sábado, 9 de mayo de 2026

 

CULTURA LIMA - Segunda Parte
Del 100 a.C. al 750 d.C.
Intermedio Temprano o de
los Desarrollos Regionales posterior a Chavín

Esta parte del mini estudio sobre la Cultura Lima, muestra novedades sobre sus asentamientos desde el Valle de Chancay, hasta el del Chillón. La noticia terrible es que lo que hoy es el balneario Santa Rosa, cerca a Ancón, fue la enorme casi ciudad, llamada PLAYA GRANDE en donde se veneraba probablemente a la misma deidad que en Pachacámac, de la cual han hallado su efigie o ídolo. Pero, como, la ignorancia, la necedad, la ambición y la codicia domina, Playa Grandes ha sido destruida para construir residencias y lo que queda, a nadie le interesa, en especial a esa entelequia llamada Ministerio de Cultura.

1.    ARQUITECTURA 

Los centros cívicos públicos monumentales lima se distinguieron por ser edificios tipo bloques altos, constituidos por plataformas superpuestas de modo escalonado, con plazas y zonas habitacionales adyacentes. Desde la superficie se accedía a la plataforma más alta por medio de rampas y escalinatas, donde están los recintos de dirección de las actividades y espacios para almacenar víveres y otros bienes.

1.1.         MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN. 

Fabricaron y usaron el tapial – grandes adobones de barro apisonado– para muros; pequeños ladrillos, ahora llamados “adobitos” de barro no cocido con forma de paralelepípedo, hecho a mano, con el que reemplazaron al adobe paniforme, los cuales eran colocados en el interior de los muros de manera vertical, a la manera de libros en un estante. Estos materiales pueden ser observados en Huaca San Marcos y Huaca Pucllana.

 

Monumentalidad y uso masivo de «adobitos» con
la «técnica del librero en Huaca Pucllana 

1.2.         PATRÓN DE ASENTAMIENTO

Los asentamientos de la Cultura Lima ocuparon las mismas zonas o espacios de la época de los Manchay, pero no se superpusieron a sus edificios.

La especialización económica durante los limas, se expresó entre Ancón y el Chillón en la pesca y el marisqueo a cargo de cinco asentamientos ubicados a lo largo de unos 20 kilómetros, en función de la abundancia de recursos marinos, en las zonas de Ancón, Santa Rosa y la desembocadura del Chillón.

Debido a la disposición de recursos, en este último espacio y al sur del río pudo haber una mayor población en Santa Rosa, Media Luna, Cerro Culebra, Pampa de Las Ánimas y Oquendo

Stumer planteó que en Cerro Culebra hubo una ciudad incipiente con viviendas en sus lados este y oeste y Holmberg sostuvo que este sitio estuvo encaminado hacia el urbanismo con «barrios dispersos». Una situación más o menos similar se produjo en Puente Piedra, toda vez que los grandes edificios de La Uva y Copacabana, estaban en zonas de cultivo con viviendas en sus alrededores.

Al interior del valle, en la zona «chaupiyunga», siguió el patrón de sitios con viviendas en los cerros que flanquean el valle, aunque también los complejos de edificios tuvieron en su entorno grupos domésticos dispersos.

1.3.         PATRÓN FUNERARIO

Se han encontrado dos formas de enterramientos:

Común: El cadáver era cubierto con uno o dos mantos, acompañado con pocos utensilios domésticos, colocado en posición horizontal y enterrado a 1 m o 1,5 m de profundidad.

Especial: El cadáver era colocado sobre una parihuela (especie de litera o cama portátil) fabricada de palos y cañas. La posición del difunto varía según la época: en la etapa pre-lima, es decir la llamada Baños de Boza (“Blanco sobre Rojo”), la posición era lateral; en la etapa siguiente o Playa Grande o Interlocking, el cuerpo era colocado de cúbito ventral (boca abajo) con la camilla sobre la espalda y, para la etapa final o Maranga, lo colocaban de cúbito dorsal (boca arriba), envuelto con varios mantos decorados, con diversos utensilios domésticos y de guerra acompañado de otro difunto, un posible sacrificado en su honor.

 

Sepultura en bóveda y restos momificado en posición flexionada de costado
en el Edificio “Julio C. Tello” de Cajamarquilla

 Los vestigios de Maranga y de la Bajada Balta. En un corto trabajo de dieciocho días en Complejo Maranga, el arqueólogo Kroeber recuperó 15 tumbas en la Huaca 15 y en la Bajada Balta de Miraflores recobró otras 15 sepulturas. Halló que mostraban un patrón funerario con los individuos colocados en pares, en posición extendida (decúbito dorsal o decúbito ventral) sobre camillas de cañas o ramas de árboles o arbustos, vestidos con ropa simple hecha de algodón. Sus ofrendas eran muñecas de tela y cruces de cañas, así como fragmentos de cuarzo color violeta azulado y piruros cilíndricos de piedra. Solo una tumba contenía una pequeña placa de metal.

También encontró granos de maíz y pequeñas corontas del mismo cereal y un promedio de 1 a 3 vasijas de cerámica de tipo doméstico. Pocas tumbas contenían vasijas finas de pasta anaranjada. Kroeber atribuyó estos restos a la fase proto o pre lima.

2.    AGRICULTURA

Entre los Lima, la agricultura fue intensiva. Su sistema de acueductos les permitió ampliar sus áreas de cultivo. Algunos canales aún están en uso.   

Para el riego permanente de las tierras de su extensa margen derecha los limas construyeron dos grandes canales de riego: el ahora llamado «Rio Surco» con su bocatoma en Ate y una extensión de casi 30 Kms. y un ancho de 3 a 4 metros hasta lo que hoy es Chorrillos; el canal de Huatica, que con bocatoma en La Victoria regaba todas las tierras hasta el Complejo de Maranga.

Los limas realizaron estas obras como respuesta a las graves inundaciones que provocaron dos eventos catastróficos de El Niño entre 500 y 600 d. C.

Cultivaron maíz, pallar, frijol, zapallo, calabaza, camote, maní, chirimoya, lúcuma, pacae, etc. La productividad generó el aumento de la población, pues se calcula que solo el valle del Rímac albergaba a unos 200.000 habitantes.

3.    PESCA

Los limas del litoral fueron dedicados y expertos pescadores y recolectores de crustáceos y moluscos marinos e hicieron de eso su actividad fundamental. Su habilidad les permitía abastecerse diariamente de las especies pejerrey, corvina, cojinova, liza, jurel, chita y otros, pero hasta ahora nadie sabe cómo hacían para conseguir especies que se desplazan en cardúmenes a 100 o 200 m de profundidad como, por ejemplo, el machete, la sardina, la anchoveta y el bonito,

Como también eran grandes buceadores, extraían conchas hasta de 8 m de profundidad, las que servían como objetos decorativos. En todos los edificios públicos ha sido halladas en gran cantidad.

4.    TEXILERIA

Para su textilería – hilado, tejido y confección de vestuario y abrigo–, cultivaban y procesaban el algodón y la combinaban con fibra de camélidos sudamericanos. Sus decoraciones favoritas fueron las mismas del Interlocking cerámico.  

Durante la etapa Maranga los artesanos textiles usaron más colores que sus colegas alfareros: azul, gris, verde, pardo y varios tonos de rojo y avanzaron técnicamente a confeccionar tapices por primera vez en la costa central, brocado (con diseños en relieve que parecen bordados) y el pintado en tela.

También hicieron artesanía plumaria.  Fijaban las plumas pintadas o seleccionadas en diferentes colores (rojo, verde, negro, azul y amarillo), cosiéndolas dentro de un esquema de diseño integrado a un manto al que le otorgaba una belleza extraordinaria. Las plumas eran, principalmente, de aves marinas, de especies de la Amazonía como loros y guacamayos, así como de otras especies de los valles interandinos, obtenidos del intercambio comercial interregional. Los atuendos emplumados eran una exclusividad de altos dignatarios como curacas y su corte y shamanes de culto.

Cestería. Otra actividad artesanal–artística con técnica notablemente desarrollada fue la cestería. El arqueólogo Ernesto Tabío, estableció que la gente de Playa Grande, además de pesquera “fue un pueblo notablemente cestero”, pues en sus excavaciones halló gran cantidad de cestos, con una gran variedad de técnicas de elaboración, motivos de decoración, tamaño y formas.

5.    ECONOMÍA, COMERCIO

Sus actividades económicas de base fueron la pesca y la agricultura y una importante producción alfarera.

Sobre el comercio, hay investigadores que creen que, durante su auge, sus más importantes sitios fueron verdaderos centros comerciales. Además, los limas hacían intenso intercambio con la sierra. Por eso es que en sus sitios arqueológicos todavía se encuentran artefactos y ecofactos de regiones y culturas vecinas, las cuales naturalmente, ejercieron influencias en las manifestaciones artísticas de los limas, como señala Luis Lumbreras“La cultura lima no es una cultura impersonal; para explicarla tiene que recurrirse a sus relaciones con muchas otras culturas de la costa y la sierra, siendo su carácter de una fuerte receptividad.” (De los pueblos, las culturas y artes del antiguo Perú. Lima, 1969).

6.    ORGANIZACIÓN POLÍTICA

Los cementerios y numerosos entierros hallados en el área de influencia de esta cultura nos indican que estaba integrada por comunidades territoriales, las cuales se habrían organizado en núcleos de familias extensas, posiblemente con base en el ayllu, dirigidos por un curaca, con cargo hereditario o por elección.

Sin embargo, el tipo de organización política, su proceso de constitución y renovación, así como el modo de ejercicio del poder y las relaciones políticas internas aún están en proceso de investigación sin resultados corroborados hasta el presente. Solo existen hipótesis sobre las alternativas de la confederación de ayllus, el señorío o jefatura compleja y el estado en formación.  

Por otro lado, la presencia de armas como ofrendas funerarias y la existencia de refugios protegidos por murallas en las partes altas de los cerros sugieren que sus pobladores enfrentaron periodos de serios conflictos.

Más adelante, durante su etapa de mayor apogeo, construyeron los principales centros ceremoniales, de lo cual se deduce, necesariamente, la existencia de un poder político centralizado capaz de movilizar a centenares de personas para los trabajos públicos.

7.    SITIOS PRINCIPALES

7.1.         VALLE DE CHANCAY

7.1.1.    Cerro Trinidad

El poblado costero pesquero y agrícola Cerro Trinidad, fue emplazado en la Bahía Chancay en el centro del abra formado por los cerros Trinidad y Capilla. Su construcción monumental más antigua fue un edificio de adobe y piedra tipo plataforma escalonada de planta rectangular, el cual posiblemente, fue su principal edificio público. A su alrededor y en las faldas de los dos cerros fueron levantadas otros edificios secundarios también tipo plataformas con varios niveles, en cuyas paredes pintaron murales.

Fue ocupado permanentemente desde el Formativo Final (Cultura Manchay) hasta el Intermedio Temprano (Cultura Lima- estilo Playa Grande).  Max Uhle lo excavó en 1904 y halló un friso de adobes odontiformes. Gordon Willey, también lo excavó en 1943. En 1952, Louis Stumer recuperó 48 tumbas con cerámica Lima temprano. En 1974, el arquitecto Santiago Agurto Calvo, encontró un geoglifo rectangular de 6 hectáreas y tres cementerios con una ocupación desde el final del Formativo hasta el Horizonte Tardío o imperio inca. Posteriormente, el arqueólogo Róger Ravines Sánchez localizó en el lugar dos nuevos frisos con diseños geométricos entrelazados pintados sobre muros de adobes.

 

Vestigios de construcciones pre lima y lima, en Cerro
Trinidad, Chancay, con clara invasión de viviendas modernas
que atentan contra su integridad

 En el año 2004, el arqueólogo Juan Paredes Olvera, en su informe:  Investigaciones arqueológicas en Cerro Trinidad, a más de cien años de su presencia en la arqueología peruana, presentó el hallazgo de un edificio con pisos de arcilla, con muros de adobes odontiformes, enlucido y pintado de amarillo ocre, color característico del periodo Intermedio Temprano y que corresponde a la última ocupación masiva pre lima del sitio, vinculada a la cerámica «Blanco sobre Rojo». También ubicó los restos de otro edificio cuadrangular de piedras en la zona sur del sitio, el cual tuvo función cívica comunal por los entierros hallados alrededor y, también, por vestigios de viviendas colindantes.

Identificó dos tipos de entierros, con los cadáveres extendidos o flexionados que comparten los mismos rasgos culturales: i) entierro debajo de grandes vasijas fragmentadas; ii) la tarima de palos o cañas, iii) envoltorio funerario; y iv) un rasgo nuevo: la presencia de ceniza, producto de quema de algunas ofrendas al momento del entierro.

También corroboró que la cerámica recuperada corresponde a los estilos Blanco sobre Rojo e Interlocking, de las ocupaciones pre Lima y Lima.

De todos sus hallazgos, Paredes Olvera concluyó que Cerro Trinidad fue un sitio temprano que tuvo una larga e intensa ocupación desde el período Formativo Final —asociado al estilo cerámico Blanco sobre Rojo—, hasta la llegada del estilo Playa Grande, en el siguiente Intermedio Temprano.

Su posición geográfica de ingreso al valle de Chancay, constituyó un punto de confluencia de patrones culturales de la época con el valle del Chillón, lo que habría posibilitado que alcanzara la más alta densidad arquitectónica en la costa central del Perú, por lo que fue un centro ceremonial de importancia.                   

En marzo de 2005, por resolución directoral nacional N.º 417, Cerro Trinidad fue declarado «Patrimonio Cultural de la Nación».

Sin embargo, sin el menor respeto a esa condición, en octubre de 2016, una extensa área de las faldas de Cerro Trinidad fue invadida con fines de vivienda. El Ministerio de Cultura, con el apoyo de la Policía recuperó el sitio, pero los invasores dañaron muros y otras señales de la intangibilidad. 

En este contexto de destrucción por expansión urbana, el complejo ha sufrido graves daños por el establecimiento de los centros poblados “Juan Velasco Alvarado”, “Alto Miramar” y las obras municipales que realizan las propias autoridades en beneficio de la cada vez mayor población.

7.1.2.    Cerro La Capilla

En 1997, durante trabajos de rescate arqueológico en el puerto de Chancay, en las faldas del cerro Capilla, los rescatadores ubicaron una secuencia ocupacional desde la Cultura Lima hasta la posterior Cultura Chancay. El sitio está en el centro de la Bahía y contiene vestigios de edificios sellados con rellenos de piedras y pigmento rojo. Hay rastros de fogones, huellas de postes y surcos poco profundos, evidencias de una ocupación doméstica con estratos de hasta más de 5 metros de profundidad, con presencia de cerámica Lima vinculada directamente a las estructuras público-ceremoniales, de Cerro Trinidad.

El arqueólogo José Fuentes Sadowski, compiló en 2007 las investigaciones arqueológicas en el valle bajo de Chancay, con verificaciones de campo en Cerro Trinidad, Horcón y Chancayllo, estos últimos correspondientes al Intermedio Tardío. Sobre Cerro Trinidad, dijo que, a pesar de la expansión urbana, es evidente aun la presencia de materiales arqueológicos en el área.

7.2.         VALLE DEL CHILLÓN

7.2.1.    Playa Grande, Santa Rosa

El sitio arqueológico Playa Grande, está también en el litoral, en el distrito de Santa Rosa, de la provincia de Lima Metropolitana. Es un vestigio importante la Cultura Lima en la zona baja del valle del Chillón. Originalmente tuvo siete edificios públicos, cinco de los cuales ya fueron destruidos adrede a manos de constructores de viviendas modernas. Semejante a Cerro Culebra, tuvo su zona de viviendas.

En Playa Grande hubo una gran recuperación de alfarería interlocking y de tumbas complejas con influencias foráneas hasta de la Amazonía y del Ecuador (spondylus). Hay quienes consideran que representa el auge de la Cultura Lima, pero con singulares técnicas arquitectónicas y de entierro.

Los hallazgos de Stumer. En 1952, el arqueólogo Louis Stumer realizó cuatro excavaciones, cuatro años antes de que una constructora privada destruyera cinco edificios del lugar.

En su artículo, Las excavaciones de Louis Stumer en Playa Grande (1952): una aproximación a las prácticas funerarias Lima, Sergio Barraza Lescano, expuso los siguientes hallazgos:

El corte 1 reveló una zona habitacional, con restos de viviendas hechas de caña con enlucido de barro, construidas cada 10 metros. Había también sogas de totora, pedazos de madera, restos textiles, de la flora y la fauna del lugar.

Un hallazgo importante fue una olla grande del estilo Blanco sobre Rojo, tipo depósito, frente a los restos de una casa y a 46 cms. de profundidad, cerca de la cual estaba un rollo de soga de totora y pedazos de cerámica.

En el corte 2 hubo un cuenco incompleto con restos de vegetales y de moluscos, otro cuenco completo, un plato y una olla con asas laterales, así como más restos de vegetales, textiles, de animales y desechos de madera.

El corte 3 permitió reconocer el rito de un «entierro simulado»: una camilla típica de las tumbas lima, sobre la cual estaba un tronco en son del difunto, rodeado por manojos de hierbas, cabellos y fragmentos textiles, similares a los nidos de aves; Stumer las consideró ofrendas. Otros hallazgos fueron vasijas de los estilos Blanco sobre Rojo e Interlocking Clásico y mates decorados,

En el cuarto corte recuperó 12 tumbas, en las cuales encontró los restos óseos de 30 individuos. Stumer hizo, posteriormente, un corte 4A y halló siete tumbas colectivas en una de las cuales estaban los restos de un adulto masculino en posición extendida, el cual llevaba sobre cada hombro pequeños monos rellenados con cabello humano.

Singular tradición fúnebre. Stumer dedujo estas tumbas correspondían a pequeños grupos familiares.  Eran fosas rectangulares. La mayoría de los restos estaban en posición horizontal, extendidos ventralmente sobre camillas de maderos de pájaro bobo, con orientación norte–sur, característica funeraria lima. Tenían hasta tres envolturas de telas de algodón, en algunos casos con tejidos de lana decorados con motivos Interlocking, quizá como signo de status.

Stumer detectó una relación amo–sirviente en las tumbas 4 y 8. En la primera, de 4 adultos, 2 fueron identificados como sirvientes; en la 8, uno de los 2 adultos, también fue catalogado así por Stumer: "(...) en las dos tumbas de adultos más ricas, cuerpos desnudos o pobremente vestidos fueron hallados en posturas que sugieren que esclavos o sirvientes fueron enterrados vivos con sus amos o dueñas"

De modo general, en Playa Grande, el difunto era enfardado boca arriba y atado con soguillas de totora a la camilla. En la fosa, el cuerpo quedaba boca abajo con la camilla sobre su espalda. Luego colocaban una estaca de madera que marcaba cada uno de los entierros, cerca de la cabeza del personaje más importante de cada tumba. Las estacas medían entre 30 y 46 cms. de largo.

Cerámica. La mayor parte de la alfarería recuperada de Playa Grande son tazones de color negro, algunos decorados con círculos rojos y blancos sobre fondo oscuro. Otros son llanos con forma de campana globular. Thomas Patterson determinó que corresponden a la fase Lima 6.

El 66% del total de vasijas recuperadas había sido restaurado, práctica que parece haber sido muy frecuente en Playa Grande. Al respecto, el extinto arqueólogo cubano de larga trayectoria en el Perú, Ernesto Tabío Palma, anotó sobre esta vocación restauradora: "Si bien es verdad que esa técnica reparatoria era conocida y practicada por gentes de diversas culturas prehistóricas del Perú, también no es menos cierto que en la cerámica Nazca es donde con más frecuencia se puede apreciar la reparación de los ceramios; quizá por el alto aprecio que esas gentes le tenían a sus finas y polícromas vasijas. En el caso de Playa Grande la frecuencia con que aparecen las señales de reparación de ceramios solo le cede el paso a la de Nazca. La reparación de las vasijas de cerámica en Playa Grande se hacía aparentemente en la siguiente forma: a las piezas que se iban a unir se les hacía una serie de pequeños orificios por medio de un taladro (instrumento de punta cónica -¿de madera?- que se impregnaría de algún polvo abrasivo); después de hecho esto se fijaban los pedazos unos a otros por medio de pititas o cordelitos de fibras vegetales (y en algunos casos con cuerdecitas de pelo humano) que se iban pasando por los orificios que se habían taladrado previamente. Algunas veces para fortalecer la unión de los pedazos se le untaba a los bordes una especie de betún o resina negruzca".

Las botellas escultóricas recuperadas serían de las fases 5 ó 6 de la secuencia Patterson; una botella antropomorfa hallada en la Tumba 9 fue considerada por Stumer como un antecedente del estilo nievería. Una botella zoomorfa de la Tumba No. 4, es una silbadora.

En la tumba 5 Stumer halló 11 miniaturas de cerámica cruda y rústica en una bolsa de algodón colocada cerca de los restos de un adulto y de un infante, las cuales eran hechas con apuro para acompañar al difunto.

Plumas de aves amazónicas exóticas. En 10 de las 12 fosas funerarias había plumas o restos óseos de loros y guacamayos, una costumbre que data de la Cultura Paracas. Sobre las plumas, Stumer escribió: "Los adultos frecuentemente tenían guacamayos de colores brillantes cerca de sus cabezas, mientras los niños tenían aves más pequeñas envueltas cerca de sus cuerpos. (…) En un entierro un exótico guacamayo azul y anaranjado descansaba en un hoyo poco profundo cerca de la cabeza de un adulto, sus alas encerraban alrededor de seis vasijas miniaturas de arcilla cruda de varias formas.,. El curioso aspecto ornitotrópico de Playa Grande podría aguardar la excavación de otros sitios Interlocking para determinar si esto es algo típico de la cultura o es un símbolo tribal o parte de un rito religioso".

En 1955, Ernesto Tabío también recuperó en el sitio ataditos de plumas de loro y restos de un poncho hecho con plumas de loro y guacamayo, de colores rojo, verde, blanco, negro, azul y amarillo. Y, debido a que, en Maranga, en la Huaca 15, Kroeber halló los restos de un loro de plumaje verde, se deduce que estas aves y sus plumas eran consideradas bienes suntuarios exclusivos de los jefes.  

Otros artefactos y productos recuperados en Playa Grande, son: herramientas de pesca, paradójicamente, en poca cantidad; herramientas de textilería como husos y torteros de cuarzo rosado y alabastro; canastas de juncos, mates; maíz envuelto en tela de algodón en forma tubular, en mazorcas y en granos; piedras semipreciosas y raras; collares que combinan cuarzo rosado, turquesa, lapislázuli y jadeíta; ornamentos de concha de Spondylus, peines de madera.  De este último conjunto de ornamentos, deriva la idea de la “elegancia” de los habitantes de Playa Grande.

Cabezas escalpes. En el nivel superior de las tumbas 5 y 8, Stumer encontró dos canastas cada una revestida con la piel del rostro y el cuero cabelludo de dos individuos, cosidas a las cestas y con las narices reforzadas con tabiques de madera o hueso. No determinó su uso y creyó que eran máscaras funerarias o cabezas– trofeo.

Antes, en 1925, en sus excavaciones en Maranga, Jijón y Caamaño ya había encontrado dos artefactos de este tipo rellenadas con paja en una tumba colectiva contemporánea al estilo nievería. Posterior al hallazgo de Stumber,  en 1992, Juan Paredes halló otras cuatro cabezas similares en la Huaca 21 o "Middendorf' de Maranga y dedujo que eran producto de decapitaciones rituales entre los limas, similares a las de la tradición nasca de las cabezas–trofeo.

Este tipo de vestigios también fueron hallados en el cementerio de Tablada de Lurín, donde, de cinco entierros del Intermedio Temprano, se recuperaron restos de 6 individuos decapitados; también fueron recuperados en Cajamarquilla, Cerro Trinidad y Huaca San Marcos. En este último sitio, en 1925, Kroeber halló los restos de un individuo principal enterrado en posición extendida dorsal en una camilla de cañas, sobre el cual estaba otro esqueleto sin cabeza y sin brazos. Junto al individuo principal se halló una botella cerámica en la que esta dibujada una persona sujetando una cabeza humana

 

 

El enigmático poste de Playa Grande – Santa Rosa, aún no estudiado.

 El “Poste Sagrado”. Este es un testimonio importante y misterioso: el «Poste Sagrado de Playa Grande», o «el Obelisco de Playa Grade», según Guillermo Lumbreras, un tótem de madera recuperado del lugar, que remite necesariamente al ídolo de la divinidad Pachacámac, esculpido en un tronco. Es una estela de una especie arbórea aún no precisada que data, aproximadamente, del año 450 d.C., pesa 96.5 kg, y está tallada en sus cuatro lados con figuras de seres mitológicos.

Fue encontrado en 1956 durante la destrucción de los vestigios del edificio público “Playa Grande”, el cual, ahora ya no existe. La maquinaria pesada de los inversionistas privados, lo extrajo del subsuelo cuando nivelaba la zona arrasando todas las construcciones prehistóricas.

El tótem fue salvado de la destrucción por Marino Gonzales, quien describió y evaluó el hallazgo para el Patronato Nacional de Arqueología. Víctor Falcón sospecha que la reliquia pertenecía a uno de los cinco edificios destruidos por completo.

La estela es un paralelepípedo. Sus tallados estaban afectados por oquedades debido a la descomposición de algunas zonas. Sus figuras fueron hechas con incisiones que fueron rellenadas con una resina vegetal aún no analizada, a la cual fueron adheridas pequeñas conchas que aún están en el madero.

Los dibujos son lineales con rectas y diagonales, zig–zag, cuadrados, rombos y formas angulares de base ancha que se angostan para terminar en dos puntas. No hay curvas ni círculos ni formas orgánicas, solo geometrismo de rectas y ángulos. Las formas zig zag solo están en las caras laterales más anchas. En éstas también está la forma de base ancha que se angosta para terminar en dos puntas.

Claramente es diseño del estilo «interlocking», presente en todos los soportes de la Cultura Lima. El personaje principal de esta iconografía es el “dios alado y bifronte” cuyas formas estilísticas aparecen en el poste, en las formas romboides de los ojos y en las partes laterales de la divinidad. Nadie ha hecho aún un análisis comparativo entre este ídolo y el de Pachacámac, a pesar de que se advierten de sus descripciones varias semejanzas cruciales.

El ídolo de Playa Grande, está actualmente en el almacén del Museo Nacional de Arqueología y Antropología, olvidado.  Para más desgracia, Playa Grande ha sufrido el impacto de la expansión urbana en el actual Balneario de Santa Rosa, dificultando la conservación de las pocas estructuras que quedan de los limas.

Los hallazgos apurados de Víctor Falcón. En diciembre de 1999, el arqueólogo Víctor Falcón fue autorizado a explorar Playa Grande por el Museo Arqueológico y Antropológico de Lima, cuando ya la urbanización del balneario -Santa Rosa avanzaba indetenible. Unos obreros que construían una cisterna subterránea en una de las residencias, les avisaron que revisaran un hundimiento en el fondo.

Descubrimiento de la tumba de un niño durante
La excavación de una cisterna en el Balneario de
Santa Rosa (Foto: Víctor Falcón)

Actuando lo más rápido que pudieron descubrieron una tumba de la que, primero recuperaron una cesta de fibra vegetal cubierta por una tela de algodón, al lado del cual había un cántaro globular de cuello recto, restos de anchovetas, un fragmento de red, una piedra verde y un gran fragmento de una vasija con adornos interlocking. Al lado de todo esto su segundo hallazgo fue un fardo funerario que contenía los huesos de un infante como de 3 años de edad, en posición decúbito ventral, colocado sobre una camilla de maderos.

Por falta de tiempo no pudieron abrir una segunda tumba de al lado y, al día siguiente, comprobaron que probablemente los obreros que les habían observado en la víspera, la habían saqueado apoderándose de lo más valioso. Solo pudieron recuperar huesos de un infante de año y medio de edad, un cántaro en miniatura y una ocarina. No pudieron hacer más. Después, dataron que los restos pudieran corresponder al lapso entre el año 600 y 780 de la Cultura Lima.




7.2.2.    Cerro Culebras

Es uno de los 46 sitios arqueológicos registrados en la Provincia Constitucional del Callao. Está en la margen derecha de la desembocadura del rio Chillón al Océano Pacífico, aproximadamente desde el 300 d.C., como típico asentamiento lima de litoral con arquitectura, cerámica, textilería, cerámica e iconografía impregnada por recursos marinos y la serpiente.

Según Stumer, Cerro Culebras fue construido y ocupado durante 2 momentos diferentes definidos por los estilos cerámicos Playa Grande y Maranga, durante el Intermedio Temprano.

 

Cerámica naranja de Cerro Culebras

Sectores. Tiene 3 sectores bien definidos: i) Edificio principal, ii) Viviendas del lado oeste y ii) Viviendas del lado este). La zona arqueológica abarca 35 hectáreas, aproximadamente. Tiene tres tipos de edificaciones: edificio de uso público, construcciones secundarias no para vivienda y viviendas. Por esto, algunos arqueólogos consideran que fue un centro administrativo y ceremonial rodeado de una población aldeana pre urbana.

Edificio Principal. Es de plataformas superpuestas de planta trapezoidal, de 65 metros de largo en el eje este–oeste y de 40 metros de ancho en el eje norte–sur. Toda la edificación tiene como base el adobe tipo "tapial" o "adobón" y piezas menores   de forma cúbica para las demás estructuras.

En el lado oeste y norte tiene otra plataforma adosada con recintos interiores y protegida por muros de tapiales de 250 metros de largo en el eje este–oeste y de 125 y 60 metros de ancho en el eje norte–sur, lo que da la forma trapezoidal.

En el lado sur hay una escalera de tapial que da acceso a la parte superior del edificio y se asocia con un corredor en "S".

 

                                        Vista aérea del edificio principal de Cerro Culebras, en el Callao.

 Sector de viviendas del lado oeste. Abarca 3 quebradas próximas al edificio, donde han sido encontradas ceniza y basurales con material vegetal, moluscos y fragmentos de cerámica y construcciones de terrazas menores con muros de contención de piedra no canteada y también con muros de tapia y quincha con pinturas similares a las del edificio principal.

Sector de viviendas del lado este. Está dividido en dos subsectores llamados Quebrada Cuatro y Pampa de los Perros. Allí hay una edificación menor con planta en "L".

Fases Constructivas. Los investigadores han definido, por lo menos, tres: i) Estructura de Adobitos; es la más antigua, enlucida con barro fino, ii) Remodelación con nuevas estructuras en tapia y pisos. Las estructuras de adobitos fueron tapadas con tierra arcillosa y basura orgánica y, iii) Ultima remodelación durante la cual dieron forma trapezoidal al asentamiento.

Stumer excavó el lugar casi paralelamente a Playa Grande, de 1952 a 1953. En el edificio principal encontró el mural polícromo de 28 metros de largo con diseños geométricos del estilo Interlocking, emblema de la Cultura Lima. El mural tiene 6 paneles separados por temas, como un conjunto de peces y serpientes entrelazados según el estilo cerámico playa grande. Los dibujos están encerrados con gruesas líneas oscuras las áreas de color. Los más usados fueron: ocre, sepia, naranja, rojo, blanco y negro. Esta pintura correspondería a la segunda etapa constructiva. Stumer asignó el sitio a la Cultura Lima como uno de sus principales centros.

En su excavación, Tomas Patterson recuperó alfarería que asigno a la fase 5 de su secuencia cerámica para Lima (300 d.C.). También halló vestigios de viviendas de cañas y cerámica de las fases 4 y 5 lima. Cree que el edificio principal fue construido al final de la fase 6 y fue abandonado durante la fase 8 de la Cultura Lima. Según Frederic Engel, el edificio principal tuvo de 7 a 9 remodelaciones y lo ubicó temporalmente entre los años 300 y 400 d.C.

Tradición funeraria. Los rasgos más característicos del patrón funerario de Cerro Culebras, son: i) Fosa simple excavada en el terreno, ii) posición del difundo decúbito ventral extendida, con el cuerpo envuelto en mortajas o paños, ii) Una litera a manera de camilla de palos y/o cañas sobre la que reposa el cuerpo, iii) Orientación hacia el sur, con las ofrendas alrededor de la cabeza.

El arqueólogo Víctor Falcón y su equipo recuperaron varias tumbas del sitio como parte de un proyecto de arqueología de rescate, después de que maquinaria pesada que nivelaba el lugar casi destruye los vestigios.

En la tumba 12, de la fase Lima 7, los restos fueron hallados amortajados en posición decúbito ventral extendida con la cabeza orientada al sur-oeste, atados con soguillas de junco a una camilla de palos. El difunto estaba acompañado por tres miniaturas de cerámica, dos cuencos pequeños de base convexa y un cantarito mamiforme, todos alrededor de la cabeza. Una figurina antropomorfa estaba colocada sobre el hombro derecho.

 

Parte de red de algodón para pesca y sus respectivos
flotadores, hallados en Cerro Culebras

Textilería. El arqueólogo Juan Mogrovejo halló una muestra textil singular de algodón en el sector Quebrada III (Oeste) y la consideró parte de un rito doméstico del tipo "pagapu" pues la pieza está asociada con una piedra muy lustrosa, una soguilla y restos de tusas carbonizadas. A la piedra la consideró un amuleto o “conopa”, de la buena fortuna. El textil tiene un motivo decorativo de peces entrelazados en Z, en color pardo natural; las tramas son de fibra de camélido hilados en S y Z. Es del tipo tapiz entrelazado con tramas excéntricas.

7.2.3.    Media Luna

Este sitio está en el distrito de Ventanilla, en la provincia Constitucional del Callao, cerca de la carretera Néstor Gambetta y de plantas industriales, a espaldas del sitio arqueológico Castillo El Palmo. Es parte de los asentamientos lima en la margen norte del valle del Chillón. Tiene 5 plataformas trapezoidales con sus frontis hacia el mar. Fue excavado en 1982 por Quilter.

Para su construcción nivelaron ligeramente el terreno y usaron piedras canteadas pequeñas para sus muros de retención, pero en el relleno recuperaron adobes hemisféricos u ovoides. Quilter recuperó cerámica de las fases lima 4 y 5 y calculó que fue construido por quienes se asentaron después en el sitio «Castillo del Palmo», ubicado a unos 400 metros al noroeste.

7.2.4.    Copacabana

Este grupo de edificaciones monumentales se halla al norte de Puente Piedra. Fue un sitio que tuvo en derredor unas 2 400 hectáreas de suelos cultivables. También tuvo acceso directo al litoral por un corredor natural que conducía a Ancón, a unos 14 kilómetros al noreste.

En la década de los sesenta, Patterson identificó los restos de seis edificios hechos con adobitos y tapiales de, posiblemente, las fases finales Lima y del Horizonte Temprano, situados al sur de los cerros “Campana” y “Lomas de Carabayllo”, así como vestigios de viviendas y el nivelado de cerros aledaños para casas. También hallaron materiales de épocas posteriores y hasta de incanato.  

Los edificios fueron afectados en parte por cultivos y el crecimiento de Puente Piedra en el siglo XX, con pérdida de sus formas originales y sus  plazas.

7.2.5.    La Uva

Está a unos 7 kilómetros al sur de Copacabana sobre la misma terraza aluvial de la margen norte del río Chillón. A pesar de estar más arruinado que Copacabana, a mediados de la década de los 80 fueron ubicados ocho edificios de distintos tamaños, de los 13 que Patterson contabilizó a comienzos de la década del 60.

7.2.6.    Otros sitios

Entre estos se cuentan, el Complejo Santa Rosa, destruido en la década de 1980 y Estaba a unos 5 kilómetros del Chillón y del litoral; el Complejo Huarangal, a 26 kilómetros del litoral y en una zona en donde el valle presenta 1,5 kilómetros de ancho, sobre la terraza aluvial al norte del río con restos de seis edificaciones de no más 3 metros de alto, hechas con piedras canteadas; el Complejo Algodonales, a unos 6 kilómetros río arriba del anterior, a 31 kilómetros del litoral y a 500 metros sobre el nivel del mar, sobre la terraza aluvial para uso agrícola, con 6 edificaciones pequeñas vinculadas a un patio delimitado con piedras; el sitio, Castillo del Palmo, el cual se halla a unos 300 metros al noreste de Media Luna, con ocho edificaciones tipo plataformas muy destruidas por el huaqueo y es contemporáneo con Media Luna y Cerro Culebra; finalmente, el  Complejo Cocayalta, ubicado a 700 metros sobre el nivel del mar y a 46 kilómetros del litoral, con un grupo de 12 edificaciones medianas relacionados con suelos agrícolas del valle y la quebrada Socos y posible contacto con la zona media del valle de Chancay. Además, han sido identificados 19 aldeas domésticas en el valle bajo – litoral, y al inicio de la zona media, hasta una altura de 1 600 sobre el nivel del mar.

Sigue en la Parte tres.

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