CULTURA CHANAPATA, CUSCO
SEGUNDA PARTE, FINAL
Del 700 a.C. al año 100 d.C.
- DEL FORMATIVO MEDIO (SIN INFUENCIA CHAVÍN) HASTA INICIOS DE PERIODO DE LOS DESARROLLOS REGIONALES.
14.3. El caso de Conventomoqo (1997)
El arqueólogo Carlos
Delgado Gonzales es otro de los mayores expertos en la arqueología del
Periodo Formativo de la región Cusco y principalmente en el estilo cerámico chanapata
y chanapata derivado.
Su primera
investigación, aunque incompleta, fue la que en el año 1997 realizó con su
equipo en son de salvataje del sitio arqueológico Conventomoqo, una colina de 4
hectáreas que fue modificada en el Periodo Formativo para hacerla relativamente
plana en una extensión de 300 m. de largo por 140 m. de ancho, para fines
ceremoniales.
El sitio arqueológico
está en la margen derecha del río Huatanay, en el distrito de San Jerónimo,
dentro del caso urbano de la ciudad del Cusco. En el 97 se encontraba en
proceso de ocupación por la Asociación de Vivienda Altiva Canas con fines de
urbanizarlo. Actualmente está totalmente urbanizado y perdido para fines
arqueológicos.
Delgado realizó otra
investigación del 2005 al 2009 en el sitio Yuthu, en la Pampa de Anta y una
tercera, en Bandojan.
Presentó sus hallazgos
en Conventomoqo en su trabajo individual, La relación a finales
del período Horizonte Temprano e Intermedio Temprano, en Conventomoqo, valle
del Cusco.
Las excavaciones
arqueológicas demostraron que el lugar tuvo una ocupación continuada desde el
período Formativo Final Tardío, desde los años 450 y 50 a.C.) con hegemonía de
la cerámica chanapata y chanapata
derivado, hasta el período Inca, con una fuerte presencia de cerámica Qotakalli.
Lamentablemente, el autor no indica ninguna razón o circunstancia de la
presencia de la alfarería Qotakalli, por lo cual, su paralelismo o
superposición sobre la cerámica chanapata sigue siendo un misterio sin resolver.
En todo el valle del Huatanay los sitios arqueológicos del período Formativo son más de 80, pero la mayoría corresponde al Formativo Tardío y se ubicaron en la margen derecha del río.
Principales hallazgos
Delgado y su equipo hallaron:
Varios fogones hechos
con perforaciones del suelo. Dos sepulturas de un neonato sin ofrenda y de una
mujer de unos 35 años con el cráneo muy fracturado. Varios hoyos - almacenes de
quinua, kiwicha, maíz y semillas de otras especies silvestres. Lugares de
cocción.
Restos de cerámica chanapata
– derivado y decorada, en forma de platos grandes, cuencos, vasos y ollas
sin cuello, así como otras piezas regadas en un basural, mezcladas con cerámica
Qotakalli, y la cerámica local, probablemente, correspondientes al
Período Intermedio Temprano. Gran cantidad de una cerámica doméstica utilitaria
no bien definida con la que fabricaban ollas, jarras y cántaros.
Debido a la vestigios encontrados
en casas excavadas en el sitio Ak’awillay, en la Pampa de Anta, se
concluye que la cerámica chanapata siguió en producción durante la etapa del
estilo Qotakalli con muy pocas diferencias, al igual que en la costa
norcentral, la cerámica Virú – Gallinazo siguió en uso en paralelo con la
cerámica Mochica.
Correspondientes al año
200 a.C. (Inicio del Periodo de Desarrollos Regionales), halló piezas de la
cerámica Qotakalli, junto a la persistente cerámica chanapata – derivado.
Pero, del total de fragmentos y alfares completos, la mitad correspondía a la
cerámica doméstica, un 20% al estilo chanapata derivado y otro 20% a qotakalli.
Únicamente vinculado a
la cerámica qotakalli, Delgado obtuvo un fechado radiocarbónico extraído de un
madero del periodo de entre los años 592 y 762 a.C.
Según Delgado, otros
especialistas han clasificado siete tipos de la alfarería qotakalli, con muestras
halladas en 115 sitios del valle del Huatanay, en la Pampa de Anta, Paruro, el
Valle Sagrado, pero cuyo centro de producción de habría sido el valle del
Cusco.
Toda la cerámica que
recuperó de Conventomoqo fue fabricada localmente, con arcilla del lugar, a
cargo de una misma línea de pobladores.
¿Qué
comían?
La
dieta del grupo estuvo basada en quínua, kiwicha, maíz, probablemente papa y
ají silvestre, así como carne de camélidos y de cuy.
14.4. El caso de Yuthu (2005
– 2009)
Los
resultados de su segunda investigación que Delgado realizó en conjunto con Allison
R. Davis, constan en el informe, Investigaciones arqueológicas en Yuthu: nuevos datos sobre el Periodo
Formativo en el Cusco, Perú (400-100 a.C.),
Los
autores señalan que perciben que, durante el Periodo Formativo, los
pobladores del Cusco y de sus alrededores fueron agricultores y pastores con
sistemas sociales, políticos y rituales, en condición de comunidades dispersas las
que, paulatinamente, empezaron a concentrarse en poblados cercanos a los
centros ceremoniales y políticos, como Muyu Urqo y Batan Urqo.
Sin
embargo, con sus excavaciones en el sitio Yuthu, han tratado encontrar
detalles respecto del trazado de un pueblo formativo y la vida cotidiana de sus
pobladores.
Yuthu fue identificado por
el Proyecto de Reconocimiento Intensivo de Xaquixaguana, que fue
dirigido por R. Alan Covey, sobre la pampa de Anta, de 630 kilómetros
cuadrados de extensión, ubicada al oeste de la ciudad del Cusco,
El proyecto identificó 8
sitios con cerámica parecida a la cerámica marcavalle y 72 sitios con cerámica
del estilo chanapata y chanapata derivado, con la cronología relativa (sin
fechados científicos) de la evolución de los cusqueños.
Los 8 yacimientos con
cerámica marcavalle, son pequeños, de menos de una 1 hectárea. La mayoría de
los sitios con cerámica chanapata y chanapata
derivado tampoco eran muy grandes: 63 tenían un área menor a 2 hectáreas; pero,
7 se extendían sobre 2 y 9 hectáreas.
Sin embargo, solo el
sitio llamado
Ak’awillay, ubicado en una loma al borde de la pampa pantanosa de Anta,
es el más grande de todos, con un área de 33 hectáreas que estaba cubierta por
cerámica chanapata y chanapata derivado.
Los investigadores
creen que, según el cambio en el patrón del asentamiento, después de un largo
tiempo, los sitios tempranos minúsculos, sin jerarquía alguna, pasaron a
concentrarse en Ak’awillay por su influencia política, desde la pampa de
Xaquixaguana, con proyecciones regionales como parte de un nuevo ente social
que replicaba lo que ocurría en Muyu Urqu, en el valle del Cusco, y Batan
Urqu, en el de Lucre, (Aunque no lo dice, se refiere a la Confederación de
Ayllus, representada por el nuevo estilo cerámico Qotakalli)
Davis y Carlos Delgado,
excavaron
el sitio Yuthu, entre los años 2005 y 2009.
Yuthu está en la puna, a 3 590
m.s.n.m., en una falda del cerro Yuthu, en la orilla de la Laguna Huaypo,
a 20 Kms. al noroeste de la ciudad del Cusco, hoy es tierra de la comunidad
campesina Ccollana Chequerec Cruzpata, cerca de Chinchero y Maras. El
sitio fue elegido para excavación porque contenía solo cerámica chanapata y chanapata
derivado, dispersa en la superficie.
Alimentación
Los investigadores
hallaron que consumían carne de llama y alpaca de crianza por pastoreo. También
carne de cuy. Eventualmente, cazaban pato silvestre, galletera, búho terrestre,
garza, aguilucho, águila y otras aves de especies no identificadas, venado de
cola blanca y peces de especies tampoco no identificadas. También consumían quinua,
maíz y frijol cultivados. Se sospecha que aprovechaban algunas especies de
papa, oca y kiwicha.
Cerámica
En cuanto a la cerámica,
lamentablemente los investigadores no recuperaron ninguna pieza entera. Solo
pedazos del
estilo chanapata derivado correspondiente al sub periodo Formativo
Final, entre los años 675 y 175 a.C.
Su técnica alfarera fue
la de rollos de arcilla. No hallaron ningún taller u horno para la fabricación
de ollas sin cuello, con cuello, platos y cuencos. También confeccionaban figurinas
de arcilla y expresiones plásticas de caras humanas, figuras antropomorfas,
felinos y monos.
Arquitectura
Tampoco hallaron ningún
vestigio de arquitectura visible sobre la superficie. Su arquitectura inicial
fueron socavones en la ladera para lograr pequeñas áreas planas que eran usadas
tanto para vivienda, con precarios techos de ramas de árboles y del junco que
crece junto a la pequeña laguna cercana Huaypo.
Manejaban el
abastecimiento de agua mediane canales tapados con piedra hacia el interior de
las viviendas. También, excavaban hoyos para emplearlos como depósitos de
alimentos y como fogones. Posteriormente, construyeron estructuras con cimientos
y muros de adobe, de piedra o posiblemente, de otro material perecedero como la
quincha.
Plataforma ceremonial
No obstante, en el
sub periodo Formativo Final, los de Yuthu, además de sus viviendas bien
rusticas y sus depósitos subterráneos avanzaron a la construcción de una
plataforma con una estructura semihundida en el sector sur del poblado en la
cual habrían realizado ceremonias específicas, aunque no se sabe de qué tipo de
contenido. Sus ceremonias perduraron largo tiempo, con modificaciones
notablemente visibles que se deducen de las remodelaciones de la estructura
mayor, aunque finalmente el sistema ceremonial fue abandonado no así la
vocación constructiva de plataformas.
Herramientas líticas
En lo que respecta a
los artefactos líticos, hicieron herramientas utilitarias unifaciales y
bifaciales como lascas sin forma definida, punzones, raspadores, puntas de
proyectil para lanza, batanes y piedras para moler, hachas, cuencos tallados, puntas
para romper la tierra, cuentas y figurinas. Aunque no hay fuente cerca, fueron
hallados artefactos de obsidiana, cuyo origen es un misterio.
Herramientas de hueso.
Fabricaron rukis para tejido
con fibra de camélidos sudamericanos y con una fibra vegetal aún no
identificada. También hacían espátulas, perforadores, alfileres para unir telas
llamadas t’ipinas, cuentas y tallados en cuerno de venado.
Vivienda.
Fueron muy
rudimentarias y provisionales del tipo de grupos aún semi - sedentarios. Durante considerable
tiempo, los pobladores excavaban espacios en la ladera para obtener una
superficie plana, sobre la cual colocaban un techo protector hecho con ramas y
hojas del junco. También usaban el junco para hacer también cestos, esteras y
otros artefactos utilitarios.
Tradición fúnebre.
En las tumbas encontradas
cerca de emplazamientos de sus chozas, los restos tenían el cráneo modificado
de forma tabular - erecta, tal vez intencionalmente o como resultado secundario
de alguna práctica en la crianza de niños, característica física fue compartida
por todos los pobladores el Formativo del Cusco, al parecer sin diferencias
respecto del sexo o el estatus. Así mismo, los esqueletos presentaban fracturas
en la cabeza y tórax como consecuencia de golpes fuertes probablemente recibidos
en combate.
Intercambio lejano.
Yuthu integró un
proyecto de un sistema político regional (la llamada confederación de Ayllus
Qotakalli), con base en la Pampa de Anta o Xaquixaguana y su población
participó en redes de intercambio lejano, dado los siguientes vestigios: un
fragmento de pico de un guacamayo, probablemente procedente de la selva del
Cusco o Puno; un diente de sajino, roedor amazónico e Instrumentos de
obsidiana.
Esas redes incluyeron una amplia variedad de objetos y materiales, probablemente sobre la base de caravanas de llamas, pero no existe ninguna prueba de intercambio con la costa, pues no hay restos de moluscos y peces marinos.
14.5. El caso de Bandojan (2013-2014)
El informe de Delgado
Gonzáles al respeto se titula: Bandojan: una aldea
formativa en la Pampa de Jaquijahuana (Anta, Cusco), y fue publicado
en la revista Quillqna, sobre arqueología del Cusco, en su edición N° 1,
del 2019.
A modo genérico anota
que del año 2000 al 2020, los estudios sobre el Formativo cusqueño (1 000 a. C
a 200 d. C.) se han enfocado en la Pampa de Anta (Jaquijahuana) y el valle
del río Huatanay.
En el primero, los
sitios investigados son Ak’awillay, Yuthu y Bandojan. En el valle
del Huatanay, están centrados en los sitios de Chanapata, Muyu Orqo, Batan
Orqo, Marcavalle y Minaspata.
Bandojan, está en el distrito
de Anta. No fue el asentamiento más grande de la Pampa durante el Formativo. Hoy,
es un lugar importante para el estudio del desarrollo de las primeras aldeas
permanentes en la región, porque contiene los restos de un importante centro
ceremonial cuya área de influencia se extendió dentro del territorio
circundante.
Actualmente, el sitio
es de propiedad de la comunidad campesina de San Cristóbal de Lluskanay, ubicado
a una altitud de 3 320 msnm.
Los vestigios están
sobre una loma que fue temprana y parcialmente modificada. Tiene 220 m de largo
por 155 m de ancho en su extremo oeste y 60 m hacia el este.
Bandojan fue excavado
por Bonnett Medina de 1994 a 1998. Hallaron
tres etapas de ocupación asociadas a estilos alfareros de diferentes períodos: chanapata derivado (período Formativo),
qotakalli (período Intermedio Temprano) y killke (período Intermedio
Tardío).
La investigación de
Delgado Gonzales se realizó entre los años 2013 y 2014. Se centro en dos
sitios: la plataforma ceremonial y en un sector alejado de la loma.
Los hallazgos en la plataforma ceremonial
Esta plataforma no
presenta estructuras hundidas o semi hundidas como las de Muyu Urqu y Yuthu.
Solo es un apisonado de arcilla rojiza. Si contenía tumbas con sus restos óseos
humanos, de camélidos, cérvidos y cuyes colocados como ofrendas.
En su excavación se halló arquitectura temprana asociada a niveles de pisos, secciones de muros, tumbas, entre otros, los cuales sugieren una jerarquía en el asentamiento.
Primer
nivel de ocupación
Presenta cimientos hechos con piedras areniscas y calizas, como para habitaciones; algunas bases fueron destruidas o modificadas para la construcción de espacios más pequeños rellenados con tierra, ceniza y restos óseos de camélido, cérvido y cuy, aunque no se sabe si el sector fue abandonado o fue convertido en un basural. También encontraron Un muro que delimitó dos espacios (sur y norte), en cuyo el extremo construyeron un fogón.
Segundo
nivel de ocupación
Está determinado por un
muro donde fueron recuperados dos fogones con ceniza asociados a tres tumbas,
en las que los cuerpos fueron dispuestos sobre la superficie, cubiertos con una
gruesa capa de tierra.
Sobre estos hallazgos se ubicó depósitos de tierra con ceniza, pequeñas hileras de piedras y un fogón hecho con dos lajas de piedra. También fueron hallados dos batanes invertidos, uno cerca de la tierra y ceniza, y otro en un nivel inferior de la excavación N° 2, los cuales indicarían la clausura y sello de esos lugares.
Tercer
nivel de ocupación
Está definido por un apisonado de arcilla roja dispuesto sobre casi toda el área del primer sitio que indica el último momento de ocupación. Debajo de la sección del muro, descrita para el anterior nivel, encontraron otras dos tumbas; la primera, de naturaleza intrusiva, pues rompió con el piso rojo del nivel. Preliminarmente se cree que son los restos de una mujer de 50 años.
En
la excavación del segundo sitio alejado de la loma, se encontró:
Una secuencia cultural
continua, sin interrupciones, en cuyo estrato inferior tuvo una ocupación
doméstica del Periodo Formativo vinculada con hoyos en el suelo geológico que
estaban rellenados con ceniza, tierra y alfarería de estilo chanapata llano.
En este estrato hay
tres tumbas; la primera contiene un entierro secundario múltiple de cinco
individuos incompletos; la segunda y la tercera corresponden a entierros hechos
en el suelo de dos neonatos. Sobre los hoyos y las sepulturas se observa una
capa gruesa de tierra arcillosa rojiza.
El material alfarero recuperado en los diferentes niveles de ocupación de los dos sitios de excavación representa el estilo chanapata derivado; mientras que el subtipo chanapata rojo, que presenta una decoración interna de líneas de color rojo en platos y cuencos, es más frecuente en los contextos de la Unidad de Excavación 1, ubicada al extremo de la plataforma ceremonial. En tanto, los sub estilos chanapata llano y chanapata bruñido, presentan proporciones relativamente semejantes en ambas unidades
Entre paréntesis,
Delgado Gonzales, determina que en Cusco hay estructuras ceremoniales del Período
Formativo en:
· Muyu Orqo, un conjunto de
plataformas artificiales de círculos concéntricos que en su cúspide tiene una
extensa plaza hundida rectangular, vestigio de un culto altiplánico, con peculiaridades propias para cada valle.
· Wimpillay, cerca al anterior, el
cual fue el centro político administrativo de un curacazgo regional durante el
período Formativo Tardío.
· Yuthu, al pie de la laguna
de Huaypo, construyeron una plataforma similar durante el sub período Formativo
Tardío.
Pero, de retorno a la plataforma de Bandoján, Delgado señala que es necesario excavar más para descartar totalmente estructuras semi hundidas en el sitio.
Canibalismo
de culto
La gran novedad de
Bandojan, es que el análisis de los restos óseos hallados muestra que, tanto
los de camélidos, cérvidos, cuyes, de neonatos y de niños, fueron asados,
mordidos por humanos y finalmente rotos a golpes, signos indicadores de
canibalismo o antropofagia ritual.
Son los primeros
testimonios de esta práctica en el área del Cusco, la que también Luis
Lumbreras encontró en la Galería de las Ofrendas del templo mayor de Chavín
de Huántar. Shimada (1982) también halló huesos humanos en Huacaloma
(Cajamarca) con sospecha de aprovechamiento como alimento. Los huesos de un
infante encontrado por Ruth Shady en Caral presentó tienen huellas de
descarnado compatible con canibalismo ritual.
Delgado afirma que las prácticas antropofágicas en Bandojan, reafirman el valor ceremonial de su plataforma como un lugar central de culto y congregación.
La
vida cotidiana de los bandojanenses
Bandojan fue contemporáneo con Yuthu y con Ak’awillay. Pero, las plataformas de Bandojan y Yuthu funcionaron en el mismo periodo Formativo, en condición de caseríos más grandes de la Pampa. Hay sospechas de que la de Ruth estuvo en uso por más tiempo que la de Bandojan. La de Ak’awillay surgió más tarde con dimensiones mayores (unas 30 hectáreas)
¿Qué comían en
Bandojan?: Para
alimentarse combinaban productos agrícolas como la quinua, el maíz, la
papa, el tarwi y el amaranto o kiwicha al igual que los de Yuthu. Pero también
agregaban carne de alpaca joven de sus crianzas, así como ciervo de cola blanca
y de taruca, cuando el cazador tenía suerte.
Para diversos usos (combustible, soporte, cobertura y otros) empleaban madera, ramas y hoja de aliso, queuña, sauco y táncar.
Estado
de violencia permanente
Otra particularidad de
los restos humanos que albergaban las 11 tumbas recuperadas, es que presentan
traumas en cráneos y rostro producidos por golpes. Cinco de estas fracturas pueden
ser identificadas como perimortem, mientras que otras tres, leves, son antemortem.
También, en el sitio de Yuthu, los esqueletos presentaron traumas producidos
por golpes en los cráneos, rostros, pechos y extremidades superiores, lo que
indica un estado de permanente lucha interpersonal o intergrupal en la
modalidad de cuerpo a cuerpo, todos contra todos y sin prisioneros.
En la Pampa de Anta o
Jaquijahuana había pocos caseríos durante los sub períodos Formativo
Temprano y Medio, con poca población. Se sospecha que debido a la
consolidación del sedentarismo en el sub periodo Formativo Tardío o Final,
la población y el número de aldeas aumentaron lo que generó mayor demanda de
alimentos y, por supuesto, de tierras agrícolas y otros recursos. Esto habría
desatado el permanente conflicto entre aldeas por el dominio del agua, tierras
agrícolas, pastizales y canteras.
Las 23 muestras de
obsidiana halladas en Bandojan procedían, en partes proporcionales de la
cantera de Alca-1 en Cotahuasi y Chivay, en Arequipa, mediante comercio de
larga distancia.
No fueron halladas
evidencias definitivas sobre una entidad de gobierno centralizado en la Pampa
de Jaquijahuana durante el Formativo Tardío.
14.6 El caso de A’kawillay (Pampa de Anta)
Este sitio surgió en el
año 100 a.C. y perduró hasta el año 800 d.C. en terrenos que hoy pertenecen a la
comunidad campesina de Piñaccancay, al noroeste de la ciudad del Cusco,
en la provincia de Anta.
Fue excavado a partir
del 2007, como pare del Proyecto de Reconocimiento Intensivo de
Xaquixaguana, (Pampa de Anta), dirigido por el Dr. Alan Covey,
habiéndose recuperado cerámica no decorada, (317, 751 fragmentos que pesaban
3,6 Ton.) y decorada (94,141 fragmentos, 1,5 Ton.)
Los resultados
preliminares fueron presentados por las arqueólogas, Véronique Bélisle y
Vicentina Galiano Blanco en el informe Ak’awillay: un pueblo
autónomo durante la colonización wari en
el Cusco, publicado en el 2010, edición 50 de la Revista Andina.
El análisis de la
cerámica decorada mostró una secuencia ocupacional que comenzó durante el Formativo
Tardío, con abundante presencia de la cerámica chanapata derivado,
con dos formas predominantes, el tazón grande y pequeño y la olla lo
que se prolongó durante los periodos Intermedio Temprano y el Horizonte
Medio, en condición de contemporánea de la cerámica qotakally. También
fueron hallados otros etilos cerámicos.
Durante el
Intermedio Temprano (aprox. 200-600 d. C.) y el Horizonte Medio (aprox. 600 al
1,100 d. C.), se detectó la cerámica Qotakalli, el segundo estilo
alfarero más importante en A’kawillay después de Chanapata – Derivado, con
su forma principal del tazón.
En el periodo
Intermedio Temprano, se halló la cerámica Waru o “carmenca rojo sobre
blanco” y los incensarios incisos, de influencia tiahuanaco.
Correspondiente al Horizonte
Medio, se halló cerámica Muyu Urqo (tazones, vasos, keros), con
tardía influencia Tiahuanaco y la cerámica Araway
(tazón) con influencia wari.
Explicablemente solo se
encontró un (1) fragmento de tazón o vaso de la cerámica wari, en el
edificio público de Ak’awillay.
Este sitio fue el
principal centro político – administrativo de la macro cuenca del Vilcanota y
uno de los principales de la región Cusco, durante la existencia una aún no
corroborada Confederación Regional de Ayllus.
Y la ausencia casi
total de vestigios cerámicos y estructuras arquitectónicas tipo wari, demuestra
que como parte de la macro cuenca del Vilcanota no cayó bajo la dominación del
imperio Wari, con el cual, sin embargo, mantuvo relaciones de intercambio y probablemente
de otro tipo.
14.7.
El caso de Marcavalle (2018)
Al respecto, sobre las
raíces altiplánicas de la población temprana del Cusco, en una referencia
mínima sobre los resultados del hallazgo de evidencias de un
basural estratificado en la Zona Arqueológica de Marcavalle, como parte del Proyecto
de Investigación Arqueológica Marcavalle-Cusco 2018, a cargo de Luz
Monrroy Quiñones y Alberto Quispe Capac, de la Dirección Desconcentrada de
Cultura de Cusco – Ministerio de Cultura del Perú, se informa que hallaron vestigios
de segmentos de arquitectura sobre el área, los que sumados a las evidencias de
muros descubiertas años atrás, mostrarían la presencia de una plataforma artificial, la que
constituiría arquitectura pública, en MARCAVALLE, un sitio temprano del sur
peruano. Lamentablemente, faltan completar los trabajos de comprobación de
este importante hallazgo. Pero, como hemos visto, otros sitios del Formativo
Cusqueño también desarrollaron plataformas ceremoniales de raíces altiplánicas.
El basural
estratificado investigado tiene un área 9.20 m2 y ha revelado que los
marcavalleses consumían preferentemente carne de camélidos jóvenes y cérvidos;
que usaban lascas de andesita expeditivas para cortar la piel, músculos,
tendones y huesos y que usaban preferentemente ollas y cuencos
Otro avance importante
es que el análisis estratigrafico permitió detectar dos capas de sellados del
área que indican dos momentos de uso.
14.8. El caso de K’ullupata (2012-2017)
También, en línea con la
antiquísima relación Puno - Cusco, el mismo reporte de la Dirección
Desconcentrada de Cultura de Cusco, informa que el Proyecto de
investigación arqueológica Kullupata-Marcaconga 2018, a cargo del arqueólogo Héctor
Espinoza Martínez, ha encontrado en el sitio una parte de una plaza ceremonial
hundida, dotada de escalinatas de acceso en piedra, de hasta 4 peldaños
bien elaborados, así como fragmentos de
cerámica de estilo chanapata.
K’ullupata, se encuentra a 109
kilómetros de la ciudad de Cusco, hacia el noroeste de la laguna de Pomacanchi,
en el distrito de Sangarará, de la provincia de Acomayo, encima de los
3750 metros sobre el nivel del mar. Fue hallado por Wilbert San Román Luna,
en 1979. Está comprobado que el sitio fue ocupado desde el Horizonte Temprano
(1500 a. C.) hasta el incanato.
La plaza ceremonial
hundida es similar a las plazas hundidas de la tradición constructiva de la Cultura
Pukará, que se desarrolló en la zona noroeste del Lago Titicaca, mucho
antes que Tiahuanaco.
Respecto a otras plazas
ceremoniales hundidas ya descritas, la de K’ullupata es la más
antigua descubierta hasta la fecha en el territorio cusqueño.
Espinoza Martínez y su
equipo lo han excavado por temporadas desde el 2012 hasta el 2017.
Han recuperado
fragmentos cerámicos de los estilos marcavalle, chanapata, chanapata derivado
y cerámica local y una superposición de segmentos de muros del Formativo
del dominio Wari y de la etapa del Tahuantinsuyo, así como tumbas y sus respectivas
ofrendas
Sin embargo, sobre el
mismo proyecto arqueológico, en el mismo informe, hay otro reporte de avances
de la investigación sobre ocho excavaciones realizadas en 2018, en Plazacancha de
K’ullupata, a cargo de Alexander Deza Checcori, quien ha
comprobado que Plazacancha tuvo un intenso uso desde el año 400 a. C. al 1532
d. C. Muestra cuatro tipos arquitectónicos que corresponden a otros cuatro periodos
de ocupación:
·
Fase chanapata (400 a. C. - 200 d. C.) en la cima del
montículo erigieron una plaza hundida, con acceso a través del muro este, de
23.25 m. Su piso es de arcilla y el muro tiene enlucido, aparentemente, de yeso.
La plaza tiene un canal de drenaje que va de este a oeste, cubierto por el piso.
Deza Checcori, cree que la plaza fue construida por los chanapata, pero con una
fuerte influencia de la cultura altiplánica Chiripa (en su fase tardía).
La ocupación chanapata, tiene como evidencia abundantes fragmentos de ese
estilo cerámico mezclados con cerámica de la altiplánica Cultura Pukará.
·
Fase Qotakalli, correspondiente al Intermedio Temprano, fue
hallado un pequeño tramo de muro, de 0.45 m de ancho, junto al cual se recuperó
abundantes fragmentos de cerámica de estilo Qotakalli.
·
Fase imperio Wari. Correspondientes al Horizonte Medio, fueron
hallados 4 segmentos de muros de 0.55 m de ancho cada uno, así como fragmentos
de cerámica de estilos arahuay, muyu orco y wari (robles moqo y
chakipampa, de Ayacucho) y algunas imitaciones de cerámica tiahanaquense IV-V.
· Fase inca. En el Horizonte Tardío, la ocupación inca redefinió el espacio utilizando la plaza hundida solo como plaza. Hallaron un canal de drenaje que va de este a oeste y cinco tumbas, una de las cuales corresponde a un entierro primario cuyo individuo fue puesto en posición flexionada sedente con las manos flexionadas hacia el vientre y los 4 restantes corresponden a entierros secundarios, todos con sus respectivas ofrendas conformadas por platos con decoración plástica, ollas pequeñas con decoración pintada, aríbalos pequeños, jarras con evidencia de quema y herramientas de alfarero.
14.9.
El caso de Wimpillay
El Proyecto de
Investigación Arqueológica del sitio a cargo de Domingo Farfán Acuña,
también por cuenta de la Dirección Desconcentrada Regional del
Cusco, excavó el lugar de 2009 a 2010 y halló lo siguiente:
Ocupaciones humanas continuadas:
Durante el sub periodo Formativo
Temprano, marcavalle y chanapata.
Durante el imperio
Wari, de los qotakalli y los waris. El dominio Wari sobre
La población habría
originado la cerámica Qotakalli.
Durante los estados
regionales, la presencia de los lucre y los killke - ayarmacas.
Durante los estados
imperiales, del Estado lnca, el cual promovió un asentamiento
humano de jerarquía importante en el lugar; para eso modificó el espacio
construyendo andenes, qolqas (almacenes de granos), un cementerio, zona de
vivienda y de ocupaciones domésticas, así como espacios abiertos para cultivos probablemente
de usos agrícolas.
Fueron hallados también
dos tipos de enterramiento: el primero, una fosa excavada en el suelo con el
individuo de forma sedente y sus ofrendas: un aríbalo, un plato, una olla de la
época Inca y, asimismo, una botella de doble cuerpo con asa puente y apéndice
zoomorfo (mono) de estilo chimú, lo que sugiere que Wimpillay tuvo relaciones
con esa cultura imperial de la costa norcentral.
Los entierros sin
ofrendas probablemente correspondan a enterramientos secundarios.
También recuperaron
herramientas textiles, como el ruki y la fusayola, artefactos agrícolas como la
kupana, y constructivo como la plomada
15. El difuso fin de los chanapata
Ningún
investigador ha planteado una teoría sobre el fin, disolución, absorción u otra
modalidad de desaparición de la Cultura Chanapata.
Solo hay
la sospecha de que pasó a segundo plano, pero no desapareció de pronto, con el
surgimiento + – en el año 600 d.C. de la
Cultura Qotakalli o la Confederación Regional
de Ayllus.
El nombre Qotakalli fue tomado del sitio ubicado a
unos diez kilómetros al suroeste de la ciudad del Cusco.
A esta cultura que sobrellevó la ocupación Wari, a la
extinción de dicho dominio, le siguió la Cultura Ayarmaca con su estilo cerámico Killke, descubierta
también por Rowe y que es el antecedente arqueológico y social más próximo al
surgimiento de los incas.
FIN


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