sábado, 19 de septiembre de 2026

 Serie Chavín de Huántar - Análisis y reflexión- Parte Seis.

LA VISIÓN CHAMÁNICA DE LA VIDA 
Y EL UNIVERSO DURANTE LA 
CULTURA CHAVIN Y EL SIGNIFICADO
 DEL «LANZÓN» DESDE ESA PERSPECTIVA 


El Lanzón, supuesta herramienta de arraigadas prácticas 
chamánicas que rigieron en la Cultura Chavín de Huántar

Nadie sabe aun a ciencia cierta cuál era la filosofía de las culturas prehispánicas de los Andes Centrales, entre ellas, de Chavín de Huántar, porque fueron sociedades ágrafas, sin escritura sistemática. Para ellas, ¿qué era la vida, la naturaleza, el cosmos, la muerte y cuál era el papel de los humanos en ese contexto? Estas son preguntas sin respuestas. Solo hay hipótesis y algunas deducciones con base en sus artes cerámica, escultórica e iconográfica lítica, textil y orfebre. No obstante una nueva corriente de estudios arqueológicos, antropológicos, etnográficos y ecográficos, plantea que ese contexto epistemológico, cognocitivo y de acción habría sido el CHAMANISMO, una visión ancestral no solo americana, sino vigente desde los orígenes de los primeros humanos. Veamos esta sorprendente versión de lo que fue la vida durante Chavín de Huántar.  

ÚLTIMOS HALLAZGOS Y NUEVA INVESTIGACIÓN

La antiquísima Galería del Cóndor.

Hace cuatro años, en 2022, John Rick y su equipo dieron cuenta del último descubrimiento de su ya extensa investigación de Chavín de Huántar: una nueva galería con cuencos de piedra del inicio precerámico del sitio hace más de 3 000 años, en el Edificio D. La ubicaron, usando un tubo de plástico que introdujeron por angostos ductos de ventilación, a través del cual desplazaron una cámara de video. Después enviaron un pequeño robot explorador a control remoto, también equipado con video, por un ducto de solo 45 Cms. con lo que pudieron ver el recinto y dos objetos de piedra en el centro.

Uno es un cuenco escultórico ceremonial de piedra que en su parte superior tiene tallada la cabeza de un cóndor y en los lados, sus alas, así como la cola en parte opuesta a la cabeza. La otra vasija lítica es más sencilla. Las dos tienen 30 Cms. de diámetro por 25 Cms. de altura. La vasija del cóndor pesa 17 kilos.

La vasija del condor y la simple halladas como ofrendas de piedra en la 
más antigua de las galerías de Chavín de Huántar (+3 000años)

Los investigadores creen que fueron ofrendas por la clausura de la galería, la cual ahora deviene como el más antiguo de este tipo de estructura constructiva en el lugar.  El habitáculo ha sido nombrado como la “Galería del Cóndor”.

En julio de 2026, Rick y su equipo comenzaron una nueva temporada de investigación equipados con más recursos tecnológicos modernos para la exploración, análisis estratigráfico, fechados, recuperación y conservación de vestigios inorgánicos y orgánicos.

Se enfocarán en estudiar el «Templo Nuevo» maltrecho por sismos que removieron sus cimientos, lo que permitirá conocer sus primeras etapas constructivas internas sin desmontar sus estructuras intactas; también excavarán alrededor de la Plaza Circular, en busca de más galerías con el apoyo de “robots arqueólogos”. 

RELIGIÓN Y CHAMANISMO

Enfocándose en los extremos de la investigación arquitectónico–constructiva, de la alfarería, la iconografía y las artes textiles y escultóricas del santuario Chavín, el arqueólogo polaco Krsysztof Makowsky, en su extenso tratado sobre Dioses y creencias en el Perú prehispánico, Tomo I, concluye globalmente que la religión de esta cultura fue la expresión de un conjunto de cultos locales, que constituyeron una especie de confederación  religiosa parecida a la anfictionía (Liga o federación religiosa) griega de las ciudades estado Olimpia y Delfos. Para el investigador, no fue una religión proselitista, pues su objetivo no fue ganar masas de seguidores de sus creencias mediante redes de predicadores persuasivos.

Coreografía actual de actos rituales en Chavín de Huántar, como prácticas 
chamanicas que relacionaban al mundo real con otras formas de existencia

También, Makowsky se declara convencido de que los parecidos en la representación frontal del «Dios de los báculos» y del felino en textiles y otros soportes de otras culturas contemporáneas y posteriores, NO se deben a una supuesta gran difusión pan andina del «Culto Chavín», sino a una misma cosmovisión que en toda la prehistoria imperó en los Andes Centrales. El investigador no lo dice, pero ¿qué otra cosmovisión pudo ser sino la del chamanismo?

En el tomo III de su obra, capítulo Creencias andinas y religiones comparadas Makowsky señala que no se ha comprobado que los principales dioses chavín se hayan impuesto de modo generalizado y contundente en otros centros de culto durante su apogeo. Solo hay reportes de imágenes de deidades con apariencia de aves predadoras míticas en sitios del norte, centro y sur de los Andes Centrales.

Así mismo, de su minucioso estudio concluye que la evolución de la arquitectura del santuario se relaciona con cambios en sus divinidades y en la organización del culto, pues considera que en sus dos primeras etapas de evolución arquitectónica –De los Montículos Separados y Expansión–, Chavín solo fue un modesto “templo” local.

Pero, en las siguientes –Consolidación» y Blanco y Negro»–desplegó nuevas funciones de uso en las que fueron reverenciadas nuevas deidades aladas antropomorfas con sus séquitos, cuyas imágenes están esculpidas en el Pórtico Blanco y Negro, de tal modo que la hipótesis más valedera es que el progresivo reordenamiento religioso impuso la arquitectura del «Templo Nuevo». En ese reordenamiento, el investigador afirma que, durante el apogeo del santuario Chavín, dos parejas de seres sobrenaturales encabezaron el panteón de divinidades:

La primera, formada por un águila pescadora hembra y un halcón macho, representaba la parte superior del universo.

Dibujo con fondo blanco: deidad águila pescadora. Con fondo negro: deidad halcón macho, ambos extraidos de las columnas delm Portal de las Falcónidas del Templo Nuevo. 

La segunda, constituida por dos dragones con apariencia de lagartos, representaba la parte inferior.


El reordenamiento del culto aparece también en el hecho de que el «Pórtico de las Falcónidas» no conduce a una galería –como en el caso de la conexión entre la «Plaza Circular Hundida» y el «Templo Viejo»–, sino hacia la cima del edificio donde hay dos recintos frente a frente y nada más. Las escalinatas que descienden desde lo alto del edificio hasta la plataforma ubicada a la mitad de su altura total permiten la aparición súbita y quizá en momentos cumbre de los rituales, de una o varias personas en las fachadas del «Templo Nuevo», lo que muestra una organización distinta a la del «Templo Viejo». Sin embargo, a pesar de la aparición de nuevas deidades, la concepción general del universo o cosmos animado siguió vigente.

RELIGIÓN

Desde el punto de vista de la arqueología peruana inicial y de su desarrollo culturista, la Cultura Chavín profesó una religión politeísta, opuesta al monoteísmo, porque su panteón estaba formado por varios dioses, aunque uno con mayor poder que los otros. Esto, sin duda, según el enfoque eurocentrista judeo–cristiano, con sus conceptos básicos de “cuerpo”, “alma”, “bien”, “mal”, “pecado”, “salvación”, “infierno”, “paraíso”, “purgatorio”, “santa trinidad”, “mesías”, “diez mandamientos”, “confesión” y otros. 

El resultado fue que los estudiosos materializaron una visión que desestimó totalmente el modo de vida de nuestros pueblos originarios que los cronistas de la invasión española, incluso los criollos que pretendían favores de los invasores como Garcilaso de la Vega, resumieron más o menos así: Todos los habitantes del Tahuantinsuyo adoraban y tenían tratos con el demonio mayor y sus subalternos.

Los primeros investigadores, la mayoría militantes cristianos, aplicaron esas nociones casi a pie juntillas y se dio el caso de que sobre el llamado «Culto Chavín», el sabio Antonio Raymondi, a partir de su examen del «Lanzón», concluyó que era la imagen del “mal”. Sin embargo, esta superposición forzada de la visión religiosa eurocentrista sobre la ideología chavín, sin ningún fundamento valedero, no logró descifrar con certeza muchos comportamientos de los actores dentro de los templos del complejo ancashino, generando confusión y desconcierto. 

En Dioses y creencias en el Perú prehispánico - tomo III, 2024, el arqueólogo polaco Krzysztof Makoswky, concluye en que el monoteísmo como formato religioso no existió durante la prehistoria andina.

Y, agrega que, en los últimos cincuenta años, ha tomado fuerza el propósito de reconstruir las religiones prehistóricas a partir de aportes de la arqueología, la antropología, la historia y la etnografía. En esa línea, los aportes de Philippe Descola y Eduardo Viveiros de Castro sobre la cosmovisión de los pueblos amazónicos, han generado un amplio debate sobre los conceptos animismo y totemismo en el campo de la antropología y ha impulsado desde una posición intra-sociedades (Emic) un esfuerzo conjunto por descifrar la cosmovisión de las comunidades andinas del presente. Eso ha descartado la mayoría de los conceptos y las categorías eurocentristas, por inaplicables.

Panteón de divinidades de Chavín de Huántar.

El dios de los báculos. Para Julio C. Tello, este dios considerado el principal del panteón chavín, es la más antigua versión del dios Viracocha, cuyo culto, tiempo después, se difundió por todo el mundo andino. Su imágen está en la Estela Raymondi, de la cual solo se sabe que fue hallada enterrada por un agricultor que sembaraba maíz en las explanadas del santuario Chavín, en 1842, cuando este sitio estaba completamente abandonado por las autoridades Por eso, solo se sospecha que fue erigida en campo abierto, más no en qué tiempo de la evolución de centro ceremonial. 

La Estela Raymondi, con la imagen del dios de los báculos,
 antecesor del dios Viracocha. Dibujos de la versión normal 
y de la invertida con efecto visual parecido


Sin embargo, hay indicadores de que esta deidad portadora de varas no fue una creación chavín, pues han sido halladas representaciones más o menos similares en frisos de barro y piedra en sociedades complejas anteriores como la Cultura Sechín (Frisos del sitio Sechín Bajo, valle de Casma, Ancash) y la Cultura Cupisnique (frisos del complejo Caballo Muerto, hallados en Huaca e los Reyes, valle del Moche, en La Libertad)

Los investigadores hacen hincapié en que los chavines habrían sido quienes difundieron el culto al dios de los báculos o las varas o los bastones por gran parte del mundo andino. Se le ve también en el arte de la Cultura Paracas, durante la fase final de la influencia Chavín. En el Horizonte Medio, el mismo dios, con rasgos similares, aparece en las religiones de Pukará, Wari y de Tiahuanaco.

Sin embargo, Makowsky, en su obra ya citada, afirma que el culto esta divinidad NO se difundió desde el Periodo Arcaico y tampoco se impuso en la iconografía Cupisnique–Chavín desde el Formativo u Horizonte Temprano, hasta la invasión española.

El análisis iconográfico comparado de expresiones tipo murales de barro, monolitos, estelas, lápidas, decoración cerámica y textil, así como algunas piezas de orfebrería, indica que estas supuestas réplicas reflejan a diferentes personajes y que hay elementos que, en ciertos casos corresponden al género masculino y en otros al femenino, de tal modo que no es exacto decir que Viracocha fue un dios omnipresente, omnipotente y permanente en toda la prehistoria andina, pues hay periodos en los cuales desapareció totalmente. En concreto, desde su vigencia en las culturas Wari y Tiahuanaco no prevaleció durante el Periodo Intermedio Tardío por lo que no formó parte de la iconografía imperial del Tahuantinsuyo. 

En resumen, Makowsky cree que la religión chavín veneró a la triada de dioses constituida por:

i)          Un dios del inframundo con rasgos de felino y pelo de serpientes («Lanzón»«Templo Viejo»)
ii)        Dos dioses del cielo, el águila pescadora y el halcón (Portal de las Falcónicas «Templo Nuevo») y,
iii)      La pareja dragoniana formada por dos lagartos míticos (Obelisco Tello, «Plaza Mayor Rectangular Hundida»)  

Otras divinidades

Reptiles. Anaconda

Los alucinógenos como componentes de la religión.  

El uso de sustancias alucinógenas para fines religiosos fue un patrón chavinense. Los sacerdotes chavines ingerían el jugo del cactus de San Pedro  (Mezcalina) e inhalaban polvo de semillas de la planta llamada comúnmente Vilca o Cebil, la Anadenanthera (bufotenina), por sus propiedades alucinógenas, supuestamente facilitadores del desligamiento temporal del componente astral de la parte física o corporal del mensajero–intermediario para la comunicación con los dioses.

Los sacerdotes también hacían que los consultantes del oráculo bebieran previamente pócimas que contenían estas drogas en dosis adecuadas, como preparación para su encuentro con la divinidad representada en el «Lanzón»

Estas plantas están representadas en tallados como la Estela del portador del cactus, la cual fue hallada en 1972 por Guillermo Lumbreras, trabajada en una sola pieza de granito y que aún permanece en su emplazamiento original, en el lado noroeste de la Plaza Circular Hundida del santuario.

Escultura y dibujo del Portador del Cáctus, recuperado
de la Plaza Circular Hundida. 


En 2001, hallaron en esa plaza un fragmento de otra estela que muestra una imagen espejo exacta de la estela del portador del cactus. Este fragmento sugiere que existían cuatro estelas con esta misma representación: dos en el cuadrante noreste y dos en el cuadrante sureste, todas mirando hacia la escalera que lleva a la galería del Lanzón de Chavín.

Hay cabezas clavas con fugas de mucosidad de la nariz por efecto de los alucinógenos.  

EL CHAMANISMO

El arqueólogo y antropólogo colombiano–austriaco, Reichel Dolmatoff, afirma que el chamanismo fue un sistema de conocimientos que permitía percibir e interpretar el entorno natural y sobrenatural, la ecología y la cosmología, conjunto de saberes que era mejorado y transmitido de generación en generación mediante rituales y ceremonias.

Según la arqueología, el chamanismo fue una práctica común y cotidiana en las sociedades complejas andino–amazónicas prehispánicas desde épocas tempranas.

Hay registros arqueológicos en los andes, de:

·           Vestigios de la parafernalia ritual chamánica en importantes edificios públicos prehistóricos.
·           Uso de drogas alucinógenas procedentes del cactus San Pedro y de las semillas de los árboles de La Vilca y del Ishpingo.
·           Una amplia iconografía sobre la «transformación chamánica» en el felino antropomorfo y de plantas psicoactivas en espacios ceremoniales, en la cerámica y textiles.

Según la interpretación arqueológica el chamanismo comprendía:

·           El curanderismo.
·           La ubicación, identificación y consagración de «Huancas», «pacarinas» y «apus».
·           La mediación entre lo natural y lo sobrenatural, para guiar el alma de los difuntos hacia el otro mundo.
·           La veneración de los ancestros.
·           La exclusiva conducción de ceremonias y rituales propiciatorios.
·           La explicación de fenómenos naturales, benéficos y maléficos.
·           La adivinación sobre asuntos colectivos y personales.
·           El control del calendario agroganadero y pesquero.
·           La función de legitimar el poder y control social a través del ritual.

 El «Culto Chavín»

Entonces, con pretensión de objetividad, el «Culto Chavín» puede ser definido como un sistema macro chamánico religioso, cosmológico, económico y sociopolítico que desarrolló la Cultura Chavín entre los años 1 200 y 400 a.C., mediante la persuasión, el intercambio comercial, de información valiosa y sensible para la vida diaria y la generación de prestigio de sus cultores, unificando a diversas sociedades mediante un panteón de deidades terroríficas con rasgos felinos, aviares y reptilianos.

Este culto o sistema fue estimulado por el progreso técnico alcanzado en la producción agrícola, textil, metalúrgica y orfebre del cobre, lo que impulsó un desarrollo económico sostenido. Su alto componente religioso integraba, además, rituales sagrados y otras prácticas ceremoniales individuales y colectivas con escenarios sobrecogedores, vestimenta, música y decorados especiales.

El «Culto Chavín» fue representado por una élite, una clase sacerdotal encumbrada, probablemente, al mando de un «gran sacerdote», no se sabe con sucesión hereditaria, por elección u alguna otra forma de acceso al poder, de tal modo que, de modo concluyente, el santuario chavín fue un centro macrorregional especializado en prácticas del chamanismo.

El Chamán

En el Nuevo Mundo, desde los grupos nómades de cazadores–recolectores–pescadores uno de los roles centrales fue el del curandero y quizá adivino de sobre dónde estaban las presas o los frutos, junto al del jefe que, por entonces, correspondía sin dudas ni murmuraciones al más fuerte o, en casos excepcionales, a quien tuviera una mezcla de estas condiciones.

En Lauricocha (Huánuco), entre los periodos Lítico y Arcaico fueron hallados vestigios de entierros con cráneos que muestran que estos primeros pobladores ya poseían especialistas en sanación y rituales chamánicos.

Alto de las Guitarras (La Libertad), contiene un conjunto de quilcas o arte rupestre de figuras de chamanes, constelaciones y rituales costeños, a unos 30 Kms. de Trujillo.

Con el semi sedentarismo estacional y la aplicación de la horticultura en las riberas altamente fértiles de algunos ríos,  el papel del curandero se reforzó por la ampliación de sus conocimientos sobre el aprovechamiento de determinadas hojas, tallos, flores, frutos, semillas y raíces para sanar y para tener visiones y sueños  que les permitían ver a ciertos animales de tierra, agua y aire que, por entonces, eran sus competidores por recursos alimenticios y a la vez, sus depredadores; no obstante, su importancia dentro de la tribu o etnia aumentó considerablemente con el saber cómo producir fuego, cómo transportarlo y cómo conservar un recurso tan valioso al que presentaba como procedente de un mundo que solo él podía acceder y al cual se debía de respetar, temer y hasta adorar. De ese modo, el curandero ascendió a la condición de CHAMAN, el brujo, curandero y sabio de la tribu, comúnmente llamado «sacerdote» en las narrativas arqueológicas y antropológicas  

Con el advenimiento de la agricultura y la crianza, con sus fases de la recolección de semillas, preparación de la tierra y la espera del mejor tiempo para sembrar, el chaman fue  quien advirtió que, de un modo u otro, el Sol determinaba todo el ciclo agrícola y la fases de reproducción y parición de los animales y, probablemente, fue  quien sugirió a los jefes de ayllus las primeras construcciones públicas tipo plataformas rectangulares de barro y piedra, para conservar el fuego y seguir paso a paso el rumbo anual del sol para calcular la llegada de las lluvias.

En Sechín Bajo (Casma), en el 3 700 a.C., el primer edificio de barro y piedra, una simple plataforma rectangular con recintos en su cima y una plaza circular hundida dotada de un fogón central, todo orientado hacia el Sol, es el testimonio del soporte chamánico para la veneración del fuego y el éxito de la agricultura recién floreciente.

El Complejo Sechín (Cerro Sechín, Sechín Alto, Pampa de las Llamas/Moxeque, Taukachi/konkan), el   Complejo Caral, Áspero, Bandurria, Shicras y El Paraíso, entre el 3 000 y el 2 000 a.C. aportan evidencias chamánicas en distintos soportes. 

En Tablachaca, La Galgada (Ancash) y Kotosh (Huánuco), en la famosa Etapa Kotosh Mito del Arcaico (2 000 a.C.) ya estaba institucionalizado la adoración al fuego y la observación del Sol desde sus templos con fogones ceremoniales dirigidos por chamanes.

El resto, que sigue con Cupisnique, Kuntur Wasi, Pacopampa y Chavín de Huántar es ya más o menos conocido en cuanto al chamanismo y se produjo en el tránsito de Periodo Arcaico al Periodo Formativo, cuando casi por derecho propio los chamanes, tal vez como una de las castas originales después de los jefes de ayllus, asumieron la mayor parte del poder dentro de las llamadas sociedades complejas, como directores de los centros ceremoniales, desde donde se dirigían los asuntos colectivos de la vida y la supervivencia.

Según el antropólogo y etnólogo suizo, Alfred Metraux, el Chaman fue un sanador y guía espiritual, con el poder de realizar los famosos «viajes astrales» de lo que se conoce comúnmente como “Ocultismo”, “Magia”, “Brujería”, “Espiritismo”, “Mediumnismo”, «Vudú», «Santería», “Candomble”, “Umbanda”, “Quimbanda”, el “Mahou o Majutsu” y también comunicarse con los espíritus. Sus funciones fueron importantes para la cohesión de la comunidad, pues mantuvo el equilibrio entre el mundo físico y el sobrenatural. Su trascendencia radicó también en sus respuestas a las preguntas existenciales y sus aportes a la solución de problemas cotidianos.

 Equipo chamánico

El arqueólogo Manuel Rojas Jiménez, ha compendiado el equipo del chaman, llamándolo “parafernalia chamánica” a todo lo que posibilita la aplicación de sus habilidades: i)Drogas provenientes de La Vilca, el cactus San Pedro, el Floripondio, la Ayahuasca, la Chacruna/Psychotria viridis que produce el alucinógeno dimetiltriptamina (DMT) y hojas de coca, aunque en la Amazonía también usan las semillas del Ishpingo y la raíz de la poderosa Bubinzana, esta última reservada solo a los más experimentados.
ii) Instrumentos para la ingesta de drogas: tabletas, tubos inhaladores y morteros,
iii) Máscaras de animales vinculados,
iv) Instrumentos musicales como las trompetas de conchas o pututus, quenas,
v) Adornos corporales, como orejeras, brazaletes y ajorcas,
vi) Prótesis teriomórficas, como garras metálicas felínicas,
vii) Vestimenta, mantos, cinturones y grecas de bordes de unkus o camisas,
viii) Huanca o piedras sagradas,
ix) Símbolos como la Chakana,
x) Sacrificios humanos y banquetes caníbales.
 


 La lápida del Portador del Cáctus, en el mural que aún adorna a la Plaza Circular
Hundida, frente al Templo Viejo 

 

LA INTERPRETACIÓN CHAMÁNICA DEL «LANZÓN» Y SU DIBUJO.

Hasta hace poco, de modo general, los especialistas consideraban que el «Lanzón» representa una figura sobrenatural antropomorfa y zoomorfa, sin más decir sobre la naturaleza de esta mezcla de rasgos y su significado dentro del «Culto Chavín». Algunas propuestas se han enfocado en describir la figura y definir sus estilos escultural e iconográfico.

Su descripción enfatiza la síntesis entre lo humano y lo felino del personaje y definiciones como la representación de un ser mediador híbrido, de una alineación o confluencia astronómica y hasta de un dios creador.

De su arqueología culturalista, Julio C. Tello planteó la existencia del «Culto Chavín» con su divinidad, el jaguar y que la figura del «Lanzón» era una combinación de diversos elementos reales, símbolos y atributos que no pertenecen a un determinado personaje.  Después, Tello atribuyó la efigie a un “genio maligno, señor de la floresta, progenitor de los más poderosos animales de la creación y de la humanidad, que era a la vez animal y hombre, que originaba y controlaba los grandes poderes de la naturaleza”. Posteriormente Tello afirmó que en el monolito está representada la divinidad suprema o Viracocha.

Los interpretadores posteriores a Tello siguieron su línea avanzando con el criterio de que el dibujo representa en la imaginería chavín un presunto vínculo, tipo “eje del mundo”, mediador entre el mundo de los hombres y el de los dioses (Richard Burger, Colin McEwan, Peter Kaukicke).

En 1972, John Rowe, como parte de su estudio del monolito lo llamó el "Dios Sonriente", ´por la curvatura de sus labios hacia arriba y dedujo que las sociedades andinas precolombinas organizaron su religiosidad en torno a divinidades antropomorfas o zoomorfas comparables con las del Mediterráneo antiguo.

El «Lanzón» chamánico

Al lado de estas interpretaciones culturistas, gradualmente la versión chamánica del «Lanzón» ha ido abriéndose paso, lentamente. El arqueólogo estadounidense Donald Lathrap, descubridor en Ucayali de la cerámica peruana más antigua en el sitio Tutishcainyo, concluyó en 1970 que la imagen tallada del «Lanzón» tiene elementos del jaguar, del águila arpía y de la anaconda, animales íconos del chamanismo amazónico. Y postuló que el monolito es un “centro de poder cósmico” que solo podía ser activado mediante rituales chamánicos.


Dibujos del Lanzón, lados derecho e izquierdo con énfasis en su forma general de cuchillo 
de piedra o punta lítica de lanza

En 1986, el antropólogo Ralph Cané, reconocido investigador del chamanismo en el Nuevo Mundo proclamó las raíces chamánicas del «Culto Chavín» y complementó las propuestas de Lathrap proponiendo que el personaje del «Lanzón» no es un dios, sino un chaman en actitud de “vuelo cósmico” para comunicarse con otros mundos o planos de existencia e intermediar con el mudo común. 

El actual investigador de Chavín, John Rick, con más detalle, propone que el ser híbrido retratado en la piedra es una síntesis de diferentes tradiciones y creencias chamánicas prehistóricas, pertenece al inframundo, representa el origen, el culto al agua y los principios de la dualidad y transformación de todo; tiene capacidad de ver el futuro y simboliza la autoridad y poder político–religioso que legitimaba el dominio de los líderes de Chavín.

Manuel Rojas Jiménez, estudiante de John Rick, con su tesis; Revelando la imagen del Lanzón chavín– Una propuesta de Interpretación desde la Arqueología Cognitiva,, el 11 de marzo de 2026 optó su licenciatura en arqueología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos planteando que:

La imagen principal del «Lanzón» es la de un chamán ancestral relacionado con el culto a los antepasados, la fertilidad, el oráculo, el control del tiempo y del espacio, plasmada en un instante, tipo fotografía, de transformación ontológica activa, en la que el monolito y el ícono constituyen un solo ser inseparable, con facultades de interconectar y mediar entre los mundos y realizar acciones necesarias.

Según esta hipótesis, el soporte lítico es una «Huanca», el ancestro petrificado, una entidad con interioridad, intencionalidad y capacidad de acción efectiva, es decir “existente y hacedora” en el contexto del chamanismo, con la cual, el consultante paciente en el ritual se vinculaba directamente en un contexto de reciprocidad. 

La siguiente secuencia gráfica explica, uno por uno, los elementos visuales que dan soporte al instante de metamorfósis del chaman ancestral esculpido en el Lanzón para realizar su vuelo cósmico. según la tesis de Rojas Jiménez. 

Fig. 101. Sogas cósmicas que expresan la función de vinculación de los mundos









Contra el criterio de su maestro John Rick, que postula que todo lo que ocurría dentro de Chavín y en especial en la cripta del «Lanzón» era una bien organizada manipulación dentro de una estrategia de poder, Rojas Jiménez proclama que se trataba de experiencias inducidas de transformaciones chamánicas efectivas dentro del marco chamánico y no de ilusiones para engañar a feligreses crédulos y drogados.

Para los participantes en el rito, la transformación chamánica no era metafórica sino real: el chamán que se metamorfoseaba en jaguar asumía efectivamente la naturaleza corporal felina y otra perspectiva sobre el mundo. El ambiente y la parafernalia chamánica no servían para manipular conciencias; solo facilitaban la metamorfosis.

La arqueóloga ecuatoriana María Fernanda Ugalde cree que la escultura cerámica llamada «Picasso tolita», de la cultura colombiana-ecuatoriana Tumaco–La Tolita (600 a.C–300 d.C.) derivaría del más antiguo «Lanzón» de Chavín  y anota que la figura está también en un monolito de Kutur Wasi, en Cajamarca. Aunque la pieza tolita representaría a una divinidad castigadora por decapitación.

SIGUE EN LA PARTE SIETE


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