viernes, 13 de marzo de 2026

CULTURA CAJAMARCA
Intermedio Temprano o
de los Desarrollos Regionales
100 a.C. al 700 d.C.

 

1.    ORIGEN

La Cultura Cajamarca surgió aproximadamente a partir del año 100 a.C., al inicio del Periodo Intermedio Temprano o De los Desarrollos Regionales, resultante del prolongado fin del poderío, dominio o influencia de la teocracia pan andina Chavín, proceso que repercutió intensamente en la mayor parte de los Andes Centrales.

Las sociedades de la costa y la sierra norte experimentaron una fuerte desorganización y falta de rumbo en sus vidas, pero, poco a poco, fueron asumiendo la nueva situación en función de sus propias idiosincrasias y sus costumbres materiales e ideológicas locales, sobre cuya base empezaron a construir sus nuevas culturas.

Algunos investigadores fechan el inicio de la Cultura Cajamarca el año 200 d.C., en paralelo con el surgimiento o desarrollo de la Cultura Mochica en la costa norte, de la Cultura Recuay, en la sierra, de la Cultura Lima, en la costa central, de la Nasca, en la costa central sur y de la Cultura Huarpa, en la sierra sur ayacuchana  

Fue en ese tiempo en que los Cajamarca alcanzaron un nivel artesanal de estilo propio, de características peculiares, en cerámica, textilería y metalurgia, progreso tecnológico y artístico que ha permitió identificarlos plenamente.

Su declinación ha sido registrada entre los años 700 y 800 d.C.

Gráfico 1

 

PRINCIPALES CULTURAS DEL

PERIODO DE DESARROLOS REGIONALES


Culturas

Cronología

Ubicación

HUARPA

200 a.C.

450 d.C.

Sierra sur

RECUAY

200 a.C.

700 d.C.

Sierra norte

CAJAMARCA

100 a.C.

750 d.C.

Sierra norte

NASCA

100 d.C.

600 d.C.

Costa central sur

LIMA

100 d.C.

650 d.C.

Costa central

MOCHICA

150 d.C.

700 d.C.

Costa norte

HUMACHUCO

400 d.C.

1000 d.C.

Sierra norte

                   Elaboración propia

 Se debe anotar que, a pesar del avance que lograron en cerámica con su manufactura de caolín y su bello decorado, principal marcador común de su identidad, en cuanto a su complejidad social, los cajamarquinos no avanzaron más allá de constituir poblaciones agrupadas en «pachacas» o «ayllus» que alcanzaron a conformar solo curacazgos zonales capaces de construir canales de irrigación, edificaciones públicas aglutinantes medianas. Esos edificios sirvieron de escenarios de actividades de coordinación de trabajos comunes para la producción agrícola, de ceremonias de culto a sus deidades y sus antepasados y, sobre todo, de fiestas masivas de su calendario agrícola y cosmogónico. También construyeron tumbas singulares como las «chullpas» circulares y cuadradas y las «ventanillas» en acantilados.

Pero, en sus verdes valles, desde muy temprano, los asentamientos de la región fueron blanco de sucesivas invasiones y dominios que soportaron, aparentemente, sin mucho padecimiento. Tenemos así la intrusión de los costeños cupisnique contra Kuntur Wasi, los que arribaron por el valle de Jequetepeque; el dominio Chavín, desde la sierra oriental de Ancash; el dominio del imperio wari, la invasión y ocupación por el imperio del Tahuantinsuyo y finalmente la invasión y ocupación por los españoles. A pesar de eso, los cajamarcas dejaron un legado apreciable de su cultura material e ideológica cuyo estudio está todavía en progreso.  

 

2.    TERRITORIO

En su apogeo, ocupó la cuenca alta de los valles de los ríos Chancay, Lambayeque, Chayama, y Chotano; las cuencas alta y media de los valles de Jequetepeque y Chicama y las cuencas de los valles de Cajamarca y Crisnejas. Por el norte, no avanzó hacia lo que hoy es el departamento de Amazonas y por el sur llegó hasta las serranías de La Libertad y el norte de Ancash.

Su centro fue el valle de Cajamarca: las actuales provincias cajamarquinas de Cutervo, Chota, Santa Cruz, Hualgayoc, San Miguel, Celendín, Contumazá, San Pablo, San Marcos, Cajabamba y Cajamarca. De lo que hoy es La Libertad dominaron Huamachuco y Otuzco en el departamento.

Durante este período, construyeron aldeas y fortalezas en lo alto de cerros, en plan defensivo, lo que sugiere que enfrentaron una época de grandes conflictos, probablemente como consecuencia de la desorganización pos Chavín y las luchas entre curacazgos por tierras de cultivo pastizales y fuentes de agua.

 

3.    INVESTIGACIÓN

En la década de los treinta,  Julio C. Tello hizo un estudio somero de las expresiones de esta cultura y la denominó Marañón, cuando otros estudiosos la llamaban Huamachuco

En 1948, Rafael Larco Hoyle identificó y definió la Cultura Cajamarca con base en un estudio de su cerámica que publicó en 1948.

En ese mismo tiempo, los arqueólogos franco-suizos Henry y Paule Reichlen presentaron una secuencia general del desarrollo de la Sociedad Cajamarca compuesta por cinco fases, desde la decadencia de la Cultura Chavín hasta la época incaica. 

Al final de la década de los setenta, El jefe de la Expedición Científica Japonesa a la América Nuclear, Kazuo Terada, publicó los resultados de sus trabajos, en los que establecieron nuevas fases arqueológicas iniciales:  Huacaloma, del 1 500 al 550 a.C.; Pacopampa, del 1 200 al 500 a.C.; Kuntur Wasi, del 950 al 50 a.C., y Layzon, del 550 al 50 a.C.

Pero, en líneas generales concuerdan con los criterios de los Reichlen.

4.    CRONOLOGÍA

En concreto, los investigadores asumen que Cjamarca tuvo plena vigencia entre los años 100 a.C. y 850 d.C. El siguiente gráfico muestra, comparativamente, las dos cronologías.

Gráfico 2

PERIODICIDAD COMPARADA DE LA CULTURA CAJAMARCA

 

PERIODICIDAD DE HENRY Y

PAULE REICHLEN

 

PERIODICIDAD MISIÓN JAPONESA

MATSUMOTO Y KAZUO TERADA

Huacaloma Temprano, 1500 a 1000 a.C. Pre-Chavín.

Huacaloma Tardío, 1000 a 550 a.C. Contemporáneo a Chavín.

Torrecitas Chavín - 500 a 100 a.C.

Layzón Temprano, 550 a 250 a.C.

Cajamarca I o inicial, 100 a.C. a 100 d.C.

Layzón tardío, 250-50 a.C.

Cajamarca II o temprano, 100 a 500 d.C.

Siguen:

Cajamarca I

Cajamarca II

Cajamarca III, y

 

Cajamarca IV

Cajamarca V

Cajamarca III o medio, 500 a 850 d.C.

Cajamarca IV o tardío, 850 a 1450 d.C.

Cajamarca V final, 1470 a 1532 d.C.

Lo resaltado corresponde a la Cultura Cajamarca

Lo resaltado son periodos tempranos agregados

Elaboración propia

 

5.    ANTECEDENTES CULTURALES

Las más recientes investigaciones señalan a cuatro sociedades organizadas correspondientes al Periodo Formativo u Horizonte Temprano como los principales antecedentes de la Cultura Cajamarca, durante el Horizonte Temprano o Periodo Formativo.

En función de su mayor a menor antigüedad, esas sociedades son: Huacaloma, Pacopampa, Kuntur Wasi y Layzón. (Gráfico 3)

De ellas, solo Pacopampa pudo alcanzar la condición de cultura aparte, bajo la influencia de sus pares contemporáneas, las culturas Cupisnique, de la costa y la Chavín, de la Sierra, hacia el sur.

 

5.1.         LA SOCIEDAD HUACALOMA

Es el antecedente social más antiguo de la Cultura Cajamarca. Huacaloma fue una comunidad de aldeas o de ayllus, tal vez organizado como un curacazgo. Su núcleo fue el centro ceremonial de Huacaloma, cuyos vestigios ahora están en el radio urbano de la ciudad de Cajamarca, en el valle del río Crisnejas.

El centro ceremonial fue construido como una plataforma rectangular. El yacimiento Huacaloma es considerado uno de los sitios arqueológicos más importantes de Cajamarca.

Data de hace unos 3,500 años adp. (1 500 a.C.) y corresponde al formativo Inferior

Gráfico 3

Antecedentes culturales de la Cultura Cajamarca

Desde el Periodo Formativo

Cronología a.C.

1500

1400

1300

1200

1100

1000

900

800

700

600

500

400

300

200

100

50

HUACALOMA

 

 

 

 

 

 

PACOPAMPA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

KUNTUR WASI

 

 

 

 

 

 

 

LAYZON

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Elaboración propia

Por su actual ubicación dentro del casco urbano de Ciudad Cajamarca, a 3 kms. de la Plaza de Armas, está en grave peligro de destrucción. 

En el edificio los pobladores de los villorrios rendían culto al fuego en recintos equipados con fogones, similares a los de La Galgada y Kotosh, pero más simples, dentro de la tradición religiosa Kotosh. 

Una misión científica japonesa realizó cinco campañas de investigación del lugar entre los años de 1979, 1982, 1985, 1988 y 1989.

El asentamiento tuvo dos fases de desarrollo:

Huacaloma Temprano - 3 500 al 3 000 adp. (1 500 al 1 000 a.C.)

Huacaloma Tardío -3 000 al 2 550 adp. (1 000 al 550 a.C.)

 

Foto a. Vestigios del edificio público Huacaloma

 

5.2.         LA CULTURA PACOPAMPA - CHOTA

3,200 – 2,500 adp. - 1 200 al 500 a.C.

Pacopampa cultura, habría sido un gran curacazgo que controló un importante número de pachacas o ayllus de las zonas central de lo que hoy es el departamento de Cajamarca, territorio que comprendía las actuales provincias de Chota, Cutervo, Hualgayoc y Celendín, limítrofes con la Alta Amazonia.

La población del territorio estuvo fuertemente vinculada por relaciones filiales, religión, idioma, costumbres, arte, tradiciones arquitectónicas y constructivas, el mismo estilo de alfarería y orfebrería y la delimitación de un territorio, es decir, una sociedad compleja.   

Su núcleo fue el edificio público monumental, también llamado Pacopampa, hecho con piedra cortada y pulida que data del año 3 200 adp. (1 200 a.C.)  y fue ocupado hasta el 2 500 adp. (500 a.C.), unos 700 años durante el Período Formativo Medio.

 

Foto b. Edificio Público de Pacopampa, Chota, Cajamarca.


 
Foto c. Tumba de la Dama de Pacopampa

El edificio público fue el probable escenario de actividades político–administrativas, de rituales de religiosos y de festividades locales colectivas que congregaban a los pobladores dedicados a la agricultura, el pastoreo y la artesanía, bajo el mando y la influencia de los jerarcas que residían permanentemente en el complejo. El curaca se rodeaba de una corte de “sacerdotes”, “brujos”, “hechiceros” o “astrólogos” y, de un núcleo militar consistente con capacidad de convocar a más soldados.  

Esta sociedad recibió intensa influencia de la Cultura Cupisnique y de Huaca Prieta, de la costa y de la Cultura Chavín, de la sierra.

El complejo arquitectónico Pacopampa, está considerado como uno de los centros ceremoniales monumentales más grandes de la sierra norte. En sus alrededores se han identificado, por lo menos, una docena de asentamientos contemporáneos con sus respectivos edificios ceremoniales, de los cuales se han estudiado, dos: La Capilla y El Mirador, ubicados a un kilómetro al este. A 3 km al sureste, ha sido parcialmente excavado el centro ceremonial Pandanche.

Ubicación

El complejo arquitectónico Pacopampa está ubicado en el distrito de Querocoto, provincia de Chota, departamento de Cajamarca, a 2 140 m.s.n.m.

Hallazgos

La dama de Pacopampa

En 2009, Daniel Morales, Yuji Seki y su equipo del Proyecto Arqueológico Pacopampa, dieron a conocer el descubrimiento de la tumba de una mujer, presumiblemente una dignataria de gran poder en la zona, quien vivió, aproximadamente en el año 2 900 adp. (900 a.C.) Su tumba, con forma de bota, es muy profunda y había estado todo ese tiempo libre de saqueadores.

Los investigadores la consideran la mujer de estatura alta en su tiempo, ya que otros restos de antiguas mujeres cajamarquinas arrojan estaturas de promedio de 1.45 m. Lo que no está claro por falta de documentación es qué tipo de función desempeñó la “Dama de Pacopampa”, si fue de carácter político o religioso, o ambos.

Otros sacerdotes 

En el año 2012, el Proyecto Pacopampa dio a conocer también el hallazgo de cinco tumbas de más de 2 900 adp. (900 a.C.) años de antigüedad, una de las cuales contenía los restos de un personaje de la elite de Pacopampa.

En septiembre de 2015, también fue hallada otra tumba que albergaba los restos de dos personajes de alta jerarquía a quienes consideran como sacerdotes del culto a la serpiente y el jaguar. Los restos datan de hace 2 700 años adp. (700 a.C.)

Uno fue un varón que tenía a su lado una botella de cerámica con asa estribo, de color negro, elaborada en forma de serpiente con cabeza de jaguar, fino ejemplar que no tiene parangón en la cerámica prehispánica. Su cráneo estaba untado con cinabrio (rojo), hematita (marrón oscuro), magnetita (negro brillante), malaquita (verde) y calcita (blanco).

El otro resto, corresponde a una mujer, presumiblemente una guardiana en el más allá. Tenía un enorme collar de 25 cuentas de oro, las cuales tienen la forma del número 8 y están muy hábilmente hilvanadas. El artesano intentó imitar los movimientos de una serpiente.

Último hallazgo agosto de 2022: el más antiguo sacerdote

En el sitio La Capilla, el equipo de Morales y Seki, desenterró a mediados de agosto, los restos de un probable dignatario de culto (La República, 30 – 8 – 2022).

Se trataría de los restos de un joven sacerdote de entre 25 y 30 años con su ajuar mortuorio compuesto por joyas y otras ofrendas vinculadas al shamanismo.  

El menaje fúnebre contenía collares de grandes y pequeñas cuentas de conchas marinas (blanca) y de malaquita (verdes), orejeras de piedra semipreciosa, así como trompetas hechas de grandes conchas marinas, provenientes de las costas de Tumbes y Guayaquil, decoradas con finas líneas. El hallazgo de estos bienes de “alto costo”, procedentes del norte de Sur América, indica un amplio sistema de intercambio comercial y cultural.

También recuperaron nueve instrumentos musicales de viento, conocidos como pututos, por lo cual el personaje ha sido bautizado como “El sacerdote de los pututos”   

Tentativamente, los investigadores estiman que el entierro tiene una antigüedad de unos 3,000 años, lo que convierte al fósil humano en el más antiguo de esta comarca, correspondiente al Periodo Formativo, etapa media, ya que los de “La Dama de Pacopampa” y de varios sacerdotes, hallados en el edificio principal de Pacopampa, datan de centurias posteriores.

 

5.3.         LA SOCIEDAD KUNTUR WASI - 950 al 50 a.C.

Es un sitio arqueológico que data del Formativo Inferior. Se encuentra en el centro poblado del mismo nombre, en la provincia de San Pablo, en el departamento de Cajamarca. «Kuntur Wasi» significa, en quechua, "casa del cóndor".

Según el arqueólogo japonés, Yoshio Onuki, estudioso principal de este sitio, Kuntur Wasi es anterior a Chavín, pero en su evolución recibió gran influencia directa de la Cultura Cupisnique, especialmente en la orfebrería y la cerámica, así como de la Cultura Chavín.

Kuntur Wasi pasó por los siguientes periodos:

Fase Ídolo, 950-800 a.C.: construyeron su centro ceremonial con pisos enlucidos con cal de color blanco y se relacionaron con Huacaloma y Pacopampa.

Fase Kuntur, 800-550 a.C. Desde el año 760 ± 80 a.C. el lugar fue invadido y ocupado por la fuerza por los Cupisnique costeños, situación que duró unos 300 años hasta el 460 ± 50 a.C., según fechado por radiocarbono obtenido por el arqueólogo japonés Onuki.

Los cupisnique cubrieron en su integridad el centro ceremonial construyeron un nuevo complejo ceremonial en forma de U.

Coincidentemente, en la sierra cajamarquina florecían otros pueblos como Huacaloma, La Conga – Cerro Blanco, Pandanche, Pacopampa – Pacopampa y, por supuesto, Kuntur Wasi en su etapa original, llamada ídolo.

Fase Copa -550-250 a.C.: Bajo la influencia Chavín los de Kuntur Wasi modificaron el complejo arquitectónico ceremonial.  En la parte suroeste de la Plataforma Principal construyeron otro conjunto arquitectónico cuya orientación de muros difería respecto de la anterior. La Plaza Central y la Plaza Noreste, fueron cubiertas.

Fase Sotera - 250-50 a.C.: existe una relación con la Fase Layzón del valle de Cajamarca. Corresponde a la decadencia de Kuntur Wasi: el centro ceremonia perdió su vigencia sin que se sepa aún por qué.

 

Foto d. Monolito en edificio Público Kuntur Wasi

Descripción

Kuntur Wasi está construido en la cumbre de una colina conocida como La Copa, se compone de plataformas escalonadas, conjunto de cuartos cuadrangulares, plaza cuadrangular hundida con cuatro escaleras decoradas con monolitos en su último peldaño y estructuras funerarias.

Hallazgos: Durante las excavaciones fueron halladas:

·         Cuatro tumbas en la primera plataforma principal, botellas con estribo, compoteras y cántaros de cerámica relacionada con Cupisnique, así como piezas de orfebrería que llevan elementos decorativos relacionadas con Chongoyape.

·         En la tumba 1, los restos de un sacerdote, en cuclillas sobre un piso de cinabrio, con una corona de oro laminar adornada con filas de siete caras colgantes, conocida como "la corona de las catorce caras".



Foto e. Corona de las catorce caras


·         En la tumba 2, los restos de un hombre joven con orejeras con discos de oro y cuentas líticas.

·         La tumba 3 contenía una corona de oro, dos pectorales rectangulares todos decorados con motivos repujados de jaguar, un pectoral en forma de H y un pectoral con un motivo mitológico.

·         En la tumba 4 Los restos de una anciana acompañada con 7000 cuentas de piedra y concha y 21 láminas de oro y plata en forma de ave.

 

5.4.         EL GRUPO LAYZÓN - 550 A 50 A.C.

Sus ruinas están ubicadas a 8 km. al suroeste de la ciudad de Cajamarca, en la carretera a Cumbemayo y a la comunidad de Chetilla, en las faldas del cerro Sexamayo. El sitio fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación, en 2015.

Layzon fue centro ceremonial de plataformas cuadrangulares superpuestas con aristas redondeadas de 40 metros de lado en su base y 6 metros de alto. Una escalinata lleva a 6 terrazas con muros de sostenimiento, labradas en la roca natural del cerro.

6.   PERIODICIDAD

 

6.1.         CAJAMARCA I – 100 a.C. a 200 d.C.

Corresponde al Intermedio Temprano y surgió en el año 100 a.C. tras la extinción de la influencia de la teocracia Chavín.

La cerámica característica es de arcilla caolín con motivos en colores rojo, naranja o negro, generalmente dibujados sobre el fondo crema natural de la arcilla.

La población vivía en laderas o cumbres en posiciones defensivas, lo que indicaría un imperante clima bélico entre parcialidades.

La principal actividad seguía siendo la agricultura del maíz  

 

6.2.         CAJAMARCA II – DE 200 a 500 d.C.

Esta fase es definida por la abundancia de cerámica en forma de copas circulares los relieves en la arquitectura y la construcción de tumbas tipo chulpas. 

Los decorados de esta fase Cajamarca II se parecen a los de las cerámicas recuay, mochica y Huamachuco. Los investigadores creen que el intercambio con culturas andinas de sur de  Ecuador se volvió muy fluida.

 

6.3.         CAJAMARCA III – DE 500 a 800 d.C.

Esta fase se extendió del 500 a 800 d.C. y fue del apogeo de Cajamarca con sus estilos cerámico cursivo clásico y cursivo floral. Entre este periodo y comienzos Cajamarca IV, Cajamarca se convirtió en un centro de confluencia de los más variados estilos cerámicos de los Andes Centrales.

Su influencia llegó a Huamachuco, en La Libertad y hasta Recuay en el Callejón de Huaylas. 

7.    LA PRESENCIA DEL IMPERIO WARI

Supuestamente, desde Huamachuco, en los Andes de La Libertad, los waris se expandieron rumbo norte por la sierra se establecieron en Cajamarca, donde construyeron la ciudadela «El Palacio», desde donde – se supone – apuntaban seguir hacia el dominio de los mochica, en San José de Moro, en el valle de Jequetepeque y en Santa Rosa de Pucalá, en el valle de Chancay - Lambayeque. Este avance habría ocurrido hacia durante la centuria entre los años 700 y 800 d.C., cuando también construyeron su guarnición en «Yamobamba» o «Corralones»

La arqueóloga Shinya Watanabe, en su informe, Cronología y dinámica social durante el período Wari: nuevos descubrimientos en el sitio arqueológico El Palacio, sierra norte del Perú, cree que El Palacio fue el centro administrativo provincial wari de dominio y control en la región Cajamarca.

Es una hipótesis que, más o menos, en el año 700 d.C. por decisión de los waris,

los centros ceremoniales cajamarquinos Baños del Inca y Coyor fueron abandonados en la Fase del Horizonte Medio regional llamada Fase Cajamarca Medio A.

7.1. EL PALACIO.

Su construcción habría comenzado alrededor del año 750 d.C. con lo que se inició la Fase Cajamarca Medio B del Horizonte Medio en la región. Fue abandonado alrededor del año 1 000 d.C. tras el retiro abrupto de los waris, en la Fase Cajamarca Medio C, hasta fase Cajamarca Tardío, tras la cual se produjo la invasión de los del Tahuantinsuyo.  

En la década de los cuarenta, los franceses Reichlen excavaron el sitio Chondorco, cerca de El Palacio y hallaron pedazos de cerámica wari. En 1982 arqueólogos japoneses excavaron Kolguitín, también colindante con El Palacio y recuperaron otros fragmentos alfareros wari. Pero, nuevas visitas de otros arqueólogos no aportaron mucho.

Recién en 2008, la investigación de Watanabe determinó que la ciudadela se asienta sobre unas 100 hectáreas. De los tres periodos de excavaciones entre 2008, 2010 y 2012, Watanabe solo ha adelantado los hallazgos de uno de los sectores de los seis considerados, Sector B1, porque es característico del sitio.  

Tiene plano rectangular y ortogonal, división interior, control de acceso, muros anchos de hasta 140 centímetros y una red compleja de acueductos Tubo varias renovaciones arquitectónicas verticales.

Cerámica. Más del 90% de la cerámica recuperada es de la cultura Cajamarca. La mitad del conjunto son vasijas de los estilos Cajamarca Rojo Tosco y Caolín. La mayoría de los pedazos de cerámica wari fue hallada en casi todos los estratos, pero fue equivalente a solo menos del 1% de lo recuperado.

De la Fase Cajamarca Medio B, fue recobrada la tumba 19 y un ceramio gris zoomorfo conectado a un vaso o botella con pico perdido en su espalda, similar a piezas halladas en Cerro Amaru de Huamachuco y Wilkahuain en el Callejón de Huaylas.

La mayor cantidad de cerámica wari corresponde a la Fase Cajamarca Medio C., estilos atarco, viñaque y Chakipampa. En la tumba 10, fue hallado un ceramio negro en forma de perro con dos picos conectado por un asa puente y una pieza policroma del estilo wari. Debajo de otra tumba fue encontrado otra pieza que representa a un individuo amarrado con una soga, mientras que alrededor del sepulcro había varias ofrendas, una de ellas, una botella policroma de dos picos. En otra tumba, fue hallado un plato cuadrangular con cuatro patas y dos piezas de cerámica de forma felina, supuestamente de la costa norte.

En el recinto 8, había piezas cerámicas completas junto a huesos humanos. Una es una pieza de cerámica roja en forma falo con representación de rostro humano dividido entre cuatro partes; otras son tres vasijas de color gris de forma humana, una de las cuales representa a un guerrero que agarra un escudo en su mano izquierda y un hacha en su mano derecha; en su espalda hay una cara felina con cuatro patas, pero sin cuerpo. El segundo objeto es la imagen de un individuo que agarra mazorcas de maíz en ambas manos. El tercer ceramio representa un personaje que sujeta frutos de otra planta en ambas manos.

En otra tumba fue hallado un resto de espondilos y un pedazo de botella con dos picos conectados por un asa puente, típico de la costa norte. 

Tallas en hueso. Otros vestigios wari en El Palacio son, dos tallas en hueso, una que representa un personaje con un hacha en su mano derecha y algún instrumento similar a una honda en su mano izquierda, el cual fue encontrado dentro del relleno, no como ofrenda.

Patrón funerario.  en la Fase Cajamarca Medio B, imperó la tradición funeraria wari de hacer tumbas debajo de los muros antes de la construcción. En la Fase Cajamarca Medio C, entre los años 850 y 950 d.C. cambiaron a tumbas semi subterráneas asociadas a la cerámica wari, que reproducen la chullpa semi subterránea del Valle de Jequetepeque y de Paredones durante el período wari. El patrón funerario llamado «ventanillas» también correspondería a esta fase. 

Arquitectura. Debido a que la mayor parte de El Palacio está enterrada, Watanabe plantea como hipótesis que el poder wari en Cajamarca tiene como fundamentos la arquitectura de muros anchos y plano ortogonal, red de canales, tumbas semisubterráneas asociadas a cerámica wari y tumbas para fundación de muros, vestigios de espondilos y obsidiana para ofrendas, recuperadas en el sitio. 

Una percepción es que, en la zona, los waris convivieron con la sociedad local, pues se ha registrado una gran producción de cerámica del estilo Cajamarca, la vigencia de tumbas tipo chullpas y ventanillas que aparecieron durante el período wari.

El final de El Palacio.  Es misterioso, pero llamativo. La excavación del Sector C indicó que este sitio se expandió a gran escala, con inversión en mucha mano de obra al final de su ocupación, pero fue concluido.

 

Foto f. Sitio wari El Palacio, en Cajamarca


7.1.         EL SITIO WARI YAMOBAMBA

También es conocido como Corralones. Está a 4 km al sureste de El Palacio, en el distrito de Namora, en la provincia y departamento de Cajamarca, a 100 m. aproximadamente de la carretera que une las provincias de Cajamarca y San Marcos. Se encuentra a 2 780 m.s.n.m. Cubre un área total de 2,7 hectáreas. Su zona central consta de un espacio rectangular de 130 por 210 m.  

Descripción. Tenía dos sectores, el 1, tiene un área rectangular sin aparentes subdivisiones internas. El sector 2, está dividido en 26 estructuras o elementos arquitectónicos: patios, corredores, galerías, y un recinto que es considerado como “punto de control”.

Investigación. La arqueóloga peruana, Patricia Chirinos Ogata, en su informe del 2017, Wari en Cajamarca: excavaciones en Yamobamba, valle de Namora, señala que el sitio fue inicialmente identificado por Charles Wiener, pero descrito como perteneciente al Tahuantinsuyo. En 1984, John Hyslop, en la ejecución del Proyecto Caminos Inca planteó, por primera, vez que fue un sitio wari por su percepción de su parecido arquitectónico con la ciudadela wari Wiracochapampa, del Valle de Huamachuco, especialmente por las plazas rectangulares rodeadas por un núcleo o conjunto de estructuras.

En 1985, los arqueólogos Carlos Williams y José Pineda, documentaron otros sitios wari con las mismas características de diseño y construcción, y relacionan este patrón arquitectónico de ‘geometría rigurosa’ con las profundas modificaciones políticas, económicas y culturales asociadas al imperio wari durante el Horizonte Medio.

El Proyecto Arqueológico Yamobamba - Cajamarca (PAYCA), en el cual Chirinos Ogata participó activamente desde el año 2013, investigó el sitio de Yamobamba, uno de los dos sitios wari identificados en Cajamarca.

El proyecto determinó que Yamobamba es de neta filiación wari, pues sus características corresponden al típico estilo arquitectónico modular de la cultura ayacuchana.

En total, se realizaron excavaciones en un área de 250 m²; cada pozo tuvo una profundidad de 3 m. con perfiles estratigráficos similares, que muestran hasta dos momentos de colapso de los muros, una probable superficie de ocupación y acumulaciones de tierra acarreadas en los niveles inferiores.

Los niveles inferiores del sector de edificios estaban muy húmedos a causa de un reservorio ubicado entre Yamobamba y el cerro Filo de la Ranra, ubicado a unos 100 m del sitio. Por estas condiciones, no ha sido posible registrar huellas de ocupación.

Los muros son de piedras angulares grandes y pequeñas unidas con argamasa, Se calcula que tenían una altura original de 3 m.

Yamobamba comparte una gran cantidad de rasgos con Jincamocco, en el valle de Sondondo, al sur de Ayacucho, excavado por Katharina Schreiber en 1976 y corresponden al modelo arquitectónico recuperado en Conchopata (Ochatoma y Cabrera 2010) consistente en un sitio dividido en dos, con un área abierta adelante y una serie de recintos cuadrangulares en la parte posterior.

Vestigios alfareros. El proyecto Yamobamba recobró 3 613 pedazos de cerámica, incluyendo 641 fragmentos diagnósticos. Según estilos y cronología estilística hay cerámica cajamarca medio, cajamarca tardío e incluso cerámica colonial temprana similar a la que se encuentra en las fases más tardías de (re)ocupación en sitios wari como El Palacio.

 

8.     CAJAMARCA FINAL – DEL 850 AL 1 450 A.C.

De la fase Cajamarca Tardío se percibe que en El Palacio hubo intensa actividad constructiva en los sectores A y C, evidencia de una fuerte relación entre Cajamarca y la costa norte, es decir, los Chimú. 

Entre el 950 y 1 000 d.C., comienzos de la Fase Cajamarca Tardío, del Horizonte Medio regional, el Sector A estaba en plena construcción. Pero, drásticamente la obra cesó y fue abandonada. Del sector fueron recuperadas varias hachas y porras de piedra, completas o en proceso de preparación. A todas luces fueron dejadas tiradas en el piso en el último momento. Es decir, su abandono no fue planificado sino súbito, sorpresivo, alrededor de año 1 000 d.C., casi al mismo tiempo que otros centros administrativos waris. 

La fulminante abducción de la gente de El Palacio indicaría que este lugar era parte importante de la organización imperial, sobre todo n circunstancias de su ocaso. Watanabe dice que para entender la situación de El Palacio en el último momento del dominio wari, el sitio debe ser contextualizado en el ámbito amplio del norte del Perú, sobre todo en la dinámica social de la costa norte.

8.1. LA VISIÓN WARI EN CAJAMARCA DE CHIRINOS OGATA

A pesar de las conclusiones del proyecto Yamobamba, la arqueóloga Chirinos Ogata afirma en su trabajo ya citado que los cajamarcas y los waris, durante el Horizonte Medio, solo establecieron una fuerte conexión, sin que aún se conozcan los detalles específicos de dicha interacción. Es decir, no hubo dominio imperial ni subordinación de ningún tipo.

Desde su perspectiva cajamarquina, percibe que en ese periodo los cajamarcas alcanzaron su máxima extensión y que, gracias a las redes de intercambio a larga distancia, la cerámica cajamarca llegó a los valles de Zaña, Jequetepeque y Chicama, así como a Kuélap en Chachapoyas, Batán Grande en Lambayeque, a Ayacucho y hasta el sitio lejano Macará, en la sierra sur de Ecuador.

Pero, desde la perspectiva wari, se tiene que, en el Horizonte Medio un nuevo tipo de asentamiento llevado por los waris fue implantado en Cajamarca: complejos ortogonales modulares, con un muro perimétrico monumental y subdivisiones internas cuidadosamente planeadas y dispuestas, cuyos rasgos arquitectónicos y su ubicación cerca de importantes caminos prehispánicos han llevado a los investigadores a calcular que se trataría de instalaciones estatales wari.

Como resultados preliminares de las investigaciones del proyecto Yamobamba, se tienen: que durante el Horizonte Medio en Cajamarca fueron construidos, por lo menos, los dos grandes sitios mencionados que rompieron con los patrones arquitectónicos locales y fueron emplazados en zonas fácilmente accesibles, cerca de asentamientos locales ubicados en posiciones defensivas en partes altas. La mayoría de los artefactos recobrados en Yamobamba son de estilo Cajamarca.

¿Qué dice esto acerca de los objetivos wari en Cajamarca?

La mejor hipótesis es que la ubicación de Yamobamba a la vera del camino que va hacia Huamachuco sustenta su importancia económica, como un punto clave de extracción y distribución de recursos para el estado wari. Comparativamente, el sitio El Palacio podría haber sido el centro político para la región.

Algún factor o serie de factores cambiaron esa estructura político–social terminando una corta ocupación de Yamobamba, cuya construcción demandó una considerable inversión.

Lamentablemente, la investigadora no correlaciona en ningún momento, la circunstancia fáctica del «Mega Fenómeno de El Niño» que afectó con diferente intensidad catastrófica en aquel tiempo a todas sociedades de los Andes Centrales, provocando la disolución de algunas y el repunte de otras.

Existe la hipótesis de que mientras en la sierra se diluía Recuay y en la costa desaparecían Mochica, Lima y Nasca, las sociedades andinas dl sur. entre ellas Wari y hasta Tiahuanaco, resistieron mejor, pero acusando un golpe que, finalmente, fue demoledor.  

Tal vez la reacción de los waris fue un repliegue obligado. La retirada de Yamobamba fue un giro significativo en la política regional wari y, probablemente, las causas también habrían impactado en su propia estabilidad política y económica.

Hasta el momento, entre las causas se considera un supuesto alzamiento bélico de las sociedades Cajamarca y Huamachuco contra el imperio, lo que llevó a la imposibilidad de la presencia wari en el territorio.

Pudiera ser, pero mientras que vestigios recobrados dan cuenta de la existencia de un ejército regular wari con destacamentos de hombres y mujeres guerreras con armas y uniformes estandarizados, además de los guerreros mochicas, no hay certeza de que los cajamarcas ni los huamachucos, pudieran oponer fuerzas similares. 

Queda entonces por determinar cómo Yamobamba, aunque por corto lapso, se integró al esquema imperial. También queda pendiente la respuesta a las preguntas: ¿por qué wari habría construido dos sitios, Jincamocco y Yamobamba, casi de similar tamaño, orientación, diseño y distribución del espacio, pero a 912 kilómetros uno del otro? ¿y qué nos dice esto acerca de la difusión de los patrones arquitectónicos wari?

El término de la etapa Cajamarca III marca el final de la cultura cajamarca propiamente dicha. Las siguientes fases denotan la imposición de otras tradiciones culturales.

 

9.     PRINCIPALES SITIOS ARQUEOLÓGICOS CAJAMARCA

No se sabe exactamente cuál fue la capital o centro administrativo y religioso. Pero, los principales sitios cajamarcas, son:  

9.1.         TANTARICA

Fue un importante edificio público administrativo fortificado ubicado en el actual distrito de Tantarica, uno de los ocho de la provincia de Contumazá, del departamento de Cajamarca. Su nombre se derivaría del quechua tantaricuy o "reunión por poco tiempo".

Algunos arqueólogos y por lo menos el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo asumen que fue un centro o la capital de la Cultura Cajamarca, a tal punto que dicho ministerio lo promociona como un sitio turístico representante de esa cultura. Dando más crédito a la investigación que se reseña a continuación, mantenemos su inclusión en esta crónica cajamarquina.

Enn contra de Tantarica como obra de los cajamarquinos, la arqueóloga Shinya Watanabe, muy dedicada a la Cultura Cajamarca, sostiene en Arquitectura del sitio arqueológico Tantarica, sierra norte del Perú”, que no es un sitio de esa cultura, sino de la Cultura Chimú, como resultado del análisis de los materiales cerámicos recuperados en la excavación del sitio, los cuales corresponden del periodo Intermedio Tardío hasta el Colonial Temprano.

Está en las laderas del cerro del mismo nombre, a unos 2.834 m.s.n.m., en la margen sur del rio Jequetepeque. Los arqueólogos Hans HorkeimerEulogio Garrido y Max Diaz describieron sus  ruinas en 1944 como extensas estimando que cubrían varias hectáreas en la pendiente oriental del cerro y afirmaron que no fue una ciudad, sino más bien una fortaleza. Otros dicen que fue una ciudadela fortificada, aunque no hay rastros de viviendas, pero sí de acueductos subterráneos

En sus edificios de lajas de piedras unidas con mortero de barro hay pasadizos, puertas estrechas, además de otros elementos estructurales, como paramentos de cornisas paralelepípedos y salas dotada de hornacinas trapezoidales. Sus muros alcanzan, en algunos puntos del complejo, hasta 6 metros de altura.

Investigación. En el siglo XVIII el cura Martínez Compañon registró en su libro un dibujo sobre la «Huaca Tantalluc», en la que encontraron una tumba subterránea con muchas piezas de diversas figuras de oro y algunas de cobre, que indican una fuerte relación con la costa norte del Perú. Comparando el dibujo de la Huaca Tantalluc con el sitio actual de Tantarica, se puede observar que corresponde a ese sitio.

En 1940, el arqueólogo alemán Hans Horkheimer lo ubicó en el periodo Chimú por la metalurgia.

En 1984, Paul Jaeckel y Alfred Melly la dataron en el periodo Intermedio Tardío e Inca.

En 1997, la arqueóloga Vivian Araujo del Instituto Nacional de Cultura, lo ubicó en el Intermedio Temprano y afirmó que tiene semejanza con Marca Huamachuco.

De 1999 a 2004, el “Proyecto Arqueológico Tantarica”, realizó tres campañas de excavaciones en el lugar en las que intervino Shinya Watanabe.

En las perforaciones fueron recobrados bastantes fragmentos de cerámica chimú (botellas negras con asa estribo y cuencos con el dibujo de «piel de ganso») y de cerámica parecida al no-caolín Cajamarca, pero nada de la alfarería caolín cajamarquina. Las tinajas de pasta gruesa o cántaros (tantarica tosco o tantarica naranja), que son típicos de la costa norte, no existen en el valle de Cajamarca.

Entonces, los tiestos recuperados presentan características de la cerámica de la costa norte, porque, probablemente, los costeños construyeron Tantarica y los serranos solo se incorporaron al proceso.

El complejo está orientado al sureste, hacia la cordillera con accesos muy controlados. Por el contrario, hacia el norte y noroeste, no existe mucha arquitectura, lo que indica que Tantarica fue construida por costeños contra amenazas desde el valle de Cajamarca.

En consecuencia, Watanabe centra el origen de Tantarica entre los años 1310 y 1320 d.C., en el curso del periodo Intermedio Tardío, durante la vigencia del imperio Chimú, entre los años 1 000 a 1 470 d.C. fundamentando su propuesta en la presencia de grandes terrazas soportadas por altos muros, modelo arquitectónico desconocido para los cajamarcas.

Posteriormente Tantarica fue reutilizado por los incas y los españoles invasores. 


Foto g. Distintos aspectos de la ciudadela Tantarica

 

9.2.         CUMBEMAYO

Complejo arqueológico importante, con varias construcciones, entre ellas el famoso acueducto "Canal de Cumbemayo", considerado una obra excepcional de ingeniería hidráulica, a 3 760 m.s.n.m. El sistema hidráulico tiene un canal de 9 Kmts de largo, de los que 4.5 están labrados en la piedra. Su fechado es 500 años a.C. y permite captar el agua producto de la condensación de la niebla en los pastizales de la cordillera alta, los cuales funcionan como una inmensa esponja.

Sus tramos, labrados en la misma roca tienen entre 35 y 50 cm. de ancho, y de 30 a 65 cm. de profundidad. De suave pendiente pasa por túneles y forma a veces codos en zigzag (ángulos rectos y grecas) que sirven para aminorar la velocidad de la corriente y evitar la erosión del terreno.

Abarca tres grandes grupos arquitectónicos: el Santuario (una gruta modelada en la base de un enorme farallón con forma de cabeza humana), las Cuevas (petroglifos antropomorfos); y el acueducto que capta las aguas pluviales almacenadas en las laderas occidentales de los cerros del Cumbe, las que filtran a manera de torrente subterráneo permanente como también en forma de chorreras.

El canal de Cumbemayo cruza el divortium aquarum continental, conduciendo las aguas de la vertiente del Pacifico a la cuenca amazónica o del océano Atlántico para irrigar sementeras de la población de Cajamarca.

Contra este criterio general una hipótesis distinta plantea que es un sistema hidráulico de función mágica y no práctica. Una especie de gran «pacha» de enorme tamaño, es decir, Es decir, un centro de culto al agua. En ciertos sectores del canal hay petroglifos.

9.3.         CERRO NIVEL

Otro asentamiento importante sería Cerro Nivel, ubicado en Pampa de la Culebra, a 13 km de la ciudad de Cajamarca.

9.4.         CHIGUIRIP

Este sitio arqueológico se halla en el distrito de Chguirip, de la provincia de chota, aproximadamente a 1:30 minutos de la ciudad de Chota. Alberga importantes vestigios prehispánicos como restos de tumbas tipo «chullpas».

9.5.         COILLOR.

Fue un centro poblado ubicado a 25 km. hacia el sureste de la ciudad de Cajamarca y a 6 km. de Namora. Sus restos están sobre un cerro de base amplia, rodeado por las lagunas de San Nicolas y Guayán.

Es un edificio de cinco plataformas escalonadas.

En la segunda plataforma, destaca un torreón de forma cilíndrica de 8m. de alto por 6m. de diámetro, con ventanillas trapezoidales sobre cornisas, que llevan cerca del remate, y hornacinas, también trapezoidales, en la parte interna y a la mitad de su altura.

En la última plataforma de planta cuadrangular de 1 600 m2, en la que hay dos plazas y un recinto cuadrangular. En su lado sur existen restos de una plazoleta limitada por un muro circular.

También hay vestigios de amplias habitaciones de 6 m. de ancho, cuyas paredes ostentan una cornisa en su borde superior externo.

9.6.         LAS TORRES DE LLIPA Y DE CHOCTA.

Están en Cutervo. Llipa tiene torreones de piedra, de planta cuadrada, con una cornisa que recorre sus cuatro lados. Son chullpas de tres pisos. El ingreso a ellas tiene lugar por separado, mediante dos entradas independientes. Por una de ellas se accede al piso a flor de tierra y se asciende al mismo tiempo al piso superior; la otra entrada lleva a un recinto subterráneo.

En Celendín están las ruinas de Chocta que son también construcciones en forma de torreones cuadrados, del tipo chullpa, y están situadas en el distrito de Oxamarca, a 3 320 m.s.n.m.

 

Foto h. Torre o Chulpa de Llipa.


10. ARQUITECTURA

Sheyla López Torre y su grupo dicen que la arquitectura cajamarquina no está bien identificada como su cerámica, en particular, centros ceremoniales. También puede ocurrir que esto se deba a que los cajamarquinos no pusieron énfasis en conseguir nuevos diseños ni ensayar otros modos constructivos o innovar el uso de materiales.

Pero, la producción hallada ha sido clasificada en seis tipos diferentes de construcciones que tenían funciones habitacional, ceremonial, funeraria o religiosa:

  • Pequeñas estructuras aisladas
  • Grupos aislados de recintos aglutinados
  • Grupos de recintos de tamaño mediano
  • Grupos de canchones cercados
  • Canchones rectangulares aislados
  • Estructuras defensivas con fosas y murallas.

Para sus estructuras publicas utilizaron piedra y argamasa de barro y diseño arquitectónico de plataformas escalonadas o superpuestas de planta rectangular o cuadrangular, en las cuales dispusieron recintos para ritos y habitación de los sacerdotes u oficiantes y también para tumbas de su gente de élite.

 

10.1.     ARQUITECTURA FÚNEBRE – NECRÓPOLIS ESPECIALES

 

10.1.1.                   Ventanillas de Otuzco.

Este tipo de cementerio, o conjuntos de nichos excavados laderas verticales de algunos cerros, conocidos generalmente como “ventanillas”, por los pocos restos cerámicos recuperados, datan del periodo Intermedio Tardío (900 a 1,470 d.C.), cuando los cajamarcas se convirtieron en vasallos del Tahuantinsuyo.

El cementerio de este estilo más conocido se halla en las inmediaciones de Otuzco, a 8 km al norte de la ciudad de Cajamarca; allí, las tumbas cavadas en la roca llegan a centenares y cada una de ellas alcanza los 8 a 10 m de profundidad.

Algunas de las ventanas son accesos al centro del macizo rocoso, en donde hay más tumbas las que han sido saqueadas, por lo que poco se sabe sobre los rituales fúnebres y las ofrendas asociadas.

Otras tumbas “ventanillas” se encuentran en todo el valle de Cajamarca, por el norte hasta Quilcate, como las de Llaucán. Las otras más notables e importantes se encuentran en las antiguas haciendas Miraflores y Combayo, y en los flancos de los cerros Llinguil y San Cristóbal.

Al parecer fueron tumbas de segundo enterramiento y la mayor parte son simples. Otras tumbas, son de nichos múltiples. Las de tipo simple o individual tienen sus aberturas dirigidas directamente hacia el exterior mientras que las de las múltiples dan hacia un corredor intermedio de seis a ocho metros de profundidad. Una tumba de Otuzco, contiene hasta 14 nichos interiores.

En muchos casos las de ventanilla directa fueron sepulcros de personajes importantes. Al parecer, en su mayoría, estuvieron cerradas con una losa de piedra que al ser levantada originaron la rápida destrucción de su contenido.

Un tipo semejante de tumba, e indiscutiblemente relacionadas con las de Cajamarca, son las de Allpas, en la provincia de Acobamba, en el departamento de Huancavelica las cuales, al igual que las de Cajamarca, han sido talladas en tufo volcánico, mediante percusión, usando para tal fin pequeños picos de piedra.

 

Foto i. Las ventanillas funerarias de Otuzco, Cajamarca

  

11. CERÁMICA

Es una alfarería fina de color blanquecino o crema.

Su cerámica es la manifestación más artística de los cajamarcas, por su base de caolín (arcilla blanca). El caolín es refractario y permite fabricar cerámica de color blanco sin que se deforme, pero no tiene plasticidad como la arcilla por lo que es necesario mezclarlo con otros minerales como temperante.

La decoración es a pincel con gran efecto floral, cursivo o caligráfico. Los dibujos cubren totalmente la superficie de la pieza.

Pero, también, hay alfares con dibujos geométricos simples que abarcan sólo parte de la vasija. Algunas tienen dibujos en el interior del cántaro.

Son numerosos los motivos zoomorfos, como serpientes o cabezas de reptiles y felinos y también los fitomorfos a modo de follajería. Usaron los colores como el negro, rojo, blanco y morado, siendo este último usado en menor cantidad. También existe la cerámica caolín, no decorada.

El ceramio típico es un vaso trípode o con tres patas.

Masaaki Shimizu y Yuji Seki ubicaron en Cajamarca por lo menos tres canteras de caolín.

La mayoría de la cerámica caolín Cajamarca presenta formas de:

·         Vaso trípode o con base anular o redonda

·         Cuencos

·         Platos, y

·         Cucharas.

No fabricaron botellas, cántaros, escudillas o tinajas.

Hubo tres tipos de cerámica caolín:

Cajamarca pre cursivo, con predominio de la taza de base anular con la pared inclinada un poco hacia afuera.

Cajamarca cursivo clásico, con predominancia de la taza con base anular pequeña, como única forma, de color más blanco que la primera.

Cajamarca Cursivo Floral, más tosca que la Cajamarca Cursivo Clásico con la forma de taza semiesférica o la taza con la pared inclinada hacia afuera, con base anular.

 

Foto j. Cerámica Cajamarca caolín

 

Foto k. Alfarería cajamarquina con tres soportes

  

12. RELIGIÓN

Lo que se conoce de la religión de los Cajamarca está en los escritos de los agustinos, quienes registraron que los Cajamarca tenían un conjunto de deidades relacionadas con el Sol, la Luna y las estrellas. La más importante era Atagujo, el creador del mundo, al que seguía Catequil, que producía la lluvia, los rayos, los truenos y los relámpagos. Lo representaban como un hombre con una porra en la mano y una honda en la otra, que al tirar con su honda producía los rayos.

Los curas agustinos que operaron en Cajamarca, registraron que los cajamarquinos veneraban a Atagujo, el creador del mundo y a Catequil, lanzador del rayo, la lluvia y el trueno.

Catequil tenía un gran templo y oráculo en Huamachuco. En la zona, el culto a este dios databa de épocas remotas y era representado como la figura de un presonaje que lleva una honda en cada mano con las que producía rayos y truenos. En su honor se le ofrecía sacrificios de llamas.

También se rendían culto al sol (Su), a la luna (Muñ), a venus (exquioc) y en general a las estrellas (Chuip), pero en particular a las pléyades (Chuchucoc), como protectoras de la alimentación y en particular del ají.

La muerte como en todos los pueblos andinos, tuvo un enorme significado, para ellos. También rendían culto a sus ancestros porque creían que los muertos seguían acompañándolos desde una situación distinta pero inmediata.

Superviven en Cajamarca algunos ritos de transición y purificación mortuorios, como, por ejemplo, «el cinco», que deriva de la creencia de que los muertos regresan al quinto día de fallecidos para arreglar cuestiones pendientes con sus deudos. 

 

13. ESTRUCTURA SOCIAL

La Cultura Cajamarca fue, en realidad, un conglomerado de los pueblos y sus tradiciones antecesoras, con el añadido de que el bagaje material e ideológico de éstas no fueron originarias, sino que se configuraron con diferentes influencias externas, como la Cupisnique y la Chavín.

Durante la cultura Cajamarca su población vivió principalmente en laderas y cumbres de los cerros en viviendas protegidas por fortalezas, lo que indica una época de grandes conflictos, probablemente como consecuencia del reordenamiento pos Chavín y las ambiciones de propiedades y recursos de los distintos curacas dominantes.

Según investigaciones de fines del siglo XVI, las elites curacales, practicaban la poligamia, como mecanismo para mantenerse en el poder mediante relaciones de sangre y descendencia con distintos ayllus o pachacas y así fortalecer el sistema político. La gente del pueblo fue obligada a la monogamia, según Sheyla López Torres y otros especialistas, autores de La Cultura Cajamarca – 2012 - UNMSM

 

14. ECONOMÍA

La economía tuvo como base agricultura y la ganadería de camélidos. La información disponible no registra calamidades ambientales catastróficas que pudieran haber alterado gravemente la vida en la región. Sus amplios valles productivos ubicados en pisos ecológicos altamente favorables, tal vez les permitieron disfrutar de la vida sin que les importara mucho las sucesivas invasiones de otros pueblos depredadores, quizá desde la perspectiva de que, por entonces, había para todos sin necesidad de matarse masivamente.   

Sus principales cultivos para la dieta local fueron el maíz (amarillo y amiláceo) y la papa. También producían frijol, yuca y diversos frutales, entre los cuales aprovechaban el cacao. También criaban llamas y alpacas para transporte, carne y fibra.

Otras actividades artesanales cotidianas eran la alfarería, el hilado, la textilería y la minería, la metalurgia y la orfebrería del cobre, el oro y la plata.

Las familias vivían en asentamientos aldeanos dispersos, enfocándose en la subsistencia, aunque con intercambio comercial de sus manufacturas, mediante el trueque, operando como eslabones importantes o intermediarios de cadenas de intercambio de larga distinta entre culturas de la costa, la sierra y la Alta Amazonía.

 

15. DIALECTO

El culli, del cual se conservan vestigios: 62 palabras y que se usan aún hasta Huamachuco. Los del Tahuantinsuyo impusieron su quechua como lengua general.

Los cronistas de la invasión española, Cieza de León y el cura Blas Valera, dicen que cuando cayó el Tahuantinsuyo, los cajamarcas y los huamachucos retomaron su antigua lengua.

Otro cura, Baltazar Martínez de Compañon, quien fue obispo de Trujillo, logro elaborar un cuadro con 43 voces castellanas que corresponden a palabras traducidas al Culli y otras lenguas.

Los lingüistas definen al culli o culle o ilinga como una lengua andina extinta, originaria de la sierra norte del Perú, cuyo núcleo de difusión fue la actual provincia de Cajabamba y zonas de La Libertad y Ancash, es decir, en áreas de influencia de las culturas Huamachuco y Cajamarca, cuyas raíces que se remontan aproximadamente a la centuria de los años 400 a.C.

No obstante, el tema idiomático de la Cultura Cajamarca no está resuelto. Está en debate. En su trabajo, Contactos y fronteras de lenguas en la Cajamarca prehispánica - 2010, Luis Andrade Ciudad, explica que “Un breve repertorio léxico del telar de cintura, recogido en Agallpampa (Otuzco, de  La Libertad), aporta evidencia contraria a la idea de que existió identidad idiomática entre la zona de emplazamiento de la extinta lengua culle y el valle de Cajamarca (…).

En cambio, abona a favor de esta propuesta la identificación de un elemento gramatical atribuible al culle en ambas zonas: el sufijo diminutivo –ash–, como en cholasho ‘muchachito’ y chinasha ‘muchachita’.

Este contraste constituye una ilustración del debate abierto por Torero (1989) sobre la existencia de idiomas indígenas particulares en las provincias centrales cajamarquinas (las lenguas den y cat) y continuado por Adelaar, con la colaboración de Muysken (2004), quien ha planteado que los ejemplos de comunidad léxica entre el núcleo de la zona culle y las palabras indígenas del quechua cajamarquino que no pueden ser atribuidas al fondo idiomático quechua,  sugieren la existencia de un sustrato culle en el valle de Cajamarca.

En la encrucijada, Andrade dice para resolver esta aparente paradoja, es necesario pensar en términos de estratos lingüísticos, es decir, en diferentes etapas de hegemonía idiomática previas a la presencia del quechua y del castellano en dicho territorio.

El estrato más antiguo correspondería al fondo idiomático den, mientras que el posterior, previo al advenimiento del quechua y el castellano, correspondería al culle.

Partiendo de la investigación arqueológica realizada en la zona y de la reciente atribución del quechua cajamarquino a la avanzada Wari (Adelaar 2012), se sostiene que la separación temporal entre ambos estratos debió de ser prolongada, ya que el culle tendría que haberse asentado en la zona mencionada antes de la expansión norteña de Wari. Sin embargo, la existencia de toponimia mixta quechua-den previene contra la posibilidad de generalizar esta hipótesis al territorio cajamarquino en su conjunto, especialmente al sector sureño occidental (Contumazá). El subrayado y el resalte son nuestros.

 

16. EL FIN DE LOS CAJAMARCA O LA VICTORIA INCA SOBRE LA ALIANZA CUISMANCO- MINCHANCAMAN

La narrativa de la fase final de los cajamarcas dice que al cesar súbitamente el dominio wari– entre el 950 y 1 000 d.C. Fase Cajamarca Tardío, del Horizonte Medio regional–, se estableció un gran curacazgo en el antiguo territorio que entabló relaciones provechosas con el imperio Chimú que estaba en expansión hacia la costa norte.

Pero, como centurias después, la amenaza contra ambos pueblos norteños venía del sur a manos del imperio del Tahuantinsuyo, la alianza entre los Cajamarca y los chimús se fortaleció.

Todo se desencadenó cuando una fuerza inca marchó inicialmente con la misión de aniquilar a los restos de la nación Chanca que huían luego de que su sede en Apurímac, había sido tomada por los cusqueños. La persecución fue hacia el norte hacia la cabecera del rio Huallaga, en lo que hoy es Pasco.

Los cronistas dicen que el comandante de las huestes perseguidoras, el general Cápac Yupanqui tenía orden del Sapa Inca Pachacútec Yupanqui de regresar si no alcanzaba a los fugitivos antes de llegar al río Yanamayo. Desobedeciendo la orden, el general cruzó el rio continuando con su cacería. Pero, fracasó, pues nunca alcanzó a los chancas.

Como medio para rehabilitarse Cápac Yupanqui decidió, entonces, invadir y someter a los cajamarcas del curaca Cuismanco, para ofrecer un buen botín al Inca. Cuismanco, que estaba esperándolo junto con su aliado chimú Minchancaman presentaron batalla, pero fueron derrotados por el poderío inca, según Cieza de León alrededor de 1456 y, según Cabello de Balboa, cinco años más tarde, en 1461. Según algunas versiones, Cuismanco murió en la batalla.

Se produjo entonces una nueva desarticulación social y cultural en Cajamarca, hasta que los incas, la convirtieron en una importante zona de desarrollo, base para su siguiente invasión al imperio Chimú y al Ecuador.   

Cajamarca, y en particular la ciudad, fue una gran área de redistribución de bienes y de control militar imperial. El territorio dependía de la Huamani de Cajamarca, e incluía los curacazgos costeños de Pacasmayo, Zaña, Collique, Chusco, Cinto y Túcume.