lunes, 24 de agosto de 2026

 Serie Chavín de Huántar - Análisis y reflexión- Parte Cuatro.

EL PROBABLE MECANISMO DEL SANTUARIO CHAVÍN Y 
LA NECESIDAD DE REESCRIBIR SU HISTORIA, A RAÍZ DE LA NUEVA
 CRONOLOGÍA  STANFORD/JOHN RICK

El nuevo conocimiento que ha aportado la larga investigación sobre Chavín de Huántar del equipo liderado por John Rick, de la Universidad de Stanford, plantean la necesaria revisión y reescritura de la narrativa historica sobre el santuario y la cultura que desarrolló en el primer ámbito regional en los Andes Centrales. La tarea está planteada y no será fácil realizarla con total éxito. 


El equipo de Jhon Rick durante su penúltima intervención en Chavín de
Huántar. Actualmente están por culminar una nueva etapa 
de investigación julio-agosto 2026

LA CURIA CHAVÍN, ¿SE BENEFICIÓ DIRECTAMENTE
DE LOS APORTES DE LOS «USUARIOS»?

Hay poca evidencia de que la alta curia chavinista, que se supone residía en los caserios de la periferia del santuario, se haya beneficiado directa y personalmente acumulando bienes o disfrutando de ventajas procedentes de los abundantes recursos que generaba la construcción de los templos y los aportes de los «usuarios» de los servicios del complejo.

Nadie ha recuperado tumbas completas de dirigentes chavines, cuyo ajuar pudiera mostrar distinción por disposición de bienes personales de alto valor, como los hallados las tumbas de dignatarios de Kuntur Wasi y Pacopampa, en Cajamarca.

En La Banda, fuera del centro ceremonial, Rick y su equipo solo hallaron viviendas como para dignatarios, mejores que otras casas muy modestas ubicadas en una explanada cercana.

Como en el complejo tampoco se ha recuperado ningún recinto atribuible a residencias de los «sacerdotes», se tiene como hipótesis que estos vivían en el área del pueblo con sus familias en mejores viviendas y que asistían a los templos a los que estaban asignados cada día. Con dedicación exclusiva, “cama adentro”, durante las “actividades punta” de un probable programa de visitas de los «usuarios» de alto rango, a lo mejor vinculado a los solsticios y equinoccios y al distinto calendario agrícola para la costa y sierra norte, central y sur.

¿CÓMO ERA LA OPERACIÓN DEL TEMPLO?

Se sabe muy poco sobre cómo funcionó en santuario. Solo hay hipótesis acerca de que el complejo chavín fue escenario de ritos de culto –con la participación de jefes religiosos, políticos y algunos de sus subalternos en condición de consultantes–, a cargo de oficiantes tipo “sacerdote”, según una noción muy general derivada de modelos religiosos modernos o de prácticas en sitios parecidos, pero que existieron cerca de mil años después, como los santuarios–oráculos de Cahuachi (Nasca) y Pachacamac (Lurín), en este último caso, al momento de la llegada de los españoles.

Según John Rick, lo que sí se puede inferir de los resultados de las investigaciones arqueológicas en el complejo es que entre las alternativas: i) Chavín lugar de devoción, veneración y adoración de uno o varios dioses y ii) Chavín, sitio de manipulación de los sentidos con el uso de artilugios de luz y sonido, así como con la ingesta de drogas alucinógenas, todo con fines de poder y dominio, la segunda se ajusta muy bien al sitio.

Rick aprecia que Chavín fue un centro de manipulación estratégica y planificada desde el inicio de todos sus componentes, operado por una elite compuesta por los «diseñadores» y manipuladores directos, con la participación activa de la alta jerarquía de las cercanías y de zonas alejadas de Conchucos, cumpliendo el rol de «consumidora» de la oferta del santuario-oráculo.

El control físico del acceso al centro ceremonial materializó una ideología que reforzó el poder y la autoridad de una dirigencia emergente y el camino hacia el poder de otra subalterna, conformada por curacas, jefes de ayllus y etnias que, a su vez, también manipulaba a sus propias poblaciones. Usaban al santuario más como una palanca ideológca sociopolítica para mostrarse como favorecidos por los dioses y merecedores de reconocimiento, pleitesía y mejores rangos, que como un lugar de veneración.

La estrategia o «mecanismo» de la suprema elite de Chavín muestra que sus representantes lo diseñaron y ejecutaron para conseguir resultados, principalmente, sociopolíticos que justificaran la gran inversión en el diseño y construcción del centro ceremonial.

Por eso, esa alta dirección mantuvo la coherencia arquitectónica y constructiva del sitio, quizá mediate un linaje de sangre o conceptual o quizá de una combinación de estos factores, para el manejo de su proyecto a larguísimo plazo.

El objetivo del «mecanismo» fue la creación de un ambiente impresionante y sobrecogedor para ritos, dotado de algo así como de “efectos especiales multimedia” secretísimos, con la finalidad de generar una especie de “realidad virtual” convincente para los manipulados, pero afín a la política general de la curia chavinista.

La estrategia tuvo como objetivo fortalecer y aumentar el grado de autoridad de la alta curia del centro y pudo haberse resumido en la frase. “¡Todo el poder para Chavín!”, lo cual, sin lugar a dudas, consiguieron durante largo tiempo.

Dicho de otra forma: se puede interpretar que la visión de Rick plantea que la estrategia chavín fue la puesta en escena de una gran farsa, un engaño, no se sabe con qué frecuencia temporal, la cual alcanzó una vigencia casi milenaria para el aprovechamiento de las creencias ideológicas en beneficio de la clase sacerdotal.

La creencia principal, también sin ninguna duda ya, fue el «chamanismo» que los chavines usaron como una de sus herramientas de manipulación individual de sus selectos «usuarios», según evidencias en la arquitectura, arte y otros objetos del sitio de Chavín.

La puesta en escena, la realidad virtual que Chavín ofrecía, mostraba a sus importantes feligreses y a través de ellos al pueblo llano, un mundo alternativo imaginario, no consistente en el que era posible la supuesta relación excepcional y privilegiada entre humanos y las deidades compuestas por ciertas poderosas especies animaless y vegetales; es decir, fue un vasto montaje para presentar las cosas como no eran, alterando la condición humana.

En resumen, para Rick, el Periodo Formativo no fue solo un proceso de evolución cultural, pues visto desde Chavín representa un diseño claro, complejo, creativo y definitivamente exitoso de la construcción de un «mundo nuevo» más y más segregado entre jerarcas —con o sin derechos naturales a ostentar el poder — y sus poblaciones más y más limitadas en cuanto a derechos y accesos: el «mudo nuevo» de explotadores y explotados.

Representación coreográfica para turistas del ritual de preparación de un usuario del 
servicio de adivinación de Chavín de Huántar, con la ingesta de drogas psicoactivas.

ALGUNOS IMPACTOS DE LA NUEVA CRONOLOGÍA
REVISIÓN DE LA CRONOLOGIA DE LA EXPANSIÓN IDEOLOGICA CHAVÍN.

El hecho de que, en la nueva cronología la datación arquitectónica de la próspera Etapa Blanco y Negro, en torno al 750 a.C., NO coincida con el apogeo de la influencia de Chavín en otras regiones fechada por Richard Burger entre el año 490 y el 200 a.C., plantea la necesidad de revisar profundamente el tema del periodo de predominio de su ideología y de su alcance territorial.

Esto, porque el supuesto periodo de apogeo señalado por Burger, en la nueva cronología resulta ubicado después del fin de la actividad constructiva monumental en el sitio y cuando la función de Chavín había experimentado un cambio drástico: sobre los rellenos del Atrio y de la Plaza Circular, gente de la etnia Huaraz que había invadido por la fuerza el Complejo Chavín ya había construido una larga secuencia de viviendas domésticas.

En los restos del derrumbe sobre el piso de la Plaza Circular Hundida fueron encontrados, por primera vez, vestigios de la cerámica Janabarriu que también fueron hallados en la «Plaza Mayor» y en parte del área este, lugares que, después del abandono del centro ceremonial por la curia chavinista, se sabe hoy, siguieron recibiendo ofrendas Janabarriu y de otras culturas posteriores, hasta de Virú–Gallinazo y Salinar, de la costa e Inca, de los andes del sur, las cuales fueron halladas por Hernán Amat. Parte del gran canal bajo la «Plaza Mayor» estaba repleto de entierros del período final, según comprobó el propio Instituto Nacional de Cultura en sus excavaciones de 1998.

Todos estos hallazgos nos dicen que el centro monumental Chavín, tras su colapso, siguió operando como escenario religioso, reducido a la zona cercana a la «Plaza Mayor» y la adoración y veneración al «Lanzón» se prolongó incluso hasta la tardía Cultura Huari de Ancash.

REVISIÓN DEL CONTENIDO DEL APOGEO
Y LA FORMA DE DOMINIO CHAVIN

El dominio o influencia chavín sobre un extenso territorio de los Andes Centrales es un lugar común en la arqueología y la antropología peruana. No obstante, no está bien claro cuál fue su mecanismo religioso, político y económico, por lo cual su debate sigue vigente.

Parte de los investigadores están seguros de que tal dominio no fue militar, sino socio–religioso basado en el prestigio de su oráculo (Ventaja de la adivinación) y la práctica de rituales religiosos de gran impacto individual y colectivo mediante el uso de escenarios líticos ceremoniales intimidantes y sobrecogedores, de técnicas acústicas y el uso de drogas, tanto por oficiantes y feligreses, como medio de convencimiento de su validez y certeza. Los partidarios del poderío chavín agregan que, al componente ideológico, se sumó también los paquetes de transferencia de tecnología para mejorar la agricultura, la ganadería, la infraestructura de riego por gravedad, la textilería, la minería y la orfebrería de cobre, oro y plata.

Otro grupo, aunque menor, está convencido de que cuando la fe en el «Culto Chavín» y la vigencia de sus dioses empezó a declinar, la curia llegó al extremo de emplear la coerción para mantener su poder. Entre estos investigadores hay quienes postulan que Chavín de Huántar fue un «Estado Teocrático Andino» en toda regla y algunos se aventuran a considerarlo hasta como un imperio.

Pero, ¿cuál fue el procedimiento que usó la curia chavinense para establecer la hegemonía de su religión y por añadidura su poder político?

Chavín logró su upremacía a través del control ideológico, del prestigio de su centro ceremonial y de la persuasión religiosa. No obstante, NO hubo una red de misioneros o predicadores que se desplazaran a lugares distantes a fundar templos y a catequizar a los pueblos. No hicieron proselitismo religioso.

Sobre la base de un amplio programa de servicios oraculares, quizá también de sanación y de celebración de importantes festividades ligadas a la agroganadería y la pesca, organizaron un sistema de veneraciónconsultasentrega de ofrendas mediante el cual los curacas, jefes de ayllus y de etnias viajaban a Chavín de Huántar, priodicamente.

Iban acompañads de grandes séquitos que constituían verdaderas caravanas de llamas con ofrendas de todo tipo en sus lomos, para consultar al dios principal, por intermedio de los sacerdotes. Requerían información clara sobre asuntos de la buena o mala fortuna de las siembras, las cosechas, las crianzas y la pesca, así como posibles problemas ambientales o de salud. Al volver a sus pueblos de origen, los gobernantes, supuestamente por su propia voluntad, sin coerción alguna, difundían la religión y las ideas cosmológicas, fusionándolas con sus propias costumbres y estilos artísticos locales.

Los sacerdotes articularon su poder mediante las siguientes estrategias clave:

Centro de veneración y Oráculo: El templo Chavín de Huántar funcionaba como un oráculo de prestigio panandino. Acudían consultantes de diversas regiones para averiguar el futuro, resolver conflictos o pedir buen clima.

  • Uso de Alucinógenos: Los sacerdotes controlaban ceremonias secretas en las galerías subterráneas usando plantas psicotrópicas. El consumo provocaba alteraciones sensoriales que los consultantes interpretaban como el contacto directo con un dios.

  • Innovación y transferencia Tecnológica: Desarrollaron amplios conocimientos en astronomía e ingeniería hidráulica. Al predecir ciclos agrícolas (lluvias y sequías), la población los consideraba intermediarios con los dioses.

  • Poderoso Aparato Iconográfico: Difundieron dioses aterrorizantes con rasgos felinos, de aves y serpientes.

  • Nobleza Guerrera: Habrían contado con grupos de guerreros encargados de respaldar el orden teocrático interno, reprimir posibles rebeliones y garantizar la seguridad del centro de culto.

Los que creen en el «Dominio Chavín» ofrecen como evidencias:

  1. La supuesta réplica de su arquitectura lítica monumental de plataformas superpuestas con planta en "U" y plazas hundidas en importantes sitios bajo su hegemonía. Pero eso es inexacto debido a que, como se ha demostrado, esos patrones fueron creaciones de culturas anteriores a Chavín de la costa norte y central y, por el contrario, fueron importadas por los chavines;

El arqueólogo Henry Tantaleán, en Chavín de huántar y la definición arqueológica de un estado teocrático andino2011, especula que es probable que muchos elementos arquitectónicos hayan sido tomados por la elite de Chavín para reproducir su propio poder económico y político y solo menciona dos sitios fundados y construidos por orden de la curia chavinense: Pojoc y Wamanwain, no muy lejos, en el mismo valle del Mosna.

  1. La existencia de vestigios cerámicos, “chavinoides”, en:

Lima, en Garagay (San Martin de Porras) y Huaca La Florida (Rímac)

La Libertad, en Punkurí y Cerro Blanco: Ubicados en el valle de Nepeña, son famosos por sus templos de adobe y escalinatas decoradas con felinos. Caballo Muerto: Un importante complejo arquitectónico Cupisnique situado en el valle de Moche.

Cajamarca, en Pacopampa, Chota, Kuntur Wasi, en San Pablo.

Huánuco, en Kotosh.

Ancash, en Pampa de las Llamas/Moxeque: Situado en el valle de Casma.

En el extremo del estudio de Chavín, actualmente no es muy consistente determinar su dominio o influencia por el solo hallazgo, en zonas fuera de Conchucos, de vasijas con decoración pintada o grabada con rasgos característicos chavines, ya que es posible que se trate de emulaciones locales de “bienes de prestigio chavines” o reproducciones de tradiciones netamente locales.

iii) Piezas originales o réplicas de la escultura lítica chavín (monolitos, estelas, etc.), así como textiles y orfebrería de adornos personales, como estilos artísticos unificados y pan andinos caracterizados por una nutrida iconografía de seres sobrenaturales.

Henry Tantaleán, plantea que esta presencia pudo ser producto de las relaciones comerciales de Chavín con diversos pueblos, mediante el intercambio de larga distancia.

iv) Difusión de su propia alfarería «Janabarriú», principalmente de formas escultóricas de color negro o gris pulido e incisiones de motivos religiosos, lo que también resultaría inexacto debido a que las más recientes investigaciones en los mismos templos chavines (Rick y su equipo) han establecido que la expansión de esa alfarería se produjo, paradójicamente, en la etapa de colapso de la Cultura Chavín;

iv) El hallazgo de conchas Spondylus (traídas desde Ecuador) y morteros utilizados para consumir plantas psicoactivas, como el cactus San Pedro, que validan la extensión de sus redes de intercambio y de sus prácticas chamánicas, lo cual constituye un argumento inconsistente porque el uso intenso de ese tipo de productos y artefactos data de las Culturas Sechín y Cupisnique, antecesoras de la Cultura Chavín.

Si estos son todos los sustentos del «Dominio Chavín», su debate tiene para rato, pues los nuevos conocimientos arqueológicos logrados los contradicen casi frontalmente.


Mapa de la probable influencia territorial de la 
Cultura Chavín de Huántar


Richard Burger postuló en 1993 que «La Influencia Chavín» consistió en una intensa divulgación panregional de innovaciones tecnológicas en los campos de la alfarería (cerámica janabarriu) textilería, metalurgia, pero, sobre todo, se materializó en la difusión y predominio del «Culto Chavín» y el gran prestigio del centro ceremonial, entre el año 490 y el 200 a.C.

Trató de fundamentar esto último en la amplitud de la distribución de vasijas Janabarriu, considerando esta actividad como extensión de la vigencia predominante de la religión chavinista. Dentro de este criterio, el arqueólogo fijó el límite norte de la cerámica similar a Janabarriu, en Kutur Wasi y Pacopampa (Sierra–Cajamarca) y en Puerto Etén, en el Valle La Leche (Costa–Lambayeque). El límite sur habría sido el valle de lca. Burger piensa que el «Culto Chavín», llegó a ser una religión regional que no excluyó a los cultos locales.

Pero, he aquí que, en su tesis doctoral en arqueología, Silvia Kembel lo contradice directamente sosteniendo con base a fechados por radiocarbono que la cerámica Janabarriu no estuvo vinculada al auge constructivo y del culto chavín, pues se produjo – según la propia cronología de Burger–, después de que el Complejo Chavín sufrió una grave desestabilización física, cayó en desuso y su función cambió drásticamente.

Aunque Kembel tampoco explica con evidencias las causas del fenómeno de la innegable difusión de piezas Janabarriu durante el hundimiento de Chavín precisa que, junto con las innovaciones tecnológicas de entre el 490 y el 200 a.C., en un marco de gran intercambio panregional, la expansión de estas actividades no representa al culto chavín ni al funcionamiento del centro monumental. Y, solo como hipótesis, plantea que estos cambios sociales habrían sido causados por una fuerte competencia entre grupos locales por la continuación de su predominio, tras el declive del sitio y la transformación de su función.

Básicamente, los ayllus de la zona y la periferia habrían competido por el poder ante la ausencia de la otrora autoridad shamánica dominante desde el templo y en ese contexto impulsaron un intercambio amplio con la consiguiente aparición de clases.

La nueva cronología también fija la alfarería Janabarriu, entre el 390 y el 200 a.C., periodo durante el cual, paradójicamente aumentó significativamente el intercambio, las actividades se diferenciaron y apareció una incipiente estratificación socioeconómica.

REVISIÓN DE LAS CAUSAS DEL FIN DEL PERIODO FORMATIVO

Ante el conocido planteamiento de que la disolución de la cultura teocrática Chavín, marcó el final del periodo Formativo u Horizonte Temprano y la transición hacia el Intermedio Temprano o de los Desarrollos Regionales, la nueva cronología arquitectónica de Chavín, plantea también una necesaria revisión.

Porque, del nuevo cálculo surge que si la desestabilización de Chavín se produjo hacia el 500 a.C. este fechado coincide con un patrón de declive de otros centros ceremoniales andinos y costeños existentes desde el Arcaico Tardío y hasta el Horizonte Temprano o Formativo Inicial, como Sechín Bajo, Piruro La Galgada, Huaricoto,, Kotosh, Caral, Áspero, Shikra, El Paraíso, Huacaloma, Pacopampa, Cupisnique, Kuntur Wasi, Garagay y Campanayuq Rumi.

Distintas investigaciones han puesto luz sobre cómo se relacionaron los cambios en estos sitios costeños y andinos con los ocurridos en Chavín.

Rick y su equipo plantean que la construcción de Chavín coincidió cronológicamente con la de otros centros monumentales andinos y costeños por lo que las similitudes anotadas entre la arquitectura y el arte chavinistas y las mismas expresiones culturales de otros sitios, probablemente se deban a las interacciones contemporáneas, más que a la incorporación de legados de sociedades anteriores.

Esto se puede deducir de los fechados absolutos de su Etapa Blanco y Negro, de construcción monumental, aunque las primeras etapas aún no se hayan datado adecuadamente.

Por lo anterior, requieren investigaciones exhaustivas como probables causas naturales o aceleradores del colapso de los sitios costeros y de Chavín, las siguientes:

  • El ya mencionado gran terremoto que se habría generado en la gigantesca falla geológica de la Cordillera Blanca a mitad de la centuria de los 600 a.C. con un impacto territorial de gran destrucción.

  • Las evidencias de una gran inundación en el valle de Moche alrededor del 500 a.C., producto de un mega Fenómeno El Niño (Michael Mosseley, Fred Nials y otros, 1979), seguida de un período de grave degradación del paisaje a causa de grandes avalanchas de lodo y piedra que destruyeron canales de riego, borraron campos de cultivo y sepultaron aldeas y edificios púbicos (Michael Moseley y su equipo, 1981). Los investigadores creen que esa catástrofe masiva fue el marco trágico que cortó hacia el 500 a.C., en el norte y centro de los Andes Centrales el Periodo Formativo u Horizonte Temprano, generando una época de profunda conmoción y una etapa de transición caracterizada, básicamente, por el colapso y abandono de los grandes centros religiosos.

  • Los descalabros de las principales sociedades afectadas por el tremendo estrés climático de ese tiempo como la Cultura Cupisnique en su fase tardía, cuya tradición religiosa cayó el descrédito acelerando su desaparición; la Cultura Salinar, del valle de Moche que surgió tras el colapso de Cupisnique como reorganización social en medio de la escasez y la guerra por lo que tuvo que asentarse en cumbres fortificadas; la Cultura Vicús, en su etapa temprana, durante la cual, en el entorno desértico de Piura, enfrentó lluvias torrenciales y cambios repentinos en los acuíferos subterráneos.

Aunque nadie ha hallado vestigios de este fenómeno natural en el Complejo Chavín, se cree que la influencia de su red religiosa y comercial en el norte y centro, cayó en desprestigio y se fracturó por la incapacidad de sus sacerdotes para adivinar el gran desastre y remediarlo con la ayuda de los dioses.

Chavín no fue entonces, la “Cultura Madre” u origen de la civilización andina, como propuso Tello o la síntesis final, después del colapso sociedades costeras anteriores, como afirmó Burger. Y, su colapso, tampoco fue el quiebre del Periodo Formativo u Horizonte Temprano.

En el extremo actual de las investigaciones sobre Chavín de Huántar, después del detalle de la historia arquitectónica-constructiva de sus edificios, surge como su segunda gran materia de interés, el conocimiento detallado del contenido de la ideología que animó a los desarrolladores de esa cultura y del procedimiento o «mecanismo» que hizo posible su vigencia durante varios siglos.

En este campo que cae dentro de la teoría general del conocimiento (Epistemología), en los últimos años ha surgido un planteamiento sorprendente: como en todas las culturas prehispánicas, la ideología de Chavín fue el chamanismo, un cuerpo estructurado de ideas, creencias y prácticas que postulan una profunda, dinámica y permanente interacción de todas las formas de existencia de la materia y la energía, con o sin vida, visible o invisible, animada o inanimada en todo el universo; es decir, un enfoque que poco o nada tiene que ver con la noción de religión llegado desde el Viejo Mundo.

CHAVIN, ¿FUSIÓN DE PATRONES
ARQUITECTÓNICOS Y CONSTRUCTIVOS?

Como se ha descrito anteriormente, los patrones de diseño arquitectónico y del proceso constructivo de Chavín NO fueron originales o creaciones heroicas de los pobladores de la zona del santuario, ni siquiera de la clase sacerdotal local.

Hoy, resulta más aceptable que solo replicaron o mezclaron varios de los patrones de diseño arquitectónico y de construcción que estuvieron vigentes en los subperiodos Arcaico tardío y Formativo Inferior, en la costa norcentral y central. El siguiente Gráfico puede ayudar a deducir de quienes aprendieron los chavines.

Gráfico 5

ARQUITECTURA MONUMENTAL PRE CHAVIN

PERIODOS ARCAICO Y FORMATIVO TEMPRANO

Periodo prehistórico

Cultura o Sitio

Fechado aproximado

Patrones arquitectónicos

Descripción


Arcaico


Ilo (Moquegua)


Entre 10 000 y 3 850 a.C.


Anillos de conchas

Primera construcción, de forma anular con conchas y desechos marinos

Arcaico y

Formativo Temprano

Marañón (Jaén)

Montegrande y San Isidro

Entre 4 320 a 3 535 a.C.

Edificio circular en espiral

Edificio de canto rodado, unido y enlucido con barro



Arcaico y

Formativo Temprano

Sechín Bajo

Caral

Áspero

La Galgada

Bandurria

Shikras

Buena Vista- Zorro

3 600 – 1 500 a.C.

3 000 – 1 800 a.C.

3 000 – 2 500 a.C.

2 700 – 1 800 a.C.

2 000 – 1 700 a.C.

2 850 – 2 000 a.C.

2 220 – 1 500 a.C.


Edifico dual, plataforma escalonada renovable y plaza circular hundida


Estructuras de piedras pequeñas y medianas unidas con barro con escaleras y recintos en la cima.

Arcaico y

Formativo

Temprano


Callacpuma (Cajamarca)


2 750 a.C.


Edificio circular

Estructura megalítica de presenta 18 metros de diámetro y muros concéntricos.

Arcaico y

Formativo Temprano

El Paraíso o

Chuquitanta


2 300 al 1 400 a.C.

ORIGEN de 3 edificios de plataforma con planta en «U»

Edificios de piedra canteada unida y enlucid con barro, con escalinatas, recintos y plazas hundidas en la cumbre



Formativo Temprano


Kotosh, edificios KT, al norte y KM, al sur, de la tradición mito




2 000 –1 500 a.C.




Edificio plataforma renovable

Estructuras de piedras pequeñas y medianas, unidas con barro y techos de paja, ubicados según el principio de la reciprocidad dual


Formativo

Temprano



Las Haldas



2 100 – 1 000 a.C.



Edificio longitudinal

Plataformas

Superpuestas por renovación, de barro y piedra y recintos en la cumbre


Formativo

Temprano


Huaricanga, Valle del Fortaleza


1 800 – 1 000 a.C.


Tres edificios de plataformas y plaza hundida, con planta en «U»


Estructura monumental de adobe y piedra


Formativo

Medio


Kuntur Wasi

Pacopampa


800 – 500 a.C.

800 – 500 a.C.

Plataforma con Plaza Hundida cuadrada y planta en «U»

Estructuras ceremoniales de piedras pequeñas y medianas, escalinatas, recintos y plazas en la cumbre.

Elaboración propia


PATRÓN DE LA PLANTA EN «U»

Sobre el origen de este diseño de planta general, asumido con gran despliegue de trabajo por los chavinenses, es bueno anotar varios datos:

Este patrón fue detectado por Carlos Williams recién en 1980, con base en el análisis de fotografías aéreas y reconocimientos de campo.

El arqueólogo Michael Moseley, planteó en 1992 que «El Paraíso» o Chuquitanta, un conjunto ceremonial con planta en «U» en el valle del Chillón, fue el precursor de esta forma arquitectónica en la costa central, pues consideraba que perteneció al periodo pre cerámico Arcaico Tardío. Sin embargo, según los fechados disponibles del sitio, sería coetáneo con otros edificios con planta en forma de «U» como el de La Florida, en el Rímac.

El arqueólogo jefe investigador del complejo arqueológico del Valle del Chillón, Marco Guillén Hugo, responsable también de la puesta en valor de asentamiento «El Paraíso», ha postulado que, en este sitio, en una de sus fases constructivas entre los años 2 300 a 1 400 a.C. (Antes del surgimiento de Chavín), se inició la tradición arquitectónica de los grandes centros ceremoniales públicos de culto y de administración con plano general en "U". En el caso de El Paraiso integra un edificio central de plataformas escalonadas con dos edificaciones de menor tamaño a los flancos y una enorme plaza central.

Según los arqueólogos Henry Tantaleán y María Ysela Leyva, este patrón arquitectónico fue aplicado en la Costa Central del Perú, mucho antes de Chavín, desde el valle de HUAURA en el norte, hasta el de LURIN, en el sur.

No se sabe a ciencia cierta las razones de su creación. Tantaleán y Leyva, en su informe, Los «Templos en U» del valle de Huaura, costa norcentral. Una aproximación preliminar a un problema monumental2011, sobre la base de su inspección a los edificios «Chacra Socorro» y «Huaura Antigua» de planta en «U», ubicados en la zona baja del Valle del Río Huaura y un fechado por radiocarbono.14 de la primera construcción que arrojó el año 1 390+-80 a.C. (cuando los chavinenses recién se estaban organizando como aldea con cerámica del estilo Kotosh-Kotosh), plantean la siguiente hipótesis sobre el origen de este patrón arquitectónico:

En el tránsito del Arcaico Tardío al Formativo Temprano, entre los años 1 800 y los 1 600 a.C. habrían ocurrido dos hechos determinantes:

i) Comenzó una serie de notables cambios sociales en la costa norcentral debido al mayor énfasis en la producción y consumo de alimentos de origen agrícola para la subsistencia diaria, con menor demanda de alimentos marinos;

ii) En ese encuadre económicosocial, se habría desatado en la costa central norte y la central, un intenso periodo de desastres naturales (Terremotos, tsunami y Fenómeno El Niño intenso), uno de cuyos efectos fue la cobertura con arena de las zonas bajas de varios valles, como los de los ríos Supe, al norte y Huaura, al sur, lo que hizo desaparecer áreas cultivables y habría provocado el colapso de sociedades avanzadas como Caral, Vichama y Bandurria (abandonada en 1 730 a. C.) y otras.

Es bastante probable que los edificios con planta en «U» de Huaura hayan sido el resultado de dichos cambios sociales, los cuales generaron en todo el ámbito de los Andes Norcentrales una nueva forma de vida con base en la agricultura.

Esto, según los autores, ha llevado a la percepción general de que los cambios sociales hacia el Formativo fueron generados por la economía e impulsados por elites con capacidad de guiar a grupos humanos cada vez mayores a encontrar soluciones a los nuevos desafíos como: la demanda de agua de riego, mediante la distribución del trabajo para el diseño, trazado y construcción de canales y reservorios; la consecución de nuevas especies vegetales y animales alimenticias y de carga (papa, maíz, quinua, llama, alpaca) mediante la reciprocidad, la complementariedad y el intercambio por trueque.

Esas élites o “jefaturas” (los autores no mencionan el ayllu o la alianza de ayllus, como la base de la organización social de aquel tiempo, de esencia colaborativa y no coercitiva), dirigieron también el desarrollo tecnológico y el ideológico–religioso.

Los autores anotan que, desde su materialismo histórico, Luis Lumbreras planteó en 1996 que los «templos» formativos se explicaban debido a la existencia de un grupo de especialistas que dirigían la sociedad gracias a su conocimiento astronómico o religioso exclusivo y, con eso, marcaron la primera división social del trabajo y establecieron una contradicción social entre campesinos y los «sacerdotes» o especialistas religiosos que dirigirían las ceremonias desde lo alto de los centros ceremoniales de planta en «U».


Planta en U del sitio Garagay, Lima. 

La planta en «U» en Chavín.

Ateniéndonos a la nueva cronología de Chavín de Huántar de Rick y su equipo, se tiene que la planta en «U» fue asimilada en la primera Etapa del Montículo Separado, entre el 1 200 y el 1 100 a.C. (Formativo Medio), probablemente, cuando ya habían construido la primera plataforma rectangular poco elevada y sus recintos encima. Hipotéticamente se cree que los chavinenses pudieron constituirla con el «Templo Viejo» original, el Edificio C y la plataforma de la Sección Noreste, del «Templo Nuevo», cuya construcción recién había comenzado.

Posteriormente, en la Etapa de Consolidación, del 900 al 800 a.C., antes de finalizar el Formativo Medio, el 700 a.C., los chavinenses incorporaron las plataformas rectangulares escalonadas, similares a las costeñas del milenio III a.C. para completar la expansión del «Templo Nuevo». De este modo, en esta etapa alcanzaron finalmente la planta en «U» total teniendo como centro a los templos viejo y nuevo y como brazos laterales, a los dos edificios que flanquean el norte y el sur de la gran plaza cuadrada hundida, todo orientado hacia el este, a la salida del sol.

De todo lo anterior se puede concluir que, tanto los diseños arquitectónicos de la combinación «Plataforma rectangular/plaza circular hundida», como de la planta en «U» de tres edificios públicos y de la «plataforma rectangular o cuadrada escalonada», corresponden a formas de vida material e ideológicas de sociedades previas al auge de Chavín (Etapas de Expansión, Consolidación y Blanco y Negro). Por tanto, fueron importadas y no constituyeron componentes importantes de su supremacía, dominación o influencia sobre otras sociedades contemporáneas.

Entonces, queda en cuestión si su cerámica, su ingeniería hidráulica, su agroganadería, textilería, escultura lítica, minería, metalurgia y orfebrería, así como sus aplicaciones astronómicas, astrológicas y de adivinación, pudieron constituir los factores de sustento de un supuesto estado teocrático andino o, según algunos analistas, hasta de un presunto imperio.

Nítida disposición de planta en U del diseño general de 
Chavín de Huántar 


LA ARQUITECTURA CHAVIN SEGÚN LUMBRERAS

Desde una visión antropo–arqueológica, no arquitectónica, Guillermo Lumbreras advirtió que el Complejo Chavín de Huántar significó una obra continua y prolongada, altamente costosa en todo tipo de recursos, imposible de ser acometida por el puñado de habitantes originarios del sitio, estimado en no más de 2 mil.

El investigador, describía así la arquitectura chavinense en su obra capital sobre esa cultura, “Chavín de Huántar: Excavaciones en la Galería de las Ofrendas” – 1993:

Los templos están construidos a base de grandes rellenos de piedra y tierra, los que eran depositados entre muros que cumplían una función medianera, de contención. Estos muros eran de mampostería irregular, con piedras similares a las de los rellenos, con los que se confunden en algunos casos, estaban unidos con una tierra arcillosa igual a la del relleno. Al parecer, los muros de contención se construían dentro de un régimen regular, en retículas (espacios cuadrados, añadido nuestro) de dimensión variable”.

Enlucían los exteriores de los templos con enchapes de piedras labradas muy planas, algunas de enorme tamaño y tipo “cara-vista”, realmente bellas, muy refinadas por su acabado exquisito, con las caras pulidas y los ángulos refinados en escuadra; usaron también otros enchapes toscos de arcilla, pintados de crema y rojo

En las paredes exteriores, algunas de las piedras tienen 3 o 4 Ms. de largo y en promedio 1,50 Ms. o menos con un ancho regular para su alineamiento en hiladas de grosor alterno. En el «Templo Viejo» usaron una hilada de ancho simple seguida por una de ancho doble. En el «Templo Nuevo» emplearon dos hiladas de ancho simple por una de ancho doble.

Los edificios de culto estaban rodeados por una serie de estructuras de servicios anexos: plataformas, plazas y terrazas, a distinto nivel, conectadas por senderos y escalinatas, todas obras públicas costosas, dotadas de vistosos acabados pétreos como columnas, cornisas, dinteles, lápidas, obeliscos y esculturas que se agregaban a los muros o plazas. Varios de estos elementos contienen impresionantes frisos que representan a dioses y demonios chavinenses.

No hay data de edificios domésticos. Lumbreras sospechaba que están debajo de las casas de la población actual. En 1984, Burger halló en el área del pueblo, vajilla y otros recursos domésticos similares a los de los templos. De esto Lumbreras dedujo como hipótesis que los habitantes permanentes de Chavín fueron unos pocos sacerdotes y sus auxiliares de servicio. Los usuarios fueron jerarcas en busca de respuestas del oráculo divino a sus apremiantes preocupaciones. Llevaban ofrendas de diverso tipo tanto como agradecimiento previo o como contraparte a algún ruego atendido.

SIGUE EN LA PARTE CINCO