domingo, 19 de abril de 2026

 

 

HUACA PUCLLANA, TESTIMONIO DE LA
CULTURA LIMA, CERCANO Y DESCONOCIDO


La monumentalidad de Huaca Pucllana


Huaca Pucllana tiene una historia impresionante y la cuento. Son los vestigios de lo que fue uno de los asentamientos principales de antiquísima Cultura Lima, la segunda sociedad compleja que surgió en los valles de Chancay, Ancón, Chillón, Rímac y Lurín. Paradójicamente, a pesar de que sus testimonios están en la punta de la nariz de la población limeña y de que los arqueólogos la han investigado intensamente, la mayor parte de los casi 12 millones de habitantes capitalinos ni siquiera saben que existe.

Pucllana, está ubicada en el distrito de Miraflores y estuvo abandonada mucho tiempo, pues la ignorancia y el desinterés de los peruanos modernos por su prehistoria no solo es grande; es inmenso.  La convirtieron en basurero y una de sus zonas hasta fue usada para carreras de motos de campo. Eso se corrigió, en parte, desde 1981, cuando recién empezó su investigación en regla.

Su área actual es de cerca de seis hectáreas; pero, su configuración original abarcaba el triple de esa extensión con edificios de menor tamaño que fueron destruidos para hacer casas, calles y parques.

Inicialmente, destacados arqueólogos extranjeros solo le echaron un vistazo, pero, nada más. Los alemanes Ernst Middendorf, en1894 y Max Ulhe, en 1910.  El peruano Julio C. Tello la llamó «Waka Juliana» y se cree que escribió una referencia, que nunca publicó. El cura católico Villar Córdova (1935), los arqueólogos Alfred Kroeber (1954) y Thomas Patterson (1966), también la inspeccionaron y solo recogieron algunos pedazos cerámicos que hallaron tirados por ahí.

Luego cayó en abandono y las inmobiliarias y hasta las autoridades municipales empezaron a depredarla. Tello se opuso, pero no le hicieron caso. En 1951, en son de salvataje, José Casafranca empezó a excavar. Recién en 1967 empezó el rescate de lo que quedaba.


Modernidad y prehistoria

Etapas de ocupación

Pucllana se encuentra dividida en dos sectores:

Sector A, que incluye el edificio principal, el complejo noreste y la bajada adyacente en donde se realizaban actividades de culto como ritos y sacrificios en veneración de sus deidades; en este sector están también las residencias de los sacerdotes gobernantes.

El Sector B comprende la zona administrativa conformado por recintos, pasadizos, patios con rampas, banquetas y depósitos de ofrendas destinados a las labores públicas y de gobierno de la población. En este sector también se realizaban actividades de intercambio que debieron ser frecuentes.

El sitio tuvo tres ocupaciones prehispánicas:

i)        La original Lima, del 400 al 700 d.C., aproximadamente, durante el Intermedio Temprano o de los desarrollos regionales. El arqueólogo Hernán Silvera La Torre, en su artículo, Buscando rastros de una actividad ritual en Huaca Pucllana, dice que, probablemente la construcción de su edificio monumental comenzó en el año 500 d.C.

ii)       La ocupación Wari como cementerio de sus funcionarios imperiales, del 700 al 900 d.C., con ofrendas y testimonios de sacrificios de adultos y niños y, finalmente,

iii)      La presencia ychsma, entre los años 1 000 y 1 532, durante el Horizonte Tardío, tiempo en que el sitio siguió siendo utilizado como cementerio con una aldea instalada en su derredor.

Al llegar los incas, encontraron a Pucllana abandonada y la consideraron una «Ñawpa Llacta» sagrada, o «pueblo viejo». Sobre el tiempo de la ocupación española, María Rostworowski ha corroborado con documentos que a fines del siglo XVI el sitio estaba registrado como propiedad del curaca Pedro Chumbi Charnan, señor de Huatca, quien declaró ante el registrador colonial que el sitio, en ese tiempo, tenía por nombre Pullana o Puliana

Durante su funcionamiento como centro ceremonial de la cultura Lima, Huaca Pucllana fue contemporánea de otros sitios como Maranga, Cajamarquilla, Pachacámac, Catalina Huanca, Copacabana, Cerro Culebra y otros.

Estatus político

Silvera la Torre plantea que Pucllana fue el centro de un curacazgo que, junto con otros grupos similares de los valles de Lurín, Rímac, Chillón y Chancay compartían una misma tradición o costumbres sociales, económicas y religiosas y aplicaban los mismos patrones productivo, de asentamiento, arquitectónico, constructivo, alfafero y fúnebre, expresando una homogenización que ha permitido reconocerla como la cultura Lima.

Algunos investigadores creen que esta especie de federación de curacazgos logró avances notables en su institucionalización, de tal modo que plantean que los limas estaban en camino de convertirse en un estado.

Cada curacazgo tenía un gran edificio ceremonial administrativo y de culto que operaba como una suerte de capital semi urbana zonal o centro de poder que administraba toda la producción de la zona. Los pobladores se dedicaban a la agricultura con riego por gravedad mediante canales derivados del rio Rímac; también pescaban y marisqueaban como actividades de subsistencia muy importantes que realizaban en la línea litoral y en el mar utilizando embarcaciones hechas de totora.

El edificio principal

Este edificio está compuesto por siete plataformas superpuestas escalonadas de planta rectangular, con rampas de acceso en zigzag, pasadizos y está orientado de suroeste a noreste. Tuvo tres fases constructivas:


Técnica del librero con adobitos en Pucllana

La primera, corresponde a la etapa Lima Medio, cuando construyeron los tapiales. En la segunda, usaron adobes paralelepípedos cuadrangulares a fines de Lima Medio.

En la tercera y última fase, en la fase Lima Tardío, usaron los adobitos y la técnica del librero con la que completaron el edificio, desde cuya cima ​los jerarcas dominaban el paisaje y podían administrar a la población y ejercer su control religioso.

Su construcción habría empezado lentamente en el año 200 d.C. con base en muros de tapiales o adobones. Las plataformas subsiguientes son de paredes de «adobitos» rellenadas con cantos rodados y arena. Su altura es de 25 metros. Tiene varios patios, plazas y recintos.

En su actual cima hay patios y otros recintos escalonados pintadas de amarillo. Para sus remodelaciones y ampliaciones, sus ocupantes destruían muros y rellenaban ambientes.

No obstante, siguiendo una vieja tradición que data del periodo Precerámico Tardío con vigencia hasta el periodo Intermedio Temprano, los limas también remodelaban sus edificios en función de sus actividades ceremoniales, así como para entregar ofrendas de artefactos y sangre a sus divinidades.

Clausuraban recintos, patios, escalinatas, altares, murales y los reemplazaban por nuevos, sin o con nuevos diseños. Se sospecha que los limas también remodelaron Huaca Pucllana con ocasión de ascensos de nuevos curacas.

El crecimiento del edificio se realizó de sur a norte y en forma vertical, alcanzando su máxima altura en la tercera fase constructiva.

Remodelación con sangre y muerte

Las modificaciones del edificio eran precedidas por ritos que incluían sacrificios humanos, banquetes, perforación de hoyos para la entrega de ofrendas y rotura de vasijas. Se sospecha que hacían todo eso en agradecimiento a sus dioses por el bienestar del que gozaban o para unir fuerzas frente a diversas amenazas. Esas actividades han sido fechadas en los últimos 200 años de la ocupación Lima, hasta su abandono ante la invasión wari. 

El arqueólogo peruano Nilton Ríos Palomino, en su investigación Evidencia de rituales de clausura y renovación arquitectónica en una plaza de Huaca Pucllana , expone la remodelación de una plaza ceremonial de Pucllana, ubicada en la zona norte del sitio, durante el inicio del Horizonte Medio, descubierta con excavaciones que dieron con grandes rellenos de desechos constructivos.

Hasta la fecha, en Pucllana han sido encontradas cuatro grandes acumulaciones de este tipo, compuestas por pedazos de cerámica, huesos de pescados, mamíferos, aves, restos de moluscos, semillas y desechos líticos Están cerca de patios o plazas o sobre rampas y muros clausurados.

El primer relleno estaba en el lado este del centro ceremonial, en una antesala hacia una rampa que va a la plataforma II. Aquí hallaron también osamenta humana de personas que fueron sacrificadas durante y después del entierro o clausura del espacio. El segundo cúmulo fue hallado al noreste de la plataforma II. El tercero, fue ubicado al noreste de la gran plaza que tiene banquetas, sobre la superficie de un patio y fue colocado antes de la construcción de otra plaza pintada de amarillo.

Remodelación estilo Lima

El cuarto relleno fue encontrado en una gran plaza con banquetas sobre una rampa que interconecta a otra plaza a desnivel y es el escenario de los hallazgos de Ríos Palomino. 

Este último relleno fue colocado en tres momentos. El primero fue de mayor magnitud y significado.  Presentaba abundantes pedazos de cerámica, de huesos de pescado, de aves, camélidos, posiblemente venados, de roedores, batracios, quirópteros, restos de moluscos, crustáceos, de plantas y de piedra. También, muchos pedazos de adobes, de enlucidos y de banquetas. 

La Gran Plaza con Banquetas tuvo seis etapas de construcción.

En la segunda, se depositaron los desechos sobre la rampa para la construcción de dos espacios abiertos, uno rectangular (71,8 x 21,8 m.), con 70 postes en su interior y otro en forma de «L», emplazado en la parte alta (80 x 23,5 m.)

Hacia el oeste fue hallado otro ambiente rectangular (51,7 x 9,3 m.) a modo de corredor que estuvo techado pues tenía 28 hoyos para postes, lo que fue desmontado al clausurar la plaza.

El estudio del lugar señala que este ambiente era el más importante, pues fue el escenario de actividades significativas, como el «ritual de los hoyitos», que consistía en humedecer la superficie de un piso, perforarlo con una vara, colocar en la cavidad ofrendas de objetos como cuentas, abalorios, fragmentos de cuarzo y sellar las oquedades. También hacían hoyitos sobre banquetas y en los muros.

Las plazas con banquetas alcanzaron su mayor variedad en la tercera fase constructiva de Pucllana (cerámica Lima 7, 8, 9 y el estilo Nievería). Las banquetas, fueron espacios de mayor jerarquía en la configuración espacial. Esto habría ocurrido en el año 578 ± 44 d.C. Pero, entre la segunda y tercera etapa de construcción cambió el patrón arquitectónico de la plaza y desaparecieron las banquetas y los ambientes fueron reducidos para albergar menos personas.

Los rituales

Nilton Ríos ha establecido que la remodelación de la plaza implicó siete actividades rituales que congregaron a muchas personas y constituyeron todo un acontecimiento tal vez regional.


 Representación coreográfica del ritual de pago a la tierra - pagapu

La primera fue el acondicionamiento del espacio para un gran banquete.  Designaron lugares para acumular, seleccionar, destazar, limpiar insumos (Alpacas, llamas, venados, pescado - tiburón y mariscos, maíz, papa),  cocinar los alimentos, elaborar artefactos, refaccionar muros, banquetas, pisos y perforar hoyos de ofrendas.  

La segunda actividad fue el banquete en sí, en un ambiente festivo, pero ceremonial, con visos de sacralidad. Además de los jerarcas y sus invitados especiales, participaron los aportantes de los insumos: pescadores, agricultores, ganaderos, comerciantes y artesanos, asó como feligreses en general para la posterior mano de obra.

Se estima que pudieron concurrir no menos de mil personas, siempre y cuando el consumo se hubiera desarrollado en una sola oportunidad.

Un alimento principal debió ser la chicha, otros líquidos sustanciosos y, probablemente, sustancias alucinógenas. No se sabe cuánto tiempo duró el banquete y si participaron las élites de otros asentamientos.

Se cree que después del banquete se procedió a romper vasijas consagradas como ofrendas.

La tercera actividad fue la limpieza de los deshechos del banquete – restos orgánicos, utensilios alfareros, líticos y toda la parafernalia utilizada– fueron lanzados desde la parte alta de la rampa, mientras músicos entonaban temas con antaras. También fueron arrojadas cuentas de moluscos, de huesos de aves y fragmentos de minerales exóticos.

La cuarta actividad fue el incendio de grandes proporciones, provocado para quemar todos los restos de servicios y estructuras provisionales. El fuego habría durado varios días. La quemazón puede visualizarse hasta hoy en las superficies de pisos y muros. Es posible que el siniestro haya sido acompañado con música, oraciones, cánticos, gritos, etc.

La quinta actividad fue la limpieza de las instalaciones interiores de la plaza. Los desechos fueron arrojados sobre la primera deposición de materiales descartados. 

La sexta actividad fue un gran acto destructivo de la edificación: muros, banquetas y estructuras provisionales fueron destruidos.

La séptima y última actividad fue el uso provisional de la plaza para algunas tareas hasta que con un relleno de gran envergadura de grava y arena fueron clausuradas todas sus instalaciones.



Recreación de entierros

Otros hallazgos

En el curso otras investigaciones, en la zona sur de la cima fueron halladas varias tumbas de personajes de la elite Lima, adultos y niños, colocados en camillas con escaso ajuar funerario. 

De la fase II de Pucllana, fueron hallados los contextos funerarios de un adulto varón, dos mujeres y cuatro niños los que fueron enterrados hacia el final de la fase, antes del relleno del edificio. 

Después, fueron encontrados tres entierros dobles en los que, al lado del individuo principal estaba otro sentado al costado o sobre aquél, como acompañante con dos de sus vasijas asociadas del estilo Nievería y otras, típicas del estilo Lima Tardío. Sin embargo, la mayor parte de los restos humanos hallados corresponden a sacrificios humanos.

Una sepultura colectiva, encontrada en la plaza grande, contenía los restos de 26 mujeres sacrificadas, no se sabe por qué ni para qué. Solo se sospecha como motivo el ritual de reconstrucción por el ascenso de un nuevo curaca. En menor número también eran sacrificados varones y niños.

Sacrificios extremadamente violentos

El análisis de las osamentas ha revelado que mataban a los elegidos con mucha violencia y arrojaban sobre sus cadáveres pedazos de vasijas de gran tamaño decoradas con motivos marinos, rotas intencionalmente.

En el año 2007, en la quinta plataforma fueron hallados restos de dos humanos, un varón y una mujer sacrificados, cuyos cuerpos fueron utilizados como relleno constructivo de una remodelación, antes del abandono del sitio.

El varón estaba sobre una camilla de cañas en posición decúbito dorsal teniendo cerca una olla con cuello sin decoración con un mate adentro y una cesta de junco. Su vestimenta era de una mejor elaboración que las de la mujer y presentaba huellas de lesiones en combate. A unos treinta centímetros sobre él estaba la mujer, en posición decúbito ventral, extendida, con sus manos cubriendo su rostro, sin restos de vestimenta. Tenía huellas de parto y signos de intenso trabajo textil en las manos.

En el 2010 fue recuperado el entierro de un hondero Lima, es decir de un guerrero. 

Centro de culto al mar y al tiburón

Los limas fueron un pueblo, básicamente, de litoral. En gran parte fueron pescadores. Por eso edificaron Huaca Pucllana como centro ceremonial en homenaje o culto al mar que está a poca distancia y fue representado por el tiburón, otros peces, lobos marinos y anguilas, cuyos dibujos fueron encontrados en ceramios recuperados en el lugar.


Cerámica con motivo del tiburón

Por eso, el ícono del tiburón es constante en las vasijas relacionadas con los cambios arquitectónicos realizaos en la estructura. Una de ellas es un cántaro de gran tamaño con la figura de un tiburón que fue colocado sobre el piso de un recinto que después fue sellado como parte de una remodelación.

Los de Pucllana también consumían mucha carne del escualo, pues en sus basurales han sido hallados considerables cantidades de restos de esta especie después de nutrir banquetes rituales. El ícono del tiburón también aparece en textiles de ajuares fúnebres.

Se sospecha que los banquetes con tiburón fueron reuniones rituales a las que asistían solo jerarcas y sus allegados porque estaban vinculados a la práctica de sacrificios de mujeres.

Además, en los pequeños agujeros de 20 centímetros de profundidad encontrados en la plataforma de la cima, depositaban pescado, en especial pedazos de tiburón y moluscos como ofrendas a las deidades​

La narrativa de la cerámica

José Ccencho Huamaní, uno de los consagrados investigadores de Huaca Pucllana, dice en el informe, Tradición y cambios en la cerámica lima de Huaca Pucllana, que la construcción y ocupación del sitio por la Sociedad Lima, abarca solo 120 años entre los años 530 y 650 d.C.

Para detectar los cambios experimentados por la cerámica Lima en la huaca, Ccencho correlacionó dos referencias: una secuencia constructiva del edificio y la clasificación y toda la alfarería recuperada mediante las excavaciones arqueológicas de la doctora Isabel Flores, en cinco alfares Pucllana: Naranja, Gris, Marrón y Fino y Nievería.

Cerámica naranja



Gran colección alfarera del Museo de sitio Pucllana

La secuencia constructiva que Ccencho empleó, es:

·         Fase I, del 530 a 570 d.C., con tres sub fases, temprana, media y tardía. De esta última sub fase fueron analizadas dos vasijas rotas en ritos.

·         Fase II, 545 a 585 d.C., también con tres sub fases. De la sub fase tardía, fueron estudiadas 4 155 pedazos de cerámica y 4 ollas de tumbas de hombres y de una mujer.

·         Fase III, 551 a 600 d.C., también con las mismas tres sub fases. De la sub fase temprana fueron analizados 2 200 pedazos de cerámica de la Plataforma VII y 5 vasijas de la Plataforma V. de la sub fase media 6 073 fragmentos de cerámica, de la antesala del ingreso al edificio principal entraron en el estudio. Y lograron reconstruir dos ollas y un cuenco. De la sub fase tardía, fueron analizados 3 cántaros y un plato cuchara rotos exprofesamente, 16 949 pedazos de cerámica de desechos y 3 vasijas destruidas también intencionalmente, recogidos del Complejo Noreste. Fueron estudiados otros 950 de la Plataforma VI y también se usó el análisis de Huayta Montoya, respecto a 2 349 fragmentos. 

·         Fase IV, al 650 d.C., fueron estudiadas 212 fragmentos de la Plataforma VI.

Después de la última fase, solo siguió la llamada ocupación final y el abandono del sitio.

Progreso constructivo y la llegada del imperialismo

De todo lo anterior, Ccencho Huamaní concluye que todos los alfares Pucllana Naranja, Gris, Marrón y Fino, fueron vigentes en toda la ocupación del sitio, y el alfar «Pucllana Nievería» apareció solo en la sub fase tardía de la Fase Constructiva III y se mantuvo hasta el final con los demás alfares.

Los alfares sufrieron solo cambios tecnológicos, morfológicos, decorativos y de uso, porque los pucllanenses no abandonaron por completo su tradición primigenia.

Ccencho también afirma que los cambios en la arquitectura de Pucllana estuvieron relacionados con las modificaciones de la cerámica, de lo cual deduce que hubo tres momentos de comportamiento totalmente distintos en la sociedad Lima.

El primero, durante las Fases Constructivas I y II, los arquitectos e ingenieros civiles pucllanenses solo fueron capaces de construir un edificio de tamaño pequeño, en un marco de predominio de la cerámica Pucllana Naranja, con pasta de pocos temperantes, pero con figuras de trazos bien ejecutados. Las formas de las vasijas fueron cuencos y pocos cántaros de gran dimensión. Esto podría implicar que los trabajos que se realizaban tanto para la construcción como en la cerámica se ejecutaban a poca escala, en mayor tiempo para contar con participación de especialistas.

El segundo momento corresponde a la Fase Constructiva III: el edificio alcanzó un tamaño monumental y fue creciendo con el tiempo. En esta fase, el alfar Pucllana Naranja pasó a usar pastas con más temperantes, la decoración tuvo trazos mal ejecutados y la producción fue mayormente de cántaros de gran dimensión. En la sub fase tardía de la Fase III, apareció el alfar Pucllana Nievería, elaborado por especialistas. Esto implica que la construcción y la alfarería se realizaban rápidamente y con mayor personal.

El tercer momento se corresponde con la Fase Constructiva IV, durante la cual los constructores redujeron el grosor de los muros y el volumen de los espacios, hasta que cesó drásticamente la construcción monumental y, a la vez, empezó el abandono del asentamiento. La cerámica continuó con el comportamiento anterior, pero la vajilla del alfar Pucllana Nievería decayó en calidad y asumió formas y figuras relacionadas al dominio Wari, lo que significaba que los imperialistas estaban ejerciendo su dominio.

La cerámica recolectada en Huaca Pucllana se caracterizó también por el uso de tres colores: rojo, blanco y negro, motivos marinos como tiburones, olas, lobos de mar, anguilas, pulpos.

La dieta de sus habitantes incluía productos marinos, maca, maíz, frejoles, etc.

El hallazgo de huellas plantares de hombres de Pucllana, permitió determinar que su estatura máxima fluctuó entre 1.50 hasta 1.60 ms.

No se han hallado restos de viviendas de gente común.

Control de la pesca, el agua de riego

Huaca Pucllana fue, sin duda, un centro administrativo y ceremonial de la zona sur de la margen izquierda del Valle del Rímac, tal vez con jurisdicción hasta los humedales de Chorrillos. Su fuente de agua dulce principal era el río Surco, ramal izquierdo del Rímac, que también permitía agricultura circundante. El curaca lima de Pucllana controlaba la pesca en la bahía próxima de Chorrillos, el suministro de agua de riego y el aprovechamiento de las lomas circundantes, así como el paso hacia los pantanos detrás de Lomo Corvina y hacia el valle de Lurín, en particular hacia la Tablada y Pachacámac.

Museo de Sitio

El Museo Pucllana comenzó en 1984. Contiene piezas recuperadas desde 1981, una sala de exposición. Brinda el servicio de circuito de visitas a la zona arqueológica y a un parque de flora y fauna nativas. FIN

 

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