CULTURA CHANAPATA, CUSCO
PRIMERA PARTE
Del 700 a.C. al año 100 d.C.
- DEL FORMATIVO MEDIO (SIN INFUENCIA CHAVÍN) HASTA INICIOS DE PERIODO DE LOS DESARROLLOS REGIONALES.
- ESTA CONFIRMADO QUE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS DE LA REGIÓN CUSCO PROCEDIERON, EN DIVERSAS OLEADAS, HASTA LOS INCAS, DE LA MESETA DEL COLLAO, PRINCIPALMENTE DE LOS PUEBLOS PUKARÁ, CHIRIPA Y TIAHUANACO.
Por ELMER OLORTEGUI, periodista
En nuestro recorrido por las diversas sociedades
organizados o culturas del sub periodo Formativo Tardío o Final, llegamos al
Cusco y, en particular, a su foco central el valle del Cusco o del rio Huatanay,
para conocer una parte de nuestra prehistoria hasta ahora parcialmente solo
conocida por un puñado de arqueólogos y totalmente desconocida por la sociedad
de los peruanos.
1.
El retraso del surgimiento de la sociedad organizada
Al
examinar el poblamiento temprano, tanto de la región Cusco como del valle del
río Huatanay, hay que anotar dos cuestiones previas:
i) El
retraso de dos milenios o más del surgimiento de la sociedad organizada en el sur
inhóspito peruano y la paradoja de que, más adelante, esta región haya sido el
escenario del surgimiento de los dos estados expansivos pan andinos más
grandes, desarrollados en territorio peruano (Wari y Tahuantinsuyo). Ambos
hechos han sido meridianamente señalados por Makowsky, y
ii) El
gran desinterés de los primeros investigadores hacia el estudio científico de los
antecedentes del Tahuantinsuyo, a todas luces deslumbrados por la grandiosidad
de este, su organización, costumbres y por lo líticamente portentoso de su
arquitectura y su tradición constructiva.
2.
Los nómades cusqueños
Sobre los
primeros hombres del Cusco, el sitio web, Guía Cusco – Historia de
promoción cusqueña, informa que los primeros grupos de nómades
llegaron (no indica de dónde) a la región hace 7 000 años adp., y ocuparon cuevas
y otros refugios en donde dejaron sus pinturas rupestres en los siguientes
sitios:
· El ‘Hombre de
Qhorqa’, distrito de Qhorqa de la provincia del Cusco,
· El ‘Hombre de
Chawaytiri’, en el actual límite entre Pisac y Paucartambo.
· El ‘Hombre de
Canchis’, en Sicuani.
· El ‘Hombre de
Chumbivilcas’, y
·
El
‘Hombre de Yauri’, en la provincia de Espinar.
3.
Los primeros sedentarios
En su informe: Los cerros sagrados: panorama del periodo formativo en la cuenca del Vilcanota, Cusco, el arqueólogo Julinho Zapata Rodríguez (1988), anota que las primeras evidencias de ocupación humana, más o menos organizada, corresponden al Periodo Arcaico, en las zonas altoandinas, es decir en Canchis (macro cuenca del Vilcanota) y en “las provincias altas del Cusco”, Espinar y Chumbivilcas.
No
obstante, Zapata remarca que la macro cuenca del Vilcanota, que incluye el
valle del Cusco (Huatanay), es el área más importante del Periodo Formativo,
donde surgió la auroral Cultura Marcavalle, vinculada de origen con
las culturas del Altiplano.
A partir del Sub periodo Formativo Temprano (1000 a.C.), los caseríos de la Cultura Marcavalle cultivaron en la macro cuenca del Vilcanota maíz, papa, quinua, tarwi y ollucos y criaron camélidos para carne, fibra, carga y mejoraron su subsistencia con carne de venado, aves y peces.
La data
de la presencia humana organizada en rumbo firme al sedentarismo en la
región del Cusco, se remonta entonces a unos 1 000 años a.C. – Sub Periodo
Formativo Temprano o Inicial en la nomenclatura de Guillermo Lumbreras –, cuando
en el valle del Huatanay los grupos u hordas nómades pasaban hacia la neolitización
y la agricultura, empezando a asentarse en caseríos mínimos en las partes altas
de la sub cuenca. Una vez concentrada la
población empezó a aumentar a entre cien o doscientos miembros por cada caserío.
Karen
Mohr Chávez
ha logrado determinar que la más antigua ocupación corresponde a los
Marcavalle, desde el año 1 000 al 700 a.C., lo que quiere decir que ese es el fechado
más temprano conocido, sobre la presencia humana sedentaria en el valle del
Cusco.
4.
La temprana ocupación Marcavalle
Marcavalle, fue detectada a
través de su cerámica, recién en 1953, por los arqueólogos Manuel
Chávez Ballón y Jorge Yábar Moreno, durante una prospección de superficie.
Después, otros investigadores han determinado que 1 000 a. C., la macro cuenca
del Vilcanota estaba ocupada por pequeños grupos de m
arcavalles.
Karen Mohr,
en
1966 y 1968, excavó los siguientes sitios de esta cultura temprana: el lugar Marcavalle (que dio el nombre), en lo que hoy es el casco urbano la ciudad
del Cusco, Pikicallepata, en la macro cuenca del Vilcanota y en el sitio vinculado de
Qaluyo, ubicado en la zona nor oeste del Lago Titicaca.
En
Marcavalle determinó cuatro fases de ocupación del 1 000 a.C. (fase A), al año
700 a.C. (fase D), según cinco fechados radiocarbónicos de capas
estratigráficas. Mohr definió también 16 grupos de pastas, 10 formas
principales de la cerámica marcavalle, entre ellas, ollas, cuencos redondos,
cuencos cuadrados, jarras, cuencos profundos, cuencos carenados, botellas con
pico, cuencos ovalados, cuencos encorvados y cuencos dobles.
La
cerámica Marcavalle ha sido recuperada hasta la fecha en cuatro sitios de la
cuenca del Vilcanota: Marcavalle, Pikicallepata, Minaspata y Batan Urqu,
lugares alejados entre ellos, por decenas de kilómetros, a lo largo de la macro
cuenca del río Vilcanota.
5. El hallazgo de la Cultura (cerámica) Chanapata
Pero, doce años antes del hallazgo de Marcavalle, en 1941,
el arqueólogo estadounidense John H. Rowe, logró identificar en una
colina de la expansión urbana de la ciudad del Cusco, un tipo de cerámica distinta
a la inca, a la que nombró como el estilo «Chanapata», nombre de la
colina del hallazgo.
La colina es hoy parte del barrio de Santa Ana, antiguamente llamado Karmenca. Rowe excavó a la derecha del tanque de agua, en las propiedades de los herederos del Sr. Celestino Balde iglesias y Sr. Achawi, área que está limitada por el este por la quebrada del rio Saphi; por el norte con la carretera Cusco - Anta. En la fecha del hallazgo, existían campos de cultivo, hoy está densamente poblado.
el barrio de Santa Ana en la ciudad del Cusco.
Los restos estaban cubiertos por una capa de tierra de un metro más o menos, la que cubre posiblemente los cimientos, paramentos, tumbas de esta área, asociados a la gran cantidad de cenizas, partículas de carbón vegetal, lascas de basalto, huesos de llama y abundante cantidad de fragmentos de cerámica.
Este estilo alfarero es correspondiente al Sub
Periodo Formativo Medio, subsiguiente a Marcavalle. Rowe excavó una trinchera de 10
metros de largo por 2 metros de ancho en la cual encontró cuatro tumbas y una
ofrenda de camélido entero. Los inhumados eran adultos, todos echados y
flexionados, pero cada uno orientado hacia un punto cardinal distinto. Otro
hallazgo importante fue el muro de una sola cara y una altura de 0,90 metros,
construido con piedras de campo y cantos rodados. Rowe clasificó 10
tipos d la cerámica chanapata
El arqueólogo Julinho Zapata Rodríguez, uno de
los actuales expertos en el Formativo cusqueño, ha planteado que, según los
fechados radiocarbónicos de Marcavalle, se estima que la cerámica chanapata se
difundió consistentemente en la región del Cusco entre los años 600 a 100 a.C., con una amplia
presencia.
5.1.
Probable origen
altiplánico de marcavalle y los chanapata
Tanto respecto a los marcavalle como a los chanapata, se desconoce su origen exacto. Pero, los investigadores tienen la convicción firme que procedieron de la Meseta del Collao, por cuatro razones:
- Porque el valle del Cusco es hasta hoy una de las rutas naturales de migración desde el altiplano andino.
- Porque la cerámica chanapata es parecida al estilo alfarero de la fase Qaluyo, de la altoandina Cultura Pukará, fase que tuvo una larga evolución del 1 450 a.C. a 800 a.C. (aprox. 650 años)
- Porque está comprobada la utilización en varios sitios chanapata, del diseño altoandino de plataformas superpuestas, en cuyo último nivel construyeron plazas rectangulares hundidas, para fines de culto a deidades, con prácticas de canibalismo ritual y afianzamiento del poder.
- Porque se sospecha que hablaban el colla (aymara) de la zona altoandina norte, o el puquina de la zona altoandina sur.
Estas razones, plantean estrechos vínculos muy tempranos entre la población de
la región Cusco y las culturas circunlacustres de la Meseta del Collao.
6.
Cronología evolutiva
de los cusqueños y la Cultura Chanapata, según su cerámica.
Volviendo al tema de la cerámica chanapata, sobre la base de su función de indicador de tiempo relativo, Rowe propuso una cronología evolutiva que todavía no ha sido rebatida y en la que el estilo marcavalle es el más antiguo, seguido por la cerámica chanapata que evolucionó hasta el chanapata derivado.
Estilo Marcavalle: desde el año 1,000 a.C. al año 700 a.C.
· Estilo chanapata clásico (negro pulido), del año 700 a.C. al 100 d.C., la que fue hallada por Rowe en el fondo o piso de su excavación y en algunos niveles superiores, deduciendo que su producción disminuyó en el sub periodo Formativo Tardío, dando paso en aquel tiempo a la cerámica con pasta roja, o estilo chanapata derivado que tuvo vigencia hasta bien avanzado el periodo de los Desarrollos Regionales.
Proyectándonos más adelante, hay que señalar que los estilos cerámicos preponderantes y subsiguientes en la región Cusco, fueron:
· Estilo Qotakalli o de la confederación de Ayllus, del 600 d.C. + – hasta la ocupación Wari
· Estilo Killke (Cultura Ayarmaca), del 900 d.C. al 1,200 d.C. – Desaparición Wari y llegada de
los incas.
Como referencia para estudios próximos de esta etapa cusqueña, se tiene sobre el origen de la Cultura Qotakalli y respecto a su desarrollo cultural y territorial, lo que afirma Luis Barreda Murillo en su libro Historia y Arqueología Pre Inca, publicado en 1995. Aunque sin señalar teoría alguna sobre la razón, motivo o circunstancia de la aparición de la nueva alfarería, plantea que con el desarrollo de la tecnología agrícola, pastoril y artesanía de un gan conjunto de ayllus cusqueños, dieron origen a una organización social a la que denominó estado regional Qotakalli.
Esta entidad social estuvo conformada por una
confederación de ayllus del Periodo Formativo. Se fue consolidando con el
avance de los asentamientos formativos en la macro cuenca del Vilcanota y
específicamente en el valle del Huatanay, hasta que dio el salto hacia la Confederación
Qotakalli, la que heredó la tecnología marcavalle y chanapata, superándolas
largamente, con modificaciones en las formas y decoraciones de vasijas
domésticas y de uso ceremonial como cantaros, ollas, vasos, platos y escudillas.
Pero, la
cronología señala que hacia el año 762 d.C., se consolidó el dominio del imperio
Wari sobre los cusqueños, hecho que aún desconcierta a algunos investigadores, pues
no saben con certeza a cuál entidad sociopolítica dominante encontraron los Wari
en el valle del Huatanay y en las otras cuencas y cómo las sometieron: ¿“por
las buenas o por las malas”? Nadie ha hallado el menor indicio de batalla
alguna entre waris y cusqueños, por lo que se sospecha que los locales se
sometieron pacíficamente a cambio de mantener su estilo de vida y la
elaboración de sus alfares Qotakalli, pero con fuerte influencia wari.
A la cerámica Qotakalli le siguió la alfarería Killke, la que habría sido desarrollada por el gran curacazgo o probable cultura Ayarmaca, la que tuvo su auge en la región Cusco, desde el año 900 d.C., es decir tras el hundimiento de los Wari y antes del desarrollo de la cultura Inca en el siglo XIII.
7. La
cerámica chanapata.
Su característica
principal es su color negro y decoración incisa, aunque también hicieron
piezas de colores café, rojo y amarillo claro.
Las
incisiones son líneas aisladas de casi un milímetro de ancho, que forman
bandas, hechas antes de la cocción. La decoración incisa y en relieve o
plásticos tiene motivos típicos como el felino, la cabeza humana, lagartija,
sapo, serpiente, oso. etc.
Sus
formas, las más frecuentes fueron: ollas globulares y elipsoides de
diferentes tamaños, platos planos, fuentes, vasos, cántaros, vasijas de base
plana y paredes rectas.
hoy barrio de Santa Ana, de la ciudad del Cusco.
Sus
diseños ornamentales fueron sencillos: círculos y grecas blancas sobre fondo
rojo, o rojos sobre fondo amarillo claro, lo cual indica la región Cusco fue
uno de los pocos lugares que no recibieron la influencia Chavín.
Dieron mejor
acabado pulido a sus objetos ceremoniales, señal de que los alfareros, sus
familiares y sus vecinos participaban en algún tipo de ritual, festividad,
festín o reunión cívica.
El Dr. Rowe, planteó el siguiente cuadro de tipos de la cerámica chanapata:
7.1.
Tipos de cerámica chanapata
1.
Chanapata llano.
2.
Chanapata llano inciso.
3.
Chanapata punteado.
4.
Chanapata bruñido por secciones.
5.
Chanapata negro bruñido.
6.
Chanapata negro inciso.
7.
Chanapata rojo pulido.
8.
Chanapata rojo inciso.
9.
Pacallamoco.
10. Pacallamoco rojo sobre crema.
7.2. Área
de Difusión.
7.2.1. En el valle del
Cusco:
Muyu Urqu, Picchu, Koripata,
Wimpillay, en la cumbre del cerro Tincoj; la granja Kayra, Marcavalle y
Tánkarpata.
7.2.2. Fuera del valle
del Cusco:
En Urubamba, en Maras
sitio Pacallamocco.
En Urcos, en Batán Orko
y Huaro.
En Canchis, Quisoicanchis,
San Pedro de Cacha, Rajchi.
En Tinta, en
Piquicallepata.
En Machu Picchu, en el
Templo de la Luna.
En Anta, Yuthu,
Bandojan, Fierro Huasi, Jawuakollay, Izcuchaca y abra de Wilque.
En Paucartambo, en
Queros.
En Paruro, en
Pakarictampu.
Calca, Acomayo y Anata.
7.2.3. La Venus de
Chanapata
Una figura
representativa de esta cerámica es la “Venus de Chanapata”, escultura que
representa a una mujer desnuda y que fue utilizada con fines rituales
probablemente para la fertilidad.
Entre la cerámica escultórica es interesante la representación de un sajino que es un cerdo salvaje amazónico, lo que muestra hasta donde llegaron los chanapata o, tal vez, solo fue el resultado del intercambio de larga distancia que realizaron con los de la selva.
8. Organización social chanapata
Los
investigadores creen que los chanapatenses estaban organizados en familias que
constituían AYLLUS, la organización social y territorial básica que generaron
los semi sedentarios al alcanzar capacidades de crianza por pastoreo,
agricultura incipiente o horticultura, impulsados por una mejor organización
del trabajo.
9.
Economía
Subsistían
con agricultura no extensiva tipo horticultura, la que luego avanzó en el
Formativo Tardío a campos de cultivo de mayor extensión. Se apoyaban en la
crianza de la alpaca y la llama y el aprovechamiento de especies forestales
para combustible, textilería y otros usos (Ver, ¿qué comían). Intercambiaban
(trueque) algunos productos de interés por otros escasos, mediante redes. Distribuían
el trabajo comunal mediante las formas del AYNI Y LA MINKA, sustentadas en la
vocación colaboracionista y el principio de reciprocidad desarrolladas desde un
principio en el mundo andino.
10.
Agricultura
Bauer y
su equipo en el año 2004, plantearon, como resultado de sus análisis de polen
en el valle del Huatanay, que el cultivo de quinua habría comenzado aún antes
de etapa Marcavalle.
Karen
Mohr-Chávez, con
sus estudios de restos de flora y fauna, determinó que, desde la ocupación
inicial, los pobladores de Marcavalle cultivaban diversas menestras, criaban
camélidos y cazaban algunos animales silvestres. Más tarde, avanzaron al
cultivo del maíz, la crianza del perro doméstico, del cuy y de camélidos en Muyu
Orqo.
11.
Arquitectura
La
arquitectura de esa época temprana solo produjo estructuras domésticas simples
tipo chozas construidas con adobes, las que han sido registradas en Marcavalle.
Pero, durante Chanapata, por lo menos en su sitio
principal, pasaron al uso de piedra no labrada.
En 1968, en dos sitios principales en los que se halló cerámica chanapata, Muye Orfo, en el valle del Cusco y Batan Urqo, en el valle de Lucre, Junino Zapata Rodríguez halló también lomas naturales que habían sido convertidas en plataformas ceremoniales tipo terrazas.
Julinho Zapata Rodríguez, en su trabajo, Los cerros sagrados: panorama del Periodo Formativo en la cuenca del Vilcanota, Cusco, señala que los restos de patios hundidos en Batan Urqo y Muyu Urqo, son testimonios de un sistema ideológico - religioso, en el cual los cerros sagrados fueron sus puntos de conexión, como parte de un mapa geográfico cognitivo. Estas son nuevas evidencias que refuerzan contactos y relaciones estrechas entre el Cusco y las culturas circunlacustres del Titicaca, en la Meseta del Collao.
Los
patios hundidos están ubicados en las plataformas más altas. En ellas depositaban ofrendas de camélidos
sudamericanos, las cuales eran quemadas. También hacían entierros humanos
debajo de los pisos de los patios y alrededor de ellos. Este tipo de diseño es
similar al de los centros ceremoniales de la Cultura Pukará, de la zona
noroeste de meseta del Collao, Esto refuerza la tesis de una estrecha
vinculación temprana de los pobladores del Cusco con sociedades más
desarrolladas localizadas alrededor del Lago Titicaca.
12.
Artesanía lítica
Los
chanapatenses produjeron martillos con roca mitaya duras de forma ovoide, los
cuales eran utilizados mediante la percusión y tenían pesos según las funciones
a cumplir. También utilizaban cantos rodados de basalto para hendir, cortar y
raspar.
13.
Religión
Sobre la base del hallazgo de una litoescultura en Santa Ana de diseño zoomorfo, se cree que veneraban a la deidad MAYU PUMA o también llamada CHOQECHINCHAY.
14. 14. Recientes Investigaciones en sitios chanapata.
Revisemos ahora las esclarecedoras investigaciones científicas recientes a cargo de varios arqueólogos nacionales sobre importantes sitios del Formativo cusqueño y en particular de la vigencia de la Cultura Chanapata.
14.1.
El caso de Batan Urqu (1992 – 1994 - 1995)
Siguiendo el indicador
cronológico, empezaremos resumiendo la investigación del sitio Batan Urqo, a
cargo del arqueólogo Julinho Zapata Rodríguez, quien también ejecutó
investigaciones importantes en otros lugares. El sitio está a 40 kilómetros al
sureste de la ciudad del Cusco, a 3 200 msnm, en el valle de Huaro, provincia
de Quispicanchis, considerado punto de confluencia de caminos y paso obligado
hacia la Meseta del Collao. Lo dio a conocer Luis Barreda en 1952, año en que
también fue excavado por primera vez.
Julinho Zapata excavó el lugar en dos
oportunidades, en 1992 y la última de 1994 a 1995
Las
excavaciones de Zapata en 1992 arrojaron, entre otros resultados:
· Importantes vestigios
de ocupación durante el Horizonte Medio (600-900 d.C. -imperio Wari),
entre ellos una gran concentración de cerámica identificada con los estilos
Wari, que fue recogida en la parte central antes de alcanzar la cima, que tiene
una superficie de cinco hectáreas.
· Un cementerio de 958.5
m2, delimitado por una muralla que lo encierra y dentro de la cual hay
estructuras funerarias, cámaras y tumbas independientes con numerosos restos de
individuos de todas las edades, con o sin ofrendas
Según Zapata, la
cerámica hallada muestra que el cementerio de Batan Urqu fue un foco de convergencia
de distintas manifestaciones culturales. Así mismo, cree que el valle de
Huaro debió ser una vía de intercambio regular entre las tradiciones culturales
de este y oeste en la sierra Sur de los Andes.
La correlación de la data obtenida permitirá establecer la identidad social y el prestigio de los individuos enterrados en el cementerio de Batan Urqu, lo que mejorará el conocimiento del contexto social de la dominación del estado Wari en la región Cusco, en tanto que construía su complejo administrativo Pikillacta, como su principal guarnición.
Hallazgos
de la última excavación
La estratigrafía arrojó
16 niveles arqueológicos, los cuales constituyen una verdadera vitrina de la
evolución de la prehistoria de la región Cusco, desde el Periodo Formativo,
pasando por el Periodo de Desarrollos Regionales, el imperio Wari, los Estados
Regionales y los incas.
Para efectos del
presente informe los estratos inferiores muestran claramente la vigencia de la
cerámica chanapata y chanapata derivado, de la alfarería bandojan y pacallamoqo,
como evidencia del despliegue de la Cultura Chanapata en ese lugar y otros del Cusco
temprano.
Los dos primeros estratos
superiores contienen evidencias de arquitectura rectangular de una aldea del Periodo
Intermedio Tardío (Inca), con sus viviendas y sus tumbas.
El estrato 3 tiene
cerámica del Horizonte Medio (imperio Wari), Horizonte Temprano y del Intermedio
Tardío.
En el 4 hay vestigios
de una ocupación en el Horizonte Medio (imperio Wari), con cerámica del estilo Muyu
Urqo.
El estrato 5 esta
formado por suelos suaves con ceniza y fragmentos de incensarios de
Tiahuanaco.
Los estratos 6 a 10
contienen fragmentos de pisos y refacciones vinculadas al estilo Huaro (Periodo
Intermedio Temprano).
En el 10 fueron
hallados fragmentos de cerámica Pukará.
En el 11 aparece cerámica
bandojan, pacallamoqo y chanapata derivado. El estrato 12 corresponde a una
plaza hundida.
El estrato 13 contiene
cerámica chanapata.
El 14 es una capa de
remoción donde colapsaron estructuras arquitectónicas del Periodo Intermedio
Temprano.
El 15 es un suelo
arcilloso de adobes desmoronados.
El estrato 16 corresponde a recintos circulares.
14.2.
El caso de Muyu Urqo (1994 -1995)
Sobre la base de lo
hecho en Batan Urqu, Zapata Rodríguez cuenta en su informe: Los cerros sagrados:
panorama del Periodo Formativo en la cuenca del Vilcanota, que una prospección en
la región del Cusco, localizó 41 sitios del Periodo Formativo, entre los cuales
son importantes los que tienen la siguiente particularidad: son colinas
transformadas culturalmente y en cuyas superficies se encontró cerámica fina,
por lo que se pensó que debieron ser centros ceremoniales.
Con esta hipótesis se
eligió excavar el sitio de Muyu Orqo, ubicado en la parte sur del actual
casco urbano de la ciudad del Cusco, en la margen derecha del rio Huatanay, a 3
400 msnm.
La investigación
determinó que sus primeros ocupantes modificaron la colina en los inicios del
Periodo Formativo, dándole el aspecto de un cerro circular, rodeado por
terrazas, que ascienden en forma de círculos concéntricos. Desde la parte
superior de Muyu Orqo se puede observar íntegramente todo el valle del
Huatanay.
Las partes bajas de la
colina, ahora son asentamientos humanos y de ellas, en 1996, se han recuperado vestigios
incas como terrazas de contención, fuentes
litúrgicas y restos de construcciones domésticas con instalaciones para la
crianza de cuyes. Actualmente, los cusqueños ponen su consabido énfasis en
estas ruinas, pero dicen poco o nada de lo que hay en la cima, presuntamente porque
no es inca.
En
los niveles superiores, Zapata y su equipo excavaron 7 trincheras.
La colina está rodeada
por plataformas artificiales a manera de círculos concéntricos que llegan a la
cima. Tienen relleno de piedra y suelo a manera de andenes, pero contienen
tumbas y pozos rectangulares para ofrendas.
La cima del cerro es
una plataforma, de aproximadamente 30 metros de largo por 23 de ancho. Se
accede por la parte central del lado sur, donde la roca natural fue tallada
hacia un pasaje de acceso de 80 centímetros de ancho con un piso ligeramente
escalonado.
En el relleno de la
plataforma casi no hay cerámica. En la superficie se registraron tres
fragmentos incaicos, el resto pertenece al Periodo Formativo.
La plaza ceremonial
hundida
Sin embargo, lo más
relevante fue encontrado enterrado en la cima de la colina: una plaza
rectangular ceremonial hundida de 16,80 metros de largo por 12,60 metros de
ancho, ubicada en el centro la plataforma superior a 1,20 metros bajo su
piso.
En el centro de la
plaza hundida se encontró vestigios de un cubo de piedra de 1,80 metros de
largo, por 1,30 metros de ancho y 0,35 metros de alto. Zapata asume que fue un
altar, ya que en el piso del rectángulo se encontraron nueve pozos para
ofrendas en dos tipos: i) de camélidos no incinerados, consistentes en huesos
enteros descarnados y desarticulados, junto a algunos fragmentos de cerámica y
un pedazo de Espondilos; y ii) de camélidos quemados sobre fogones en el piso cerca
del altar central. Había mucha ceniza. La quema debe haber sido parte de un
complejo ritual que incluía uso mágico de hojas de coca, productos agrícolas,
conchas marinas, plantas aromáticas, etc.
En una de las terrazas
concéntricas fueron exhumadas ocho tumbas que también contenían fragmentos
sueltos de cerámica chanapata
14.2.1
Balance del sub
Periodo Formativo Final Cusqueño, según Zapata.
El subperiodo Formativo
Final cusqueño se caracteriza por la vigencia de los estilos alfareros chanapata
derivado, bandojan, pakallamoqo y la edificación de centros ceremoniales.
Pero, para un mejor conocimiento, es necesario completar el estudio de los
vestigios de muros hallados antes en Marcavalle, construidos, unos con
adobe y otros con piedra.
Durante este sub
periodo del Formativo, el patrón de asentamiento cambió: la población de
aldeas dispersas empezó a concentrarse cerca de lagos, lagunas y pequeños
cursos de agua tributarios del río Vilcanota que daban facilidades para la
producción agropecuaria, probablemente complementada con pesca y caza. Estos
sitios se relacionaron con grupos que conseguían sal, cerámica, charqui y maíz.
Hasta la fecha se cree que
existieron cinco núcleos principales: Cusichaca -Patacancha-Huarocondo; Urubamba-Anta;
Cusco-Huatanay; Lucre-Andahuaylillas-Huaro y Tinta-San Pedro-Sicuani.
El núcleo más compacto fue el Cusco-Huatanay, el cual contaba con una fuente de sal en la quebrada de Cachimayo, lo que le convertía en una zona atractiva.
14.2.2.
La arquitectura ceremonial en Batan Urqu y Muyu Urqo
Sobre la arquitectura
ceremonial en estos dos sitios, los cuales son colinas que fueron
transformadas culturalmente en centros ceremoniales, Zapata dice que su investigación
expande la visión de la ocupación espacial durante el Periodo Formativo, Medio
y Tardío.
Estos “cerros redondos”
habrían sido elegidos por su ubicación estratégica en las partes medias de las
microcuencas, junto a grandes aldeas.
Allí construyeron
plataformas escalonadas de configuración cónica general. Difieren en tamaño y
forma. Las colinas bajas tienen muros de contención rectos, como en Chanapata,
Minaspata, Bandojan y Batan Urqu. Las más altas como Muyu Urqo, Wata,
Tocotocuyoc y otros tienen muros curvos que se adecuan a la topografía
natural.
Correspondientes al
Formativo Medio y Tardío se registraron unos 13 sitios con arquitectura pública
y cerámica no doméstica en la cuenca del Vilcanota, ubicados cerca de grandes
aldeas de más de cinco hectáreas. Cusco, Lucre y Anta, son microcuencas
en las que, en cada una, hay varios de estos “cerros redondos” rodeados de
macro aldeas.
Además de sus
plataformas escalonadas, los “cerros redondos”, contenían: cementerios y
centros de actividades rituales, pendientes aterrazadas, estructuras domésticas
circulares construidas con adobe sobre terrazas, recintos rectangulares para
basura doméstica.
Así mismo, plazas
ceremoniales hundidas en sus cimas, conjuntos funerarios dentro de las terrazas,
vestigios de ofrendas de camélidos quemados y sin quemar, basurales sobre las
terrazas, fragmentos de cuencos de piedra verde bien pulidos e incisos y cerámica
de los estilos chanapata, bandojan y pakallamoqo.
14.2.3. Vestigios de
una religión propia (WillkaUrqu)
Aunque Zapata dice que
no puede aún plantear diferencias funcionales, cronológicas u de otro orden
respecto a estos sitios, los mismos parecen configurar un mapa regional del
culto a una religión propia, cuyo ceremonialismo requería de excedentes de maíz
y papa, que eran aportados en la medida de la consolidación de presuntos
poderes sobrenaturales (deidades) y de sus intermediarios (brujos, curanderos y
sacerdotes).
Zapata plantea,
entonces, que tanto Muyu Urqu como Batan Urqu y los otros sitios le
permiten formular la hipótesis de que, durante el Formativo Tardío existió
una religión regional, con peculiaridades propias en cada valle, derivada de
alguna de las religiones de las culturas de la Meseta del Collao, para la cual
Zapata ha propuesto la denominación de WilIka Urqu.
Sobre la base de la
cosmogonía Wilka Urqu, los cerros de culto de los valles cusqueños
fueron modificados con terrazas y plataformas en las que construyeron plazas
ceremoniales hundidas, altares y tumbas individuales y colectivas, espacios en
los cuales se rendía culto a divinidades tutelares y ancestros con rituales
complejos e incineración de ofrendas.
Todas estas colinas
ceremoniales públicas, estaban rodeadas de aldeas extensivas. Los hallazgos de
esculturas líticas en Minaspata y en Bandojan, pudieran ser pistas hacia un
mejor conocimiento de la religión de estas antiguas poblaciones cusqueñas.
Otro aspecto relevante
son los 24 contextos funerarios asociados a cerámica chanapata en la cuenca del
Vilcanota.
Estas tumbas albergaban restos de individuos adultos, jóvenes e infantes
colocados s
obre una hendidura en posición flexionada recostada sobre uno de sus
lados, sin patrón de orientación definido ni ajuar funerario asociado. Esto
parece haber cambiado durante el Formativo Final, según las excavaciones en Batan
Urqu que permitieron hallar tumbas circulares construidas con piedras de
campo en las cuales los restos humanos fueron colocados en posición flexionada
ligeramente recostada, con ofrendas.
14.2.4. Centros de
mercadeo (trueque)
Sin embargo, estos “cerros
redondos” funcionaron también como nudos de redes de intercambio cercano y
lejano, de productos entre agricultores del valle con los pobladores de las
zonas altas, quienes se dedicaban más a la ganadería. Las ofrendas de camélidos
encontradas en el piso de la plaza ceremonial hundida de Muyu Urqo así lo
insinúan.
Muyu Urqu es de
especial importancia para la arqueología cuzqueña, i) por ser la primera
información contundente sobre presencia de arquitectura ceremonial durante el
Periodo. Formativo y ii) porque permitirá a los arqueólogos que trabajan en la
región tratar nuevos temas y considerar nuevas hipótesis sobre el origen y
desarrollo de las culturas y sociedades cusqueñas.
CONTINUA EN LA PARTE DOS, FINAL




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