miércoles, 6 de mayo de 2026


CULTURA LIMA - Primera parte
Del 100 a.C. al 750 d.C.
Intermedio Temprano o de
los Desarrollos Regionales posterior a Chavín

 Restos del edificio principal de la ciudad Cajamarquilla o “Conjunto Julio C. Tello”,
probable capital durante el apogeo de la Cultura Lima

1.    ORIGEN

La Cultura Lima comenzó como un conjunto de asentamientos humanos que se emplazaron en los valles de Chancay, Chillón, Rímac y Lurín, con un patrón de sitios dispersos emplazados, principalmente, en el litoral próximos a la línea de playa y a ríos, al lado de campos de cultivo, de crianza y pesca, con fuentes de agua dulce segura.

Después, sus moradores, quizá organizados en ayllus y en segunda instancia en curacazgos, construyeron los llamados edificios públicos monumentales de barro y piedra, la mayoría de planta rectangular, como centros de confluencia, por valle o secciones de valles, para actividades del calendario agrícola-climatológico de la zona, rendir culto y sacrificios a sus deidades y para celebrar festividades masivas o realizar acciones defensivas frente a enemigos.  

Al igual que en el caso de sus sociedades contemporáneas (ver Gráfico 1), se cree que el surgimiento de esta cultura material e ideológica, fue producto de la innata tendencia de la especie Homo sapiens de reorganizarse y fijarse un nuevo rumbo, luego de soportar desastres sociales y naturales, como el que configuro la extinción de la anterior teocracia absolutista Chavín.

En el artículo: La Cultura Lima en el valle del río Chillón, Costa Central del Perú: sitios y asentamientos poco conocidos, 2014, el arqueólogo Jorge Silva, sostiene que la gente de la Cultura Lima utilizó los mismos espacios y recursos que aprovechó la de la Cultura Manchay, durante el Formativo u Horizonte Temprano y anota que sus asentamientos, a lo largo de una franja de 24 kilómetros sobre el litoral, entre Ancón y la margen sur del Chillón, aún no han sido muy estudiados.

Inicialmente, los sitios limas más grandes fueron emplazados casi al borde de la línea de playa, un patrón que ocurrió desde el norte del valle de Chancay hasta el valle de Lurín. Se cree que junto a sus edificios públicos hubo grupos de viviendas, precursoras del urbanismo. También prosigue el debate arqueológico-antropológico respecto a si Lima fue un señorío o jefatura compleja, una confederación de curacazgos o un estado en formación.

1.1.         ANTECEDENTES CULTURALES

El antecedente territorial principal de la Cultura Lima, es la llamada Cultura Manchay, identificada a partir del cateo del edificio público monumental Mina Perdida realizado en 1978 por el arquitecto Carlos Williams. Él fue el primero que caracterizó a este vestigio como de una cultura que aplicó el típico diseño de conjuntos de tres edificios de plataformas superpuestas ordenadas en forma de letra «U», dos de ellas largas y angostas que flanquean al principal.

En 2009 los arqueólogos Richard Burger y Lucy Salazar, luego de investigar Mina Perdida y otros edificios menores tamaño en Lurín, plantearon que Manchay fue una sociedad que habitó la costa central, desde el valle de Huaura, en el norte, hasta Lurín, en el sur, en el Período Formativo (1 800 a 200 a.C.)

Su vestigio constructivo más antiguo es el edificio público ceremonial monumental Mina Perdida, de planta en «U» (vigente 1 800 hasta 800 a.C.)

Otros edificios públicos monumentales de los Manchay, en Lurín, son Cardal, (1 100 a 850 a.C.); Manchay Bajo, lamentablemente casi totalmente destruido por la invasión urbana ignorante; Candela, Buena Vista, Manchay Bajo, Pampa Cabrera y Parka. Se hallan a relativa corta distancia unos de otros.

En el valle del Rímac, el antecedente principal fue el gran curacazgo Garagay, que surgió en la margen derecha de la zona baja del valle, allí por los años 1 500 a.C. y estuvo vigente hasta el 600 a.C. siendo coetáneo por largo tiempo con los sitios de Lurín y con Huaca Florida, en el propio valle rimense.

Los investigadores están seguros de que, durante el apogeo de los manchay, la teocracia Chavín ejerció su influencia sobre esta cultura.  

 Gráfico 1

 

PRINCIPALES CULTURAS DEL

PERIODO DE DESARROLOS REGIONALES

 

Culturas

Cronología

Ubicación

HUARPA

200 a.C.

450 d.C.

Sierra sur

RECUAY

200 a.C.

700 d.C.

Sierra norte

CAJAMARCA

100 a.C.

750 d.C.

Sierra norte

NASCA

100 d.C.

600 d.C.

Costa central sur

LIMA

100 d.C.

750 d.C.

Costa central

MOCHE

150 d.C.

700 d.C.

Costa norte

HUAMACHUCO

400 d.C.

1000 d.C.

Sierra norte

 

1.2.         ORIGEN DEL NOMBRE

Pero Villar Córdova, en Arqueología del departamento de Lima, afirma que la palabra «Lima» tiene raíces aymaras que aluden a una planta llamada «limac-limac» o «limac-huayta», cuya flor   amarilla era usada por la gente de Canta y Huarochirí para facilitar el habla en los niños, acción a la que llamaban «limay».

María Rostworowski cree que deriva del quechua «Rímac» nombre del rio en la zona alta del valle, el cual fue convertido en «Lima o Límac» por los moradores de las zonas media y baja, según su costumbre de reemplazar la «r» por la «l» en el quechua local.

 1.3.         RECONOCIMIENTO DE LA CULTURA LIMA

Sobre la Cultura Lima, hay que anotar también que, a pesar de que sus vestigios fueron investigados desde mediados del siglo XIX, pero de modo disperso, sin que nadie planteara su visión integral, hubo un cierto desdén y hasta abandono de su estudio. Por eso es que, recién en la segunda mitad de la década de los sesenta, por iniciativa de los arqueólogos, el peruano Rafael Larco Hoyle y el estadounidense, Edward Lanning esta cultura fue reconocida por la comunidad arqueológica.

Larco Hoyle, sugirió en 1966 que el estilo cerámico Interlocking solo fue un estilo decorativo de la Cultura Lima. Al año siguiente, Edward Lanning planteó en su clásica obra Peru Before the Incas que las cuatro reglas para identificar a una cultura, se aplicaban fielmente a pueblo lima.

En paralelo con Larco Hoyle, el arqueólogo estadounidense Thomas Patterson publicó ese mismo año su tesis sobre secuencia estilística de la cerámica del periodo Intermedio Temprano de la costa central (Valles Chancay, Ancón, Chillón, Rímac y Lurín), desde el «estilo miramar» hasta el «estilo lima».

Patterson contradijo frontalmente las ideas de Ulhe, Kroeber y otros que decían que la expresión cultural Lima solo fue un conjunto disperso de estilos cerámicos bajo influencias estilísticas y sociales de las culturas Virú-Gallinazo, Mochica, Recuay y Nasca. Planteó, entonces que, durante el Intermedio Temprano, los pueblos de la costa central tuvieron un estilo artístico distintivo sin influencia externa y estableció 9 fases y 13 unidades cronológicas para el estilo Lima.

2.    ALGUNAS CARACTERÍSTICAS DE ESTADO

2.1.         UN ESTADO EN PROCESO DE FORMACIÓN

El arqueólogo Gordon Willey, había proclamado en 1971 que, de modo general, en el Intermedio Temprano, “espléndidas civilizaciones (…) fuertemente regionalizadas y en algunos casos intensamente nacionalistas en sus contenidos iconográficos sugerían estados o reinos separados”.  

Edward Lanning, en 1967 y Luis Lumbreras en 1976 percibieron que la Cultura Lima dejó vestigios arqueológicos que sustentan formas políticas y económicas de nivel estatal. Paralelamente con Lumbreras, Richard MacNeish, Thomas Patterson y David Browman, en 1975, dijeron que la Cultura Lima tuvo forma política estatal.

Jorge Silva también cree que en la primera centuria d.C. empezó a cambiar el régimen político de los curacazgos o jefaturas y que, en ese contexto, en Ancón y el Bajo Chillón surgieron poblados especializados en explotar recursos marinos 

En cambio, en Puente Piedra, los asentamientos se avocaron a la agricultura y la crianza, patrón que se repitió en el interior del valle. Sin embargo, Silva no postula la existencia del Estado; solo anota que la presencia de componentes culturales similares en más de un valle, sugiere que un liderazgo centralizado surgió en la costa central desde los primeros siglos d.C.

Los arqueólogos Krisztof Makowski y Alaín Vallenas, en La ocupación Lima en el valle de Lurín: en los orígenes de Pachacamac monumental2015, también mencionan que el desarrollo de la Cultura Lima dio lugar a marcados cambios en los modelos arquitectónico y de asentamiento, en los cuatro valles de la costa central, pero creen que esas transformaciones no fueron simultáneas ni iban en la misma dirección.

Se da el caso de que, durante la construcción de edificios públicos monumentales y extensos canales de riego en el valle de Rímac durante el apogeo lima, en el valle de Chancay el número de asentamientos decreció, a tal punto de que los investigadores creyeron que no existían. Mientras tanto, en Huachipa construían Cajamarquilla con imponentes edifi­cios de tapial y el centro ceremonial Catalina Huanca. Cajamarquilla ha hecho pensar a algunos investigadores que en los hechos, fue la capital del supuesto Estado Lima, o por lo menos, el principal centro político del valle, cuya relación con Maranga quedaría por revisar. Catalina Huanca, poco conocida, está por desaparecer.

Makowsky y Vallenas dicen que, la coincidencia entre un  grupo de investigadores acerca de que un organismo político con las características de estado o de señorío (Jefatura compleja), habría surgido o estaba en construcción en el área y en el tiempo de­finidos por la difusión del estilo Lima hacia el sur, alude a un proceso aún no definido ni bien fechado, con discrepancias sobre el tipo de relaciones sociales de aquel entonces y el modo del ejercicio del poder.

2.2.         EL URBANISMO EN LOS SITIOS LIMA

Makowski y Vallenas, en su trabajo citado creen que la organización de asentamientos de la Cultura Lima fue una expresión típica del “urbanismo andino”, al que paradójicamente califican como un sistema “antiurbano”. 

En general, las capitales de las culturas prehispánicas fueron centros ceremoniales poblados en los que los gobernantes no necesariamente habitaban. Residían junto a campos de cultivo cerca de aldeas, a lo largo de la red de riego.

El diseño de los edi­ficios monumentales servía para los rituales, banquetes, ayunos, bailes, pago de tributos, entrega de ofrendas, ejecución de sacri­ficios, ritos de iniciación, oráculos y almacenamiento, entre otros. Sus diferencias dependían del número de sus visitantes periódicos y del prestigio religioso y político del sitio.

La construcción de grandes edificios y sus ampliaciones como tarea colectiva asumida por ayllus generaba memoria colectiva, lazos de parentesco, intercambio de productos y materias primas, derechos de paso y, eventualmente, cultivos en áreas controladas por otra comunidad. Esta clase de «urbanismo sui generis» surgió en el Precerámico o Arcaico Medio, en la Costa Central.

2.3.         EL ROL DE LAS ÉLITES BAJAS O RURALES

En este contexto, actualmente los expertos discuten el rol que jugaron los curacazgos locales y sus estrategias para acceder, a­rmar y legitimar el poder. Algunos creen que esas dirigencias eran muy independientes respecto al probable jerarca regional, pero esta sospecha cojea porque nadie ha determinado el proceso de origen, consolidación y articulación entre sí de tales mandos ni sus lugares y sus estrategias en el tejido social.

 

Gran mural largo en Cerro Culebras, un sitio preurbano lima, en la margen norte de la desembocadura del rio Chancay, en la Provincia Constitucional del Callao.

 Marcone cree, hipotéticamente, que hubo una separación profunda entre las «elites rurales», que dirigían a los poblados dispersos en la costa y la «chaupiyunga» y las que gobernaban cada valle representando a un presunto señor principal multivalle e imagina que los jefes de valle residían en los centros urbanos concebidos a manera de ciudades-estado, una de las cuales habría sido el Templo Viejo de Pachacamac, cuyos dignatarios usaron cerámica ­fina lima y nievería. En la transición entre el Intermedio Temprano y el Horizonte Medio los líderes “urbanos” también habrían usado vasijas de estilos wari que fueron negadas a los jefes rurales.

Sobre las supuestas ciudades-estado no hay evidencias de un patrón residencial urbano. Los rastros de adobe y/o quincha cerca de edificios públicos muestran un aspecto provisional sin vestigios de viviendas unitarias, como el «Complejo de Adobitos» de Pachacámac, al que Marcone considera como el lugar donde las elites de bajo rango realizaban festividades para cimentar sus redes de poder.

Siguiendo la línea de los cambios, Marcone especula con que los de la etapa Lima Tardía tuvieron relación con una naciente red de intercambios entre gobernantes o tal vez con una imposición indirecta del imperio Wari; en este caso con un comportamiento bastante acomodaticio ambivalente de los curacas locales, tanto ante a las autoridades limas como ante los waris.

En el caso de Pachacámac, su análisis del mecanismo de poder «desde abajo», ha convencido a Marcone de que las elites que usaron la cerámica lima eran nativas y se identificaban con su cultura material autóctona, mientras que la dirigencia de alto rango que asumió el control del sitio procedió de otro sitio y disfrutaba de cerámica fina nievería y de otros estilos foráneos.  

3.    PERIODICIDAD Y CRONOLOGÍA

En su artículo Avances en la arqueología de la Cultura Lima, Ana Mauricio reseña que, actualmente, la visión cronológica desde que la Cultura Lima surgió tras el colapso de la Cultura Chavín, hasta que un mega Fenómeno El Niño y la invasión del imperio wari la disolvieron, muestra que esta sociedad pasó por tres etapas definidas por distintos estilos de cerámica. Makowski y Vallenas, coinciden con eso de las tres etapas pero con características, duración y dinámicas diferentes a las planteadas por Ana Mauricio.

3.1.         PRIMERA ETAPA

Según Mauricio, esta etapa es la pre Lima. Sus principales sitios fueron: Cerro Trinidad, Baños de Boza, en Chancay y Miramar, en Ancón y habría abarcado desde el año 300 a.C. al año 200 d.C. Su característica primordial fue la cerámica «Blanco sobre Rojo»– BsR.

Makowsky y Vallenas, afirman que esta etapa duró del año 400 a.C. al 400 d.C. (800 años) el más prolongado y menos estudiado y se caracterizó por una diversidad de estilos cerámicos, con una “frontera cultural” en el río Chillón. También sospechan que el estilo cerámico lima inicial habría sido inventado en el valle del Chillón casi al terminar la etapa y que los limas lograron ocupar partes del valle bajo de Chancay, mientras sus vecinos producían la cerámica de los estilos locales «Baños de Boza», «Cayán» y «Pacaybamba», en un contexto social de constantes enfrentamientos bélicos entre comunidades documentados por cabezas-trofeo, frecuentes sacri­ficios humanos y abundantes armas como ofrendas a los muertos.

El patrón de asentamiento era: pequeñas aldeas dispersas, ubicadas cerca de fuentes de agua y áreas de cultivo. Las casas tenían un solo recinto en terrazas emplazadas en las laderas; los edificios públicos no existías o eras escasos.

3.1.1.    Cerámica «Blanco sobre Rojo»– BsR

Esta cerámica pertenece en la costa central a la primera mitad del Intermedio Temprano (200 a.C. – 100 d.C.), definida por su aplicación de pintura blanca sobre un engobe rojo muy difundida entre los valles de Chancay a Lurín. El arqueólogo Humberto Córdova Conza en su informe Cerámica blanco sobre rojo en la costa central, dice que este estilo ha sido registrado desde Jambelí, en Ecuador, hasta Ica.

Se caracteriza por su decoración pintada con color blanco sobre el fondo rojo natural de la vasija. Las piezas tienen aspecto burdo, con decoración sencilla y geométrica y sus formas comunes son ollas tipo globo con cuello corto, platos, cuencos, y cántaros pequeños. Es claro que el BsR surgió antes de la Cultura Lima cuando empezaron a organizarse nuevas élites locales, tras el declive del uso de edificios públicos con planta en «U» y del dominio Chavín.

Daniel Morales interpretó en 1993 que el BsR surgió como experimento de nuevas tecnologías durante el surgimiento de nuevas sociedades transicionales que generaron un “nuevo orden” con rasgos estatales, como en Moche y LimaPeter Kaulicke opinó que el BsR fue la expresión de un "período de experimentadores" que abarcó desde Chicama a Bolivia.

3.2.         SEGUNDA ETAPA

Comprende las unidades cronológicas de Patterson de la 5 a la 11 y corresponde netamente a la Cultura Lima.  

Sitio: Playa Grande, del año 200 al 700 d.C. Cerámica tricolor: Blanco, rojo y negro, llamado también estilo interlocking o entrelazado, definido como decoración con figuras estilizadas de pez o serpiente entrelazadas, más dibujos geométricos de líneas y puntos. Usaba los colores blanco, rojo y negro. Sus formas son tazas, ollas y vasos.

Su nombre deriva del sitio Playa Grande, del balneario de Santa Rosa, del distrito del mismo nombre, de Lima Metropolitana, 3 km al sur de Ancón. Algunos arqueólogos sospechan que proviene de la influencia de la Cultura Recuay, de Áncash. Fue de mejor calidad que la BsR por su fineza y sus formas agradables. Ha sido hallada entre los valles de Chancay y Lurín y en las zonas altas de los valles.

Durante esta etapa, los curacas de los «ayllus» o «pachacas» de la región impulsaron la ampliación de los edificios públicos existentes, con un nuevo patrón arquitectónico: planta cuadrangular, rectangular o trapezoidal para una base hecha con muros de piedra, sobre la que iban plataformas superpuestas escalonadas, hechas con los famosos «adobitos» y la «técnica del librero», accesibles por escalinatas y rampas, con enormes patios para las reuniones rituales y las actividades comerciales.

Las paredes interiores eran de adobe tipo tapial enlucidos y decoradas con matices rojos y blancos que, de lejos, los hacían ver como magníficas. Algunas paredes principales estaban decoradas con el estilo interlocking multicolor, como ocurre en Cerro Culebras, en el valle del Chillón.

Estos edificios implican la participación de arquitectos, albañiles, ayudantes, portadores, pintores, decoradores, carpinteros, técnicos y mano de obra abundante, por lo que se deduce que la población era numerosa y creciente.

En esta etapa también cambió el patrón funerario: la posición flexionada del cuerpo con los miembros fuertemente encogidos, sentada o sobre un lado, fue reemplazada por la posición extendida, lo cual habría ocurrido a partir del siglo IV d.C. En Playa Grande fueron halladas 12 tumbas con 30 individuos, honrados con ofrendas de cuarzo, jadeita, turquesa, lapizlázuli, concha spondylus y obsidiana.  En una de las tumbas había dos cabezas–trofeo humanas, también como ofrenda, así como plumas coloridas.

Hay quienes piensan que por estar casi al borde del mar y tener al frente a un grupo de islas, Playa Grande pudo haber sido más importante que la misma Pachacámac, por la riqueza de su cerámica e instrumental encontrada y el hallazgo del «Lanzón de Playa Grande».

Gran parte de los vestigios de Playa Grande fue destruida por la construcción del balneario. Está en peligro de destrucción un área arqueológica de 100 hectáreas.  

Makowsky y Vallenas, por su parte, fechan esta etapa del año 400 al 550 d.C. En este lapso, el rito funerario y la arquitectura lima (Lima 4-5 según Patterson) se difundieron rápidamente entre los vales de Chillón y Lurín, provocandocambios en los modelos de asentamiento y diseño arquitectónico monumental con la construcción de plataformas elevadas, con base en el «tapial» y el «adobe paralelepípedo». El tamaño de este ladrillo secado al sol varió de una a otra fase y hasta de un edi­ficio a otro.

Los centros políticos y religiosos lima fueron emplazados en la parte baja de los valles, cercanos del litoral: Cerro Culebra, Copacabana, Maranga y Pachacamac. Aumentó la densidad poblacional aldeana que se ubicó en las laderas bajas, cerca de los campos de cultivo. Se cree que en los valles Chillón y Rímac, los sitios fueron distribuidos en función directa de los ramales de la red de riego, lo que se hizo más evidente durante tercer y último periodo.

3.3.         TERCERA ETAPA

Makowsky y Vallenas fechan el periodo final de la Cultura Lima aproximadamente del 550 al año 800 d.C. y remarcan que los daños provocados por el mega El Niño de la centuria de los 600 d.C. generaron un importante mejoramiento de la red de canales de riego y desfogue del caudal del Rímac.

Ana Mauricio, cree por su parte, que la agonía lima comprende las dos últimas unidades cronológicas de la Cultura Lima de Patterson, la 12 y la 13, con predominio, primero del estilo cerámico maranga y después, del nievería.

Sus sitios, fueron: Maranga y Cajamarquilla, aunque la autora no considera para nada a Huaca Catalina Huanca.

La etapa transcurrió desde el 700 al 800 d.C. La cerámica cambio a cuatro colores: Blanco, rojo, negro y gris. El estilo maranga es de mejor calidad que el Playa Grande. Presenta la decoración del Interlocking, con la novedad del uso de cuatro colores: rojo, blanco, negro y gris sobre un fondo de engobe anaranjado, fino, lustroso y brillante. Fue vigente hasta la invasión wari.

No hay acuerdo claro entre los investigadores sobre si el estilo nievería fue una variante o sub estilo del maranga o fue una nueva alfarería de tan alta calidad que mantuvo su vigencia hasta bien entrado el Horizonte Medio con una distribución amplísima hasta los extremos del imperio Wari (Ver item Cerámica)

La etapa final lima fue investigada con excavaciones en los valles del Rímac y Lurín. En el primero, en Cajamarquilla, Nievería y Maranga.

Durante este lapso final de Lima, habrían ocurrido hasta dos grandes desastres climatológicos por el Fenómeno El Niño ente los siglos V y VI  d.C., después de los cuales se reanudaron los cultivos en el área de Huachipa,  la población regresó a las cercanías de sus siembras y también se reactivó la construcción de edificios públicos y recintos aledaños como los de Cajamarquilla y Maranga, (Nota: tampoco menciona a Catalina Huanca).

En una buena extensión de estos edificios pintaron gigantescos murales, principalmente con figuras de peces.

Otros testimonios arquitectónicos pertenecientes a esta etapa, son: en Lima Metropolitana: Mangomarca, en San Juan de Lurigancho, también muy afectado por la expansión urbana. Otros testimonios arquitectónicos valiosos son Huaca Pucllana, en Miraflores y Huaca Granados, en La Molina. En el valle de Chancay: el edificio público monumental de Cerro Trinidad y el sitio Cerro La Capilla. En el valle del Chillón destacan las estructuras de Carabayllo y Huaca Cerro Culebras. En Lurín: el edificio viejo de adobitos de Pachacámac.

4.    INVESTIGACIÓN

La investigación de la Cultura Lima data desde el siglo XIX, pero contrariamente, hasta hoy los resultados no son los deseados.

Entre 1870 y 1872, Thomas Hutchinson visitó, describió e hizo algunos dibujos a mano alzada de Pachacámac y en 1874 publicó su libro «El valle de Huatica».

En 1877 Ephraim Squier mapeó Cajamarquilla y algunos otros sitios. Wilhelm Reiss y Alphons Stubel, estudiaron Ancón entre 1880 y 1887.

En 1894, Ernst Middendorf exploró el área de Hadca o Huatica (Maranga) e hizo planos de varios edificios, algunos de las cuales se encuentran ahora en el interior del Parque de las Leyendas.

En 1896, Max Uhle, primero exploró Pachacamac, luego Ancón y Cerro Trinidad (Chancay), en 1904; posteriormente inspeccionó Nievería y Cajamarquilla en 1906, luego de lo cual identificó por primera vez a la «Cultura Lima» y la ubicó cronológicamente como anterior a Tiahuanaco. Después de su trabajo en Cerro Trinidad (Sitios C y E), Uhle llamó a este estilo «Pro-Lima».

Luego, llegó el desinterés.  

La atracción de los mochica y los nasca. Al empezar el siglo XX Alfred Kroeber escribió con acierto que el desinterés por lo que se conocía como Proto-Lima se debía al relumbrón que prometía a los investigadores, sobre todo a los extranjeros, dedicarse al Proto-Chimú, como entonces se conocía a Mochica, atraídos por el exotismo, la exuberancia y la abundancia de vestigios de orfebrería de oro y plata que se recuperaban; o a nasca, por la máxima belleza de su cerámica que, tras haber sido saqueada por ladrones de tumbas, había llegado a museos de Europa, gracias a traficantes de antigüedades.  

En ese marco, Julio C. Tello se interesó brevemente por la Cultura Lima y la ubicó en el «Segundo Horizonte» de su esquema cronológico, pero sus descripciones de Watika Marka, y Huaca San Marcos, recién fueron conocidas 65 años después.

En 1935, Pedro Villar Córdova, en su libro Arqueología del departamento de Lima describió la Huaca San Marcos (Antes Aramburú o Maranga) y su mural con frisos geométricos de una presunta ocupación Chancay, así como los sitios Cajamarquilla, las huacas Trujillo, Juliana o Pucllana y Pachacamac.

Entre 1952 y 1953, Louis Stumer prospectó y excavó en los valles de Chancay, Chillón y Rímac y en 1952, en Playa Grande recobró 12 entierros con cerámica Lima temprano y en Chancay, en Cerro Trinidad, recuperó más de 48 tumbas similares. En el valle del Rímac, en la Huaca Catalina Huanca o Vista Alegre, encontró cerámica de estilo Playa Grande, así como una considerable cantidad de cerámica maranga negra y fragmentos Nievería, así como tumbas de los periodos Formativo, Horizonte Temprano y Horizonte Medio 1.

Como resultado planteó que en el Intermedio Temprano existió la «Civilización Maranga», entre el valle de Chillón y Lurín centrando su poder en centros ceremoniales que estaban rodeados de cementerios y zonas semiurbanas. Se refería, sin duda, a la Cultura Lima intentando darle otro nombre, pero no tuvo éxito, ya que en la siguiente década fue aceptada que el ente debía ser llamado Cultura Lima.

Desde la década de los setenta las investigaciones se centraron en la organización social Lima, su cerámica y su patrón de asentamiento. Una Misión Arqueológica Italiana (MAI) estudió Cajamarquilla y halló un conjunto de entierros del Horizonte Medio en la cima de este complejo.

Jorge Silva y su equipo, excavaron Cerro Culebra, en 1988. En la década de los noventa, el Instituto Nacional de Cultura (INC) recuperó más de 30 entierros en el lugar. Duccio Bonavia analizó los murales del sitio y Frederick Engel hizo algunas exploraciones del sitio.

Maranga fue investigada por el INC, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) y la Universidad Católica del Perú (PUCP). En 1958, 1964 y 1974 el Seminario de Arqueología del Instituto Riva Agüero excavó en el Fundo Pando, hoy campus de la PUCP.

Pero, lo que hay que registrar como uno de los peores estropicios del estado contra nuestra memoria arqueológica nacional, fue la creación de un zoológico, lo más contraindicado posible, en el sitio ámbito del gran Complejo arqueológico de Maranga, posiblemente, lo que fue la gran capital de la sociedad Lima. Este es un asunto que compromete gravemente la visión y gestión del entonces presidente Fernando Belaunde Terry, en contra de la intangibilidad de los yacimientos arqueológicos del país, un asunto que hoy, más que nunca, resulta evidente, está a ojos vista, pero sobre el cual todos callan de modo lamentable. (Ver item Complejo arqueológico Maranga)

En 1980, Isabel Flores, comenzó a excavar Huaca Pucllana, como una construcción netamente Lima. Ya en 1984, se llevaron a cabo algunas excavaciones arqueológicas en el complejo Maranga, convertido torpemente en el zoológico «Parque de las Leyendas», en el terreno que había sido asignado a un nuevo Museo Nacional de Arqueología y Antropología. El estropicio se agravó, porque los defensores del cautiverio de animales consiguieron que, de nuevo, el segundo gobierno de FBT anulara el proyecto con lamentable criterio de priorizar el zoológico como distracción pública. En las investigaciones del 84 fueron recuperadas 50 tumbas.

En 1999, Ruth Shady excavó en la Huaca San Marcos, en el campus de la UNMSM.  Estudio el estilo arquitectónico relacionado con la cerámica Lima, fases 8 y 9 y al estilo Nievería.

En agosto de 2012 se llevó a cabo la Conferencia: Arqueología y Patrimonio de la Cultura Lima, en la que se debatió el «estado de la cuestión» sobre la cultura Lima. Sobre la conferencia y sus resultados, el Boletín de Arqueología PUCP publicó dos volúmenes titulados Avances en la arqueología de la cultura Lima (Parte I y II). Pero, el estado de la cuestión de la arqueología Lima, arrojó que falta investigaciones de campo que sustentes interpretaciones y propuestas teóricas sobre: 1) la organización social, política y religiosa lima; 2) el urbanismo y patrón de asentamiento lima; 3) el surgimiento y fin de Lima; 4) la relación de la Cultura Lima con otras sociedades contemporáneas y, 5) la cronología de desarrollo lima.

5.    CERÁMICA

El desarrollo específico de la cerámica de la Cultura Lima tiene dos etapas:

5.1.         ESTILO INTERLOCKING

La etapa del estilo «entrelazado» o interlocking, llamado también por algunos arqueólogos como «Playa Grande», se distingue por su decoración con una serie de figuras en forma de pez o serpientes entrelazadas a manera de figuras geométricas de líneas y puntos.

Combina tres colores: negro, blanco y rojo, sobre un fondo de engobe rojo. Su tersura es fina y sus formas son agradables como ollitas esféricas, vasos cilíndricos, tipo cáliz, acampanados, platos, cuencos de suave cobertura y vasijas mamiformes o en forma de tortuga.

 

Cerámica lima, cántaro asa-puente con decoración Interlocking

5.2.         ESTILO MARANGA

La segunda etapa es del «estilo Maranga», el cual usaba más el modelado. Su última variante habría sido el «estilo Nievería», primero, bajo la influencia y luego durante el dominio wari.

El estilo Maranga Utilizó arcillas muy finas a las que los alfareros aplicaron buenas condiciones de cocción y acabado de superficie.

Su decoración mantuvo el Interlocking. Sin embargo, su característica especial fue el uso de cuatro colores, rojo, blanco, negro y gris, sobre un fondo anaranjado brillante. Sus formas fueron muy variadas: vasijas lenticulares con estrangulamiento en su parte central, por lo que parecen dos platos hondos unidos por sus bases. Tienen asa-puente, con dos golletes largos y cónicos o un gollete de una figura o estatuilla antropomorfa o zoomorfa. También hacían platos, ollas y cántaros de barro de acabado fino.

 

Cerámica Lima del estilo Maranga, con cuatro colores y
decorado entrelazado o interlocking

 

Estas son las fases cerámicas de la Cultura Lima establecidas por Patterson:

·      Fase Lima 1. Produjo cántaros grandes y platos, con decoración en blanco y negro o bruñida.

·      Fase Lima 2. Amplió la producción a ollas con cuello recto y platos, y a las primeras se les aplicaba un engobe blanco o rojo sobre la superficie.

·      Fase Lima 3. Predominaron los vasos de lados rectos, cántaros grandes, platos, etc.

·      Fase Lima 4. Inventaron un nuevo tipo de olla con borde plano, con decoración pintada.

·      Fase Lima 5. Produjo platos de lados curvos, ollas con borde plano y cántaros mamiformes y el motivo recurrente es la serpiente entrelazada.

·      Fase Lima 6. Predominaron los cántaros grandes.

Makoswky y Vallenas han determinado que diversos fechados con carbono 14 en tumbas y estructuras constructivas, han determinado que las fases Lima 5-6 corresponderían al periodo del año 500 al 600 d.C.

·      Fase Lima 7. Cambiaron a ollas con cuello curvo y cántaros con cuello expandido, entre otros, con decoración de triángulos y serpientes entrelazadas pintadas.

·      Fase Lima 8. Repitieron formas anteriores, con decoración de triángulos, bandas anchas de colores y líneas blancas delgadas pintadas.

·      Fase Lima 9, Siguieron las repeticiones con la culebra entrelazada en la decoración.

Estas tres últimas fases corresponden al lapso entre el año 600 y el 800 d.C., según Makowsky y Vallenas.

5.3.         ESTILO NIEVERÍA

Rafael Valdez Velásquez–López, en su tesis  Redefinición del estilo Nieveria,  con la que logró el título de Licenciado en arqueología – PUCP en el 2015, se concentró en las piezas recuperadas desde la primera intervención de Max Ulhe en la Huaca Nievería.

 

Cerámica lima, estilo nievería, con exquisito acabado

 Analizó 123 piezas, el 21% del total del material recobrado y registrado. Del total, 10 pertenecen a «entierros tendidos». 19 a «entierros en forma de bóveda». Tres ejemplares corresponden a «entierros de las dos formas». El resto es atribuido al «Primer periodo del valle».

Valdez, describe al nievería como una serie de fórmulas de composición morfológicas y decorativas que integran (en ese orden) a los estilos Lima y Chakipampa (ayacuchano huarpa-wari), entre otros, en el contexto de la interacción entre sociedades del Horizonte Medio. Incluye formas reelaboradas de los estilos, principalmente Lima, Mochica, Nasca y Chakipampa. También imitó piezas de estilos no pertenecientes a la costa central.

Este autor cree que los alfareros limas usaron formas del estilo chakipampa con pasta local, como resultado de un acuerdo con los ceramistas ayacuchanos.

En el campo tecnológico el nievería usó del estilo Lima su pasta fina, compacta, de color naranja y sin inclusiones o casi sin ellas. La producción de la cerámica nievería continuó durante el Intermedio Tardío.

Origen del estilo. Sobre este punto, Valdez recuerda que, según Ruth Shady, Daniel Guerrero, Jhonatan Palacios y Peter Kaulicke, el estilo nievería tuvo su origen en un núcleo alfarero del valle medio del Rímac. Shady, en efecto, planteó en 1982 que sobre la base del estilo lima, el nievería surgió en el marco de una interacción entre sociedades diversas, generada por una intensa actividad económica, entre muy avanzado el Intermedio Temprano y la etapa 1B del Horizonte Medio, con la incorporación de los estilos de las «naciones» que interactuaban por entonces.

Guerrero y Palacios, en 1994, sobre la base de vestigios recobrados en tumbas de los sitios del valle medio del Rímac, El Vallecito, Huachipa (150 vasijas enteras) y Huampaní (35 piezas), plantearon, en cambio, que cada valle de la costa central tuvo producción alfarera diferente y diversas fuentes de materia prima. En consecuencia, propusieron que el estilo nievería se originó localmente, poco a poco, gracias a las interrelaciones de la costa central con otras áreas culturales y no necesariamente como resultado del dominio Wari. Uno de sus focos debió ser Cajamarquilla, en donde ha sido recuperada una gran concentración y variedad de esta cerámica.

En Huaca Pucllana, en tres entierros dobles, en los cuales el individuo principal estaba acompañado de otro sentado al costado o sobre él, se comprobó que dos de sus vasijas asociadas son del estilo nievería y otras son típicas del estilo lima tardío, quizá como muestra del alto rango del principal.   

De esto y otros detalles, José Ccencho, uno de los investigadores de Huaca Pucllana, desarrolló la hipótesis acerca de que el origen de nievería tuvo como cuadro cultural cambios acelerados, algunas de cuyas manifestaciones fueron la reorganización de la producción de la vajilla de elite y el aumento del trabajo corporativo, como reacción a un movimiento o tendencia político-religiosa que avanzaba desde el sur. Ccencho no lo dice, pero se refiere a la invasión Wari hacia el norte, luego de apoderarse de Nasca y Huancavelica.

Para Rafael Valdez, la alfarería Nievería surgió del estilo lima en el marco de la fuerte interacción con otras sociedades del Horizonte Medio, sin que sus formas, decoración y tecnología estuvieran definidas. Su uso en entierros y ofrendas, debe haber sido intencional y no necesariamente resultado de una «culminación» o «etapa final» de lecturas estratigráficas.

Sobre lo que los investigadores llaman “fuerte o intensa interacción con otras sociedades del Horizonte Medio”, el autor sinteriza el asunto así: entre fines del Intermedio Temprano e inicios del Horizonte Medio, desde la fase Lima Tardío al Período Chakipampa de wari, las relaciones, según los estilos cerámicos involucrados se dieron entre lima, mochica, nasca y wari. En el Período de la intrusión wari el predominio fue del imperio, sobre los estilos lima y nievería con los estilos Pachacamac, Viñaque y Atarco, del Horizonte Medio 2.

El estilo lima y el nievería coexistieron, entonces, desde el período del dominio wari hasta después de la retirada de los ayacuchanos.  

Distribución. Además de la costa central, la distribución de los alfares nievería alcanzó, por el norte, Chancay, Huaura y Supe-Pativilca; Huaricoto y Chinchawas, en el Callejón de Huaylas, Áncash y contextos funerarios mochica en el sitio de San José de Moro y en el Castillo de Huarmey, también en Ancash.  

Por el sur, llegó a Pachacamac, al valle de Ica y con escasos tiestos, a Ciudad Wari, en la sierra.