jueves, 23 de abril de 2026

 

Segunda Parte

EL MEGA EL NIÑO DE LOS 600 D.C. Y EL FIN DE LAS CULTURAS DEL INTERMEDIO TEMPRANO

Ahora, veamos de modo somero por qué desaparecieron las más poderosas culturas regionales del Intermedio Temprano, describiendo el proceso como una explosiva mezcla de las consecuencias de graves desastres naturales con el desgaste político degenerativo interno de sus propias élites. Creo que es pertinente anotar el criterio de una de las principales investigadoras de este fenémeno, la arqueóloga ANA MAURICIO, precisamente con referencia a la grave encrucijada por la que esta atravezando la actual sociedad de los peruanos:

"La caída de los Moche fue progresiva. Cuando terminó la aceptación popular de su cultura material e ideológica, aparecieron los Chimú y los Lambayeque. Es decir, un régimen fue sustituido por otro y, probablemente ocurra algo parecido con nuestra República. Es lo que sucede con todos los regímenes políticos, económicos y sociales”.

 

EL FIN DE CULTURA LIMA

La versión más generalizada, pero sin detalles es que la cultura Lima desapareció aproximadamente en la centuria de los 700 d.C. (siglo VIII), principalmente, debido a la invasión de los waris, proceso que habría tenido dos fases:

La primera fase, fue la asimilación de las expresiones culturales, religiosas y políticas de los waris por la población lima, a raíz de su expansión contra los nasca y los pueblos del Cusco, Apurímac, Huancavelica y Junín. Este proceso lento, pero inexorable llevó a las élites Lima ya huérfanas del apoyo de sus gentes y con escasa capacidad militar defensiva frente al avance ayacuchano, a abandonar sus centros ceremoniales de «Cajamarquilla», «Catalina Huanca», «Maranga», «Huaca Pucllana» y el «Templo Viejo», este último, de Pachacámac. 

El análisis de los vestigios dice que los Lima planearon y ejecutaron el fin de su ocupación de sus espacios públicos, cumpliendo minuciosamente sus tradiciones para ese fin: rellenaron intencionalmente los patios y recintos de la cima de sus edificios y sellaron los accesos con pircas de adobe, bloques de greda o piedra.

Es un hecho que el abandono de sus centros ceremoniales sucedió cuando ya circulaban vasijas y textiles adornados con diseños wari y nasca, de los estilos «viñaque», «pachacámac» y «atarco», a tal punto que en los talleres limas ya se reproducía esa alfarería

Después del abandono, sucedió otro mega El Niño, según datos provenientes de dos sitios de la zona media:

De la margen derecha, de la ciudad de «Cajamarquilla», específicamente de rastros de inundaciones en el conjunto «Edificios Tello», fechados relativamente en el Horizonte Medio.

 

Panorámica del Edificio “Tello”, en la ciudad lima de Cajamarquilla

 

De la margen izquierda, del centro ceremonial monumental «Catalina Huanca», específicamente de sus edificios 6 y 7, en los cuales fueron encontrados enormes cúmulos de sedimentos pluviales que quedaron depositados después de que todo el sitio había sido abandonado entre los años 700 y 750 d.C.

La segunda fase del final de los limas fue la anexión de su territorio – no se sabe si en forma cruenta o incruenta – por las huestes waris que habrían descendido hacia la costa desde Huancavelica y Junín ocupando los valles de Cañete, Chilca, Mala y Lurín para apoderarse y asentarse, primero, en Pachacámac, desde donde   ocuparon progresivamente toda la costa central, antes de marchar sobre los Recuay, en el Callejón de Huaylas, Ancash.  

Los investigadores solo alcanzan a sospechar que la mayoría de los curacas limas se habrían sometido pacíficamente a los waris a cambio de seguir detentado sus fracciones de poder en el contexto del nuevo estilo de vida, organización política, religión, vocaciones arquitectónicas y constructivas de los invasores.

Esta historia transcurrió aproximadamente entre los años 690 y 780 d.C. lapso que fue la última fase de la  ocupación Lima del Maranga y de sus otros sitios.

La última ocupación de «Huaca 20», o Lima Terminal y el inicio de la presencia de la alfarería Nievería no tienen fechado preciso. Solo hay la hipótesis de que corresponde al Horizonte Medio A, tiempo de la agonía de los Lima.

Por todos estos vacíos y claroscuros, la investigadora Ana Mauricio, ha advertido que el estudio del abandono post mega El Niño de los más importantes sitios lima en las zonas media y baja de los valles Rímac y Lurín, es un aspecto clave que está pendiente en la arqueología peruana.  

Pero, en el caso de «Huaca 20» los vestigios indican que no fue abandonada después de la catástrofe ambiental ni durante el colapso de la Sociedad Lima.

Por el contrario, le dieron otros usos a raíz de cambios en todo el Complejo Maranga y en la estructura social, económica y política de los limas en la parte baja del valle del Rímac: sus moradores dejaron de pescar y marisquear y siguieron en el sitio hasta bien entrado el Horizonte Medio, aproximadamente hasta el el 800 d.C.

Por ahora, no se sabe por qué el sitio fue transformado en cementerio y por qué después construyeron obras más complejas en un contexto de importantes cambios y transformaciones sociales, políticas y económicas y la aparición de la cerámica Nievería.

 

Restos de Huaca 20, en el complejo arqueológico Maranga

 Vestigios de otro Mega El Niño en Cajamarquilla

En su libro, Rito y Economía en Cajamarquilla, Rafael Segura Llanos, dice que por lo menos el conjunto arquitectónico Julio C. Tello fue construido acelerada y continuamente, proceso que se truncó en su sexta y penúltima fase constructiva,  a causa de aluviones muy destructivos y fuertes sismos  que obligaron a su abandono, luego del cual, ya durante el dominio wari, varios de sus edificios, entre ellos el “Tello”, fueron convertidos en cementerios

Ocurrió que, por su emplazamiento próximo al curso principal de la quebrada de Jicamarca para asegurar su abastecimiento de agua, toda la ciudad estuvo expuesta a los estragos de El Niño. Las investigaciones han revelado que, efectivamente, las inundaciones fueron habituales en el lugar, a veces con consecuencias devastadoras.

 

Espacios ortogonales en la segunda ciudad de barro
de Cajamarquilla, de la Cultura Lima,  después de Chan Chan.

Ana Mauricio anota que los daños sufridos por el edificio “Tello” corresponden al periodo Lima Tardío, fechados relativamente en el Horizonte Medio por el propio Segura y además por Mogrovejo y Makowski. 

El otro mega El Niño en Catalina Huanca

Durante la etapa Lima Medio, los limas construyeron sus edificios de Maranga, Huaca Pucllana y Copacabana.

En la etapa Lima Tardío, los limas levantaron la ciudad de «Cajamarquilla» y el centro ceremonial Catalina Huanca, tras concebirlos como proyectos constructivos planificados que ejecutaron desde inicios del Horizonte Medio. Ambos fueron complejos ceremoniales monumentales hechos como grandes obras públicas cuya construcción avanzó en paralelo con los cambios político–sociales que se daban en la sierra sur ayacuchana y que desembocaron en la transformación de la Cultura Huarpa en el Imperio Wari.

Escondido centro ceremonial monumental

Los arqueólogos Erik Maquera y Milagros Esteban, en su informe   Investigaciones arqueológicas en Catalina Huanca, un asentamiento de la sociedad Lima del Horizonte Medio, consideran que «Catalina Huanca» no fue una ciudad ni ciudadela, sino un enorme centro ceremonial de culto y administración, por el énfasis de su arquitectura hacia lo ritual y su enorme extensión de unas 30 hectáreas, en una quebrada escondida, con accesos muy controlados, a lo que se suma el gran tamaño de sus plazas delanteras para recibir numerosos asistentes. 

 

Así ha puesto la codicia y la ignorancia humana a los importantes
vestigios del centro ceremonial Catalina Huanca, en Ate.

 El final de Catalina Huanca

Maquera y Esteban, están seguros de que entre los años 700 y 750 d.C., ocurrió el colapso de la Cultura Lima, apoyados en cálculos de los arqueólogos Patterson, Mogrovejo, Makowski y Kaulicke.

Como parte de esa aciaga etapa, los edi­ficios 6 y 7 de «Catalina Huanca» fueron abandonados y recubiertos con un relleno de clausura, producto del desmantelamiento de sus estructuras para que, intencionalmente, tuvieran la apariencia de montículos naturales.

Sacrificios humanos.

La intencionalidad quedó registrada en el hecho de que, sobre el relleno de clausura de su edificio 7, fueron enterrados 21 cadáveres de personas presuntamente sacrificadas y en el edificio 6, al menos, los restos de tres individuos más fueron recuperados. Esos individuos fueron sepultados con las manos atadas con cuerdas a sus espaldas y a sus cuellos.


Estratigrá­ficamente los sacrificados corresponden a inmediatamente después de la clausura de los edifi­cios y dos de ellos tenían ofrendas de cerámica lima tardío.

Como una ocurrencia después de los sacrificios humanos y de su abandono total, también fueron detectados sedimentos de limo generados por grandes inundaciones y huaycos, los que terminaron depositados en los patios con 1,5 metros de grosor, como consecuencia de un evento de El Niño y terremotos que debieron suceder entre los años 700 y 750 d.C. Estos rastros han sido hallados también en el «Templo Viejo» de Pachacamac y en «Cajamarquilla».

Estos datos son importantes, porque muestran que las intensas y prolongadas lluvias, con desbordes, inundaciones y huaycos, productos del Fenómeno El Niño, registrados durante la primera mitad del siglo VIII, fueron posteriores al colapso Lima y, por lo tanto, no fueron su causa.

Razones del abandono, misterio sin resolver

Dos fechados radiocarbónicos obtenidos de fogones de la última fase de construcción del edificio 6 de «Catalina Huanca» y ocho fechados similares obtenidos de tumbas intrusivas posteriores a su clausura, indican con cierta precisión que este edificio fue abandonado alrededor del año 700 d.C., luego de lo cual sus ruinas fueron reutilizadas como cementerio hasta el año 1 000 d.C. No hay fechados de los demás edifi­cios de Catalina Huanca, pero se sospecha que todo el asentamiento fue abandonado al mismo tiempo.

Con base en el examen detallado de «Catalina Huanca» y, en particular, de sus edificios 6 y 7 Maquera y Esteban han definido el inicio, desarrollo y ­final de su construcción y de los procesos políticos de la sociedad Lima Tardío, así como de lo que ocurrió después en el valle medio del Rímac durante el Horizonte Medio 2, 3 y 4.

Los investigadores explican que el diseño de «Catalina Huanca» reflejó totalmente la función política–social de la arquitectura monumental, de garantizar el mantenimiento del orden social y su estructura de poder, ratificada también mediante fiestas y banquetes masivos. 

Y advierten que esta función arquitectónica primordial cesó abruptamente a comienzos del Horizonte Medio 2, cuando los limas clausuraron sus ciudades y centros ceremoniales con ritos de sacrifi­cios humanos.

Hasta hoy este trance solo ha sido registrado y mencionado unánimemente, sin que nadie consiga dilucidar sus causas.

Esto es un gran vacío en nuestra prehistoria, teniendo en cuenta que los daños producidos por un probable segundo mega El Niño no fueron la causa del abandono del asentamiento y por lo tanto no deben asociarse, necesariamente, con el colapso de la entidad política Lima.

 

Grandes espacios para ritos en el edificio 7 del centro ceremonial Catalina Huanca

 La reutilización como cementerio del edificio 6 de «Catalina Huanca» por una población local del Horizonte Medio 2, 3 y 4 señala una continuidad cultural, a pesar de la adopción de rasgos culturales wari. 

 EL OCASO MOCHICA

La cultura mochica desapareció alrededor del siglo VIII d.C. principalmente por un colapso ecológico provocado por intensos componentes de un mega fenómeno El Niño, entre ellos sequías prolongadas, que destruyeron su infraestructura agrícola. Esta crisis ambiental generó inestabilidad social, pérdida de fe en sus líderes y una posterior superposición del emergente Imperio Wari. 

No obstante, la arqueóloga Ana Cecilia Mauricio, magister en Estudios del Clima y profesora del departamento académico de Humanidades de la PUCP, dice en una reciente entrevista publicada por la agencia informativa INFOBAE, esta versión no es cierta y oculta la capacidad de organización y prevención que tuvieron los antiguos peruanos para afrontar este tipo de eventos. Mauricio asume que, si bien El Niño impactó contra los mochicas y otras sociedades, “no podemos decir que este causó su desaparición. Eso no es exacto”.

 

Los mochicas resistieron al mega El Niño, pero sus corrosiones político-sociales-económicas, los derrumbaron

Según sus conocimientos, en la «Huaca de la Luna» hubo sacrificios humanos de guerreros durante un mega El Niño, luego de los cuales fue clausurada y reemplazada por un edificio nuevo más pequeño, debido a un cambio en la religión y en la elite en el poder que dejó de ser sacerdotal y fue reemplazada por una secular quizá militarista.  “Pero, el fenómeno El Niño no causó que la gente abandonara las huacas de Moche. Hay evidencia de que el sitio siguió siendo ocupado más allá del 850″.

La arqueóloga de la PUCP señaló que se sabe que en algunos sitios El Niño destruyó edificios importantes como templos y ciudades. Sin embargo, también hay evidencias de que estas mismas sociedades crearon una serie de mecanismos para protegerse de los impactos de un fenómeno de este tipo, mediante una política de prevención, de destinar recursos, tecnología e investigación hacia eso”. Obviamente, parte de esa respuesta también era religiosa y tuvo que ver con los sacrificios humanos”.

Sobre el caso moche determinó que la caída de los Moche fue progresiva. Cuando terminó la aceptación popular de su cultura material e ideológica, aparecieron los Chimú y los Lambayeque. “Es decir que un régimen fue sustituido por otro y vaticinó que, probablemente ocurra algo parecido con nuestra República, es lo que sucede con todos los regímenes políticos, económicos y sociales”, remarcó.

 

La Huaca de la Luna fue abandonada y
construyeron una más pequeña, a causa de El Niño.

 

Causas principales de la desaparición

·         El segundo mega El Niño (intensas y prolongadas lluvias y periodos intermitentes de sequía de 30 años) habría comenzado a finales de la centuria de los 700, siglo VI.

·         Estos fenómenos naturales devastaron la agricultura de la costa norte peruana y agravaron la grave crisis política y social que, con incapacidad enfrentaban las élites teocráticas mochicas, sin poder manejar la supuesta pérdida del favor divino ante una hambruna que golpeaba más al grueso de la población, pero no a las clases dirigentes que seguían disfrutando en medio dela escases de alimentos.

·         Esto provocó rebeliones internas y el abandono de centros urbanos como las ciudades de Pampa Grande, en Lambayeque y Galindo, en La Libertad, valle del Moche.

·         La ineficacia de masivos sacrificios humanos, incluso de niños, en un desesperado intento de los gobernantes de conseguir la clemencia de los dioses.

·         Una serie de guerras entre curacazgos con indicadores recuperados por la arqueología que muestran que los mochicas, tras abandonar sus antiguos asentamientos, crearon otros nuevos, donde las enormes huacas de antaño fueron reemplazadas por fortalezas. Al haber perdido la autoridad y el control sobre su pueblo, los jefes mochicas se enfrentaron entre sí en una feroz lucha por el control de los escasos recursos que quedaban en la zona.

·         La creciente influencia Wari que se presentaba como el nuevo rostro del poder que genera bienestar y aporta bienes provenientes de la sierra.

·         Finalmente, en la centuria de los 800 los asentamientos mochicas fueron abandonados y la cultura se desintegró en sociedades pequeñas.

EL NIÑO CONTRA LOS CAJAMARCA Y LOS RECUAY

Para tener una visión panorámica de eventos de El Niño en las demás culturas del Intermedio Temprano, hay que anotar que solo hay indicios de que el mega evento del 600 y otros hasta el 1 000 d.C.) impactó contra la cultura nor andina «Cajamarca», aunque con menor intensidad que en la costa norte.

En la sierra norte las lluvias intensas afectaron a la agricultura lo que redujo la producción de alimentos, generó inestabilidad social y obligó a una mejor adaptación mediante el manejo del agua más eficiente.

Durante el Horizonte Medio, los cajamarcas cayeron bajo control directo del Imperio Wari, pero, persistieron durante este periodo con su estilo cerámico característico de caolín, hasta que en el periodo Horizonte Tardió junto con su aliado Chimock o Chimú, fue derrotada militarmente y sometida por los del Tahuantinsuyo.

 

Por otro lado, en la sierra de Ancash, el impacto contra los recuay, fue indirecto en forma de inestabilidad climática regional y la alteración de sus redes de interacción con los mochicas de la costa de la Libertad y Ancash.  

El mega El Niño en la costa registrado hacia el 600 d.C.) al desestabilizar las sociedades costeñas boqueó las rutas comerciales entre la sierra y la costa.

En el Callejón de Huaylas, hay indicios que el régimen de lluvias se alteró y posiblemente ocurrieron periodo de sequía en zonas específicas, lo que afectó la agricultura de altura y la ganadería de camélidos de los Recuay.

Pero esta población pudo adaptarse a las malas condiciones impuestas por sucesivas sequías, aunque quedo en una situación muy debilitada económica y militarmente que poco pudo hacer ante la presencia invasiva de los waris ayacuchanos, quienes implantaron el dominio de su imperio. 

FIN

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