LA
RELACIÓN DE ODIO RELIGIOSO ENTRE
LA INDIA Y PAKISTAN Y LA GUERRA POR EL AGUA DULCE
Por ELMER OLORTEGUI RAMIREZ
El 22 de abril de 2025, estalló el sexto conflicto
armado entre el Estado Islámico de Pakistán y la República de la
India, nombrada en su idioma oficial hindi como Bhārat Ganarājya.
En síntesis, se trata de una confrontación
permanente cuya raíz es el odio religioso entre los profesantes del
islam y del hinduismo, que tiene su origen las numerosas y sucesivas invasiones
al sub continente por parte de fuerzas imperiales asiáticas.
No obstante, el objeto material de la
guerra es la disputa por la región de Cachemira (región donde nace el rio Indo) dividida bajo soberanía pakistaní, india y China, luego de la independencia de 1947.
Pakistán la reclama la parte india arguyendo que su población es mayoritariamente islamista.
Pero en realidad teme la aspiración encubierta de la india de represar el rio
Indo para tomar así el control de sus aguas, de la cual depende la existencia
de Pakistán.
En resumen, se trata de una confrontación por
el recurso agua dulce, acicateada por el odio religioso.
Más del 95% de la población profesa el islam (el
80% de esta cifra, asume la ortodoxia sunnita y el 20%, la chiita).
Solo el 2% practica el cristianismo y el 1,6% el
hinduismo; el resto pertenece a pequeñas sectas.
En este contexto, el estado, la curia islamita
y la propia población ejerce una, a veces, violenta discriminación religiosa,
afectando la situación de los derechos humanos en el Pakistán actual
El preámbulo de su Constitución define al
estado como "secular", es decir laico, no confesional, separado de todas
las religiones y los artículos 25 a 28 implican que el Estado no discriminará,
patrocinará ni se inmiscuirá en la práctica de ninguna religión. Pero eso es
solo un decir, una declaración inconsistente, pues, por otro lado, protege en
los hechos al hinduismo al incluir los derechos religiosos como derechos
fundamentales.
Y, resulta que en la India predomina
ampliamente la religión hinduista que es practicada también como modo de
vida cotidiano, es decir como un dharma, o un modo de vida diario, por el
79,8% de su población, teniendo las demás, participaciones mucho menores:
14,2%, el islam, 2.3%, el cristianismo, 1.7%, el sijismo, 0.7% el budismo y
0.4%, el jainismo. Esto hace que en los hechos la India sea un estado casi
confesional.
La paz esporádica armada
Un dato que abona
el odio religioso es que la primera guerra indo-pakistaní de 1947-1948,
también conocida como la primera guerra de Cachemira,] estalló el 22 de octubre de 1947 pocas
semanas después de la independencia de ambas naciones, del yugo inglés.
Pakistán lanzó sus milicias tribales pastunes desde Waziristán,[] para capturar el Estado principesco de Jammu y Cachemira y evitar que su
gobernante, el maharajá Hari Singh, se uniera a la
India.[] Los súbditos musulmanes del
principado se habían sublevado en Punch apoderándose de los distritos occidentales. El maharajá se unió a
la India. Las tropas ocuparon Srinagar, la capital del estado. Ya en 1948, el
ejército de Pakistán entró en combate siendo bloqueado por los hindúes. El 1 de
enero de 1949 se firmó el alto al fuego. la India obtuvo la mayoría del territorio en
disputa.
La segunda guerra,1965
En agosto de ese año, burdamente, el gobierno
pakistaní lanzó una llamada operación supuestamente secreta llamada “Operación
Gibraltar” para infiltrar tropas en Jammu – Cachemira y provocar una
sublevación contra Nueva Delhi. Enterada de la maniobra la India invadió con
blindados a gran escala Pakistán Occidental.
La guerra duró diecisiete días. Fue el mayor enfrentamiento entre tanques,
con apoyo de infanterías y bombardeo aéreo, desde la Segunda Guerra Mundial. El Consejo de
Seguridad de las Naciones Unidas con la intervención de la entonces Unión Soviética y los Estados Unidos, decretó el alto
al fuego. .[9] Gran parte de la guerra fue librada
por las fuerzas terrestres de los países en Cachemira y a lo largo
de la frontera entre la India y Pakistán.
Con el alto al fuego, la India quedó en posición ventajosa, pero no
logró imponer un tratado definitivo.
La tercera guerra, 1971
Fue un conflicto bélico de trece días entre
India y Pakistán, que empezó el 3 de diciembre de 1971 y terminó con la capitulación pakistaní en Daca, el 16 de diciembre del mismo año, La guerra estalló
a raíz de la sublevación de los independentistas
de Bangladesh, territorio que en ese tiempo formaba parte de Pakistán y era
conocido como la provincia de Pakistán Oriental. Esta guerra supuso una gran
victoria para India y una humillante derrota para Pakistán.
Deduciendo que los independentistas eran
apoyados por la India, Pakistán lanzó cazas bombarderos contra ocho bases aéreas indias, tratando
de imitar lo que hizo Israel contra Egipto, en 1967. La India contratacó el frente oriental como en
el occidental, hasta la rendición total de Pakistán. Aproximadamente 276,500
pakistaníes fueron hechos prisioneros por el Ejército Indio.
Durante esta guerra, asesinaron a más de 300 000 civiles y violaron
a unas 200 000 mujeres, en Bangladés y, además provocaron la huida de entre ocho
y diez millones de personas a la India.
La cuarta guerra,
1999
El 26 de julio de 1999 Pakistán repitió su infiltración de sus soldados en
el distrito de Kargil, en la Cachemira India colindante con la llamada Línea de
control, que sirve de frontera de facto entre las dos naciones. Descubierta la
maniobra, la India contraatacó las posiciones enemigas hasta haciéndolas más
allá de la frontera.
Fue el primer conflicto cuando las dos naciones ya tenían ojivas
nucleares. La guerra intensificó la tensión entre ambos países e hizo que India
aumentara sus gastos de defensa. En Pakistán, el jefe del ejército, Pervez Musharraf derrocó al gobierno mediante un golpe de estado.
La quinta guerra, 2019
El conflicto entre India y Pakistán de 2019 comenzó el 14 de febrero de
ese año. Cuarenta policías hindúes murieron a causa de un ataque suicida con
coche – bomba, perpetrado por un militante de la organización Jaish-e-Mohammed,
anti hindú, en Awantipora, en Pulwama, en el maharajato Jammu - Cachemira.
El 26 de febrero, una escuadra de 12 Mirage hindúes contraatacó
bombardeando localidades del distrito pakistaní de Mansehra al otro lado de Línea
de Control (LOC) en Cachemira, informando que había destruido el campamento de
los terroristas apoyados por Pakistán. Después, las guarniciones del uno y otro
lado de la línea de control, se enfrascaron en un prolongado tiroteo.
El 27 de febrero, cazas pakistaníes bombardearon la Cachemira India.
El martes 22 de abril de 2025, al menos 26 turistas, 25 indios y un
nepalí, murieron por un ataque letal en la localidad de Pahalgam, en la
Cachemira india, luego de que tres hombres armados abrieran fuego.
La Policía de Cachemira dijo que, de las tres personas atacantes, dos
eran ciudadanos pakistaníes. Al día siguiente del ataque, la milicia llamada Resistencia
de Cachemira o Frente de Resistencia anti hindú se atribuyó la responsabilidad
del ataque contra los turistas.
El miércoles 7 de mayo, lanzó su ya repetitivo contraataque aéreo
señalando que habían bombardeado nueve lugares en Pakistán y en la zona
pakistaní de la disputada región de Cachemira., destruyendo a los terroristas
apoyados por Pakistán.
Pero, tres días después, el sábado 10 de mayo, el presidente Trump
anunció el alto al fuego, luego de 24 horas de intensas negociaciones. Pero
ninguna de las partes dio detalles de los acuerdos.
La India, ni siquiera mencionó la mediación estadounidense y dijo que
los tratos habían ocurrido entre altos mandos militares de ambos países. Pakistán
sí encomió la intervención estadounidense y el primer ministro, Shehbaz Sharif,
llamó a Nueva Delhi a entablar un “diálogo integral” para resolver sus disputas
bilaterales, que se centran principalmente en la soberanía de Cachemira y en
el Tratado de Aguas del Indo de 1960, que la contraparte revocó de manera
unilateral ante las recientes tensiones.
Sharif, sin embargo, amenazó: “Si piensa cortarnos el agua, eso es una
línea roja para nosotros. Tenemos derecho al agua y nuestros soldados la
mantendrán fluyendo. Señor Modi, si vuelve a tomar el mismo camino, será
derrotado. Si vuelve a planearlo, nos encontrará listos. Si nos ataca de nuevo,
perderá todo lo que le queda”.
El canciller de la India, Subrahmanyam Jaishankar, respondió a
Sharif, señalando que “el Tratado sobre las Aguas del Indo está en
suspenso y seguirá estándolo hasta que Pakistán ponga fin de forma creíble e
irrevocable al terrorismo transfronterizo” y reiteró que cualquier
eventual conversación se centrará únicamente sobre el terrorismo en el
país vecino.
Armas nucleares
Según un
informe de 2024 publicado por el Instituto Internacional de Investigación
para la Paz de Estocolmo (SIPRI), un centro de estudios especializado en el
estudio del gasto militar y del comercio de armas en el mundo, India tiene 172
ojivas nucleares, mientras que Pakistán tiene 170.
Según
datos de la organización Nuclear Threat Initiative, India cuenta con
unas 160 ojivas nucleares, mientras que Pakistán posee 170, suficientes para
destruirse mutuamente varias veces.
¿Cómo las obtuvieron? Según CNN, la india formó su arsenal atómico como parte de su programa nuclear iniciado en 1948 con fines no bélicos, a partir de 1 956, Estados Unidos y Canadá transfirieron tecnología nuclear en el marco del programa “Atoms for Peace”, una iniciativa de Washington para compartir tecnología con fines pacíficos.
Sin
embargo, India, supuestamente en secreto, avanzó el desarrollo de ojivas
nucleares y ante la hipócrita sorpresa de sus donantes, lanzó la primer de
ensayo en 1974. Para calmar las críticas y protestas, India ha declarado una
política de “no primer uso” de sus bombas atómicas, es decir que solo las
usaría en defensa ante un ataque también con armas nucleares.
Pakistán la
emprendió en la década de los setenta, reaccionando ante el primer lanzamiento
hindú. El entonces primer ministro
Zulfikar Ali Bhutto declaró que su país comería solo pasto si fuera necesario
para tener una bomba atómica propia. Su proveedor secreto, pero bien pagado fue
el físico Abdul Qadeer Khan, quien fue acusado de haber robado
tecnología de enriquecimiento de Uranio por centrifugación, cuando trabajaba en
Países Bajos, en el consorcio de ingeniería nuclear anglo-holandés-alemán
Urenco, en 1976. ¡Pero, oh! Ironía del destino, también pudo comprar algunos
componentes atómicos de China y también transferir la parte esencial de su
tecnología a Irán, Libia y Corea del Norte.
Pakistán
lanzó su primera ojiva de ensayo en 1998 y no tiene interés en comprometerse a
no usarlas como armas de agresión.
UN ANTIQUÍSIMO PASADO DE CONOCIMIENTO RECIENTE.
Hasta
1920, lo que se conocía ampliamente de la India era la historia brumosa de su
gran etapa feudal, un variopinto, extremadamente exótico, extrañamente culta y
sorprendente conjunto de reinos, principados, califatos, palacios y otros
edificios de arquitectura curvilínea y
una elite asentada en Nueva Delhi a cargo de un emperador que precariamente
mantenía unida a esa sociedad de castas irremediablemente separadas.
Toda esa
visión fue trasladada a occidente por los ingleses, franceses y holandeses que
habían estado esperando la oportunidad de meterle diente a los grandes recursos
del su continente.
A partir de 1920, los ingleses, alegres
porque en sus dominios sus arqueólogos habían descubierto los vestigios de la
civilización sumeria – acadia, en Mesopotamia y en Egipto habían hallado la tumba del faraón Tutankamón
y sus tesoros, empezaron a excavar Harappa ciudad, en el Valle del Indo (hoy Pakistán). Pero, en vez de
hallar una encontraron tres grandes urbes.
La excavación más exhaustiva de Harappa a cargo del equipo de Rai Bahadur Daya Ram Sahni, permitió al mundo conocer esta olvidada cultura.
El hallazgo e
identificación de la antigua ciudad de Harappa, en 1920, fue un acontecimiento equiparable al
descubrimiento de la tumba de Tutankamón como crucial vestigio de la
Civilización Egipcia.
Harappa fue
uno de los primeros asentamientos urbanos de la historia de la humanidad, que
luego de años de desarrollo, influencia y esplendor en el Valle del Indo, como
en el caso de otras urbes antiguas, fue abruptamente abandonada.
Poco después, acompañando al oficial
de Servicio Arqueológicos de la India, Rakhaldas
Banerji, hallaron, la ciudad de “Mohenjo
Daro”, (“Montículo de la Muerte”), otra urbe, también de la edad de
cobre, de 1.5 km2, cuyo apogeo se dio entre 4,600 y 3,900 adp. Mohenjo-Daro, está a 590 km. de
distancia de su coetánea Harappa, lo
que significa que el área de influencia de la Cultura Harappa, fue amplio.
En 1946 sir Mortimer Wheeler
encontró los restos de la muralla de la ciudad Harappa. Hoy, con mayor
conocimiento de la trayectoria de sus habitantes, la pregunta es: ¿tras unos
800 años de vida intensa, por qué fue abandonada en el año 3,800 adp.?
El hallazgo de Harappa, de Mohenjo Daro y el estudio
de ambos yacimientos arqueológicos rebelaron la existencia de lo que hoy se
conoce como la Civilización del Indo.
El arqueólogo Ernest
MacKay, profesor de la Universidad de Chicago especializado en Mesopotamia,
un día vio en una publicación la fotografía de un sello hallado en Mohenjo Daro
y determinó que es igual a uno que él había recuperado en Sumeria.
Eso cerró el ciclo descubridor. En el río Indo había existido una civilización
asombrosa, capaz de comerciar con la lejana región del Tigris y del Éufrates y
había sido ignorada durante milenios.
El sitio o los vestigios de la tercera ciudad
de la Civilización del Indo, fueron descubiertos en 1985 por el profesor Qasid Mallah y su equipo de la
Universidad de Khairpur.
Se encuentra dentro de una zona industrial en
las afueras de la ciudad moderna de Sukkur, lo que no está permitiendo su adecuado estudio. Está situado a una distancia de 100
kilómetros de Mohenjo
Daro,
en la margen derecha del río Indo. Cubre
una extensión de más de 300 hectáreas.
Fue excavado por el Prof. Muhammad Mukhtiar Kazi,
de la Universidad
de Sindh durante 1996 y 2000 y recientemente en
2006, por los arqueólogos y estudiantes de la Universidad Shah Abdul Latín. Según el Dr.
Mark Fenollar
es tan grande como Mohenjo Dará (250 Ha.) y fue la segunda
ciudad más grande de la civilización del valle del Indo.
En 2009, el arqueólogo pakistaní Gulag Mustafá Share, director del
proyecto Rachean Daro y su equipo, encontraron en el sitio piedras preciosas,
semipreciosas, utensilios hechos de arcilla, cobre y otros metales, así como
los restos de una fábrica de cerámica vidriada con estaño o espejos de loza, así como una pintura.
Excavaciones parciales en Lakhanjo Daro.
LA EDAD DEL HIERRO Y LA INVASIÓN ARIA
En la Edad del Hierro de la India, la data se
vuelve casi difusa.
Los investigadores creen que migrantes «arios»
invadieron la India por el norte, a través del Paso de Khyber, entre los años 4
000 y 3 500 adp., entre la Edad de Cobre y la de Hierro.
Los «arios» llegaron con sus dioses, su idioma,
el sánscrito y por las armas, impusieron su cultura en la región. Esta
integración originó el periodo védico (del año 3 500 al 2 500 adp.), durante el
cual fueron escritos los libros que los hindúes consideran como sagrados,
conocidos como Vedas.
Pero, los expertos no saben aún quiénes fueron
los «arios» pero reconocen que, alrededor de la época de su llegada, la cultura
de Harappa comenzaba a declinar.
Pero, aunque la teoría de invasión de arios de
piel clara, ha sido impugnada por racista, no puede ser descartada totalmente.
Después del abandono de las ciudades de la civilización
del Indo, los asentamientos se concentraron en la ganadería por pastoreo y a
una marcada tendencia hacia la creencia de lo que dicen los textos religiosos
Vedas, es decir surgió una teocracia sostenida por las armas.
La sociedad regional se dividió en cuatro
clases, varnas o castas:
i)
Los
Brahmana o la élite conformada, claro está, por sacerdotes que asumían
roles de mandatarios políticos, de origen divino y letrados.
ii)
Los Kshatriya,
formada por los jefes militares y sus soldados
iii)
Los Vaishya,
que agrupaba a los agricultores, pastores y mercaderes,
iv)
Los Shudra, artesanos,
constructores y obreros.
Debajo de estas clases sociales estaba los Dalits,
o los intocables carniceros y recolectores de desperdicios.
Esta división en función del ejercicio del
poder y de las actividades ocupacionales era un reflejo de la división social
por el trabajo.
Paulatinamente, la élite se dio cuenta de que
hacerla más rígida le aseguraría su permanencia en el poder. Así, invocando a
la clásica engañifa de una decisión divina se decretó que el nacimiento
determinaba la pertenencia a cada casta. No podía ser cambiada y quedó
prohibido el matrimonio entre individuos de distinta casta.
Este aspecto es el mayor abuso vigente hasta
hoy contra los derechos humanos básicos. Su fundamento es que corresponde a
supuesto orden eterno de la vida humana, dictado por una divinidad suprema.
La religión más importante durante el surgimiento
del período védico fue la Sanatan Dharma u «Orden Eterno», el actual «hinduismo»,
que se sustenta en el dogma de que el universo y la vida humana responden a un
orden y a un propósito y que al aceptar este orden y vivir conforme al mismo,
la vida se enfrentará de la manera en que debe ser vivida.
El dios de hinduista es Brahman, el creador del
universo observable, quien además tiene deidades subalternas o ayudantes. Por
si acaso, tal como ocurre con otros dioses, debido a su grandeza Brahman no
puede ser aprehendido en su totalidad.
Mediante su monopolio religioso las élites
centralizaron los gobiernos e integraron la religión a las costumbres sociales
hasta convertirla en la sustancia de la vida diaria por toda la región. Los
Vedas, las grandes obras religiosas y literarias de los Puranas, el Mahabarata,
el Bhagavad-Gita y el Ramayana, todos, provienen de ese período de teocracia
extrema.
Según los escritos conocidos como Puranas, textos histórico-religiosos que datan de los años 400 de nuestra era común, uno de los reyes del periodo védico llamado Bharata aplastó a sus pares y se convirtió en el primer emperador de la India conquistando todo el subcontinente e impuso un periodo de estabilidad.
El país era conocido entonces como Bharatavarsha, que quiere decir «el subcontinente de Bharata». Este tramo es contado, en parte, en el poema épico Mahabarata. No obstante, nadie ha aportado algún dato sobre la cronología del régimen de Bharata por lo que cae estrictamente en el campo del mito.Sin embargo, la denominación oficial de la actual República de India (nombre internacional) es Bhārat (en idioma hindi) o Bhārata (en sánscrito).
Durante la segunda mitad del último siglo antes
de nuestra era común, la región de la India fue sacudida nuevamente por una
gran crisis económica y social derivada de un desastre ambiental prolongado.
A ojos de muchos el hinduismo, su dios y sus
sacerdotes eran inútiles para mitigar la crisis lo cual provocó una aguda
convulsión social que resultó en la formación de ciudades - estado y el resurgimiento
de poderosos reinos, tales como el de Magadha a cargo del rey Bimbisara,
así como en la proliferación de escuelas de pensamiento filosófico que desairaron
abiertamente al hinduismo ortodoxo.
Surgieron dos reformadores religiosos. Vardhamana
Mahavira (599 - 527 a. C.) y Siddhartha Gautama (563 - 483 a. C.),
se rebelaron, desarrollaron sus propios sistemas de creencias, rompieron con la
corriente principal del hinduismo y crearon sus respectivas religiones: el jainismo
y el budismo.
Mahavira abjuró sobre los Vedas y colocó la salvación e iluminación
del individuo bajo su responsabilidad directa.
Gautama, más tarde Buda, hizo lo mismo.
La escuela filosófica de Charvaka declaró
inválidos todas las creencias religiosas y determino que solo se podía confiar
en los sentidos para aprehender la verdad y que el objetivo más importante de
la vida era el placer y el disfrute personal. Charvaka no progresó,
pero, su impacto se tradujo en una manera de pensar más fundamentada y
pragmática, que impulsó la observación y métodos empíricos y científicos.
Durante esta época el medio ambiente se estabilizó, se expandieron las ciudades
y aumentaron la urbanización y las riquezas.
Esta nueva prosperidad de la India desató la
ambición y codicia de Ciro II, «El Grande», rey de Persia que creó el primer
imperio «aqueménida», el de mayor extensión territorial de su tiempo. El año
530 a.C. Ciro II empezó a invadir la India y avanzó profundamente. Diez años
después, su sucesor, el emperador Darío I el Grande, cuyo reinado se extendió
desde 522 hasta 486 a. C., concentró su dominio sobre el norte de la India
(actuales Afganistán y Pakistán) imponiéndoles por las malas sus leyes y
costumbres persas. Como consecuencia, la creencia religiosa persas se
fusionaron con las de la India, en particular con el budismo, en un largo
proceso de asimilación. Esta característica es la base de las diferencias
religiosas entre Pakistán y la India.
Todo empezó a cambiar nuevamente en el norte de
la india en el año 330 a. C., Ese año Alejandro Magno conquistó Persia
con gran violencia y para hacerse de sus demás dominios lanzó sus ejércitos
sobre la India.
En el 322, terminó el dominio de Alejandro
Magno. Mientras duró más de una década, el macedonio también impuso leyes y
costumbres generando una mezcolanza cultural «greco budista» que se plasmó en
las artes, la religión y la vestimenta. La escuela de arte gandhara mostró a
Buda y a otras figuras con atuendos y maneras helénicas.
Después del fin del dominio macedonio, Chandragupta Maurya, un líder hindú,
supuesto descendiente ilegítimo de reyes de la dinastía Nanda, de Magadha, se
alzó contra los seleúcidas, remanentes del imperio macedónico que pretendían
mantenerse en el poder en el norte de la India. Tras derrotarlos, Chandragupta
Maurya sometió a otros reinos hindúes y estableció el primer gran
imperio hindú nacional reinando durante el periodo del año 321 al 297 a. C.
Hacia el final del siglo III a. C. el imperio Maurya dominaba casi todo el
norte de la India.
Su sucesor, su hijo Bindusara, reinó del
año 298 al 272 a. C. y extendió sus dominios por casi toda la India. El imperio
alcanzó su periodo de auge durante el reinado del sucesor, «Asoka el
Grande», del año 268 al 232 a. C. Asoka capturó la ciudad - estado de
Kalinga, tras una batalla en la que murieron más 100 000 individuos. Luego
de eso Asoka se hizo budista y promovió intensamente la difusión de esa
religión.
La muerte de Asoka significó el fin del imperio
Maurya y como casi todos los casos de la historia, su colapso dio origen a
numerosos reinos menores. Fue un periodo considerado como «período medio» que
se caracterizó por un gran comercio entre la India y el imperio romano desde el
130 a.C. La relación mejoró cuando los romanos se anexaron gran parte de
Mesopotamia,
EL IMPERIO DE UN COMERCIANTE, EL SEÑOR
GUPTA (320-550 D. C.)
Y, entonces ocurrió una soberbia herejía que demostró la falsedad de los fundamentos religiosos del sistema de castas. Sin que existan evidencias arqueológicas o documentales, lo cual oscurece este periodo hindú, un comerciante llamado Sri Gupta se habría hecho del poder, a pesar de pertenecer a la casta Vaishya, de mercaderes y otros, por lo que estaba negado para eternamente para eso. Progresivamente amplió su dominio hasta fundar el imperio Gupta que tuvo vigencia entre el año 320 y el 550 d. C.
Algunos relatos dicen que estabilizó el norte
de la India e impulsó un notable avance cultural sin precedentes en los campos
de la filosofía, la literatura, las ciencias y matemáticas, la arquitectura, la
astronomía, las tecnologías, el arte, la ingeniería y la religión. El
conocimiento avanzó bastante durante este período.
·
Fueron
consolidados los relatos de Puranas de Vyasa
·
Construyeron
las famosas grutas de Ajanta y Ellora.
· Kalidasa escribió su
obra maestra Shakuntala
·
Fue
compendiada el Kamasutra de Vatsyayana.
·
El
científico Varahamihira realizó exploraciones astronómicas.
·
El
matemático Aryabhatta, hizo sus propios descubrimientos en ese campo y
por añadidura desarrolló la teoría y la aplicación del cero.
·
Tanto
Gupta como sus sucesores desafiaron al hinduismo promoviendo el budismo como
creencia nacional.
No hay ningún registro propio del emperador
Gupta, en forma de inscripciones y monedas. El pilar Prayagraaj de su
bisnieto Samudragupta contiene una alusión inscrita a Gupta y se repite
textualmente en varios registros posteriores de la dinastía que éste fundó.
El imperio Gupta declinó con lentitud bajo una
sucesión de monarcas débiles, hasta que colapsó alrededor del 550 d.C.
En circunstancias de la disolución del imperio
Gupta, Harshavardhana, rey de la dinastía Pushyabhuti, ascendió a su
pequeño trono en el 606 d.C. y no paró hasta someter a todos los pequeños
reinos surgidos antes y después del imperio Gupta. Gobernó durante 42 años.
Harshavardhana era culto. Escribió
tres piezas teatrales y otras obras menores, En el poder se convirtió apoyó las
artes y al budismo. De alta preparación militar solo fue derrotado una vez en
batalla. Luego de su muerte su reino desapareció. Los pequeños reinos que
sobrevivieron a estos dos regímenes nacionales fueron avasallados, esta vez,
por los árabes que llegaron con el Islam
En el 712 d.C. fuerzas invasoras del Califato
musulmán de Omeya, el segundo surgido luego de la muerte del profeta Mahoma
y que entre el año 661 y 750 d.C. dominaba toda la Península Arábiga,
Mesopotamia, el norte de África y toda la Península Ibérica, al mando del
general Muhammed bin Quasim se apoderaron de todo el norte de la India
septentrional.
Los musulmanes se establecieron en las regiones
hindúes Sind y Punyab, en el valle del río Indo y empezaron a
imponer su creencia en la religión creada por Mahoma, el islam, por las
malas.
La región Sind fue renombrada como Bab-e-islam,
«La Puerta del Islam» y establecieron su sede de mando en lo que hoy es
Pakistán. El dominio musulmán terminó con los imperios nacionales de la India.
Resurgieron las ciudades - estado independientes, o comunidades controladas por
una ciudad, como estructuras estándar de gobierno. En lo que es hoy Pakistán y
la zona noroeste de la India se establecieron sultanatos islámicos.
La unidad y los avances culturales logrados
durante el imperio Gupta fueron bloqueados, a causa de las distintas religiones
en conflicto y de las múltiples lenguas que se hablaban.
Así mismo, Tamerlán, en 1370 tras la
disolución del imperio mongol (el de Gengis Khan), al mando del kanato
de Chagatail, luego de conquistar por la fuerza Asia occidental, meridional
y central, el Cáucaso y el sur de Rusia, derrotando en el proceso a los kanes
de la Horda de Oro, a los mamelucos de Egipto y Siria, al emergente Imperio
otomano y al tardío sultanato de Delhi, en la India, fundó el imperio
timúrida, alzándose como el gobernante más poderoso del mundo
islámico.
En 1507, en la etapa de declive del impero
timúrida, el tataranieto de Tamerlán, llamado Zahir al-Din Muhammad,
pero también conocido como Babar, Baber o Babur aprovechó las discordias
existentes en el sub continente Indio para invadirlo. Avanzó a Kabul,
atacó varias veces Punyab hasta que en 1526 se hizo del sultanato de
Delhi, derrotando a Ibrahim Lodi, en la Batalla de Panipat.
Babur murió cuatro años después, en 1530 antes
de poder consolidar sus triunfos militares. Dejó escrito un libro de memorias,
conocido como Babur-nama.
Su sucesor, su hijo Jumaiún (Humayun)
fue derrotado por el afgano Sher Shah Suri (quien fundó la dinastía
Suri). Escapó a Persia, hasta que en 1545 tomó Kabul y en 1555 recuperó el
control de Delhi.
Pero, un año después, en 1556, murió. Dejó como
regente a Bayram Khan, hasta que su hijo de trece años Akbar, asumiera
la corona. El regente siguió una
vigorosa política de expansión y al cabo de ser coronado Akbar tomó el poder
como un adicto al trabajo. Solo dormía tres horas al día. Dictó políticas
administrativas que estuvieron vigentes más de 200 años.
Akbar fue quien creó en verdad el imperio mogol
islámico consolidando un territorio que se extendió desde Kabul al noroeste,
Cachemira al norte, Bengala al este y más allá del río Narmada en la zona
central de India. En los hechos restauró el territorio del imperio Maurya.
Akbar fundó su propia religión, llamada
din-i-ilahi (‘Fe divina’) mezclando el hinduismo, el islamismo y otras. Toleró
a las demás en la medida en que sus sacerdotes eran leales al emperador. Ante
eso, solo musulmanes ortodoxos se sintieron ofendidos.
El imperio empezó a declinar durante el mandato
del nieto de Akbar, Sha Jahan, durante una crisis catapultada por la
tolerancia religiosa, frente a la cual se sublevaron los musulmanes suníes. La
aristocracia respaldó al militar islamista Aurangzeb en la pugna contra
su hermano, el poeta y escritor, Dara Shikoh, al cual venció y mandó
decapitar en 1662.
Durante esta agónica etapa del imperio mogol
islámico, entre 1668 y 1954, Francia estableció posesiones territoriales
en la costa este del subcontinente, en competencia con los británicos y los
holandeses que, como jaurías de lobos acechaban a la gigantesca presa esperando
el momento adecuado para lanzarse a la yugular. En una primera fase, esos
invasores fingieron intereses puramente comerciales y hasta guerrearon entre ellos
para arrebatarse algunas posesiones.
A partir de 1816 los franceses tomaron el
nombre oficial «Establecimientos Franceses de la India». Tales
establecimientos comprendían Pondicherry, Karaikal y Yanam, en la
Costa de Coromandel; Mahé en la Costa de Malabar; y Chandernagor,
en Bengala. Adicionalmente estaban algunos establecimientos localizados en Balasore,
Cossimbazar, Yougdia, Daca, Patna, Machilipatnam, Kozhikode y Surat,
considerados remanentes de factorías francesas. El dominio francés se extendió
en su punto máximo en 1750 a una superficie total de 1,5 millones de km2 y una
población total de 100 millones de personas.
El 25 de enero de 1871, un decreto del gobierno
francés impuso una estructura de gobierno propio de su «India Francesa», mientras
tanto, la India entraba en una lenta agonía imperial.
El emperador Aurangzeb, fue sucedido en 1709
por Bahadur Shah I, quien reinó hasta 1712. Sus sucesores fueron seis
emperadores entre 1712 y 1720. Ese año subió al trono mogol el emperador Muhammad
Shah, durante cuyo mandato los persas y afganos de Nadir Sah invadieron y
saquearon Delhi en 1739, llevándose consigo numerosos tesoros, incluido el
Trono del Pavo real.
Entonces atacaron los marathas, los Sij
y los nizames de Hyderabad, apoderándose de extensos territorios hasta
acorralar a los mogoles en lo más septentrional del Indostán, perdiendo toda
presencia en el Decán.
Tras la batalla de Plassey en 1757, en la que
venció la corona británica disfrazada como la Compañía Británica de las Indias
Orientales, quedó consolidado su poder en la India, y ya solo consideraban al
monarca mogol como "rey de Delhi" y no como "emperador",
pero hacía como que lo apoyaba.
En 1761 la Compañía Británica de las Indias
Orientales era el poder mayor en la India. Inclusive en 1803, tras fallidos
intentos de asegurar la autoridad de los mogoles sobre su reducido territorio
(estados de Punyab, Haryana, y el norte de Uttar Pradesh), el emperador Shah
Alam II aceptó la protección de Gran Bretaña a cambio de vasallaje.
Inicialmente, los británicos mantuvieron a los
emperadores mogoles como simples símbolos sin poder efectivo o mascarones de
proa; pero, esta situación terminó cuando los cipayos se rebelaron en 1857
invocando el liderazgo del último emperador mogol, Bahadur Shah II. Tras
derrotarlos, los británicos asumieron el gobierno directo sobre toda la India
en 1858 y abolieron formalmente el Imperio Mogol.
El régimen colonial británico terminó en 1947,
dos años después del fin de la Segunda Guerra Mundial, con la división del
virreinato hindú en dos entidades políticas: la Unión de la India, renombrada
en 1950 como República de India, y el dominio de Pakistán, renombrado en
1956 como República Islámica de Pakistán.
La colonización británica causó entre 100 y 165
millones de muertes provocadas en la India debido al empobrecimiento de la
población y a la prevalencia de hambrunas de mayor frecuencia y mortalidad.
Después de que la India se independizó de los
británicos en agosto de 1947, reclamó la India francesa. Francia cedió Machilipatnam,
Kozhikode y Surat ese mismo año. Chandernagore fue cedida en
1950. Todo quedó consolidado en 1963,
cuando el parlamento francés lo ratificó mediante un tratado con la India.
El resto es historia conocida.








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