CULTURA LIMA - Segunda Parte
Del 100 a.C. al 750 d.C.
Intermedio Temprano o de
los Desarrollos Regionales posterior a Chavín
1.
ARQUITECTURA
Los centros cívicos públicos monumentales lima se distinguieron por ser edificios tipo bloques altos, constituidos por plataformas superpuestas de modo escalonado, con plazas y zonas habitacionales adyacentes. Desde la superficie se accedía a la plataforma más alta por medio de rampas y escalinatas, donde están los recintos de dirección de las actividades y espacios para almacenar víveres y otros bienes.
1.1.
MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN.
Fabricaron y usaron
el tapial – grandes adobones de barro apisonado– para muros; pequeños ladrillos,
ahora llamados “adobitos” de barro no cocido con forma de paralelepípedo, hecho
a mano, con el que reemplazaron al adobe paniforme, los cuales eran colocados en
el interior de los muros de manera vertical, a la manera de libros en un
estante. Estos materiales pueden ser observados en Huaca San Marcos y Huaca
Pucllana.
Monumentalidad y uso masivo de «adobitos» con
la «técnica del librero en Huaca
Pucllana
1.2.
PATRÓN DE ASENTAMIENTO
Los asentamientos
de la Cultura Lima ocuparon las mismas zonas o espacios de la época de los
Manchay, pero no se superpusieron a sus edificios.
La especialización
económica durante los limas, se expresó entre Ancón y el Chillón en la pesca y
el marisqueo a cargo de cinco asentamientos ubicados a lo largo de unos 20
kilómetros, en función de la abundancia de recursos marinos, en las zonas de
Ancón, Santa Rosa y la desembocadura del Chillón.
Debido a la
disposición de recursos, en este último espacio y al sur del río pudo haber una
mayor población en Santa Rosa, Media Luna, Cerro Culebra, Pampa de Las Ánimas y
Oquendo
Stumer planteó que
en Cerro Culebra hubo una ciudad incipiente con viviendas en sus lados
este y oeste y Holmberg sostuvo que este sitio estuvo encaminado hacia el
urbanismo con «barrios dispersos». Una situación más o menos similar se produjo
en Puente Piedra, toda vez que los grandes edificios de La Uva y Copacabana,
estaban en zonas de cultivo con viviendas en sus alrededores.
Al interior del valle, en la zona «chaupiyunga», siguió el patrón de sitios con viviendas en los cerros que flanquean el valle, aunque también los complejos de edificios tuvieron en su entorno grupos domésticos dispersos.
1.3.
PATRÓN FUNERARIO
Se han encontrado
dos formas de enterramientos:
Común: El cadáver era
cubierto con uno o dos mantos, acompañado con pocos utensilios domésticos,
colocado en posición horizontal y enterrado a 1 m o 1,5 m de profundidad.
Especial: El cadáver era
colocado sobre una parihuela (especie de litera o cama portátil) fabricada de
palos y cañas. La posición del difunto varía según la época: en la etapa pre-lima,
es decir la llamada Baños de Boza (“Blanco sobre Rojo”), la posición era
lateral; en la etapa siguiente o Playa Grande o Interlocking, el cuerpo
era colocado de cúbito ventral (boca abajo) con la camilla sobre la espalda y,
para la etapa final o Maranga, lo colocaban de cúbito dorsal (boca arriba),
envuelto con varios mantos decorados, con diversos utensilios domésticos y de
guerra acompañado de otro difunto, un posible sacrificado en su honor.
Sepultura
en bóveda y restos momificado en posición flexionada de costado
en el Edificio “Julio C. Tello” de
Cajamarquilla
También encontró granos de maíz y pequeñas corontas del mismo cereal y un promedio de 1 a 3 vasijas de cerámica de tipo doméstico. Pocas tumbas contenían vasijas finas de pasta anaranjada. Kroeber atribuyó estos restos a la fase proto o pre lima.
2.
AGRICULTURA
Entre los Lima, la agricultura fue intensiva. Su sistema de
acueductos les permitió ampliar sus áreas de cultivo. Algunos canales aún están
en uso.
Para el riego permanente de las tierras de su extensa margen
derecha los limas construyeron dos grandes canales de riego: el ahora
llamado «Rio Surco» con su bocatoma en Ate y una extensión de casi 30 Kms. y un
ancho de 3 a 4 metros hasta lo que hoy es Chorrillos; el canal de Huatica, que con
bocatoma en La Victoria regaba todas las tierras hasta el Complejo de Maranga.
Los limas realizaron estas obras como respuesta a las graves
inundaciones que provocaron dos eventos catastróficos de El Niño entre 500 y 600 d. C.
Cultivaron maíz, pallar, frijol, zapallo, calabaza, camote, maní, chirimoya, lúcuma, pacae, etc. La productividad generó el aumento de la población, pues se calcula que solo el valle del Rímac albergaba a unos 200.000 habitantes.
3.
PESCA
Los limas del litoral fueron dedicados y expertos pescadores y
recolectores de crustáceos y moluscos marinos e hicieron de eso su actividad
fundamental. Su habilidad les permitía abastecerse diariamente de las especies
pejerrey, corvina, cojinova, liza, jurel, chita y otros, pero hasta ahora nadie
sabe cómo hacían para conseguir especies que se desplazan en cardúmenes a 100 o
200 m de profundidad como, por ejemplo, el machete, la sardina, la anchoveta y
el bonito,
Como también eran grandes buceadores, extraían conchas hasta de 8 m de profundidad, las que servían como objetos decorativos. En todos los edificios públicos ha sido halladas en gran cantidad.
4.
TEXILERIA
Para su
textilería – hilado, tejido y confección de vestuario y abrigo–, cultivaban y
procesaban el algodón y la combinaban con fibra de camélidos sudamericanos. Sus
decoraciones favoritas fueron las mismas del Interlocking cerámico.
Durante la etapa
Maranga los artesanos textiles usaron más colores que sus colegas alfareros: azul,
gris, verde, pardo y varios tonos de rojo y avanzaron técnicamente a
confeccionar tapices por primera vez en la costa central, brocado (con diseños
en relieve que parecen bordados) y el pintado en tela.
También hicieron artesanía plumaria. Fijaban las plumas pintadas o seleccionadas en diferentes colores (rojo, verde, negro, azul y amarillo), cosiéndolas dentro de un esquema de diseño integrado a un manto al que le otorgaba una belleza extraordinaria. Las plumas eran, principalmente, de aves marinas, de especies de la Amazonía como loros y guacamayos, así como de otras especies de los valles interandinos, obtenidos del intercambio comercial interregional. Los atuendos emplumados eran una exclusividad de altos dignatarios como curacas y su corte y shamanes de culto.
Cestería. Otra actividad artesanal–artística con técnica notablemente desarrollada fue la cestería. El arqueólogo Ernesto Tabío, estableció que la gente de Playa Grande, además de pesquera “fue un pueblo notablemente cestero”, pues en sus excavaciones halló gran cantidad de cestos, con una gran variedad de técnicas de elaboración, motivos de decoración, tamaño y formas.
5.
ECONOMÍA, COMERCIO
Sus actividades económicas de base fueron la
pesca y la agricultura y una importante producción alfarera.
Sobre el comercio, hay investigadores que creen que, durante su auge, sus más importantes sitios fueron verdaderos centros comerciales. Además, los limas hacían intenso intercambio con la sierra. Por eso es que en sus sitios arqueológicos todavía se encuentran artefactos y ecofactos de regiones y culturas vecinas, las cuales naturalmente, ejercieron influencias en las manifestaciones artísticas de los limas, como señala Luis Lumbreras: “La cultura lima no es una cultura impersonal; para explicarla tiene que recurrirse a sus relaciones con muchas otras culturas de la costa y la sierra, siendo su carácter de una fuerte receptividad.” (De los pueblos, las culturas y artes del antiguo Perú. Lima, 1969).
6.
ORGANIZACIÓN POLÍTICA
Los cementerios y numerosos entierros hallados
en el área de influencia de esta cultura nos indican que estaba integrada por comunidades
territoriales, las cuales se habrían organizado en núcleos de familias
extensas, posiblemente con base en el ayllu, dirigidos por un curaca, con cargo
hereditario o por elección.
Sin embargo, el tipo de organización política, su
proceso de constitución y renovación, así como el modo de ejercicio del poder y
las relaciones políticas internas aún están en proceso de investigación sin
resultados corroborados hasta el presente. Solo existen hipótesis sobre las
alternativas de la confederación de ayllus, el señorío o jefatura compleja y el
estado en formación.
Por otro lado, la presencia de armas como
ofrendas funerarias y la existencia de refugios protegidos por murallas en las
partes altas de los cerros sugieren que sus pobladores enfrentaron periodos de serios
conflictos.
Más adelante, durante su etapa de mayor apogeo, construyeron los principales centros ceremoniales, de lo cual se deduce, necesariamente, la existencia de un poder político centralizado capaz de movilizar a centenares de personas para los trabajos públicos.
7. SITIOS PRINCIPALES
7.1. VALLE DE CHANCAY
7.1.1.
Cerro Trinidad
El poblado costero pesquero y agrícola Cerro
Trinidad, fue emplazado en la Bahía Chancay en el centro del abra formado
por los cerros Trinidad y Capilla. Su construcción monumental más antigua fue
un edificio de adobe y piedra tipo plataforma escalonada de planta rectangular,
el cual posiblemente, fue su principal edificio público. A su alrededor y en
las faldas de los dos cerros fueron levantadas otros edificios secundarios
también tipo plataformas con varios niveles, en cuyas paredes pintaron murales.
Fue ocupado permanentemente desde el Formativo
Final (Cultura Manchay) hasta el Intermedio Temprano (Cultura Lima-
estilo Playa Grande). Max Uhle lo excavó
en 1904 y halló un friso de adobes odontiformes. Gordon Willey, también lo excavó
en 1943. En 1952, Louis Stumer recuperó 48 tumbas con cerámica Lima
temprano. En 1974, el arquitecto Santiago Agurto Calvo, encontró un
geoglifo rectangular de 6 hectáreas y tres cementerios con una ocupación desde
el final del Formativo hasta el Horizonte Tardío o imperio inca. Posteriormente,
el arqueólogo Róger Ravines Sánchez localizó en el lugar dos nuevos frisos con
diseños geométricos entrelazados pintados sobre muros de adobes.
Vestigios
de construcciones pre lima y lima, en Cerro
Trinidad, Chancay, con clara invasión de viviendas
modernas
que atentan contra su integridad
Identificó dos tipos de entierros, con los
cadáveres extendidos o flexionados que comparten los mismos rasgos culturales: i)
entierro debajo de grandes vasijas fragmentadas; ii) la tarima de palos o cañas,
iii) envoltorio funerario; y iv) un rasgo nuevo: la presencia de ceniza, producto
de quema de algunas ofrendas al momento del entierro.
También corroboró que la cerámica recuperada
corresponde a los estilos Blanco sobre Rojo e Interlocking, de
las ocupaciones pre Lima y Lima.
De todos sus hallazgos, Paredes Olvera concluyó
que Cerro Trinidad fue un sitio temprano que tuvo una larga e intensa
ocupación desde el período Formativo Final —asociado al estilo cerámico Blanco
sobre Rojo—, hasta la llegada del estilo Playa Grande, en el
siguiente Intermedio Temprano.
Su posición geográfica de ingreso al valle de
Chancay, constituyó un punto de confluencia de patrones culturales de la época con
el valle del Chillón, lo que habría posibilitado que alcanzara la más alta densidad
arquitectónica en la costa central del Perú, por lo que fue un centro
ceremonial de importancia.
En marzo de 2005, por resolución directoral nacional
N.º 417, Cerro Trinidad fue declarado «Patrimonio Cultural de la Nación».
Sin embargo, sin el menor respeto a esa
condición, en octubre de 2016, una extensa área de las faldas de Cerro Trinidad
fue invadida con fines de vivienda. El Ministerio de Cultura, con el apoyo de
la Policía recuperó el sitio, pero los invasores dañaron muros y otras señales
de la intangibilidad.
En este contexto de destrucción por expansión urbana, el complejo ha sufrido graves daños por el establecimiento de los centros poblados “Juan Velasco Alvarado”, “Alto Miramar” y las obras municipales que realizan las propias autoridades en beneficio de la cada vez mayor población.
7.1.2.
Cerro La Capilla
En 1997, durante trabajos de rescate
arqueológico en el puerto de Chancay, en las faldas del cerro Capilla, los
rescatadores ubicaron una secuencia ocupacional desde la Cultura Lima hasta
la posterior Cultura Chancay. El sitio está en el centro de la Bahía y
contiene vestigios de edificios sellados con rellenos de piedras y pigmento rojo.
Hay rastros de fogones, huellas de postes y surcos poco profundos, evidencias
de una ocupación doméstica con estratos de hasta más de 5 metros de
profundidad, con presencia de cerámica Lima vinculada directamente a las
estructuras público-ceremoniales, de Cerro Trinidad.
El arqueólogo José Fuentes Sadowski, compiló en 2007 las investigaciones arqueológicas en el valle bajo de Chancay, con verificaciones de campo en Cerro Trinidad, Horcón y Chancayllo, estos últimos correspondientes al Intermedio Tardío. Sobre Cerro Trinidad, dijo que, a pesar de la expansión urbana, es evidente aun la presencia de materiales arqueológicos en el área.
7.2.
VALLE DEL CHILLÓN
7.2.1.
Playa Grande, Santa Rosa
El sitio arqueológico Playa Grande, está
también en el litoral, en el distrito de Santa Rosa, de la provincia de Lima
Metropolitana. Es un vestigio importante la Cultura Lima en la zona baja del
valle del Chillón. Originalmente tuvo siete edificios públicos, cinco de los
cuales ya fueron destruidos adrede a manos de constructores de viviendas
modernas. Semejante a Cerro Culebra, tuvo su zona de viviendas.
En Playa Grande hubo una gran recuperación de alfarería interlocking y de tumbas complejas con influencias foráneas hasta de la Amazonía y del Ecuador (spondylus). Hay quienes consideran que representa el auge de la Cultura Lima, pero con singulares técnicas arquitectónicas y de entierro.
Los hallazgos de Stumer. En 1952, el arqueólogo Louis
Stumer realizó cuatro excavaciones, cuatro años antes de que una
constructora privada destruyera cinco edificios del lugar.
En su artículo, Las excavaciones de Louis
Stumer en Playa Grande (1952): una aproximación a las prácticas funerarias Lima, Sergio Barraza Lescano,
expuso
los siguientes hallazgos:
El corte 1 reveló una zona habitacional, con restos
de viviendas hechas de caña con enlucido de barro, construidas cada 10 metros. Había
también sogas de totora, pedazos de madera, restos textiles, de la flora y la fauna
del lugar.
Un hallazgo importante fue una olla grande del
estilo Blanco sobre Rojo, tipo depósito, frente a los restos de una casa
y a 46 cms. de profundidad, cerca de la cual estaba un rollo de soga de totora
y pedazos de cerámica.
En el corte 2 hubo un cuenco incompleto con
restos de vegetales y de moluscos, otro cuenco completo, un plato y una olla
con asas laterales, así como más restos de vegetales, textiles, de animales y
desechos de madera.
El corte 3 permitió reconocer el rito de un «entierro
simulado»: una camilla típica de las tumbas lima, sobre la cual estaba un
tronco en son del difunto, rodeado por manojos de hierbas, cabellos y
fragmentos textiles, similares a los nidos de aves; Stumer las consideró ofrendas.
Otros hallazgos fueron vasijas de los estilos Blanco sobre Rojo e Interlocking
Clásico y mates decorados,
En el cuarto corte recuperó 12 tumbas, en las cuales encontró los restos óseos de 30 individuos. Stumer hizo, posteriormente, un corte 4A y halló siete tumbas colectivas en una de las cuales estaban los restos de un adulto masculino en posición extendida, el cual llevaba sobre cada hombro pequeños monos rellenados con cabello humano.
Singular tradición fúnebre. Stumer dedujo estas
tumbas correspondían a pequeños grupos familiares. Eran fosas rectangulares. La mayoría de los restos
estaban en posición horizontal, extendidos ventralmente sobre camillas de
maderos de pájaro bobo, con orientación norte–sur, característica funeraria lima.
Tenían hasta tres envolturas de telas de algodón, en algunos casos con tejidos
de lana decorados con motivos Interlocking, quizá como signo de status.
Stumer detectó una relación amo–sirviente en
las tumbas 4 y 8. En la primera, de 4 adultos, 2 fueron identificados como
sirvientes; en la 8, uno de los 2 adultos, también fue catalogado así por
Stumer: "(...) en las dos tumbas de adultos más ricas, cuerpos desnudos
o pobremente vestidos fueron hallados en posturas que sugieren que esclavos o
sirvientes fueron enterrados vivos con sus amos o dueñas"
De modo general, en Playa Grande, el difunto era enfardado boca arriba y atado con soguillas de totora a la camilla. En la fosa, el cuerpo quedaba boca abajo con la camilla sobre su espalda. Luego colocaban una estaca de madera que marcaba cada uno de los entierros, cerca de la cabeza del personaje más importante de cada tumba. Las estacas medían entre 30 y 46 cms. de largo.
Cerámica. La mayor parte de la alfarería recuperada
de Playa Grande son tazones de color negro, algunos decorados con círculos
rojos y blancos sobre fondo oscuro. Otros son llanos con forma de campana
globular. Thomas Patterson determinó que corresponden a la fase Lima 6.
El 66% del total de vasijas recuperadas había
sido restaurado, práctica que parece haber sido muy frecuente en Playa Grande.
Al respecto, el extinto arqueólogo cubano de larga trayectoria en el Perú, Ernesto
Tabío Palma, anotó sobre esta vocación restauradora: "Si bien es
verdad que esa técnica reparatoria era conocida y practicada por gentes de
diversas culturas prehistóricas del Perú, también no es menos cierto que en la cerámica
Nazca es donde con más frecuencia se puede apreciar la reparación de los
ceramios; quizá por el alto aprecio que esas gentes le tenían a sus finas y
polícromas vasijas. En el caso de Playa Grande la frecuencia con que aparecen
las señales de reparación de ceramios solo le cede el paso a la de Nazca. La
reparación de las vasijas de cerámica en Playa Grande se hacía aparentemente en
la siguiente forma: a las piezas que se iban a unir se les hacía una serie de
pequeños orificios por medio de un taladro (instrumento de punta cónica -¿de
madera?- que se impregnaría de algún polvo abrasivo); después de hecho esto se
fijaban los pedazos unos a otros por medio de pititas o cordelitos de fibras
vegetales (y en algunos casos con cuerdecitas de pelo humano) que se iban pasando
por los orificios que se habían taladrado previamente. Algunas veces para
fortalecer la unión de los pedazos se le untaba a los bordes una especie de
betún o resina negruzca".
Las botellas escultóricas recuperadas serían de
las fases 5 ó 6 de la secuencia Patterson; una botella antropomorfa hallada en
la Tumba 9 fue considerada por Stumer como un antecedente del estilo nievería.
Una botella zoomorfa de la Tumba No. 4, es una silbadora.
En la tumba 5 Stumer halló 11 miniaturas de cerámica cruda y rústica en una bolsa de algodón colocada cerca de los restos de un adulto y de un infante, las cuales eran hechas con apuro para acompañar al difunto.
Plumas de aves amazónicas exóticas. En 10 de las 12 fosas funerarias
había plumas o restos óseos de loros y guacamayos, una costumbre que data de la
Cultura Paracas. Sobre las plumas, Stumer escribió: "Los adultos
frecuentemente tenían guacamayos de colores brillantes cerca de sus cabezas,
mientras los niños tenían aves más pequeñas envueltas cerca de sus cuerpos. (…)
En un entierro un exótico guacamayo azul y anaranjado descansaba en un hoyo
poco profundo cerca de la cabeza de un adulto, sus alas encerraban alrededor de
seis vasijas miniaturas de arcilla cruda de varias formas.,. El curioso aspecto
ornitotrópico de Playa Grande podría aguardar la excavación de otros sitios
Interlocking para determinar si esto es algo típico de la cultura o es un
símbolo tribal o parte de un rito religioso".
En 1955, Ernesto Tabío también recuperó en
el sitio ataditos de plumas de loro y restos de un poncho hecho con plumas de
loro y guacamayo, de colores rojo, verde, blanco, negro, azul y amarillo. Y,
debido a que, en Maranga, en la Huaca 15, Kroeber halló los restos de un
loro de plumaje verde, se deduce que estas aves y sus plumas eran consideradas
bienes suntuarios exclusivos de los jefes.
Otros artefactos y productos recuperados en Playa Grande, son: herramientas de pesca, paradójicamente, en poca cantidad; herramientas de textilería como husos y torteros de cuarzo rosado y alabastro; canastas de juncos, mates; maíz envuelto en tela de algodón en forma tubular, en mazorcas y en granos; piedras semipreciosas y raras; collares que combinan cuarzo rosado, turquesa, lapislázuli y jadeíta; ornamentos de concha de Spondylus, peines de madera. De este último conjunto de ornamentos, deriva la idea de la “elegancia” de los habitantes de Playa Grande.
Cabezas escalpes. En el nivel superior de
las tumbas 5 y 8, Stumer encontró dos canastas cada una revestida con la piel
del rostro y el cuero cabelludo de dos individuos, cosidas a las cestas y con
las narices reforzadas con tabiques de madera o hueso. No determinó su uso y creyó
que eran máscaras funerarias o cabezas– trofeo.
Antes, en 1925, en sus excavaciones en Maranga,
Jijón y Caamaño ya había encontrado dos artefactos de este tipo rellenadas
con paja en una tumba colectiva contemporánea al estilo nievería. Posterior al
hallazgo de Stumber, en 1992, Juan
Paredes halló otras cuatro cabezas similares en la Huaca 21 o
"Middendorf' de Maranga y dedujo que eran producto de decapitaciones
rituales entre los limas, similares a las de la tradición nasca de las cabezas–trofeo.
Este tipo de vestigios también fueron hallados en
el cementerio de Tablada de Lurín, donde, de cinco entierros del Intermedio
Temprano, se recuperaron restos de 6 individuos decapitados; también fueron
recuperados en Cajamarquilla, Cerro Trinidad y Huaca San Marcos. En este último
sitio, en 1925, Kroeber halló los restos de un individuo principal
enterrado en posición extendida dorsal en una camilla de cañas, sobre el cual estaba
otro esqueleto sin cabeza y sin brazos. Junto al individuo principal se halló
una botella cerámica en la que esta dibujada una persona sujetando una cabeza
humana
El enigmático poste de
Playa Grande – Santa Rosa, aún no estudiado.
Fue encontrado en 1956 durante la destrucción
de los vestigios del edificio público “Playa Grande”, el cual, ahora ya
no existe. La maquinaria pesada de los inversionistas privados, lo extrajo del subsuelo
cuando nivelaba la zona arrasando todas las construcciones prehistóricas.
El tótem fue salvado de la destrucción por Marino
Gonzales, quien describió y evaluó el hallazgo para el Patronato
Nacional de Arqueología. Víctor Falcón sospecha que la reliquia
pertenecía a uno de los cinco edificios destruidos por completo.
La estela es un paralelepípedo. Sus tallados
estaban afectados por oquedades debido a la descomposición de algunas zonas.
Sus figuras fueron hechas con incisiones que fueron rellenadas con una resina
vegetal aún no analizada, a la cual fueron adheridas pequeñas conchas que aún están
en el madero.
Los dibujos son lineales con rectas y
diagonales, zig–zag, cuadrados, rombos y formas angulares de base ancha
que se angostan para terminar en dos puntas. No hay curvas ni círculos ni
formas orgánicas, solo geometrismo de rectas y ángulos. Las formas zig zag solo
están en las caras laterales más anchas. En éstas también está la forma de base
ancha que se angosta para terminar en dos puntas.
Claramente es diseño del estilo «interlocking»,
presente en todos los soportes de la Cultura Lima. El personaje principal de
esta iconografía es el “dios alado y bifronte” cuyas formas
estilísticas aparecen en el poste, en las formas romboides de los ojos y en las
partes laterales de la divinidad. Nadie ha hecho aún un análisis comparativo
entre este ídolo y el de Pachacámac, a pesar de que se advierten de sus
descripciones varias semejanzas cruciales.
El ídolo de Playa Grande, está actualmente en
el almacén del Museo Nacional de Arqueología y Antropología, olvidado. Para más desgracia, Playa Grande ha sufrido el
impacto de la expansión urbana en el actual Balneario de Santa Rosa,
dificultando la conservación de las pocas estructuras que quedan de los limas.
Los hallazgos apurados de Víctor Falcón. En diciembre de 1999, el arqueólogo Víctor Falcón fue autorizado a explorar Playa Grande por el Museo Arqueológico y Antropológico de Lima, cuando ya la urbanización del balneario -Santa Rosa avanzaba indetenible. Unos obreros que construían una cisterna subterránea en una de las residencias, les avisaron que revisaran un hundimiento en el fondo.
Descubrimiento de la tumba de un niño durante
La excavación de una cisterna en el Balneario de
Santa Rosa (Foto: Víctor Falcón)
Actuando lo más rápido que pudieron descubrieron una tumba de la que, primero recuperaron una cesta de fibra vegetal cubierta por una tela de algodón, al lado del cual había un cántaro globular de cuello recto, restos de anchovetas, un fragmento de red, una piedra verde y un gran fragmento de una vasija con adornos interlocking. Al lado de todo esto su segundo hallazgo fue un fardo funerario que contenía los huesos de un infante como de 3 años de edad, en posición decúbito ventral, colocado sobre una camilla de maderos.
Por falta de tiempo no pudieron abrir una segunda tumba de al lado y, al día siguiente, comprobaron que probablemente los obreros que les habían observado en la víspera, la habían saqueado apoderándose de lo más valioso. Solo pudieron recuperar huesos de un infante de año y medio de edad, un cántaro en miniatura y una ocarina. No pudieron hacer más. Después, dataron que los restos pudieran corresponder al lapso entre el año 600 y 780 de la Cultura Lima.
7.2.2.
Cerro Culebras
Es uno de los 46 sitios arqueológicos registrados
en la Provincia Constitucional del Callao. Está en la margen derecha de la desembocadura
del rio Chillón al Océano Pacífico, aproximadamente desde el 300 d.C., como típico
asentamiento lima de litoral con arquitectura, cerámica, textilería, cerámica e
iconografía impregnada por recursos marinos y la serpiente.
Según Stumer, Cerro Culebras fue
construido y ocupado durante 2 momentos diferentes definidos por los estilos
cerámicos Playa Grande y Maranga, durante el Intermedio
Temprano.
Cerámica
naranja de Cerro Culebras
Sectores. Tiene 3 sectores bien definidos: i) Edificio
principal, ii) Viviendas del lado oeste y ii) Viviendas del lado este). La zona
arqueológica abarca 35 hectáreas, aproximadamente. Tiene tres tipos de edificaciones:
edificio de uso público, construcciones secundarias no para vivienda y viviendas.
Por esto, algunos arqueólogos consideran que fue un centro administrativo y
ceremonial rodeado de una población aldeana pre urbana.
Edificio Principal. Es de plataformas superpuestas de planta trapezoidal, de 65 metros de largo en el eje este–oeste y de 40 metros de ancho en el eje norte–sur. Toda la edificación tiene como base el adobe tipo "tapial" o "adobón" y piezas menores de forma cúbica para las demás estructuras.
En el lado oeste y norte tiene otra plataforma
adosada con recintos interiores y protegida por muros de tapiales de 250 metros
de largo en el eje este–oeste y de 125 y 60 metros de ancho en el eje norte–sur,
lo que da la forma trapezoidal.
En el lado sur hay una escalera de tapial que
da acceso a la parte superior del edificio y se asocia con un corredor en
"S".
Vista aérea del edificio principal de Cerro Culebras, en el Callao.
Sector de viviendas del lado este. Está dividido en dos subsectores llamados Quebrada Cuatro y Pampa de los Perros. Allí hay una edificación menor con planta en "L".
Fases Constructivas. Los investigadores han definido, por lo menos, tres: i) Estructura de Adobitos; es la más antigua, enlucida con barro fino, ii) Remodelación con nuevas estructuras en tapia y pisos. Las estructuras de adobitos fueron tapadas con tierra arcillosa y basura orgánica y, iii) Ultima remodelación durante la cual dieron forma trapezoidal al asentamiento.
Stumer excavó el lugar casi paralelamente a
Playa Grande, de 1952 a 1953. En el edificio principal encontró el mural
polícromo de 28 metros de largo con diseños geométricos del estilo Interlocking,
emblema de la Cultura Lima. El mural tiene 6 paneles separados por temas,
como un conjunto de peces y serpientes entrelazados según el estilo cerámico playa
grande. Los dibujos están encerrados con gruesas líneas oscuras las áreas de
color. Los más usados fueron: ocre, sepia, naranja, rojo, blanco y negro. Esta
pintura correspondería a la segunda etapa constructiva. Stumer asignó el sitio a
la Cultura Lima como uno de sus principales centros.
En su excavación, Tomas Patterson recuperó alfarería
que asigno a la fase 5 de su secuencia cerámica para Lima (300 d.C.). También
halló vestigios de viviendas de cañas y cerámica de las fases 4 y 5 lima. Cree
que el edificio principal fue construido al final de la fase 6 y fue abandonado
durante la fase 8 de la Cultura Lima. Según Frederic Engel, el edificio
principal tuvo de 7 a 9 remodelaciones y lo ubicó
temporalmente entre los años 300 y 400 d.C.
Tradición funeraria. Los rasgos más característicos del patrón funerario de Cerro Culebras, son: i) Fosa simple excavada en el terreno, ii) posición del difundo decúbito ventral extendida, con el cuerpo envuelto en mortajas o paños, ii) Una litera a manera de camilla de palos y/o cañas sobre la que reposa el cuerpo, iii) Orientación hacia el sur, con las ofrendas alrededor de la cabeza.
El arqueólogo Víctor Falcón y su equipo recuperaron
varias tumbas del sitio como parte de un proyecto de arqueología de rescate,
después de que maquinaria pesada que nivelaba el lugar casi destruye los
vestigios.
En la tumba 12, de la fase Lima 7, los restos
fueron hallados amortajados en posición decúbito ventral extendida con la
cabeza orientada al sur-oeste, atados con soguillas de junco a una camilla de
palos. El difunto estaba acompañado por tres miniaturas de cerámica, dos
cuencos pequeños de base convexa y un cantarito mamiforme, todos alrededor de
la cabeza. Una figurina antropomorfa estaba colocada sobre el hombro derecho.
Parte
de red de algodón para pesca y sus respectivos
flotadores, hallados en Cerro Culebras
Textilería. El arqueólogo Juan Mogrovejo halló una muestra textil singular de algodón en el sector Quebrada III (Oeste) y la consideró parte de un rito doméstico del tipo "pagapu" pues la pieza está asociada con una piedra muy lustrosa, una soguilla y restos de tusas carbonizadas. A la piedra la consideró un amuleto o “conopa”, de la buena fortuna. El textil tiene un motivo decorativo de peces entrelazados en Z, en color pardo natural; las tramas son de fibra de camélido hilados en S y Z. Es del tipo tapiz entrelazado con tramas excéntricas.
7.2.3.
Media Luna
Este sitio está en el distrito
de Ventanilla, en la provincia Constitucional del Callao, cerca de
la carretera Néstor Gambetta y de plantas industriales, a espaldas del sitio
arqueológico Castillo El Palmo. Es parte de los asentamientos lima en la
margen norte del valle del Chillón. Tiene 5
plataformas trapezoidales con sus frontis hacia el mar. Fue excavado en 1982
por Quilter.
Para su construcción nivelaron ligeramente el terreno y usaron piedras canteadas pequeñas para sus muros de retención, pero en el relleno recuperaron adobes hemisféricos u ovoides. Quilter recuperó cerámica de las fases lima 4 y 5 y calculó que fue construido por quienes se asentaron después en el sitio «Castillo del Palmo», ubicado a unos 400 metros al noroeste.
7.2.4.
Copacabana
Este grupo de edificaciones monumentales se
halla al norte de Puente Piedra. Fue un sitio que tuvo en derredor unas 2 400
hectáreas de suelos cultivables. También tuvo acceso directo al litoral por un corredor
natural que conducía a Ancón, a unos 14 kilómetros al noreste.
En la década de los sesenta, Patterson identificó
los restos de seis edificios hechos con adobitos y tapiales de, posiblemente,
las fases finales Lima y del Horizonte Temprano, situados al sur de los
cerros “Campana” y “Lomas de Carabayllo”, así como vestigios de viviendas y el nivelado
de cerros aledaños para casas. También hallaron materiales de épocas
posteriores y hasta de incanato.
Los edificios fueron afectados en parte por cultivos y el crecimiento de Puente Piedra en el siglo XX, con pérdida de sus formas originales y sus plazas.
7.2.5.
La Uva
Está a unos 7 kilómetros al sur de Copacabana sobre la misma terraza aluvial de la margen norte del río Chillón. A pesar de estar más arruinado que Copacabana, a mediados de la década de los 80 fueron ubicados ocho edificios de distintos tamaños, de los 13 que Patterson contabilizó a comienzos de la década del 60.
7.2.6.
Otros sitios
Entre estos se cuentan, el Complejo Santa
Rosa, destruido en la década de 1980 y Estaba a unos 5 kilómetros del Chillón
y del litoral; el Complejo Huarangal, a 26 kilómetros del litoral
y en una zona en donde el valle presenta 1,5 kilómetros de ancho, sobre la
terraza aluvial al norte del río con restos de seis edificaciones de no más
3 metros de alto, hechas con piedras canteadas; el Complejo Algodonales, a
unos 6 kilómetros río arriba del anterior, a 31 kilómetros del litoral y a 500
metros sobre el nivel del mar, sobre la terraza aluvial para uso agrícola, con 6
edificaciones pequeñas vinculadas a un patio delimitado con piedras; el
sitio, Castillo del Palmo, el cual se halla a unos 300 metros al noreste
de Media Luna, con ocho edificaciones tipo plataformas muy destruidas por el
huaqueo y es contemporáneo con Media Luna y Cerro Culebra; finalmente, el Complejo Cocayalta, ubicado a 700 metros
sobre el nivel del mar y a 46 kilómetros del litoral, con un grupo de 12 edificaciones
medianas relacionados con suelos agrícolas del valle y la quebrada Socos y
posible contacto con la zona media del valle de Chancay. Además, han sido
identificados 19 aldeas domésticas en el valle bajo – litoral, y al inicio de
la zona media, hasta una altura de 1 600 sobre el nivel del mar.











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