TERCERA PARTE
Del 3,400 adp. al 400
de ne. Meseta del Collao
Surgimiento: Sub
periodo Formativo Medio
Apogeo: Del año 200 a.C. al 400 d.C. (600
años) sub periodo Formativo
Final
LA CAPITAL PUKARÁ
El asentamiento Pukará,
en el Departamento de Puno, tuvo una extensión aproximada de 6 kilómetros
cuadrados. Fue la capital o centro de la primera sociedad de rasgos urbanos en
el altiplano lacustre.
Su esfera de influencia
llegó por el norte hasta el valle de lo que después fue el Cusco de los incas y
por el Sur hasta Tiahuanaco. Los excavadores han hallado vestigios pukará en la
costa del Pacífico, en lugares como los valles de Ica, Moquegua y Azapa (Arica,
Chile), en Iquique y en la desembocadura del río Loa.
Desde bien entrada la
etapa Qaluyo, pero sobre todo durante la transición Cusipata, los
altiplánicos del Norte lograron desarrollar importantes conocimientos y
aplicaciones tecnológicas, principalmente para el mejoramiento del cultivo de
varias especies de gran valor nutritivo. Esto potenció la alimentación, la
fecundidad y la esperanza de vida, dando como resultado la dedicación al hilado
y la textilería y a la producción de charqui, con apreciables excedentes los
que, inevitablemente, además de impulsar el comercio, generaron la apropiación
o expropiación a las comunidades por parte de los que se convirtieron en la
élite dominante. Veamos esos adelantos tecnológicos y sus aplicaciones.
AGRICULTURA
Inventaron los “Waru
waru”, “camellones” o “Campos elevados”, para hacer agricultura intensiva cerca
del Titicaca en áreas inundables. Este método aún prevalece en varias zonas del
altiplano, pero ninguneado por el aparato oficial vigente.
Los pukará observaron
durante centurias tras centurias que las plantas que crecían encima de
montículos en zonas inundables cercanas al Titicaca, sobrevivían al exceso de
agua y aprovechaban sus frutos. A algunos se le ocurrió entonces alargar los
montículos y sembrar en ellos semillas de tubérculos y gramíneas en hilera con
excelentes resultados, los cuales mejoraron cuando los ingenieros hidráulicos
vieron que, mediante canales y cochas, era posible regular el nivel del agua en
los Waru Waru
Ante las sequías
mediante bocatomas y canales captaron el agua en las zonas altas de los ríos
cercanos para llevarlas hasta sus campos de camellones. Este sistema, además
del efecto nutriente del agua, mitiga el impacto de la helada, evitando la
destrucción de los cultivos.
El investigador C.
Erickson, calculó en 1988 que el área con Waru warus aumentó considerablemente
durante la Etapa Qaluyo, a partir del año 1000 a.C. cuando se inició la Etapa
Cusipata, en el año 800 a.C.
Estos cambios,
sostenidos por la producción agrícola en los waru warus, impulsaron la
transición Cusipata, a partir del año 800 a.C. incluida la remodelación del
centro ceremonial Qalasaya,
Cochas
Los vestigios de esta
técnica hidráulica están cerca del pueblo de Pucará, en los distritos de
Santiago de Pupuja, Laro, Nicasio y Calapuja, como amplias depresiones por
excavación. Son de forma circular, con diámetros entre 30 y 200 metros, profundidades
de dos a seis metros. El material extraído está aún cerca de las depresiones.
Estas cochas
almacenaban agua de lluvia y estaban conectadas mediante canales para
distribuir el líquido durante las sequías o para recibir excesos. Cerca de
ellas, cultivaban papa amarga, quinua y kañihua.
Las cochas cercanas a
los ríos Pucará y Azángaro están sobre una extensión de 23,956 hectáreas.
Hay vestigios de ellas
entre los ríos Desaguadero y Callacame sobre una extensión de 15,124 hectáreas.
Los investigadores
calculan que aproximadamente 25,000 qochas permitían cultivos en 9,500
hectáreas.
Algunos fechados
referenciales permiten creer que la construcción de las cochas comenzó en el año 600
a.C.,durante la Época Cusipata o dse transición hacia el Estado Pukará.
Requirió gran inversión de trabajo para diseño, construcción, mantenimiento y
administración del agua.
En quechua, Pata
pata y en aymara, Tacana. Tiene como base teórica el
conocimiento de las curvas de desnivel del terreno en la ladera de los cerros
para la construcción de terrazas consolidadas con muros líticos de contención
sucesivos.
El relleno era de grava
o piedra menuda en la base, sobre la cual iba la tierra productiva. Los andenes
permitieron también aumentar considerablemente la producción agrícola con la
ventaja de ser menos vulnerable a las heladas, además de captar lluvias y
evitar la erosión de las laderas.
Pulgar Vidal verificó
en 1981 la existencia de 95,436 hectáreas con andenes en toda la zona
circunlacustre. En la zona nororiental de la Cordillera de Carabaya hay 27,446
hectáreas con andenes.
Se cree que la
andenería tuvo su auge desde la época Qaluyo, porque en los andenes contiguos a
los centros ceremoniales con patios hundidos de Tunuhuiri, en Ichu, entre Puno
y Chucuito, se encontró cerámica tipo Qaluyo.. Los andenes en la vertiente
amazónica de Carabaya habrían permitido el cultivo de especies de zonas
cálidas, como el maíz, el cual presenta una gran variedad en Sandia y Cuyo
Cuyo, derivado del avance de los pobladores del Altiplano hacia la selva desde
esa época.
SE estima también que
los andenes permitieron lograr variedades de papa dulce a partir de las
amargas.
El total de unas
122,882 hectáreas de andenes ocurrió entre las Etapas Qaluyo y Cusipata.
Los Pukará, además de
haber desarrollado el conocimiento y tecnologías de la actividad agrícola,
hicieron del Altiplano una zona de ganadería de llamas y alpacas, cuya
tradición perduró en los siglos siguientes.
Las evidencias directas
del avance del pastoreo son los lugares que muestran pinturas y petroglifos con
escenas de caza del guanaco, la taruca y la vicuña, con proyectiles de punta
lítica y ósea, de diversas formas y tamaños asociados a cerámica de las varias
épocas de Pukará. También hay escenas de
crianza de llamas y alpacas en el tránsito del nomadismo hacia el semi
sedentarismo en la parte norte de la Meseta del Collao.
Se han encontrado
también herramientas de hilado y piezas de hueso para la textilería vinculados
a cerámica Qaluyo, las cuales son evidencias del aprovechamiento de la fibra de
los camélidos. La cerámica clásica Pukará presenta escenas de pastores de alpacas,
La explotación ganadera
abarcó todo el Altiplano en las inmediaciones de las zonas con cultivos y la
Puna, zona alta de Lampa y Paratía.
En Crucero y a ambos
lados de la cordillera de Carabaya, hay vestigios de la producción de charki,
que constituía una gran reserva alimenticia, sostenimiento de viajeros y de
artesanos y otros especialistas, asó como valiosa mercadería de
intercambio.
Las duras condiciones ambientales con secuencias de periodos de lluvias intensas e inundaciones seguidas de sequías impulsaron a los altiplánicos hacia conseguir la conservación de alimentos agrícolas y ganaderos, con fines de supervivencia. Sin embargo, el éxito que les permitió acumular excedentes, lo que determinó una mejor organización y gobierno para su administración.
En esa trayectoria
produjeron el chuño, la tunta, la caya y el charki, a partir de la papa,
oca y carne de guanaco, llama, alpaca y vicuña.
La producción de Chuno
y Tunta fue muy temprana, pues fue lograda en el camino de la domesticación de
la papa silvestre o amarga (diploides), a partir de la deshidratación del
tubérculo, proceso que implica la eliminación de los alcaloides: solanina, chaconina
y levels para hacerlos comestibles y conservables. El cultivo de tubérculos
deshidratados por ensayo y error generó variedades amargas triploides de mayor
productividad y resistentes a las heladas.
La elaboración del
charki, carne de auquénidos seca y salada, fue otro gran logro de los pastores
altiplánicos. Desde la Época Qaluyo fue
una ocupación especializada, en zonas de mayor incidencia de helada y su
administración llegó a convertirse en una herramienta de poder económico y
social de la élite.
Los pukareños también
fueron buenos arquitectos, ingenieros civiles e hidráulicos, constructores de
edificios líticos, cochas, canales de riego y andenes.
Su edificio más importante es el centro ceremonial de Qalasaya,
de 300 metros de largo, por 150 metros de ancho y 30 metros de altura, en
Pucara, Puno, Perú.
El Qalasaya o la fortaleza de Pukará
Está ubicado en el
kilómetro 106 de la carretera Puno–Cusco, cerca del pueblo de Pucará. El lugar también es conocido como
el “Peñón de Pucará”, cerca al cerro Puka Orcco.
El edificio monumental
es una sucesión de terrazas con muros de contención de piedra, a manera de
pirámide escalonada.
Termina en una
explanada donde se hallan tres patios hundidos, uno de los cuales ha sido
restaurado.
Garcilazo de la Vega en
sus “Comentarios Reales”, dice de Pucará con relación a la guerra
de conquista del Collao: “después de una sublevación de los Collas contra el
gobierno Inka, éste, mediante sus ejércitos, los reprimió y derrotó en Ayaviri
y en Pucará.
Vásquez de Espinosa, en
1618, anotó sobre Pucará “…hubo grandes y soberbios edificios y muchas
esculturas de piedra con figuras de hombres y animales”.
El Padre Bernabé Cobo,
autor de la Crónica “Historia del Nuevo Mundo”, en 1653, señala que el Inca
Pachacutec, derrotó a los Collas. “…asoló el Inca el pueblo de Ayaviri,
haciendo degollar a cuantos se pudieron haber a las manos y, sin detenerse a
descansar de la batalla, caminó en busca de Colla Cápac, que así se llamaba el
rey del Collao. Peleó con él segunda vez en Pukará y también los venció. Murieron
muchos Collas en ambas batallas”.
Cobo también cuenta que
en Pucará los collas se rebelaron contra el inca Túpac Inca Yupanqui, sucesor
de Pachacutec.
Julio C. Tello, planteó
en 1940 que Pukará era anterior a Tiahuanaku,
E. Mujica y E.
Nakandakar, escribieron en 1980…la importancia de la cultura Pukará
no reside solamente en su mayor antigüedad con relación al apogeo de Tiawanaku,
sino también en su propia magnitud y carácter”.
Su lado Sur fue
construido también mediante terrazas escalonadas sucesivas. Los lados Norte y
Oeste se apoyan en la ladera de los cerros aledaños. En la primera terraza, de
poca altura sobre la planicie se encuentra señales de un patio hundido de
mayores dimensiones que los ubicados en la parte superior. En total son seis
muros con sus respectivas plataformas escalonadas los que conforman la
estructura.
El ingreso principal es
por el lado Este por una escalinata amplia orientada al Oeste en casi toda su extensión, pero se abre
a la izquierda, derecha e izquierda, sucesivamente, para alcanzar la plataforma
superior entre los patios hundidos Central y Sur.
Durante la invasión
española la curia católica construyó en esa zona una capilla cristiana y
aposentos contiguos.
Las terrazas de los
costados del edificio son similares y los muros bastante paralelos entre sí.
Hay una segunda
entrada, mediante una escalinata más angosta, en el lado Este, al Norte de la
Gran Escalinata. Con seis tramos llega a la quinta terraza, la cual es la más
amplia de toda la pirámide, estando frente a los patios hundidos Central y
Norte.
En la terraza superior
hay tres plazas o patios hundidos, cuyas dimensiones son de 16 metros por 15
metros, con 2 metros de profundidad. Están ubicados de Norte a Sur. Los lados
están orientados hacia los cuatro puntos cardinales. En tres lados de cada plaza,
a manera de U o herraje, se tienen bloques de piedra rectangulares conformando
recintos, quedando abierto el lado Este.
Entre el Patio Norte y
el Central se ubica un patio con lajas. En él se aprecia el ingreso de un túnel
que se dirige hacia el Este, a la plataforma inferior.
Los lados del Patio Central, restaurado, tienen recintos a manera de hornacinas, las cuales están flanqueadas por lápidas de piedra arenisca con un diseño escalonado. En el piso del patio, cerca al vértice Noreste está el acceso a la cámara subterránea o de las ofrendas.
Ocupación y Cambios
Qalasaya fue el principal centro ceremonial Pukará. El edificio fue remodelado entre las Épocas Cusipata y Clásico Inicial, según indicadores cerámicos teniendo como indicadores las respectivas cerámicas, Más abajo se encontró cerámica de tipo Qaluyo y Cusipata,
En el piso inferior y acercándose al piso o nivel natural de la ladera, se halló cerámica de tipo pre Qaluyo, de lo que se deduce que el sitio fue ocupado con fines ceremoniales o rituales desde la Época pre Qaluyo, lo cual prosiguió sin interrupciones, pero con ampliaciones y remodelaciones del edificio.
El Espacio Urbano
Al este de Qalasaya hay
diversas estructuras más pequeñas en 6 kilómetros cuadrados. Hay dos pirámides
truncas en la cercanía del río o sector Waqsapata; hay otra al Sur, al pie del
Peñón, llamada “de la lagunita”. La pirámide Norte, está frente a la explanada
del Qalasay, así como la pirámide del Puka Orcco.
En los sectores
Wajsapata y “de la lagunita” quedan las bases de estructuras de características
rectangulares, cuya función habría sido de carácter administrativo.
El arqueólogo A. Kidder
II, halló en la llanura existente al pie del Qalasaya y entre las pirámides
pequeñas, un conjunto de recintos cerrados dotados de fogones e instrumentos
domésticos, de lo que se deduce que fueron viviendas levantadas en una gran
área.
En la parte superior al
Qalasaya hay varias terrazas o andenes semejantes, cuyo uso habría sido para
cultivos con fines ceremoniales.
Para la conservación de los restos y la memoria de
sus ancestros, los pukará tuvieron un sector de túmulos funerarios.
Entre Pukará y el sitio
Qaluyo, ubicado a 3.5 kilómetros al Norte, hay una estructura piramidal trunca
con patio hundido en su plataforma superior, en la margen derecha del río
Pucaramayo, hoy destruida en parte por el corte para la carretera que va hacia Ayaviri. En la
planicie que se extiende hacia el norte, hay varios montículos artificiales, de
probable uso funerario, lo cual en conjunto formó un espacio urbano extenso.
Los pukará habrían compartido la ideología
denominada “Tradición Yaya-Mama”, la que impulsó, principalmente,
su escultura lítica. Esta ideología religiosa también generó una sociedad
organizada de manera igualitaria y corporativa.
La tradición yaya-mama (Tradición Pojuni) es un
conjunto de creencias y tradiciones que tienen como fundamento la dualidad
andina y tenía como escenarios de culto templetes cuadrangulares semi
subterráneos (con alacenas de almacenaje) y artesanías en miniatura. Esta
religión procedió de la cultura Chiripa
desde los 400 a.C. y se extendió a Pukará y a Tiahuanaco III, en su etapa
Qeya/Kalassasaya III. No obstante fue durante Tiahuanaco IV y V, que logró su
máxima expansión llegando hasta la cultura Wari (600-1200 d. C),
Han sido detectados vestigios de la tradición
yaya-mama, en Alto Pukará en la
península de Taraco, lugar donde están los recintos rituales más antiguos del
altiplano que son parte de un conjunto más grande no doméstico. Estos recintos
están en oposición representando al hombre-yaya y a la mujer-mama. En ellos
había entierros y varias estelas yaya-mamas. Estos recintos tienen una datación
radiocarbónica de 800 a 789 a. C.
Los pukarás fueron
tejedores de hermosas telas con lana de alpaca, las que decoraban con motivos
variados y colores vivos.
Hicieron cerámica
bella, cuya evolución se dio así:
Pre Qaluyo: No presenta decoración.
Su pasta es deleznable y de fractura irregular.
Qaluyo: Presenta variaciones o fases, en la calidad de
la pasta y su decorado. En su fase inicial sus motivos decorativos están
pintados de blancoamarillento y los vacíos intermedios en negro.
Sus formas y motivos
perduran toda la época, pero cambia el modo de pintarlos: El negro desaparece y
el engobe adquiere tonalidades más intensas. Luego aparecen decorados con
incisiones finas que se generalizan poco a poco. El acabado sigue siendo no muy
fino ni cuidadoso.
El uso de mica gruesa,
cuarzo y mucha arena, le hace algo deleznable y al fracturarse muestra una
superficie irregular. Pero, la calidad mejora paulatinamente.
Formas predominantes:
cuencos de base plana, con lados rectos y también divergentes, con decoración
variada.
Cusipata: Es más consistente por el agregado de
feldespato y mica dorada laminada, con una fractura todavía irregular. La
decoración se expresa en varios estilos: Cusipata Pintado: utilizó varios colores como rojo, negro,
marrón y crema, que se aplican como fondo o sobre pintado, con diseños o
dibujos de rombos, escalonados, triángulos o líneas.
Cusipata Inciso: Sus diseños geométricos
(escalones y rectángulos) son hechos con incisiones delgadas sobre la pieza
casi seca antes de la cocción. Luego se sumerge en arcilla coloreada roja para
el engobe y sobre ella se colorea el diseño con colores negro y crema.
Cusipata Engobe Rojo: sin incisiones y después
del engobe no son pintadas Cusipata Mica Llano: sin decoración, fue
cerámica utilitaria.
Clásico Final: Hubo innovación
de diseños, como las trompetas y copas de base anular, que son las piezas más
logradas y significativas de la Cultura
Pukara. La decoración fue con técnica incisa, con figuras geométricas
semejantes a las realizadas en épocas anteriores y se agregaron aves, llamas y
felinos. La imagen del otorongo, con el cuerpo de perfil y el rostro volteado,
o de frente, en relieve, estuvo presente en las copas de base anular, las
mismas que habrían sido utilizadas como zahumadores en los rituales de
ceremonias religiosas.
Los rostros humanos fueron decorados con los denominados “lagrimones”; En esta época hubo mayor variedad de formas, incluyendo el incremento y tamaño de los cuellos de las vasijas, cuyos bordes son redondeados.
FOLDER FOTOGRÁFICO PUKARÁ
1.
Vista aérea de la fortaleza Pukará o Qalasaya
2.
Otra vista de acceso al Qalasaya
3. Detalles de los
muros escalonados del Qalasaya
4. Principal plaza hundida de veneración a deidades en el nivel superior del Qalasaya
5.
Vista del Qalasaya desde el sur.
7. Vaso ceremonial y trompeta correspondiente al apogeo pukará.
https://www.youtube.com/watch?v=yZTN3tkyou8
- Guido Ticona.








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