sábado, 19 de septiembre de 2026

 Serie Chavín de Huántar - Análisis y reflexión- Parte Seis.

LA VISIÓN CHAMÁNICA DE LA VIDA 
Y EL UNIVERSO DURANTE LA 
CULTURA CHAVIN Y EL SIGNIFICADO
 DEL «LANZÓN» DESDE ESA PERSPECTIVA 


El Lanzón, supuesta herramienta de arraigadas prácticas 
chamánicas que rigieron en la Cultura Chavín de Huántar

Nadie sabe aun a ciencia cierta cuál era la filosofía de las culturas prehispánicas de los Andes Centrales, entre ellas, de Chavín de Huántar, porque fueron sociedades ágrafas, sin escritura sistemática. Para ellas, ¿qué era la vida, la naturaleza, el cosmos, la muerte y cuál era el papel de los humanos en ese contexto? Estas son preguntas sin respuestas. Solo hay hipótesis y algunas deducciones con base en sus artes cerámica, escultórica e iconográfica lítica, textil y orfebre. No obstante una nueva corriente de estudios arqueológicos, antropológicos, etnográficos y ecográficos, plantea que ese contexto epistemológico, cognocitivo y de acción habría sido el CHAMANISMO, una visión ancestral no solo americana, sino vigente desde los orígenes de los primeros humanos. Veamos esta sorprendente versión de lo que fue la vida durante Chavín de Huántar.  

ÚLTIMOS HALLAZGOS Y NUEVA INVESTIGACIÓN

La antiquísima Galería del Cóndor.

Hace cuatro años, en 2022, John Rick y su equipo dieron cuenta del último descubrimiento de su ya extensa investigación de Chavín de Huántar: una nueva galería con cuencos de piedra del inicio precerámico del sitio hace más de 3 000 años, en el Edificio D. La ubicaron, usando un tubo de plástico que introdujeron por angostos ductos de ventilación, a través del cual desplazaron una cámara de video. Después enviaron un pequeño robot explorador a control remoto, también equipado con video, por un ducto de solo 45 Cms. con lo que pudieron ver el recinto y dos objetos de piedra en el centro.

Uno es un cuenco escultórico ceremonial de piedra que en su parte superior tiene tallada la cabeza de un cóndor y en los lados, sus alas, así como la cola en parte opuesta a la cabeza. La otra vasija lítica es más sencilla. Las dos tienen 30 Cms. de diámetro por 25 Cms. de altura. La vasija del cóndor pesa 17 kilos.

La vasija del condor y la simple halladas como ofrendas de piedra en la 
más antigua de las galerías de Chavín de Huántar (+3 000años)

Los investigadores creen que fueron ofrendas por la clausura de la galería, la cual ahora deviene como el más antiguo de este tipo de estructura constructiva en el lugar.  El habitáculo ha sido nombrado como la “Galería del Cóndor”.

En julio de 2026, Rick y su equipo comenzaron una nueva temporada de investigación equipados con más recursos tecnológicos modernos para la exploración, análisis estratigráfico, fechados, recuperación y conservación de vestigios inorgánicos y orgánicos.

Se enfocarán en estudiar el «Templo Nuevo» maltrecho por sismos que removieron sus cimientos, lo que permitirá conocer sus primeras etapas constructivas internas sin desmontar sus estructuras intactas; también excavarán alrededor de la Plaza Circular, en busca de más galerías con el apoyo de “robots arqueólogos”. 

RELIGIÓN Y CHAMANISMO

Enfocándose en los extremos de la investigación arquitectónico–constructiva, de la alfarería, la iconografía y las artes textiles y escultóricas del santuario Chavín, el arqueólogo polaco Krsysztof Makowsky, en su extenso tratado sobre Dioses y creencias en el Perú prehispánico, Tomo I, concluye globalmente que la religión de esta cultura fue la expresión de un conjunto de cultos locales, que constituyeron una especie de confederación  religiosa parecida a la anfictionía (Liga o federación religiosa) griega de las ciudades estado Olimpia y Delfos. Para el investigador, no fue una religión proselitista, pues su objetivo no fue ganar masas de seguidores de sus creencias mediante redes de predicadores persuasivos.

Coreografía actual de actos rituales en Chavín de Huántar, como prácticas 
chamanicas que relacionaban al mundo real con otras formas de existencia

También, Makowsky se declara convencido de que los parecidos en la representación frontal del «Dios de los báculos» y del felino en textiles y otros soportes de otras culturas contemporáneas y posteriores, NO se deben a una supuesta gran difusión pan andina del «Culto Chavín», sino a una misma cosmovisión que en toda la prehistoria imperó en los Andes Centrales. El investigador no lo dice, pero ¿qué otra cosmovisión pudo ser sino la del chamanismo?

En el tomo III de su obra, capítulo Creencias andinas y religiones comparadas Makowsky señala que no se ha comprobado que los principales dioses chavín se hayan impuesto de modo generalizado y contundente en otros centros de culto durante su apogeo. Solo hay reportes de imágenes de deidades con apariencia de aves predadoras míticas en sitios del norte, centro y sur de los Andes Centrales.

Así mismo, de su minucioso estudio concluye que la evolución de la arquitectura del santuario se relaciona con cambios en sus divinidades y en la organización del culto, pues considera que en sus dos primeras etapas de evolución arquitectónica –De los Montículos Separados y Expansión–, Chavín solo fue un modesto “templo” local.

Pero, en las siguientes –Consolidación» y Blanco y Negro»–desplegó nuevas funciones de uso en las que fueron reverenciadas nuevas deidades aladas antropomorfas con sus séquitos, cuyas imágenes están esculpidas en el Pórtico Blanco y Negro, de tal modo que la hipótesis más valedera es que el progresivo reordenamiento religioso impuso la arquitectura del «Templo Nuevo». En ese reordenamiento, el investigador afirma que, durante el apogeo del santuario Chavín, dos parejas de seres sobrenaturales encabezaron el panteón de divinidades:

La primera, formada por un águila pescadora hembra y un halcón macho, representaba la parte superior del universo.

Dibujo con fondo blanco: deidad águila pescadora. Con fondo negro: deidad halcón macho, ambos extraidos de las columnas delm Portal de las Falcónidas del Templo Nuevo. 

La segunda, constituida por dos dragones con apariencia de lagartos, representaba la parte inferior.


El reordenamiento del culto aparece también en el hecho de que el «Pórtico de las Falcónidas» no conduce a una galería –como en el caso de la conexión entre la «Plaza Circular Hundida» y el «Templo Viejo»–, sino hacia la cima del edificio donde hay dos recintos frente a frente y nada más. Las escalinatas que descienden desde lo alto del edificio hasta la plataforma ubicada a la mitad de su altura total permiten la aparición súbita y quizá en momentos cumbre de los rituales, de una o varias personas en las fachadas del «Templo Nuevo», lo que muestra una organización distinta a la del «Templo Viejo». Sin embargo, a pesar de la aparición de nuevas deidades, la concepción general del universo o cosmos animado siguió vigente.

RELIGIÓN

Desde el punto de vista de la arqueología peruana inicial y de su desarrollo culturista, la Cultura Chavín profesó una religión politeísta, opuesta al monoteísmo, porque su panteón estaba formado por varios dioses, aunque uno con mayor poder que los otros. Esto, sin duda, según el enfoque eurocentrista judeo–cristiano, con sus conceptos básicos de “cuerpo”, “alma”, “bien”, “mal”, “pecado”, “salvación”, “infierno”, “paraíso”, “purgatorio”, “santa trinidad”, “mesías”, “diez mandamientos”, “confesión” y otros. 

El resultado fue que los estudiosos materializaron una visión que desestimó totalmente el modo de vida de nuestros pueblos originarios que los cronistas de la invasión española, incluso los criollos que pretendían favores de los invasores como Garcilaso de la Vega, resumieron más o menos así: Todos los habitantes del Tahuantinsuyo adoraban y tenían tratos con el demonio mayor y sus subalternos.

Los primeros investigadores, la mayoría militantes cristianos, aplicaron esas nociones casi a pie juntillas y se dio el caso de que sobre el llamado «Culto Chavín», el sabio Antonio Raymondi, a partir de su examen del «Lanzón», concluyó que era la imagen del “mal”. Sin embargo, esta superposición forzada de la visión religiosa eurocentrista sobre la ideología chavín, sin ningún fundamento valedero, no logró descifrar con certeza muchos comportamientos de los actores dentro de los templos del complejo ancashino, generando confusión y desconcierto. 

En Dioses y creencias en el Perú prehispánico - tomo III, 2024, el arqueólogo polaco Krzysztof Makoswky, concluye en que el monoteísmo como formato religioso no existió durante la prehistoria andina.

Y, agrega que, en los últimos cincuenta años, ha tomado fuerza el propósito de reconstruir las religiones prehistóricas a partir de aportes de la arqueología, la antropología, la historia y la etnografía. En esa línea, los aportes de Philippe Descola y Eduardo Viveiros de Castro sobre la cosmovisión de los pueblos amazónicos, han generado un amplio debate sobre los conceptos animismo y totemismo en el campo de la antropología y ha impulsado desde una posición intra-sociedades (Emic) un esfuerzo conjunto por descifrar la cosmovisión de las comunidades andinas del presente. Eso ha descartado la mayoría de los conceptos y las categorías eurocentristas, por inaplicables.

Panteón de divinidades de Chavín de Huántar.

El dios de los báculos. Para Julio C. Tello, este dios considerado el principal del panteón chavín, es la más antigua versión del dios Viracocha, cuyo culto, tiempo después, se difundió por todo el mundo andino. Su imágen está en la Estela Raymondi, de la cual solo se sabe que fue hallada enterrada por un agricultor que sembaraba maíz en las explanadas del santuario Chavín, en 1842, cuando este sitio estaba completamente abandonado por las autoridades Por eso, solo se sospecha que fue erigida en campo abierto, más no en qué tiempo de la evolución de centro ceremonial. 

La Estela Raymondi, con la imagen del dios de los báculos,
 antecesor del dios Viracocha. Dibujos de la versión normal 
y de la invertida con efecto visual parecido


Sin embargo, hay indicadores de que esta deidad portadora de varas no fue una creación chavín, pues han sido halladas representaciones más o menos similares en frisos de barro y piedra en sociedades complejas anteriores como la Cultura Sechín (Frisos del sitio Sechín Bajo, valle de Casma, Ancash) y la Cultura Cupisnique (frisos del complejo Caballo Muerto, hallados en Huaca e los Reyes, valle del Moche, en La Libertad)

Los investigadores hacen hincapié en que los chavines habrían sido quienes difundieron el culto al dios de los báculos o las varas o los bastones por gran parte del mundo andino. Se le ve también en el arte de la Cultura Paracas, durante la fase final de la influencia Chavín. En el Horizonte Medio, el mismo dios, con rasgos similares, aparece en las religiones de Pukará, Wari y de Tiahuanaco.

Sin embargo, Makowsky, en su obra ya citada, afirma que el culto esta divinidad NO se difundió desde el Periodo Arcaico y tampoco se impuso en la iconografía Cupisnique–Chavín desde el Formativo u Horizonte Temprano, hasta la invasión española.

El análisis iconográfico comparado de expresiones tipo murales de barro, monolitos, estelas, lápidas, decoración cerámica y textil, así como algunas piezas de orfebrería, indica que estas supuestas réplicas reflejan a diferentes personajes y que hay elementos que, en ciertos casos corresponden al género masculino y en otros al femenino, de tal modo que no es exacto decir que Viracocha fue un dios omnipresente, omnipotente y permanente en toda la prehistoria andina, pues hay periodos en los cuales desapareció totalmente. En concreto, desde su vigencia en las culturas Wari y Tiahuanaco no prevaleció durante el Periodo Intermedio Tardío por lo que no formó parte de la iconografía imperial del Tahuantinsuyo. 

En resumen, Makowsky cree que la religión chavín veneró a la triada de dioses constituida por:

i)          Un dios del inframundo con rasgos de felino y pelo de serpientes («Lanzón»«Templo Viejo»)
ii)        Dos dioses del cielo, el águila pescadora y el halcón (Portal de las Falcónicas «Templo Nuevo») y,
iii)      La pareja dragoniana formada por dos lagartos míticos (Obelisco Tello, «Plaza Mayor Rectangular Hundida»)  

Otras divinidades

Reptiles. Anaconda

Los alucinógenos como componentes de la religión.  

El uso de sustancias alucinógenas para fines religiosos fue un patrón chavinense. Los sacerdotes chavines ingerían el jugo del cactus de San Pedro  (Mezcalina) e inhalaban polvo de semillas de la planta llamada comúnmente Vilca o Cebil, la Anadenanthera (bufotenina), por sus propiedades alucinógenas, supuestamente facilitadores del desligamiento temporal del componente astral de la parte física o corporal del mensajero–intermediario para la comunicación con los dioses.

Los sacerdotes también hacían que los consultantes del oráculo bebieran previamente pócimas que contenían estas drogas en dosis adecuadas, como preparación para su encuentro con la divinidad representada en el «Lanzón»

Estas plantas están representadas en tallados como la Estela del portador del cactus, la cual fue hallada en 1972 por Guillermo Lumbreras, trabajada en una sola pieza de granito y que aún permanece en su emplazamiento original, en el lado noroeste de la Plaza Circular Hundida del santuario.

Escultura y dibujo del Portador del Cáctus, recuperado
de la Plaza Circular Hundida. 


En 2001, hallaron en esa plaza un fragmento de otra estela que muestra una imagen espejo exacta de la estela del portador del cactus. Este fragmento sugiere que existían cuatro estelas con esta misma representación: dos en el cuadrante noreste y dos en el cuadrante sureste, todas mirando hacia la escalera que lleva a la galería del Lanzón de Chavín.

Hay cabezas clavas con fugas de mucosidad de la nariz por efecto de los alucinógenos.  

EL CHAMANISMO

El arqueólogo y antropólogo colombiano–austriaco, Reichel Dolmatoff, afirma que el chamanismo fue un sistema de conocimientos que permitía percibir e interpretar el entorno natural y sobrenatural, la ecología y la cosmología, conjunto de saberes que era mejorado y transmitido de generación en generación mediante rituales y ceremonias.

Según la arqueología, el chamanismo fue una práctica común y cotidiana en las sociedades complejas andino–amazónicas prehispánicas desde épocas tempranas.

Hay registros arqueológicos en los andes, de:

·           Vestigios de la parafernalia ritual chamánica en importantes edificios públicos prehistóricos.
·           Uso de drogas alucinógenas procedentes del cactus San Pedro y de las semillas de los árboles de La Vilca y del Ishpingo.
·           Una amplia iconografía sobre la «transformación chamánica» en el felino antropomorfo y de plantas psicoactivas en espacios ceremoniales, en la cerámica y textiles.

Según la interpretación arqueológica el chamanismo comprendía:

·           El curanderismo.
·           La ubicación, identificación y consagración de «Huancas», «pacarinas» y «apus».
·           La mediación entre lo natural y lo sobrenatural, para guiar el alma de los difuntos hacia el otro mundo.
·           La veneración de los ancestros.
·           La exclusiva conducción de ceremonias y rituales propiciatorios.
·           La explicación de fenómenos naturales, benéficos y maléficos.
·           La adivinación sobre asuntos colectivos y personales.
·           El control del calendario agroganadero y pesquero.
·           La función de legitimar el poder y control social a través del ritual.

 El «Culto Chavín»

Entonces, con pretensión de objetividad, el «Culto Chavín» puede ser definido como un sistema macro chamánico religioso, cosmológico, económico y sociopolítico que desarrolló la Cultura Chavín entre los años 1 200 y 400 a.C., mediante la persuasión, el intercambio comercial, de información valiosa y sensible para la vida diaria y la generación de prestigio de sus cultores, unificando a diversas sociedades mediante un panteón de deidades terroríficas con rasgos felinos, aviares y reptilianos.

Este culto o sistema fue estimulado por el progreso técnico alcanzado en la producción agrícola, textil, metalúrgica y orfebre del cobre, lo que impulsó un desarrollo económico sostenido. Su alto componente religioso integraba, además, rituales sagrados y otras prácticas ceremoniales individuales y colectivas con escenarios sobrecogedores, vestimenta, música y decorados especiales.

El «Culto Chavín» fue representado por una élite, una clase sacerdotal encumbrada, probablemente, al mando de un «gran sacerdote», no se sabe con sucesión hereditaria, por elección u alguna otra forma de acceso al poder, de tal modo que, de modo concluyente, el santuario chavín fue un centro macrorregional especializado en prácticas del chamanismo.

El Chamán

En el Nuevo Mundo, desde los grupos nómades de cazadores–recolectores–pescadores uno de los roles centrales fue el del curandero y quizá adivino de sobre dónde estaban las presas o los frutos, junto al del jefe que, por entonces, correspondía sin dudas ni murmuraciones al más fuerte o, en casos excepcionales, a quien tuviera una mezcla de estas condiciones.

En Lauricocha (Huánuco), entre los periodos Lítico y Arcaico fueron hallados vestigios de entierros con cráneos que muestran que estos primeros pobladores ya poseían especialistas en sanación y rituales chamánicos.

Alto de las Guitarras (La Libertad), contiene un conjunto de quilcas o arte rupestre de figuras de chamanes, constelaciones y rituales costeños, a unos 30 Kms. de Trujillo.

Con el semi sedentarismo estacional y la aplicación de la horticultura en las riberas altamente fértiles de algunos ríos,  el papel del curandero se reforzó por la ampliación de sus conocimientos sobre el aprovechamiento de determinadas hojas, tallos, flores, frutos, semillas y raíces para sanar y para tener visiones y sueños  que les permitían ver a ciertos animales de tierra, agua y aire que, por entonces, eran sus competidores por recursos alimenticios y a la vez, sus depredadores; no obstante, su importancia dentro de la tribu o etnia aumentó considerablemente con el saber cómo producir fuego, cómo transportarlo y cómo conservar un recurso tan valioso al que presentaba como procedente de un mundo que solo él podía acceder y al cual se debía de respetar, temer y hasta adorar. De ese modo, el curandero ascendió a la condición de CHAMAN, el brujo, curandero y sabio de la tribu, comúnmente llamado «sacerdote» en las narrativas arqueológicas y antropológicas  

Con el advenimiento de la agricultura y la crianza, con sus fases de la recolección de semillas, preparación de la tierra y la espera del mejor tiempo para sembrar, el chaman fue  quien advirtió que, de un modo u otro, el Sol determinaba todo el ciclo agrícola y la fases de reproducción y parición de los animales y, probablemente, fue  quien sugirió a los jefes de ayllus las primeras construcciones públicas tipo plataformas rectangulares de barro y piedra, para conservar el fuego y seguir paso a paso el rumbo anual del sol para calcular la llegada de las lluvias.

En Sechín Bajo (Casma), en el 3 700 a.C., el primer edificio de barro y piedra, una simple plataforma rectangular con recintos en su cima y una plaza circular hundida dotada de un fogón central, todo orientado hacia el Sol, es el testimonio del soporte chamánico para la veneración del fuego y el éxito de la agricultura recién floreciente.

El Complejo Sechín (Cerro Sechín, Sechín Alto, Pampa de las Llamas/Moxeque, Taukachi/konkan), el   Complejo Caral, Áspero, Bandurria, Shicras y El Paraíso, entre el 3 000 y el 2 000 a.C. aportan evidencias chamánicas en distintos soportes. 

En Tablachaca, La Galgada (Ancash) y Kotosh (Huánuco), en la famosa Etapa Kotosh Mito del Arcaico (2 000 a.C.) ya estaba institucionalizado la adoración al fuego y la observación del Sol desde sus templos con fogones ceremoniales dirigidos por chamanes.

El resto, que sigue con Cupisnique, Kuntur Wasi, Pacopampa y Chavín de Huántar es ya más o menos conocido en cuanto al chamanismo y se produjo en el tránsito de Periodo Arcaico al Periodo Formativo, cuando casi por derecho propio los chamanes, tal vez como una de las castas originales después de los jefes de ayllus, asumieron la mayor parte del poder dentro de las llamadas sociedades complejas, como directores de los centros ceremoniales, desde donde se dirigían los asuntos colectivos de la vida y la supervivencia.

Según el antropólogo y etnólogo suizo, Alfred Metraux, el Chaman fue un sanador y guía espiritual, con el poder de realizar los famosos «viajes astrales» de lo que se conoce comúnmente como “Ocultismo”, “Magia”, “Brujería”, “Espiritismo”, “Mediumnismo”, «Vudú», «Santería», “Candomble”, “Umbanda”, “Quimbanda”, el “Mahou o Majutsu” y también comunicarse con los espíritus. Sus funciones fueron importantes para la cohesión de la comunidad, pues mantuvo el equilibrio entre el mundo físico y el sobrenatural. Su trascendencia radicó también en sus respuestas a las preguntas existenciales y sus aportes a la solución de problemas cotidianos.

 Equipo chamánico

El arqueólogo Manuel Rojas Jiménez, ha compendiado el equipo del chaman, llamándolo “parafernalia chamánica” a todo lo que posibilita la aplicación de sus habilidades: i)Drogas provenientes de La Vilca, el cactus San Pedro, el Floripondio, la Ayahuasca, la Chacruna/Psychotria viridis que produce el alucinógeno dimetiltriptamina (DMT) y hojas de coca, aunque en la Amazonía también usan las semillas del Ishpingo y la raíz de la poderosa Bubinzana, esta última reservada solo a los más experimentados.
ii) Instrumentos para la ingesta de drogas: tabletas, tubos inhaladores y morteros,
iii) Máscaras de animales vinculados,
iv) Instrumentos musicales como las trompetas de conchas o pututus, quenas,
v) Adornos corporales, como orejeras, brazaletes y ajorcas,
vi) Prótesis teriomórficas, como garras metálicas felínicas,
vii) Vestimenta, mantos, cinturones y grecas de bordes de unkus o camisas,
viii) Huanca o piedras sagradas,
ix) Símbolos como la Chakana,
x) Sacrificios humanos y banquetes caníbales.
 


 La lápida del Portador del Cáctus, en el mural que aún adorna a la Plaza Circular
Hundida, frente al Templo Viejo 

 

LA INTERPRETACIÓN CHAMÁNICA DEL «LANZÓN» Y SU DIBUJO.

Hasta hace poco, de modo general, los especialistas consideraban que el «Lanzón» representa una figura sobrenatural antropomorfa y zoomorfa, sin más decir sobre la naturaleza de esta mezcla de rasgos y su significado dentro del «Culto Chavín». Algunas propuestas se han enfocado en describir la figura y definir sus estilos escultural e iconográfico.

Su descripción enfatiza la síntesis entre lo humano y lo felino del personaje y definiciones como la representación de un ser mediador híbrido, de una alineación o confluencia astronómica y hasta de un dios creador.

De su arqueología culturalista, Julio C. Tello planteó la existencia del «Culto Chavín» con su divinidad, el jaguar y que la figura del «Lanzón» era una combinación de diversos elementos reales, símbolos y atributos que no pertenecen a un determinado personaje.  Después, Tello atribuyó la efigie a un “genio maligno, señor de la floresta, progenitor de los más poderosos animales de la creación y de la humanidad, que era a la vez animal y hombre, que originaba y controlaba los grandes poderes de la naturaleza”. Posteriormente Tello afirmó que en el monolito está representada la divinidad suprema o Viracocha.

Los interpretadores posteriores a Tello siguieron su línea avanzando con el criterio de que el dibujo representa en la imaginería chavín un presunto vínculo, tipo “eje del mundo”, mediador entre el mundo de los hombres y el de los dioses (Richard Burger, Colin McEwan, Peter Kaukicke).

En 1972, John Rowe, como parte de su estudio del monolito lo llamó el "Dios Sonriente", ´por la curvatura de sus labios hacia arriba y dedujo que las sociedades andinas precolombinas organizaron su religiosidad en torno a divinidades antropomorfas o zoomorfas comparables con las del Mediterráneo antiguo.

El «Lanzón» chamánico

Al lado de estas interpretaciones culturistas, gradualmente la versión chamánica del «Lanzón» ha ido abriéndose paso, lentamente. El arqueólogo estadounidense Donald Lathrap, descubridor en Ucayali de la cerámica peruana más antigua en el sitio Tutishcainyo, concluyó en 1970 que la imagen tallada del «Lanzón» tiene elementos del jaguar, del águila arpía y de la anaconda, animales íconos del chamanismo amazónico. Y postuló que el monolito es un “centro de poder cósmico” que solo podía ser activado mediante rituales chamánicos.


Dibujos del Lanzón, lados derecho e izquierdo con énfasis en su forma general de cuchillo 
de piedra o punta lítica de lanza

En 1986, el antropólogo Ralph Cané, reconocido investigador del chamanismo en el Nuevo Mundo proclamó las raíces chamánicas del «Culto Chavín» y complementó las propuestas de Lathrap proponiendo que el personaje del «Lanzón» no es un dios, sino un chaman en actitud de “vuelo cósmico” para comunicarse con otros mundos o planos de existencia e intermediar con el mudo común. 

El actual investigador de Chavín, John Rick, con más detalle, propone que el ser híbrido retratado en la piedra es una síntesis de diferentes tradiciones y creencias chamánicas prehistóricas, pertenece al inframundo, representa el origen, el culto al agua y los principios de la dualidad y transformación de todo; tiene capacidad de ver el futuro y simboliza la autoridad y poder político–religioso que legitimaba el dominio de los líderes de Chavín.

Manuel Rojas Jiménez, estudiante de John Rick, con su tesis; Revelando la imagen del Lanzón chavín– Una propuesta de Interpretación desde la Arqueología Cognitiva,, el 11 de marzo de 2026 optó su licenciatura en arqueología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos planteando que:

La imagen principal del «Lanzón» es la de un chamán ancestral relacionado con el culto a los antepasados, la fertilidad, el oráculo, el control del tiempo y del espacio, plasmada en un instante, tipo fotografía, de transformación ontológica activa, en la que el monolito y el ícono constituyen un solo ser inseparable, con facultades de interconectar y mediar entre los mundos y realizar acciones necesarias.

Según esta hipótesis, el soporte lítico es una «Huanca», el ancestro petrificado, una entidad con interioridad, intencionalidad y capacidad de acción efectiva, es decir “existente y hacedora” en el contexto del chamanismo, con la cual, el consultante paciente en el ritual se vinculaba directamente en un contexto de reciprocidad. 

La siguiente secuencia gráfica explica, uno por uno, los elementos visuales que dan soporte al instante de metamorfósis del chaman ancestral esculpido en el Lanzón para realizar su vuelo cósmico. según la tesis de Rojas Jiménez. 

Fig. 101. Sogas cósmicas que expresan la función de vinculación de los mundos









Contra el criterio de su maestro John Rick, que postula que todo lo que ocurría dentro de Chavín y en especial en la cripta del «Lanzón» era una bien organizada manipulación dentro de una estrategia de poder, Rojas Jiménez proclama que se trataba de experiencias inducidas de transformaciones chamánicas efectivas dentro del marco chamánico y no de ilusiones para engañar a feligreses crédulos y drogados.

Para los participantes en el rito, la transformación chamánica no era metafórica sino real: el chamán que se metamorfoseaba en jaguar asumía efectivamente la naturaleza corporal felina y otra perspectiva sobre el mundo. El ambiente y la parafernalia chamánica no servían para manipular conciencias; solo facilitaban la metamorfosis.

La arqueóloga ecuatoriana María Fernanda Ugalde cree que la escultura cerámica llamada «Picasso tolita», de la cultura colombiana-ecuatoriana Tumaco–La Tolita (600 a.C–300 d.C.) derivaría del más antiguo «Lanzón» de Chavín  y anota que la figura está también en un monolito de Kutur Wasi, en Cajamarca. Aunque la pieza tolita representaría a una divinidad castigadora por decapitación.

SIGUE EN LA PARTE SIETE


lunes, 14 de septiembre de 2026

 

Serie Chavín de Huántar - Análisis y reflexión- Parte Cinco.

SECUENCIA CONSTRUCTIVA DE LOS SIETE EDIFICIOS DEL SANTUARIO CHAVÍN Y EL DESCUBRIMIENTO DE UNA RED DE DESAGÜE SAGRADA

La gran plaza cuadrangular hundida frente al Templo Nuevo
 o Edificio A del complejo Chavín de Huántar. 

Continuamos el mini estudio sobre Chavín de Huántar con la ubicación y descripción arquitectónica-constructiva de los siete edificios que conforman el complejo, elaborada por la doctora Silvia Kembel, integrante del equipo de John Rick, de la U. Stanford, así como también con la revelación del hallazgo de una intricada red de canales de desfogue del agua de lluvia desde el interior del santuario hacia el río Mosna; es extraordinario que los investigadores hayan recuperado de esa obra hidráulica una serie de vestigos de ofrendas que le otorgan un sorprendente caracter sagrado.


PRESENTACIÓN DE NUEVOS HALLAZGOS
DE STANFORD –RICK EN 2015

En el 2015, John Rick, Guillermo Lumbreras y otros arqueólogos, presentaron ante el Primer Congreso Nacional de Arqueología el informe conjunto, Cambiando la percepción sobre Chavín: las últimas 5 campañas del Proyecto de Investigación Arqueológica y Conservación en Chavín de Huántar , dando a conocer lo siguiente:

 RITOS INDIVIDUALES OCULTOS

El hallazgo de evidencias de actividades rituales restringidas o casi íntimas que contrastaban con otras masivas realizadas en otros ambientes como galerías o plazas; La recuperación de ofrendas de los canales de desagües que demuestran que esos ductos también se usaban para ritos del culto al agua, con la asistencia de pocas personas, en sitios fuera de la zona monumental.

 RED SUBTERRÁNEA DE DRENAJE DE CARÁCTER SAGRADO

La hipótesis de que la destreza de unir aguas mediante las conexiones de los canales de drenaje reproducía el Tinkuy –la unión del poder de dos cuencas hidrográficas– y que las ofrendas recuperadas en esos empalmes significarían que ese tipo de sitios geográficos era sagrado o venerable.

 FECHADO MÁS ANTIGUO EN LA ZONA MONUMENTAL

El hallazgo más importante que modificaría hasta el inicio de la propia cronología chavín hasta entonces establecida por el propio equipo de Stanford es el fechado de cerca 1 300 a.C., correspondiente al tránsito del Periodo Arcaico al Periodo Formativo Temprano u Horizonte Temprano, un siglo anterior a la que se consideraba como inicio de la Cultura Chavín y su arquitectura lítica monumental.  

El fechado fue obtenido del sedimento de una canaleta que cruza la estructura inicial del Edificio C y resulta anterior a la fecha conocida más antigua para el área monumental. La muestra analizada es confiable tanto por su procedencia, carácter, material y procedimiento de extracción.

En la explanada norte del edificio C, hallaron otros siete canales subterráneos de piedra con cursos distintos y, al parecer conectados, que desembocan en el Río Mosna desaguando la parte norte del Complejo Chavín. En esta red han sido ubicadas ocho chimeneas verticales, en cuyo piso fueron halladas valiosas ofrendas o material de sacrificio.

También informaron que la troncal de la red de canales subterráneos de drenaje, hecha de piedra, con dimensiones y técnicas constructivas disímiles, ha sido excavada desde la parte oeste (posterior) del «Templo Viejo», hasta el río Mosna. Sus ramas, procedentes de los otros edificios y espacios abiertos superficiales no fueron intervenidas por falta de recursos.

Por lo menos se requiere reparar y habilitar el curso principal para drenar el agua de lluvia y aliviar la humedad que malogra la construcción.

John Rick y su equipo muestran una sección de la red de
canales de desfogue de agua de lluvia instalado debajo del
complejo Chavin de Huántar

ENCUENTRAN NUEVA GALERÍA

Entre el 2011 y el 2012, a través del corredor de la cima del edificio C hallaron una nueva galería, igual a la «Galería de Mirador», es decir, su contraparte este. La denominaron «Galería de la Capilla».

Tenía huellas del impacto de un aluvión procedente del rio Wacheqsa. En su piso había grandes cantidades de restos óseos humanos de infantes, de los cuales aún no se sabe su antigüedad. Los investigadores creen que las tres galerías del edificio C indican que los chavines planeaban ampliarlo hacia arriba.

En 2011, en un corredor al parecer subterráneo y perpendicular fueron recuperados pedazos de vasijas en el piso de arcilla. Como había caracoles en la cerámica se cree que hubo chicha en las vasijas, de lo cual se dedujo que la destrucción adrede de alfarería fue un rito por la clausura del pasaje.

En 2012, en la continuación del ducto, encontraron otro canal, en el cual hallaron una escalinata que fue sellada con pedazos de cerámica monócroma.

LOS EDIFICIOS CHAVIN

Después de Sechín y Cupisnique, Chavín de Huántar fue la tercera entidad política a gran escala en los Andes Centrales y esto se refleja principalmente en la arquitectura lítica monumental del sitio.

El «Templo Nuevo” o Edificio A del Complejo Chavín

 

Los arqueólogos consideran que Chavín combinó los patrones arquitectónicos en «U», surgido en la costa central, y el de la «Plaza Circular», de la costa norte, pero no se sabe en cuáles partes de la secuencia constructiva se dieron estas asimilaciones ni sus razones. Burger asegura que primero se aplicó el patrón en «U», por y para la población rural inmediata. Pero, no da la razón de este copiado de la tradición de la costa central. Lo que ha determinado Rick y su equipo es que, en la época todavía lítica de los primeros chavines, empezaron con una plataforma rectangular simple poco elevada a la que gradualmente fueron añadiendo componentes complejos, como la galería y los pasadizos cubiertos, además de la orientación hacia el este, hacia el nacimiento del sol.

En términos generales, la arquitectura chavín representa un gran avance en el manejo lítico para el diseño y construcción de edificios monumentales, erigidos con bloques de piedra trabajada de tamaños pequeño, mediano y grande, respecto a sistemas constructivos anteriores. Cortaban los bloques en canteras alejadas en el caso del granito. En pisos y muros las unían con mortero de barro, aunque en dinteles de entradas principales y en los techos de galerías y pasadizos colocaron los más grandes bloques de piedra estabilizados por su propio peso. Las variedades líticas que utilizaron fueron: cuarcita, arenisca, granito blanco y caliza negra.

No obstante, su creación o innovación emblemática fue la galería de piedra.

 

Maqueta general del Complejo Arquitectónico Chavín


LA GALERÍA DE PIEDRA, GRAN INNOVACIÓN CHAVÍN

Este diseño arquitectónico fue la innovación primordial de la Cultura Chavín.  La hipótesis dice que fueron concebidas como recintos de culto techados con piedra, un diseño y estructura constructiva desconocida en toda la arquitectura anterior.

No se conoce su origen con certeza. En la actualidad hay ubicadas 39 galerías en todo el complejo, incluidas las tres descubiertas por el equipo de Rick y dadas a conocer en agosto de 2018 antes de la suspensión de sus trabajos debido a la pandemia del coronavirus, así como la última nombrada como la «Galería del Cóndor», revelada en 2023.

Las tres galerías halladas antes del 2018 corresponden a la Etapa Blanco y Negro, durante la cual termino la construcción monumental del complejo.  En una de ellas fueron hallados vestigios pos chavines, probablemente de la Cultura Huaraz, entre ellos restos humanos inhumados. En aquella ocasión Rick, explicó que sospechan que aún quedan docenas de galerías por ubicar, puesto que solo se ha explorado el 15% del centro ceremonial y de sus alrededores.

La técnica constructiva de Chavín supera ampliamente a las de las culturas anteriores: “Marañón” (Jaén, Cajamarca), Sechín (Casma–Ancash), Caral (Supe–Lima), Cupisnique (Jequetepeque) y Moche (La Libertad) y Kotosh (Huánuco), las que usaron, en el caso de la primera, canto rodado (piedra del río) con argamasa de barro y en el caso de las otras, bloques de piedra canteada de tamaño pequeño y algunos medianos, también con mortero de barro.

Para sus plataformas principales los chavines utilizaron piedras de cuarcita, mientras que la arenisca y el granito blancos fueron empleados en paredes y techos. El granito y la piedra caliza con vetas negras fueron las materias primas utilizadas en su arte lítico grabado del sitio.

Los chavines diseñaron, tanto el exterior (Fachadas de los edificios, plazas, plataformas, escalinatas y terrazas) como el interior de sus templos, según las  aplicaciones concretas de sus fines religiosos, políticos y sociales. El diseño interno incluía galerías, pasillos, habitaciones, escaleras, conductos de ventilación, de desagüe y de transmisión de sonidos.

La «galería» tiene pocas réplicas en otros sitios. Hay pocas estructuras parecidas en la Cultura Recuay, como imitación de Chavín y una réplica lejana en el asentamiento ayacuchano de Campanayuq Rumi.  

Guillermo Lumbreras explicó en 1993 que los pasadizos y galerías fueron hechos dejando de rellenar espacios a los que cubrían con grandes piedras que descansaban sobre muros vecinos a modo de vigas, sobrepasándolas 80 o más centímetros por lado. Luego enchapaban los recintos con piedras seleccionadas o las enlucían con revoques.

Dedujo que fueron usadas como recintos religiosos secretos, para el pase de canales de drenaje de agua de lluvia, ductos de acústica, de ventilación. También servía de almacenes y depósitos de ofrendas. Sus alturas variaban según su uso, entre 0.50 Ms. (ductos) a 1.80 Ms. o más (almacenes).  El ancho fue regularmente de un metro.

Las galerías siguen patrones de construcción, lo que implicó un esfuerzo masivo en diseño y planificación. No tienen ventanas, son callejones sin salida con curvas cerradas y cambios en la altura del piso, todo lo cual fue diseñado para desorientar a los caminantes.

Constituyen una red laberíntica de pasajes, celdas, escaleras, ductos de ventilación y canales de desagüe que penetran los edificios del complejo de Chavín. cuyo número y su complejidad son únicos en los Andes Centrales.

¿Cuándo y cómo fueron construidas? ¿Fueron construidas en su forma presente al mismo tiempo que los edificios? ¿O evolucionaron a través del tiempo de otras formas arquitectónicas más tempranas?

En un principio, los arqueólogos pensaron que el conjunto de galerías puede deberse a varias de estas posibilidades, quizás combinadas con otros procesos, dependiendo del contexto de cada una. Una hipótesis plantea que algunas galerías evolucionaron a través de los años en forma y en función; empezando como lugares al aire libre que, al cabo de un tiempo, fueron transformados en recintos cubiertos.

Otros arqueólogos creen que las galerías fueron un elemento clave del sistema político-religioso de Chavín, pero, las funciones específicas de la mayoría son poco claras. Dos, dan algunas ideas sobre sus funciones. La del famoso Lanzón monolítico, imagen principal del culto de Chavín y oráculo divino y la Galería de las Ofrendas, o depósito de ofrendas, en la que Lumbreras halló en 1993 cientos de vasijas finas, muchas de ellas con restos de plantas y animales.

Presentadas ya anteriormente las cronologías de John Rowe, Richard Burger, Luis Lumbreras y la más actual y última de John Rick y su equipo, veamos los detalles arquitectónico–constructivos de los principales edificios del Complejo Chavín de Huántar.

 

EL «TEMPLO VIEJO».

Está marcado como Edificio B, ubicado entre los Edificios A y C. Tiene al frente el Atrio de la Plaza Circular Hundida. Contiene las galerías «Laberintos Inferiores», «Pasos Perdidos Inferiores», «Alcoba Laberintos», «Lanzón» y la «VIII».  Las partes superiores de sus muros exteriores están destruidas y las partes inferiores de los muros exteriores posteriores bloquean a los primeros. Ya no existe la parte superior de la plataforma que fue arrasada por el aluvión de 1945.

 

En primer plano la Plaza Circular Hundida. Al fondo, los accesos al «Templo Viejo»

 

Plano de ubicación del Lanzón en la plataforma del llamado "Templo Viejo" o Edificio B

Origen. Sobre este tema crucial, Silva Kembel solo ha planteado varias hipótesis, sin fechado alguno. El dato cronológico más consistente hasta hoy es el fechado de la nueva «Galería del Cóndor» del «Templo Viejo» y de su corredor sur, obtenido por el equipo de Rick en 2019 de una muestra del sedimento del piso del recinto que arrojó un rango de poco más de 3 000 años antes del presente, aproximadamente 1 000 a.C.

Del interior del recinto, sellado intencionalmente, fueron recuperadas dos vasijas de piedra, una de ellas con el tallado externo de la forma del cóndor. Estos vestigios apuntan a que esta construcción corresponde a la etapa precerámica de Chavín, lo que indicaría que la primera versión del templo fue construida antes de la aparición de la alfarería.

Fases constructivas. En su obra ya citada, Kembel plantea cuatro fases constructivas de este edificio.

Fase 1. Durante la cual los chavinenses construyeron la primera forma del «Viejo Templo» como una plataforma rectangular baja. La investigadora no sabe si al construirla o después, fue erigido sobre ella el «Rectángulo del Lanzón Interior» como una estructura independiente, sobre la parte oeste de la plataforma.

Fase 2. Construyeron la «Cámara Interior del Lanzón» posiblemente con el monolito colocado. En la zona central de la plataforma levantaron la «Sala Central del Lanzón». Kembel cree que el «Rectángulo Interior del Lanzón» fue transformado en una galería y estima que la cámara interior y el monolito fueron diseñados conjuntamente.

Y, he aquí un avance importante: transformaron la plataforma baja original con su recinto independiente en una plataforma escalonada más alta, dotada de un patio con galería hacia el este y una escalera central que ascendía desde el patio. Hipotéticamente también, la investigadora cree fueron actividades simultáneas: la conversión en plataforma escalonada, el techado del «Rectángulo Interior del Lanzón», la construcción de la «Galería Interior del Lanzón», la del «Lanzón Medio» y de la galería «Laberintos Superior».

Fase 3. Después, siguió la edificación, también simultánea, de la «Galería Laberintos Inferiores» y «Lanzón Exterior», así como la construcción simultánea de la «Galería VIII» y de la «Alcoba de Laberintos». La «Galería VIII», se encuentra sobre el techo de la «Cámara Interior del Lanzón», en la parte superior de la Escalera de la Plaza Circular.

Las obras finales del Edificio B fueron construidas a la misma altura que la plataforma del Edificio A.

El proyecto dirigido por Rick no produjo fechados específicos sobre este edificio, por lo que solo hipotéticamente se cree que en su forma original de plataforma rectangular con galerías fue uno de los principales “montículos” o edificios separados de los chavines y que su mejoramiento se dio desde el año 1 000. Este edificio primordial contiene corredores líticos, la galería y el famoso «Lanzón»; en su parte frontal tiene un atrio que se conecta con la llamada Plaza Circular Hundida.

Además, completando su ancestral diseño en “U”, hay dos plataformas, una al norte y otra al sur.  Para su monumentalidad le hicieron una serie de modificaciones y le dotaron de complementos que variaron el proyecto arquitectónico original: la Plaza Circular Hundida es parte de una plataforma agregada encima de la versión original del atrio que tiene lápidas finamente talladas y grabadas; los otros agregados son las galerías de las Ofrendas, de Las Caracolas y Campamento. Lumbreras fue un convencido de que en el centro de la Plaza Circular Hundida debió ser erigido el «Obelisco Tello».

 EL «TEMPLO NUEVO”

En su informe de 1998, Rick y su equipo establecieron que, en parte de lo que después fue el Edificio A o «Templo Nuevo», hubo una edificación antigua que tuvo una fachada hacia el este, de solo 39,4 metros de ancho, menor que la actual que mide 73,5 metros.  Se cree que fue erigida, acoplada al «Templo Viejo», entre el 500 y el 400 a.C. y fue, más tarde, la sección nor-este del Edificio A.

El «Templo Nuevo», es el vestigio más conocido del proyecto arquitectónico final de la teocracia chavinense. Tiene el mismo eje este – oeste del «Templo Viejo», mirando hacia el oriente, hacia el sol.  Su forma total es cuadrada y su Plaza Mayor también es un cuadrilátero casi perfecto.

Desde Julio C Tello se admite que el conjunto del «Templo Nuevo»: su «Portada de las Falcónidas», su «Atrio de las Lápidas», su «Escalinata Blanca y Negra» (o Escalinata de los Jaguares), la «Plaza Mayor», la «Plaza Menor» y los edificios al norte y sur de esta plaza, tienen formas semi simétricas y parecen ser una unidad arquitectónica alrededor de un eje único. Sin embargo, no hay evidencia alguna de que esta construcción masiva fuera realizada en una sola etapa. Lo más probable es que algunas partes fueron construidas antes y luego relacionadas con el edificio.

 

El «Templo Nuevo» con su gran portal lítico de «Las Falcónidas»

 

«El Templo Nuevo» tiene tres secciones:

La primera es la esquina noreste y es la más antigua. La segunda es el segmento entre las dos junturas en la fachada este que Incluye la plataforma que se extiende al sur y es posible que haya sido construida al mismo tiempo y sin interrupción con la parte oeste del «Templo Viejo» en un solo bloque y, quizás, junto con el Edificio C. La tercera parte es la Sección Extremo Sur, el último agregado.

El «El Templo Nuevo» tiene como centro la inmensa plataforma que se erigió ampliando el ala derecha del «Templo Viejo». Esta plataforma tiene dos edificios similares laterales al norte y al sur, con las que mantuvieron el temprano diseño en “U”. También fue dotado de terrazas, más galerías, canales y otros recursos arquitectónicos en sus alrededores. Su puesta en uso convirtió en subsidiarias a las instalaciones anteriores o fueron cubiertas y aparentemente destruidas.

Es un conjunto que concentra muchos y variados recursos arquitectónicos, escultóricos y artísticos tipo frisos líticos en bajo relieve, entre ellos el llamado «Pórtico de las Falcónidas», al que se accede por una secuencia de escalinatas que empezaban en la orilla del río. Nadie ha hallado viviendas de pobladores simples, depósitos ocupacionales ni arsenales. ​

Este templo sufrió serios daños como el desmantelamiento parcial de su Escalinata Blanca y Negra, la erosión por el río Mosna, la destrucción de dos columnas y de una pequeña plaza en la zona de su Atrio. La gran avalancha de 1945 destruyó una cadena de recintos rectangulares ubicada en el extremo oriental del eje N-S.

Según Silvia Kembel, su secuencia constructiva es la siguiente:

1. Fase de la sección Noreste. Fue construida a su altura completa, con todas sus galerías: «Galería Escalinata», «Galería de la Fachada Este», «Galería Alacenas» y «Galería La Zanja».

2. Fase de las plataformas escalonadas. Contienen la «Galería Laberintos Superiores», «Galería Pasos Perdidos Superiores», «Galería Escalera Marino González», «Galería Murciélagos», «Galería Líticos Inferiores» y «Galería Portada Inferior», conectadas por conductos de ventilación. La Portada Inferior es una escalera colgante cuya puerta se encuentra centrada en la fachada sur de la Sección Central y la entrada de Murciélagos se centra en el Esquina Noroeste Superior.

La plataforma de la sección Extremo Sur se extiende a lo largo de todo el Edificio A. Es posible que la hilada de cabezas clavas o de espiga se haya introducido en esta fase.

La sección nor-este fue adaptada e integrada en esta nueva fase, eliminando una parte para dar cabida a la parte este de las galerías «Laberintos Superior» y «Pasos Perdidos Superiores». La sección Central y la plataforma norte de la sección nor-oeste fueron construidas al nivel de la sección noreste

Así, el «El Templo Nuevo», que comenzó como la sección nor-este, una plataforma simple y cuadrada se transformó en una gran plataforma escalonada con edificios que contienen elaboradas galerías conectadas mediante un sistema de ventilación.

3. Fase de la sección nor-este alta. Fue construida junto con la sección nor-oeste alta sobre las secciones nor-este y Central.

4. Fase del Extremo Sur. Esta sección fue adosada a la cara sur de la sección Central, a su misma altura y de las secciones noreste y noroeste. En esta fase construyeron la Doble Ménsula inferior y el Caño.

5. Fase de la Sección Central Alta. Construyeron esta sección sobre la Sección Central, encima de las galerías de los «Líticos Inferiores» y la «Portada Inferior», extendiéndolas hacia arriba a través de la nueva adición vertical. Contiene las galerías «Cautivos», «Líticos Superiores», «Portada Superior», las Columnas Vigas Sur y el Patio de Columnas. «Cautivos» fue construida contra el muro sur de la Sección Noroeste Alto, después de añadir una hilera de clavijas. El Patio de Columnas fue edificado al sur de la sección Noreste Alto.

6. Fase de la zona Extremo Sur Alta. En parte de la superficie hicieron la Doble Ménsula Superior conectada con la Doble Ménsula Inferior.

7. Fase tardía. El Patio de Columnas fue cubierto con muros que colindan con la sección noreste alta. Con una junta con yeso rojo añadieron la ampliación de las Columnas-Vigas Norte a las Columnas-Vigas Sur, rellenando el patio de la galería. Construyeron las columnas estructurales para ayudar a sostener el techo y levantaron recintos rectangulares independientes sobre el edificio.

8. Fase final. Terminó la construcción del Edificio A. Posteriormente solo construyeron estructuras de relleno como soporte contra la base de su muro oeste probablemente para estabilizarlo.


 Parte de la Plaza Mayor Cuadrada. 

LAS PLAZAS MAYOR Y MENOR

La Plaza Mayor es un cuadrilátero casi perfecto. Sus lados norte, este, sur y oeste miden 49,71; 49,70; 49,63 Y 49,69 metros de largo respectivamente.

El piso de la Plaza Mayor constituye el nivel formal más bajo del sitio Chavín de Huántar. Al este, dentro de su Terraza, se cruzan cuatro canales de drenaje. El desagüe principal se dirige hacia el este, hacia el río, y está construido con dinteles en el techo, muros de piedra y un piso revestido de piedra similar al de los desagües en los edificios del templo. Otros canales confluyen en la intersección desde el norte, el sur y el oeste.

El canal del sur se curva desde el oeste, discurriendo paralelo al lado sur de la Plaza Mayor. El canal del oeste comienza debajo de la escalera este de la Plaza Mayor conectándose con ella a través de una pequeña abertura en la base de los escalones. El canal del norte podría conectarse con un canal este-oeste que discurre paralelo al norte.

Los desagües que finalmente confluyen en esta intersección parecen haber rodeado la Plaza Mayor, curvándose al pasar por su extremo este y conectándose en la intersección con el desagüe principal que discurre hacia el este, hasta el río.

La ubicación de los canales dentro de la terraza, y la del canal oeste inmediatamente debajo de las escaleras de la Plaza Mayor sugieren que fueron construidos al mismo tiempo que la Plaza Mayor y que la terraza que los contiene probablemente se elevó al menos desde el nivel de la base de la Plaza Mayor.

La Plaza Menor está al oeste de la Plaza Mayor y constituye el principal desnivel entre el «Templo Nuevo» y la Terraza de la Plaza Mayor. Su superficie superior forma el nivel del suelo, bajo la fachada este del mismo templo y alberga el Portal Blanco y Negro y las estructuras circundantes. Un gran muro megalítico marca su borde este, sobre el cual asciende la Escalera Blanca y Negra que une la Plaza Mayor con la parte superior de la Plaza Menor. En la sección sur de este muro existe una gran puerta que conduce a un largo pasadizo, posiblemente una antigua galería, que se extiende hacia el oeste, al sur del «Templo Nuevo», hasta terminar en un aluvión sin despejar.

La Plaza Menor contiene una red de desagües y canales horizontales y verticales revestidos de piedra y su muro megalítico es visible al sur de la Escalera Blanca y Negra.

EL EDIFICIO C

Ni siquiera para Kembel, la historia de la construcción de este edificio está clara. Hay cuatro episodios de construcción de sus galerías: «Loco» y «Mirador» como de una ampliación horizontal al menos hasta el extremo oeste del edificio.

Encima de este nivel está «Las habitaciones del loco» que tiene cinco pequeñas estructuras rectangulares independientes que quizá se encontraban abiertas sobre el edificio, las que fueron posteriormente conectadas cuando construyeron «Loco Sur». Posteriormente, añadieron «Loco Norte» y «El Mirador» y la probable construcción del «Patio Loco».

No parece existir una conexión clara entre estas galerías y las de otros edificios en cuanto a alineaciones. Existe otro muro megalítico a lo largo de la cara oeste del Edificio C, que sostenía su muro oeste.

Su orden de construcción es el siguiente:

1. Construyeron el Edificio C bajo, que contiene la galería «Amor al Loco» y sobre ellas edificaron recintos rectangulares independientes.

2. Después edificaron el Edificio C Alto, que incorpora los recintos independientes y añadieron «Loco Sur», «Loco norte» y «Mirador».

3. Añadieron el muro de soporte, probablemente para estabilizar el muro oeste.

EL EDIFICIO D

A veces nombrado "Tello", no ha sido investigado pese a que se cree que tiene depósitos de cerámica Chavín temprana en sus alrededores por lo que, probablemente, fue hecho en una etapa relativamente temprana del sitio.

Esta construcción se encuentra bastante deteriorada. Apenas quedan restos de sus muros exteriores. Sus dos galerías conocidas se ubican a diferentes alturas y no forman un ángulo recto entre sí, pero ofrecen poca información sobre la historia de su construcción.

EDIFICIO E

Está al sur de la Plaza Mayor.  Su borde este ha sido erosionado extensamente por el Río Mosna, lo que ha dejado al descubierto una sección transversal del edificio, incluyendo una de sus galerías, así como cerámica y otros artefactos.

Actualmente, el edificio contiene dos galerías conocidas: la «Escondida», en el extremo oeste, de la cual solo se ha despejado una pequeña porción, y la «Cortada», que está a punto de derrumbarse. Hay dos escaleras en su cara norte que descienden hasta el nivel del suelo. Gran parte del Edificio E está oculta, especialmente al sur, donde las plataformas están cubiertas por restos de aluvión y vegetación.

EL ATRIO DE LA PLAZA CIRCULAR

El «Atrio de la Plaza Circular» comprende el área entre el muro norte de la Sección nor-este del Edificio A y el muro sur del Edificio C, delimitada por el muro este del Edificio B.

Incluye la «Plaza Circular», la «Terraza de la Plaza Circular», la parte inferior de la «Escalera de la Plaza Circular», las Galerías «Ofrendas», «Campamento», «Caracolas» y la red de desagües y espacios, estructuras que fueron construidas en una sola fase llamada “Fase del Atrio de la Plaza Circular”, la cual es posterior a la edificación de la Sección nor-este del «Templo Nuevo» y también en tiempo posterior al Edificio C.

Las galerías «Ofrendas», «Campamento» y «Caracolas» se encuentran al mismo nivel y sus techos están a la misma altura. El nivel del piso de «Ofrendas» es el más bajo y probablemente el más cercano a la profundidad original, pues ha sido excavado por Lumbreras y Amat. Los pisos de las otras dos galerías se encuentran ligeramente más altos debido al relleno, ya que ninguna ha sido excavada por completo y sus pisos originales están enterrados.

El análisis constructivo de la zona indica que la «Plaza Circular» no fue construida como hundida, sino que la plataforma que la rodea fue elevada intencionalmente.

Con la construcción de la Escalera de la Plaza Circular, que desciende hacia el este y reemplaza la escalera de la Escalinata, que descendía hacia el norte, la orientación del templo completó el cambio de norte a este.

La evidencia sugiere que la Escalera de la Plaza Circular fue construida en una sola fase con dos áreas: una escalera superior dentro del «Templo Viejo» y una escalera inferior y más ancha al este de este templo. Un canal escalonado, revestido de piedra, está debajo de la escalera y desagua el templo, además de cumplir una función ritual–acústica. La integración del canal y la escalera sugiere que se construyeron simultáneamente con la Terraza de la Plaza Circular y sus galerías.

En la última fase constructiva de Chavín, en el Atrio de la Plaza Circular fueron hechas obras de soporte como muros de contención contra la parte inferior de la fachada este del «Templo Viejo», cerca de la Escalera de la Plaza Circular y contra los lados norte y sur de la escalera.

La Plaza Circular Hundida frente al Templo Viejo 

LA PLAZA CIRCULAR HUNDIDA.

El proyecto de Rick produjo 9 fechados de este sitio, de los cuales cuatro señalan los límites anterior y posterior de la presencia de esta plaza: el inicio de su construcción, entre el 900 y 800 a.C. y su uso ceremonial hasta antes del 500 o 400 a.C.

Esta plaza, su atrio, sus escaleras y las galerías incorporadas fueron edificadas durante la Etapa Blanco y Negro, el último esfuerzo constructivo monumental de Chavín.

En su trabajo ya citado Silvia Kembel ha explicado que estas ​​construcciones fueron hechas como respuesta a la continua e incluso creciente importancia de la ideología religiosa y del «Lanzón». El cambio de mampostería gruesa por fina, camino al «Lanzón» en las caras exteriores del templo, abona a la vigencia del dios y de su principal representación lítica.

La plaza es considerada como parte del «Templo Viejo». Tiene un diámetro de 20,4 metros. Está ubicada aproximadamente en el centro de los edificios del «Templo Viejo» pero, no con exactitud. Tiene dos escalinatas triangulares a cada lado bien conservadas y son simétricas.

A esta etapa corresponderían las fases constructivas de la 7 a la 11, cuando se dio la transición al desarrollo del sistema de plazas, galerías y redes de canales subterráneos.

Makowsky cree que los tallados de las placas que adornan la «Plaza Circula Hundida» representan divinidades secundarias tipo ancestros míticos fundadores de las comunidades fieles adscritas a la autoridad del santuario, es decir la confederación religiosa tipo anfictionía. En solo siete lajas talladas recuperadas, se puede observar cuatro procesiones de figuras que combinan rasgos humanos con los de felinos, aves, monos, aves, insectos y otras portando cosas que podrían significar sus orígenes, como el cactus San Pedro y las conchas marinas-pututos.

 LA GALERÍA DEL LANZÓN

 

El «Lanzón», ídolo lítico del «dios sonriente», dentro de
su galería. Mezcla de humano, felino y ave, máxima divinidad chavín

 Fue erigida a partir de un recinto independiente anterior en el cual el ídolo pétreo fue colocado antes de su techado. Se trataba de una planta cuadrangular abierta en la que después fueron levantadas sus paredes hasta la altura del Lanzón. Las esquinas del recinto fueron rellenadas con grandes columnas de piedra al nuevo nivel de las paredes, de tal modo que el espacio fue cubierto con vigas de piedra, sobre las paredes y los pilares con la configuración de una «Chakana» o Cruz del Sur, a través de cuyo centro emerge la cúspide del monolito hacia lo que es la Galería VIII.

Julio C. Tello planteó en 1960 la hipótesis de que en este cubículo superior eran sacrificadas las ofrendas humanas a la divinidad felínica, de tal modo que su sangre, no se sabe si directamente de sus cuerpos o previamente acumulada en un recipiente, bañaba el «Lanzón”. 

 LA GALERÍA DE LAS OFRENDAS

Lumbreras obtuvo dos muestras de restos de la «Galería de las Ofrendas» que, mediante radiocarbono 14 arrojaron los rangos de 1 100 a.C. y de 750 a.C. El arqueólogo precisó que esta galería fue diseñada y construida para ser sellada junto con todo lo que guardaba.  Allí recuperó 800 vasijas de cerámica y otros artefactos, junto con restos de plantas y animales, así como huesos humanos. Cree que los artefactos y otros materiales fueron depositados en un período muy corto, posiblemente en una sola ocasión antes del cierre de la galería como una ofrenda, posiblemente como parte de un rito de iniciación para la Plaza Circular Hundida y su atrio.

Frente a esto, en un contexto de varias discrepancias con Lumbreras sobre el santuario, Richard Burger ha replicado que no hay evidencia de cómo fue su clausura, y menos de la fecha de esa acción. Además, las aguas de un aluvión ocurrido antes de su hallazgo arrastraron las ofrendas fuera de sus lugares iniciales, siendo probable que el recinto haya sido usado por más tiempo del que propuso Lumbreras.

Burger ha rechazado también el cálculo de Rick y Silvia Kembel acerca de que esta galería fue construida cuando terminaban las obras monumentales en Chavín, es decir al final de la «Etapa Blanco y Negro», antes de su declinación y se reafirma en que esta obra y la «Plaza Circular Hundida”, datarían de antes de esa etapa.   

Sin embargo, las muestras de radiocarbono obtenidas por Rick y su equipo en excavaciones exteriores del «Templo Nuevo» son consistentes con el primer fechado de Lumbreras, pues arrojaron las fechas 745 a.C. y 690 a.C.

Como la nueva secuencia arquitectónica señala que la construcción de las obras mencionadas ocurrió en la fase final de las construcciones monumentales en Chavín, es decir la Etapa Blanco y Negro, puede deducirse que las ofrendas depositadas son una referencia para todas las edificaciones de esa etapa.

Por consiguiente, los fechados de la ofrenda de la «Galería de Ofrendas» marcarían el final de la construcción monumental en Chavín, es decir el fin de la Etapa Blanco y Negro, cuando fueron terminados todos sus edificios y también empezó la declinación de las actividades ceremoniales.

Sin embargo, esto no encaja muy bien con la hipótesis que Makowsky menciona en el Tomo I de su obra sobre Dioses y Creencias religiosas en el Perú prehispánico, respecto a que la variedad de cerámica recuperada de ese recinto demuestra materialmente la presencia de «peregrinos» (según el concepto judeo-cristiano) de lugares distantes como Paracas, Huancavelica y Ayacucho, desde el sur y Cajamarca, desde el norte. ¿Los «peregrinos» acudieron a una invitación especial por la culminación de las grandes obras del santuario? Entonces, ¿por qué ese aparente éxito constructivo marcó la declinación de las actividades del sitio?


Pasaje interior del Templo Nuevo hacia sus galerías. 

 LA OTRAS GALERÍAS

Las funciones específicas de las otras galerías se desconocen, pero los investigadores creen que pueden haber tenido usos distintos y que la función (o las funciones) de cada galería estuvieron relacionadas con sus formas arquitectónicas, su ubicación dentro de los edificios del complejo, con sus orientaciones y con sus fechas de construcción.

En 1988, John W. Rick, Silvia Kembel, Rosa Mendoza Rick y John A. Kembel, estudiaron a fondo 5 de las 38 galerías de Chavín halladas hasta el momento dentro de los edificios del templo y bajo el atrio de la plaza circular. Estas galerías son: de la fachada este del «Templo Nuevo», de la Zanja, las galerías Tello Alta y Tello Baja, Cortada, Escondida y la del Caño.  Esta última es uno de los tres espacios interiores que parecen ser parte de un gran sistema de drenaje dentro de los edificios; las otras dos son las galerías XIII y la de los Pasos Perdidos.

Su arquitectura sugiere que eran desagües del templo y parte del sistema hidráulico acústico propuesto por Lumbreras y otros investigadores. Cada una contiene uno o más ductos verticales, todos hechos de piedra, los que desaguan en canales descendentes con suelos y techos de piedras.

Cada salida del templo se dirige en una dirección distinta: norte, oeste o sur. Este sistema de desagüe cubre grandes distancias verticales interiores que cruzan la arquitectura exterior. El levantamiento del sistema es valioso porque ayuda a conocer más la complejidad de la arquitectura, brindando otro conjunto de claves para estudiar la secuencia de la construcción de los templos.

...SIGUE EN LA PARTE SEIS