CULTURA PUKARÁ
CUARTA PARTE - FINAL
Del 3,400 adp. al 400 de ne. Meseta del Collao
Surgimiento: sub periodo Formativo Medio
Apogeo: del año 200 a.C. al 400 d.C. (600 años) sub periodo Formativo Final
Sin duda alguna, los pukará fueron manejadores
artísticos de la piedra en diversos volúmenes, de lo cual dejaron un legado
impresionante, parte del cual, cuando ellos ya se habían extinguido, fue
asumido por los Tiahuananco en su etapa imperial. Veamos.
ESCULTURA
Durante el Formativo Superior o
Tardío la sociedad Pukará produjo una impresionante escultura lítica de
volumen, tipo estatua, que atraía la admiración de los dignatarios de la
entonces incipiente cultura Tiahuanaco.
Entre lo
recuperado, sobresalen las numerosas estatuas y estelas de piedra que
representan tanto a seres híbridos como animales, vegetales y figuras
geométricas. Las piezas de esa colosal producción pueden ser agrupadas como
sigue:
Los Pukara fueron
escultores de la piedra y grabadores sobre superficies planas. Sus motivos:
figuras realistas de personas, animales y representaciones míticas. También
realizaron aplicaciones geométricas simétricas de un alto nivel estético.
Sus monolitos
muestran elementos simbólicos de sus conceptos ideológicos sobre su cosmovisión
y religión. Muestras de este tipo de obras están en el Museo de Sitio de
Pucará; en el Museo Municipal de Taraco; Museo Dreyer de Puno; Museo Inka de la
Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco y en el Museo Nacional de
Antropología y Arqueología de Pueblo Libre, en Lima. Hay, además, piezas
líticas en Tunuhuiri (Ichu), Chucuito, Arapa, Juliaca y Yapura (Capachica). La
siguiente es una somera clasificación de piezas líticas en función de los
motivos representados.
Motivos de los monolitos
Son esculturas porque todo el volumen
comprende la figura representada o muestra la figura en alto relieve. De
acuerdo con la imagen tenemos:
a. Figura humana. Con un brazo sobre el
pecho y otro extendido al costado. Muestra un círculo horadado o aro en la
ubicación del ombligo. Hay esculturas con la mano sobre el pecho y la otra
sobre el abdomen, como la de Tunuhuiri (Ichu).
b. Figuras humanas en caras opuestas. Representan a hombre y
mujer, acompañados de diversas figuras de animales y símbolos. Están en Taraco
y corresponden a la tradición religiosa “yaya - mama”.
c. Animales en alto relieve. Figuras sobre piedras
con un escalonado, como posibles jambas de portada. Las figuras serían de
peces, serpientes y batracios. Varias de ellas muestran el círculo horadado
cerca de la cabeza o a lo largo del cuerpo. Están en Taraco.
d. Personajes con cabeza trofeo,
degolladores y devoradores. En estas esculturas los personajes sostienen
cabezas humanas, tienen los ojos sub cuadrados y con doble órbita. Algunos
tienen boca felínica y en sus prendas presentan diseños de felinos y
triángulos. Además, portan un cuchillo de sacrificio.
El más emblemático es el denominado Ñakaq,
el cual lleva en la mano derecha el cuchillo sacrificador de forma curva, su
boca muestra rasgos felinos y de sus ojos baja una secuencia de círculos. Su
tocado está adornado con imágenes de cabezas de felino y triángulos. En su
espalda están gravadas seis cabezas humanas en dos hileras.
e. Personajes humanos con los puños
sobre el pecho o el abdomen. Representarían a ciertos dignatarios, de pie
o sentados. Una de ellas fue encontrada en el Qalasaya, en su lugar original.
f. Personaje portando dos cetros o
báculos.
Esta
escultura, de aproximadamente 20 centímetros de alto sobre una plataforma,
realizada en basalto negro, muestra al personaje con los brazos extendidos
hacia delante sosteniendo dos bastones o cetros con cabezas de águila en su
parte superior; mostrando en su espalda un par de alas. Por su importancia se
la describe más adelante. Se encuentra en un museo de Lima.
g. Cabeza humana con águila. Es una escultura de
cabeza humana en tamaño natural, sobre la que está posada un águila.
h. Cabeza humana policromada. Esta escultura ha sido
hallada durante las excavaciones arqueológicas en su lugar original. Presenta
pintura roja en el rostro, el pelo de color negro y los ojos en blanco y negro
a mitades; similar a la presentación en la cerámica para los ojos del felino.
i. Felino. Están representados en
tamaño natural, mostrando los ojos sub cuadrados como en las esculturas de
personas.
Muestran figuras sobre superficies planas, que
se aprecian por el calado del fondo. Entre las principales tenemos:
a. Estela del Suche o del Rayo. La parte superior, en ambas caras representaría la cabeza del pez suche, que habita en el Titicaca. La otra cara de la lápida muestra la cabeza del suche con ojos orbitados y la parte superior de la cruz escalonada con cuatro figuras de suches que enmarcan un rombo con círculo horadado en el medio.
b. Estela de Arapa. Está en la iglesia de
Arapa. Consta de dos fragmentos como consecuencia de la fractura sufrida al llegar
a Arapa.. Algunas de las figuras son semejantes, en parte, a las de la Estela
del Suche o del Rayo, otras son diferentes, pero muestran mayor profusión de
elementos o íconos. Entre ellos se percibe mayor cantidad de cruz cuadrada,
cruz escalonada, suches, figuras espiraladas, rombos, cuadrados, triángulos,
etc.
a. Estela del Otorongo. En esta estela se observa la imagen muy realista del otorongo o jaguar, al cual identificamos por las figuras romboides en su cuerpo, Este felino, el mayor de América, habita en la Amazonía puneña y se lo ha observado inclusive en las inmediaciones de los pueblos de Ollaechea y Sandia y en otros de la vertiente oriental de la Cordillera de Carabaya; muy cerca de los rebaños de alpacas. A esos sitios iban los pukará, con sus llamas, para obtener diversos productos de la selva.
b. Estelas de Hatuncolla. Fueron dos estelas las que el norteamericano G. Squier documentó en su paso por Hatuncolla. En el dibujo presentado se mostraban como pilares ubicados sobre un patio cubierto con lajas. Dichas estelas fueron llevadas a Lima posteriormente y se encuentran en la actualidad en la sala Pukará del Museo Nacional de Antropología, Arqueología e Historia, ubicado en el distrito de Pueblo Libre. Una de ellas muestra la representación de la cruz escalonada en su parte superior e inferior, y en su interior la figura de un felino con una cruz en el dorso; figura que inicialmente fue confundida con un batracio. En su parte central se encuentra una cruz cuadrada, con otras cuatro cruces ubicadas simétricamente. En la segunda estela o pilar, entre dos cenefas con rombos, destacan las figuras de lagartijas.
COMERCIO
Los expertos calculan que los pukareños
organizaron caravanas de llamas, para realizar un intercambio comercial muy
activo en toda la Meseta del Collao y otros espacios periféricos de Sur Andino,
dada la existencia de centros de menor jerarquía y de objetos culturales
hallados en localidades alejadas.
Esa actividad les permitió conocer nuevas técnicas y estilos de cerámica del Cusco (estilo Marcavalle) e Ica (estilo Nasca). Ello también les habría posibilitado establecer enclaves en el sur del altiplano (Bolivia) y en Ayacucho, a través de los cuales habrían aportado al surgimiento posterior de los imperios Tiahuanaco y Wari.
LENGUAJE ICONOGRÁFICO Y MENSAJES RELIGIOSOS
Y POLÍTICOS
En el diseño de los
diferentes objetos y la infraestructura creada por los pukará, como los
monolitos, las estelas, su cerámica y centros ceremoniales, resaltan las
figuras emblemáticas talladas, grabadas, pintadas o edificadas.
Todos los objetos creados, incluyendo las construcciones, necesariamente tenían como objetivo satisfacer necesidades sociales básicas como la alimentación y la vestimenta para lo cual procuraban mejorar la organización y el control social, invocando a fuerzas y seres sobrenaturales. Para eso las élites utilizaron imágenes realistas a las que añadieron símbolos, a manera de un código, para transmitir su ideología. Entre los objetos tenemos:
La Cruz Cuadrada: se encuentra en las estelas
de Hatuncolla, Arapa y del Suche o Rayo, en los monolitos de Tiahuanaku,
cerámica de Chavín, en textiles Inca y en dibujos de Guamán Poma.
Cruz Escalonada: está en las estelas
de Hatuncolla y la del Rayo, en Tiahuanaco y en
Ollantaytambo (Cusco).
El Triángulo
Escalonado: tendría el mismo significado de la Cruz Escalonada.
Parte Superior e
Inferior de la Cruz Escalonada: el Escalonado Superior correspondería
a lo sagrado. El Escalonado Inferior pudiera señalar el rango de mayor
jerarquía en lo religioso. En la estela de Arapa ambas partes están vinculadas
mediante la figura del rombo, con la Cruz Escalonada en su interior.
Circulo Horadado: se lo observa en el
ombligo de personajes. Su significado pudiera estar relacionado con el
nacimiento o inicio de la vida, o ser una
solicitud de la reproducción.
El Rombo: este ícono
significa que el otorongo para la ritualidad de Pukará; estaría relacionado con
propiciar la tenencia de rebaños de camélidos: llamas y alpacas o a invocar al
deseo el aumento de los rebaños.
El Triángulo: está asociado a la
presencia de cerros.
El Ojo Doble
Órbita: la hipótesis es que se trata de invocaciones al “espíritu” de una
persona o un animal a fin de que intervenga en conseguir un objetivo como, por
ejemplo, el aumento de los rebaños o el control social mediante los personajes
de represión o coerción, como los “degolladores” y “devoradores”.
El Otorongo: Sería propiciatorio
de la reproducción de los rebaños de camélidos, por lo que este felino el
felino estaría relacionado con los grupos poseedores de rebaños, e implicaría
que ellos tendrían el control de las ceremonias, de los grupos especializados
en la producción de la cerámica ritual.
Personaje
conduciendo alpaca e instrumento agrícola: sería la
representación del ser que envía la lluvia para la actividad agrícola y
pastoril. Su rostro está limitado por un Escalonado Superior y un gorro a manera
de alas.
Personaje de los
Cetros o Rayos: es una pequeña estatuilla de no más de 20 centímetros de alto, realizada
en basalto negro. Muestra al personaje con los brazos extendidos hacia delante
y sujetando dos bastones que en su parte superior terminan en la figura de
cabeza de águila. Los dos bastones serían los rayos que llegan de la montaña,
donde habitan las águilas, y que acompañan a la lluvia que permite la
agricultura y el pastoreo. Las alas en la espalda del personaje podrían indicar
que habita en la montaña, como las águilas.
Esta estatuilla es
el antecedente de la representación del personaje central y de los alados que
aparecen en la Puerta del Sol, de Tiahuanaku, en imágenes de tinajas Wari, de
Ayacucho. Pero la figura aparece también en representaciones de Chavín y de
Paracas. La estatuilla se encuentra en exhibición en la Sala Pukara, del Museo
Nacional de Antropología, Arqueología e Historia en el distrito de Pueblo Libre
de Lima.
Eles: el trazo en forma
de L se complementa con el personaje de los Cetros o Rayos.
Eses: esta figura es
conocida en la textilería del altiplano como cuti: “retorno, lo que va y regresa”, asociado a la idea de
permanencia.
Líneas quebradas: sería el símbolo de
la presencia de agua mediante la lluvia.
Espirales con
Suches: en las estelas de Arapa y del Suche, las espirales están conformadas por
figuras del pez suche.
Doble y Triple
Jamba: otorga la condición de recinto sagrado al sitio. Dicho ícono está
presente en la Estela del Rayo. También está presente en la escalinata de
acceso al Qalasaya y en la escalinata de acceso a su plataforma superior. Esta
característica constructiva fue utilizada especialmente en la arquitectura
Inka, tanto en el Cusco como en otras localidades, incluyendo el Pilkocaina de
la Isla del Sol, en el Lago Titicaca, donde determinaba el carácter sagrado del
recinto o edificio.
Patio o Templo hundido: excavada siempre
sobre la última plataforma, tiene sus lados orientados a los cuatro puntos
cardinales, siendo la línea norte – sur la que corresponde al meridiano del
lugar. Cuando el Sol pasa sobre esta línea, al medio día, las paredes este y oeste,
no proyectan sombra al interior del templo. En el solsticio de invierno, el 21
de junio, la pared Norte proyecta la máxima sombra al interior del templo. Esta
sombra disminuye a esta hora conforme pasan los días, hasta el 4 de noviembre,
que no habrá sombra en el templo. A partir de este día empezará a proyectarse
la sombra de la pared del Sur, la que irá aumentando hasta el Solsticio de
Verano, el 21 de diciembre. En los días subsiguientes la sombra irá
disminuyendo al medio día hasta el 2 de febrero, en que ninguna de las dos
paredes, Norte y Sur proyectan sombra.
De este modo, el
patio hundido permite observar las posiciones del Sol durante el año a medio
día.
Tras varios siglos después del
colapso de los pukará, ya en el tiempo del auge de los tiahuanacotas, éstos
ocuparon los asentamientos pukareños principales y asumieron sus monumentos con
carácter de sagrados. Algunos investigadores se atreven a decir que hasta
copiaron su modelo arquitectónico y lo replicaron en su capital en el valle de
Tiahuanaco en la cuenca sur. Así mismo, trasladaron hacia sus asentamientos
varios monolitos a los que siguieron venerando con gran unción y, tal vez, como
símbolos de poder y prestigio.
Se infiere que esta apropiación pudo
hacerse únicamente como un gran proyecto de estado promovido por los jerarcas tiahuanacotas
y ejecutado por sus ingenieros y grandes contingentes humanos. Una de esas
obras es el llamado “monolito barbado” o estela 15 que el arqueólogo Bennett
extrajo en 1932 de junto a otro monolito que fue llamado precisamente “Bennett”
o estela 10.
Se calcula que las esculturas pukará
conservadas en Tiahuanaco, proceden de distintos asentamientos de esa cultura
anterior al desarrollo tiahuanakense.
Los arqueólogos han determinado,
también siglos después de la disolución de Pukará, que los de Tiahuanaco
desarrollaron su culto con una estrategia harto coercitiva y aterrorizante
similar a la de la primera, como es el caso de la vigencia de los llamados “chachapumas”, es decir sacerdotes o
verdugos que lucían como atuendo máscaras de figura felínica, cuando se encargaban
de decapitar a humanos, como ofrenda sacrificial a las divinidades.
EL FIN DE PUKARÁ
El fin de Pukará no ha sido
determinado aún. Tantaleán cree que se produjo un conflicto generalizado entre
los productores y los no productores, mejor dicho, una revolución social
violenta, como reacción ante la incapacidad de la élite de solucionar una
grave crisis de subsistencia generada por eventos cataclísmicos prolongados y
devastadores. El estallido terminó con la ruptura y el abandono del sistema
estatal. La mayoría de los dominadores habría sido exterminada y la minoría pudo
escapar de los principales sitios pukará, principalmente a los valles del nor
oeste, situación que generó el colapso total de esa sociedad, su estado y su
ideología, sin dejar un registro arqueológico claro, como siquiera rezagos de
descendientes y de expresiones culturales agónicas que se conocen en
arqueología como “estilos epigonales”.
En su ensayo “Pukará
y el surgimiento de la civilización en el altiplano andino”, Tantaleán
y Carmen Pérez, anotan que en el 1.100 d. C., nueve siglos después del abandono
total de la fortaleza de Pukará, la etnia de los Collas que formaban un
curacazgo elemental, con una cerámica también elemental, ocuparon el sitio, construyeron
sus viviendas muy rústicas con piedras semi canteadas encima de los edificios pukará
y rellenaron los sitios ceremoniales con su basura doméstica, situación que
siguió hasta la invasión inca de la Meseta del Collao.
FOLDER FOTOGRÁFICO DE PUKARÁ
Monolito de El Degollador
Estela
del Rayo
Estela del Suche
Estela de Arapa
Estela Suche en el lago seco María Huancané
Otra
vista de la Estela Suche en María Huancané
FIN






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