miércoles, 19 de febrero de 2025

 

CULTURA PUKARÁ

TERCERA PARTE

Del 3,400 adp. al 400 de ne. Meseta del Collao

Surgimiento:         Sub periodo Formativo Medio

Apogeo:                Del año 200 a.C. al 400 d.C. (600 años) sub periodo                                        Formativo Final

 

LA CAPITAL PUKARÁ

El asentamiento Pukará, en el Departamento de Puno, tuvo una extensión aproximada de 6 kilómetros cuadrados. Fue la capital o centro de la primera sociedad de rasgos urbanos en el altiplano lacustre.

Su esfera de influencia llegó por el norte hasta el valle de lo que después fue el Cusco de los incas y por el Sur hasta Tiahuanaco. Los excavadores han hallado vestigios pukará en la costa del Pacífico, en lugares como los valles de Ica, Moquegua y Azapa (Arica, Chile), en Iquique y en la desembocadura del río Loa.

Desde bien entrada la etapa Qaluyo, pero sobre todo durante la transición Cusipata, los altiplánicos del Norte lograron desarrollar importantes conocimientos y aplicaciones tecnológicas, principalmente para el mejoramiento del cultivo de varias especies de gran valor nutritivo. Esto potenció la alimentación, la fecundidad y la esperanza de vida, dando como resultado la dedicación al hilado y la textilería y a la producción de charqui, con apreciables excedentes los que, inevitablemente, además de impulsar el comercio, generaron la apropiación o expropiación a las comunidades por parte de los que se convirtieron en la élite dominante. Veamos esos adelantos tecnológicos y sus aplicaciones.

 

AGRICULTURA

 Los waru waru

Inventaron los “Waru waru”, “camellones” o “Campos elevados”, para hacer agricultura intensiva cerca del Titicaca en áreas inundables. Este método aún prevalece en varias zonas del altiplano, pero ninguneado por el aparato oficial vigente.

Los pukará observaron durante centurias tras centurias que las plantas que crecían encima de montículos en zonas inundables cercanas al Titicaca, sobrevivían al exceso de agua y aprovechaban sus frutos. A algunos se le ocurrió entonces alargar los montículos y sembrar en ellos semillas de tubérculos y gramíneas en hilera con excelentes resultados, los cuales mejoraron cuando los ingenieros hidráulicos vieron que, mediante canales y cochas, era posible regular el nivel del agua en los Waru Waru

Ante las sequías mediante bocatomas y canales captaron el agua en las zonas altas de los ríos cercanos para llevarlas hasta sus campos de camellones. Este sistema, además del efecto nutriente del agua, mitiga el impacto de la helada, evitando la destrucción de los cultivos.

El investigador C. Erickson, calculó en 1988 que el área con Waru warus aumentó considerablemente durante la Etapa Qaluyo, a partir del año 1000 a.C. cuando se inició la Etapa Cusipata, en el año 800 a.C.

 Hay vestigios de waru warus en 102,441.64 hectáreas del altiplano norte, según los arqueólogos C. Díaz. y E. Velásquez, sin considerar el área de waru warus desde Puno hasta el Desaguadero, también territorio territorio Pukará,(hoy provincia de Chucuito), los que fueron destruidos durante la invasión española para la introducción obligatoria del arado con yunta de bueyes. Los Tiahuanako también abandonaron este sistema. Pero, tras el derrumbe de ese imperio, en el 1.100 d.C. los señoríos Aymaras los recuperaron, hasta que los incas volvieron a abandonarlos.

 El uso de waru warus se mantuvo en auge hasta el año 300 d.C, como uno de los pilares de los cambios de calidad y estilos en la cerámica, de la escultura líticas y del fortalecimiento del Estado Pukara, con base en el excedente, el uso de mano de obra masiva para la construcción de Qalasaya, y el mantenimiento de artesanos y ceramistas

Estos cambios, sostenidos por la producción agrícola en los waru warus, impulsaron la transición Cusipata, a partir del año 800 a.C. incluida la remodelación del centro ceremonial Qalasaya,

 

Cochas    

Los vestigios de esta técnica hidráulica están cerca del pueblo de Pucará, en los distritos de Santiago de Pupuja, Laro, Nicasio y Calapuja, como amplias depresiones por excavación. Son de forma circular, con diámetros entre 30 y 200 metros, profundidades de dos a seis metros. El material extraído está aún cerca de las depresiones.

Estas cochas almacenaban agua de lluvia y estaban conectadas mediante canales para distribuir el líquido durante las sequías o para recibir excesos. Cerca de ellas, cultivaban papa amarga, quinua y kañihua.

Las cochas cercanas a los ríos Pucará y Azángaro están sobre una extensión de 23,956 hectáreas.

Hay vestigios de ellas entre los ríos Desaguadero y Callacame sobre una extensión de 15,124 hectáreas.

Los investigadores calculan que aproximadamente 25,000 qochas permitían cultivos en 9,500 hectáreas.

Algunos fechados referenciales permiten creer que la construcción de las cochas comenzó en el año 600 a.C.,durante la Época Cusipata o dse transición hacia el Estado Pukará. Requirió gran inversión de trabajo para diseño, construcción, mantenimiento y administración del agua. 

 Andenes.

En quechua, Pata pata y en aymara, Tacana. Tiene como base teórica el conocimiento de las curvas de desnivel del terreno en la ladera de los cerros para la construcción de terrazas consolidadas con muros líticos de contención sucesivos. 

El relleno era de grava o piedra menuda en la base, sobre la cual iba la tierra productiva. Los andenes permitieron también aumentar considerablemente la producción agrícola con la ventaja de ser menos vulnerable a las heladas, además de captar lluvias y evitar la erosión de las laderas.

Pulgar Vidal verificó en 1981 la existencia de 95,436 hectáreas con andenes en toda la zona circunlacustre. En la zona nororiental de la Cordillera de Carabaya hay 27,446 hectáreas con andenes.

Se cree que la andenería tuvo su auge desde la época Qaluyo, porque en los andenes contiguos a los centros ceremoniales con patios hundidos de Tunuhuiri, en Ichu, entre Puno y Chucuito, se encontró cerámica tipo Qaluyo.. Los andenes en la vertiente amazónica de Carabaya habrían permitido el cultivo de especies de zonas cálidas, como el maíz, el cual presenta una gran variedad en Sandia y Cuyo Cuyo, derivado del avance de los pobladores del Altiplano hacia la selva desde esa época.

SE estima también que los andenes permitieron lograr variedades de papa dulce a partir de las amargas.

El total de unas 122,882 hectáreas de andenes ocurrió entre las Etapas Qaluyo y Cusipata.

 CRIANZAS 

Los Pukará, además de haber desarrollado el conocimiento y tecnologías de la actividad agrícola, hicieron del Altiplano una zona de ganadería de llamas y alpacas, cuya tradición perduró en los siglos siguientes.

Las evidencias directas del avance del pastoreo son los lugares que muestran pinturas y petroglifos con escenas de caza del guanaco, la taruca y la vicuña, con proyectiles de punta lítica y ósea, de diversas formas y tamaños asociados a cerámica de las varias épocas de Pukará. También hay escenas de  crianza de llamas y alpacas en el tránsito del nomadismo hacia el semi sedentarismo en la parte norte de la Meseta del Collao.

Se han encontrado también herramientas de hilado y piezas de hueso para la textilería vinculados a cerámica Qaluyo, las cuales son evidencias del aprovechamiento de la fibra de los camélidos. La cerámica clásica Pukará presenta escenas de pastores de alpacas,

La explotación ganadera abarcó todo el Altiplano en las inmediaciones de las zonas con cultivos y la Puna, zona alta de Lampa y Paratía.

En Crucero y a ambos lados de la cordillera de Carabaya, hay vestigios de la producción de charki, que constituía una gran reserva alimenticia, sostenimiento de viajeros y de artesanos y otros especialistas, asó como valiosa mercadería de intercambio. 

 PROCESAMIENTO DE ALIMENTOS.

Las duras condiciones ambientales con secuencias de periodos de lluvias intensas e inundaciones seguidas de sequías impulsaron a los altiplánicos hacia conseguir la conservación de alimentos agrícolas y ganaderos, con fines de supervivencia. Sin embargo, el éxito que les permitió acumular excedentes, lo que determinó una mejor organización y gobierno para su administración.

En esa trayectoria produjeron el chuño, la tunta, la caya y el charki, a partir de la papa, oca y carne de guanaco, llama, alpaca y vicuña.

 Chuño y Tunta.

La producción de Chuno y Tunta fue muy temprana, pues fue lograda en el camino de la domesticación de la papa silvestre o amarga (diploides), a partir de la deshidratación del tubérculo, proceso que implica la eliminación de los alcaloides: solanina, chaconina y levels para hacerlos comestibles y conservables. El cultivo de tubérculos deshidratados por ensayo y error generó variedades amargas triploides de mayor productividad y resistentes a las heladas.

 Charki

La elaboración del charki, carne de auquénidos seca y salada, fue otro gran logro de los pastores altiplánicos.  Desde la Época Qaluyo fue una ocupación especializada, en zonas de mayor incidencia de helada y su administración llegó a convertirse en una herramienta de poder económico y social de la élite.

 ARQUITECTURA Y CONSTRUCCIÓN

Los pukareños también fueron buenos arquitectos, ingenieros civiles e hidráulicos, constructores de edificios líticos, cochas, canales de riego y andenes.

Su edificio más importante es el centro ceremonial de Qalasaya, de 300 metros de largo, por 150 metros de ancho y 30 metros de altura, en Pucara, Puno, Perú.

El Qalasaya  o la fortaleza de Pukará

Está ubicado en el kilómetro 106 de la carretera Puno–Cusco, cerca del pueblo  de Pucará. El lugar también es conocido como el “Peñón de Pucará”, cerca al cerro Puka Orcco.

El edificio monumental es una sucesión de terrazas con muros de contención de piedra, a manera de pirámide escalonada. 

Termina en una explanada donde se hallan tres patios hundidos, uno de los cuales ha sido restaurado.

 Cieza de León, en su “Crónica del Perú”, publicada en 1553, escribió sobre el sitio: “Desde Ayaviri, yendo por el Camino Real, se va hasta Pucará, que quiere decir cosa fuerte”…”lo que ví en Primera gran Cultura del Altiplano y Sur Andino este Pucará es grandes edificios ruinados y desbaratados, y muchos bultos de piedra, figurados en ellas figuras humanas y otras cosas dignas de notar”.

Garcilazo de la Vega en sus “Comentarios Reales, dice de Pucará con relación a la guerra de conquista del Collao: “después de una sublevación de los Collas contra el gobierno Inka, éste, mediante sus ejércitos, los reprimió y derrotó en Ayaviri y en Pucará.

Vásquez de Espinosa, en 1618, anotó sobre Pucará “…hubo grandes y soberbios edificios y muchas esculturas de piedra con figuras de hombres y animales”.

El Padre Bernabé Cobo, autor de la Crónica “Historia del Nuevo Mundo”, en 1653, señala que el Inca Pachacutec, derrotó a los Collas. “…asoló el Inca el pueblo de Ayaviri, haciendo degollar a cuantos se pudieron haber a las manos y, sin detenerse a descansar de la batalla, caminó en busca de Colla Cápac, que así se llamaba el rey del Collao. Peleó con él segunda vez en Pukará y también los venció. Murieron muchos Collas en ambas batallas”.

Cobo también cuenta que en Pucará los collas se rebelaron contra el inca Túpac Inca Yupanqui, sucesor de Pachacutec.

Julio C. Tello, planteó en 1940 que Pukará era anterior a Tiahuanaku,

E. Mujica y E. Nakandakar, escribieron en 1980…la importancia de la cultura Pukará no reside solamente en su mayor antigüedad con relación al apogeo de Tiawanaku, sino también en su propia magnitud y carácter”.

 

Su lado Sur fue construido también mediante terrazas escalonadas sucesivas. Los lados Norte y Oeste se apoyan en la ladera de los cerros aledaños. En la primera terraza, de poca altura sobre la planicie se encuentra señales de un patio hundido de mayores dimensiones que los ubicados en la parte superior. En total son seis muros con sus respectivas plataformas escalonadas los que conforman la estructura.

El ingreso principal es por el lado Este por una escalinata amplia orientada al  Oeste en casi toda su extensión, pero se abre a la izquierda, derecha e izquierda, sucesivamente, para alcanzar la plataforma superior entre los patios hundidos Central y Sur.

Durante la invasión española la curia católica construyó en esa zona una capilla cristiana y aposentos contiguos.

Las terrazas de los costados del edificio son similares y los muros bastante paralelos entre sí.

Hay una segunda entrada, mediante una escalinata más angosta, en el lado Este, al Norte de la Gran Escalinata. Con seis tramos llega a la quinta terraza, la cual es la más amplia de toda la pirámide, estando frente a los patios hundidos Central y Norte.

En la terraza superior hay tres plazas o patios hundidos, cuyas dimensiones son de 16 metros por 15 metros, con 2 metros de profundidad. Están ubicados de Norte a Sur. Los lados están orientados hacia los cuatro puntos cardinales. En tres lados de cada plaza, a manera de U o herraje, se tienen bloques de piedra rectangulares conformando recintos, quedando abierto el lado Este.

Entre el Patio Norte y el Central se ubica un patio con lajas. En él se aprecia el ingreso de un túnel que se dirige hacia el Este, a la plataforma inferior.

Los lados del Patio Central, restaurado, tienen recintos a manera de hornacinas, las cuales están flanqueadas por lápidas de piedra arenisca con un diseño escalonado. En el piso del patio, cerca al vértice Noreste está el  acceso a la cámara subterránea o de las ofrendas.

Ocupación y Cambios

Qalasaya fue el principal centro ceremonial Pukará. El edificio fue remodelado entre las Épocas Cusipata y Clásico Inicial, según indicadores cerámicos teniendo como indicadores las respectivas cerámicas, Más abajo se encontró cerámica de tipo Qaluyo y Cusipata,

En el piso inferior y acercándose al piso o nivel natural de la ladera, se halló  cerámica de tipo pre Qaluyo, de lo que se deduce que el sitio fue ocupado  con fines ceremoniales o rituales desde la Época pre Qaluyo, lo cual prosiguió sin interrupciones, pero con ampliaciones y remodelaciones del edificio.

El Espacio Urbano

Al este de Qalasaya hay diversas estructuras más pequeñas en 6 kilómetros cuadrados. Hay dos pirámides truncas en la cercanía del río o sector Waqsapata; hay otra al Sur, al pie del Peñón, llamada “de la lagunita”. La pirámide Norte, está frente a la explanada del Qalasay, así como la pirámide del Puka Orcco.

En los sectores Wajsapata y “de la lagunita” quedan las bases de estructuras de características rectangulares, cuya función habría sido de carácter administrativo.

El arqueólogo A. Kidder II, halló en la llanura existente al pie del Qalasaya y entre las pirámides pequeñas, un conjunto de recintos cerrados dotados de fogones e instrumentos domésticos, de lo que se deduce que fueron viviendas levantadas en una gran área.

En la parte superior al Qalasaya hay varias terrazas o andenes semejantes, cuyo uso habría sido para cultivos con fines ceremoniales.

 Construcciones fúnebres

Para la conservación de los restos y la memoria de sus ancestros, los pukará tuvieron un sector de túmulos funerarios.

Entre Pukará y el sitio Qaluyo, ubicado a 3.5 kilómetros al Norte, hay una estructura piramidal trunca con patio hundido en su plataforma superior, en la margen derecha del río Pucaramayo, hoy destruida en parte por el corte para   la carretera que va hacia Ayaviri. En la planicie que se extiende hacia el norte, hay varios montículos artificiales, de probable uso funerario, lo cual en conjunto formó un espacio urbano extenso.

 RELIGIÓN

Los pukará habrían compartido la ideología denominada “Tradición Yaya-Mama”, la que impulsó, principalmente, su escultura lítica. Esta ideología religiosa también generó una sociedad organizada de manera igualitaria y corporativa.

La tradición yaya-mama (Tradición Pojuni) es un conjunto de creencias y tradiciones que tienen como fundamento la dualidad andina y tenía como escenarios de culto templetes cuadrangulares semi subterráneos (con alacenas de almacenaje) y artesanías en miniatura. Esta religión procedió de la cultura  Chiripa desde los 400 a.C. y se extendió a Pukará y a Tiahuanaco III, en su etapa Qeya/Kalassasaya III. No obstante fue durante Tiahuanaco IV y V, que logró su máxima expansión llegando hasta la cultura Wari (600-1200 d. C),

Han sido detectados vestigios de la tradición yaya-mama, en  Alto Pukará en la península de Taraco, lugar donde están los recintos rituales más antiguos del altiplano que son parte de un conjunto más grande no doméstico. Estos recintos están en oposición representando al hombre-yaya y a la mujer-mama. En ellos había entierros y varias estelas yaya-mamas. Estos recintos tienen una datación radiocarbónica de 800 a 789 a. C.

 TEXTILERÍA

Los pukarás fueron tejedores de hermosas telas con lana de alpaca, las que decoraban con motivos variados y colores vivos.

 CERÁMICA

Hicieron cerámica bella, cuya evolución se dio así:

Pre Qaluyo: No presenta decoración. Su pasta es deleznable y de fractura irregular.

Qaluyo: Presenta variaciones o fases, en la calidad de la pasta y su decorado. En su fase inicial sus motivos decorativos están pintados de blancoamarillento y los vacíos intermedios en negro.

Sus formas y motivos perduran toda la época, pero cambia el modo de pintarlos: El negro desaparece y el engobe adquiere tonalidades más intensas. Luego aparecen decorados con incisiones finas que se generalizan poco a poco. El acabado sigue siendo no muy fino ni cuidadoso.

El uso de mica gruesa, cuarzo y mucha arena, le hace algo deleznable y al fracturarse muestra una superficie irregular. Pero, la calidad mejora paulatinamente.

Formas predominantes: cuencos de base plana, con lados rectos y también divergentes, con decoración variada.

Cusipata: Es más consistente por el agregado de feldespato y mica dorada laminada, con una fractura todavía irregular. La decoración se expresa en varios estilos: Cusipata Pintado: utilizó varios colores como rojo, negro, marrón y crema, que se aplican como fondo o sobre pintado, con diseños o dibujos de rombos, escalonados, triángulos o líneas.

Cusipata Inciso: Sus diseños geométricos (escalones y rectángulos) son hechos con incisiones delgadas sobre la pieza casi seca antes de la cocción. Luego se sumerge en arcilla coloreada roja para el engobe y sobre ella se colorea el diseño con colores negro y crema.

Cusipata Engobe Rojo: sin incisiones y después del engobe no son pintadas Cusipata Mica Llano: sin decoración, fue cerámica utilitaria.

 Clásico Inicial: los ceramistas lograron darle mayor consistencia a sus obras, con mejores componentes y control del proceso de cocido; las piezas obtuvieron una coloración uniforme y sin manchas en la superficie. Los diseños incisos fueron mejor ejecutados, aumentó el espacio decorado y la inclusión de otros colores como el amarillo, anaranjado y marrón. El engobe rojo se mantuvo y fue eliminado el pintado de crema sobre base negra o marrón. A la decoración geométrica se añaden motivos realistas con animales y personas.

Clásico Final: Hubo innovación de diseños, como las trompetas y copas de base anular, que son las piezas más logradas y significativas  de la Cultura Pukara. La decoración fue con técnica incisa, con figuras geométricas semejantes a las realizadas en épocas anteriores y se agregaron aves, llamas y felinos. La imagen del otorongo, con el cuerpo de perfil y el rostro volteado, o de frente, en relieve, estuvo presente en las copas de base anular, las mismas que habrían sido utilizadas como zahumadores en los rituales de ceremonias religiosas.

Los rostros humanos fueron decorados con los denominados “lagrimones”;  En esta época hubo mayor variedad de formas, incluyendo el incremento y tamaño de los cuellos de las vasijas, cuyos bordes son redondeados.

FOLDER FOTOGRÁFICO PUKARÁ

 


1.   Vista aérea de la fortaleza Pukará o Qalasaya



2.   Otra vista de acceso al Qalasaya



3. Detalles de los muros escalonados del Qalasaya



4.       Principal plaza hundida de veneración a deidades en el nivel superior del Qalasaya



5.       Vista del Qalasaya desde el sur.




 6.       Cerámica ceremonial pukará del periodo Clásico Final.



7.              Vaso ceremonial y trompeta correspondiente al apogeo pukará.





8.      
Waru warus actuales en Coata, Puno, abandonados por la gran contaminación del rio Coata con relaves mineros.  Foto de video:

https://www.youtube.com/watch?v=yZTN3tkyou8

- Guido Ticona.

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