martes, 29 de abril de 2025

 

CULTURA CHANAPATA, CUSCO

PRIMERA PARTE

Del 700 a.C. al año 100 d.C.


  • DEL FORMATIVO MEDIO (SIN INFUENCIA CHAVÍN) HASTA INICIOS DE PERIODO DE LOS DESARROLLOS REGIONALES.
  • ESTA CONFIRMADO QUE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS DE LA REGIÓN CUSCO PROCEDIERON,  EN DIVERSAS OLEADAS, HASTA LOS INCAS, DE LA MESETA DEL COLLAO, PRINCIPALMENTE DE LOS PUEBLOS PUKARÁ, CHIRIPA Y TIAHUANACO.  

Por ELMER OLORTEGUI, periodista

En nuestro recorrido por las diversas sociedades organizados o culturas del sub periodo Formativo Tardío o Final, llegamos al Cusco y, en particular, a su foco central el valle del Cusco o del rio Huatanay, para conocer una parte de nuestra prehistoria hasta ahora parcialmente solo conocida por un puñado de arqueólogos y totalmente desconocida por la sociedad de los peruanos. 

 

1.      El retraso del surgimiento de la sociedad organizada

Al examinar el poblamiento temprano, tanto de la región Cusco como del valle del río Huatanay, hay que anotar dos cuestiones previas:

i)    El retraso de dos milenios o más del surgimiento de la sociedad organizada en el sur inhóspito peruano y la paradoja de que, más adelante, esta región haya sido el escenario del surgimiento de los dos estados expansivos pan andinos más grandes, desarrollados en territorio peruano (Wari y Tahuantinsuyo). Ambos hechos han sido meridianamente señalados por Makowsky, y

ii)  El gran desinterés de los primeros investigadores hacia el estudio científico de los antecedentes del Tahuantinsuyo, a todas luces deslumbrados por la grandiosidad de este, su organización, costumbres y por lo líticamente portentoso de su arquitectura y su tradición constructiva.    


2.       Los nómades cusqueños

Sobre los primeros hombres del Cusco, el sitio web, Guía Cusco – Historia de promoción cusqueña, informa que los primeros grupos de nómades llegaron (no indica de dónde) a la región hace 7 000 años adp., y ocuparon cuevas y otros refugios en donde dejaron sus pinturas rupestres en los siguientes sitios:

·     El ‘Hombre de Qhorqa’, distrito de Qhorqa de la provincia del Cusco,

·     El ‘Hombre de Chawaytiri’, en el actual límite entre Pisac y Paucartambo.

·     El ‘Hombre de Canchis’, en Sicuani.

·     El ‘Hombre de Chumbivilcas’, y

·     El ‘Hombre de Yauri’, en la provincia de Espinar.


3.  Los primeros sedentarios

En su informe: Los cerros sagrados: panorama del periodo formativo en la cuenca del Vilcanota, Cusco, el arqueólogo Julinho Zapata Rodríguez (1988), anota que las primeras evidencias de ocupación humana, más o menos organizada, corresponden al Periodo Arcaico, en las zonas altoandinas, es decir en Canchis (macro cuenca del Vilcanota) y en “las provincias altas del Cusco”, Espinar y Chumbivilcas.

No obstante, Zapata remarca que la macro cuenca del Vilcanota, que incluye el valle del Cusco (Huatanay), es el área más importante del Periodo Formativo, donde surgió la auroral Cultura Marcavalle, vinculada de origen con las culturas del Altiplano.

A partir del Sub periodo Formativo Temprano (1000 a.C.), los caseríos de la Cultura Marcavalle cultivaron en la macro cuenca del Vilcanota maíz, papa, quinua, tarwi y ollucos y criaron camélidos para carne, fibra, carga y mejoraron su subsistencia con carne de venado, aves y peces. 

La data de la presencia humana organizada en rumbo firme al sedentarismo en la región del Cusco, se remonta entonces a unos 1 000 años a.C. – Sub Periodo Formativo Temprano o Inicial en la nomenclatura de Guillermo Lumbreras –, cuando en el valle del Huatanay los grupos u hordas nómades pasaban hacia la neolitización y la agricultura, empezando a asentarse en caseríos mínimos en las partes altas de la sub cuenca.  Una vez concentrada la población empezó a aumentar a entre cien o doscientos miembros por cada caserío.

Karen Mohr Chávez ha logrado determinar que la más antigua ocupación corresponde a los Marcavalle, desde el año 1 000 al 700 a.C., lo que quiere decir que ese es el fechado más temprano conocido, sobre la presencia humana sedentaria en el valle del Cusco.

 


4.  La temprana ocupación Marcavalle

Marcavalle, fue detectada a través de su cerámica, recién en 1953, por los arqueólogos Manuel Chávez Ballón y Jorge Yábar Moreno, durante una prospección de superficie. Después, otros investigadores han determinado que 1 000 a. C., la macro cuenca del Vilcanota estaba ocupada por pequeños grupos de m
arcavalles.

Karen Mohr, en 1966 y 1968, excavó los siguientes sitios de esta cultura temprana: el lugar Marcavalle (que dio el nombre), en lo que hoy es el casco urbano la ciudad del Cusco, Pikicallepata, en la macro cuenca del Vilcanota y en el sitio vinculado de Qaluyo, ubicado en la zona nor oeste del  Lago Titicaca.

En Marcavalle determinó cuatro fases de ocupación del 1 000 a.C. (fase A), al año 700 a.C. (fase D), según cinco fechados radiocarbónicos de capas estratigráficas. Mohr definió también 16 grupos de pastas, 10 formas principales de la cerámica marcavalle, entre ellas, ollas, cuencos redondos, cuencos cuadrados, jarras, cuencos profundos, cuencos carenados, botellas con pico, cuencos ovalados, cuencos encorvados y cuencos dobles.

La cerámica Marcavalle ha sido recuperada hasta la fecha en cuatro sitios de la cuenca del Vilcanota: Marcavalle, Pikicallepata, Minaspata y Batan Urqu, lugares alejados entre ellos, por decenas de kilómetros, a lo largo de la macro cuenca del río Vilcanota.

 

5.      El hallazgo de la Cultura (cerámica) Chanapata

Pero, doce años antes del hallazgo de Marcavalle, en 1941, el arqueólogo estadounidense John H. Rowe, logró identificar en una colina de la expansión urbana de la ciudad del Cusco, un tipo de cerámica distinta a la inca, a la que nombró como el estilo «Chanapata», nombre de la colina del hallazgo.

La colina es hoy parte del barrio de Santa Ana, antiguamente llamado Karmenca. Rowe excavó a la derecha del tanque de agua, en las propiedades de los herederos del Sr. Celestino Balde iglesias y Sr. Achawi, área que está limitada por el este por la quebrada del rio Saphi; por el norte con la carretera Cusco - Anta. En la fecha del hallazgo, existían campos de cultivo, hoy está densamente poblado. 


Acceso actual a la antigua colina de Karmenca, hoy llamado 
el barrio de Santa Ana en la ciudad del Cusco. 

Los restos estaban cubiertos por una capa de tierra de un metro más o menos, la que cubre posiblemente los cimientos, paramentos, tumbas de esta área, asociados a la gran cantidad de cenizas, partículas de carbón vegetal, lascas de basalto, huesos de llama y abundante cantidad de fragmentos de cerámica.

Este estilo alfarero es correspondiente al Sub Periodo Formativo Medio, subsiguiente a Marcavalle. Rowe excavó una trinchera de 10 metros de largo por 2 metros de ancho en la cual encontró cuatro tumbas y una ofrenda de camélido entero. Los inhumados eran adultos, todos echados y flexionados, pero cada uno orientado hacia un punto cardinal distinto. Otro hallazgo importante fue el muro de una sola cara y una altura de 0,90 metros, construido con piedras de campo y cantos rodados. Rowe clasificó 10 tipos d la cerámica chanapata

El arqueólogo Julinho Zapata Rodríguez, uno de los actuales expertos en el Formativo cusqueño, ha planteado que, según los fechados radiocarbónicos de Marcavalle, se estima que la cerámica chanapata se difundió consistentemente en la región del Cusco entre los años 600 a 100 a.C., con una amplia presencia.

 

5.1.         Probable origen altiplánico de marcavalle y los chanapata

Tanto respecto a los marcavalle como a los chanapata, se desconoce su origen exacto. Pero, los investigadores tienen la convicción  firme que procedieron de la Meseta del Collao, por cuatro razones: 

  1. Porque el valle del Cusco es hasta hoy una de las rutas naturales de migración desde el altiplano andino.
  2. Porque la cerámica chanapata es parecida al estilo alfarero de la fase Qaluyo, de la altoandina Cultura Pukará, fase que tuvo una larga evolución del 1 450 a.C. a 800 a.C. (aprox. 650 años)
  3. Porque está comprobada la utilización en varios sitios chanapata, del diseño altoandino de plataformas superpuestas, en cuyo último nivel construyeron plazas rectangulares hundidas, para fines de culto a deidades, con prácticas de canibalismo ritual y afianzamiento del poder. 
  4. Porque se sospecha que hablaban el colla (aymara) de la zona altoandina norte, o el puquina de la zona altoandina sur.

 

Estas razones, plantean estrechos vínculos muy tempranos entre la población de la región Cusco y las culturas circunlacustres de la Meseta del Collao.

 

6.   Cronología evolutiva de los cusqueños y la Cultura Chanapata, según su cerámica.

Volviendo al tema de la cerámica chanapata, sobre la base de su función  de  indicador de tiempo relativo, Rowe propuso una cronología evolutiva que todavía no ha sido rebatida y en la que el estilo marcavalle es el más antiguo, seguido por la cerámica chanapata que evolucionó hasta el chanapata derivado.

 Estilo Marcavalle: desde el año 1,000 a.C. al año 700 a.C.

·       Estilo chanapata clásico (negro pulido), del año 700 a.C. al 100 d.C., la que fue hallada por Rowe en el fondo o piso de su excavación y en algunos niveles superiores, deduciendo que su producción disminuyó en el sub periodo Formativo Tardío, dando paso en aquel tiempo a la cerámica con pasta roja, o estilo chanapata derivado que tuvo vigencia hasta bien avanzado el periodo de los Desarrollos Regionales.

Proyectándonos más adelante, hay que señalar que los estilos cerámicos preponderantes y subsiguientes en la región Cusco, fueron:

·      Estilo Qotakalli o de la confederación de Ayllus, del 600 d.C. + – hasta la ocupación Wari

·   Estilo Killke (Cultura Ayarmaca), del 900 d.C. al 1,200 d.C. – Desaparición Wari y llegada de los incas.

 Algunos investigadores creen que la persistente vigencia de la cerámica Chanapata clásica y su variante Chanapata Derivado, durante un larguísimo período de casi mil años, señala un periodo de relativa estabilidad en la región Cusco, hasta la aparición durante la centuria de los años 600 d.C. del estilo cerámico Qotakalli. El nombre Qotakalli fue tomado del sitio ubicado a unos diez kilómetros al suroeste de la ciudad del Cusco.

Como referencia para estudios próximos de esta etapa cusqueña, se tiene sobre el origen de la Cultura Qotakalli y respecto a su desarrollo cultural y territorial, lo que afirma Luis Barreda Murillo en su libro Historia y Arqueología Pre Inca, publicado en 1995. Aunque sin señalar teoría alguna sobre la razón, motivo o circunstancia de la aparición de la nueva alfarería, plantea que con el desarrollo de la  tecnología agrícola, pastoril y artesanía de un gan conjunto de ayllus cusqueños, dieron origen a una organización social a la que denominó estado regional Qotakalli.

Esta entidad social estuvo conformada por una confederación de ayllus del Periodo Formativo. Se fue consolidando con el avance de los asentamientos formativos en la macro cuenca del Vilcanota y específicamente en el valle del Huatanay, hasta que dio el salto hacia la Confederación Qotakalli, la que heredó la tecnología marcavalle y chanapata, superándolas largamente, con modificaciones en las formas y decoraciones de vasijas domésticas y de uso ceremonial como cantaros, ollas, vasos, platos y escudillas.

Pero, la cronología señala que hacia el año 762 d.C., se consolidó el dominio del imperio Wari sobre los cusqueños, hecho que aún desconcierta a algunos investigadores, pues no saben con certeza a cuál entidad sociopolítica dominante encontraron los Wari en el valle del Huatanay y en las otras cuencas y cómo las sometieron: ¿“por las buenas o por las malas”? Nadie ha hallado el menor indicio de batalla alguna entre waris y cusqueños, por lo que se sospecha que los locales se sometieron pacíficamente a cambio de mantener su estilo de vida y la elaboración de sus alfares Qotakalli, pero con fuerte influencia wari.     

A la cerámica Qotakalli le siguió la alfarería Killke, la que habría sido desarrollada por el gran curacazgo o probable cultura Ayarmaca, la que tuvo su auge en la región Cusco, desde el año 900 d.C., es decir tras el hundimiento de los Wari y antes del desarrollo de la cultura Inca en el siglo XIII.

7.  La cerámica chanapata.

Su característica principal es su color negro y decoración incisa, aunque también hicieron piezas de colores café, rojo y amarillo claro.

Las incisiones son líneas aisladas de casi un milímetro de ancho, que forman bandas, hechas antes de la cocción. La decoración incisa y en relieve o plásticos tiene motivos típicos como el felino, la cabeza humana, lagartija, sapo, serpiente, oso. etc.

Sus formas, las más frecuentes fueron: ollas globulares y elipsoides de diferentes tamaños, platos planos, fuentes, vasos, cántaros, vasijas de base plana y paredes rectas.


Cerámica chanapata clásica recuperada del sitio Karmenka, 
hoy barrio de Santa Ana, de la ciudad del Cusco. 

Sus diseños ornamentales fueron sencillos: círculos y grecas blancas sobre fondo rojo, o rojos sobre fondo amarillo claro, lo cual indica la región Cusco fue uno de los pocos lugares que no recibieron la influencia Chavín.

Dieron mejor acabado pulido a sus objetos ceremoniales, señal de que los alfareros, sus familiares y sus vecinos participaban en algún tipo de ritual, festividad, festín o reunión cívica.

El Dr. Rowe, planteó el siguiente cuadro de tipos de la cerámica chanapata:

7.1. Tipos de cerámica chanapata

1. Chanapata llano.

2. Chanapata llano inciso.

3. Chanapata punteado.

4. Chanapata bruñido por secciones.

5. Chanapata negro bruñido.

6. Chanapata negro inciso.

7. Chanapata rojo pulido.

8. Chanapata rojo inciso.

9. Pacallamoco.

10. Pacallamoco rojo sobre crema.

7.2. Área de Difusión.

7.2.1. En el valle del Cusco:

Muyu Urqu, Picchu, Koripata, Wimpillay, en la cumbre del cerro Tincoj; la granja Kayra, Marcavalle y Tánkarpata.


7.2.2. Fuera del valle del Cusco:

En Urubamba, en Maras sitio Pacallamocco.

En Urcos, en Batán Orko y Huaro.

En Canchis, Quisoicanchis, San Pedro de Cacha, Rajchi.

En Tinta, en Piquicallepata.

En Machu Picchu, en el Templo de la Luna.

En Anta, Yuthu, Bandojan, Fierro Huasi, Jawuakollay, Izcuchaca y abra de Wilque.

En Paucartambo, en Queros.

En Paruro, en Pakarictampu.

Calca, Acomayo y Anata.

 


La Venus de Chanapata



7.2.3. La Venus de Chanapata

Una figura representativa de esta cerámica es la “Venus de Chanapata”, escultura que representa a una mujer desnuda y que fue utilizada con fines rituales probablemente para la fertilidad.

Entre la cerámica escultórica es interesante la representación de un sajino que es un cerdo salvaje amazónico, lo que muestra hasta donde llegaron los chanapata o, tal vez, solo fue el resultado del intercambio de larga distancia que realizaron con los de la selva.


8.   Organización social chanapata

Los investigadores creen que los chanapatenses estaban organizados en familias que constituían AYLLUS, la organización social y territorial básica que generaron los semi sedentarios al alcanzar capacidades de crianza por pastoreo, agricultura incipiente o horticultura, impulsados por una mejor organización del trabajo.  

 

9.   Economía

Subsistían con agricultura no extensiva tipo horticultura, la que luego avanzó en el Formativo Tardío a campos de cultivo de mayor extensión. Se apoyaban en la crianza de la alpaca y la llama y el aprovechamiento de especies forestales para combustible, textilería y otros usos (Ver, ¿qué comían). Intercambiaban (trueque) algunos productos de interés por otros escasos, mediante redes. Distribuían el trabajo comunal mediante las formas del AYNI Y LA MINKA, sustentadas en la vocación colaboracionista y el principio de reciprocidad desarrolladas desde un principio en el mundo andino.

 

10.     Agricultura

Bauer y su equipo en el año 2004, plantearon, como resultado de sus análisis de polen en el valle del Huatanay, que el cultivo de quinua habría comenzado aún antes de etapa Marcavalle.

Karen Mohr-Chávez, con sus estudios de restos de flora y fauna, determinó que, desde la ocupación inicial, los pobladores de Marcavalle cultivaban diversas menestras, criaban camélidos y cazaban algunos animales silvestres. Más tarde, avanzaron al cultivo del maíz, la crianza del perro doméstico, del cuy y de camélidos en Muyu Orqo.

 

11.     Arquitectura

La arquitectura de esa época temprana solo produjo estructuras domésticas simples tipo chozas construidas con adobes, las que han sido registradas en Marcavalle.

Pero, durante Chanapata, por lo menos en su sitio principal, pasaron al uso de piedra no labrada.

En 1968, en dos sitios principales en los que se halló cerámica chanapata, Muye Orfo, en el valle del Cusco y Batan Urqo, en el valle de Lucre, Junino Zapata Rodríguez halló también lomas naturales que habían sido convertidas en plataformas ceremoniales tipo terrazas.

Julinho Zapata Rodríguez, en su trabajo, Los cerros sagrados: panorama del Periodo Formativo en la cuenca del Vilcanota, Cusco, señala que los restos de patios hundidos en Batan Urqo y Muyu Urqo, son testimonios de un sistema ideológico - religioso, en el cual los cerros sagrados fueron sus puntos de conexión, como parte de un mapa geográfico cognitivo. Estas son nuevas evidencias que refuerzan contactos y relaciones estrechas entre el Cusco y las culturas circunlacustres del Titicaca, en la Meseta del Collao.

Los patios hundidos están ubicados en las plataformas más altas.  En ellas depositaban ofrendas de camélidos sudamericanos, las cuales eran quemadas. También hacían entierros humanos debajo de los pisos de los patios y alrededor de ellos. Este tipo de diseño es similar al de los centros ceremoniales de la Cultura Pukará, de la zona noroeste de meseta del Collao, Esto refuerza la tesis de una estrecha vinculación temprana de los pobladores del Cusco con sociedades más desarrolladas localizadas alrededor del Lago Titicaca. 

 

12.         Artesanía lítica

Los chanapatenses produjeron martillos con roca mitaya duras de forma ovoide, los cuales eran utilizados mediante la percusión y tenían pesos según las funciones a cumplir. También utilizaban cantos rodados de basalto para hendir, cortar y raspar.

 

13.         Religión

Sobre la base del hallazgo de una litoescultura en Santa Ana de diseño zoomorfo, se cree que veneraban a la deidad MAYU PUMA o también llamada CHOQECHINCHAY.

14.         14.       Recientes Investigaciones en sitios chanapata. 

           Revisemos ahora las esclarecedoras investigaciones científicas recientes a cargo de     varios arqueólogos nacionales sobre importantes sitios del Formativo cusqueño y en     particular de la vigencia de la Cultura Chanapata. 



14.1.     El caso de Batan Urqu (1992 – 1994 - 1995)

Siguiendo el indicador cronológico, empezaremos resumiendo la investigación del sitio Batan Urqo, a cargo del arqueólogo Julinho Zapata Rodríguez, quien también ejecutó investigaciones importantes en otros lugares. El sitio está a 40 kilómetros al sureste de la ciudad del Cusco, a 3 200 msnm, en el valle de Huaro, provincia de Quispicanchis, considerado punto de confluencia de caminos y paso obligado hacia la Meseta del Collao. Lo dio a conocer Luis Barreda en 1952, año en que también fue excavado por primera vez.

Julinho Zapata excavó el lugar en dos oportunidades, en 1992 y la última de 1994 a 1995

Las excavaciones de Zapata en 1992 arrojaron, entre otros resultados:

·       Importantes vestigios de ocupación durante el Horizonte Medio (600-900 d.C. -imperio Wari), entre ellos una gran concentración de cerámica identificada con los estilos Wari, que fue recogida en la parte central antes de alcanzar la cima, que tiene una superficie de cinco hectáreas.

·       Un cementerio de 958.5 m2, delimitado por una muralla que lo encierra y dentro de la cual hay estructuras funerarias, cámaras y tumbas independientes con numerosos restos de individuos de todas las edades, con o sin ofrendas  

Según Zapata, la cerámica hallada muestra que el cementerio de Batan Urqu fue un foco de convergencia de distintas manifestaciones culturales. Así mismo, cree que el valle de Huaro debió ser una vía de intercambio regular entre las tradiciones culturales de este y oeste en la sierra Sur de los Andes.

La correlación de la data obtenida permitirá establecer la identidad social y el prestigio de los individuos enterrados en el cementerio de Batan Urqu, lo que mejorará el conocimiento del contexto social de la dominación del estado Wari en la región Cusco, en tanto que construía su complejo administrativo Pikillacta, como su principal guarnición.





Hallazgos de la última excavación

La estratigrafía arrojó 16 niveles arqueológicos, los cuales constituyen una verdadera vitrina de la evolución de la prehistoria de la región Cusco, desde el Periodo Formativo, pasando por el Periodo de Desarrollos Regionales, el imperio Wari, los Estados Regionales y los incas. 

Para efectos del presente informe los estratos inferiores muestran claramente la vigencia de la cerámica chanapata y chanapata derivado, de la alfarería bandojan y pacallamoqo, como evidencia del despliegue de la Cultura Chanapata en ese lugar y otros del Cusco temprano.

Los dos primeros estratos superiores contienen evidencias de arquitectura rectangular de una aldea del Periodo Intermedio Tardío (Inca), con sus viviendas y sus tumbas.

El estrato 3 tiene cerámica del Horizonte Medio (imperio Wari), Horizonte Temprano y del Intermedio Tardío.

En el 4 hay vestigios de una ocupación en el Horizonte Medio (imperio Wari), con cerámica del estilo Muyu Urqo.

El estrato 5 esta formado por suelos suaves con ceniza y fragmentos de incensarios de Tiahuanaco.

Los estratos 6 a 10 contienen fragmentos de pisos y refacciones vinculadas al estilo Huaro (Periodo Intermedio Temprano).

En el 10 fueron hallados fragmentos de cerámica Pukará.

En el 11 aparece cerámica bandojan, pacallamoqo y chanapata derivado. El estrato 12 corresponde a una plaza hundida.

El estrato 13 contiene cerámica chanapata.

El 14 es una capa de remoción donde colapsaron estructuras arquitectónicas del Periodo Intermedio Temprano.

El 15 es un suelo arcilloso de adobes desmoronados.

El estrato 16 corresponde a recintos circulares.  


14.2.     El caso de Muyu Urqo (1994 -1995)

Sobre la base de lo hecho en Batan Urqu, Zapata Rodríguez cuenta en su informe: Los cerros sagrados: panorama del Periodo Formativo en la cuenca del Vilcanota, que una prospección en la región del Cusco, localizó 41 sitios del Periodo Formativo, entre los cuales son importantes los que tienen la siguiente particularidad: son colinas transformadas culturalmente y en cuyas superficies se encontró cerámica fina, por lo que se pensó que debieron ser centros ceremoniales.

Con esta hipótesis se eligió excavar el sitio de Muyu Orqo, ubicado en la parte sur del actual casco urbano de la ciudad del Cusco, en la margen derecha del rio Huatanay, a 3 400 msnm.



La investigación determinó que sus primeros ocupantes modificaron la colina en los inicios del Periodo Formativo, dándole el aspecto de un cerro circular, rodeado por terrazas, que ascienden en forma de círculos concéntricos. Desde la parte superior de Muyu Orqo se puede observar íntegramente todo el valle del Huatanay.

Las partes bajas de la colina, ahora son asentamientos humanos y de ellas, en 1996, se han recuperado vestigios incas como terrazas de contención, fuentes litúrgicas y restos de construcciones domésticas con instalaciones para la crianza de cuyes. Actualmente, los cusqueños ponen su consabido énfasis en estas ruinas, pero dicen poco o nada de lo que hay en la cima, presuntamente porque no es inca.

En los niveles superiores, Zapata y su equipo excavaron 7 trincheras.

La colina está rodeada por plataformas artificiales a manera de círculos concéntricos que llegan a la cima. Tienen relleno de piedra y suelo a manera de andenes, pero contienen tumbas y pozos rectangulares para ofrendas.

La cima del cerro es una plataforma, de aproximadamente 30 metros de largo por 23 de ancho. Se accede por la parte central del lado sur, donde la roca natural fue tallada hacia un pasaje de acceso de 80 centímetros de ancho con un piso ligeramente escalonado.

En el relleno de la plataforma casi no hay cerámica. En la superficie se registraron tres fragmentos incaicos, el resto pertenece al Periodo Formativo.

 

La plaza ceremonial hundida

Sin embargo, lo más relevante fue encontrado enterrado en la cima de la colina: una plaza rectangular ceremonial hundida de 16,80 metros de largo por 12,60 metros de ancho, ubicada en el centro la plataforma superior a 1,20 metros bajo su piso. 

En el centro de la plaza hundida se encontró vestigios de un cubo de piedra de 1,80 metros de largo, por 1,30 metros de ancho y 0,35 metros de alto. Zapata asume que fue un altar, ya que en el piso del rectángulo se encontraron nueve pozos para ofrendas en dos tipos: i) de camélidos no incinerados, consistentes en huesos enteros descarnados y desarticulados, junto a algunos fragmentos de cerámica y un pedazo de Espondilos; y ii) de camélidos quemados sobre fogones en el piso cerca del altar central. Había mucha ceniza. La quema debe haber sido parte de un complejo ritual que incluía uso mágico de hojas de coca, productos agrícolas, conchas marinas, plantas aromáticas, etc.

En una de las terrazas concéntricas fueron exhumadas ocho tumbas que también contenían fragmentos sueltos de cerámica chanapata

 

14.2.1   Balance del sub Periodo Formativo Final Cusqueño, según Zapata.

El subperiodo Formativo Final cusqueño se caracteriza por la vigencia de los estilos alfareros chanapata derivado, bandojan, pakallamoqo y la edificación de centros ceremoniales. Pero, para un mejor conocimiento, es necesario completar el estudio de los vestigios de muros hallados antes en Marcavalle, construidos, unos con adobe y otros con piedra.

Durante este sub periodo del Formativo, el patrón de asentamiento cambió: la población de aldeas dispersas empezó a concentrarse cerca de lagos, lagunas y pequeños cursos de agua tributarios del río Vilcanota que daban facilidades para la producción agropecuaria, probablemente complementada con pesca y caza. Estos sitios se relacionaron con grupos que conseguían sal, cerámica, charqui y maíz.

Hasta la fecha se cree que existieron cinco núcleos principales: Cusichaca -Patacancha-Huarocondo; Urubamba-Anta; Cusco-Huatanay; Lucre-Andahuaylillas-Huaro y Tinta-San Pedro-Sicuani.

El núcleo más compacto fue el Cusco-Huatanay, el cual contaba con una fuente de sal en la quebrada de Cachimayo, lo que le convertía en una zona atractiva.

14.2.2. La arquitectura ceremonial en Batan Urqu y Muyu Urqo

Sobre la arquitectura ceremonial en estos dos sitios, los cuales son colinas que fueron transformadas culturalmente en centros ceremoniales, Zapata dice que su investigación expande la visión de la ocupación espacial durante el Periodo Formativo, Medio y Tardío.

Estos “cerros redondos” habrían sido elegidos por su ubicación estratégica en las partes medias de las microcuencas, junto a grandes aldeas.

Allí construyeron plataformas escalonadas de configuración cónica general. Difieren en tamaño y forma. Las colinas bajas tienen muros de contención rectos, como en Chanapata, Minaspata, Bandojan y Batan Urqu. Las más altas como Muyu Urqo, Wata, Tocotocuyoc y otros tienen muros curvos que se adecuan a la topografía natural.

Correspondientes al Formativo Medio y Tardío se registraron unos 13 sitios con arquitectura pública y cerámica no doméstica en la cuenca del Vilcanota, ubicados cerca de grandes aldeas de más de cinco hectáreas. Cusco, Lucre y Anta, son microcuencas en las que, en cada una, hay varios de estos “cerros redondos” rodeados de macro aldeas.

Además de sus plataformas escalonadas, los “cerros redondos”, contenían: cementerios y centros de actividades rituales, pendientes aterrazadas, estructuras domésticas circulares construidas con adobe sobre terrazas, recintos rectangulares para basura doméstica.

Así mismo, plazas ceremoniales hundidas en sus cimas, conjuntos funerarios dentro de las terrazas, vestigios de ofrendas de camélidos quemados y sin quemar, basurales sobre las terrazas, fragmentos de cuencos de piedra verde bien pulidos e incisos y cerámica de los estilos chanapata, bandojan y pakallamoqo.

 

14.2.3. Vestigios de una religión propia (WillkaUrqu)

Aunque Zapata dice que no puede aún plantear diferencias funcionales, cronológicas u de otro orden respecto a estos sitios, los mismos parecen configurar un mapa regional del culto a una religión propia, cuyo ceremonialismo requería de excedentes de maíz y papa, que eran aportados en la medida de la consolidación de presuntos poderes sobrenaturales (deidades) y de sus intermediarios (brujos, curanderos y sacerdotes).

Zapata plantea, entonces, que tanto Muyu Urqu como Batan Urqu y los otros sitios le permiten formular la hipótesis de que, durante el Formativo Tardío existió una religión regional, con peculiaridades propias en cada valle, derivada de alguna de las religiones de las culturas de la Meseta del Collao, para la cual Zapata ha propuesto la denominación de WilIka Urqu.

Sobre la base de la cosmogonía Wilka Urqu, los cerros de culto de los valles cusqueños fueron modificados con terrazas y plataformas en las que construyeron plazas ceremoniales hundidas, altares y tumbas individuales y colectivas, espacios en los cuales se rendía culto a divinidades tutelares y ancestros con rituales complejos e incineración de ofrendas.

Todas estas colinas ceremoniales públicas, estaban rodeadas de aldeas extensivas. Los hallazgos de esculturas líticas en Minaspata y en Bandojan, pudieran ser pistas hacia un mejor conocimiento de la religión de estas antiguas poblaciones cusqueñas.

Otro aspecto relevante son los 24 contextos funerarios asociados a cerámica chanapata en la cuenca del Vilcanota. Estas tumbas albergaban restos de individuos adultos, jóvenes e infantes colocados s

obre una hendidura en posición flexionada recostada sobre uno de sus lados, sin patrón de orientación definido ni ajuar funerario asociado. Esto parece haber cambiado durante el Formativo Final, según las excavaciones en Batan Urqu que permitieron hallar tumbas circulares construidas con piedras de campo en las cuales los restos humanos fueron colocados en posición flexionada ligeramente recostada, con ofrendas.


14.2.4. Centros de mercadeo (trueque)

Sin embargo, estos “cerros redondos” funcionaron también como nudos de redes de intercambio cercano y lejano, de productos entre agricultores del valle con los pobladores de las zonas altas, quienes se dedicaban más a la ganadería. Las ofrendas de camélidos encontradas en el piso de la plaza ceremonial hundida de Muyu Urqo así lo insinúan.

Muyu Urqu es de especial importancia para la arqueología cuzqueña, i) por ser la primera información contundente sobre presencia de arquitectura ceremonial durante el Periodo. Formativo y ii) porque permitirá a los arqueólogos que trabajan en la región tratar nuevos temas y considerar nuevas hipótesis sobre el origen y desarrollo de las culturas y sociedades cusqueñas.


CONTINUA EN LA PARTE DOS, FINAL