfarero del valle medio del Rímac. Shady, en efecto, planteó en 1982 que sobre la base del estilo lima, el nievería surgió en el marco de una interacción entre sociedades diversas, generada por una intensa actividad económica, entre muy avanzado el Intermedio Temprano y la etapa 1B del Horizonte Medio, con la incorporación de los estilos de las «naciones» que interactuaban por entonces.
Guerrero y Palacios, en 1994, sobre la base de
vestigios recobrados en tumbas de los sitios del valle medio del Rímac, El
Vallecito, Huachipa (150 vasijas enteras) y Huampaní (35 piezas), plantearon,
en cambio, que cada valle de la costa central tuvo producción alfarera diferente
y diversas fuentes de materia prima. En consecuencia, propusieron que el estilo
nievería se originó localmente, poco a poco, gracias a las interrelaciones de
la costa central con otras áreas culturales y no necesariamente como
resultado del dominio Wari. Uno de sus focos debió ser Cajamarquilla,
en donde ha sido recuperada una gran concentración y variedad de esta cerámica.
En Huaca Pucllana, en tres entierros
dobles, en los cuales el individuo principal estaba acompañado de otro sentado
al costado o sobre él, se comprobó que dos de sus vasijas asociadas son del
estilo nievería y otras son típicas del estilo lima tardío, quizá como muestra
del alto rango del principal.
De esto y otros detalles, José Ccencho,
uno de los investigadores de Huaca Pucllana, desarrolló la hipótesis acerca de
que el origen de nievería tuvo como cuadro cultural cambios acelerados,
algunas de cuyas manifestaciones fueron la reorganización de la producción de
la vajilla de elite y el aumento del trabajo corporativo, como reacción a un
movimiento o tendencia político-religiosa que avanzaba desde el sur. Ccencho no
lo dice, pero se refiere a la invasión Wari hacia el norte, luego de apoderarse
de Nasca y Huancavelica.
Para Rafael Valdez, la
alfarería Nievería surgió del estilo lima en el marco de la fuerte interacción
con otras sociedades del Horizonte Medio, sin que sus formas, decoración
y tecnología estuvieran definidas. Su uso en entierros y ofrendas, debe haber
sido intencional y no necesariamente resultado de una «culminación» o «etapa
final» de lecturas estratigráficas.
Sobre lo que los investigadores llaman “fuerte
o intensa interacción con otras sociedades del Horizonte Medio”, el
autor sinteriza el asunto así: entre fines del Intermedio Temprano e
inicios del Horizonte Medio, desde la fase Lima Tardío al Período
Chakipampa de wari, las relaciones, según los estilos cerámicos
involucrados se dieron entre lima, mochica, nasca y wari. En el Período de
la intrusión wari el predominio fue del imperio, sobre los estilos lima y nievería
con los estilos Pachacamac, Viñaque y Atarco, del Horizonte Medio 2.
El estilo lima y el nievería coexistieron,
entonces, desde el período del dominio wari hasta después de la retirada de los
ayacuchanos.
Distribución. Además de la costa central, la distribución de los alfares nievería alcanzó, por el norte, Chancay, Huaura y Supe-Pativilca; Huaricoto y Chinchawas, en el Callejón de Huaylas, Áncash y contextos funerarios mochica en el sitio de San José de Moro y en el Castillo de Huarmey, también en Ancash.
Por el sur, llegó a Pachacamac, al valle de Ica y con escasos tiestos, a Ciudad Wari, en la sierra.





