CULTURA PUKARÁ
SEGUNDA PARTE
Del 3,400 adp. al 400 de ne. Meseta del Collao
Surgimiento: sub periodo Formativo Medio
Apogeo: del
año 200 a.C. al 400 d.C. (600 años) sub periodo Formativo Final
Existe consenso respecto a que Pukará fue una sociedad o jefatura compleja. Pero
Stanish y Levine postulan que fue un estado. Henry Tantaleán añade que
fue de un estado teocrático andino en
el que un grupo de élite llegó a controlar a otros grupos sociales
principalmente por medio de la religión.
El antecedente de Pukará es la “cultura Qaluyu” (1500-500 a.C.),
un desarrollo de caseríos, aldeas y asentamientos extensos con arquitectura
corporativa, dispersos en el norte del Titicaca. Por deducción, se cree que
los sitios más extensos con arquitectura monumental, entraron en
competencia para controlar la concentración de recursos y seguidores,
usando mecanismos de rituales y fiestas.
En el estudio “Pucará, primera gran cultura del altiplano y
del sur andino”, elaborado por autor desconocido por cuenta de la Empresa Pública de
Generación Eléctrica San Gabán, se consigna que Pukará ha sido
estudiada inicialmente por Luis E. Valcárcel, Emilio Romero, Julio C. Tello,
Manuel Chávez Ballón, Luis A. Pardo, Alfred Kidder II, Alfred Kroeber, Wendell
Bennet, John Rowe, Luis Lumbreras, Jorge
Flores Ochoa y Máximo Neyra.
Durante la ejecución del Plan
COPESCO (1975-1990), la investigaron Elías Mujica, Ernesto Nakandakari, Jorge
Ismodes, Freddy Escobar, Juana Maysundo, Percy Bonnet y Percy Paz.
En la actualidad, la siguen
estudiando Clark Erickson, Sergio Chávez, Karen Mohr, Margaret Hoyt, Elizabeth
Klarich, Lee Steadman, Charles Stanish, Cecilia Chávez, Edmundo de la Vega,
Henry Tantaleán y David Oshige, entre otros.
Los pukareños llegaron a dominar su difícil y
cataclísmico medio ambiente controlando la mayor parte de recursos naturales
existentes y adaptaron otros.
Desde ese ámbito y probablemente como ocurrió
en la Meseta de Bombón, en los Andes Centrales, con el cambio de condiciones
ambientales del Holoceno y en el transcurso de varios milenios, de cazadores de
camélidos sudamericanos, guanacos y vicuñas, se convirtieron en pastores de
rebaños de estos animales que proporcionaban carne y fibra a tal punto que, mediante
cruces inducidos o no, generaron las nuevas especies de la Llama y la Alpaca.
Los vestigios de la existencia de estos grupos
semi sedentarios son las pinturas rupestres y bajorrelieves de Macusani,
Corani y Masocruz, que muestran escenas pastoriles muy expresivas de esa
actividad.
De modo general, Henry Tantaleán aprecia que el tiempo de evolución de los grupos nómades hacia asentamientos semi sedentarios y, después, a sociedades sedentarias, fue larguísimo, respecto a ese mismo proceso en la costa y sierra centro norte, a causa de que resolver sus contradicciones, amenazas y desafíos generados por un entorno mucho más hostil, les costó un vigoroso pero lento esfuerzo de adaptación.
Cabe recordar que Kristof Makowsky
ha determinado también que, mientras en la costa centro norte, las sociedades
organizadas, constructoras, agrícolas, ganaderas y metalurgistas surgieron
tempranamente durante la transición del Arcaico al Formativo, en la costa y
sierra sur, demoraron aproximadamente dos milenios más para alcanzar ese nivel
de evolución.
Tantaleán señala, además, que las fuerzas
productivas que los altiplánicos desarrollaron con gran ingenio y destreza para
imponerse a las duras condiciones de su existencia fueron la agricultura
y la ganadería, las que, a su vez, generaron nuevas formas de
organización social y del trabajo, con el resultado épico de tener la capacidad
suficiente para producir sus propios alimentos y otros recursos, dominando a un
medio ambiente sumamente adverso.
Tal salto cualitativo y cuantitativo, según
Tantaleán, está relacionado con el periodo local “Qaluyu”, proceso social que,
de acuerdo con otros investigadores demoró casi un milenio, durante el
cual, es probable que en una etapa más tardía recién apareciera la cerámica
Qaluyu, de tal modo que ésta no puede ser homologable con el desarrollo
sociopolítico, aunque algunos arqueólogos insistan en vincular estrechamente la
cerámica con la evolución social.
La mayoría de Los investigadores coinciden en que Pukará se
desarrolló durante dos sub periodos del Formativo Andino:
1)
Sub periodo Formativo Medio (De 3,400 a 2,550 adp.)
A esta etapa corresponde, al Nor Oeste del Titicaca, la
presencia de grupos nómades y semi nómades en lento tránsito a formar las
primeras aldeas circunlacustres cazadoras y pastoriles y recolectoras de
granos, mediante grandes esfuerzos para
su domesticación. Los primeros pastores mejoraron la reproducción de los
rebaños para aprovechar su carne y fibra, lo que les permitió desarrollar el
hilado, la textilería y la preservación de la carne, mediante sal y frío lo que
dio lugar al seco y salado charki.
2)
Sub periodo Formativo Superior o Tardío (del año 2,550 adp, al
año 400 d.C.)
En este lento trance, se calcula que hace 5,000 mil años antes
del presente, en la parte norte del Lago Titicaca, tras varios siglos de
observación y consumo de plantas silvestres que permitían la recolección de
tubérculos como la papa, la oca el isaño; gramíneas como
la quinua y la kañihua y la leguminosa tarhui, los
altiplánicos empezaron a desarrollar una agricultura precaria que después
avanzó a mayores espacios tras la domesticación de tales especies alimenticias.
El aumento de alimentos agrícolas y ganaderos sobre la base de
un mayor dominio del medio ambiente y sus amenazas, permitió que estos pueblos
entraran en el formativo formando aldeas o grupos comunales dispersos pero
relacionadas económicas y socialmente sobre la base del ancestral trueque
compartiendo información y relaciones sociales
Sin embargo, a esta etapa de mayor avance corresponde una cerámica
muy rudimentaria, la que dataría aproximadamente del año 2.500 a.C,, la
cual fue mejorada, también muy lentamente, porque los grupos sociales se
concentraban en la producción y conservación de alimentos. Sin embargo, muy
avanzado este sub periodo, fue escenario de la producción de litoescultura
y cerámica de gran vigor.
De acuerdo con esta
otra cronología vinculada al desarrollo cerámico, el impulso y apogeo de los pukará tuvo las
siguientes etapas.
De 1800 a.C. a 1450
a.C. (aprox. 350 años)
Qaluyo
De 1450 a.C. a 800 a.C.
(aprox. 650 años)
Cusipata
Del 800 a.C. a 200 a.C.
(aprox. 600 años)
Clásico Inicial, y
Del 200 a.C. a 0 de C
(200 años)
Clásico Final.
Del 0 de C. a 400 d.C.
(400 años)
Cabe anotar que esta nomenclatura no es
compartida por todos los arqueólogos, pues hay quienes prefieren separarlas,
individualizándolas como “culturas” diferentes y denominan solamente a las dos
últimas etapas como Pukará. Las fechas tampoco son definitivas dado que los
análisis radiocarbónicos muestran ciertas tolerancias o márgenes de posibilidad
de más o menos años.
El grupo de arqueólogos que considera a rajatabla que la
evolución de la cerámica es determinante para los cambios culturales, proclama
que la sociedad que inicialmente emergió en la cuenca Nor Oeste del Lago
Titicaca fue la Cultura Qaluyo la que, luego de la transición
signada por la cerámica Cusipata y al cabo de unos 1.350 años,
dio origen a la Cultura Pukará, allá por el año 500 a.C., la que perduró
hasta el 400 d.C.
Sus contradictores señalan que este criterio que surge de
cálculos y elucubraciones sobre
materiales, tipo de cocción, técnicas artísticas, diseños y uso de pigmentos,
puede ser arbitrario, porque cabe la posibilidad material de que los cambios
socioeconómicos, arquitectónicos y constructivos, de costumbres y hasta de
cultos religiosos se produzcan dentro de una misma formación económico-social o
sociedad organizada a causa de múltiples factores, entre ellos el desarrollo
tecnológico, o de la imposición de una clase social sobre las demás.
Pero, la mayoría de los estudiosos está de
acuerdo en que Pukará fue uno de los principales antecedentes de varias
culturas posteriores, como Tiahuanako, al sur, Nazca y Wari, al norte y hasta
para los más tardíos señoríos aymaras y el Tahuantinsuyo.
DESARROLLO COMO ESTADO
Durante la etapa Qaluyo, predominaron
los asentamientos tipo aldeas agrícola-ganaderas-textileras, pero no hubo
expansión de la arquitectura ni de la construcción monumental y la cerámica fue
incipiente.
Así, para Tantaleán, el final de Qaluyo habría
consistido en una transición relacionada con la cerámica Cusipata, hacia a un
desarrollo dinámico que devino en una forma diferente de formación
económico-social legitimadora e institucionalizadora de las asimetrías
socioeconómicas, es decir, un Estado, el Estado Pukará.
De ese modo, el estudioso afirma que Qaluyu y
Pukará conforman un mismo proceso histórico donde la formación del Estado fue
un fenómeno que siguió una trayectoria histórica basada en la existencia de una
base socioeconómica –una sociedad igualitaria– que posibilitó una nueva
sociedad asimétrica
Como pruebas materiales de la existencia del
primer Estado en la cuenca Norte del Lago Titicaca, ofrece las siguientes:
La institucionalización, afirmación y reproducción de las diferencias socioeconómicas producidas por una distribución desigual de la producción; la clase social no productora se apropia de los excedentes de producción de los productores (explotación).
b)
La
existencia de un aparato coercitivo–violento que obligó a los productores a
entregar parte de su producción y de su fuerza de trabajo. Este aparato actuaba
también en el campo ideológico-religioso para justificar y mantener las
diferencias económico-sociales, mediante:
1) El culto a seres
mitológicos con imágenes terroríficas que fueron difundidas de manera
estandarizada en esculturas líticas, en la cerámica, en artefactos metálicos y
de hueso.
2) Sacrificios humanos,
inferidos con las denominadas “piedras de sacrificio” halladas en el mismo
asentamiento de Pukará, vinculadas a
gran número de fragmentos de mandíbulas y cráneos humanos.
3) Las bolsas Pukará que
contenían cabezas humanas seccionadas halladas en los valles del extremo norte
de Chile.
4) Los diseños de cabezas humanas decapitadas en piezas cerámicas Pukará que eran usadas como recipientes de cabezas de sacrificados
división de grupos socioeconómicos (productores primarios/productores secundarios) y generó la contradicción entre poblados rurales y la ciudad.
d) Pukará
acumuló capital (fuerza de trabajo y materiales empleados en su construcción),
el cual tuvo como expresión material la concentración de estructuras
arquitectónicas y talleres de artesanos especializados.
e)
Esa
industria produjo artefactos estandarizados morfológica y decorativamente para
el grupo social dominante, la que en los hechos fue de propiedad de la élite
dominante que así controló los medios de producción.
f)
La
producción de estos talleres asimiló un valor agregado o “valor de cambio”,
resultante de la apropiación del plustrabajo del trabajador.
g)
Las
evidencias arqueológicas señalan que en la sociedad Pukará los medios de
producción desarrollados por la sociedad Qaluyo se mantuvieron sin mejora, por
lo que no se generó la plusvalía relativa.
h) La
cerámica era elaborada con el mismo proceso de la cerámica Qaluyu, pero
empleando exclusivamente las fuentes de arcilla de Pukará, lo cual habría
elevado el costo de la producción para sus consumidores.
i) Durante
el Estado Pukará, el valor de cambio tuvo como base también la aplicación de
diseños iconográficos impuestos por el Estado para darles un valor irreal y
aumentado.
j)
Se
trató de un componente ideológico–religioso estatal y poderoso medio de
información a la población y a otras sociedades a través de variados soportes.
La producción y distribución como monopolio estatal se convirtió en difícil de
obtener, lo que aprovecharon las elites para reproducir el sistema económico.
k) La
existencia de un férreo control territorial como expresión del control de la
propiedad privada, mediante centros satélites o secundarios en la cuenca norte
del Titicaca que reprodujeron las características arquitectónicas generales de
la capital Pukará y elementos de materialización de su ideología.
l) A
través de estos asentamientos, la élite Pukará impulsó la explotación
agrícola-ganadero-textilera, con un exhaustivo control del uso de la tierra,
del agua de riego, de los rebaños y de la aplicación de sus avances
tecnológicos:
1) Camellones
2) Lagunas artificiales
o cochas
3) Terrazas o andenes
4) Explotación de
pastos para rebaños de camélidos de carne y fibra
5) Explotación de
recursos lacustres y ribereños como, por ejemplo, el basalto olivino para
producir azadas.
j) El
control por parte del Estado Pukara de las rutas de intercambio, especialmente
entre el altiplano y la costa del Pacífico y el probable establecimiento de
colonias, en busca de bienes para satisfacer las necesidades del grupo social
dominante. Se han hallado vestigios de artefactos Pukara en zonas alejadas como
el valle medio y la desembocadura del Río Moquegua, Arequipa e Ica y Azapa, en
el extremo norte de Chile.
En resumen, Tantaleán afirma que en Pukará, se observa materialmente la aparición del Estado, sobre la base de la existencia de los siguientes fenómenos socioeconómicos y sociopolíticos: propiedad privada, distribución diferencial de la riqueza (asimetría económico-social), explotación de la fuerza de trabajo (extracción de excedentes), producción de artefactos con “valor de cambio” y coerción ideológica.
La cultura Pukará se caracterizó por
una singular implantación territorial radial centrípeta, la cual se materializó
mediante varios asentamientos jerarquizados de tamaño decreciente alrededor del
centro, capital o núcleo principal.
Los
sitios de segundo nivel tuvieron una arquitectura menos compleja y refinada que
la del centro Pukará y es posible que hayan tenido una función administrativa
primordial.
Los de tercer nivel fueron aldeas
dispersas por la cuenca Norte del Titicaca constituidas por viviendas de planta circular, construidas con piedras unidas con argamasa de barro,
con una ocupación rala, pero permanente y compacta, sin arquitectura monumental
Sus estructuras domésticas eran recintos cerrados y estaban ubicadas cerca a fuentes de agua, de materia prima y recursos agrícolas y
pastoriles.
Además, los pukará construyeron tres
edificios masivos no domésticos y seis construcciones de diseño piramidal
escalonado–trunco, de carácter ceremonial, obras civiles que reflejan el uso de
mucha mano de obra, la disponibilidad de suficientes alimentos para mantenerla,
gran acervo arquitectónico y constructivo y una organización social y política
planificadora y directora de la ejecución.
LA EXPANSIÓN PUKARÁ HACIA CHAUPISAWAKASI
En 2007, H. Tantaleán y Carlos Zapata, a través del Programa de Investigaciones Arqueológicas Asiruni (PIARA) investigaron las primeras sociedades complejas con arquitectura monumental pukará (500 a.C.- 400 d.C.), en el valle de los ríos Quilcamayo-Tintiri, provincia de Azángaro, departamento de Puno, el cual atraviesa la desértica y elevada puna.
Es un valle estrecho que permitió un reconocimiento total
sistemático intensivo, alejado de centros urbanos modernos lo que ha mantenido
el paisaje de la zona y los sitios arqueológicos y está cerca de lo que fue la
capital pukará durante el periodo Formativo Superior. El objetivo
primordial de los investigadores fue hallar testimonios arqueológicos sobre
cómo se expandió Pukará hasta formar un estado.
En el año 2.000, en el vallecito Quilcamayo - Tintiri, Burger
y su equipo encontraron herramientas de
obsidiana en el sitio Cancha Cancha-Asiruni y determinaron que el
75% procedió de Chivay, Arequipa y el 25%, es del Tipo Raro 9. De
esto, dedujeron que la obsidiana y la producción de artefactos pukará
muestran que esta sociedad ejerció
control y/o uso de fuentes de materias primas alejadas de la cuenca del
Titicaca. Estos vestigios pukará serían los más nororientales encontradas hasta
el momento. También concluyeron que Cancha Cancha-Asiruni formaba parte de la
red de sitios Pukará .
De cuatro (4) asentamientos extensos hallados con el estilo cerámico Qaluyu y arquitectura monumental asociados con el estilo cerámico y lítico pukará: Cancha Cancha-Asiruni, Callacayani, Pancañe y Chaupisawakasi, los investigadores decidieron intervenir a fondo en este último.
El sitio Chaupisawakasi
Chaupisawakasi alcanzó durante el siglo I a.C. el rango de centro político-ceremonial con un sector monumental, escenario
de prácticas sociales relacionadas con la etapa clásica de la sociedad Pukará.
Está ubicado a 3.889 m.s.n.m, tiene seis hectáreas de
extensión y aportó a los investigadores
gran concentración de cerámica de los estilos Qaluyu y Pukará.
Desde el sitio se administraba una gran área de qochas, ubicada entre la margen
Oeste del río Quilcamayo y la margen Este del río Azángaro, una de las
concentraciones más importantes de esta tecnología hidráulica temprana, después
de las del río Pukará.
En la actualidad, políticamente corresponde a la comunidad campesina de Chaupi Sahuacasi, que pertenece a la provincia de Azángaro del departamento de Puno
Hallazgos
En su informe “Chaupisawakasi y la expansión pukara en el valle de Quilcamayo-Tintiri”, señalan
que luego de hallar una gran plataforma principal con grandes muros de
piedras, visibles en el lado norte, con tres metros de altura, excavaron cinco
pozos de sondeo.
La plataforma tiene área llana con una depresión cuadrangular de
10 metros por lado, en cuyo borde hay grandes bloques de piedra trabajada como
muros, similares a plazas o patios hundidos pukará. La superficie del
sitio contiene gran cantidad de fragmentos de cerámica formativa y tardía
(Collao) y desechos de talla lítica, pero la cantidad es mayor en la parte
Norte del sitio, porque el río San José ha erosionado este sector.
Hay muros y pavimento de piedra, restos cerámicos, óseos, líticos y otros, restos de uso de artefactos, consumo de plantas y animales domesticados. Puntas líticas de la época “Arcaica” o “Precerámica”, indica una ocupación muy temprana del sitio. También se pueden reconocer obras de arquitectura monumental con grandes piedras, asociadas a cerámica del estilo Qaluyu y Pukará.
El pozo número 04 (2 m x 1 m), fue ejecutado en la
cima de la plataforma principal y ofreció la mayor cantidad de evidencias
arqueológicas, con los siguientes resultados:
Encontraron cerámica diversa en los tres primeros niveles
ocupacionales del sitio. Los tazones estaban
presentes en toda la secuencia arqueológica del sitio, pero tenía mayor
concentración en el 2do y 3er nivel ocupacional, más relacionados con
Pukará. El único fragmento de incensario fue ubicado en el 3er nivel
ocupacional, durante Qaluyu.
Debajo de los restos de los muros de la plataforma
hallaron cerámica Pukara
Polícroma como tazones, cuencos, ollas y recipientes de almacenaje.
También recuperaron un cúmulo considerable de restos de
camélidos en los niveles ocupacionales pukará (2do y 3er), lo cual indica que
hubo un gran consumo de especies animales como parte de rituales y/o festines
durante la construcción y uso de la plataforma principal. También fueron
encontradas herramientas de hueso para textilería, así como cuentas de collares hechas con huesos
animales.
En los niveles
ocupacionales pukará, la cantidad y variedad de este tipo de artefactos es
superior con respecto a Qaluyu y lo mismo sucede con los porcentajes de
materias primas exóticas para actividades domésticas, con excepción de las
azadas para trabajo agrícola, lo que indica que los residentes producían esas
herramientas y las puntas de proyectil de obsidiana, las cuales destacan dentro
de todo el material lítico.
Los investigadores también determinaron una extensa área con
densas acumulaciones de restos arqueológicos y estructuras de piedra que, al
parecer, compondrían un sector de vivienda de residentes relacionado con la
plataforma principal.
De tres muestras
del pozo 04, dos de ellas corresponden a las primeras fases de construcción del
edificio vinculadas con cerámica pukará. El edificio rectangular con base de
piedras talladas localizado en la cima de la plataforma principal del sitio comenzó a ser construido en el siglo I de
nuestra era.
Chaupisawakasi fue, posiblemente, una ocupación inicial de los
Qaluyu. Porque recién desde el segundo nivel ocupacional aparece material
pukará, A este nivel también pertenece la
única estructura arquitectónica hallada en la parte superior del
edificio, la que siguió en uso hasta el cuarto nivel ocupacional. La
construcción fue hecha con una técnica constructiva típica de edificios pukará
y esta asociada a cerámica
pukara polícroma, restos de consumo y artefactos de hueso de camélido, puntas
de flecha de obsidiana, cuentas de minerales y hueso, fragmentos de conchas
marinas y hasta un fragmento de tenaza de camarón, entre otros.
Esto indica que el edificio
fue el espacio de reunión y/o residencia de un pequeño grupo de personas que
tenían acceso a una gran diversidad, cantidad y calidad de objetos
diferenciados a los de otros sectores del sitio. También se deduce que a plataforma principal de Chaupisawakasi fue construida
principalmente durante el predominio del estilo cerámico pukara polícromo en el
área y muchos de los artefactos hallados son “bienes de prestigio” de los
pukará. Los restos muestran también que los ocupantes consumían alimentos de
alto valor nutritivo como carne de camélidos y otras especies exóticas, incluso
procedentes de valles más bajos y cálidos.
Estos vestigios y la cronología de Chaupisawakasi muestran que los pukará produjeron cambios tecnológicos, económicos, políticos e
ideológicos en la zona, innovaciones que
desaparecieron con ellos en Quilcamayo-Tintiri, como la construcción de plataformas con
arquitectura en sus cimas, la producción de litoescultura, la producción y uso
de cerámica con decoraciones polícromas e incisas y temas iconográficos complejos
y la vinculación de los sitios con la agricultura extensiva en qochas.
Los fechados radiocarbónicos obtenidos del edificio principal
de Chaupisawakasi coinciden con el
periodo Pukará Clásico ubicado entre los 200 a.C. y 100 d.C., durante
el esplendor de la fortaleza de Pukará. En ese tiempo los dominadores se expandieron hacia el Este de
la cuenca norte del Titicaca, luego de haber sometido al poblado de Taraco, tras saquearlo e incendiar lugar
y eliminar a su élite rebelde en el
siglo I de nuestra era.
Los pukará se habrían interesado en Chaupisawakasi porque, tras la colonización del valle para
integrarlo a su red de dominio político y económico, funcionaba como punto de
control y manejo de la producción y productores de las qochas de esta zona crítica
para la agricultura. La evidencia señala que tal colonización, a diferencia de
la de Taraco, fue discreta y enfocada en puntos estratégicos del valle
relacionados con el control de espacios productivos y rutas regionales. El
valle, como ahora, era usado también como una ruta importante hacia la selva.
POR LAS BUENAS O POR LAS MALAS
Los pukará tuvieron entonces dos estrategias de control de
espacios alejados de su zona nuclear: la acción violenta que aplicaron en
Taraco contra su élite local y, por otro, el uso de la arquitectura monumental
y corporativa para ocupar el territorio de comunidades agropastoriles,
como lo ocurrido en el valle de Quilcamayo-Tintiri y, en especial, en
Chaupisawakasi y alrededores. Ese fue su “arte de gobernar” espacios nuevos
con diferentes condiciones económicas, políticas e ideológicas, sobre la base
de una economía y política fundamentada
en “objetos con valor de cambio”
o “bienes de prestigio”, y mecanismos de fiestas en plataformas como las de
Chaupisawakasi, en las que desplegaban sus “símbolos de poder” y
ejecutaban prácticas religiosas similares a las que hacían en el
sitio principal de Pukará.
Su ideología religiosa incluía sacrificios humanos por
degollamientos y la exhibición de imágenes líticas y cerámicas de cabezas
decapitadas.
Todo eso sustenta que Pukará fue un “Estado teocrático andino”, con una cuota de violencia calculada, en manos de sacerdotes que, además de líderes religiosos controlaron la economía política en el periodo Formativo Superior, en toda la cuenca norte del Titicaca.
Fotografías de Pukará:
Acceso principal a la fortaleza escalonada de piedra
y centro teocrático - administrativo de PUKARÁ
Mapa de expansión e influencia de Pukará




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