miércoles, 19 de febrero de 2025

 

CULTURA PUKARÁ

CUARTA PARTE - FINAL

Del 3,400 adp. al 400 de ne. Meseta del Collao

Surgimiento:           sub periodo Formativo Medio

Apogeo:              del año 200 a.C. al 400 d.C. (600 años) sub periodo                                   Formativo Final

Sin duda alguna, los pukará fueron manejadores artísticos de la piedra en diversos volúmenes, de lo cual dejaron un legado impresionante, parte del cual, cuando ellos ya se habían extinguido, fue asumido por los Tiahuananco en su etapa imperial. Veamos.

 

ESCULTURA

Durante el Formativo Superior o Tardío la sociedad Pukará produjo una impresionante escultura lítica de volumen, tipo estatua, que atraía la admiración de los dignatarios de la entonces incipiente cultura Tiahuanaco.

Entre lo recuperado, sobresalen las numerosas estatuas y estelas de piedra que representan tanto a seres híbridos como animales, vegetales y figuras geométricas. Las piezas de esa colosal producción pueden ser agrupadas como sigue:

 Monolitos

Los Pukara fueron escultores de la piedra y grabadores sobre superficies planas. Sus motivos: figuras realistas de personas, animales y representaciones míticas. También realizaron aplicaciones geométricas simétricas de un alto nivel estético.

Sus monolitos muestran elementos simbólicos de sus conceptos ideológicos sobre su cosmovisión y religión. Muestras de este tipo de obras están en el Museo de Sitio de Pucará; en el Museo Municipal de Taraco; Museo Dreyer de Puno; Museo Inka de la Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco y en el Museo Nacional de Antropología y Arqueología de Pueblo Libre, en Lima. Hay, además, piezas líticas en Tunuhuiri (Ichu), Chucuito, Arapa, Juliaca y Yapura (Capachica). La siguiente es una somera clasificación de piezas líticas en función de los motivos representados.

Motivos de los monolitos

Son esculturas porque todo el volumen comprende la figura representada o muestra la figura en alto relieve. De acuerdo con la imagen tenemos:

a. Figura humana. Con un brazo sobre el pecho y otro extendido al costado. Muestra un círculo horadado o aro en la ubicación del ombligo. Hay esculturas con la mano sobre el pecho y la otra sobre el abdomen, como la de Tunuhuiri (Ichu).

b. Figuras humanas en caras opuestas. Representan a hombre y mujer, acompañados de diversas figuras de animales y símbolos. Están en Taraco y corresponden a la tradición religiosa “yaya - mama”.

c. Animales en alto relieve. Figuras sobre piedras con un escalonado, como posibles jambas de portada. Las figuras serían de peces, serpientes y batracios. Varias de ellas muestran el círculo horadado cerca de la cabeza o a lo largo del cuerpo. Están en Taraco.

d. Personajes con cabeza trofeo, degolladores y devoradores. En estas esculturas los personajes sostienen cabezas humanas, tienen los ojos sub cuadrados y con doble órbita. Algunos tienen boca felínica y en sus prendas presentan diseños de felinos y triángulos. Además, portan un cuchillo de sacrificio.

El más emblemático es el denominado Ñakaq, el cual lleva en la mano derecha el cuchillo sacrificador de forma curva, su boca muestra rasgos felinos y de sus ojos baja una secuencia de círculos. Su tocado está adornado con imágenes de cabezas de felino y triángulos. En su espalda están gravadas seis cabezas humanas en dos hileras.

 

e. Personajes humanos con los puños sobre el pecho o el abdomen. Representarían a ciertos dignatarios, de pie o sentados. Una de ellas fue encontrada en el Qalasaya, en su lugar original.

f. Personaje portando dos cetros o báculos. Esta escultura, de aproximadamente 20 centímetros de alto sobre una plataforma, realizada en basalto negro, muestra al personaje con los brazos extendidos hacia delante sosteniendo dos bastones o cetros con cabezas de águila en su parte superior; mostrando en su espalda un par de alas. Por su importancia se la describe más adelante. Se encuentra en un museo de Lima.

g. Cabeza humana con águila. Es una escultura de cabeza humana en tamaño natural, sobre la que está posada un águila.

h. Cabeza humana policromada. Esta escultura ha sido hallada durante las excavaciones arqueológicas en su lugar original. Presenta pintura roja en el rostro, el pelo de color negro y los ojos en blanco y negro a mitades; similar a la presentación en la cerámica para los ojos del felino.

i. Felino. Están representados en tamaño natural, mostrando los ojos sub cuadrados como en las esculturas de personas.

 Estelas

Muestran figuras sobre superficies planas, que se aprecian por el calado del fondo. Entre las principales tenemos:

a. Estela del Suche o del Rayo. La parte superior, en ambas caras representaría la cabeza del pez suche, que habita en el Titicaca. La otra cara de la lápida muestra la cabeza del suche con ojos orbitados y la parte superior de la cruz escalonada con cuatro figuras de suches que enmarcan un rombo con círculo horadado en el medio.

b. Estela de Arapa. Está en la iglesia de Arapa. Consta de dos fragmentos como consecuencia de la fractura sufrida al llegar a Arapa.. Algunas de las figuras son semejantes, en parte, a las de la Estela del Suche o del Rayo, otras son diferentes, pero muestran mayor profusión de elementos o íconos. Entre ellos se percibe mayor cantidad de cruz cuadrada, cruz escalonada, suches, figuras espiraladas, rombos, cuadrados, triángulos, etc.

 

a.   Estela del Otorongo. En esta estela se observa la imagen muy realista del otorongo o jaguar, al cual identificamos por las figuras romboides en su cuerpo, Este felino, el mayor de América, habita en la Amazonía puneña y se lo ha observado inclusive en las inmediaciones de los pueblos de Ollaechea y Sandia y en otros de la vertiente oriental de la Cordillera de Carabaya; muy cerca de los rebaños de alpacas. A esos sitios iban los pukará, con sus llamas, para obtener diversos productos de la selva.

b.   Estelas de Hatuncolla.  Fueron dos estelas las que el norteamericano G. Squier documentó en su paso por Hatuncolla. En el dibujo presentado se mostraban como pilares ubicados sobre un patio cubierto con lajas. Dichas estelas fueron llevadas a Lima posteriormente y se encuentran en la actualidad en la sala Pukará del Museo Nacional de Antropología, Arqueología e Historia, ubicado en el distrito de Pueblo Libre. Una de ellas muestra la representación de la cruz escalonada en su parte superior e inferior, y en su interior la figura de un felino con una cruz en el dorso; figura que inicialmente fue confundida con un batracio. En su parte central se encuentra una cruz cuadrada, con otras cuatro cruces ubicadas simétricamente. En la segunda estela o pilar, entre dos cenefas con rombos, destacan las figuras de lagartijas.

COMERCIO

Los expertos calculan que los pukareños organizaron caravanas de llamas, para realizar un intercambio comercial muy activo en toda la Meseta del Collao y otros espacios periféricos de Sur Andino, dada la existencia de centros de menor jerarquía y de objetos culturales hallados en localidades alejadas.

Esa actividad les permitió conocer nuevas técnicas y estilos de cerámica del Cusco (estilo Marcavalle) e Ica (estilo Nasca). Ello también les habría posibilitado establecer enclaves en el sur del altiplano (Bolivia) y en Ayacucho, a través de los cuales habrían aportado al surgimiento posterior de los imperios Tiahuanaco y Wari.

LENGUAJE ICONOGRÁFICO Y MENSAJES RELIGIOSOS Y POLÍTICOS

En el diseño de los diferentes objetos y la infraestructura creada por los pukará, como los monolitos, las estelas, su cerámica y centros ceremoniales, resaltan las figuras emblemáticas talladas, grabadas, pintadas o edificadas.

Todos los objetos creados, incluyendo las construcciones, necesariamente tenían como objetivo satisfacer necesidades sociales básicas como la alimentación y la vestimenta para lo cual procuraban mejorar la organización y el control social, invocando a fuerzas y seres sobrenaturales. Para eso las élites utilizaron imágenes realistas a las que añadieron símbolos, a manera de un código, para transmitir su ideología.  Entre los objetos tenemos:

La Cruz Cuadrada: se encuentra en las estelas de Hatuncolla, Arapa y del Suche o Rayo, en los monolitos de Tiahuanaku, cerámica de Chavín, en textiles Inca y en dibujos de Guamán Poma.

Cruz Escalonada: está en las estelas de Hatuncolla y la del Rayo, en Tiahuanaco y en  Ollantaytambo (Cusco).

El Triángulo Escalonado: tendría el mismo significado de la Cruz Escalonada.

Parte Superior e Inferior de la Cruz Escalonada: el Escalonado Superior correspondería a lo sagrado. El Escalonado Inferior pudiera señalar el rango de mayor jerarquía en lo religioso. En la estela de Arapa ambas partes están vinculadas mediante la figura del rombo, con la Cruz Escalonada en su interior.

Circulo Horadado: se lo observa en el ombligo de personajes. Su significado pudiera estar relacionado con el nacimiento o inicio de la vida, o ser una  solicitud de la reproducción.

El Rombo: este ícono significa que el otorongo para la ritualidad de Pukará; estaría relacionado con propiciar la tenencia de rebaños de camélidos: llamas y alpacas o a invocar al deseo el aumento de los rebaños.

El Triángulo: está asociado a la presencia de cerros.

El Ojo Doble Órbita: la hipótesis es que se trata de invocaciones al “espíritu” de una persona o un animal a fin de que intervenga en conseguir un objetivo como, por ejemplo, el aumento de los rebaños o el control social mediante los personajes de represión o coerción, como los “degolladores” y “devoradores”. 

El Otorongo: Sería propiciatorio de la reproducción de los rebaños de camélidos, por lo que este felino el felino estaría relacionado con los grupos poseedores de rebaños, e implicaría que ellos tendrían el control de las ceremonias, de los grupos especializados en la producción de la cerámica ritual.

Personaje conduciendo alpaca e instrumento agrícola: sería la representación del ser que envía la lluvia para la actividad agrícola y pastoril. Su rostro está limitado por un Escalonado Superior y un gorro a manera de alas.

Personaje de los Cetros o Rayos: es una pequeña estatuilla de no más de 20 centímetros de alto, realizada en basalto negro. Muestra al personaje con los brazos extendidos hacia delante y sujetando dos bastones que en su parte superior terminan en la figura de cabeza de águila. Los dos bastones serían los rayos que llegan de la montaña, donde habitan las águilas, y que acompañan a la lluvia que permite la agricultura y el pastoreo. Las alas en la espalda del personaje podrían indicar que habita en la montaña, como las águilas.

Esta estatuilla es el antecedente de la representación del personaje central y de los alados que aparecen en la Puerta del Sol, de Tiahuanaku, en imágenes de tinajas Wari, de Ayacucho. Pero la figura aparece también en representaciones de Chavín y de Paracas. La estatuilla se encuentra en exhibición en la Sala Pukara, del Museo Nacional de Antropología, Arqueología e Historia en el distrito de Pueblo Libre de Lima.

Eles: el trazo en forma de L se complementa con el personaje de los Cetros o Rayos.

Eses: esta figura es conocida en la textilería del altiplano como cuti: “retorno,  lo que va y regresa”, asociado a la idea de permanencia.

Líneas quebradas: sería el símbolo de la presencia de agua mediante la lluvia.

Espirales con Suches: en las estelas de Arapa y del Suche, las espirales están conformadas por figuras del pez suche.

Doble y Triple Jamba: otorga la condición de recinto sagrado al sitio. Dicho ícono está presente en la Estela del Rayo. También está presente en la escalinata de acceso al Qalasaya y en la escalinata de acceso a su plataforma superior. Esta característica constructiva fue utilizada especialmente en la arquitectura Inka, tanto en el Cusco como en otras localidades, incluyendo el Pilkocaina de la Isla del Sol, en el Lago Titicaca, donde determinaba el carácter sagrado del recinto o edificio.

Patio o Templo hundido: excavada siempre sobre la última plataforma, tiene sus lados orientados a los cuatro puntos cardinales, siendo la línea norte – sur la que corresponde al meridiano del lugar. Cuando el Sol pasa sobre esta línea, al medio día, las paredes este y oeste, no proyectan sombra al interior del templo. En el solsticio de invierno, el 21 de junio, la pared Norte proyecta la máxima sombra al interior del templo. Esta sombra disminuye a esta hora conforme pasan los días, hasta el 4 de noviembre, que no habrá sombra en el templo. A partir de este día empezará a proyectarse la sombra de la pared del Sur, la que irá aumentando hasta el Solsticio de Verano, el 21 de diciembre. En los días subsiguientes la sombra irá disminuyendo al medio día hasta el 2 de febrero, en que ninguna de las dos paredes, Norte y Sur proyectan sombra.

De este modo, el patio hundido permite observar las posiciones del Sol durante el año a medio día.

 INFLUENCIA SOBRE TIAHUANACO

Tras varios siglos después del colapso de los pukará, ya en el tiempo del auge de los tiahuanacotas, éstos ocuparon los asentamientos pukareños principales y asumieron sus monumentos con carácter de sagrados. Algunos investigadores se atreven a decir que hasta copiaron su modelo arquitectónico y lo replicaron en su capital en el valle de Tiahuanaco en la cuenca sur. Así mismo, trasladaron hacia sus asentamientos varios monolitos a los que siguieron venerando con gran unción y, tal vez, como símbolos de poder y prestigio. 

Se infiere que esta apropiación pudo hacerse únicamente como un gran proyecto de estado promovido por los jerarcas tiahuanacotas y ejecutado por sus ingenieros y grandes contingentes humanos. Una de esas obras es el llamado “monolito barbado” o estela 15 que el arqueólogo Bennett extrajo en 1932 de junto a otro monolito que fue llamado precisamente “Bennett” o estela 10.

Se calcula que las esculturas pukará conservadas en Tiahuanaco, proceden de distintos asentamientos de esa cultura anterior al desarrollo tiahuanakense.

Los arqueólogos han determinado, también siglos después de la disolución de Pukará, que los de Tiahuanaco desarrollaron su culto con una estrategia harto coercitiva y aterrorizante similar a la de la primera, como es el caso de la vigencia de los llamados “chachapumas”, es decir sacerdotes o verdugos que lucían como atuendo máscaras de figura felínica, cuando se encargaban de decapitar a humanos, como ofrenda sacrificial a las divinidades.

 

EL FIN DE PUKARÁ

El fin de Pukará no ha sido determinado aún. Tantaleán cree que se produjo un conflicto generalizado entre los productores y los no productores, mejor dicho, una revolución social violenta, como reacción ante la incapacidad de la élite de solucionar una grave crisis de subsistencia generada por eventos cataclísmicos prolongados y devastadores. El estallido terminó con la ruptura y el abandono del sistema estatal. La mayoría de los dominadores habría sido exterminada y la minoría pudo escapar de los principales sitios pukará, principalmente a los valles del nor oeste, situación que generó el colapso total de esa sociedad, su estado y su ideología, sin dejar un registro arqueológico claro, como siquiera rezagos de descendientes y de expresiones culturales agónicas que se conocen en arqueología como “estilos epigonales”.

En su ensayo Pukará y el surgimiento de la civilización en el altiplano andino”, Tantaleán y Carmen Pérez, anotan que en el 1.100 d. C., nueve siglos después del abandono total de la fortaleza de Pukará, la etnia de los Collas que formaban un curacazgo elemental, con una cerámica también elemental, ocuparon el sitio, construyeron sus viviendas muy rústicas con piedras semi canteadas encima de los edificios pukará y rellenaron los sitios ceremoniales con su basura doméstica, situación que siguió hasta la invasión inca de la Meseta del Collao.

FOLDER FOTOGRÁFICO DE PUKARÁ


Monolito de El Degollador







Estela del Rayo


Estela del Suche




Estela de Arapa




Estela Suche en el lago seco María Huancané



Otra vista de la Estela Suche en María Huancané

 

FIN