Serie Chavín de Huántar - Análisis y reflexión- Parte Seis.
LA VISIÓN CHAMÁNICA DE LA VIDA
Y EL UNIVERSO DURANTE LA
CULTURA CHAVIN Y EL SIGNIFICADO
DEL «LANZÓN» DESDE ESA PERSPECTIVA
Nadie sabe aun a ciencia cierta cuál era la filosofía de las culturas prehispánicas de los Andes Centrales, entre ellas, de Chavín de Huántar, porque fueron sociedades ágrafas, sin escritura sistemática. Para ellas, ¿qué era la vida, la naturaleza, el cosmos, la muerte y cuál era el papel de los humanos en ese contexto? Estas son preguntas sin respuestas. Solo hay hipótesis y algunas deducciones con base en sus artes cerámica, escultórica e iconográfica lítica, textil y orfebre. No obstante una nueva corriente de estudios arqueológicos, antropológicos, etnográficos y ecográficos, plantea que ese contexto epistemológico, cognocitivo y de acción habría sido el CHAMANISMO, una visión ancestral no solo americana, sino vigente desde los orígenes de los primeros humanos. Veamos esta sorprendente versión de lo que fue la vida durante Chavín de Huántar.
ÚLTIMOS HALLAZGOS Y NUEVA INVESTIGACIÓN
La antiquísima Galería del Cóndor.
Hace cuatro años, en 2022, John Rick y su equipo dieron cuenta del último descubrimiento de su ya extensa investigación de Chavín de Huántar: una nueva galería con cuencos de piedra del inicio precerámico del sitio hace más de 3 000 años, en el Edificio D. La ubicaron, usando un tubo de plástico que introdujeron por angostos ductos de ventilación, a través del cual desplazaron una cámara de video. Después enviaron un pequeño robot explorador a control remoto, también equipado con video, por un ducto de solo 45 Cms. con lo que pudieron ver el recinto y dos objetos de piedra en el centro.
Uno
es un cuenco escultórico ceremonial de piedra que en su parte superior tiene
tallada la cabeza de un cóndor y en los lados, sus alas, así como la cola en
parte opuesta a la cabeza. La otra vasija lítica es más sencilla. Las dos
tienen 30 Cms. de diámetro por 25 Cms. de altura. La vasija del cóndor pesa 17
kilos.
más antigua de las galerías de Chavín de Huántar (+3 000años)
Los
investigadores creen que fueron ofrendas por la clausura de la galería, la cual
ahora deviene como el más antiguo de este
tipo de estructura constructiva en el lugar. El habitáculo ha sido nombrado como la
“Galería del Cóndor”.
En
julio de 2026, Rick y su equipo comenzaron una nueva temporada de investigación
equipados con más recursos tecnológicos modernos para la exploración, análisis
estratigráfico, fechados, recuperación y conservación de vestigios inorgánicos
y orgánicos.
Se
enfocarán en estudiar el «Templo Nuevo» maltrecho por sismos que removieron sus cimientos, lo
que permitirá conocer sus primeras etapas constructivas internas sin desmontar
sus estructuras intactas; también excavarán alrededor de la Plaza Circular,
en busca de más galerías con el apoyo de “robots arqueólogos”.
RELIGIÓN Y CHAMANISMO
Enfocándose
en los extremos de la investigación arquitectónico–constructiva, de la
alfarería, la iconografía y las artes textiles y escultóricas del santuario
Chavín, el arqueólogo polaco Krsysztof Makowsky, en su extenso tratado
sobre Dioses y creencias en el Perú prehispánico, Tomo I, concluye
globalmente que la religión de esta cultura fue la expresión de un conjunto
de cultos locales, que constituyeron una especie de confederación religiosa parecida a la anfictionía
(Liga o federación religiosa) griega de las ciudades estado Olimpia y Delfos.
Para el investigador, no fue una religión proselitista, pues su objetivo no fue
ganar masas de seguidores de sus creencias mediante redes de predicadores
persuasivos.
Coreografía actual de actos rituales en Chavín de Huántar, como prácticas
chamanicas que relacionaban al mundo real con otras formas de existencia
También,
Makowsky se declara convencido de que los parecidos en la representación
frontal del «Dios de los báculos» y del
felino en textiles y otros soportes de otras culturas contemporáneas y
posteriores, NO se deben a una supuesta gran difusión pan andina del «Culto
Chavín», sino a una misma cosmovisión que en toda la prehistoria imperó en los
Andes Centrales. El investigador no lo dice, pero ¿qué otra cosmovisión pudo
ser sino la del chamanismo?
En
el tomo III de su obra, capítulo Creencias andinas y religiones comparadas
Makowsky señala que no se ha comprobado que los principales dioses chavín se
hayan impuesto de modo generalizado y contundente en otros centros de culto
durante su apogeo. Solo hay reportes de imágenes de deidades con apariencia de
aves predadoras míticas en sitios del norte, centro y sur de los Andes
Centrales.
Así
mismo, de su minucioso estudio concluye que la evolución de la arquitectura
del santuario se relaciona con cambios en sus divinidades y en la organización
del culto, pues considera que en sus dos primeras etapas de evolución
arquitectónica –De los Montículos Separados y Expansión–, Chavín solo fue un
modesto “templo” local.
Pero, en las siguientes –Consolidación» y Blanco y Negro»–desplegó nuevas funciones de uso en las que fueron reverenciadas nuevas deidades aladas antropomorfas con sus séquitos, cuyas imágenes están esculpidas en el Pórtico Blanco y Negro, de tal modo que la hipótesis más valedera es que el progresivo reordenamiento religioso impuso la arquitectura del «Templo Nuevo». En ese reordenamiento, el investigador afirma que, durante el apogeo del santuario Chavín, dos parejas de seres sobrenaturales encabezaron el panteón de divinidades:
La primera, formada por un águila pescadora
hembra y un halcón macho, representaba la parte superior del universo.
La segunda, constituida por dos dragones con
apariencia de lagartos, representaba la parte inferior.
El reordenamiento del culto aparece también en el
hecho de que el «Pórtico de las Falcónidas» no conduce a una galería –como en
el caso de la conexión entre la «Plaza Circular Hundida» y el «Templo Viejo»–,
sino hacia la cima del edificio donde hay dos recintos frente a frente y nada
más. Las escalinatas que descienden desde lo alto del edificio hasta la
plataforma ubicada a la mitad de su altura total permiten la aparición súbita y
quizá en momentos cumbre de los rituales, de una o varias personas en las fachadas
del «Templo Nuevo», lo que muestra una organización distinta a la del «Templo
Viejo». Sin embargo, a pesar de la aparición de nuevas deidades, la concepción
general del universo o cosmos animado siguió vigente.
RELIGIÓN
Desde
el punto de vista de la arqueología peruana inicial y de su desarrollo
culturista, la Cultura Chavín profesó una religión politeísta, opuesta
al monoteísmo, porque su panteón estaba formado por varios dioses,
aunque uno con mayor poder que los otros. Esto, sin duda, según el enfoque
eurocentrista judeo–cristiano, con sus conceptos básicos de “cuerpo”, “alma”,
“bien”, “mal”, “pecado”, “salvación”, “infierno”, “paraíso”, “purgatorio”,
“santa trinidad”, “mesías”, “diez mandamientos”, “confesión” y otros.
El
resultado fue que los estudiosos materializaron una visión que desestimó
totalmente el modo de vida de nuestros pueblos originarios que los cronistas de
la invasión española, incluso los criollos que pretendían favores de los
invasores como Garcilaso de la Vega, resumieron más o menos así: Todos los
habitantes del Tahuantinsuyo adoraban y tenían tratos con el demonio mayor y
sus subalternos.
Los primeros investigadores, la mayoría militantes cristianos, aplicaron esas nociones casi a pie juntillas y se dio el caso de que sobre el llamado «Culto Chavín», el sabio Antonio Raymondi, a partir de su examen del «Lanzón», concluyó que era la imagen del “mal”. Sin embargo, esta superposición forzada de la visión religiosa eurocentrista sobre la ideología chavín, sin ningún fundamento valedero, no logró descifrar con certeza muchos comportamientos de los actores dentro de los templos del complejo ancashino, generando confusión y desconcierto.
En
Dioses y creencias en el Perú prehispánico - tomo III,
2024, el arqueólogo polaco Krzysztof Makoswky, concluye en que el
monoteísmo como formato religioso no existió durante la prehistoria andina.
Y,
agrega que, en los últimos cincuenta años, ha tomado fuerza el propósito de reconstruir
las religiones prehistóricas a partir de aportes de la arqueología, la
antropología, la historia y la etnografía. En esa línea, los aportes de Philippe
Descola y Eduardo Viveiros de Castro sobre la cosmovisión de los pueblos
amazónicos, han generado un amplio debate sobre los conceptos animismo y
totemismo en el campo de la antropología y ha impulsado desde una posición intra-sociedades
(Emic) un esfuerzo conjunto por descifrar la cosmovisión de las comunidades
andinas del presente. Eso ha descartado la mayoría de los conceptos y las categorías
eurocentristas, por inaplicables.
Panteón de divinidades de Chavín de Huántar.
El dios de los báculos. Para Julio C. Tello, este dios considerado el principal del panteón chavín, es la más antigua versión del dios Viracocha, cuyo culto, tiempo después, se difundió por todo el mundo andino. Su imágen está en la Estela Raymondi, de la cual solo se sabe que fue hallada enterrada por un agricultor que sembaraba maíz en las explanadas del santuario Chavín, en 1842, cuando este sitio estaba completamente abandonado por las autoridades Por eso, solo se sospecha que fue erigida en campo abierto, más no en qué tiempo de la evolución de centro ceremonial.
antecesor del dios Viracocha. Dibujos de la versión normal
y de la invertida con efecto visual parecido
Sin
embargo, hay indicadores de que esta deidad portadora de varas no fue una creación chavín, pues
han sido halladas representaciones más o menos similares en frisos de barro y
piedra en sociedades complejas anteriores como la Cultura Sechín (Frisos
del sitio Sechín Bajo, valle de Casma, Ancash) y la Cultura Cupisnique (frisos
del complejo Caballo Muerto, hallados en Huaca e los Reyes, valle del Moche, en
La Libertad)
Los
investigadores hacen hincapié en que los chavines habrían sido quienes
difundieron el culto al dios de los báculos o las varas o los bastones por gran parte del mundo andino. Se le ve
también en el arte de la Cultura Paracas, durante la fase final de la influencia
Chavín. En el Horizonte Medio, el mismo dios, con rasgos similares,
aparece en las religiones de Pukará, Wari y de Tiahuanaco.
Sin embargo, Makowsky, en su obra ya citada, afirma
que el culto esta divinidad NO se difundió desde el Periodo Arcaico y
tampoco se impuso en la iconografía Cupisnique–Chavín desde el Formativo u
Horizonte Temprano, hasta la invasión española.
El análisis iconográfico comparado de expresiones
tipo murales de barro, monolitos, estelas, lápidas, decoración cerámica y
textil, así como algunas piezas de orfebrería, indica que estas supuestas réplicas reflejan a diferentes
personajes y que hay elementos que, en ciertos casos corresponden al género
masculino y en otros al femenino, de tal modo que no es exacto decir que
Viracocha fue un dios omnipresente, omnipotente y permanente en toda la
prehistoria andina, pues hay periodos en los cuales desapareció totalmente. En
concreto, desde su vigencia en las culturas Wari y Tiahuanaco no prevaleció durante
el Periodo Intermedio Tardío por lo que no formó parte de la iconografía
imperial del Tahuantinsuyo.
En
resumen, Makowsky cree que la religión chavín veneró a la triada de dioses
constituida por:
i)
Un dios
del inframundo con rasgos de felino y pelo de serpientes («Lanzón»–«Templo Viejo»)
ii)
Dos dioses
del cielo, el águila pescadora y el halcón (Portal de las Falcónicas «Templo Nuevo»)
y,
Otras
divinidades
Reptiles.
Anaconda
Los alucinógenos como componentes de la religión.
El uso de sustancias alucinógenas para fines religiosos fue un patrón chavinense. Los sacerdotes chavines ingerían el jugo del cactus de San Pedro (Mezcalina) e inhalaban polvo de semillas de la planta llamada comúnmente Vilca o Cebil, la Anadenanthera (bufotenina), por sus propiedades alucinógenas, supuestamente facilitadores del desligamiento temporal del componente astral de la parte física o corporal del mensajero–intermediario para la comunicación con los dioses.
Los
sacerdotes también hacían que los consultantes del oráculo bebieran previamente
pócimas que contenían estas drogas en dosis adecuadas, como preparación para su
encuentro con la divinidad representada en el «Lanzón»
Estas
plantas están representadas en tallados como la Estela
del portador del cactus, la cual fue
hallada en 1972 por Guillermo Lumbreras, trabajada en una sola pieza de granito y que aún permanece en su emplazamiento
original, en el lado noroeste de la Plaza Circular Hundida del santuario.
En
2001, hallaron en esa plaza un fragmento de otra estela que muestra una imagen
espejo exacta de la estela del portador del cactus. Este fragmento sugiere que
existían cuatro estelas con esta misma representación: dos en el cuadrante
noreste y dos en el cuadrante sureste, todas mirando hacia la escalera que
lleva a la galería del Lanzón de Chavín.
Hay cabezas clavas con fugas de mucosidad de la nariz por efecto de los alucinógenos.
EL
CHAMANISMO
El
arqueólogo y antropólogo colombiano–austriaco, Reichel Dolmatoff, afirma
que el chamanismo fue un sistema de conocimientos que permitía percibir e
interpretar el entorno natural y sobrenatural, la ecología y la cosmología, conjunto
de saberes que era mejorado y transmitido de generación en generación mediante
rituales y ceremonias.
Según
la arqueología, el chamanismo fue una práctica común y cotidiana en las
sociedades complejas andino–amazónicas prehispánicas desde épocas tempranas.
Hay
registros arqueológicos en los andes, de:
Según
la interpretación arqueológica el chamanismo comprendía:
· La mediación entre lo natural y lo sobrenatural, para guiar el alma de los difuntos hacia el otro mundo.
Entonces,
con pretensión de objetividad, el «Culto
Chavín» puede ser definido como un sistema macro chamánico religioso, cosmológico, económico
y sociopolítico que desarrolló la Cultura Chavín entre los años 1 200 y 400
a.C., mediante la persuasión, el intercambio comercial, de información valiosa
y sensible para la vida diaria y la generación de prestigio de sus cultores, unificando
a diversas sociedades mediante un panteón de deidades terroríficas con rasgos
felinos, aviares y reptilianos.
Este
culto o sistema fue estimulado por el progreso técnico alcanzado en la
producción agrícola, textil, metalúrgica y orfebre del cobre, lo que impulsó un
desarrollo económico sostenido. Su alto componente religioso integraba, además,
rituales sagrados y otras prácticas ceremoniales individuales y colectivas con
escenarios sobrecogedores, vestimenta, música y decorados especiales.
El
«Culto Chavín» fue
representado por una élite, una clase sacerdotal encumbrada, probablemente, al
mando de un «gran sacerdote», no se sabe con sucesión hereditaria, por elección
u alguna otra forma de acceso al poder, de tal modo que, de modo concluyente,
el santuario chavín fue un centro macrorregional especializado en prácticas del
chamanismo.
El Chamán
En
el Nuevo Mundo, desde los grupos nómades de cazadores–recolectores–pescadores
uno de los roles centrales fue el del curandero y quizá adivino de sobre dónde
estaban las presas o los frutos, junto al del jefe que, por entonces,
correspondía sin dudas ni murmuraciones al más fuerte o, en casos
excepcionales, a quien tuviera una mezcla de estas condiciones.
En
Lauricocha (Huánuco), entre los
periodos Lítico y Arcaico fueron hallados vestigios de entierros con cráneos
que muestran que estos primeros pobladores ya poseían especialistas en sanación
y rituales chamánicos.
Alto
de las Guitarras (La Libertad), contiene
un conjunto de quilcas o arte rupestre de figuras de chamanes, constelaciones y
rituales costeños, a unos 30 Kms. de Trujillo.
Con
el semi sedentarismo estacional y la aplicación de la horticultura en las
riberas altamente fértiles de algunos ríos,
el papel del curandero se reforzó por la ampliación de sus conocimientos
sobre el aprovechamiento de determinadas hojas, tallos, flores, frutos,
semillas y raíces para sanar y para tener visiones y sueños que les permitían ver a ciertos animales de
tierra, agua y aire que, por entonces, eran sus competidores por recursos
alimenticios y a la vez, sus depredadores; no obstante, su importancia dentro
de la tribu o etnia aumentó considerablemente con el saber cómo producir fuego,
cómo transportarlo y cómo conservar un recurso tan valioso al que presentaba
como procedente de un mundo que solo él podía acceder y al cual se debía de
respetar, temer y hasta adorar. De ese modo, el curandero ascendió a la
condición de CHAMAN, el brujo, curandero y sabio de la tribu, comúnmente
llamado «sacerdote» en las narrativas arqueológicas y antropológicas
Con
el advenimiento de la agricultura y la crianza, con sus fases de la recolección
de semillas, preparación de la tierra y la espera del mejor tiempo para
sembrar, el chaman fue quien advirtió
que, de un modo u otro, el Sol determinaba todo el ciclo agrícola y la fases de
reproducción y parición de los animales y, probablemente, fue quien sugirió a los jefes de ayllus las
primeras construcciones públicas tipo plataformas rectangulares de barro y
piedra, para conservar el fuego y seguir paso a paso el rumbo anual del sol
para calcular la llegada de las lluvias.
En
Sechín Bajo (Casma), en el 3 700 a.C., el primer edificio de barro y
piedra, una simple plataforma rectangular con recintos en su cima y una plaza
circular hundida dotada de un fogón central, todo orientado hacia el Sol, es el
testimonio del soporte chamánico para la veneración del fuego y el éxito de la
agricultura recién floreciente.
El
Complejo Sechín (Cerro Sechín, Sechín Alto, Pampa de las Llamas/Moxeque,
Taukachi/konkan), el Complejo Caral,
Áspero, Bandurria, Shicras y El Paraíso, entre el 3 000 y el 2 000 a.C. aportan
evidencias chamánicas en distintos soportes.
En
Tablachaca, La Galgada (Ancash) y Kotosh (Huánuco), en la famosa Etapa Kotosh
Mito del Arcaico (2 000 a.C.) ya estaba institucionalizado la adoración al
fuego y la observación del Sol desde sus templos con fogones ceremoniales
dirigidos por chamanes.
El
resto, que sigue con Cupisnique, Kuntur Wasi, Pacopampa y Chavín de Huántar es
ya más o menos conocido en cuanto al chamanismo y se produjo en el tránsito de Periodo
Arcaico al Periodo Formativo, cuando casi por derecho propio los
chamanes, tal vez como una de las castas originales después de los jefes de
ayllus, asumieron la mayor parte del poder dentro de las llamadas sociedades
complejas, como directores de los centros ceremoniales, desde donde se dirigían
los asuntos colectivos de la vida y la supervivencia.
Según
el antropólogo y etnólogo suizo, Alfred Metraux, el Chaman
fue un sanador y guía espiritual, con el poder de realizar los famosos «viajes
astrales» de lo que se conoce comúnmente como “Ocultismo”, “Magia”, “Brujería”,
“Espiritismo”, “Mediumnismo”, «Vudú», «Santería», “Candomble”, “Umbanda”,
“Quimbanda”, el “Mahou o Majutsu” y también comunicarse con los espíritus. Sus
funciones fueron importantes para la cohesión de la comunidad, pues mantuvo el
equilibrio entre el mundo físico y el sobrenatural. Su trascendencia radicó
también en sus respuestas a las preguntas existenciales y sus aportes a la
solución de problemas cotidianos.
ii) Instrumentos para la ingesta de drogas: tabletas, tubos inhaladores y morteros,
iii) Máscaras de animales vinculados,
iv) Instrumentos musicales como las trompetas de conchas o pututus, quenas,
v) Adornos corporales, como orejeras, brazaletes y ajorcas,
vi) Prótesis teriomórficas, como garras metálicas felínicas,
vii) Vestimenta, mantos, cinturones y grecas de bordes de unkus o camisas,
viii) Huanca o piedras sagradas,
ix) Símbolos como la Chakana,
x) Sacrificios humanos y banquetes caníbales.
LA INTERPRETACIÓN CHAMÁNICA DEL «LANZÓN» Y SU
DIBUJO.
Hasta hace poco, de modo general, los especialistas
consideraban que el «Lanzón» representa una figura
sobrenatural antropomorfa y zoomorfa, sin más decir sobre la naturaleza de esta
mezcla de rasgos y su significado dentro del «Culto Chavín». Algunas propuestas se han
enfocado en describir la figura y definir sus estilos escultural e
iconográfico.
Su descripción enfatiza la síntesis entre lo humano
y lo felino del personaje y definiciones como la representación de un ser
mediador híbrido, de una alineación o confluencia astronómica y hasta de un
dios creador.
De su arqueología culturalista, Julio C. Tello
planteó la existencia del «Culto Chavín» con su divinidad, el jaguar
y que la figura del «Lanzón» era una combinación de
diversos elementos reales, símbolos y atributos que no pertenecen a un
determinado personaje. Después, Tello
atribuyó la efigie a un “genio maligno, señor de la floresta, progenitor de los
más poderosos animales de la creación y de la humanidad, que era a la vez
animal y hombre, que originaba y controlaba los grandes poderes de la
naturaleza”. Posteriormente Tello afirmó que en el monolito está representada
la divinidad suprema o Viracocha.
Los interpretadores posteriores a Tello siguieron su
línea avanzando con el criterio de que el dibujo representa en la imaginería
chavín un presunto vínculo, tipo “eje del mundo”, mediador entre el mundo de
los hombres y el de los dioses (Richard Burger, Colin McEwan, Peter Kaukicke).
En 1972, John Rowe, como parte de su estudio del monolito lo llamó el "Dios
Sonriente", ´por la curvatura de sus labios hacia arriba y dedujo que las sociedades
andinas precolombinas organizaron su religiosidad en torno a divinidades
antropomorfas o zoomorfas comparables con las del Mediterráneo antiguo.
El «Lanzón» chamánico
Al
lado de estas interpretaciones culturistas, gradualmente la versión chamánica
del «Lanzón» ha ido abriéndose paso,
lentamente. El arqueólogo estadounidense Donald Lathrap, descubridor en
Ucayali de la cerámica peruana más antigua en el sitio Tutishcainyo,
concluyó en 1970 que la imagen tallada del «Lanzón» tiene elementos del jaguar, del águila arpía y de la
anaconda, animales íconos del chamanismo amazónico. Y postuló que el monolito
es un “centro de poder cósmico” que solo podía ser activado mediante rituales
chamánicos.
de piedra o punta lítica de lanza
En
1986, el antropólogo Ralph Cané, reconocido investigador del chamanismo
en el Nuevo Mundo proclamó las raíces chamánicas del «Culto Chavín» y
complementó las propuestas de Lathrap proponiendo que el personaje del «Lanzón» no es un dios, sino un chaman
en actitud de “vuelo cósmico” para comunicarse con otros mundos o planos de
existencia e intermediar con el mudo común.
El actual investigador de Chavín, John Rick, con más
detalle, propone que el ser híbrido retratado en la piedra es una síntesis de
diferentes tradiciones y creencias chamánicas prehistóricas, pertenece al inframundo,
representa el origen, el culto al agua y los principios de la dualidad y
transformación de todo; tiene capacidad de ver el futuro y simboliza la
autoridad y poder político–religioso que legitimaba el dominio de los líderes
de Chavín.
Manuel
Rojas Jiménez, estudiante de John
Rick, con su tesis; Revelando la imagen del Lanzón chavín– Una propuesta
de Interpretación desde la Arqueología Cognitiva,, el 11 de marzo de 2026 optó su
licenciatura en arqueología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos
planteando que:
La
imagen principal del «Lanzón» es la de un chamán ancestral relacionado con el
culto a los antepasados, la fertilidad, el oráculo, el control del tiempo y del
espacio, plasmada en un instante, tipo fotografía, de transformación
ontológica activa, en la que el monolito y el ícono constituyen un solo ser
inseparable, con facultades de interconectar y mediar entre los mundos y
realizar acciones necesarias.
Según esta hipótesis, el soporte lítico es una «Huanca», el ancestro petrificado, una entidad con interioridad, intencionalidad y capacidad de acción efectiva, es decir “existente y hacedora” en el contexto del chamanismo, con la cual, el consultante paciente en el ritual se vinculaba directamente en un contexto de reciprocidad.
La siguiente secuencia gráfica explica, uno por uno, los elementos visuales que dan soporte al instante de metamorfósis del chaman ancestral esculpido en el Lanzón para realizar su vuelo cósmico. según la tesis de Rojas Jiménez.
Fig. 101. Sogas cósmicas que expresan la función de vinculación de los mundos
Contra
el criterio de su maestro John Rick, que postula que todo lo que ocurría
dentro de Chavín y en especial en la cripta del «Lanzón» era una bien organizada manipulación dentro de una
estrategia de poder, Rojas Jiménez proclama que se trataba de
experiencias inducidas de transformaciones chamánicas efectivas dentro
del marco chamánico y no de ilusiones para engañar a feligreses crédulos y
drogados.
Para
los participantes en el rito, la transformación chamánica no era metafórica
sino real: el chamán que se metamorfoseaba en jaguar asumía efectivamente la
naturaleza corporal felina y otra perspectiva sobre el mundo. El ambiente y la
parafernalia chamánica no servían para manipular conciencias; solo facilitaban
la metamorfosis.
La
arqueóloga ecuatoriana María
Fernanda Ugalde cree que la
escultura cerámica llamada «Picasso tolita», de la cultura
colombiana-ecuatoriana Tumaco–La Tolita (600 a.C–300 d.C.) derivaría del más antiguo «Lanzón» de Chavín y anota que la figura está también en un
monolito de Kutur Wasi, en Cajamarca. Aunque la pieza tolita representaría a
una divinidad castigadora por decapitación.
SIGUE EN LA PARTE SIETE















No hay comentarios:
Publicar un comentario