CULTURA LIMA - Tercera Parte
Del 100 a.C. al 750 d.C.Intermedio Temprano o delos Desarrollos Regionales posterior a Chavín
En la zona baja del Valle del Rímac, la Cultura Lima generó un área agrícola de gran importancia de unas 17 mil hectáreas, las cuales eran administradas por los asentamientos: Maranga, Cajamarquilla, Catalina Huanca y Pucllana.
1.1.1. La ciudad Lima - Maranga
Aunque no hay prueba arqueológica concluyente, este sitio, con sede en lo que hoy es el campus de Universidad Mayor de San Marcos fue, probablemente una especie de la primera capital de la Cultura Lima, durante el Intermedio Temprano, cuando consolidó su dominio en
los cuatro valles. No hay fechado cierto sobre el inicio de la construcción de sus edificios, por lo que solo se cree que habría comenzado cerca del año 400 d.C. hasta que alcanzó condición de ciudad, al igual que Cajamarquilla, entre los años 500 y 600 d.C., durante el inicio del Horizonte Medio.
Los limas levantaron en Maranga cuatro edificios públicos monumentales que hoy están ubicados dentro de los perímetros, de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, del Hospital Naval, del llamado Parque de Las Leyendas y de la Universidad Católica del Perú, además de otras instalaciones menores. Son las huacas San Marcos, Concha, Middendorf
y Potosí Alto. Alrededor de estas construcciones hubo aldeas donde funcionaban grupos de agricultores, pescadores, ceramistas, textileros y orfebres, como por ejemplo el sitio Huaca 20, de pescadores. No hay que confundir con los vestigios Lima los edificios también monumentales dejados por la posterior Cultura Ychma.
Desde Maranga los limas se conectaban por caminos, por el sur, con la Huaca Pucllana y Pachacámac; por el este, con Cajamarquila, Huaca Catalina Huanca y Nievería y, por
el norte, con Cerro Culebra, desde donde continuaba hacia Copacabana, La Uva, Media Luna, Playa Grande, Ancón y Cerro Trinidad, este último sitio, en el Valle de Chancay.
El investigador alemán Ernst W. Middendorf, creyó que el vocablo Huadca, uno de los primeros nombres de Maranga, era una derivación de guatan, nombre de la divinidad-oráculo del viento que habría sido venerada en todo el valle del Rímac. De sus deducciones surgió la denominación Huatinamarca, la que luego fue corregida.
Quienes primero registraron los vestigios de Maranga fueron viajeros de fines del siglo XIX. E. George Squier, Thomás J. Hutchinson y Ernst W. Middendorf, hicieron descripciones, planos y fotos. En su tratado sobre restos arqueológicos peruanos, en 1873, Hutchinson mencionó a Maranga denominándola "Huatica". Middendorf identificó los edificios de «adobitos» diferenciándolo de los hechos con tapiales o «adobones».
En 1903, el arqueólogo alemán Max Uhle excavó en la cima de la Huaca San Marcos. En 1925 el arqueólogo ecuatoriano Jacinto Jijón y Caamaño excavó las Huacas San Marcos, Concha y Middendorf; recuperó numerosos restos humanos y sus ofrendas de cerámica, textiles y otros. Ese mismo año, el arqueólogo Alfred L. Kroeber también excavó las huacas Middendorf y San Marcos. Por entonces, la ignorancia atrevida destruyó parte de esta última para construir la actual avenida Venezuela. En 1941, la ignorancia atrevida volvió a la carga y con su poder destruyó también la Huaca Concha para construir el estadio de la Universidad de San Marcos.
Cima de Huaca San Marcos semidestruida por el huaqueo y
abandonada por las autoridades
1.1.1.1. Huaca San Marcos
Primero fue llamada “Huaca Aramburú”, porque estaba en los terrenos de la hacienda de ese nombre. Hoy, está dentro del campus principal de la Universidad de San Marcos, lo que irónicamente no ha significado su mejor cuidado, recuperación, estudio y puesta en valor, sino
daños irreparables.
Por sus dimensiones fue, sin duda, el principal edificio monumental administrativo y ceremonial de la Cultura Lima. Mide 300 m. de largo por 120 m. de largo y 30 m. de altura por lo que es la de mayor envergadura hasta del actual Complejo Maranga y una de las más grandes del Perú Antiguo.
Tiene 5 plataformas con diversos recintos. Sus muros de sostenimiento son de «adobitos» enlucidos y pintados de amarillo. De ella han sido recuperados fragmentos de cerámica roja, tejidos y fardos funerarios.
La Cultura Ychma, la convirtió en cementerio. Los peruanos modernos la destruyeron en parte. Su destrucción parcial se inició a manos de los dueños de las haciendas Concha Maranga, Pando y Aramburú, con la construcción de canales de irrigación que corroyeron sus costados del montículo y el huaqueo de sus tumbas. Después, las autoridades destruyeron
su plataforma sur para construir la avenida Venezuela. Luego las propias autoridades destruyeron otras cinco huacas pequeñas para levantar la Ciudad Universitaria de San Marcos. Para edificar el Hospital Naval se destruyó y recortó la plataforma oeste de la huaca y para ampliar el estadio universitario se dañó más.
El caso de Huaca San Marcos constituye uno de los mayores ejemplos de perjuicio estatal contra un monumento arqueológico de primera importancia.
1.1.1.2. Huaca Concha
Estaba situada frente a la Huaca San Marcos. Tenía 3 plataformas superpuestas, 284 m de largo por 181 m en su parte sur y 102 metros de ancho en su parte norte, con 26 m de alto.
Los peruanos modernos la devastaron. A comienzos de 1940, durante el régimen del Mariscal
Oscar R. Benavides, fue parcialmente demolida en su frente oriental para la construcción de la tribuna occidental del Estadio de San Marcos y a partir de entonces, la consideraron como sitio desaparecido en los registros arqueológicos.
En 1993, durante la primera etapa dictatorial del régimen de Alberto Fujimori, el Ministerio de la Presidencia, autorizó y ejecutó obras de construcción de baños públicos del Estadio de San Marcos. Para eso, con maquinaria pesada abrió dos grandes pozos de los cuales los estudiantes de arqueología, a la desesperada, pudieron recuperar los contenidos de varias tumbas ychma.
Diez años después, hicieron un catálogo con lo recobrado, como un importante recordatorio de la labor que cumplieron los estudiantes de arqueología frente a uno de los más impresionantes actos de destrucción de Patrimonio Arqueológico Nacional por el propio Estado, correspondiente claramente a una dictadura ignorante y abusiva como fue la de Fujimori.
Ubicaciones de las huacas lima más importantes en la CiudadUniversitaria de San Marcos.
1.1.1.3. Huaca Middendorf
Está dentro de esa abominación contra nuestra prehistoria llamado el zoológico Parque de las
Leyendas. Fue un edificio de grandes dimensiones.
Con sus excavaciones en 1954, Kroeber recuperó 13 entierros de los que estableció que el patrón funerario fue: individuos extendidos, ya sea decúbito dorsal o en posición lateral envueltos en telas yacientes en camillas de cañas cubiertas con paja. Las tumbas estaban adscritas a por lo menos dos grandes deposiciones funerarias ubicadas en la sección central de la plataforma.
Desde el 2015, el Proyecto Arqueológico Maranga-Lima (PRAMA), en sus dos temporadas, estudio un “conglomerado óseo” humano compuesto por 2 928 restos óseos desarticulados y mezclados, recuperados de tumbas individuales del sector sur central de la plataforma oeste del edificio, donde la incuria humana depositó desmonte de excavaciones antiguas.
Fueron ubicados 49 individuos, 24 adultos y 25 sub adultos, 1 perinatal, 10 infantes, 12 niños y 2 adolescentes (4%). Una muestra final de 8 no resultó representativa de la población adulta.
Entre los resultados resalta una alta mortalidad de adultos jóvenes y niños menores a los
tres años debido a una gran prevalencia de insuficiencia de hierro, tal como se detectó en otras investigaciones en restos de Maranga.
Los investigadores hallaron diversas patologías degenerativas congénitas y lesiones asociadas a episodios no letales en los restos de los adultos.
Huaca Potosí
Esta huaca, está registrada como el edificio 19 de Maranga, ubicada cerca de la avenida Venezuela, entre las avenidas Universitaria y Riva Agüero, en el campus de la Universidad Católica del Perú – PUCP. Tiene tres plataformas, 9 m de altura y un largo máximo de 100 m. Está hecho de «adobitos» y presenta una orientación hacia el noreste. Huaca Potosí presenta una ocupación que data desde el Intermedio Temprano hasta el Intermedio Tardío. Los ychmas la convirtieron en un cementerio.
1.1.1.4. Huaca 20: archivo de una gran catástrofe
El sitio Huaca 20, estuvo dentro de lo que hoy es el Complejo Arqueológico Maranga a partir de la segunda mitad del Intermedio Temprano, aproximadamente el 400 d.C.
Este sitio resultó afectado por un mega El Niño, a partir del 600 d.C., del cual la arqueóloga Ana Mauricio encontró evidencias precisamente en Huaca 20. La La fase 1 de su ocupación se dio con construcciones de adobe, piedra y pisos de arcilla. De esta fase fueron recuperados catorce entierros humanos en posición extendida, pedazos de cerámica de la etapa Lima Medio.
La fase dos se dio al inicio del Horizonte Medio; 550-690 d.C., con vestigios mejor conservados de la etapa Lima Tardío A, como rastros domésticos y funerarios, fragmentos y piezas completas de cerámica de las fases de la cerámica lima. De este segundo momento de ocupación, cuando Huaca 20 era una aldea de pescadores y marisqueros, Ana Mauricio salvó un conjunto completo de sus herramientas, como anzuelos, pesas, malleros y artefactos para procesar sus productos, entre ellos, descamadores, cuchillos, percutores.
Su arquitectura en este tiempo fue modesta, como parte de un sector más grande de aldeas o barrios y talleres de producción.
Mauricio ha determinado que alrededor del 600 d.C., Huaca 20 fue casi destruida por una
primera gran inundación proveniente del Rímac, parte de un mega El Niño, que abrió un canal de unos 10 metros de ancho, donde quedaron cantos rodados de diversos tamaños, grava, arena y limo.
Sus habitantes la reconstruyeron, pero, una segunda inundación volvió a destruirla, pero ellos ya no repararon los daños. Por El Niño se produjo también un dramático descenso del número de ejemplares de las especies más buscadas de peces, mariscos y moluscos. En resumen Ana Mauricio, plantea como hipótesis que las dos inundaciones que destruyeron Huaca 20 podrían haber sucedido entre el 550 y 690 d.C.
La fase de ocupación tres ocurrió en el Horizonte Medio, cerca al 700 d.C., Un depósito de barro y piedras muestra que los pobladores rellenaron el canal provocado por la segunda inundación para usar el espacio como cementerio, del cual fueron recuperados 159 tumbas que también contenían vasijas enteras y pedazos de las fases Lima 8 y 9.
La fase de ocupación cuatro y última, sucedió también en el Horizonte Medio, del 700
al 780 d.C., a la cual la autora llama Lima Terminal y empata con las fases de la cerámica lima 8, 9 y el estilo nievería.
Durante esta fase, construyeron, con los mismos materiales anteriores, edificios con ambientes más amplios, con muros de dos o tres filas de adobes, mejor elaborados, pero Mauricio verificó escaso número y variedad de especies marinas, poca cantidad de pesas y anzuelos de lo que dedujo que Huaca 20 no volvió a ser el área de habitación de un grupo de
pescadores.
Esta cuarta ocupación de Huaca 20, o Lima Terminal, aún no tiene fechado cierto. Solo se sospecha que corresponde al Horizonte Medio A, tiempo de la agonía de los limas.
No obstante, según Mauricio, Huaca 20 no fue desocupada cuando los lima sellaron y abandonaron sus edificios monumentales; siguió sirviendo para otros usos por cambios en todo Maranga y en la estructura social, económica y política de la Sociedad Lima, aunque no se sabe por qué el sitio fue transformado en cementerio y por qué le dieron después, construcciones más complejas.
1.1.2. Huaca Pucllana
Es un gran vestigio que estuvo abandonado por muchos años, pues la ignorancia y el desinterés de los peruanos modernos por su prehistoria no es grande; es inmenso. Lo convirtieron en basurero y una de sus zonas hasta fue usada para carreras de motos de campo. Eso se corrigió, en parte, desde 1981, cuando empezó su investigación.
Su área actual es de cerca seis hectáreas; pero, su configuración original abarcaba el triple de esa
extensión con edificios de menor tamaño que fueron destruidos para hacer casas, calles y parques.
Inicialmente, destacados arqueólogos extranjeros solo le echaron solo vistazos, pero nada más: Los alemanes Middendorf y Ulhe. El peruano Julio C. Tello. El cura católico Villar Córdova, Kroeber y Patterson, también la revisaron y solo recogieron algunos pedazos cerámicos. Luego cayó en abandono y las inmobiliarias y hasta las autoridades empezaron a depredarla. Tello se opuso, pero no le hicieron caso. Recién en 1967 empezó el rescate de lo que quedaba.
Vista aérea de Huaca Pucllana,
Miraflores, Lima
Fases ocupacionales. El sitio tuvo tres ocupaciones prehispánicas: la primera, del 400 al 700 d.C. (Intermedio Temprano o de los desarrollos regionales); La segunda, la ocupación wari como cementerio de sus funcionarios imperiales, del 800 al 900 d.C., con ofrendas y restos de sacrificios de adultos y niños y, finalmente, la ocupación ychsma, entre los años 1 000 y 1 532, durante el Horizonte Tardío; siguió como cementerio con una aldea en su derredor.
Como centro ceremonial de la Cultura Lima, Huaca Pucllana fue contemporánea de otros sitios como Maranga, Cajamarquilla, Pachacámac, Catalina Huanca, Copacabana, Cerro Culebra y otros.
El edificio principal. «Huaca Pucllana» tiene siete plataformas superpuestas, con tres fases constructivas: La primera, de tapiales; la segunda, de adobes paralelepípedos cuadrangulares y; la tercera, durante Lima Tardío, con el uso de «adobitos» y la «técnica del librero», cuando alcanzó su altura maxima de 25m.
Su construcción habría empezado lentamente en el año 200 d.C. y tuvo plena vigencia hasta el 700 d.C. Tiene varios patios, plazas y recintos. Su planta es rectangular con rampas de acceso en zig zag, pasadizos rectos y está orientado de suroeste a noreste.
En su actual cima hay patios con estructuras escalonadas pintadas de amarillo. Para remodelarlo, destruían muros, rellenaban los ambientes y construían nuevos, en función de sus actividades ceremoniales agroganaderas, de pesca y de culto a sus dioses con entrega de ofrendas de artefactos y sangre. Aplicaban los mismos o nuevos diseños. Se sospecha también remodelaron en
cada ascenso de nuevos curacas. La ampliación del edificio se realizó de sur a norte y en forma vertical.
Representación de un pagapu o pago a
la tierra por los limas en Huaca Pucllana.
Un caso del ritual de remodelación. Antes de mejoras en el edificio, los pucllanenses realizaban rituales con sacrificios humanos, banquetes, perforación de hoyos para ofrendas y roturas de vasijas, para agradecer a sus dioses por su bienestar, esto, durante los últimos 200 años de los limas.
El arqueólogo peruano Nilton Ríos Palomino, en su artículo Evidencia de rituales de clausura y renovación arquitectónica en una plaza de Huaca Pucllana , expone el caso de sellado de una plaza con banquetas de Pucllana, al inicio del Horizonte Medio y su reemplazo por otras tres de menor tamaño.
Los rituales. Nilton Ríos ha establecido que toda la obra fue un acontecimiento local que implicó siete actividades rituales a cargo de muchas personas.
Primero, acondicionaron el espacio para un gran banquete, asignando espacios para seleccionar, destazar, limpiar insumos, cocinar los alimentos, elaborar artefactos, refaccionar muros, banquetas, pisos y perforar hoyos de ofrendas.
Después realizaron el banquete en sí, en un ambiente festivo, pero ceremonial, con la participación de los aportantes de los insumos: pescadores, agricultores, ganaderos, comerciantes, artesanos y demás pobladores que aportarían la mano de obra necesaria. Se estima que pudieron concurrir no menos de mil personas, siempre y cuando el consumo se
desarrollara en una sola oportunidad.
Un alimento principal debió ser la chicha, otros líquidos sustanciosos y, probablemente, sustancias alucinógenas. No se sabe cuánto tiempo duró el banquete y si participaron elites de otros asentamientos. Se cree que después del banquete se procedió a romper vasijas consagradas como ofrendas.
Después, como tercera actividad limpiaron los deshechos del banquete – restos orgánicos, utensilios alfareros, líticos y toda la parafernalia utilizada– lanzándolos desde la parte alta de la rampa, mientras músicos entonaban temas con antaras. También fueron arrojadas cuentas
de moluscos, de huesos de aves, fragmentos de minerales exóticos.
Luego incendiaron los restos de servicios y estructuras provisionales. El fuego habría durado varios días. La quemazón puede visualizarse hasta hoy en las superficies de pisos y muros. Es posible que el siniestro haya sido acompañado con música, oraciones, cánticos, gritos,
etc.
Prehistoria y modernidad en Miraflores, Huaca Pucllana
Como quinta actividad limpiaron las instalaciones interiores de la plaza. Los desechos fueron arrojados sobre la primera deposición de materiales descartados. La sexta actividad fue la destrucción de los muros, banquetas y todas las demás estructuras. Rellenaron la plaza y su rampa de acceso con los restos de su demolición, gran cantidad de pedazos de cerámica, huesos de pescado, de aves, camélidos, venados, roedores, batracios, quirópteros, restos de moluscos, crustáceos, de plantas, bastantes adobes rotos y fragmentos de mampostería y de banquetas.
La séptima y última actividad fue el sellado del relleno con gran cantidad de grava y arena, tras lo cual construyeron dos espacios abiertos, uno rectangular con 70 postes en su interior y otro en forma de «L», emplazado en la parte alta. Hacia el oeste hicieron otro ambiente rectangular a modo de corredor que estuvo techado pues tenía 28 hoyos para postes.
Ríos Palomino, señala que los nuevos ambientes ceremoniales fueron importantes, pues sirvieron para el «ritual de los hoyitos», que consistía hacer huecos en los pisos, banquetas y muros, para colocar ofrendas de cuentas, abalorios y fragmentos de cuarzo. Esta obra significó el reemplazo del modelo de amplias plazas con banquetas, por espacios más pequeños sin banquetas como para acoger menos personas.
Otros hallazgos. En la zona sur de la cima fueron halladas varias tumbas de personajes de la elite lima, adultos y niños, colocados en camillas con escaso ajuar funerario.
Correspondiente a la fase constructiva II de Pucllana, fueron hallados los contextos funerarios de un adulto varón, dos mujeres y cuatro niños.
Después, fueron recuperados tres entierros dobles en los que, al lado del individuo principal estaba otro sentado al costado o sobre aquél, como acompañante con dos vasijas del estilo nievería y otras del estilo lima tardío. La mayor parte de los restos humanos corresponden a sacrificios humanos, en su mayoría mujeres y en menor número, varones y niños.
Las osamentas han revelado que los sacrificaron con mucha violencia y sobre sus cadáveres arrojaban pedazos de vasijas de gran tamaño.
En el año 2007, en la plataforma superior descubrieron los restos óseos de un varón y una mujer sacrificados, cuyos cuerpos fueron utilizados como relleno constructivo de una remodelación, antes del abandono del sitio. El varón estaba sobre una camilla de cañas en posición decúbito dorsal teniendo cerca una olla grande que contenía un mate y una cesta de junco. Su vestimenta era de mejor calidad que la de la mujer y presentaba huellas de lesiones en combate. A unos treinta centímetros estaba la mujer, en posición decúbito ventral extendida, con sus manos cubriendo su rostro, sin restos de vestimenta. Tenía huellas de parto y signos de intenso trabajo textil en las manos. En el 2010 fue recuperado el entierro de un hondero lima, es decir de un guerrero.
Cerámica. José Ccencho Huamaní, uno de los consagrados investigadores de Huaca Pucllana, en su informe, Tradición y cambios en la cerámica lima de Huaca Pucllana,, para seguir la ruta de la evolución de la cerámica Lima en Pucllana, asumió una cronología constructiva del edificio de cinco fases, entre las que distribuyó toda la colección cerámica recuperada y clasificada por su principal investigadora, la arqueóloga Isabel Flores, en cinco grupos: Naranja, Gris, Marrón, Fino y Nievería.
Del contenido del gráfico supra Ccencho Huamaní concluye que los alfares Pucllana Naranja, Gris, Marrón y Fino, prevalecieron en toda la ocupación del sitio y el «Nievería» solo apareció en la Fase Constructiva III, coexistiendo con las demás hasta el final. Cada alfar sufrió cambios tecnológicos, morfológicos, decorativos y de uso, pero los pucllanenses no abandonaron por completo su tradición primigenia.
Finalmente, Ccencho afirma los cambios en la arquitectura de Pucllana están relacionados con las
modificaciones de la cerámica, en tres momentos. El primero –Fases Constructivas I y II–, determinó un edificio de tamaño pequeño, el predominio del alfar Pucllana Naranja con pasta de pocos temperantes y figuras de trazos bien ejecutados. Las formas de las vasijas son cuencos y pocos cántaros grandes. De esto infiere que los trabajos constructivos y alfareros eran de poca escala y
aunque con especialistas, tardaban mucho.
El segundo momento –Fase constructiva III–, corresponde al edificio de tamaño monumental. El alfar Naranja tuvo más temperantes, su forma fue de grandes cántaros con decoración de mala calidad. Casi al terminar esta fase apareció el alfar Nievería, elaborado por especialistas. Esto implicó que la construcción y la alfarería se realizaban más rápido y con mayor personal.
Colección cerámica Lima recobrada en Huaca Pucllana (Museo de sitio)
El tercer momento –Fase Constructiva IV–, fue el cese drástico de la construcción monumental; al remodelar los constructores redujeron el grosor de los muros y el volumen de los espacios y empezó el abandono gradual del lugar. La calidad de la cerámica nievería decayó y asumió formas y figuras relacionadas a wari.
La cerámica recolectada en Huaca Pucllana se caracteriza también por el uso de tres colores: rojo, blanco y negro, motivos marinos como tiburones, olas, lobos de mar, anguilas, pulpos.
Alimentación y estatura. La dieta de sus habitantes incluía productos marinos, maca, maíz, frejoles, etc. El hallazgo de huellas plantares de hombres de Pucllana, permitió determinar que su estatura máxima fluctuó entre 1.50 hasta 1.60 ms. No se han hallado restos de viviendas de gente común.
Centro de culto al mar y al tiburón. Una apreciable parte de los limas fue pescadora. Por eso, Huaca Pucllana fue un centro ceremonial de culto al mar, veneración que se centró en el tiburón, otros peces, lobos marinos y anguilas, cuyas imágenes fueron dibujadas en su cerámica. Por eso, el ícono del tiburón es constante en las vasijas a pesar de los cambios arquitectónicos. Una de ellas es un cántaro de gran tamaño con la figura de un tiburón que fue colocado sobre el piso de un recinto que después fue sellado como parte de una remodelación.
Los de Pucllana también consumía carne del escualo, sobre todo en banquetes rituales cuyos restos fueron hallados en sus basurales. Se sospecha que los banquetes con tiburón fueron reuniones rituales a las que asistían solo jerarcas y sus allegados porque estaban vinculados a la práctica de sacrificios de mujeres. El ícono del tiburón también aparece en textiles de ajuares fúnebres.
Pieza cerámica con motivo del Tiburón, encontrada en Huaca Pucllana
Control de la pesca, el agua de riego. La fuente de agua dulce de Pucllana era el canal Surco, derivado del Rímac, que también permitía la agricultura circundante. El curaca lima de Pucllana controlaba la pesca en la bahía próxima de Chorrillos, el suministro de agua de riego y el aprovechamiento de las lomas circundantes, así como el paso hacia los pantanos detrás de Lomo Corvina y hacia el valle de Lurín, en particular hacia la Tablada y Pachacámac.
1.1.3. Ciudad de Cajamarquilla
El área de Huachipa fue de amplio desarrollo de la Cultura Lima. Pero, el sitio más grande fue la ciudad de Cajamarquilla, una de las más extensas de la costa central. En su apogeo tuvo unas 167 hectáreas, sobre las cuales construyeron edificios públicos monumentales administrativos y de culto con recintos, así como viviendas y almacenes.
El área fue ocupada continuamente desde el Horizonte Temprano, el Intermedio Temprano, el Horizonte Medio, el Intermedio Tardío y el Horizonte Tardío.
Cajamarquilla y el cementerio de Nievería se encuentran en un cono de deyección en la margen derecha del Rímac, en el límite entre el valle medio y el bajo, rodeadas por el gran macizo del cerro Camote al norte (el de mayor altura), la quebrada de Jicamarca al noreste y el cerro Matabuey al sur.
Cajamarquilla es la segunda ciudad de barro más importante después de Chan Chan. Actualmente se halla en el distrito Lurigancho–Chosica, a 340 m.s.n.m., en la provincia de Huarochirí.
Se cree que fue un importante centro comercial, cultural y de culto de las culturas Lima e Ychsma, entre los años 600 a 1450, nexo entre la gente de la costa y de las zonas altoandinas de Junín, Ancash, Huánuco, Pasco, Huancavelica y Ayacucho. No hay indicios de que haya sido un centro administrativo del imperio Wari.
Su construcción como ciudad empezó alrededor del año 400 d.C. Tiene 11 edificios monumentales principales rodeados de numerosas viviendas de una sola planta, de forma rectangular. Esta disposición espacial ha contribuido a que se la llame también «El Laberinto».
Sus edificios de plataformas superpuestas escalonadas son de adobe; muestra calles anchas, grandes plazas ceremoniales, terrazas, cementerios, silos subterráneos para granos, canales y numerosos recintos y edificios cuyo uso no se conoce y que están bastante deteriorados
por los terremotos.
Vista aérea de patios y recintos de la ciudad lima de Cajamarquilla
Sectores. La ciudad ha sido arbitraria y desordenadamente dividida en sectores que llevan el nombre de sus investigadores: cuatro conjuntos formados cada uno por un edificio principal rodeado de edificaciones de una planta y una plaza han sido nombrados como Pedro Villar Córdova, Julio César Tello, Carlos Pellegrino Sestieri, Jorge C. Muelle. Como Alfred Kroeber y Raoul d'Harcourt, fueron bautizados, respectivamente, dos recintos amurallados que también tienen un edificio principal, subdivisiones tipo laberinto y estructuras que no forman parte de ningún otro conjunto.
A dos kilómetros de distancia se levanta la «Huaca Trujillo» y en las inmediaciones de ésta se halla el cementerio de Nievería, lugares estrechamente relacionados con Cajamarquilla
Los investigadores calculan que Cajamarquilla fue abandonada definitivamente a fines del Intermedio Tardío por los ychma, debido a terremotos y otros desastres climatológicos. Sus ocupantes lima dejaron vestigios alfareros de las fases lima 7, 8 y 9, es decir de la etapa tardía o final de esa cultura, en su mayoría, ollas, platos y cántaros para preparación y almacenamiento de alimentos con decoraciones en colores rojo, blanco y negro para líneas verticales, zigs zags, olas, volutas y grecas.
El conjunto Julio C. Tello. Está en el noreste de la ciudad, cerca del cauce seco de la quebrada Huaycoloro. Ha sido muy saqueado, pero es el más investigado, desde el trabajo de Cirilo Huapaya entre 1944 y 1945, supervisado por Julio C. Tello. Continuó su indagación la Misión Arqueológica Italiana (MAI), entre 1962 y 1972, y la prosiguió el Proyecto Arqueológico Cajamarquilla (PAC), entre 1996 y 1997, cuyo personal levantó su plano detallado. Su arquitectura es lima con varias remodelaciones, las últimas de las cuales corresponden a la posterior Cultura Ychma del Intermedio Tardío (1 000-1470 d.C.)
Panorámica del Edificio Tello, en la ciudad de Cajamarquilla
El conjunto tiene planta trapezoidal de unas 8 hectáreas, en la cual predomina un gran edificio monumental de casi 7 metros de altura formado por cuatro plataformas cuadrangulares superpuestas y escalonadas. A su alrededor hay recintos ortogonales y una plaza principal hacia su lado suroeste.
En los recintos situados detrás de la parte posterior del edificio hay silos en el subsuelo en forma de botella de donde extrajeron material para construir el complejo. El acceso a la gran plaza tiene forma de greca y en ella Cirilo Huapaya y su equipo hallaron ofrendas de cerámica lima rota ex profeso.
En la plataforma más alta encontraron tumbas de superficie abiertas, cuyos restos estaban desperdigados junto a algunos tiestos y otras ofrendas. Al excavar Huapaya encontró más tumbas y recobró restos óseos de siete adultos y de un infante, dispuestos en posición extendida y decúbito dorsal. Varios de los restos de adultos tenían incompleta la mitad superior, de lo cual dedujo que fueron entierros secundarios colocados, en su mayoría, sobre
camillas de madera. Uno estaba envuelto en esteras de totora. En las tumbas había pocas vasijas, algunas cuentas, conchas, mates pirograbados y cerámica en pedazos. Algunas vasijas contenían restos orgánicos o estaban quemadas, pero había piezas decoradas. Extraordinariamente, Huapaya pudo identificar fragmentos cerámicos mochica, una taza chanka y algunas piezas nievería.
La Misión Arqueológica Italiana, 24 años después de Huapaya, entre 1968 y 1971, encontró otras diez sepulturas simples en fosas con una profundidad entre 1 y 1,5 metros, cuatro de ellas intactas; también halló siete cámaras funerarias hechas con bloques de quincha y argamasa de barro con sus paredes y pisos enlucidos. En este tipo de inhumación los individuos estaban en posición extendida decúbito dorsal con sus cráneos hacia el oeste y dispuestos sobre camillas. Los restos de un individuo estaban en posición semiflexionada, sobre una camilla. La mayoría de estas tumbas estaban disturbadas con pocos objetos asociados. Cerca de los colocados en camillas había cerámica del estilo nievería.
Bajo la dirección de Juan Mogrovejo, el Proyecto Arqueológico Cajamarquilla–PAC, entre 1996–97 estableció que el edificio principal de conjunto Tello tuvo tres fases constructivas: i) Construcción de la primera estructura principal y pequeños recintos aledaños, celebrada con bastante chicha de maíz; ii) Construcción de un enorme patio cercado por muros de tapial pintados de amarillo de 5 metros de alto y sus respectivos accesos; iii) Rellenado del gran recinto y la edificación de un cerco de «yapana» enlucido y pintado de blanco. Se cree que el nuevo patio corresponde a cuando el edificio principal ya había sido abandonado y pudo haber estado techado, pues hay vestigios de postes.
Después de eso, los pastores construyeron sus viviendas de planta circular en la plaza hasta que un terremoto los desalojó. El sitio fue convertido en cementerio hasta fines del Horizonte Medio 2, es decir durante el dominio de los waris.
En noviembre de 2021 gente del PAC halló una tumba con los restos momificados, probablemente de un jerarca del sitio. El vestigio estaba bien conservado envuelto en tejidos de algodón y atado con soguillas. La investigadora Yomira Huamán, de la Universidad de San Marcos, determinó que la momia corresponde a un varón de entre 35 a 40 años de edad, de origen altoandino y cuya antigüedad dataría del 1 021 d.C, final del Horizonte Medio o del eclipse del imperio Wari. La prensa lo bautizó como el «Señor de Cajamarquilla».
Momia recuperada de Cajamarquilla, probablemente perteneciente un jerarca wari
Al año siguiente, en febrero de 2022, el mismo equipo de arqueólogos recuperó de cerca a la tumba del líder, ocho fardos funerarios que contenían restos de niños, así como restos óseos humanos dispersos de adultos, algunos con signos de muerte violenta. Los arqueólogos sospechan que fueron víctimas de sacrificios rituales, como acompañantes del curaca zonal
en su viaje al más allá.
Resumiendo: el número de restos en posición extendida recuperados del edificio Tello es notable: 31 tumbas entre unipersonales y colectivas. Se calcula que en total habrían sido, por lo menos unas 60 con estrecha vinculación a la cerámica nievería. No se conoce mucho hasta el momento de los hallados en posición flexionada.
A pesar de los trabajos del PAC desde 1996, solo han excavado el uno por ciento de ciudad Cajamarquilla, lo que quiere decir que poco o nada se sabe de los conjuntos arquitectónicos restantes y otros edificios menores.
1.1.4. Huaca Catalina Huanca
Este importante sitio arqueológico lima, está muy amenazado dentro de la propiedad de la empresa Arenera San Martín de Porres, en el distrito de Ate, de la provincia de Lima.
Fue un centro ceremonial que fue construido, aproximadamente, a partir del año 550 d.C. probablemente como parte de la política de respuesta del alto mando lima a los estragos de un destructivo mega El Niño y a la post disponibilidad de abundante agua y tierras fértiles. Del 2006 al 2008, los edificios 6 y 7 de Catalina Huanca fueron bien investigados por Miguel Cornejo Guerrero y su equipo, por encargo del entonces Instituto Nacional de Cultura.
Estado actual de los restos de la Huaca Catalina Huanca,
en Ate, casi devorada por la codicia.
Su denominación deriva del nombre de la curaca de San Jerónimo, Catalina Apu Alayo, quien pernoctaba en el sitio antes de ingresar a Lima con sus recuas de mercadería y, según, Ricardo Palma, hasta con “cincuenta acémilas cargadas de oro y plata”.
Los dueños de la arenera incumplen hasta hoy la orden de un juez para que las autoridades verifiquen constantemente el estado del vestigio y realicen su recuperación.
Los arqueólogos Erik Maquera y Milagros Esteban, en su ensayo InvestIgacIones arqueológIcas en CatalIna Huanca, un asentamIento de la socIedad Lima tardío, –2014, revisaron a fondo los trabajos de Cornejo y su equipo, así como de otros autores y lograron establecer una narrativa fundamentada sobre el inicio, desarrollo y final de la construcción de CH y, lo que es más valioso y de suma importancia, la historia aproximada de los procesos políticos de la sociedad Lima Tardío, así como de lo que ocurrió con esos procesos en el valle medio del Rímac durante el Horizonte Medio 2, 3 y 4, durante el dominio del imperio Wari. Veamos primero la trayectoria de CH.
Ubicación. Catalina Huanca está en el distrito de Ate, en la margen izquierda del valle medio del Rímac, donde están las bocatomas de los grandes canales de irrigación del valle: Ate, Surco y Huachipa, los que abastecían a los grandes asentamientos Lima como Huanchihuaylas, Cajamarquilla, Huaca Nievería, Huaca Trujillo A y B, Huaquerones y Granados. Eso hace sospechar que, los lima construyeron Catalina Huanca para controlar directamente el flujo de agua de riego en la zona media y baja del valle.
Su emplazamiento es una quebrada formada por los cerros Huaquerones y Catalina Huanca. El suelo y subsuelo de la quebrada es de arena gruesa, recurso que ha sido explotado desde 1950 por la empresa Arenera San Martín de Porras como cantera, dañando irremediablemente gran parte del asentamiento al formar hondos acantilados de hasta 80 metros de profundidad que han convertido la zona arqueológica en una meseta artificial, en peligro de colapso.
Maquera y Esteban, en su informe del 2014, remarcan una verdad lamentable: desde que empezaron las exploraciones arqueológicas en el valle del Rímac, hasta 1953, ningún investigador visitó y ni siquiera reportó la existencia de Catalina Huanca, en varios casos, a sabiendas y a pesar de que hasta antes de 1950 era posible acceder al sitio sin problemas.
Entre los desdeñadores anotan a Middendorf (1894), Max Uhle (1907), Wiener, Squier, Julio C. Tello y Villar Córdova (1935).
Según Maquera y Esteban, Catalina Huanca fue excavado por primera vez en 1953 por Louis M. Stumer, quien la consideró un gran centro ceremonial. En sus excavaciones en el edificio 6, halló tumbas intrusivas con individuos flexionados y cerámica lima tardío. En el cementerio adyacente al edificio central, Stumer recuperó alrededor de 50 tumbas con restos en posición extendida, acompañados de cerámica maranga clásico.
La arquitectura de Catalina Huanca. Cuando Miguel Cornejo investigó el lugar tenía un área de cerca de 17 hectáreas. Pero, en su apogeo debió tener unas 30 hectáreas. En las faldas de los cerros de los flancos aún quedan vestigios no afectados por la empresa arenera.
Catalina Huanca tuvo un edificio principal, siete secundarios, dos plazas hundidas, dos plataformas, varios patios menores, depósitos y tres cementerios, uno lima y dos intrusivos posteriores. También tenía una estructura circular de piedra canteada, de 18 metros de diámetro, ubicada en la plataforma 2. Fue construida sobre estructuras previas de la etapa Lima Tardío. Se sospecha que no figuraba en el diseño inicial del lugar y que fue hecha por una necesidad surgida después. Catalina Huanca también tiene un probable sector residencial.
Excepto la estructura circular, el resto fue construido íntegramente con la técnica del tapial con un diseño espacial planificado y altamente ritualizado.
Reserva y seguridad. Su edificio 5 funcionaba como una tapadera o camuflaje que no permitía tener una visión profunda de lo que había en el interior de la quebrada.
CH tuvo dos ingresos, uno bastante restringido a través de este edificio por el que se accedía a la Plaza 2 y al edificio principal a través de un camino amurallado. El segundo ingreso era más directo, pero también controlado, ya que permitía la entrada del público a la Plaza 1 por un estrecho vestíbulo. Esta plaza tiene un área de 160 metros de largo por 80 metros de ancho.
Monumentalidad ceremonial del edificio 1. El diseño monumental y ceremonial se nota a partir del edificio 1, el cual mide 33 metros de alto, 420 metros de largo y 130 metros de ancho y está conformado por siete plataformas.
La Plataforma 1 tiene un camino amurallado y elevado que llevaba al cuerpo principal del edificio. Las plataformas 2, 3, 4 y 5 son grandes patios con recintos en un eje consecutivo a lo largo del edificio 1, mientras que las plataformas 6 y 7 se encuentran en posición lateral.
La sucesión de estas plataformas es similar a las de las huacas San Marcos y Pucllana, edificaciones de plantas alargadas que, en algunos casos, presentan grandes recintos o patios anexos, patrón que se repite en Huaca Culebras y en el Conjunto Tello de Cajamarquilla. Su Plataforma 7, es rectangular y está dividida en 18 almacenes. Un patrón arquitectónico similar fue hallado en el edificio 7 del mismo lugar.
Gigantesco saqueo. En el edificio 1 los ladrones de tumbas dejaron un enorme forado de 40 metros de diámetro y 10 metros de profundidad en la Plataforma 3, el cual expone su estructura interna. Se sospecha que el robo se produjo en la década de los treinta, pues en otro hueco del edificio 7 los investigadores hallaron palas, botas, ropa, botellas y papel periódico de esa década.
El edificio 1 demandó una gran inversión de trabajo porque además de su proyección hacia arriba, a su lado este hay cinco patios sucesivos de dimensiones regulares, que bajan a desnivel de acuerdo a la inclinación de la quebrada y están cercados por una gran muralla que divide la zona monumental de una extensa área plana, presuntamente de viviendas de material perecible.
Adosado al edificio 1 también hay un cementerio rectangular, de 55 metros de ancho por 40 metros de largo, también con gran cantidad de pozos de huaqueo. Ahí, Stumer recuperó 50 tumbas con restos en posición extendida asociados a cerámica maranga. No hay otro cementerio similar de la Sociedad Lima, pero sí en la mochica.
Aunque los otros edificios de CH están sin investigar, se sospecha que este tipo cementerio es único, pues en los edificios 6 y 7, no fueron ubicados nuevas tumbas. Así, el cementerio del edificio principal apunta a dos hechos: 1) los enterrados fueron de la elite, 2) una proclama de que a los jefes lima les corresponde legítimamente la arquitectura del poder.
Los edificios 6 y 7. La investigación de esos edificios mostró un trabajo extraordinario de los lima. Antes de construir el centro monumental, desempedraron toda la quebrada, la nivelaron y colocaron un piso basal especial de arcilla amarilla para que los tapiales de los edificios no cedieran en la arena de la quebrada.
Edificio 7. Como los demás este edificio tiene esta base especial y artificia. Su planta es rectangular, con un gran patio delantero con banquetas, un recinto principal con postes de madera, compartimientos secundarios de menor tamaño, pasadizos, reservorios de agua y almacenes. Por su tamaño es el segundo edificio del lugar, con 107 metros de largo, 72 de ancho y 8 metros de altura. Está seriamente afectado por el huaqueo. Tiene 131 espacios: 91 recintos, 16 patios, 10 pasadizos, 14 almacenes y 4 frontis. Su patrón arquitectónico fue el mismo en cinco fases constructivas. A su lado se establecieron pobladores ligados a la cerámica lima tardío y nievería. Después, en el sitio habitacional fue levantado el edificio 6.
Gran patio del edificio 7 de Catalina Huanca
Datación cerámica de Catalina Huanca. En todas las fases constructivas del centro monumental predomina la cerámica lima tardía y en menor proporción la nievería, de lo que Makera y Esteban deducen que Catalina Huanca fue una gran obra pública lima correspondiente al Horizonte Medio 1, es decir cuando la cultura ayacuchana Huarpa experimentaba los cambios ideológicos y políticos que originaron el imperio wari.
La mayoría de formas de tiestos recuperados en los edificios 6 y 7 son: ollas grandes, cancheros, platos, cuencos, ollas utilitarias, botellas y vasijas escultóricas, entre las cuales sobresalen piezas antropomorfas y zoomorfas de gran tamaño, representando camélidos, lobos marinos y tiburones.
El final de Catalina Huaca con sacrificios humanos. Maquera y Esteban están seguros de que del año 700 a 750 d.C., ocurrió el colapso de la Cultura Lima, apoyándose en cálculos de Patterson, Mogrovejo, Makowski y Kaulicke. Fue en esa aciaga etapa que los edificios 6 y 7 fueron abandonados y recubiertos con un relleno de clausura, producto de sus desmantelamientos para que tuvieran la apariencia de montículos naturales.
Sacrificios humanos. La intencionalidad se manifestó en el hecho de que, sobre el relleno de clausura del edificio 7, fueron enterrados 21 personas presuntamente sacrificadas y, al menos, tres individuos más en el edificio 6. Sus restos tenían las manos atadas con cuerdas a sus espaldas, las que también rodeaban sus cuellos. Estratigráficamente los sacrificados corresponden a inmediatamente después de la clausura de los edificios y dos de ellos tenían ofrendas de cerámica lima tardío.
Misteriosos cambios sociales. El contexto del abandono de CH y de otros importantes sitios Lima fue, sin duda, un proceso inexorable de grandes cambios que experimentó esta sociedad por razones que aún no están bien claras y a las que no pudo enfrentar positivamente cayendo en colapso y desaparición.
Dos fechados radiocarbónicos obtenidos de fogones de la última fase constructiva del edificio
6 y ocho fechados similares de contextos funerarios intrusivos posteriores a su clausura, indican que este edificio fue abandonado alrededor del año 700 d.C., luego de lo cual, sus ruinas fueron reutilizadas como cementerio hasta el año 1 000 d.C.
No hay fechados de los demás edificios de Catalina Huanca, pero se sospecha que todo el asentamiento fue abandonado al mismo tiempo.
Con base en el examen detallado de CH y, en particular, de sus edificios 6 y 7 Maquera y Esteban han definido el inicio, desarrollo, final de su construcción, de los procesos políticos de la etapa lima tardío, así como de lo que ocurrió después en el valle medio del Rímac durante el Horizonte Medio 2, 3 y 4.
El hilo de esta especie de epílogo de la Cultura Lima, parte de su etapa Lima Medio, cuando fueron construidos Maranga, Huaca Pucllana y Copacabana. Sigue en la etapa Lima Tardio, cuando, con base en las evidencias anotadas los limas decidieron construir Catalina Huanca tras concebirlo como proyecto constructivo planificado que ejecutaron desde inicios del Horizonte Medio.
Escondido centro ceremonial monumental. Contra la categorización de otros sitios monumentales lima como ciudades, Maquera y Esteban consideran que Catalina Huanca no fue un centro urbano sino, principalmente, un enorme centro ceremonial por el gran énfasis de su arquitectónica ritual y su enorme extensión de unas 30 hectáreas, en una quebrada escondida de acceso muy controlado, dotado de extensas plazas delanteras conectadas por un camino elevado amurallado que daba acceso al edificio principal.
Los investigadores perciben que en CH, los lima aplicaron totalmente la función política–social de la arquitectura monumental de garantizar la constante reproducción del orden social y su estructura de poder, manteniéndola también con eventos de consumo masivo. Esta función cesó abruptamente a comienzos del Horizonte Medio 2, cuando los limas clausuraron sus ciudades y centros ceremoniales con ritos de sacrificios humanos. Hasta hoy, este trance solo ha sido mencionado unánimemente, sin que nadie consiga dilucidar sus causas.
Esto es un gran vacío en nuestra prehistoria teniendo en cuenta que, los daños producidos por un probable segundo mega El Niño, no fueron la causa del abandono del asentamiento y por lo tanto no deben asociarse, necesariamente, con el colapso de la entidad política Lima. La reutilización como cementerio del edificio 6 de CH por una población local del Horizonte Medio 2, 3 y 4 señala una continuidad cultural, a pesar de la adopción de rasgos culturales wari.
Otro mega El Niño después del abandono. Como una ocurrencia después de los sacrificios humanos y del abandono total del edificio 6, también se identificó en él sedimentos de limo generados por grandes inundaciones y huaycos, los que terminaron depositados en los patios con 1,5 metros de grosor, como consecuencia de un evento de El Niño y terremotos que debieron suceder entre los años 700 y 750 d.C. Estos rastros han sido hallados también en el «Templo Viejo» de Pachacamac y en Cajamarquilla.
Estos datos son importantes, porque muestran que las intensas y prolongadas lluvias, con desbordes, inundaciones y huaycos, productos del Fenómeno El Niño, registrados
durante la primera mitad del siglo VIII, fueron posteriores al colapso lima y no, necesariamente, fueron causa del colapso.
La conversión del edificio 6 en cementerio. Pero el rastro histórico continuó, a partir del 750 d.C. con la reutilización del edificio 6 como cementerio por la población local que ya mostraba características de la dominación del imperio Wari, durante el Horizonte Medio 2, cuando el imperio Wari se había expandido, primero hacia Nasca y avanzaba incontenible posesionándose de la sierra central sur y la costa central, construyendo centros administrativos urbanos como Pikillacta, en Cusco. A este momento prehistórico corresponde el cementerio en las ruinas del edificio 6.
Las tumbas intrusivas son de dos tipos: fosas y estructuras de adobes y corresponderían a una población que se asentó fuera de las ruinas de Catalina Huanca. Pero, la cerámica siguió siendo de los estilos lima y nievería, con el agregado de piezas de Pachacamac, Cajamarca y de otras alfarerías foránes, vinculados a textiles wari y tiahuanaco. En la cerámica doméstica
aparecieron ollas de cuello corto divergente de pasta marrón sin decoración, similares a las modestas vasijas del posterior estilo ychsma. Es importante el hallazgo de una corneta de madera tallada, presuntamente con la representación humana del dios Pachacámac.
Las vinculaciones percibidas indican que la población se estaba adaptando a los patrones culturales wari, manteniendo aún rasgos culturales lima, a la vez que desarrollaba nuevos patrones locales. Según fechados radiocarbónicos obtenidos de restos funerarios del Edificio 6, esto ocurrió en el lapso del año 700 al 1 000 d.C., es decir en el Horizonte Medio, fases 2, 3 y 4, es decir, el apogeo, la declinación y la disolución del imperio wari.
1.1.5. Cementerio y Huaca Nievería
El cementerio. Se cree que fue un cementerio adyacente a la Ciudad de Cajamarquilla en tiempos de los limas. Hoy esta en la zona árida circundante a la huaca o edificio Nievería y ha sido saqueada por ladrones de tumbas. El cementerio tiene planta circular cuyo centro presenta hoyos de gran diámetro.
En 2023, algunas instituciones hicieron trabajos de limpieza del lugar retirando residuos sólidos, vegetación invasiva cultivada y natural, que afectaban la integridad del vestigio. Un año después, la Municipalidad Lurigancho–Chosica cumplió con cercarlo para protegerlo. No
obstante, no hay mucha información arqueológica sobre el sitio.
Se cree que el edificio corresponde al Intermedio Tardío, Tiempo de la Cultura Ichma, dadas las características de sus muros de tapia. Ha sufrido daños mayores, puesto que parte de su sección sureste ha sido nivelada.
Su ubicación exacta recién fue determinada en 1974 por Carlos Milla y Mercedes Cárdenas, al elaborar el catastro del valle del Rímac. Su edificio principal es de adobes y adobitos. Está a 390 m.s.n.m. y su área era de 100 por 300 metros, en la margen izquierda de la quebrada Huaycoloro que lo separa de Cajamarquilla.
La Huaca Nievería fue renombrada porque en sus sepulcros fue hallado uno de los conjuntos de vestigios más famosos de la arqueología peruana. Su ubicación y documentación demoró mucho respecto a otros sitios.
Está situado cerca del actual asentamiento humano Praderas de Huachipa, en el distrito de Lurigancho–Chosica, en la provincia de Huarochirí, departamento de Lima. Desde la colonia, fue un sitio intensamente atacado por ladrones de tumbas prehistóricas.
A principio del siglo XX, Max Ulhe, tras su inspección informó que halló cuatro tipos de entierros: i) restos en posición extendida con ajuar cerámico del estilo lima, ii) restos en posición flexionada sentada, iii) tumbas con restos colocados en las dos formas anteriores y, iv) tumbas en bóveda, posiblemente en fardos funerarios.
Ulhe llevó la mayor parte de piezas que recuperó en 1906 a la University of California at Berkeley y, en la actualidad, pertenecen a la colección del Phoebe Hearst Museum of Anthropology, sin que ninguna autoridad peruana haya movido un dedo para recuperarlas. En 1935, Jorge Muelle halló una cámara funeraria correspondiente al Horizonte Medio que contenía restos óseos de un infante, un cavador de madera, un fragmento de calabaza con incrustaciones; dos fragmentos de textiles, una botella y un plato.
1.1.6. Huaca Trujillo
Está situada en la margen derecha del río Rímac, en el valle del mismo nombre, junto a Carapongo y Mangomarca. Se encuentra en el área de influencia de la Cultura Lima. Forma
parte del complejo sistema arqueológico del valle del río Rímac.
1.1.7. Mangomarca
Mangomarca emergió como centro poblado hacia el 300 d. C., en el Intermedio Temprano, como parte de la reorganización del Valle del Rímac por la Cultura Lima. Sus vestigios están situados en el actual distrito de San Juan de Lurigancho, provincia de Lima, avenida Santuario, cuadra 20. En las tumbas del lugar han sido halladas piezas de cerámica nievería, de la fase final de Lima, hacia el 600 y 700 d. C.
No hay información sobre ocurrencias en el lugar en ese periodo ni durante la dominación wari. Solo se presume que fue subsidiaria de Cajamarquilla. Su datación más cierta es que entre los años 900 y 1476 d.C –dominios wari, ychma e inca delValle del Rímac– fue el centro del gran curacazgo de Lurigancho.
(...) Continua en la cuarta parte












