Serie Chavín de Huántar, de análisis y reflexión - Parte Uno
CULTURA, ANFICTIONIA, ESTADO O
IMPERIO CHAVÍN DE HUÁNTAR
DEL AÑO 1 200 AL 400 a.C. = 800 AÑOS
VISIÓN GENERAL
La Cultura Chavín es un desarrollo evolutivo social, político, económico y religioso expansivo y de envergadura inter regional que tuvo como foco el flanco oriental norte de los Andes Centrales y cuyo periodo despegue, avance, auge y conclusión, abarcó el periodo comprendido aproximadamente entre los años 1 200 y 400 antes de nuestra era o a.C., es decir, unos 8 siglos.
A la luz de nuevos hallazgos, investigación con tecnología moderna y fechados con métodos modernos, queda claro que fue un pico máximo del desarrollo humano que tomó impulso desde el inicio del sub periodo Arcaico Tardío, en el actual «Callejón de Conchucos», del departamento de Ancash. Según hallazgos realizados en la primera década de este siglo, su origen fue un asentamiento humano de nuestro Neolítico pre cerámico (Arcaico Tardío) que, después, pudo fabricar su propia cerámica que mejoró con la alfarería de la Cultura Kotosh y luego emprendió la construcción del mayor santuario-oráculo lítico monumentala largo plazo durante todo el Formativo Medio.
Siguen bajo estudio la razón de su ubicación en un lugar muy hostil y poco propicio para la agricultura y la ganadería intensiva, la estructura de su organización político – social, el origen de su ideología sobre la visión del mundo, de su religión que aportó los primeros dioses masivos y que infuenciaron sobre casi la mitad de lo que hoy es el territorio peruano y, finalmente, las causas de su colapso y disolución.
Chavín de Huántar es considerado como punto central del Periodo Formativo; cronológicamente su despegue marca el fin del sub periodo Formativo Temprano –durante el cual se desarrolló la cerámica–, así como el comienzo del sub período Formativo Medio o Síntesis , de gran progreso cultural material e inmaterial.
Su núcleo o capital fue el gran complejo lítico monumental de Chavín de Huántar, mega centro de peregrinaje para culto ceremonial religioso y consultas oraculares, así como también centro administrativo, foco de desarrollo de nuevos conocimientos sobre astronomía, astrología, adivinación, sanación, arquitectura y construcción, alfarería, escultura lítica, minería, metalurgia, orfebrería, almacenaje, comercio local y de larga distancia, apoyado por aldeas de productores de distintos bienes artesanales.
ALTO PUNTO DEL DESARROLLO HUMANO
Aunque en su camino a Chavín de Huántar, el sabio Julio J. Tello conoció los vestigios arquitectónicos de la Cultura Sechín, en Casma, los de Chavín de Huántar le atrajeron más por su grandiosidad a simple vista y, también, por su ubicación geográfica, cerca de la Amazonía. Con sus observaciones, elaboración de planos de superficie, excavaciones, recuperación de cerámica y enormes monolitos, Tello planteó su tesis de que Chavín de Huántar fue el “origen de la civilización y de la alta cultura andina”. Y, en oposición a la hipótesis del arqueólogo alemán Max Ulhe sobre que el desarrollo civilizatorio empezó en la costa a partir de migraciones desde Mesoamérica, Tello sostuvo firmemente que procedió de la Amazonía de donde apartir de los chavines se irradió en los Andes Centrales.
Sin embargo, el avance de la invetigación arqueológica nacional ha superado las hipótesis de Tello y Ulhe. Hoy, se sabe que la Cultura Chavín no fue el origen de la civilización y de la alta cultura andina y que no ejerció una decisiva influencia unidireccional hacia otros pueblos.
Mucho tiempo antes que ella, desde el sub Periodo Arcaico (3 500 a 1800 a.C.), hasta el sub Perioo Formativo Temprano (1 800 a.C. – 1 200 a.C.) hubo importantes grupos sociales complejos y culturas antecesoras de proyección regional, algunas de las cuales hasta fueron sus coetáneas, ocuparon extensos territorios y cumplieron roles muy importantes en el progreso de la prehistoria peruana.
Plano isométrico para conocer mejor el Complejo Chavín de Huántar
UBICACIÓN GEOGRÁFICA
Sus vestigios están ubicados a 2 Kms. de la confluencia o la plataforma de deyección de los ríos Huachecsa y Mosna, en la cuenca alta del río Marañón, a 3 180 metros sobre el nivel del mar, en el Callejón de Conchucos, lado oriental de la Cordillera Blanca, en el actual distrito de Chavín de Huántar, provincia de Huari, del departamento de Ancash.
Razones de la elección del lugar.
Según el planteamiento antropológico de Luis Lumbreras, el sitio habría sido elegido por una alianza de pueblos andinos de la zona, principalmente porque desde aquél tiempo era un paso conocido y habitual de grupos semi sedentarios que iban y venían hacia la cuenca del Río Marañón con rumbo preferente al Alto Hullaga (Huánuco) para realizar intercambio a larga distancia con prouctos tanto de la costa, la sierra y la Alta Amazonía. Su concepto descarta el componente del dominio militar y creía, como hipótesis, que la selección fue la síntesis de un acuerdo de diversos grupos según un modelo de integración pacifica religiosa, económica y cultural.
Otros arqueólogos resaltan un misterioso factor sobrenatural. Arguyen que el sitio fue elegido porque era un enclave mágico que permitió a un grupo de sus residentes chamanes vincularse con fuerzas sobrenaturales beneficiosas para los humanos. Pero, no precisa, ¿de quienes obtuvieron esos chamanes incipientes el conocimiento para elegir su sede? ¿por qué esa característica mágico-divina se extinguió?
¿Fue la simple capacidad de observación y la persistente aplicación del procedimiento ensayo, error, ensayo error, solución y una excepcional inventiva, lo que impulsó a los excepcionales chavines, de modo autárquico, a convertirse en diestros arquitectos, ingenieros y artistas de la piedra, excelentes agricultores y criadores, expertos en hidráulica para riego y en fenomenales astrólogos, astrónomos, matemáticos, meteorólogos; pero, por encima de todo eso, en inigualables chamanes astrólogos–hechiceros, manipuladores de la conciencia colectiva?
Razones chamánicas de la ubicación
La tercera aternativa proviene de la novedosa visión chamánica del arqueólogo peruano Manuel Rojas Jiménez, en Revelando la imagen del lanzon chavin – Una propuesta desde la arqueología cognitiva - 2026, la ubicación del sitio fue resultado del simbolismo del paisaje. El cono de deyección donde fue erigido el santuario está frente al Cerro «Puma Willka» al que se le atribuye la forma de un felino y marca el equinoccio de marzo. El lugar, está también junto a la unión de ríos, lo cual, en la cosmovisión andina constituye un “Tinkuy” o sitio de acumulación de fuerzas, energías o integración de caminos opuestos, pero complementarios. Todas estas condiciones materiales le otorgan al sitio la connotación de lugar de origen sagrado, de renovación y de purificación, porque los elementos, el cerro y la convergencia de los ríos, eran considerados en la ideología andina como «pacarinas», o lugares de nacimiento.
La influencia de Cultura Chavín se extendió, por la costa y la sierra norte, hasta los departamentos de Lambayeque y Cajamarca. Por la costa y la sierra sur, hasta los departamentos de Ica y Ayacucho.
Mapa del probable dominio Chavín
GRUPOS SOCIALES ANTECESORES Y CULTURAS CONTEMPORANEAS
Para entender mejor la Cultura Chavín, Los Gráficos 1 y 2 muestran una visión panorámica previa de gran importancia.
Resulta muy útil el contexto prehistórico antecedente, desde el sub periodo Arcaico Tardío – del año 3 500 al 1 800 a.C.–, cuando los pueblos estaban en tránsito hacia el sedentarismo y se caracterizaron por:
i) La incorporación a su día a día productivo, además de la caza, la pesca y la recolección de frutos y el marisqueo, una agricultura incipiente y la crianza de algunas especies, más de 1 800 años antes de Chavín;
ii) La probable adopción del Ayllu, como mecanismo gentilicio de cohesión, control social, territorial y de recursos;
iii) La creación de la primera ideología cosmogónica y religiosa sistemática del Nuevo Mundo, utilizando sus edificios monumentale para rendir culto al fuego y quizá al sol, a la luna, a la lluvia, al trueno y al relámpago, sin haber incorporado la cerámica a su bagaje cultural.
iv) El surgimiento de arquitectos y constructores de edificios monumentales comunitarios o públicos ceremoniales, de barro y piedra, en la zona costera y serrana de Centro Norte;
v) El inicio del culto a los muertos sepultándolos es tumbas preparadas, con ofrendas para una nueva vida.
No hay duda de que la razón económica de la nueva actividad productiva agraria y la crianza en un sitio permanente (sedentarismo) impulsó el deseo colectivo de obtener siempre buenos resultados, aunque eso escapara a sus capacidades, pero no a la idea de que estaba en manos de poderes sobrenturales a los que se podía invocar en conjunto y desde lugares especiales.
Ese anhelo colectivo de asegurar el bienestar comunal a través del culto a los poderes sobrenaturales catalizó entonces sus capacidades arquitectónico–constructivas y generó los primeos conocimientos de dibujo lineal, geometría, conceptos de forma y volumen espacial, paisajismo, disposición de materiales, manejo de la piedra y del barro, de técnicas de construcción y uso masivo de mano de obra.
Así habría empezado la estructuración de las primeras sociedades complejas, con élites locales de dirección y administración, es decir, de gobierno.
RELIGIÓN Y ARQUITECTURA MONUMENTAL ORIGINALES
La arqueología tiene actualmente muy en claro que las caracerísticas iii y iv se manifestaron como una relación casi de causa a efecto, entre la religión y la arquitectura monumental. El «Culto al fuego» y a otras fuerzas naturales fuera de control humano, fue una práctica religiosa central durante el periodo Arcaico Tardío (3000–1800 a.C.), también llamada la «Tradición Mito», cuyo soporte material fueron edificios monumentales tipo plataformas rectangulares o cuadradas de piedra y barro, en los cuales se instalaban altares con fogones conectados a sistemas de ventilación subterráneos y recintos para rituales y usos derivados como festividades y festines.
Estos altares definieron la arquitectura inicial. Los edificios, además de los altares y sus componentes tenían recintos cerrados para uso de solo la élite, jefes de ayllus y chamanes o «sacerdotes».
El patrón de los altares incluia uno o varios fogones ubicado en el centro de un piso externo o interno circular o cuadrado hundido con esquinas redondeadas, dotado de ventilación subterránea mediante conductos de caña y canales subterráneos que oxigenaban al fuego para mantenerlo.
Nadie ha determinado el origen de este culto. Lo que sí se aprecia sobre la base de fechados ciertos obtenidos por el arqueólogo alemán y su equipo, Peter Fuchs, es que el sitio más antiguo de este patrón arquitectónico-constructivo y religioso (3 700 a.C)
fue el asentamiento precerámico Sechin Bajo, ubicado cerca de la confluencia del pequeño río Sechín y el más grande, río Casma, zona geográfica de un «Tinkuy», confluencia, reunión, unión de fuerzas cosmicas, considerada sagrada desde aquel tiempo remoto. Sechín Bajo fue ocupado por humanos desde el Arcaico Temprano, (año 4 447 años a.C.), según un fechado obtenido de una muestra de la materia orgánica hallada en un fogón sobre el terreno.
Conforme se observa del Gráfico 1, la cronología muestra que la difusión del Culto al Fuego o Tradición Mito, con sus modelos religioso y arquitectónico-constructivo se extendió desde Casma consistentemente hacia la costa norte y sur, hacia el este, al «Callejón de Huaylas», también en Ancash y de ahí también hacia el sur, hasta las cuencas altas de los ríos Marañón y Huallaga, esta última zona en el Dpto. de Huánuco.
Además de Sechín Bajo, algunos de los sitios más destacados que practicaron este culto, en orden de antigüedad decreciente, son: Caral, Era del Pando, Áspero, Cerritos 2 y Cerritos 3, La Galgada, Huaricoto, Piruro y Kotosh, Bandurria, Fortaleza, El Paraíso, Garagay, Mina Perdida y Cardal. Por tanto, por el descubrimiento del Culto al fuego o Tradición Mito, en Kotosh, Huánuco, con un fechado aproximado del año 2 000 a.C. no es exacto considerar a esa cultura como el origen de esa religión.
EL CULTO AL FUEGO - TRADICIÓN MITO EN CHAVIN TEMPRANO.
Dentro del cuadro anterior, la evidencia arqueológica actual recuperada por la larga investigación de John Rick y su equipo, confirma que su etapa más temprana, Chavín de Huántar incorporó elementos arquitectónicos–constructivos y de culto de la Tradición Mito.
«El Templo Viejo», levantado como plataforma simple de piedra y barro en un sitio dominante del caserío original Urabarriu, contiene fogones ceremoniales con conductos de ventilación y pisos hundidos, recintos de planta cuadrangular o circular, como sus características principales.
Esto demuestra también que la arquitectura del sitio no fue creación local, sino una clara continuidad religiosa y constructiva con la integración de los primeros pobladores de Chavín de Huántar a las prácticas religiosas–constructivas de la imperante Tradición Mito, las que más tarde fueron cambiadas por otros esquemas.
También, desde muy avanzado el sub periodo Arcaico Tardío y, sobre todo, durante el sub periodo Formativo Temprano, estas sociedades complejas primordiales dieron origen a lo que los aqueólogos designan como culturas, varias de las cuales fueron antecesoras y hasta contemporáneas de Chavín de Huántar.
Estas «Culturas», antecesoras y contemporáneas de Chavín, fueron:
CULTURAS ANTECESORAS
1. La sociedad o Cultura Chinchipe-Marañón (Jaen, Cajamarca, 3 670 a.C., Huaca Monte Grande – con diseño en espiral de piedra y barro –, y Huaca San Isidro).
Entre los años 2009 y 2012, en la frontera Perú-Ecuador mediante excavaciones fuerom recuperados vestigios de edificios monumentales, tumbas, cerámica y restos orgánicos vegetales y animales, según los cuales 3 700 años a.C. existió en esa zona una cultura que ya aprovechaba el cacao.
2. La Cultura Sechín (Casma, 3 600 a.C., primer edificio de Sechín Bajo, piedra y barro). Gracias al arqueólogo alemán Peter Fuchs y su equipo, hoy se sabe que 600 años antes de Caral y unos 2 400 antes de Chavín, en el Valle de Sechín, Casma, Ancash, surgió un conjunto de asentamientos en tránsito a la agricultura y la cerámica pre cerámicos, con edificios públicos monumentales de barro, piedra y madera. El más antiguo y simple fue el de Sechín Bajo, al que siguieron los de Cerro Sechín, Sechín Alto, Taukachi–Konkán, Pampa de las Llamas–Moxeke y otros, en condición de sociedad compleja, la que, en su última etapa, fue contemporánea de Chavín.
3. La Cultura Caral (Supe, 3 000 a.C. pre cerámica, compuesta por 18 asentamientos) Hasta los resultados de Fuchs sobre la Cultura Sechín, Caral fue considerada como la primera sociedad organizada, compleja y «Cuna de la civilización del Nuevo Mundo» que se extinguió en el año 1 500 a.C., justo cuando Chavín surgía como una aldea de nuestro neolítico.
4. La Cultura Cupisnique (1 400 a.C.) Los arqueólogos tratan de precisar si esta sociedad fue fundadora, rival o socia de Chavín de Huántar fue fundadora, rival o socia de Chavín.
Hasta la década de los cincuenta se sabía que fue contemporánea de Chavín de Huántar, entre los años 1 200 y el 200 a.C., pero resultó muy ninguneada y maltratada y tildada como la “Chavín de la Costa”, en especial por Anna C. Roosevelt al considerar que su alfarería era “chavinoide”, mala copia de la de Chavín, cuando fue al revés: el estilo cerámico Cupisnique ampliamente difundido en la costa y sierra norte, fue el que influyó fuertemente en la cerámica chavín.
5. La sociedad o cultura Kotosh – Sillacoto (2 000 a.C. Huánuco, valle del Alto Huallaga, Alta Amazonía
Sin duda, estos pueblos fueron las primeras sociedades organizadas o complejas que generaron el impulso original, primordial y decisivo para la construcción de la llamada “Civilización Peruana o Andina”.
Por esto y otros avances, es necesaria una nueva formulación del conocimiento de la prehistoria peruana, tarea en que están comprometidos importantes grupos de estudios interdisciplinarios, con la finalidad de corregir y mejorar en el mejor sentido de estos conceptos, los primigenios criterios de Julio Cesar Tello, quien hizo dos planteamientos, casi con categoría de dogma: i) Que la Cultura Chavín tuvo un origen amazónico por su múltiples representaciones iconograficas selváticas en sus manifestaciones artísticas, especialmente en su escultura lítica, su cerámica y en su ideología religiosa. ii) Que Chavín fue la Cultura Madre, el origen de la civilización o de la alta cultura en los Andes Centrales y tal vez en América. Ahora se sabe que estas dos visiones no constituyeron la verdad total.
Carlos Elera, en su estudio sobre la Cultura Cupisnique, ha demostrado que su iconografía religiosa con representaciones del felino (puma), la serpiente (boa) y la rapaz (águila pescadora), así como sus catalizadores chamánicos (drogas alucinógenas), provienen de la fauna y la flora netamente andina, especialmente la localizada en la vertiente occidental de los Andes Norcentrales y aún subsisten.
CULTURAS CONTEMPORÁNEAS
Pero, además de las mencionadas culturas, se debe aplicar las mismas preguntas sobre los probables aportes a la Cultura Chavín de sus antiguas sociedades contemporáneas:
De Cajamarca: Pandanche, Kuntur Wasi y Pacopampa.
De Huánuco: Cultura Kotosh (Wairajirca, Sillacoto)
De Ancash: Huaricoto
De Lima: La Cultura Manchay (Mina Perdida, Cardal y otros)
De Ica: Paracas
De Ayacucho: Campanayuq Rumi
Entonces, ¿recibieron los chavines originales los beneficios del conocimiento y prácticas de culturas y pueblos antecesores los que, con toda seguridad, mantuvieron intensas relaciones integrales durante el Arcaico y del Formativo Inferior, cuando llegó la cerámica? Si. Es probable, pero es necesaria su plena confirmación arqueológica.




