viernes, 20 de febrero de 2026

 

LA COLONIA PARACAS-TOPARÁ- NASCA,

EN LA SIERRA DE LUCANAS, AYACUCHO

 

Elmer Olortegui Ramírez, periodista

 

·     Los costeños construyeron centros ceremoniales de piedra con plano general de una flor y con extraños recintos en «D»

 

·     También tuvieron puesto de vigilancia fronterizos en la sierra de Ica.




Esta es una historia que amplía y mejora el conocimiento de a quienes interesa el tema, los que, lamentablemente son pocos, sobre las sociedades Paracas, Topará y Nasca, que se desarrollaron en el terrible desierto de la costa central sur, entre los años 800 a.C. y 700 d.C., pero algo apretujadas durante el lapso que va del 200 a.C. al 100 d.C. cuando tuvieron fases contemporáneas.

La novedad es que recientes y largas investigaciones in situ de dos equipos de arqueólogos que empezaron en 2006, han presentado sus resultados por separado y, en términos generales coinciden en lo que se considera como verdaderos descubrimientos.

 

1.   Colonias costeñas en la sierra de Ayacucho

Paracas, Topará y Nasca, no solo fueron sociedades costeñas como se enseñó y se enseña en la poquísima historia del Perú prehistórico que se imparte en la Educación Básica Regular, visión que también era la de la comunidad arqueológica. Esas culturas también establecieron numerosas aldeas permanentes y productivas con centros ceremoniales de piedra y barro, como «colonias», en altitudes de más de 3 000 metros en sitios de la Cordillera Occidental, como ha sido comprobado en la provincia ayacuchana de Lucanas y en la naciente andina de la cuenca del río Ica. Particularmente, la zona entre Palpa y Lucanas es desde muy antiguo un tramo de integración costa-sierra, pues era la ruta que conducía directamente hacia los ricos yacimientos de obsidiana de Quispisisa, en lo que hoy es Ayacucho.

 

2.   Nuevo modelo o patrón arquitectónico constructivo

Los edificios recuperados en dichas colonias, hechos de piedra y barro,  corresponden a un nuevo modelo, diseño o patrón arquitectónico ceremonial y habitacional Paracas – Topará – Nasca nunca antes visto, el cual incluye patios hundidos de forma de media luna o de forma circular, alrededor de los cuales se disponen recintos en forma de «D» con pequeñas terrazas delante del muro recto y que, en conjunto, ofrecen el diseño de una flor y datan principalmente  de  la  época  Paracas  Tardío/Ocucaje 9 (480 a 200 a.C.), a la que corresponde la fase de reorganización que experimentó la Cultura Paracas en la última etapa de su desarrollo.

 DATOS GENERALES

Como data general es bueno saber que las tres sociedades mencionadas ocuparon casi un mismo territorio costero - desértico que se extendía, por el este, hasta los contrafuertes andinos hasta los 2 000 metros de altitud. De norte a sur cubría una distancia de unos 250 kilómetros que incluían los valles de Cañete, Topará, Chincha, Pisco, Ica, así como todos los vallecitos de la cuenca del Río Grande como Palpa, Ingenio, Nasca y Aja, verdaderos oasis en medio del gigantesco desierto.

Para la arqueología este territorio tuvo tres áreas limitadas por las zonas desérticas y montañosas existentes entre los valles. La zona norte, cuyo centro cultural fue el valle de Chincha, con gran influencia en los de Cañete, Topará y Pisco. La zona centro, que comprendía el valle de Ica, con centro en Ocucaje; y, la zona sur, es decir, la cuenca del Río Grande – Palpa, Nasca, Acarí, con un primer centro en el gran cetro ceremonial de Cahuachi, en Nasca.

Todas estas áreas tuvieron contactos en la Bahía y la Península de Paracas y en la Bahía de la Independencia e, incluso, en el mismo valle de Ica, pero mantuvieron ciertas diferencias en cuanto a sus respectivas formas de asentamiento, modelos arquitectónicos y técnicas constructivas, formas de enterramiento y cultura material.

Como zona de contacto principal, «Cerro Colorado», en la Bahía de Paracas, fue un lugar muy especial en el que convergieron expresiones mortuorias, alfareras, textiles, metalúrgicas y de ideologías religiosas de los estilos de vida de comunidades de las tres zonas.


Territorio Paracas, Topará, Nasca

 LOS DESCUBRIMIENTOS

La base de los descubrimientos anotados son las investigaciones de los arqueólogos Marcus Reindel y Jhonny Isla, en la zona andina y la cuenca del Río Grande y la provincia de Lucanas en Ayacucho, así como el de Kevin Lane, Charles French y equipo, en la sierra de Ica. Estos trabajos abren nuevas perspectivas sobre las relaciones y la influencia recíproca que se pudieron dar entre los pueblos de la costa central sur y los de la Cordillera de los Andes, en provecho del desarrollo de ambos conjuntos.

 LOS ESTUDIOS

Para tratar este punto, hay que tener en cuenta que actualmente los arqueólogos están de acuerdo en que la «tradición», «sociedad compleja» o probable cultura Topará surgió aproximadamente en el año 200 a.C. Convivió con la declinante Cultura Paracas hasta que estableció su predominio en la mayor parte del que fue el territorio de esa sociedad, en especial con una migración masiva que ocupó la cuenca de Río Grande, donde también fue contemporánea de la primera etapa de la Cultura Nasca hasta su colapso, probablemente en el año 100 d.C., hecho que marcó el repunte nasca. 

Los arqueólogos, Jhonny Isla y Markus Reindel, estudian la zona desde el año 2006 en el marco del “Proyecto Arqueológico Nasca – Palpa”, que abarca pisos ecológicos entre los 200 y 4 350 m.s.n.m., en los que hallaron evidencias de ocupaciones culturales de todos los períodos prehistóricos.

Los orígenes de los valles costeños de Palpa ubicados en la parte norte de la cuenca del Río Grande, abarca parte de la sección oeste de la provincia de Lucanas, en la región de Ayacucho, por lo que siempre fue una vía de conexión costa-sierra muy transitable, en muy poco tiempo.

En su trabajo, “La Transición Paracas – Nasca en los valles de Palpa”, volumen 25 del Boletín de Arqueología de la PUCP - 2018, Reindel e Isla afirman que desde la mitad de su desarrollo y hasta su final (500 a.C. – 50 d.C.), la población Paracas – Topará de la zona aumentó y ocupó los pisos ecológicos, hasta cerca los 2 000 metros de altitud, en los cuales se asentó en aldeas, construyeron terrazas agrícolas, canales de riego, caminos en laderas, edificios ceremoniales, cementerios, geoglifos y petroglifos, estructuras funerarias y otros vestigios menores.

Sin embargo, los autores señalan meridianamente que el mayor número de sitios arqueológicos, incluidos petroglifos y geoglifos, corresponde al periodo de la supuesta “transición Topara”, durante el cual, el máximo aumento poblacional ocurrió al final del periodo Horizonte Temprano o Formativo (100 d.C.)  

 Campo de estudio

El área central de los estudios Isla y Reindel en territorio serrano (Proyecto Arqueológico Palpa-Lucanas) está en el distrito de Laramate, provincia de Lucanas, departamento de Ayacucho, donde el río del mismo nombre conforma el eje principal de la zona de investigación, la cual es conocida también como «Las Cabezadas», con altitudes desde los 2 000 hasta los 4 350 metros.


LA COLONIA COSTEÑA EN LUCANAS.

En Laramate, Lucanas, la «colonia» costeña estaba formada por doce sitios con conjuntos de construcciones con el nuevo modelo arquitectónico, uno de los cuales fue «Cutamalla», el más grandes y cuyos vestigios son los mejor conservados.

Isla y Reindel han presentado sus resultados más importantes en el informe Nuevo patrón arquitectónico paracas en Lucanas, sierra sur del Perú, publicado en el Boletín de Arqueología PUCP 22 - 2017, a través del cual han anunciado urbit et orbit el estudio arqueológico de las siete más importantes aldeas paracas “bastante grandes”, en Lucanas, que cuentan con edificios de piedra y barro con un diseño arquitectónico en forma de flor, pertenecientes a las épocas Paracas Medio  y  Tardío.

Los investigadores señalan que el nuevo modelo Paracas no tiene parangón en el territorio peruano y solo pocas —muy pocas— similitudes con la arquitectura de la Cultura Chiripa, de actual lado boliviano de la Meseta del Collao.

Por los tamaños de los conjuntos y por su ordenamiento formal y repetitivo, el nuevo modelo arquitectónico Paracas tiene condición monumental, pues sus construcciones están hechas con sólidos muros de grandes piedras y ocupan grandes espacios.

Y, aunque Isla y Reindel no están de acuerdo, el nuevo diseño, modelo o patrón arquitectónico del tipo de estructuras en “D” con aspecto general de una flor, también ha sido hallado por el arqueólogo Kevin Lane y su equipo en los sitios Callata y San Bernardo, en la sierra de Ica, con la sola diferencia de que, cronológicamente por los vestigios cerámicos recobrados, Lane lo ha atribuido a los nasca.

Las revelaciones de Cutamalla.

Este sitio, como los otros, tiene dos sectores, uno habitacional (A), en la parte más alta; otro público o ceremonial (B), en la parte baja. Entre ambos sectores hay un numeroso conjunto de terrazas agrícolas.

En el sector de vivienda solo quedan los cimientos - muros de una serie de recintos de piedra de planta ovalada, circular y en forma de «D», las cuales se disponen en forma aislada o en grupos separados por patios y grandes espacios abiertos siguiendo la topografía del terreno. La destrucción de las estructuras arquitectónicas y la falta de materiales de superficie no permitió detectar una importante ocupación wari posterior.

En el sector ceremonial hay 16 estructuras arquitectónicas bastante grandes, en forma de “D” y cuyo plano general configura una flor. Solo quedan sus cimientos - paredes de piedra, alrededor de un patio hundido circular de 16.5 metros de diámetro que fue escenario de ritos religiosos y otras actividades ceremoniales y festivas.

En el espacio libre al lado del patio hundido, fue hallada una tumba en forma de bota tipo paracas, en cuyo interior había restos humanos muy mal conservados, junto a solo una punta de obsidiana como ofrenda.

 LOS RECINTOS “D”

Los recintos en «D» se encuentran a más o menos 1.40 metros sobre el nivel del patio hundido formando una especie de anillo. Sus muros son de piedras grandes en su mayoría, con hasta dos hiladas; se supone que las paredes y los techos fueron de materiales livianos perecibles, de los cuales, no queda rastro.



Dentro de uno de los edificios fue hallado un gran batán y gran cantidad de fragmentos de cerámica. Todos tienen un pozo central de entre 2.7 metros de diámetro, y 80 centímetros de profundidad, los cuales fueron utilizados para labores domésticas y depósitos.

De varios fueron recuperados fragmentos de cerámica paracas/Ocucaje 9, de uso diario, así como herramientas de alfarería, entre ellos piruros, pulidores y alisadores, además de cuchillos y puntas de obsidiana.

El sitio tuvo una primera ocupación durante Paracas Tardío y una segunda, durante en el curso de la transición de Paracas a Nasca.

De todo lo recuperado y del modelo arquitectónico muy definido, Isla y Reindel deducen que en Cutamalla la población formada por pastores, agricultores y artesanos realizaban actividades rituales o ceremoniales y faenas productivas como:

a.          El procesamiento de la fibra de camélidos mediante piruros, puntas, lascas y esquirlas de obsidiana y de gran demanda en la costa sur, en particular, durante Paracas Tardío – Topará, cuando ocurrió el auge de la producción de textiles hechos con lana.

b.          El procesamiento de obsidiana, para responder a la gran demanda de puntas y cuchillos para ser utilizadas como armas.

c.           La producción de cerámica utilitaria.

d.          El acopio y almacenamiento de productos de la zona para ser intercambiados con los de la costa

Cutamalla producía, entonces, una serie de bienes con insumos de origen serrano que luego llevaban a los asentamientos de los valles de Palpa, Nasca, Ica, Pisco y Chincha, y también a los poblados de las Bahías de la Independencia y Paracas.

 Recintos “D” más grandes

Durante la fase transicional de Paracas–Topará-Nasca, en Cutamalla, fueron construidos otros recintos en forma de «D» similares a los del sector B, pero, más grandes cada uno de los cuales tenía su propio patio bastante grande limitado con un muro de piedras medianas y grandes, formando unidades arquitectónicas diferentes a las estructuras en forma de flor.

 La composición social de la colonia en Lucanas

Isla y Reindel concluyen en que, durante Paracas Tardío, la colonia paracas de Lucanas estuvo conformada por una pequeña élite; grupos de artesanos que fabricaban puntas y cuchillos de obsidiana de Quispisisa - Huancasancos y hacían cerámica utilitaria, para consumo local; agricultores que cultivaban maíz, papa y otras especies en las numerosas terrazas de la zona.

La fuerza productiva también incluía pastores que criaban llamas y alpacas, acopiaban su fibra y ofrecían el servicio de transporte de ese producto y otros bienes andinos a lomo de llama hacia la costa y viceversa, para hacer trueque y conseguir en la costa algodón, ají, otros productos agrícolas y hasta pescado seco.

 LAS RAZONES DE LA COLONIA 

Los factores que habrían sustentado la existencia de colonia Lucanas habrían sido:

i)         El aumento de la demanda costeña de fibra de camélidos para textiles, en particular para mantos de la Fase Necrópolis (Ocucaje 10 y Nasca 1) y los fardos funerarios de la cultura Topará

ii)       El gran clima bélico intrarregional generado por el progresivo colapso de los Paracas a causa la crisis general desatada por la desastrosa sequía que determinó su disolución y su reemplazo por la Cultura Topará. Ambos factores se proyectaron hasta bien avanzada la hegemonía Nasca. 

 Otros sitios de la colonia

Huayuncalla

Este sitio estuvo cubierto por construcciones de la cultura Wari; solo su excavación permitió descubrir que, debajo de lo wari, subyacían estructuras arquitectónicas similares a las del sector público – ceremonial de Cutamalla, con el modelo de recintos en “D” y el diseño general de forma de flor.  pero que difieren en ciertos detalles formales y constructivos.

Correspondientes a la transición de Paracas a Nasca, los recintos en forma de «D» tienen un contorno ligeramente más ovalado que circular, pero resultan muy parecidos a las estructuras arquitectónicas en forma de flor. La cerámica asociada a estas construcciones se relaciona con la cultura Topará.

En la parte superior del sitio, se puede distinguir un patio circular hundido con una estructura central, rodeada de pequeños recintos en forma de «D» que miden de 4 por 5 metros de lado distribuidos de manera regular.

 Qechqalla

En su sector de viviendas, en la cima de una colina, hay tres estructuras en forma de flor, cada una con una plaza semihundida de forma casi circular, rodeada por 11 y 12 recintos en forma de «D». En comparación con las estructuras en forma de flor de Cutamalla, las plazas hundidas son menos regulares y presentan algunas estructuras o subdivisiones internas.

Musuq Cancha

En este sitio, hay un conjunto de terrazas bien adaptadas a la pendiente de la colina y cinco estructuras en forma de flor localizadas en ellas, cada una con un número variable de cuatro a 15 recintos en forma de «D» dispuestos alrededor de un patio central, pero, están en mal estado de conservación. En todas las plazas hundidas, había batanes, pero muy pocos fragmentos de cerámica.

Sitio PAP-807

Tiene seis estructuras en forma de flor con patios hundidos, dos de forma circular y cuatro en forma de media luna, todas con recintos en forma de «D» dispuestas alrededor a modo de pétalos.

Chaqui Cocha

El sitio estuvo dividido en cuatro sectores:  En el sector A, se encuentran cinco estructuras hundidas de forma circular o en forma de media luna, con un diámetro variable de 10 a 15 metros, con tres recintos en forma de «D» dispuestas alrededor de la estructura circular.

Morocolla.

En esta aldea, destacan una serie de estructuras de vivienda que tienden a tener forma de flor, es decir, recintos en «D» dispuestos alrededor de espacios abiertos o de media luna; sin embargo, en la parte más alta del sitio, se encuentran tres estructuras mejor definidas en forma de flor que son más parecidas a las de Cutamalla, aunque en este caso no presentan el patio interior.

LOS CAMPAMENTOS DE CONTROL EN LA SIERRA DE ICA

En el ensayo De fronteras y enclaves: la presencia Nasca en la sierra de Ica (260 a.C. – 640 d.C.)- 2017, Kevin Lane, Charles French y su equipo, exponen que en sus investigaciones desde el año 2014 hallaron dos primeras aldeas: Challaca, a 2 015 metros de altitud y Cerro San Bernardo, a 2 000 m.s.n.m., enclavadas en la ecozona yunga de los Andes de la cuenca alta del río Ica. Ambos asentamientos de origen Paracas, fueron reocupados por los nasca. 


Challaca y Cerro Sa Bernardo, en la sierra de Ica

Challaca

Challaca está en la margen norte y Cerro San Bernardo, está al frente, en la ribera sur del río Ica. Desde estos sitios, se observa muy bien una extensa área de cultivo que va desde los cerros hacia el cañón Challaca-Tiraxi, un crucial punto de control del acceso de la población costera a los valles andinos y viceversa, por lo que, probablemente, fueron necesarios dos puestos de control defensivos que, además funcionaron como centros de acopio directo de maíz, coca, papa, frutas, fibra de camélidos y otros bienes. Es posible que los pobladores anduvieran organizando el pastoreo de camélidos para carga, fibra y carne.

El estudio de Lane y su equipo es parte del One River Project, cuyo objetivo es esclarecer el cambio en el tiempo del florecimiento y colapso de la riqueza cultural en toda la cuenca del río Ica.

En la zona investigada hay 56 sitios arqueológicos, de los cuales los dos mencionados arriba son los más antiguos, pues datan del Horizonte Temprano. Un tercero, Huinchocruz, fue un centro ceremonial, a 4 070 m.s.n.m.   

La excavación de Challaca, permitió recuperar evidencia de dos edificios de piedra y barro de carácter doméstico y de otra construcción del tipo ceremonial que incluye un patio circular rodeado de recintos en forma de “D” que, en conjunto, forman el diseño de una flor. También recobraron pedazos de cerámica nasca y pocos de la ocupación original paracas, en los estratos bajos.

En los vestigios habitacionales, recobraron pedazos de cerámica nasca de entre el 440 y el 640 d.C. y fragmentos de alfarería Paracas/Ocucaje 8, de entre el año 380 a. C y el 260 d.C.

¿CONTACTO CON CAMPANAYUQ RUMI?

Es interesante explorar si el modelo arquitectónico-constructivo fue una creación Paracas o si este pueblo lo tomó de otro.

Si tenemos en cuenta que el apogeo Paracas se dio entre el final del periodo Paracas Temprano (600 a.C.) y el final del Paracas Medio (del 400 al 380 a.C.), cronológicamente, uno de esos vínculos podría ser el antiguo curacazgo o señorío de Campanayuq Rumi, el cual, de origen aún desconocido, se emplazó en Vilcashuamán, Ayacucho alrededor de 1 100 a.C.

Entre los años 900 y 450 a.C., con su plaza hundida, plataformas rectangulares y galerías subterráneas líticas, llegó a ser el más antiguo centro poblado y único centro ceremonial de la sierra sur, conocido hasta hoy.

En ese lapso, al igual que la sociedad Paracas, este curacazgo cayó bajo la influencia de la teocracia de Chavín de Huántar, vínculo que mejoró su arquitectura ceremonial. 

Pero, hipotéticamente debido al colapso Chavín, allá por el año 400 a.C. el centro ceremonial fue enterrado y abandonado sin que se sepa hacia dónde migraron sus pobladores.

Correlacionando aproximaciones cronológicas, cabe preguntarse si desde Vilcashuaman, marcharon hacia la planicie de Huamanga, la que por entonces estaba siendo ocupada por los Huarpa tempranos, también migrantes desde Huanta, al norte.  

Téngase en cuenta también que la cerámica de Campanayuq Rumi tuvo similitudes con otros estilos de otras regiones con la que estaba interconectado:  del 950 al 500 a.C.) con la cerámica Muyu-Moqo, de Andahuaylas (Apurímac), con la Pirwapukio, del valle del Mantaro y con el hacha del valle de Acarí.  

Del 500 al 450 a.C. su estilo cerámico cambió radicalmente. Las vinculaciones anotadas fueron sustituidas drásticamente por un estilo cerámico local influenciado fuertemente por la alfarería Janabarriu de Chavín de Huántar. Su esfera de interacción  fue orientada a la de Chavín.

LOS HUARPA, CREADORES DEL EDIFICIO CEREMONIAL EN “D”

La concordancia más o menos cronológica y los últimos descubrimientos en Ciudad Wari, capital del impero wari, muestran sin embargo que comparativamente, lo más probable es que haya sido la cultura ayacuchana Huarpa la que transfirió el modelo de los recintos en “D” a los paracas tardíos afincados en Lucanas.

No cabe duda que los paracas tardíos y los topará hayan establecido relaciones de intercambio regional desde la etapa temprana del desarrollo de los Huarpa, la que ya conocía aproximadamente desde el año 200 a.C., de construcciones de piedra, terrazas de cultivo, canales de riego, alfarería y textilería. Desde la perspectiva costeña la relación se habría dado entre Paracas Tardío - Topará.

Al respecto, hay que tener muy en cuenta que, sobre la base de sus hallazgos en sus excavaciones en Ciudad Wari, los arqueólogos José Ochatoma y Martha Cabrera, sostienen que el proceso de interacción de los huarpas y los pueblos de la costa central sur se remonta al final del Periodo Formativo, cuando se vinculó con la Cultura Paracas.

Vestigio de edificio en "D", de la Cultura ayauchana Huarpa, 
en el sitio CORPAS, de San Miguel.

 


Gran edificio en "D", en Ciudad Wari, capital del imperio wari, en Huamanga, Ayacucho, desenterrado por el equipo de Jose Ochatoma 



Además, habiendo sido corroborado que el modelo, patrón o diseño de edificios ceremoniales de piedra en “D” con patios circulares, fue parte de la tradición arquitectónica Huarpa, cabe preguntarse si esta cultura fue su temprana creadora y lo transfirió a los paracas en el punto de contacto de Lucanas o, por el contrario, si los paracas fueron los creadores y la enseñaron a los Huarpa.

Sí está comprobado también que los Nasca se relacionaron intensamente con los Huarpa desde su surgimiento en el 100 a.C. hasta la conversión de esa cultura en el imperio wari, más o menos en el 450 d.C. El vínculo Nasca – Wari prosiguió hasta que terminó con la invasión wari que generó después la disolución nasca.

Es un hecho real que los waris, asumieron el modelo de centros ceremoniales en “D” y junto con su plano general ortogonal de sus centros administrativos imperiales, lo convirtieron en su política constructiva imperial durante el Horizonte Medio, a lo largo y ancho de todo su enorme dominio territorial. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario