viernes, 23 de mayo de 2025

 

LA CULTURA CHACHAPOYAS - PERÚ

PRIMERA PARTE

Del año 900 al 1 470  de nuestra era común.  
Entre el Periodo de Desarrollos Regionales (PDR) y 
y el Imperio Wari 

 Por ELMER  OLORTEGUI RAMÍREZ

Una misión técnica  de la organización World Monuments Fund Perú, presentó el 21 de mayo de 2025, los resultados de su trabajo de protección de los vestigios de la ciudad de El Gran Pajatén, de la Cultura Chachapoyas: una buena razón para conocer globalmente a los chachapoyaS a pesar de sus grandes misterios de origen y desarrollo. 

ORGANIZACIÓN SOCIAL SUI GÉNERIS

La Cultura o la Sociedad Chachapoya, fue un modo social particular y definido de convivencia humana en un determinado territorio, en condición de comunidades autónomas, sin correlato con una estructura política de estamentos subordinados y menos aún con un mando centralizado, tipo reino, estado o siquiera confederación tribal.  

Los expertos en el tema tienen la hipótesis acerca de que los chachapoyas tenían mínimos liderazgos, en particular en las alturas del río Utcubamba y eran pueblos que tenían prácticas similares, pero conductas grupales particulares. También se calcula que cada asentamiento era gobernado por un curaca y sacerdotes y solo se integraban por razones militares y religiosas.

 


Impresionante vista aérea de la ciudadela de Kuélap.

 


Grandes muros líticos de la inmensa ciudad del GRAN SAPOSOA, aún en estado de 
abandono por la incuria del estado. 

 

OCUPACIÓN ANTIQUÍSIMA

Los arqueólogos, el estadounidense Warren Church y el peruano Federico Kaufmann Doig, coinciden en que el territorio chachapoya tuvo ocupación humana antiquísima: hace unos 12 500 años antes del presente (adp.) Kaufmann, ha precisado, además, que cree que esos ocupantes tempranos fueron otras gentes distintas a los chachapoyenses tardíos. 

En el libro “Los Chachapoyas”, Federico Kaufmann et al. (magnífica edición del 2013), el arqueólogo, dice: “Consideramos que los primeros grupos pre-agrícolas que tuvieron presencia en este territorio no fueron los ancestros culturales de los forjadores de la cultura Chachapoyas. Al parecer, aquellos primeros pobladores no debieron ser numerosos ni estuvieron encaminados a lograr un desarrollo cultural importante en ese difícil escenario”.

Además, los arqueólogos también coinciden en que la cultura que observaron, describieron y documentaron los invasores españoles desde mediados del siglo XVI, probablemente  comenzó durante los años 900 d.C. y debió de alcanzar su apogeo en el curso del año 1 000, hasta la llegada de los españoles al Perú, a pesar de que, desde 1,470 su población estaba sometida a vasallaje ante el imperio del Tahuantinsuyo (Expansión del Imperio Inca).

UBICACIÓN. 

El territorio de esta cultura abarcaba desde la margen derecha del curso medio del río Marañón, en la zona de Bagua,  unos 400 kilómetros hacia el sur, incluyendo la cuenca del río Abiseo, donde se encuentra la ciudadela de Gran Pajatén  y  hasta el río Chontayacu. Por el este, su límite natural fue la margen izquierda del Río Huallaga. Comprendía así, la parte sur del actual departamento de Amazonas, el sector noroeste del departamento de San Martín y el extremo oriental del departamento de La Libertad. Era un territorio de más de 30,000 kilómetros cuadrados que constituyó  una de las provincias más grandes del Tahuantinsuyo.

 

Mapa del territorio que ocupó la sociedad de los chachapoyas en su etapa tardía 

 

CRONOLOGÍA APROXIMADA

Sobre la misteriosa población originaria del territorio chachapoya, por ahora sólo se cuenta con la evidencia arqueológica lograda por Warren Church en la cueva de Manachaqui y otros abrigos rocosos contiguos ubicados en el Parque Nacional Río Abiseo, obtenidos durante la ejecución del Proyecto de Investigación en dicho parque, trabajo que demoró 5 años. Los restos datan de unos 12,500 años adp.  El propio Church dice en su web site:

Análisis de los conjuntos combinados de datos arqueológicos y estratigrafía de los asentamientos investigados en Gran Pajatén (ca. 400 a. C.-1536 d. C.) y Las Papayas (ca. 1300 d. C.), abrigos rocosos de Chirimachay (ca. 700 d. C.) y la cueva de Manachaqui (ca. 10 250 a. C.) - 1536 d. C.), La Playa y las tumbas de Los Pinchudos (ca. 1530 d. C.), permitieron construir la secuencia estratificada más larga y completa de desarrollo cultural local recuperada de las laderas boscosas del noreste del Perú”.

Así, el «Hombre de Manachaqui», corresponde al mismo horizonte antiquísimo de los habitantes de la cueva «El Guitarrero», en el Callejón de Huaylas, cerca de Yungay y del «Hombre de Lauricocha», cerca del nacimiento del Río Marañón, en el departamento de Huánuco.

El fechado muestra también una enorme brecha temporal de más de 10 000 años entre el «Hombre de Manachaqui» y el surgimiento de los primeros asentamientos en el territorio chachapoyense, los cuales, sin duda, tienen otro origen. Es la misma brecha temporal entre los hombres de las cuevas de El Guitarrero y Lauricocha, respecto al surgimiento de la sociedad Chavín. Un verdadero “Hueco Negro” de nuestra prehistoria.

 Cronología alfarera

El análisis de secuencia alfarera realizados por el Museo Nacional de Antropología y Arqueología de Lima (2009), en los que intervino Arturo Ruiz Estrada, coautor de “Los Chachapoyas”,  examinó cerca de 17 000 muestras de fragmentos cerámicos recuperados de la fortaleza de Kuélap y de diferentes lugares del valle del Utcubamba, con los siguientes resultados:

1)   Mucho antes de la construcción de Kuélap se habían instalado otros grupos humanos, correspondientes a las fases alfareras Cancharín y Pumahuanchina más tempranas (entre el año 397 a.C. y el año 500 d.C.), un lapso de 897 años, casi un milenio.

Cronología alfarera de la Cultura Chachapoyas, según Arturo Ruiz Estrada 

2)   La mayor cantidad de los restos alfareros estudiados está asociada al proceso de construcción de Kuélap. Algunos estilos están sobrepuestos a fases anteriores y otros aparecen en el estrato final asociados a la cerámica incaica. Esta secuencia cerámica fue llamada “Fase Kuélap”, correspondiente a la sociedad Chachapoyas. Investigadores posteriores dicen que es de tradición regional, pero otros estudiosos han demostrado que tiene antecedentes milenarios (Ruth Shady, Hermilio Rosas y Warren Church) 

KUELAP

Lamentablemente, no hay estudios precisos sobre la antigüedad de Kuélap. Peter Lerche, un antropólogo extranjero reconocido, residente en el departamento de Amazonas durante más de 30 años  y ex alcalde de una provincia peruana, menciona en el minuto 27 del documental televisivo, “Los guerreros perdidos de Cartago” (Director: Michael Gregor) que varios fechados de radiocarbono fijan la construcción de la ciudad- fortaleza en los años 800 d.C., pero explica que  unos vestigios hallados en la entrada de la construcción arrojan una antigüedad anterior: 500 años d.C.


Magnífica y difícil entrada a la ciudadela de Kuélap, en el departamento de Amazonas

Otros estudiosos estiman que su construcción habría comenzado alrededor del siglo XI o años 1,000 d.C., durante el período de franco desarrollo la Cultura Chachapoya y demoró unos 200 o 300 años. Su máxima ocupación debió ocurrir entre la centuria, de los 1 400 d.C. y la de 1 500, por supuesto, antes del asedio y conquista inca,  poco antes de la llegada de los invasores españoles.



 Casas d Kuélap, de planta circular y techo cónico de paja, vocación arquitectónica
 casi única en los Andes Centrales del sub continente


Gran torreón con diseño de cono invertido de 5 metros de altura (tipo Inkwell) que
 no existe en otra parte del Perú y que resultó un antiguo observatorio astronómico

OTRAS CIUDADES

El Gran Pajatén

Fue descubierta en 1963, cubierto por un tupido bosque tropical húmedo, por una expedición organizada por el alcalde de Pataz, Carlos Torrealba junto con lugareños, en busca de tierras agrícolas. Está ubicado en la margen izquierda del rio Montecristo, a 2,850 m.s.n.m., en el distrito de Huicungo, en la provincia de Mariscal Cáceres, de la región San Martín.

Antes de que una misión del gobierno confirmase el hallazgo el explorador estadounidense, Gene Savoy se adelantó en 1964 con lugareños de Pataz. Llegó hasta las ruinas y dio la noticia al mundo con gran impacto presentándose internacionalmente como el descubridor del sitio.

En 1965, Federico Kaufmann, dirigió una primera expedición oficial que confirmó el hallazgo. En un segundo viaje en 1966, amplió los primeros trabajos de limpieza y elaboración de planos.

Recinto 1, de Gran Pajatén, Ciudad que tiene los únicos muros circulares
con decoraciones en zigzag y seres antropomorfos que se dan
 la mano, en cuclillas, ornamentados con penachos tipo alas.

 

Otra vista del Recinto 1

Dibujo de aproximación de cómo fue el Recinto 1 del Gran Pajatén. 

En 1968 el arqueólogo Duccio Bonavia describió 18 edificios circulares, con dimensiones que van de los 4 metros a los 14 metros de diámetro.

Según la datación de Church, Gran Pajatén muestra el inicio de su ocupación más tardía hacia aproximadamente el año 390 a.C., hasta que fue abandonada cerca del año 1,536 ne., cuando los españoles sometían a los incas.

En efecto, de 1985 a 1990, durante la ejecución del Proyecto de Investigación del Parque Nacional del Río Abiseo, integrado por arqueólogos  de la Universidad de Colorado y de la Universidad Nacional de Trujillo hallaron en derredor de Pajatén, 37 sitios arqueológicos, 30 localizados en las zonas altas del pajonal de puna en el límite occidental del parque y 7 en el bosque montano continuo del valle del río Montecristo, los cuales muestran una ocupación humana desde el precerámico hasta después de la invasión y ocupación española.

En, “Historia e investigación del Gran Pajatén 2018”, Víctor A. Pimentel y Warren Church, informan que, como resultados, el Proyecto de Investigación Parque Nacional del Río Abiseo, “luego de cinco años de permanencia en el área, de reconocimientos detallados y de excavaciones controladas, logró registrar 37 sitios arqueológicos, 30 localizados en las zonas altas del pajonal de puna en el límite occidental del Parque y 7 en el bosque montano continuo del Valle del río Montecristo, sitios que reflejan una ocupación humana prehistórica que se remonta al Periodo precerámico y que se prolongó hasta bien entrado el siglo XVI, después de la llegada de los españoles”

Las excavaciones llevadas a cabo en el sitio por Church en 1988, 1991, 1994, demostraron que, durante una ocupación que se remonta a, por lo menos, el año 2,200 adp. (Desaparición del imperio Chavín, inicio del Intermedio Temprano o de las culturas regionales), las evidencias cerámicas señalan que hubo contactos entre pobladores de la zona con grupos andinos. No obstante, según Church esa ocupación no estuvo asociada a desarrollos arquitectónicos ni a construcciones.

De otro lado, los resultados de las investigaciones de Narvaez y Ruiz realizadas en Kuélap, en la región de Chachapoyas, señalan que ciertas construcciones similares a las del Gran Pajatén ya existían  durante el Horizonte Medio (700 - 900 d.C.)

En consecuencia, la investigación determinó, sin lugar a dudas, que los edificios de planta circular del Gran Pajatén fueron construidos hacia fines del siguiente Periodo Intermedio Tardío (900-1470 d.C.), o durante el subsiguiente, el Horizonte Tardío (1470-1532 d.C.) (…) y  que  la última ocupación de Gran Pajatén tiene filiación inca inobjetable, de acuerdo con Bonavia”.

 SALVATAJE DEL GRAN PAJATÉN

El 21 de mayo de 2025, fueron presentados a la prensa los trabajos realizados por la organización World Monuments Fund Perú, durante los años 2023 y 2024, para mitigar la situación de emergencia por la que atravesaba el Pajatén con grave deterioro de sus estructuras líticas causado por las condiciones climáticas existentes en el lugar.

El arqueólogo Aldo Bolaños, director de campo del proyecto informó: “La estructura número 1 se encontraba en peligro, pues los muros decorados con grecas desde su parte superior se estaban derrumbando por los árboles y, sobre todo por las lluvias que caen en el lugar durante todo el año”.

Contra eso, se han rehabilitado drenajes de los mismos edificios, se han acondicionado los árboles para que con sus ramas resguarden las estructuras de las lluvias, se desmontó un muro que estaba a punto de colapsar y lo volvieron a levantar en las mismas condiciones en la que estaba, utilizando material del lugar.

En ese trance, con la tecnología LIDAR, hallaron otras 104 estructuras y se determinó que la ciudad ocupaba 10 hectáreas.

 


Trabajos de rehabilitación del recinto 1 del Gran Pajatén,
 cuyas piedras se estaban derrumbando 

Cerro las cruces o el Gran Saposoa

Este sitio está en el distrito de Saposoa, de la provincia del Huallaga, departamento de San Martín, en la margen derecha del rio Huabayacu, entre sus tributarios, los ríos Yonán y Huallabamba, a 2.720 metros sobre el nivel del mar.

Está cercado por una gran muralla de 12 metros de alto y tiene 4 entradas. También posee torreones defensivos. Tiene numerosas construcciones, como mausoleos y edificios de planta circular. Habría sido un centro residencial y administrativo. Las edificaciones ocupan las partes bajas y altas de los cerros, pero tienen una mayor distribución espacial en las cumbres orientadas de este a oeste. Está semi abandonado.

El explorador estadounidense Gene Savor, proclamó el descubrimiento del Gran Saposoa en 1999 y lo publicó con amplio impacto mundial, pero recibió duras críticas de académicos daneses, alemanes y americanos que ya habían estado en el lugar documentándolo.

En septiembre de 2005, el hijo de Gene, Sean Savoy declaró a la Associated Press que, durante un viaje de retorno al Gran Saposoa, descubrió que el sitio había sido saqueado. Los medios criticaron duramente al gobierno peruano por no proteger el sitio adecuadamente y también a Savoy y su equipo por revelar la localización del sitio y no proporcionar la adecuada protección por sus propios medios. La protección de ruinas arqueológicas sigue siendo un problema en Perú, puesto que los saqueadores y los vendedores del mercado negro están extremadamente bien financiados

 

Muro de contención de la ciudad El Gran Saposoa

 

Mausoleo en el Gran Saposoa, con ornamento en V típico de los chachapoyas.

 Gran Saposoa abarca 1 000 hectáreas. Habría sido construido entre los siglos VII y VIII d.C. y habría albergado a unas 10 000 personas, principalmente agricultores. Fue un centro administrativo, político y religiosa encentrado en Cerro Las Cruces. Consta de 400 edificaciones circulares en 4 hectáreas. También cuenta con una plaza pública, con una torre de tres metros de alto. Los muros de piedra son edificados en bajorrelieve con símbolo de cruz.

 La ciudad de Vira Vira

La ciudadela se ubica a 3 600 msnm en el Distrito de Uchumarca, provincia de Bolívar, departamento de La Libertad. Mira hacia una laguna casi perfectamente circular, Huayabamba, que drena en dirección este por el río Huabayacu hacia el Huallaga.

Vira Vira, tiene doscientas estructuras constructivas. Mientras que la mayoría de las ruinas de las ciudadelas de los Chachapoyas se hallan ocultas bajo una densa vegetación y apenas se ven, incluso desde corta distancia, Vira Vira se encuentra sobre el límite del hábitat de los árboles, en la jalca (serranía arbustiva o de pradera), y es visible en su totalidad.

Corresponde a una clase de ciudadelas de las alturas conocidas como pucaras, o fortalezas amuralladas, con paredes salientes en zigzag, lo que habría permitido arrojar proyectiles a los que intentaran capturarla. Dos entradas posibilitan el acceso a unas doscientas estructuras.

 El Gran Vilaya

La Ciudad de Vilaya o Gran Vilaya, está situado en el distrito de Pisuquía, a 54 kilómetros de la ciudad de Chachapoyas, en la provincia de Luya, departamento de Amazonas. Se ubica al oeste de Kuelap y tiene una extensión de casi 6 hectáreas,

El Gran Vilaya se compone de diversos centros poblados, como La Pirquilla, El Obispo, Paxamarca, El Secreto, y más.

EPONIMIA

Nadie sabe cómo se autonombraban los Chachapoyas. Tampoco queda claro cuál es el significado de la denominación “Chachapoyas”, endilgada por los Incas a esa región y sus habitantes, luego de someterlos por las malas. Con ese nombre los invasores querrían decir «hombres de las nubes», «nubes de árboles», «bosque de nubes»,

Pero, hay datos que indican que había un grupo conocido como «Chacha» o «Chachas» en el territorio asociado al asentamiento de Levanto.

Una hipótesis dice que es probable que un grupo se presentó como los “Chachas” ante el triunfante invasor inca Túpac Yupanki hacia el fin del siglo XV, de igual modo como se reconocieron los de Chillao, Luya, o Charrasmal en los documentos españoles. La descripción de Juan de Alvarado de la distribución geográfica de los curacas aliados con Guamán sugiere que los rezagos de los “Chacha”, en proceso de desaparición fueron encontrados en Levanto, y probablemente en Cochabamba, La Jalca, Leymebamba y Cajamarquilla.

.IDIOMA

Tampoco se conoce cuál idioma hablaban los «chachapoya» o cuántos dialectos empleaba la diversidad de grupos interactuantes. No obstante, a pesar de que la presunta lengua de los Chachapoyas no sobrevivió al impacto de los cambios de la  segunda mitad  del  siglo  XVI, lingüistas  y  arqueólogos perciben que  los  Jíbaros  compartían  algunos  topónimos  al  igual  que  otras  características  culturales  con  los  Chachapoyas  (Taylor  1996,  2000;  Guffroy  2006;  Koschmieder  2012). 

 ORGANIZACIÓN POLÍTICA

Los primeros registros históricos de los chachapoyas son un conjunto narrativo de los primeros cronistas de los invasores españoles, así como los relatos basados en fuentes orales no documentales de narradores de la etapa de ocupación, sin que la mayoría de ellos haya estado en el territorio aludido.

Esa narrativa proyectó una visión no certera de los chachapoyas describiéndoles como integrantes de un reino, unido, guerrero e indómito, con un comportamiento cultural casi homogéneo y poniendo énfasis en la agraciada fisonomía “blanca” de sus integrantes, en especial de sus mujeres y en la ferocidad combativa de sus varones.   

Sin embargo, ese criterio muy generalizado hasta las décadas finales del siglo XX, está cambiando paulatinamente, como consecuencia de un cúmulo de estudios de los “chachapoyas” y la aplicación de modernos procedimientos científico – tecnológicos afines a la arqueología.

La percepción actual de la mayoría de investigadores es que la organización política chachapoyana era un mosaico de asentamientos humanos ubicados en los actuales departamentos de Amazonas y San Martín, entre la margen derecha del Río Marañón y la izquierda del Rio Huallaga.

Estos asentamientos estaban estrechamente vinculados por amalgamas aún inciertas e imprecisas ¿lengua, religión, arquitectura, costumbres mortuorias, alfarería? Documentos españoles del inicio de la ocupación identifican a estos asentamientos como: Collai, Sucos, Puemal, Cajamarquilla, Chilcho y Kunturmarca y hasta mencionan que sus habitantes se disputaban tierras, el control de comercio y hasta se enfrascaban en guerras de tipo tribal.

Un resumen de la visión actual de los chachapoyas  consta más adelante en el punto Gran esfuerzo científico sobre los “Chachapoyas”, de este trabajo.

SEPULTURAS Y CULTO A LOS MUERTOS

Tampoco hay detalles sobre su organización social. No obstante de sus diferentes métodos de enterramiento de sus muertos, se puede deducir que existían curacas o reyezuelos.

 

 


 Sarcófagos de Carajía

 EL ORIGEN DE LOS CHACHAPOYA

Este es un misterio sin revolver. En la actualidad la situación ha dado origen a hipótesis fantasiosas sobre migraciones desde Europa y la Costa africana del Mediterráneo, a raíz de la aún inexplicable fisonomía de grupos sociales amazonenses de tez blanca, ojos azules, celestes o verdes, pelo rubio y rojo, alta estatura y apariencia agradable. Al respecto, las teorías más conocidas son:

 HIPÓTESIS  DE LA “SERRANIZACIÓN DE LA SELVA”.

Federico Kaufmann, en “Los Chachapoyas”, plantea su teoría sobre que la sociedad chachapoyense fue generada por pueblos migrantes andinos, específicamente, de extracción étnica colla o aymara, es decir migrantes de la Meseta del Collao, dotados de una cultura agrícola avanzada, que fusionaron su cultura con las costumbres y tradiciones amazónicas.

El arqueólogo sostiene que fue una migración organizada y bajo un poder central, motivado por la necesidad de búsqueda de nuevas tierras agrícolas para enfrentar el crecimiento poblacional y desastres ambientales.

Considerando la cronología asignada a sus grandes monumentos como Kuélap, calcula que la migración debió suceder durante la expansión Wari y Tiahuanaco, entre el siglo VIII (700 ne.) y el siglo X (900 ne.) Cree también que las diferencias culturales de los chachapoyas respecto a los andino - cordilleranos, surgieron de su aislamiento territorial, debido al torrentoso y difícil curso alto del Marañón y a su perentoria adaptación a un nuevo medio ambiente.

A pesar de tratarse de materias divergentes, tales diferencias le parecen a Kaufmann solo “modalidades surgidas por efecto de los factores mencionados”. Determina que es imposible que obedezcan a influencias culturales de la Amazonía Baja, región donde no se ha hallado vestigios de alguna cultura siquiera compatible con la fase inicial de los Chachapoyas y, menos aún, con sus habilidades de diseño y construcción de edificios megalíticos como Kuélap y Pajatén.

Kaufmann concluye que, está probado que los andinos descendieron a la Selva y que los selváticos en ningún caso subieron a la Sierra, pues no estaban dotados para soportar las inclemencias de las alturas. Eso hicieron, en su momento, los propios incas con sus fortalezas de Vilcabamba, Machu Picchu y  Choquequirao, Huanucopampa, Aypate, etc.  

 HIPÓTESIS DEL ORIGEN AWAJÚN – HUAMPIS

En la misma obra “Los Chachapoyas” (Op Cit. Pag. 50) Kaufmann hace constar también la hipótesis de su colega, Alberto Bueno Mendoza (2008), según la cual la cultura Chachapoyas surgió a partir del aporte de migrantes andino – cordilleranos al grupo étnico Jíbaro, un grupo localizado en la zona Norte del departamento de Amazonas y en el Noroeste de Loreto, así como en territorio del Ecuador. La etnia Jíbara integra la familia lingüística Ashuar o Maynas, y comprende varias tribus como la Aguaruna, hoy autonombrada Awajún y la Huambisa, hoy autollamada Wampis, así como a los Candoshi y otros. Actualmente, los Awajún – Wampis, forman una confederación tribal reconocida como pueblo originario.  

Bueno Mendoza plantea, sin aludir fecha precisa, que los jíbaros, en un momento dado de su historia, habrían asumido la influencia cultural de los llegados de la cordillera.

Adicionalmente a lo hasta aquí expuesto, recordemos la teoría de Julio C. Tello que planteaba que la civilización cordillerana - costeña se habría producido por gente que desde la Amazonía escaló los Andes hasta llegar a la zona de Chavín, donde habrían levantado la monumental construcción de ese nombre y los muchos monolitos figurativo - simbólicos.

Para Kaufmann, al no haber antecedentes en la Baja Amazonía de expresiones culturales superiores ni de una arquitectura portentosa como la de Chavín, la propuesta del doctor Tello carece de peso. Además, las especulaciones posteriores lanzadas sobre todo por Donald W. Lathrap (1970), en el sentido de que entre las representaciones de Chavín aparecen retratados caimanes (Melanosuchus niger), otorongos (Panthera onça) y águilas arpías (Harpia harpyja) propias de la Amazonía y cuyo hábitat se encuentra a cinco o seis jornadas de viaje de Chavín, no resisten una evaluación iconográfica metódica.

 HIPÓTESIS DEL APORTE FENICIO - CELTA A LOS CHACHAPOYAS

En el estricto terreno de la especulación, en el presente siglo ha surgido la tesis del escritor Hans Giffhorn, quien en el video documental ya citado de 53:08 minutos “Los guerreros perdidos de Cartago”, plantea que el pueblo chachapoya recibió, con alto impacto para su cultura, una migración de guerreros cartagineses (fenicios) y sus familias que escaparon a la violenta toma de esa ciudad portuaria del mediterráneo, por las fuerzas del imperio romano, durante la tercera Guerra Púnica, entre los años 2,149 y 2,146 adp. Ellos, junto con navegantes celtas, habrían cruzado el Atlántico en sus naves fenicias siguiendo el curso de la corriente africana que va desde la costa occidental de África hacia el oeste, hasta la costa norteña de Brasil.

La teoría supone que sin poder asentarse en esa zona que hacia el oeste daba a un territorio infértil, navegando hacia el sur, llegaron al delta del Amazonas, lugar en el que también no habrían podido ubicarse por los constantes ataque de las tribus locales. Habrían seguido el curso del Amazonas contra la corriente y remontando uno de sus principales tributarios, el Marañón, llegaron a la zona de Kuélap, siendo ellos quienes transfirieron a los locales chachapoyenses sus conocimientos de arquitectura lítica militar defensiva y de viviendas circulares hasta de dos pisos.

Lamentablemente, el documental no proporciona cronología alguna, pero las supuestas bases de su teoría sobre el aporte fenicio - celta a la Cultura Chachapoyas son las siguientes:

1)   Los nativos Chachapoyas no pudieron generar por sí mismos la tecnología arquitectónica ni constructiva de Kuélap, que es distinta al diseño  arquitectónico y técnicas de construcción lítica de otras culturas andinas.  

2)   La interacción sexual entre los celta - fenicios y los locales explica las características fisonómicas de los Chachapoyas, descritas en las primeras crónicas de los invasores españoles como personas de gran estatura, tez blanca, pelo rubio o rojizo, ojos azules y de muy agraciado aspecto general, distintos a la mayoría de nativos americanos que, como dice Federico Kaufmann, descienden de los proto – mongoles, que llegaron por el puente geológico de Bering.

3)    Giffhorn arguye que en toda América no hay otra construcción lítica monumental con el diseño circular de los edificios de Kuélap y su techo cónico, el cual sí se corresponde casi totalmente con la arquitectura y tradiciones constructivas de pueblos del Mediterráneo, en particular con los vestigios de construcciones celtas en la Costa atlántica del Norte de España.

4)   Según el paleopatólogo, Michael Schutlz, está comprobado que los Chachapoyas hacían trepanación craneana con fines médicos, mediante perforaciones circulares una al lado de otra; una técnica que también usaron los celtas para el mismo fin.

5)   El análisis de vestigios óseos (momias) de chachapoyenses fallecidos antes de la llegada de Cristóbal Colón a las islas atlánticas centroamericanas, el 12 de octubre de 1492, muestra algo sorprendente: que padecieron tuberculosis, un mal endémico que fue trasladado a América por los europeos, mucho después de la muerte de las momias analizadas.

6)   El campeón de tiro con onda de las Islas Baleares, Tom Caballero, tras examinar una onda de origen chachapoya que le proporcionó Giffhorn, confirmó que es totalmente idéntica a la onda que él usa, de origen balear.  

7)   Manfred Kayser, científico del departamento de Biología Molecular de la Universidad de Rotterdam, confirma que el análisis de ADN de niños actuales de Amazonas, de pelo rubio, rojo y de ojos azules, muestra que el 50% de su genoma presenta el cromosoma 1RB que corresponde a la población del occidente de Europa, específicamente a la zona de Galicia, en la península ibérica y a las islas británicas, en donde se asentaron los Celtas. El otro 50% corresponde a genomas de poblaciones nativas de América. Sin duda, esto solo acredita la lógica ascendencia española de los analizados que conforman la población actual de amazonas, puesto que el estudio no incluyó estudio del ADN mitocondrial antigua, adecuadamente fechado y certificado.

Contra esta fantasiosa teoría, el experto estadounidense en la cultura Chachapoyas, Warren Church, declara enfáticamente en el documental que, hasta hoy, no ha hallado  un punto histórico de ruptura de la secuencia del desarrollo, ni un gran cambio cultural en los Chachapoya, ni menos una invasión de extranjeros o elementos extraños que indiquen que alguna vez todo dio un giro radical para el pueblo chachapoyano.

SIGUE LA PARTE II

martes, 20 de mayo de 2025

 

LA RELACIÓN DE ODIO RELIGIOSO ENTRE

 LA INDIA Y PAKISTAN Y LA GUERRA POR EL AGUA DULCE

Por ELMER OLORTEGUI RAMIREZ

El 22 de abril de 2025, estalló el sexto conflicto armado entre el Estado Islámico de Pakistán y la República de la India, nombrada en su idioma oficial hindi como Bhārat Ganarājya.

En síntesis, se trata de una confrontación permanente cuya raíz es el odio religioso entre los profesantes del islam y del hinduismo, que tiene su origen las numerosas y sucesivas invasiones al sub continente por parte de fuerzas imperiales asiáticas.

No obstante, el objeto material de la guerra es la disputa por la región de Cachemira (región donde nace el rio Indo) dividida bajo soberanía pakistaní, india y China, luego de la independencia de 1947. Pakistán la reclama la parte india arguyendo que su población es mayoritariamente islamista. Pero en realidad teme la aspiración encubierta de la india de represar el rio Indo para tomar así el control de sus aguas, de la cual depende la existencia de Pakistán.

En resumen, se trata de una confrontación por el recurso agua dulce, acicateada por el odio religioso.

 Pakistán es, en realidad, una teocracia fundamentalista atómica, pues tiene al islam como religión de estado y su práctica cubre como una tupida enredadera obligatoria y amenazante los aspectos más mínimos de la vida diaria de cada individuo y de las familias.

Más del 95% de la población profesa el islam (el 80% de esta cifra, asume la ortodoxia sunnita y el 20%, la chiita).

Solo el 2% practica el cristianismo y el 1,6% el hinduismo; el resto pertenece a pequeñas sectas.

En este contexto, el estado, la curia islamita y la propia población ejerce una, a veces, violenta discriminación religiosa, afectando la situación de los derechos humanos en el Pakistán actual

 La India se define en sus documentos como una república democrática parlamentaria de corte federal con separación de poderes. El presidente, elegido de manera indirecta, es jefe del Estado. Su mandato es de 5 años, renovable una vez. El primer ministro debe gozar de la confianza de la cámara baja y dirige el ejecutivo. El sistema judicial consta de un Tribunal Supremo, los tribunales superiores de los estados y los tribunales de distrito. El legislativo se compone de dos cámaras: la Lok Sabha (cámara baja), con 543 miembros elegidos cada cinco años por sufragio universal directo, y la Rajya Sabha (cámara alta), cuyos 245 miembros son elegidos casi en su totalidad indirectamente por los parlamentos regionales para un mandato de seis años y por tercios cada dos.

El preámbulo de su Constitución define al estado como "secular", es decir laico, no confesional, separado de todas las religiones y los artículos 25 a 28 implican que el Estado no discriminará, patrocinará ni se inmiscuirá en la práctica de ninguna religión. Pero eso es solo un decir, una declaración inconsistente, pues, por otro lado, protege en los hechos al hinduismo al incluir los derechos religiosos como derechos fundamentales.

Y, resulta que en la India predomina ampliamente la religión hinduista que es practicada también como modo de vida cotidiano, es decir como un dharma, o un modo de vida diario, por el 79,8% de su población, teniendo las demás, participaciones mucho menores: 14,2%, el islam, 2.3%, el cristianismo, 1.7%, el sijismo, 0.7% el budismo y 0.4%, el jainismo. Esto hace que en los hechos la India sea un estado casi confesional.

 

La disputada Cachemira.

La paz esporádica armada

Un dato que abona el odio religioso es que la primera guerra indo-pakistaní de 1947-1948, también conocida como la primera guerra de Cachemira,]​ estalló el 22 de octubre de 1947 pocas semanas después de la independencia de ambas naciones, del yugo inglés.

Pakistán lanzó sus milicias tribales pastunes desde Waziristán,[]​ para capturar el Estado principesco de Jammu y Cachemira y evitar que su gobernante, el maharajá Hari Singh, se uniera a la India.[]​ Los súbditos musulmanes del principado se habían sublevado en Punch apoderándose de los distritos occidentales. El maharajá se unió a la India. Las tropas ocuparon Srinagar, la capital del estado. Ya en 1948, el ejército de Pakistán entró en combate siendo bloqueado por los hindúes. El 1 de enero de 1949 se firmó el alto al fuego.  la India obtuvo la mayoría del territorio en disputa.

La segunda guerra,1965

 

En agosto de ese año, burdamente, el gobierno pakistaní lanzó una llamada operación supuestamente secreta llamada “Operación Gibraltar” para infiltrar tropas en Jammu – Cachemira y provocar una sublevación contra Nueva Delhi. Enterada de la maniobra la India invadió con blindados a gran escala Pakistán Occidental.

La guerra duró diecisiete días. Fue el mayor enfrentamiento entre tanques, con apoyo de infanterías y bombardeo aéreo, desde la Segunda Guerra Mundial. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas con la intervención de la entonces Unión Soviética y los Estados Unidos, decretó el alto al fuego. .[9]​ Gran parte de la guerra fue librada por las fuerzas terrestres de los países en Cachemira y a lo largo de la frontera entre la India y Pakistán.

Con el alto al fuego, la India quedó en posición ventajosa, pero no logró imponer un tratado definitivo.

La tercera guerra, 1971

Fue un conflicto bélico de trece días entre India y Pakistán, que empezó el 3 de diciembre de 1971 y terminó con la capitulación pakistaní en Daca, el 16 de diciembre del mismo año, La guerra estalló a raíz de la sublevación de los independentistas de Bangladesh, territorio que en ese tiempo formaba parte de Pakistán y era conocido como la provincia de Pakistán Oriental. Esta guerra supuso una gran victoria para India y una humillante derrota para Pakistán.

Deduciendo que los independentistas eran apoyados por la India, Pakistán lanzó cazas bombarderos contra ocho bases aéreas indias, tratando de imitar lo que hizo Israel contra Egipto, en 1967. La India contratacó el frente oriental como en el occidental, hasta la rendición total de Pakistán. ​Aproximadamente 276,500 pakistaníes fueron hechos prisioneros por el Ejército Indio.

Durante esta guerra, asesinaron a más de 300 000 civiles y violaron a unas 200 000 mujeres, en Bangladés y, además provocaron la huida de entre ocho y diez millones de personas a la India.  

La cuarta guerra, 1999

El 26 de julio de 1999 Pakistán repitió su infiltración de sus soldados en el distrito de Kargil, en la Cachemira India colindante con la llamada Línea de control, que sirve de frontera de facto entre las dos naciones. Descubierta la maniobra, la India contraatacó las posiciones enemigas hasta haciéndolas más allá de la frontera.   

Fue el primer conflicto cuando las dos naciones ya tenían ojivas nucleares. La guerra intensificó la tensión entre ambos países e hizo que India aumentara sus gastos de defensa. En Pakistán, el jefe del ejército, Pervez Musharraf derrocó al gobierno mediante un golpe de estado.  

La quinta guerra, 2019

El conflicto entre India y Pakistán de 2019 comenzó el 14 de febrero de ese año. Cuarenta policías hindúes murieron a causa de un ataque suicida con coche – bomba, perpetrado por un militante de la organización Jaish-e-Mohammed, anti hindú, en Awantipora, en Pulwama, en el maharajato Jammu - Cachemira.

El 26 de febrero, una escuadra de 12 Mirage hindúes contraatacó bombardeando localidades del distrito pakistaní de Mansehra al otro lado de Línea de Control (LOC) en Cachemira, informando que había destruido el campamento de los terroristas apoyados por Pakistán. Después, las guarniciones del uno y otro lado de la línea de control, se enfrascaron en un prolongado tiroteo.

El 27 de febrero, cazas pakistaníes bombardearon la Cachemira India.

 La sexta guerra, 2025

El martes 22 de abril de 2025, al menos 26 turistas, 25 indios y un nepalí, murieron por un ataque letal en la localidad de Pahalgam, en la Cachemira india, luego de que tres hombres armados abrieran fuego.

La Policía de Cachemira dijo que, de las tres personas atacantes, dos eran ciudadanos pakistaníes. Al día siguiente del ataque, la milicia llamada Resistencia de Cachemira o Frente de Resistencia anti hindú se atribuyó la responsabilidad del ataque contra los turistas.

El miércoles 7 de mayo, lanzó su ya repetitivo contraataque aéreo señalando que habían bombardeado nueve lugares en Pakistán y en la zona pakistaní de la disputada región de Cachemira., destruyendo a los terroristas apoyados por Pakistán.

Pero, tres días después, el sábado 10 de mayo, el presidente Trump anunció el alto al fuego, luego de 24 horas de intensas negociaciones. Pero ninguna de las partes dio detalles de los acuerdos.

La India, ni siquiera mencionó la mediación estadounidense y dijo que los tratos habían ocurrido entre altos mandos militares de ambos países. Pakistán sí encomió la intervención estadounidense y el primer ministro, Shehbaz Sharif, llamó a Nueva Delhi a entablar un “diálogo integral” para resolver sus disputas bilaterales, que se centran principalmente en la soberanía de Cachemira y en el Tratado de Aguas del Indo de 1960, que la contraparte revocó de manera unilateral ante las recientes tensiones.

Sharif, sin embargo, amenazó: “Si piensa cortarnos el agua, eso es una línea roja para nosotros. Tenemos derecho al agua y nuestros soldados la mantendrán fluyendo. Señor Modi, si vuelve a tomar el mismo camino, será derrotado. Si vuelve a planearlo, nos encontrará listos. Si nos ataca de nuevo, perderá todo lo que le queda”.

El canciller de la India, Subrahmanyam Jaishankar, respondió a Sharif, señalando que “el Tratado sobre las Aguas del Indo está en suspenso y seguirá estándolo hasta que Pakistán ponga fin de forma creíble e irrevocable al terrorismo transfronterizo” y reiteró que cualquier eventual conversación se centrará únicamente sobre el terrorismo en el país vecino.

Armas nucleares

Según un informe de 2024 publicado por el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), un centro de estudios especializado en el estudio del gasto militar y del comercio de armas en el mundo, India tiene 172 ojivas nucleares, mientras que Pakistán tiene 170.

Según datos de la organización Nuclear Threat Initiative, India cuenta con unas 160 ojivas nucleares, mientras que Pakistán posee 170, suficientes para destruirse mutuamente varias veces.

¿Cómo las obtuvieron? Según CNN, la india formó su arsenal atómico como parte de su programa nuclear iniciado en 1948 con fines no bélicos, a partir de 1 956, Estados Unidos y Canadá transfirieron tecnología nuclear en el marco del programa “Atoms for Peace”, una iniciativa de Washington para compartir tecnología con fines pacíficos.

Sin embargo, India, supuestamente en secreto, avanzó el desarrollo de ojivas nucleares y ante la hipócrita sorpresa de sus donantes, lanzó la primer de ensayo en 1974. Para calmar las críticas y protestas, India ha declarado una política de “no primer uso” de sus bombas atómicas, es decir que solo las usaría en defensa ante un ataque también con armas nucleares.

 

Pakistán la emprendió en la década de los setenta, reaccionando ante el primer lanzamiento hindú.  El entonces primer ministro Zulfikar Ali Bhutto declaró que su país comería solo pasto si fuera necesario para tener una bomba atómica propia. Su proveedor secreto, pero bien pagado fue el físico Abdul Qadeer Khan, quien fue acusado de haber robado tecnología de enriquecimiento de Uranio por centrifugación, cuando trabajaba en Países Bajos, en el consorcio de ingeniería nuclear anglo-holandés-alemán Urenco, en 1976. ¡Pero, oh! Ironía del destino, también pudo comprar algunos componentes atómicos de China y también transferir la parte esencial de su tecnología a Irán, Libia y Corea del Norte.

Pakistán lanzó su primera ojiva de ensayo en 1998 y no tiene interés en comprometerse a no usarlas como armas de agresión.

 


UN ANTIQUÍSIMO PASADO DE CONOCIMIENTO RECIENTE.

Hasta 1920, lo que se conocía ampliamente de la India era la historia brumosa de su gran etapa feudal, un variopinto, extremadamente exótico, extrañamente culta y sorprendente conjunto de reinos, principados, califatos, palacios y otros edificios de arquitectura curvilínea   y una elite asentada en Nueva Delhi a cargo de un emperador que precariamente mantenía unida a esa sociedad de castas irremediablemente separadas.  

Toda esa visión fue trasladada a occidente por los ingleses, franceses y holandeses que habían estado esperando la oportunidad de meterle diente a los grandes recursos del su continente.

 Era una visión incompleta. Y, aunque desde el siglo XIX se conocía la existencia y ubicación de la antiquísima ciudad de Harappa, pues durante la construcción de una vía férrea, fue hallada y excavada por Sir Alexander Cunningham, de 1872 a 1873 pero, después, nadie más la investigó y tampoco se sabía más de la prehistoria de la región.

A partir de 1920, los ingleses, alegres porque en sus dominios sus arqueólogos habían descubierto los vestigios de la civilización sumeria – acadia, en Mesopotamia y en Egipto habían hallado la tumba del faraón Tutankamón y sus tesoros, empezaron a excavar Harappa ciudad, en el Valle del Indo (hoy Pakistán). Pero, en vez de hallar una encontraron tres grandes urbes.  

La excavación más exhaustiva de Harappa a cargo del equipo de Rai Bahadur Daya Ram Sahni, permitió al mundo conocer esta olvidada cultura.

El hallazgo e identificación de la antigua ciudad de Harappa, en 1920, fue un acontecimiento equiparable al descubrimiento de la tumba de Tutankamón como crucial vestigio de la Civilización Egipcia.



Harappa fue uno de los primeros asentamientos urbanos de la historia de la humanidad, que luego de años de desarrollo, influencia y esplendor en el Valle del Indo, como en el caso de otras urbes antiguas, fue abruptamente abandonada.

Poco después, acompañando al oficial de Servicio Arqueológicos de la India, Rakhaldas Banerji, hallaron, la ciudad de “Mohenjo Daro”, (“Montículo de la Muerte”), otra urbe, también de la edad de cobre, de 1.5 km2, cuyo apogeo se dio entre 4,600 y 3,900 adp. Mohenjo-Daro, está a 590 km. de distancia de su coetánea Harappa, lo que significa que el área de influencia de la Cultura Harappa, fue amplio.

En 1946 sir Mortimer Wheeler encontró los restos de la muralla de la ciudad Harappa. Hoy, con mayor conocimiento de la trayectoria de sus habitantes, la pregunta es: ¿tras unos 800 años de vida intensa, por qué fue abandonada en el año 3,800 adp.?

El hallazgo de Harappa, de Mohenjo Daro y el estudio de ambos yacimientos arqueológicos rebelaron la existencia de lo que hoy se conoce como la Civilización del Indo.

El arqueólogo Ernest MacKay, profesor de la Universidad de Chicago especializado en Mesopotamia, un día vio en una publicación la fotografía de un sello hallado en Mohenjo Daro y determinó que es igual a uno que él había recuperado en Sumeria. Eso cerró el ciclo descubridor. En el río Indo había existido una civilización asombrosa, capaz de comerciar con la lejana región del Tigris y del Éufrates y había sido ignorada durante milenios.

 


El sitio o los vestigios de la tercera ciudad de la Civilización del Indo, fueron descubiertos en 1985 por el profesor Qasid Mallah y su equipo de la Universidad de Khairpur.

Se encuentra dentro de una zona industrial en las afueras de la ciudad moderna de Sukkur, lo que no está permitiendo su adecuado estudio.  Está situado a una distancia de 100 kilómetros de Mohenjo Daro, en la margen derecha del río Indo. Cubre una extensión de más de 300 hectáreas.

Fue excavado por el Prof. Muhammad Mukhtiar Kazi, de la Universidad de Sindh durante 1996 y 2000 y recientemente en 2006, por los arqueólogos y estudiantes de la Universidad Shah Abdul Latín. Según el Dr. Mark Fenollar es tan grande como Mohenjo Dará (250 Ha.) y fue la segunda ciudad más grande de la civilización del valle del Indo.

En 2009, el arqueólogo pakistaní Gulag Mustafá Share, director del proyecto Rachean Daro y su equipo, encontraron en el sitio piedras preciosas, semipreciosas, utensilios hechos de arcilla, cobre y otros metales, así como los restos de una fábrica de cerámica vidriada con estaño o espejos de loza, así como una pintura.


 Excavaciones parciales en Lakhanjo Daro.


LA EDAD DEL HIERRO Y LA INVASIÓN ARIA

En la Edad del Hierro de la India, la data se vuelve casi difusa.

Los investigadores creen que migrantes «arios» invadieron la India por el norte, a través del Paso de Khyber, entre los años 4 000 y 3 500 adp., entre la Edad de Cobre y la de Hierro.

Los «arios» llegaron con sus dioses, su idioma, el sánscrito y por las armas, impusieron su cultura en la región. Esta integración originó el periodo védico (del año 3 500 al 2 500 adp.), durante el cual fueron escritos los libros que los hindúes consideran como sagrados, conocidos como Vedas.

Pero, los expertos no saben aún quiénes fueron los «arios» pero reconocen que, alrededor de la época de su llegada, la cultura de Harappa comenzaba a declinar.

Pero, aunque la teoría de invasión de arios de piel clara, ha sido impugnada por racista, no puede ser descartada totalmente.

 EL PERIODO VÉDICO

Después del abandono de las ciudades de la civilización del Indo, los asentamientos se concentraron en la ganadería por pastoreo y a una marcada tendencia hacia la creencia de lo que dicen los textos religiosos Vedas, es decir surgió una teocracia sostenida por las armas. 

La sociedad regional se dividió en cuatro clases, varnas o castas:

i)                 Los Brahmana o la élite conformada, claro está, por sacerdotes que asumían roles de mandatarios políticos, de origen divino y letrados.

ii)               Los Kshatriya, formada por los jefes militares y sus soldados

iii)              Los Vaishya, que agrupaba a los agricultores, pastores y mercaderes,

iv)             Los Shudra, artesanos, constructores y obreros.

Debajo de estas clases sociales estaba los Dalits, o los intocables carniceros y recolectores de desperdicios. 

Esta división en función del ejercicio del poder y de las actividades ocupacionales era un reflejo de la división social por el trabajo.

Paulatinamente, la élite se dio cuenta de que hacerla más rígida le aseguraría su permanencia en el poder. Así, invocando a la clásica engañifa de una decisión divina se decretó que el nacimiento determinaba la pertenencia a cada casta. No podía ser cambiada y quedó prohibido el matrimonio entre individuos de distinta casta.

Este aspecto es el mayor abuso vigente hasta hoy contra los derechos humanos básicos. Su fundamento es que corresponde a supuesto orden eterno de la vida humana, dictado por una divinidad suprema.

La religión más importante durante el surgimiento del período védico fue la Sanatan Dharma u «Orden Eterno», el actual «hinduismo», que se sustenta en el dogma de que el universo y la vida humana responden a un orden y a un propósito y que al aceptar este orden y vivir conforme al mismo, la vida se enfrentará de la manera en que debe ser vivida.

El dios de hinduista es Brahman, el creador del universo observable, quien además tiene deidades subalternas o ayudantes. Por si acaso, tal como ocurre con otros dioses, debido a su grandeza Brahman no puede ser aprehendido en su totalidad.

Mediante su monopolio religioso las élites centralizaron los gobiernos e integraron la religión a las costumbres sociales hasta convertirla en la sustancia de la vida diaria por toda la región. Los Vedas, las grandes obras religiosas y literarias de los Puranas, el Mahabarata, el Bhagavad-Gita y el Ramayana, todos, provienen de ese período de teocracia extrema.

Según los escritos conocidos como Puranas, textos histórico-religiosos que datan de los años 400 de nuestra era común, uno de los reyes del periodo védico llamado Bharata aplastó a sus pares y se convirtió en el primer emperador de la India conquistando todo el subcontinente e impuso un periodo de estabilidad.

El país era conocido entonces como Bharatavarsha, que quiere decir «el subcontinente de Bharata». Este tramo es contado, en parte, en el poema épico Mahabarata. No obstante, nadie ha aportado algún dato sobre la cronología del régimen de Bharata por lo que cae estrictamente en el campo del mito.Sin embargo, la denominación oficial de la actual República de India (nombre internacional) es Bhārat (en idioma hindi) o Bhārata (en sánscrito).

 LA REFORMA RELIGIOSA

Durante la segunda mitad del último siglo antes de nuestra era común, la región de la India fue sacudida nuevamente por una gran crisis económica y social derivada de un desastre ambiental prolongado.

A ojos de muchos el hinduismo, su dios y sus sacerdotes eran inútiles para mitigar la crisis lo cual provocó una aguda convulsión social que resultó en la formación de ciudades - estado y el resurgimiento de poderosos reinos, tales como el de Magadha a cargo del rey Bimbisara, así como en la proliferación de escuelas de pensamiento filosófico que desairaron abiertamente al hinduismo ortodoxo.

Surgieron dos reformadores religiosos. Vardhamana Mahavira (599 - 527 a. C.) y Siddhartha Gautama (563 - 483 a. C.), se rebelaron, desarrollaron sus propios sistemas de creencias, rompieron con la corriente principal del hinduismo y crearon sus respectivas religiones: el jainismo y el budismo.

Mahavira abjuró sobre los Vedas y colocó la salvación e iluminación del individuo bajo su responsabilidad directa.

Gautama, más tarde Buda, hizo lo mismo.

La escuela filosófica de Charvaka declaró inválidos todas las creencias religiosas y determino que solo se podía confiar en los sentidos para aprehender la verdad y que el objetivo más importante de la vida era el placer y el disfrute personal. Charvaka no progresó, pero, su impacto se tradujo en una manera de pensar más fundamentada y pragmática, que impulsó la observación y métodos empíricos y científicos. Durante esta época el medio ambiente se estabilizó, se expandieron las ciudades y aumentaron la urbanización y las riquezas.

 INVADEN LOS PERSAS

Esta nueva prosperidad de la India desató la ambición y codicia de Ciro II, «El Grande», rey de Persia que creó el primer imperio «aqueménida», el de mayor extensión territorial de su tiempo. El año 530 a.C. Ciro II empezó a invadir la India y avanzó profundamente. Diez años después, su sucesor, el emperador Darío I el Grande, cuyo reinado se extendió desde 522 hasta 486 a. C., concentró su dominio sobre el norte de la India (actuales Afganistán y Pakistán) imponiéndoles por las malas sus leyes y costumbres persas. Como consecuencia, la creencia religiosa persas se fusionaron con las de la India, en particular con el budismo, en un largo proceso de asimilación. Esta característica es la base de las diferencias religiosas entre Pakistán y la India.

 INVADE ALEJANDRO MAGNO Y SUS MACEDONIOS

Todo empezó a cambiar nuevamente en el norte de la india en el año 330 a. C., Ese año Alejandro Magno conquistó Persia con gran violencia y para hacerse de sus demás dominios lanzó sus ejércitos sobre la India.

En el 322, terminó el dominio de Alejandro Magno. Mientras duró más de una década, el macedonio también impuso leyes y costumbres generando una mezcolanza cultural «greco budista» que se plasmó en las artes, la religión y la vestimenta. La escuela de arte gandhara mostró a Buda y a otras figuras con atuendos y maneras helénicas.

 EL PRIMER IMPERIO NACIONAL HINDÚ

Después del fin del dominio macedonio, Chandragupta Maurya, un líder hindú, supuesto descendiente ilegítimo de reyes de la dinastía Nanda, de Magadha, se alzó contra los seleúcidas, remanentes del imperio macedónico que pretendían mantenerse en el poder en el norte de la India. Tras derrotarlos, Chandragupta Maurya sometió a otros reinos hindúes y estableció el primer gran imperio hindú nacional reinando durante el periodo del año 321 al 297 a. C. Hacia el final del siglo III a. C. el imperio Maurya dominaba casi todo el norte de la India.

Su sucesor, su hijo Bindusara, reinó del año 298 al 272 a. C. y extendió sus dominios por casi toda la India. El imperio alcanzó su periodo de auge durante el reinado del sucesor, «Asoka el Grande», del año 268 al 232 a. C. Asoka capturó la ciudad - estado de Kalinga, tras una batalla en la que murieron más 100 000 individuos. Luego de eso Asoka se hizo budista y promovió intensamente la difusión de esa religión.

La muerte de Asoka significó el fin del imperio Maurya y como casi todos los casos de la historia, su colapso dio origen a numerosos reinos menores. Fue un periodo considerado como «período medio» que se caracterizó por un gran comercio entre la India y el imperio romano desde el 130 a.C. La relación mejoró cuando los romanos se anexaron gran parte de Mesopotamia,

 


EL IMPERIO DE UN COMERCIANTE, EL SEÑOR GUPTA (320-550 D. C.)

Y, entonces ocurrió una soberbia herejía que demostró la falsedad de los fundamentos religiosos del sistema de castas. Sin que existan evidencias arqueológicas o documentales, lo cual oscurece este periodo hindú, un comerciante llamado Sri Gupta se habría hecho del poder, a pesar de   pertenecer a la casta Vaishya, de mercaderes y otros, por lo que estaba negado para eternamente para eso. Progresivamente amplió su dominio hasta fundar el imperio Gupta que tuvo vigencia entre el año 320 y el 550 d. C.

Algunos relatos dicen que estabilizó el norte de la India e impulsó un notable avance cultural sin precedentes en los campos de la filosofía, la literatura, las ciencias y matemáticas, la arquitectura, la astronomía, las tecnologías, el arte, la ingeniería y la religión. El conocimiento avanzó bastante durante este período.

·     Fueron consolidados los relatos de Puranas de Vyasa

·     Construyeron las famosas grutas de Ajanta y Ellora.

·     Kalidasa escribió su obra maestra Shakuntala

·     Fue compendiada el Kamasutra de Vatsyayana.

·     El científico Varahamihira realizó exploraciones astronómicas.

·     El matemático Aryabhatta, hizo sus propios descubrimientos en ese campo y por añadidura desarrolló la teoría y la aplicación del cero. 

·     Tanto Gupta como sus sucesores desafiaron al hinduismo promoviendo el budismo como creencia nacional.

No hay ningún registro propio del emperador Gupta, en forma de inscripciones y monedas. El pilar Prayagraaj de su bisnieto Samudragupta contiene una alusión inscrita a Gupta y se repite textualmente en varios registros posteriores de la dinastía que éste fundó.

El imperio Gupta declinó con lentitud bajo una sucesión de monarcas débiles, hasta que colapsó alrededor del 550 d.C.

 EL EMPERADOR HARSHAVARDHANA

En circunstancias de la disolución del imperio Gupta, Harshavardhana, rey de la dinastía Pushyabhuti, ascendió a su pequeño trono en el 606 d.C. y no paró hasta someter a todos los pequeños reinos surgidos antes y después del imperio Gupta. Gobernó durante 42 años.

Harshavardhana era culto. Escribió tres piezas teatrales y otras obras menores, En el poder se convirtió apoyó las artes y al budismo. De alta preparación militar solo fue derrotado una vez en batalla. Luego de su muerte su reino desapareció. Los pequeños reinos que sobrevivieron a estos dos regímenes nacionales fueron avasallados, esta vez, por los árabes que llegaron con el Islam

 LA INVASIÓN MUSULMANA

En el 712 d.C. fuerzas invasoras del Califato musulmán de Omeya, el segundo surgido luego de la muerte del profeta Mahoma y que entre el año 661 y 750 d.C. dominaba toda la Península Arábiga, Mesopotamia, el norte de África y toda la Península Ibérica, al mando del general Muhammed bin Quasim se apoderaron de todo el norte de la India septentrional.

Los musulmanes se establecieron en las regiones hindúes Sind y Punyab, en el valle del río Indo y empezaron a imponer su creencia en la religión creada por Mahoma, el islam, por las malas.

La región Sind fue renombrada como Bab-e-islam, «La Puerta del Islam» y establecieron su sede de mando en lo que hoy es Pakistán. El dominio musulmán terminó con los imperios nacionales de la India. Resurgieron las ciudades - estado independientes, o comunidades controladas por una ciudad, como estructuras estándar de gobierno. En lo que es hoy Pakistán y la zona noroeste de la India se establecieron sultanatos islámicos.

La unidad y los avances culturales logrados durante el imperio Gupta fueron bloqueados, a causa de las distintas religiones en conflicto y de las múltiples lenguas que se hablaban.

 INVADE EL MONGOL TAMERLAN

Así mismo, Tamerlán, en 1370 tras la disolución del imperio mongol (el de Gengis Khan), al mando del kanato de Chagatail, luego de conquistar por la fuerza Asia occidental, meridional y central, el Cáucaso y el sur de Rusia, derrotando en el proceso a los kanes de la Horda de Oro, a los mamelucos de Egipto y Siria, al emergente Imperio otomano y al tardío sultanato de Delhi, en la India, fundó el imperio timúrida, alzándose como el gobernante más poderoso del mundo islámico.

 EL IMPERIO MOGOL ISLÁMICO DE LA INDIA

En 1507, en la etapa de declive del impero timúrida, el tataranieto de Tamerlán, llamado Zahir al-Din Muhammad, pero también conocido como Babar, Baber o Babur aprovechó las discordias existentes en el sub continente Indio para invadirlo. Avanzó a Kabul, atacó varias veces Punyab hasta que en 1526 se hizo del sultanato de Delhi, derrotando a Ibrahim Lodi, en la Batalla de Panipat.

Babur murió cuatro años después, en 1530 antes de poder consolidar sus triunfos militares. Dejó escrito un libro de memorias, conocido como Babur-nama.

Su sucesor, su hijo Jumaiún (Humayun) fue derrotado por el afgano Sher Shah Suri (quien fundó la dinastía Suri). Escapó a Persia, hasta que en 1545 tomó Kabul y en 1555 recuperó el control de Delhi.

Pero, un año después, en 1556, murió. Dejó como regente a Bayram Khan, hasta que su hijo de trece años Akbar, asumiera la corona.  El regente siguió una vigorosa política de expansión y al cabo de ser coronado Akbar tomó el poder como un adicto al trabajo. Solo dormía tres horas al día. Dictó políticas administrativas que estuvieron vigentes más de 200 años.

Akbar fue quien creó en verdad el imperio mogol islámico consolidando un territorio que se extendió desde Kabul al noroeste, Cachemira al norte, Bengala al este y más allá del río Narmada en la zona central de India. En los hechos restauró el territorio del imperio Maurya.

Akbar fundó su propia religión, llamada din-i-ilahi (‘Fe divina’) mezclando el hinduismo, el islamismo y otras. Toleró a las demás en la medida en que sus sacerdotes eran leales al emperador. Ante eso, solo musulmanes ortodoxos se sintieron ofendidos.

El imperio empezó a declinar durante el mandato del nieto de Akbar, Sha Jahan, durante una crisis catapultada por la tolerancia religiosa, frente a la cual se sublevaron los musulmanes suníes. La aristocracia respaldó al militar islamista Aurangzeb en la pugna contra su hermano, el poeta y escritor, Dara Shikoh, al cual venció y mandó decapitar en 1662.

 INVADEN LOS FRANCESES

Durante esta agónica etapa del imperio mogol islámico, entre 1668 y 1954, Francia estableció posesiones territoriales en la costa este del subcontinente, en competencia con los británicos y los holandeses que, como jaurías de lobos acechaban a la gigantesca presa esperando el momento adecuado para lanzarse a la yugular. En una primera fase, esos invasores fingieron intereses puramente comerciales y hasta guerrearon entre ellos para arrebatarse algunas posesiones.

A partir de 1816 los franceses tomaron el nombre oficial «Establecimientos Franceses de la India». Tales establecimientos comprendían Pondicherry, Karaikal y Yanam, en la Costa de Coromandel; Mahé en la Costa de Malabar; y Chandernagor, en Bengala. Adicionalmente estaban algunos establecimientos localizados en Balasore, Cossimbazar, Yougdia, Daca, Patna, Machilipatnam, Kozhikode y Surat, considerados remanentes de factorías francesas. El dominio francés se extendió en su punto máximo en 1750 a una superficie total de 1,5 millones de km2 y una población total de 100 millones de personas.

El 25 de enero de 1871, un decreto del gobierno francés impuso una estructura de gobierno propio de su «India Francesa», mientras tanto, la India entraba en una lenta agonía imperial.

El emperador Aurangzeb, fue sucedido en 1709 por Bahadur Shah I, quien reinó hasta 1712. Sus sucesores fueron seis emperadores entre 1712 y 1720. Ese año subió al trono mogol el emperador Muhammad Shah, durante cuyo mandato los persas y afganos de Nadir Sah invadieron y saquearon Delhi en 1739, llevándose consigo numerosos tesoros, incluido el Trono del Pavo real.

Entonces atacaron los marathas, los Sij y los nizames de Hyderabad, apoderándose de extensos territorios hasta acorralar a los mogoles en lo más septentrional del Indostán, perdiendo toda presencia en el Decán.

 LA COMPAÑÍA BRITÁNICA DE LAS INDIAS ORIENTALES

Tras la batalla de Plassey en 1757, en la que venció la corona británica disfrazada como la Compañía Británica de las Indias Orientales, quedó consolidado su poder en la India, y ya solo consideraban al monarca mogol como "rey de Delhi" y no como "emperador", pero hacía como que lo apoyaba.

En 1761 la Compañía Británica de las Indias Orientales era el poder mayor en la India. Inclusive en 1803, tras fallidos intentos de asegurar la autoridad de los mogoles sobre su reducido territorio (estados de Punyab, Haryana, y el norte de Uttar Pradesh), el emperador Shah Alam II aceptó la protección de Gran Bretaña a cambio de vasallaje.

Inicialmente, los británicos mantuvieron a los emperadores mogoles como simples símbolos sin poder efectivo o mascarones de proa; pero, esta situación terminó cuando los cipayos se rebelaron en 1857 invocando el liderazgo del último emperador mogol, Bahadur Shah II. Tras derrotarlos, los británicos asumieron el gobierno directo sobre toda la India en 1858 y abolieron formalmente el Imperio Mogol.

El régimen colonial británico terminó en 1947, dos años después del fin de la Segunda Guerra Mundial, con la división del virreinato hindú en dos entidades políticas: la Unión de la India, renombrada en 1950 como República de India, y el dominio de Pakistán, renombrado en 1956 como República Islámica de Pakistán.

La colonización británica causó entre 100 y 165 millones de muertes provocadas en la India debido al empobrecimiento de la población y a la prevalencia de hambrunas de mayor frecuencia y mortalidad.

Después de que la India se independizó de los británicos en agosto de 1947, reclamó la India francesa. Francia cedió Machilipatnam, Kozhikode y Surat ese mismo año. Chandernagore fue cedida en 1950.  Todo quedó consolidado en 1963, cuando el parlamento francés lo ratificó mediante un tratado con la India.

El resto es historia conocida.