Aprox. del 800 al año 200 a.C.
Periodo Formativo Medio y Final o
Horizonte Temprano
1. EL SURGIMIENTO DE LA SOCIEDAD ORGANIZADA EN LA COSTA CENTRAL SUR
El conocimiento de
la comúnmente llamada Cultura Paracas, es una aventura mental extraordinaria
que nos lleva directamente a uno de los momentos cumbre de nuestra historia
prehispánica; el auge de la Sociedad Teocrática Chavín de Huántar, allá por los
años del 1,200 al 800 a.C.
En aquel tiempo,
Chavín de Huántar extendía su dominio e influencia hacia la costa y sierra
norte, hacia el alto Marañón y alto Huallaga, rumbo a la Amazonía y también
hacia la sierra sur en el extremo de Ayacucho, así como a lo largo de la costa
sur hasta el desierto de Ica.
Sin embargo, se
debe anotar claramente que la influencia Chavín llegó hasta la tremendamente árida costa sur cuando
en este territorio lunar, salpicado por algunos oasis y angostos valles que
reverdecían únicamente durante los anuales y breves correntíos de los ríos provocados
por las lluvias andinas, subsistían muy alejadas entre sí, pequeñas aldeas de pastores
de camélidos en las zonas altas de dichos valles y otros asentamientos
agrícolas, pesqueros y marisqueros, en los segmentos medios y bajo, cuyos
moradores apenas habían accedido a la cerámica.
No se sabe si de
Chavín llegaron avanzadas de predicadores de su culto enviados especialmente
por sus jerarcas para catequizar a los locales o si fueron los dueños de caravanas
de comerciantes en busca de bienes exóticos, quienes impulsaron los primeros
pasos de la aparición de la llamada sociedad compleja u organizada en este
territorio sobrecogedor, la que después fue bautizada con el nombre de Paracas.
En todo caso, se produjo un fenómeno social de anexión, coloniaje o a lo mejor solo de integración de una población culturalmente atrasada con pocos recursos disponibles para subsistir, por parte de una sociedad más avanzada, material e ideológicamente.
1.1.
El contraste entre el
progreso del norte y el sur de los Andes Centrales en la prehistoria
Este encuentro de dos
realidades absolutamente desniveladas en la prehistoria de los llamados Andes
Centrales (por supuesto, el concepto engloba costa, sierra y alta amazonía del
actual territorio peruano), ha sido advertido por varios investigadores, uno de
los cuales, el arqueólogo polaco Krzysztof Makowsky, en su importante
obra, “Señores de los imperios del Sol”, lo ha catalogado como
una paradoja, describiéndola así:
En la zona norte de los
Andes centrales, llamada “El Norte
Fértil” por Lumbreras, en el flanco más occidental cordillerano y en el
contiguo litoral, hace unos 6 mil años antes del presente ̶ al final del periodo Arcaico y al comienzo del Formativo ̶ , surgió la arquitectura monumental con piedra, barro y madera,
mientras la agricultura y la ganadería se abrían paso aceleradamente; es decir
ocurrió una neolitización sin la existencia de la cerámica.
Sin embargo y simultáneamente, en la zona sur del
mismo territorio, debido a más duras y hostiles condiciones ambientales y a la
difícil disposición de recursos, una parte de los grupos de Homo sapiens que ocupaban el territorio se
estancaron en el periodo Lítico. En cambio, el grueso de esos pobladores
avanzó con gran esfuerzo, pero muy lentamente, hasta el periodo Arcaico,
por lo que su ascenso hacia el periodo Formativo se retrasó casi dos
milenios respecto a lo que ocurrió en la zona norte.
Valles de la costa centro sur peruana, incluido
Disco Verde,
registrado como el más antiguo asentamiento humano.
Makowsky remarca este
desbalance señalando que los primeros registros de arquitectura monumental en
el sur, son los edificios Las Ánimas, en
Chincha, Cahuachi, en Nasca, Pukará y Chiripa, en la Meseta
del Collao, los cuales fueron erigidos, aproximadamente, entre los años 500 y
100 a. C., no obstante que la construcción en el valle de Acarí, data del año
600 a. C.
Entonces, si el
edificio monumental más antiguo de piedra y barro del valle de Casma, es el de Sechín Bajo, datado aproximadamente en
el 3,700 a. C., la diferencia cronológica de 3,100 años, es impresionante.
No obstante, la paradoja se expresa con mayor impacto en el
hecho de que fue en el sur, poco fértil y muy hostil, donde surgieron las
sociedades más complejas y altamente estructuradas que pudieron alcanzar la
condición, primero de estados y luego de imperios: la Sociedad Wari, su
contraparte altiplánica, la sociedad Tiahuanaco y, posteriormente, la sociedad
del Tahuantinsuyo, de los incas.
Frente a estas
sociedades sus similares y ricas del norte, tras la disolución de la Sociedad
Chavín (sobre la cual se discute si fue un imperio), no pasaron de ser
federaciones zonales de ayllus, curacazgos, señoríos o federaciones de
curacazgos inter – valles, entidades que resultaron sometidas a los mencionados
imperios.
Entonces, se tiene que el primer paso de esta ruta de la población de los Andes Centrales del Sur hacia el dominio material e ideológico de los pueblos del norte y por consiguiente de todo este sector andino, fue dado por los Paracas, la primera sociedad organizada en la costa sur central.
2. ORIGEN DEL NOMBRE
En la excelente
publicación Paraqa,
los caminos del viento, sobre
los trabajos arqueológicos en Ica de la empresa colombiana Contugas, consta:
“La expresión fue
registrada en los siglos XVI y XVII por Cristóbal de Molina, Ludovico Bertonio
y Diego González Holguín. La voz phara podría ser de origen puquina, el
sufijo – qa - de procedencia aimara, y el significado actual correspondería
al quechua sureño (Cerrón Palomino, 2020). El término fue documentado en el
siglo XIX en el Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico, de Joan
Corominas, como un peruanismo que proviene del quechua y se refiere al ‘viento
costeño huracanado’, especie de simún que levanta una lluvia de arena (paraq
'lluvia').
En el siglo XX, en el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), se registra el significado del término paracas como ‘viento muy fuerte del Pacífico’, citando su origen en la expresión quechua paraqa”.
3. SIGNIFICADO ARQUEOLÓGICO
El arqueólogo Peter Kaulicke (2013) precisa que el término «Paracas», fuera del topónimo de la península y los vientos zonales, es empleado en arqueología sobre la base de los periodos culturales Paracas Cavernas y Paracas Necrópolis definidos por Julio C. Tello, mediante sus excavaciones en la península, por lo que los vestigios espectaculares recuperados, se han convertido en el referente global de otros hallazgos similares en otras zonas. Esto también permite hablar de «sociedad» en singular.
4. UBICACIÓN
Algunos arqueólogos creen
Paracas surgió en la zona de Ocucaje, en la parte baja del valle de Ica
y, otros, en las cuencas de los ríos Grande y Palpa, entre los años 800 y 700
a.C, y está considerada como el inicio de la sociedad compleja en el área.
La sociedad Paracas se extendió hacia el sur a los valles de Río Grande y Palpa, donde ha sido hallada una gran cantidad de necrópolis y alfarería, por ejemplo, en el sitio Jauranga, lo que ha llevado a que Markus Reyndel y Johnny Isla, planteen que esa zona fue donde emergieron los paracas
5. INVESTIGACIÓN
Es un hecho que en las últimas dos décadas la fuerza arqueológica
nacional e internacional se concentró el investigar la costa centro sur de los
Andes Centrales.
Pero, mucho antes, don Julio C. Tello comenzó
su estudio en 1925 con su excavación en el sitio Cerro Colorado, en la Península de Paracas, junto con Samuel
Lothrop, Rachel Warren, guiados por el ladrón de tumbas local
llamado Juan Quintana, el “Sordito”, quien sabía de donde procedía la cerámica
y textiles que en ese entonces estaban siendo vendidos en el mercado
internacional.
Tello accedió en las
laderas del Cerro Colorado a un enorme cementerio prehispánico, del cual
recuperó muchos vestigios arqueológicos, principalmente fardos con textiles y
cerámicas polícromas y las salvó del saqueo.
Hasta 1930, junto con
su colaborador Toribio Mejía Xesspe. Tello trabajó en las tumbas tipo
cavernas de Cerro Colorado y Cabeza Larga o Arena Blanca.
En Cerro Colorado
excavó 8 cavernas funerarias y 75 entierros individuales en fosas y en Cabeza
Larga descubrió 66 enterramientos humanos. En 1927, Tello encontró las «necrópolis»
de Wari Kayan de las cuales recobró 429 fardos funerarios. Tello,
además, excavó en Karwas y Chucchio y visitó otros sitios relacionados
con esta sociedad en la Bahía de la Independencia, los valles de Pisco, Ica y
la cuenca del río Grande.
En 1931, Jorge C.
Muelle y Eugenio Yacovleff, también estudiaron las Cavernas.
En 1925, Alfred
Kroeber excavó en el sitio de Huaca Santa Rosa, el edificio
prehispánico más grande del valle de Chincha.
En 1957, siendo parte
de la Expedición de la Universidad de Columbia, William Duncan Strong excavó
también en Ocucaje, Teojate y Cahuachi. En Teojate, un sitio en el valle alto
de Ica encontró cuatro entierros de individuos colocados en posición sedente y
cerámica Paracas Temprano.
Entre 1955 y 1959, Frederic
Engel inspeccionó numerosos sitios muchos de ellos en la misma península de
Paracas. Excavó en Cabeza Larga y Karwas y en el valle medio de Pisco, cerca de
Tambo Colorado, reportó sitios domésticos con materiales cerámicos Paracas.
Entre 1950 y 1960, Alejandro
Pezzia excavó en el valle de Ica.
Entre 1955 y 1961, los de
la «Escuela de Berkeley» liderada por John Rowe, prospectaron y
excavaron en el valle de Ica para producir una «Secuencia Maestra» para los
Andes prehispánicos, a cargo de Dorothy Menzel y Lawrence Dawson.
Dwight Wallace realizó inspeccionó los valles de Chincha, Pisco, Cañete e
Ica, encontrando muchos sitios Paracas y junto a Edward Lanning, visitó
y excavó sitios Paracas en el valle de Chincha. Wallace también excavó en el
sitio de Cerrillos en el valle de Ica en 1958 y suministró evidencias
estratigráfícas para afinar la secuencia Paracas.
En la década de 1980, Sarah
Massey, Anita Cook y Lisa DeLeonardis investigaron en el valle de Ica.
En la misma década, Luis
Lumbreras y su equipo realizaron prospecciones y excavaciones en el valle de
Chincha y entre 1985 y 1987 se enfocaron en la excavación del sitio El Mono o
Chococota.
Por su parte, Ann
Peters prospectó el valle de Pisco en 1985 con el objetivo de completar el
reconocimiento realizado por Wallace. Asimismo, en 1987 excavó en Chongos, un
sitio perteneciente a Paracas y Topará.
Helaine Silverman, a finales de la década de 1980 trabajó en el valle de
Ingenio,
encontrando sitios
especialmente en su sección alta relacionados con Paracas y que definió como
parte de su estilo Tajo y en 1997 también trabajó en la parte baja del mismo
valle de Pisco, en Alto de Molino.
En la década de 1990 fueron
publicados algunos artículos de José Canziani sobre sus análisis de la arquitectura
Paracas del valle de Chincha, tomando como base investigaciones del equipo de
Lumbreras del cual formó parte.
En la década de 1990 el
arqueólogo peruano Rubén García investigó diversos sitios de la
Península y de la Bahía de la Independencia, como Puerto Nuevo, sobre Paracas temprano.
Desde 1997, los
trabajos del equipo alemán peruano dirigido por Markus Reindel y Johny Isla
han aportado importantes datos para el valle de Palpa relacionados con la
ocupación Paracas, sobre todo relacionados respecto a asentamientos, geoglifos,
petroglifos y fechados radiocarbónicos que permitieron establecer una
cronología absoluta más detallada para Paracas.
También prospectaron el
sector superior del valle del Rio Grande a partir del 2006, Peter Kaulicke
y asociados e investigaron una serie de tumbas en el sitio de Coyungo, donde
encontraron tumbas Paracas Temprano con materiales significativos entre los que
sobresalen fragmentos de textiles con decoración pintada similares a los
encontrados en Karwas.
Desde el 2007 y hasta
la actualidad, Aïcha Bachir Bacha y Daniel Llanos han dirigido un
programa arqueológico que se ha concentrado en el sitio Ánimas Altas/Bajas, profundizado
en la naturaleza y dinámica social de uno de los sitios más extensos de la
sociedad Paracas. Asimismo, excavaron en el área de Ocucaje, en el Cerro Max
Uhle o Córdova.
En el valle de Ica,
entre 2012 y 2017, el One River Project liderado por Charles French,
David Beresford-Jones y Kevin Lane y conformado por arqueólogos británicos
y peruanos, reportó en el valle de Ica, numerosos sitios, algunos
de ellos con ocupaciones Paracas, hasta en la parte serrana de Ica, con rasgos
similares a los reportados en Palpa.
Por su parte, Masato
Sakai y su equipo, durante su prospección arqueológica de las pampas de Nasca,
descubrieron geoglifos asociados a cerámica Paracas. En 2016, las
investigaciones lideradas por Pedro Castro-Martínez, en el valle de Aja
también han contribuido al entendimiento de Paracas en el extremo
sur, un área que había sido previamente investigada por Hendrik van
Gijseghem y Juan Carlos de la Torre.
Jalh Dulanto y Aldo
Accinelli y su equipo de la
Pontificia Universidad Católica del Perú, en 2013, revisitó sitios descubiertos
por Engel y excavó en yacimientos del área de la península de Paracas como
Disco Verde y Puerto Nuevo.
Desde el 2011, Henry Tantaleán, Charles Stanish y otros han desarrollado trabajos extensivos e intensivos en el valle de Chincha, excavando en sitios Paracas como Cerro del Gentil, Chococota, Huaca Soto, La Cumbe y Pozuelo.
En cuanto a
reevaluaciones y cambios en la narrativa de la prehistoria de la costa centro
sur, es bueno anotar que, en 1991, Ann Paúl publicó su compilación Paracas
art and architecture, que reunió los trabajos de varios investigadores que
estudiaron las poblaciones que habitaron la costa central sur del Perú durante
el primer milenio antes de nuestra era (1000 a.C. – 1 d.C.), llamadas por los
arqueólogos como «Cultura Paracas».
Por todo lo anterior,
ocurre que en la actualidad la costa centro sur, antes un área de estudio arqueológico
marginal, se ha convertido en el principal territorio de investigación arqueológica,
después de la costa norte.
En cada uno de los valles, desde Cañete hasta Acarí, están en pleno desarrollo proyectos arqueológicos regulares de escala regional y a largo plazo.
Al igual que Ann Paúl,
en el 2013, la Universidad Católica del Perú – PUCP, dedicó toda la edición 17
de su reconocido Boletín de Arqueología al tema, Paracas:
Nuevas evidencias, nuevas perspectivas, publicando los resultados de doce (12) trabajos de
reconocidos arqueólogos peruanos y extranjeros sobre la Cultura Paracas, para
una mayor precisión del proceso de surgimiento de la sociedad compleja u
organizada en la desértica costa de sur de los departamentos de Lima e Ica.
Debido a lo acelerado
del mejoramiento del conocimiento, no solo sobre Paracas, sino también de otros
fenómenos sociales sucesivos como Topará y Nasca, en 2018 la PUCP, volvió a
enfocar el número 25 de su Boletín de Arqueología al asunto: De
Paracas a Nasca, interacción y transición: esferas geográficas, prácticas
sociales y procesos históricos en la costa sur, el cual incluye diez (10) reportes de arqueólogos nacionales
y extranjeros, varios de ellos convencidos de que el «Fenómeno Topará», no fue
una sociedad nueva o singular,
sucesora de Paracas, sino solamente un proceso
de transición hacia la Cultura Nasca durante el Intermedio Temprano o Periodo
de los Desarrollos Regionales.
Retomando esta somera crónica sobre Paracas, veamos el conocimiento que aportó el padre de la arqueología peruana, don Julio César Tello.
6. ´PERIODOS DE DESARROLLO SEGÚN JULIO C. TELLO.
Tello postuló que
Paracas, por la forma de enterramiento de sus muertos, tuvo dos fases de
desarrollo:
a)
Paracas cavernas (700 a. C.
- 200 a. C.) así nombrado por su hallazgo de cámaras funerarias
subterráneas en forma de botella que en realidad eran tumbas múltiples con
restos humanos enfardados con telas simples, en Cerro Colorado, frente a
la Bahía de Paracas
Los entierros contenían cerámica de colores brillantes y motivos
de la Cultura Chavín grabados con técnicas incisas, en particular de sus combinaciones de imágenes de humanos
con rasgos de felino, de caimán y del águila pescadora. Con el eclipse de
Chavín.
Tello percibió también
que los individuos de Paracas - Cavernas tenían el cráneo "cuneiforme"
por deformación intencional mediante presión con tablas atadas en la frente y
la parte posterior de la cabeza, durante su infancia. También pudo estimar que
cerca del 40% de los cráneos habían sido sometidos a trepanación para remediar una
lesión por impacto violento, cefaleas y males mentales.
Tello detectó también piezas
de un estilo alfarero local con nuevos motivos como el del Ser Oculado que persistió hasta Nasca y, equivocadamente, también
lo atribuyó a Paracas, cuando en realidad corresponde a su reemplazo, el estilo
cerámico Topará.
Esquema de una tumba
tipo caverna en forma
de botella, en Cerro
Colorado, frente a la Bahía de Paracas.
Manto Paracas Caverna,
Cerro Colorado
b)
Paracas Necrópolis, (200 a. C. - 200 d. C.), por el
desentierro de un enorme cementerio en el sitio Wari Kayán, en una de las
faldas de Cerro Colorado, de la cual Tello extrajo de cámaras funerarias que
antes habían sido viviendas, 429 fardos funerarios sepultados con ajuares
distintos a los de los difuntos de Paracas Cavernas. Los restos estaban en posición sentada sobre
un cesto llano y envueltos en tela ordinaria pero recubiertos con mantos de
fino tejido, de una extensión de 1.30 m. Sus cabezas estaban cubiertas por
turbantes, llevaban ornamentos de oro, tocados de plumas y abanicos.
Varios cráneos de
Paracas - Necrópolis presentaban una deformación craneana distinta a la de
Paracas – Cavernas y fue denominada "cabeza larga", aunque para
lograrla se usara la misma técnica de tabletas atadas al cráneo en edad
infantil. Otros investigadores creen que las "cabezas largas" corresponden
a individuos de élite y algunos lo asumen como una práctica común de los grupos
prehispánicos de la región. No obstante, en la Necrópolis no fueron hallados
cráneos trepanados.
En cada fardo había
también, abanicos de plumas, mazas con cabeza de piedra y tocados de pieles de animales,
una tradición que Tello interpretó como un proceso compatible entre Paracas
Tardío y la etapa de Nasca Temprano.
Sin embargo, nuevos estudios señalan que este estilo de
enterramiento, la cerámica y la
extraordinaria textilería de esta fase es
de los Topará, procedentes de Cañete y Chincha. Las piezas cerámicas en son
de ofrendas tienen paredes delgadas y están pintadas de blanco o rojo y con el
dibujo de una calabaza o de un sapo, ambos estilizados. Los mantos son de
extraordinaria confección y belleza.
Fardo Paracas Necrópolis, perteneciente a la Cultura Topará
7. EL DEBATE SOBRE LA CRONOLOGIA Y LA PERIODICIDAD
A partir de la periodicidad de
Tello y, particularmente en lo que va del presente siglo, está en pleno
desarrollo un gran debate arqueológico sobre la cronología y periodicidad de
Paracas.
En ese debate, el arqueólogo alemán, Peter Kaulicke, explicó en 2013, en su balance Avances recientes en perspectiva. Algunos comentarios finales, sobre el compendio Nuevas evidencias y nuevas perspectivas sobre la cultura Paracas, publicado en el Boletín 17 de la PUCP ya mencionado, que el Horizonte Temprano en el valle de Ica está cronológicamente definido por el estilo cerámico llamado Ocucaje.
Disco Verde, la cerámica más
antigua
Sin embargo, en su artículo Disco Verde: 50
años después de Frédéric Engel: la primera temporada de excavaciones del
Proyecto de Investigaciónes Arqueológicas Paracas en el sitio, los arqueólogos Jahl
Dulanto y Aldo Accinelli, han acreditado el fechado por radiocarbono de la
cerámica más antigua de la costa central sur de los sitios de pescadores Disco
Verde y Puerto Nuevo, nombrada como «Disco Verde» (Península
de Paracas), entre los años 1
188, el 843 a.C y la correspondiente a Paracas Tardío,
entre los años 760 al 407 a.C.
Teniendo en cuenta eso, el propio Kaulicke, elaboró una nueva cronología
y periodicidad de la Cultura Paracas que será desarrollada en esta crónica, más
adelante. Este investigador casi ha descartado a la famosa «Secuencia
Ocucaje», como una periodicidad cierta de la Culturas Paracas y Nasca porque
su elaboración usó un procedimiento complicado por lo que, aplicada a otros
valles, ha arrojado resultados diversos.
Cerámica del
periodo Paracas Medio
7.1.
La Secuencia Ocucaje
En el artículo Trabajo,
producción y cerámica. Sociología de la alfarería Paracas: Ocucaje y Tajo
(Costa Sur de Perú) sus siete (7) autores, arqueólogos
peruanos y extranjeros, explican que, en la década de los sesenta, los arqueólogos
estadounidenses investigaron nuestra prehistoria, se esforzaron en ordenar la
cronología de las sociedades de los Andes Centrales.
Dawson y Menzel, seriaron la estilística cerámica de la costa centro
sur, de acuerdo a vestigios de la zona de Ocucaje, Tajahuana y Cerrillos, en el
valle de Ica y a algunos fechados radiocarbónicos. Ese trabajo se convirtió en
la "secuencia maestra" de la cerámica y la evolución social de ese
valle, pero sus rasgos diagnósticos se aplicaron después a la alfarería de toda
el área andina.
Establecieron 10 fases estilísticas (Ocucaje 1-10), hasta la 8 ubicadas
en el Horizonte Temprano y la 9 y 10 en el Intermedio Temprano.
Pero, inevitablemente, esta especie de sondeo arqueológico con
base a una muestra para luego proyectar sus resultados a un determinado ámbito
más amplio– algo parecido a lo que hacen las actuales encuestadoras de opinión –
tenía graves fallos.
Por falta de evidencias los investigadores anularon las fases
Ocucaje 1-2 y devinieron en poco válidas las fases 4 y 5. Por tanto, la Cultura
Paracas se habría iniciado con Ocucaje 3, bajo la influencia estilística de
Chavín. Las fases que se siguen asumiendo como referencia, son
Ocucaje 3, entre el 900 y 700 a.C. Comprende
vasijas con diseños iconográficos "chavinoides".
Ocucaje 4 – 5 – 6 – 7. Entre el 700 y 400 a.C. Las fases 4 y 5 son difícilmente reconocidas. Las fases 6-7,
abarcan cuencos de con engobe rojo y diseños incisos zoomorfos estilizados y
geométricos con pintura post cocción.
Ocucaje 8, del 400 al 100 a.C. Es
la fase más representativa. Designa cuencos con engobe rojo más
acentuado que en fases previas, tanto en las paredes internas como
externas, y con incisiones de anillos de círculos con punto al centro; vasijas
cerradas, ollas y cántaros en pasta marrón con decoración incisa.
Ocucaje 9 – 10 y Nasca 1 –
2 - 3, del año 100 a.C. al 300 calibrado d.C. En la 9 aparecen cuencos
altos, con abundante decoración incisa con motivos lineales y escalonados, así
como zoomorfos felínicos.
En la fase 10, la decoración
incisa es más elaborada con figuras zoomorfas en cuencos. Aparecen cuencos grandes
con decoración por presión en la pared interna, cocidas a fuego controlado que
permite obtener superficies interiores negras exteriores claras. Hay botellas y
cántaros de formas escultóricas.
Nasca 1, aumentan los cuencos de paredes bajas, diámetros grandes y bases cónicas. También las botellas escultóricas fitomorfas típicas de la fase Paracas-Necrópolis de Tello.
8. REESCRIBIENDO LA PREHISTORIA DE LA COSTA CENTRAL SUR
8.1.
La propuesta de Kaulicke -
2013
De
su balance citado, Kaulicke dedujo una nueva cronología absoluta, la cual
modifica sustancialmente la periodicidad propuesta por Julio C. Tello.
Cronológicamente, es probable que la Sociedad Paracas haya empezado entre el
1000 y el 900 a.C.
Reindel e Isla propusieron que Paracas prevaleció del año
800 al 200 a.C. con la transición Topará de Paracas a Nasca del 200 a.C. al año
50 d.C.
Según esta periodicidad, Paracas Necrópolis corresponde a la etapa Transicional.
Cuadro 1
|
Cronología
absoluta y nueva periodicidad de la
Sociedad Paracas ̶ 2013 Versión de
Peter Kaulicke Canziani,
Tantaleán, Stanich, Zegarra, Pérez, Nigra, Balbuena, Peters, Dulanto, Accinelli,
García, Barich, Llanos, DeLeonardis, Reindel, Isla |
||
|
Paracas
temprano |
1000/900 al
600 a.C |
Fases 3 y 4 Ocucaje |
|
Paracas
medio |
600 al 400
a.C |
Fases 5, 6 y
7 Ocucaje |
|
Paracas
tardío |
400 al 200
a.C |
Fases 8 y 9
Ocucaje |
|
Transición Nasca |
200 a. C. al
50 d.C. |
|
Elaboración propia
Nótese
que Kaukicke no menciona en ningún momento la presencia de la Sociedad Topará.
Todo el periodo Paracas Temprano estaría definido por la fase cerámica Ocucaje 3, pero eso a juicio de este arqueólogo resulta poco claro, debido a que dicha fase incluye otros componentes anteriores y posteriores propuestos por Menzel.
En el periodo Paracas Medio, aparentemente de poca duración, se puede percibir la presencia poco palpable derivada desde Paracas Temprano, de las fases Ocucaje 5, 6 y 7. La fase 5, representada por pocos sitios en la parte alta del valle y en Pampa de las Ánimas, Callango; la fase 6, igualmente, representada por Teojate y Pampa de las Ánimas y la fase 7 como casi un sub estilo de Teojate, en el valle alto.
Reindel e Isla, en sus excavaciones en Jauranga, Palpa, hallaron vestigios de ocupación, construcción y contextos funerarios con cerámica de las fases Ocucaje 5, 6, 7, 8 y 9 con fechados de entre 550 y 370 a.C., correspondientes a Paracas Medio.
El periodo Paracas Tardío, está representado por muchos más sitios, contextos, cerámica y otros, en comparación con los periodos predecesores. De las fases 8 a 9 de Ocucaje fueron recolectados 2,5 veces más que el conjunto de las 3 fases anteriores. De los 150 sitios paracas ubicados en Palpa, unos 118 (casi 80 %) pertenecen a este período. Algo parecido ocurre en Coyungo, en Río Grande de Nasca y en los otros valles hacia el norte, incluyendo el valle de Chincha, con antecedentes poco palpables. Cook y Massey detectaron sitios correspondientes en la zona e Callango.
Más al norte, hay evidencias de que la cerámica se caracteriza por una serie de sub estilos o —incluso— «sub sub estilos», algunos de ellos con una distribución más extensa.
Todo esto parece indicar que después de Ocucaje 9, habría ocurrido una ruptura provocada por la «tradición Topará», la que estaría cronológicamente después del Formativo, por lo que esta cerámica o Paracas Necrópolis quedan fuera de lo que se entiende como un «Paracas Previo», aunque, según la cronología de Menzel., aún forma parte del Período Horizonte Temprano (Ocucaje 10)
Como conclusión de su análisis del 2013, Kaulicke señaló que los aportes presentados hasta entonces determina la revaluación del conocimiento de la Sociedad Paracas, con las siguientes aproximaciones:
i)
De ser considerada una zona algo
periférica y menos desarrollada que la costa central norte, la Cultura Paracas
y toda la costa central sur está recibiendo la mayor parte de la atención de
los arqueólogos,
aunque indebidamente concentrada en la influencia de Chavín de Huántar.
ii)
Desde la aparición de la sociedad organizada o compleja, la costa central sur parece
que se convrtió rápidamente en una esfera de interacción propia, se insertó
activamente en las redes de intercambio de larga distancia.
iii)
Falta mucho para lograr una visión cabal de este panorama, pero se están dando
pasos significativos en esta dirección.
iv)
La «Secuencia Ocucaje», fue establecida sobre una base de datos muy reducida
hace más de medio siglo por lo que no es una guía certera para toda el área
paracas.
v)
La periodicidad, temprano, medio y tardío es una simplificación que cuenta con
datos cronológicos mucho más firmes, que no concuerdan necesariamente con la «Secuencia
Ocucaje».
No obstante, debido a que los resultados de estratigrafías complejas realizadas recientemente en Paracas y Palpa, han sido presentadas con datos incompletos, en proceso de terminación, se requiere concluir esos trabajos para determinar secuencias locales que permitan definir características propias frente a una secuencia general, como la del estilo Ocucaje.
8.2.
La propuesta de Makoswky y
Kolomansky - 2018
En su ensayo, “Paracas Cavernas, Topará y Ocucaje en el origen de los conceptos: materiales cerámicos de Cerro Colorado-2018”, Makowski y Kołomański, remarcan que las nuevas evidencias refuerzan la tesis de que sin el conocimiento del «Fenómeno de Chavín» y sin el efecto «horizonte» que este produjo en su ámbito de dominio, es imposible entender los procesos culturales en la costa centro sur, durante el período Horizonte Temprano o Formativo Medio y Final, centrados en el desarrollo de la Sociedad Paracas.
Esas nuevas evidencias y
nuevos enfoques han ido acumulándole entre los años 2003 y 2018 y han revelado
la existencia de una realidad mucho más compleja de la que se desprendía de las
síntesis e intuiciones de Tello (de 1929 a 1959) y de las meticulosas
seriaciones estilísticas de Menzel, Rowe y Dawson (1964).
La primera y más
contundente corrección fue la confirmación de que los fenómenos sociales
Paracas y Topará son dos componentes sociales sucesivos, pero distintos en
la fase final el periodo Formativo u Horizonte Temprano
Otra corrección fue un ajuste cronológico en la periodicidad de Paracas deducida de la matriz cerámica llamada «Secuencia Ocucaje»
Cuadro 2
|
CRONOLOGÍA DE LOS PERIODOS DE DESARROLLO DE LA SOCIEDAD PARACAS ̶
2018 CON RELACIÓN A CHAVÍN DE HUÁNTAR |
||||
|
PERIODO HORIZONTE TEMPRANO / FORMATIVO Sub periodos Medio y Final |
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Teocracia regional Chavín |
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Paracas |
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Secuencia Ocucaje |
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Inicio de la construcción del templo
principal Auge |
1 200 a. C. |
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---- |
---- |
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Final de la construcción Templo principal Auge |
800 a. C. |
Periodo temprano |
840 al 500 a.C |
Fases 3 y 4 Ocucaje |
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Inicio del ocaso Chavín |
550 a. C |
Periodo medio |
550 al 370 a.C. |
Fases 5, 6 y 7 Ocucaje |
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Extinción de Chavín |
200 a. C. |
Periodo Tardío o
final |
370 al 200 a.C |
Fases 8 y 9 Ocucaje |
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INTERMEDIO TEMPRANO / DESARROLLOS REGIONALES |
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Elaboración propia
La cronología específica que muestra la relación de supremacía de Chavín sobre Paracas planteada por Makowski y Kołomański, da más luces sobre la evolución paraquense y permite mayor claridad si se la relaciona con la cronología más completa y reciente de Chavín, desarrollada por John W. Rick et al. y publicada en “La cronología de Chavín de Huántar y sus implicancias para el Periodo Formativo”.
De acuerdo con la última data de Rick, la
construcción del “Castillo”, “Fortaleza” o “Templo Viejo”, o “Núcleo duro” de
Chavín, comenzó en el 1,200 a. C. y concluyó cuatro siglos después, aprox. en el
800 a. C.
Así tenemos que Paracas Temprano ocurrió aproximadamente entre los años 840 y 500 a. C., en su mayor parte, bajo la influencia de la cultura teocrática Chavín de Huántar, la dominadora de ese tiempo y marcó el surgimiento de la sociedad compleja en la costa sur andina, con un retraso de unos 2 mil años respecto a la región del “Norte Fértil” o de la civilización de la costa norcentral andina, desbalance que se explica por innegables factores medioambientales sumamente hostiles.
Paracas Temprano
Los paracas surgieron cuando terminaba la
edificación del Templo Viejo, durante el gran apogeo de la cultura ancashina y,
aunque ubicados en la periferia del dominio, recibieron su influencia.
El desarrollo de la teocracia Chavín se quebró,
dando inicio a su lento declive, a partir del 550 a. C., con la consiguiente
merma gradual pero inexorable de su influencia, hasta su extinción total en el
200 a. C., hecho que puso fin al Periodo Formativo.
Paracas medio
Este periodo va del año 500 al 370 a. C. y
coincidió con la agudización del colapso de Chavín. Para los paracas, los
primeros signos del ocaso de Chavín significaron el inicio de su periodo
regional más o menos autónomo, el cual se extendió unos 170 años de auge de
desarrollo extendido en la costa sur próxima.
Paracas tardío
No obstante, tras ese periodo de avance independiente, los paracas también entraron en tirabuzón, en caída inexorable en su periodo final o Paracas Tardío, el cual abarcó del año 370 al 200 a. C., es decir, otros 170 años casi al mismo tiempo de la desaparición total de la Cultura Chavín.
Según Makowski y
Kołomański, entre el año 120 a.C. y el 90 d.C. (210 años), hay
registros de un verdadero florecimiento de estilos cerámicos en la costa sur central.
Correspondientes a ese lapso han sido hallados vestigios alfareros de Paracas
Cavernas, Topará: fases Chongos y Jahuay 3 y de las fases 1 y 2 de la cerámica
nasca. En ese tiempo comenzó también construcción del sitio ceremonial de
culto, Cahuachi, una especie de La Meca de adobe más grande de la costa sur
próxima.
Es decir, existen rastros de un conglomerado, de un
aparente archipiélago de distintos perfiles alfareros entre los cuales, sin
embargo, se percibe la presencia dominante de la Cultura Topará.
Makowski y Kołomański remarcan que su cronología
Chavín – Paracas, muestra, además y claramente, que hubo cuatro siglos
desde el comienzo del ocaso Chavín, en el año 500 a. C., durante los cuales
ocurrieron procesos complejos que corresponden a los periodos regionales Paracas
Medio, Tardío, hasta Nasca Inicial, aproximadamente en el año
100 a.C. Al cabo de ese lapso, poco o nada quedó en la costa sur de la época
del predominio Chavín.
Como parte de los mencionados procesos complejos,
durante Paracas Tardío, ellos autores han registrado en los valles de
Ica, Palpa y Nasca, numerosos diseños del estilo nasca en la cerámica y los
textiles pero, extrañamente, hechos con técnicas ya superadas por nuevos
procesos que ya se aplicaban en el norte, en los valles de Pisco, Chincha y
Cañete, como cambios culturales importantes
En consecuencia, Makowski y Kołomański, postulan que el surgimiento de esas nuevas técnicas de producción cultural marcó el nacimiento del estilo Topará, el cual, según Wallace y Lanning surgió en el valle de Cañete y en el curso de su difusión hacia el sur durante el llamado periodo Paracas Tardío, fue contemporáneo durante largo tiempo con los demás estilos, en especial con el de la cerámica paracas.
8.3.
La propuesta de Tantaléan
- 2020
Según el arqueólogo Henry Tantaleán, unos últimos 41 fechados radiocarbónicos obtenidos de las investigaciones en sitios del valle de Palpa hasta el 2020, permiten establecer la más reciente cronología absoluta para Paracas.
Cuadro 3
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Cronología absoluta de los
periodos de desarrollo de la Sociedad Paracas ̶ 2020 Engel, García y Pinilla, León,
Dulanto, Accinelli, Splitstoser et al. 2009, DeLeonardis, Cadwallader, Tantaleán, Stanish, Kaulicke, Pedro Castro, Proyecto
NazcaPalpa |
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Paracas temprano |
840 al 500 a.C |
Fases 3 y 4 Ocucaje |
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Paracas medio |
500 al 380 a.C |
Fases 5, 6 y 7 Ocucaje |
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Paracas tardío |
380 al 260 a.C |
Fases 8 y 9 Ocucaje |
El tiempo de la emergencia de los paracas, corresponde al subperiodo medio del Periodo Formativo. Ubicaron sus aldeas en las tres zonas: alta, media y baja de los valles de Cañete, Chincha, Pisco, Nasca y los varios pequeños valles de la cuenca del Río Grande, en Palpa.
9. 9. ORGANIZACIÓN POLÍTICA Y SOCIAL
De las características
del cementerio Wari Kayán, los investigadores Makowsky y Kolomansky, infieren
que los sepultados eran dignatarios que se distinguían por tener sus cráneos
deformados mediante técnicas de alargamiento.
De la ausencia de
edificios de culto, de residencias y sitios de mando y poder y la no existencia
de bienes de lujo en las tumbas, además de los atuendos, deducen que tales
restos corresponden a una élite de líderes religiosos, de sacerdotes o
shamanes, procedentes de distintos asentamientos paracas.
No obstante, es posible
que las jefaturas hayan correspondido también a jefes de ayllus o curacas.
Coincidiendo con esta percepción, el arqueólogo Henry Tantaléan, en: El fenómeno Paracas: estado de la cuestión y un modelo de explicación social - 2020, propone que “el fenómeno Paracas se trataría de una serie de comunidades con diferentes formas de organización económica y política pero que se vincularon económicamente y compartieron una misma ideología religiosa. Los mecanismos sociales por los cuales todas estas comunidades y entidades políticas se vincularon fueron el intercambio, el ritual y la religión, lo cual permitió que compartieran una serie de artefactos, prácticas sociales, rituales e iconografía religiosa”.
10 10. TERRITORIO
Paracas ocupó un
territorio costero - desértico que se extendía por el este hasta contrafuertes
andinos de 3 200 metros de altitud. Su longitud alcanzó unos 250 kilómetros que
incluía de norte a sur, los valle de: Cañete, Topará, Chincha, Pisco, Ica y Palpa, Ingenio, Nazca y Aja, pertenecientes a
la cuenca del rio Grande
Para mejor comprensión,
Tantaleán ha dividido el territorio paracas en tres áreas limitadas por las
zonas desérticas y montañosas existentes entre los valles: norte, centro y sur.
Norte, cuyo centro fue el valle de Chincha, el cual se vincularía con los valles de Cañete, Topará y Pisco. Centro, la cual comprendió el valle de Ica, y Sur, es decir, el valle de Palpa.
Estas áreas tuvieron zonas de contacto en la Península de Paracas y la Bahía de la Independencia e, incluso, en el mismo valle de Ica.Las tres grandes áreas mantuvieron ciertas diferencias en cuanto a sus respectivas formas de asentamiento, diseños arquitectónicos y técnicas constructivas, formas de enterramiento y cultura material.
Como zona de contacto
principal, Cerro Colorado, en la península de Paracas es un lugar muy
especial en el que convergieron varias comunidades, especialmente, de los
valles de Ica y Chincha.
Territorio Paracas
1111. CERÁMICA
11.1. Los estilos tempranos «Disco
Verde» y «Puerto Nuevo»
Como ya está anotado los arqueólogos Jahl Dulanto y Aldo Accinelli, han fechado por radiocarbono la cerámica más antigua de la costa central sur hallada en los sitios de pescadores Disco Verde y Puerto Nuevo, en la Península y en la Bahía de Paracas, nombrada como «Disco Verde. La datación es, entre los años 1 188, el 843 a.C. y la correspondiente a Paracas Tardío, entre los años 760 al 407 a.C.
Este estilo cerámico temprano incluye un primer grupo de pedazos de vasijas
cerradas: ollas sin cuello y ollas con cuello corto. Vasijas abiertas: cuencos
con labios redondeados o ligeramente en-grosados en el interior. Todas las
vasijas están decoradas ocasionalmente con una o dos hileras horizontales de
círculos estampados. En un segundo grupo encontrado en Puerto Nuevo, hay fragmentos
de botellas de doble pico y posiblemente asa canasta y de varios cuencos y
tazas con bases anulares.
Un tercer grupo de fragmentos correspondería a otro estilo cerámico
denominado Puerto Nuevo. Corresponde a restos de vasijas abiertas: cuencos
con labios redondeados, planos o biselados. Vasijas cerradas: ollas sin cuello
de con labios planos o redondeados. Mostrando la temprana vinculación de
Paracas con pueblos de la costa central norte, algunas piezas de este estilo
fueron hallados por Thomas Patterson en los estratos tardíos de la quebrada de Ancón.
Antiquísima cerámica estilo Disco Verde
Análisis de las pinturas
Un cuarto grupo, de este estilo incluye, además de ollas, pedazos de botellas, de cuencos, tazas y vasos de bordes biselados. Estas piezas fueron pintadas con colores rojo, amarillo, verde, y blanco. El análisis por fluorescencia de rayos X portátil mostró que el pigmento rojo intenso tiene alto nivel de mercurio y e menos intenso, alto nivel de hierro. El pigmento amarillo, contiene arsénico, el verde, cobre. El blanco, tiene titanio. El mercurio revela que los alfareros paracas usaron cinabrio importado desde Huancavelica a 175 kilómetros hacia el noreste.
Sus dibujos geométricos incluyen franjas, escalonados y rectángulos. Los
motivos locales, como el ser antropomorfo de cara triangular
y esquinas redondeadas o en forma de corazón, ojos circulares con punto central
y boca sonriente, a veces con tocado de ave, coinciden con el posterior estilo
Cavernas.
Otros de filiación externa, como los seres antropomorfos con ojos rectangulares con pupila excéntrica, bocas con colmillos felínicos, apéndices de serpientes y dibujos de aves rapaces, son comunes en la iconografía de estilos contemporáneos de la costa y sierra central y norte.
11.2. La cerámica foránea
El primer grupo de pedazos de cerámica foránea incluye solo botellas de cuerpos
globulares con bases planas y cuencos. Su
característica es que las piezas están
decoradas con una combinación de incisiones delgadas o gruesas, en forma de «equis»,
series de «rombos» y de triángulos invertidos. Entre los motivos por
combinaciones de incisiones y relieves hay varios que corresponden al estilo
«dragoniano» de Chavín de Huántar.
Varios de estos dibujos son similares a los de la cerámica de los valles de la costa central, así como a representaciones de los famosos murales de Garagay en el valle del Rímac.
Otro grupo de cerámica externa también está formado por botellas, cuyo rasgo distintivo es que están decoradas con franjas formadas por series de círculos impresos, bien conocidas de la costa norcentral, particularmente, del valle de Nepeña. Además de estos grupos, también, tenemos pedazos aislados cuya procedencia es claramente foránea, pero imprecisa.
Una taza del norte
lejano
Llama la atención el hallazgo en Puerto Nuevo, de una taza de bordes
verticales, rectos, y con labio biselado con cuatro caras antropomorfas con
ojos excéntricos y rasgos felínicos dentro de cuatro hexágonos entrelazados,
pues coincide con la iconografía de los murales de Huaca Collud y la cerámica
de Lambayeque, así como la de Cajamarca, a más de 1000 kilómetros hacia el
norte.
El quinto grupo está formado por fragmentos cuencos y tazas del estilo Puerto Nuevo, cuyo rasgo distintivo es que tienen la mitad superior externa decorada con franjas de pintura post cocción.
Trueque de larga distancia
Los investigadores de Disco Verde y Puerto Nuevo han deducido de su análisis de la alfarería antiquísima de estos sitios que sus pobladores tempranos participaron en redes de trueque (intercambio) a larga distancia de información y bienes procedentes de la costa sur hasta el valle de Acarí y, hacia el norte hasta el valle de Piura. No obstante, advierten que tal intercambio no fue realizado mediante largos viajes, sino solo a y desde valles aledaños, con cargo a confirmación con más estudios especializados.
El uso de cinabrio para el pintado post cocción de algunas de las vasijas de cerámica locales sugiere que los nativos de Puerto Nuevo también tuvieron contacto con información y objetos de la sierra, en especial de Huancavelica. No obstante, la ausencia de obsidiana es notable en ese sentido.
La llegada de la cerámica Cupisnique
En el periodo tardío del estilo Disco Verde habrían ocurrido cambios en
la cerámica fina de Paracas, probablemente, estimulados por la llegada de la
cerámica de la costa norte —en particular, la Cupisnique—. La cerámica fina se
consolidó en un estilo más propio, pero con contactos más sostenidos con la
costa norte.
Estos impulsos también se perciben en otros materiales, como tejidos y mates decorados, así como detalles arquitectónicos, como lo demuestran los contextos de Coyungo, que son los únicos en contextualizar los famosos textiles «chavín» de la costa sur.
Por eso, Kaulicke sugiere que, desde una perspectiva cronológica del estilo Disco Verde, se debe diferenciar una fase inicial al final del Formativo Medio y otra que pertenece al período Formativo Tardío, entre la península de Paracas y los valles de Nasca como zona nuclear. En la zona de Palpa/Nazca, la transición entre cerámica Disco Verde y la del Formativo final está documentada en Pernil Alto y Coyungo
11.3. El estilo Ocucaje
Las formas de la cerámica paracas son variadas, pues elaboraban ollas, tazas, platos, botellas y vasijas globulares con doble pico vertical unido por gollete puente. Produjo piezas escultóricas de figuras humanas.
Su técnica decorativa consistía
en primero dibujar en cada pieza las figuras con líneas incisas angulosas
cuando la arcilla todavía estaba húmeda. Tras el horneado la pintaban
mayormente de negro, rojo, verde, amarillo y naranja. Las figuras provienen de
la iconografía de Chavín, en especial la representación del ente con rasgos
humanos, felínicos y de ave, llamado el Felino Volador.
Cerámica Paracas cerrada
Su antigua seriación por Menzel, Dawson y Rowe, de 1964, mediante la «Secuencia Ocucaje» es el mayor compendio arqueológico de la cerámica de la costa central sur, pero ha resultado incompleta. De sus primigenias 10 fases, han sido anuladas la 1, 2, 4 y 5, por carencia de evidencias.
El arqueólogo Peter Kaulicke, en su reporte
sobre Avances recientes en perspectiva.
Algunos comentarios finales, 2013, califica a la «Secuencia
Ocucaje» como una presentación meticulosa de la seriación de la cerámica del
valle de Ica, que se convirtió en la secuencia maestra del periodo Horizonte
Temprano y en un sine qua non de la definición de la cerámica
paracas. No obstante, este mismo arqueólogo ha remarcado sus inconsistencias y
carencias que están en proceso de ajuste y corrección con base en el hallazgo
de nuevas evidencias alfareras, estudios estratigráficos y fechados recientes.
Cerámica Paracas
abierta
La intrusión Chavín
No obstante, apoyándose en la lógica de Menzel, Rowe y Dawson, Kaulicke
ha planteado que el estilo Ocucaje comenzó con la intrusión de elementos
Chavín en el valle de Ica y terminó cuando el pintado de piezas después de
salir del horno fue reemplazado por el pintado antes del horneado y la incisión
que marca zonas de color post cocción quedó sin uso sustituida por líneas
pintadas de negro que enmarcan zonas de color precocción.
Pero, Kaulicke ha admitido que esos momentos no son definitivos porque el
inicio se habría dado por influencias estilísticas de la costa norte y otras
zonas sobre el más antiquísimo estilo cerámico
Disco Verde, localizado en la Península de Paracas.
No obstante, el investigador opina que el final del estilo Ocucaje es más complicado que una innovación técnica de decoración, ya que se trata de un trance durante el cual existían diferentes estilos alfareros contemporáneos de relativamente corta duración, por lo que este tránsito aún no es comprendido en detalle.
1112. ICONOGRAFÍA
Uno de los íconos más representativo es el ser antropomorfo
de cara triangular y esquinas redondeadas o en forma de corazón, ojos
circulares con punto central y boca sonriente, a veces con tocado de ave. El
segundo es el antropomorfo volador y otras variantes.
Antropomorfo dios Kon, con báculo
y mono en las manos
Otra representación del hombre volador o dios Kon
1113. TEXTILERÍA
Las principales piezas del arte textil paracas fueron recobradas de las tumbas de Cerro Colorado o Paracas Cavernas. Son mantos hechos de algodón de colores blanco y pardo oscuro, fibra de camélidos, cabello humano y algunas fibras vegetales.Teñían los hilos con diversos colores. También coloreaban las telas después de su confección y aplicaban bordados.
Las figuras decorativas
correspondían a seres míticos y motivos simbólicos, generalmente en formas
geométricas de estilo rígido, pero todo realizado con gran sentido artístico.
Es constante la figura del Ser Oculado, representado en cuerpo entero o solo su cabeza. Tiene los ojos desorbitados, la boca felina y el cuerpo cubierto de símbolos que a veces se desprenden y cobran vida.
Geoglifo con la imagen del Ser Oculado Paracas
El hombre volador en manto Paracas
1114. TREPANACIONES CRANEANAS
Los brujos, curanderos o sacerdotes paracas practicaban trepanaciones craneanas de carácter médico – quirúrgico, usando cuchillas de obsidiana, tumis o cuchillos en forma de medialuna hechos de aleación de oro, plata
y cobre. También usaban algodón y tejidos para vendajes. Perforaban el cráneo
con la obsidiana y agradaban la oquedad raspándola con el Tumi. Tras aplicar el
tratamiento respectivo a la zona afectada de la masa encefálica, cubrían la
trepanación con placas de oro o de calabaza para lograr una rápida
cicatrización.
Los males que así curaban eran, fracturas craneales producto de
conflictos armados, cefaleas y enfermedades mentales. Muchos cráneos con
señales de trepanación indican que las personas sobrevivían a esa práctica,
debido a la presencia de callos óseos en la zona operada, los mismos que solo
se forman al pasar los años en una persona viva.
Cráneos Paracas trepanados
1115. ALONGACIÓN CRANEAL
Una de las expresiones excepcionales de los paracas fue la elongación o deformación intencional craneal, de maneras poco habituales. Lo hacían desde el primer mes de vida, cuando el cráneo es más maleable. La cabeza del niño era presionada con placas de madera sujetas con cuerdas.
El aparejo se mantenía desde los seis meses hasta los dos años de edad. Probablemente se hacia para que sirviese como rito de distinción del individuo en su grupo social para el liderazgo, magia, o ambas
Cráneo Paracas Alongado
1116. ARQUITECTURA
Los vestigios paracas
de arquitectura monumental están en el valle bajo de Ica, en Ánimas Altas y
Ánimas Bajas. Ánimas Altas abarcaba un área de 100 hectáreas y estaba defendida
por una muralla alta hecha de adobe.Tiene trece estructuras elevadas de similar
orientación y patrón arquitectónico. Algunas de sus paredes presentan iconografías
de trazos incisos representando a felinos divinizados.Ánimas Bajas, tuvo unas
60 hectáreas de extensión y siete edificaciones rectangulares de adobe, en
forma de bolas o granos de maíz.
Edificio Ánimas Altas, en el bajo Ica
1 17. RITOS FÚNEBRES
Los paracas seguían un
ceremonial riguroso y prolongado para entierros de miembros de sus élites. El
cadáver era momificado mediante una técnica desconocida. El difunto envuelto en
su sudario, en posición fetal, era colocado en un cesto de mimbre junto con
objetos, supuestamente para la otra vida, como vestidos, hondas, tejidos,
vasijas con granos de maní y mazorcas de maíz.
El conjunto era envuelto con 10 u 11 mantos o tejidos de diferente calidad conformando un fardo funerario. El manto que se halla más cerca del cuerpo de la momia solía ser el más fino, bordado con figuras que representaban la otra vida. Los mantos restantes eran de menor calidad.
1 18. RINCIPALES SITIOS EN LA PENÍNSULA/ BAHÍA DE PARACAS
En esta zona están:
Cerro Colorado, donde fueron recuperadas las primeras tumbas por Tello. La
zona de enterramientos tiene unas 8 hectáreas, en terrazas de la parte superior
del cerro. Tello y sus colegas excavaron
8 cavernas funerarias de hasta 7 metros de profundidad y unas 500 tumbas hechas
en fosa.
En el interior de las
cámaras funerarias de forma ovoidal, hallaron concentraciones de fardos
funerarios. En la caverna V encontraron 53 restos humanos, dentro de cuyos
fardos estaban en posición sedente, con las piernas y los
brazos flexionados contra el torso, acompañados de ofrendas como vasijas
cerámicas, textiles, cestas de junco y otros artefactos. Las fosas, de hasta 3
metros de profundidad, también contenían fardos que envolvían restos humanos y
ofrendas.
Wari Kayán, está en la ladera norte del Cerro Colorado. Se sospecha que
la construcción inicial semisubterránea, de planta rectangular con muros de
piedra para viviendas, fue reutilizada como cementerio colectivo o necrópolis. Las viviendas habrían pertenecido al grupo que
enterraba a sus muertos en las Cavernas. Se calcula que este sector doméstico
abarcaba unos 40,000 m2. Aunque los entierros en Wari Kayan incluyen algunos restos
y artefactos de Paracas Tardío, la mayoría pertenece a la Época Topará
(Dwyer 1979: 109). -en total, hasta 1930, Tello y su equipo recuperaron en
este sector 429 fardos funerarios.
Cabeza Larga/Arena
Blanca, fue otra gran
concentración de edificios y tumbas. Está en la parte baja de una ladera y la
llanura cercana a la playa y cubría unas 54 hectáreas. Las construcciones fueron
viviendas con de piedra en las cuales se recobró una gran cantidad de restos de
consumo de alimentos y actividad humana. El área también contiene tumbas de Paracas
Cavernas pero, sobre todo, del periodo Topará.
El principal indicador
arqueológico de la Sociedad Paracas, como fue definido en Cerro Colorado, son
las vasijas cerámicas decoradas con incisiones, decoración negativa y pintura
resinosa polícroma aplicada después de la cocción sobre la superficie de las
vasijas. Sus diseños incorporan seres antropomorfos, zoomorfos y figuras
geométricas.
Otro indicador es la tradición
de textiles de algodón y lana decorados con motivos antropomorfos y zoomorfos,
especialmente serpientes entrelazadas y diseños geométricos y otros artefactos hallados
en las tumbas de la península, como objetos de oro y cobre, mates pirograbados,
cestas, estólicas, bastones de madera, lanzas de madera, flechas, puntas de
obsidiana, porras de piedra, hondas, redes de pesca, artefactos con plumas,
entre otros.
Es importante anotar los hallazgos de modificaciones craneanas entre los individuos enterrados en Cerro Colorado. Algunos de los cráneos presentan intervenciones en forma de trepanaciones craneanas.
1 19. SITIOS EN EL VALLE DE CAÑETE
EL arqueólogo D. Wallace, en 1958, ubicó en el valle medio de Cañete 4 sitios con cerámica Paracas: el más importante es el sitio Patos, en cuya superficie fueron hallados fragmentos cerámicos paracas que Helaine Silverman ha identificado como de la fase Ocucaje 8. Patos fue una aldea con estructuras arquitectónicas hechas con bases de piedra.
2 20. SITIOS EN EL VALLE DE TOPARÁ
En 1984 Wolfgang Wurster y su equipo identificaron 2 pequeños asentamientos con ocupación paracas, en cuya superficie fueron obtenidos fragmentos de cerámica paracas.
2121. SITIOS EN EL VALLE DE CHINCHA
En este valle está la principal concentración de edificios monumentales levantados por los paracas. En la parte baja se encuentran en el fondo del valle, salvo La Cumbe que se encuentra en el borde del tablazo que domina la parte norte del valle.
Entre, los edificios están: La Cumbe, Huaca Limay, Huaca Alvarado, Huaca Santa Rosa, Huaca Soto, los Complejos Soto y San Pablo. Tienen plantas rectangulares y están orientados en un eje oeste – este. Su rasgo principal es una serie de plazas amuralladas o patios hundidos. Fueron construidos con adobes hechos a mano y algunas veces con cantos rodados.
Huaca Santa Rosa es el edificio monumental más importante del valle y de
toda la costa sur de Época Paracas. Tiene un largo de 400 metros, un ancho
promedio de 150 metros y una altura de unos 15 metros.
Se sospecha que, en
torno a los demás edificios, en especial de Complejo Soto, haya estructuras
domésticas sepultadas por metros de sedimento. Uno de los pocos asentamientos paracas
conocidos de carácter doméstico es el de Pozuelo.
En su zona media, Henry
Tantaleán y otros participaron en el Programa Arqueológico Chincha – PACH, en
2013, para develar su complejidad.
Pero, solo hallaron dos
sitios nuevos con pedazos de cerámica Paracas respecto a los 79 sitios
reconocidos previamente. Estos sitios están en laderas de cerros o en terrazas
muy destruidas y/o disturbadas.
Los otros del valle
medio son más pequeños y se encuentran ubicados al borde de las pampas que se
elevan sobre el fondo del valle. Los principales, son: Cerro del Gentil
y el Complejo El Mono. Portachuelo es un pequeño asentamiento domésticos.
Cerro del Gentil, está en
el distrito de El Carmen, provincia de Chincha en el departamento de Ica, en la
margen sur del valle, a unos 200 metros de altitud. Tenía dos edificios de
adobitos y piedras hechos con plataformas. El edificio principal tuvo siete etapas
de construcción, 5 paracas y las 2 últimas, Topará. Recuperaron pedazos de
cerámica estilo local Pinta, del cual piezas enteras fueron halladas en las
tumbas/caverna de Cerro Colorado y También desenterraron el patio hundido
cuadrangular detectado anteriormente.
Tantaleán y su equipo
recuperaron también un fardo funerario que contenía los restos de un infante de
6 años con el cráneo en proceso de alargamiento, pero roto con impactos en son
de sacrificio, colocado en posición sedente, con las piernas y los
brazos flexionados contra el torso. Así mismo recobraron ofrendas y
restos de consumo de alimentos durante banquetes presuntamente políticos, así
como una importante cantidad de textiles, mates pirograbados, y otros restos
arqueológicos que guardan muchas similitudes con los hallados en las Tumbas/cavernas
de la península de Paracas.
El Complejo El Mono,
está también a 200 metros sobre el nivel del mar a unos 600 metros al este del
pueblo actual de El Carmen. Tiene cinco
edificios cuadrangulares de entre dos a cuatro metros de altura hechos con
barro y piedra. Fue localizado por Wallace y Lumbreras a finales de la década
de los 50 y al que también se le conoce como Chococota o Pinta. Allí recuperaron pedazos de cerámica Pinta.
Tanto para este sitio
como para Cerro del Gentil los fechados radiocarbónicos obtenidos datan la
construcción de los edificios entre el siglo IV y el II antes de Cristo.
En la pampa al este de Cerro del Gentil y del Complejo El Mono, Stanish ha identificado geoglifos lineales que estarían asociados con los sitios paracas de la zona, cubren unos 40 kilómetros cuadrados y son morfológicamente similares a los de Palpa y Nazca, aunque difieren en la técnica de construcción. En este caso, se tratan de alineamientos y amontonamientos de piedras sobre la superficie.
Los primeros edificios paracas
fueron levantados en el valle de Chincha a partir del siglo VIII a.C., como es el caso de Huaca
Soto. Pozuelo fue ocupado aun antes, en el siglo IX a.C.
De este modo, todos
estos sitios corresponderían a la fase Paracas Temprano. También, entre
los siglos VI y III fue construida una serie de edificios públicos como Cerro
del Gentil, El Mono y La Cumbe. Pozuelo también siguió siendo ocupado. Por los
reconocimientos y excavaciones se puede relacionar con estos edificios a Huaca
Santa Rosa, Huaca Alvarado y el complejo San Pablo.
Por tanto, la mayoría
de edificios en el valle de Chincha fue construida durante las fases Paracas
Medio y Paracas Tardío. La cerámica de los sitios paracas del valle de
Chincha ̶ vasijas principalmente decoradas en negativo
y con incisiones y pintura pos cocción ̶
, es relativamente similar a la registrada en los sitios de Cerro del Gentil,
La Cumbe y Huaca Santa Rosa.
Por tanto, se puede
señalar que todo este conjunto de rasgos configuró un paisaje ritual y político
vinculado estrechamente con la élite paracas para concentrar a la población acceder
a su producción alimenticia y lograr su aporte de mano de obra para la
construcción de los edificios, acueductos y geoglifos a cambio de agua, focos
de trueque, acceso a caminos, ideología religiosa y conocimientos técnicos
alfareros, textiles y metalúrgicos.
2222. SITIOS EN EL VALLE DE PISCO
El sitio paracas más
importante del valle de Pisco es Chongos; pero, la mayor ocupación corresponde
a la Cultura Topará.
Otro sitio del valle
bajo con evidencias paracas es Alto del Molino.
En 1957, Engel señaló
la existencia de asentamientos domésticos y tumbas ubicadas en las laderas de
los cerros, pertenecientes a Paracas Tardío en el valle medio, cercanos
a Tambo Colorado.
Durante recientes
trabajos de arqueología, en el valle medio se hallaron enterramientos Paracas
Medio.
2 23. ITIOS EN EL VALLE DE ICA
En la margen este de la
zona alta del valle de Ica está Cerrillos, un extenso asentamiento
ubicado en una ladera de cerro desde la cual se domina el territorio. Tiene
terrazas con vestigios de viviendas con muros de piedra y también restos de un
edificio público ceremonial con recintos y escalinatas. La construcción es de
adobe y fue remodelado varias veces a lo largo de gran parte del I milenio a.C,
según fechados mediante radiocarbono. Su construcción se inició en la fase Ocucaje 3 y concluyó durante Ocucaje 9.
Correspondiente a Paracas
Temprano fueron halladas piezas de cerámica y otros artefactos foráneos con
rasgos «chavinoides», así como textiles muy parecidos en técnica y decoración a
los de Karwas y Coyungo.
En la margen oeste del
Alto Ica está el cementerio de Teojate, ubicado en la base del cerro del
mismo nombre. William D. Strong lo nombró Juan Pablo. Del lugar
fue recuperada una de las mejores colecciones de vasijas paracas, ue fueron
analizadas por Alan Sawyer.
Fue un área de entierros
de varios asentamientos aledaños, desde Paracas Temprano hasta Paracas
Tardío.
Kevin Lane y otros han inspeccionado otros sitios paracas en la zona
hasta 2,000 msnm y han hallado que comparten rasgos arquitectónicos con los
encontrados por Reindel e Isla en la sierra de Palpa.
En la zona media del
valle de Ica, Anita Cook encontró hasta 51 sitios paracas, entre Ocucaje
y Callango, cuya antigüedad va desde Paracas Temprano (Ocucaje 3) hasta Paracas
Tardío (Ocucaje 9). Por lo general, están construidos con adobes y quincha.
En el Sector de
Ocucaje, Cook observó que las viviendas paracas están en la cima de cerros
alejados del río. En el área específica de Ocucaje están los sitios Cerro
Córdova o Max Uhle, La Peña y Pinilla.
Cerro Córdova fue
ocupado en Paracas Tardío, fases Ocucaje 9 y 10 y la Nasca 1. Es el más
extenso de Ocucaje con arquitectura pública. Se sospecha que reemplazó a Ánimas
Altas/ Ánimas Bajas, como centro de poder económico y político, mientras el
sitio La Peña, se convertía en un centro público ceremonial con
viviendas a su alrededor.
De cementerios de
Ocucaje procede la cerámica decorada que sirvió para que Dorothy Menzel
estableciera todas las fases paracas y, también, máscaras de fardos funerarios
de telas pintadas, pertenecienyes a las fases 9 y 10 de Ocucaje
Entre Ocucaje y
Callango, reportó en 1966 el hallazgo de vasijas cerámicas con diseños
chavinoides en el sitio de Chiquerillo, las que deben pertenecer a Paracas
Temprano.
En la zona baja del
valle de Ica, Sector Callango, en 2005, De Leonardis prospectó y
excavó 26 sitios paracas, hallando vestigios desde Ocucaje 3 hasta 10.
El Complejo Ánimas
Altas/Ánimas Bajas es el sitio más extenso del valle, pues ocupa una
extensión de 90 hectáreas en la que destacan un centenar de montículos, restos
de edificios públicos, de una altura máxima de 7 metros. Tiene vestigios de
viviendas y talleres, hechos con bloques de barro. Su ocupación corresponde las
fases 8 a 10 de Ocucaje, es decir, entre los 400 y 100 a. C.
En este sitio, Sarah
Massey descubrió, en 1991, frisos en la fachada de un edificio público, que
representan a seres antropomorfos, en especial al «Ser Oculado». Bachir
Bacha y Llanos, en 2017, encontraron otros frisos. Llanos está convencido
de que Ánimas Altas/Ánimas Bajas fue el centro del culto del Oculado.
Al sur de Callango, en Ullujaya, el equipo del «One River Project» localizó un sitio en donde recuperó pedazos de cerámica de las fases Ocucaje 3 y 4 y en Samaca se ubicó otro sitio de las fases Ocucaje 9 y 10 en donde hay un conjunto de geoglifos lineales.
2 24. SITIOS DE LA BAHIA DE LA INDEPENDENCIA
Varios investigadores
han determinado que, en la Bahía de la Independencia, Karwas y Chucchio,
estaban vinculados con poblaciones del valle de Ica durante la vigencia de Paracas.
En la ruta del valle de Ica a la Bahía de la Independencia también hay
geoglifos paracas.
Karwas está al sur de la Bahía de la Independencia en una amplia
zona de playa asociada a la Punta Carhuas. El sitio se halla sobre una terraza
natural adyacente al mar y tiene unas 28 hectáreas y se volvió famoso por el
hallazgo en la década de 1960 de 200 pedazos de textiles de algodón pintados
con motivos vinculados con la iconografía de Chavín de Húantar, principalmente
inspirados en el «dios de los báculos», por lo que corresponde a la fase
Ocucaje 3, aunque también fue hallada cerámica Paracas Tardío.
Karwas es un conjunto
de construcciones, basurales y tumbas, muchas de ellas saqueadas.
El sitio de Chucchio, también está cerca a la playa, a 10 kilómetros al norte de Karwas. Fue una aldea de unas 30 hectáreas, en los que hay unos 20 vestigios de construcciones con muros de cantos rodados. La cerámica hallada pertenece a Paracas Tardío.
2 25. SITIOS EN EL VALLE DE PALPA
Este valle contiene unos
150 asentamientos paracas, una de las principales concentraciones de toda la
costa sur. 118 sitios pertenecen a la fase Paracas Tardío y, en general,
van desde la parte inferior del valle a 300, hasta los 3000 msnm, ubicados en
las zonas áridas de las márgenes del valle y las laderas de los cerros, aunque
unos pocos fueron ubicados en el fondo del valle.
Las construcciones son de piedra y quincha y, en algunos casos, con adobes. Su cronología va desde Ocucaje 3 hasta Ocucaje 10. Sus ocupantes hicieron agricultura en las zonas cercanas al rio, pero sin sistemas hidráulicos.
Reindel e Isla excavaron
en Pernil Alto, Mollake Chico, Jauranga y Pinchango Viejo.
Pernil Alto fue una aldea con viviendas de planta cuadrangular hechas
de barro durante el período Inicial. Del sitio fueron recobrados los
restos de cinco individuos relacionados con cerámica de la fase Ocucaje 3, es
decir, de Paracas Temprano. Los individuos fueron enterrados decúbito
dorsal y de forma extendida y acompañados con vasijas cerámicas.
Resulta interesante
que, a diferencia de otros sitios paracas, en el caso de Pernil Alto, los
individuos fueron sepultados en posición decúbito dorsal y extendidos. Mollake
Chico. Este sitio está en la parte inferior del valle de Palpa, donde fue
encontrada una tumba colectiva Paracas Temprano (Ocucaje 3), que
contenía los restos de 17 individuos (12 adultos y 5 niños e infantes) con
señales de que habían sido quemados, práctica que no había sido reportada
previamente para los enterramientos paracas.
Jauranga, también fue una aldea residencial ubicada en tierras del
fondo del valle medio de Palpa cuya ocupación va desde la fase Ocucaje 5 hasta
10. Vale decir, durante Paracas Medio y Paracas Tardío. En este sitio fueron
recobrados 49 entierros paracas, la mayoría pertenecientes a la fase Paracas
Tardío (Ocucaje 8), de individuos que fueron colocados de forma extendida y
decúbito dorsal con evidencias de cremación.
Se sospecha que este
sitio habría sido uno de los principales lugares de producción cerámica del
valle.
Pinchango Viejo, fue otro asentamiento Paracas Tardío ubicado en el
valle medio de Palpa. Sobre las laderas y base de un cerro construyeron terrazas
habitacionales, defendidas por murallas. Se hallaron enterramientos humanos en
posición sedente y cerámica de la fase Ocucaje 8.
Otros sitios Paracas
Tardío fueron encontrados arriba de los 3000 msnm por Reindel e Isla,
recientemente, todos ubicados en cumbres como el de Cutamalla con una
arquitectura que en vista de planta posee «forma de flor», cuya población se
dedicaba a la crianza de camélidos y la producción de fibra y textiles.
Reindel e Isla, también han identificado petroglifos en las localidades de Chichictara con motivos similares a los de la iconografía paracas. En los valles de Palpa hay geoglifos Paracas Tardío en Llipata.
2I 26. SITIOS EN EL VALLE DE INGENIO
En la parte media del valle, está el sitio Tajo en donde fue ubicada cerámica paracas a la que Silverman dio el nombre del lugar. Pero se ha comprobado que es un tipo de cerámica doméstica ubicada en otros tantos sitios paracas de la costa sur.
2 27. SITIOS EN EL VALLE DE RIO GRANDE
El sector alto de este valle,
entre la confluencia de Rio Grande con el Río Nasca y la localidad de Las
Brujas fue prospectado en el 2006 por un equipo alemán dirigido por Burkhard
Vogt, con el apoyo de Peter Kaulicke.
Registraron varias
aldeas paracas, como Coyungo, en donde encontraron tumbas mausoleos Paracas
Temprano (Kaulicke et al. 2009), de las cuales excavaron 4 construidas con
barro y materiales botánicos, las cuales contenían los restos de 24 individuos.
Recuperaron cerámica, mates modificados, puntas de obsidiana, textiles pintados
con diseños chavinoides muy similares a los hallados en Karwas.
28 27. SITIOS EN EL VALLE DE NASCA
El sitio paracas, en
este valle es el centro ceremonial monumental de Cahuachi. En 1957, William
D. Strong recuperó en el lugar cerámica paracas. Después, otros investigadores precisaron que es
cerámica de la fase Ocucaje 10.
Giuseppe Orefici recuperó cerámica de las fases Ocucaje 9 y 10.
En las pampas de Nazca, entre los valles de Ingenio y Nazca, el equipo liderado por Masato Sakai ha registrado geoglifos asociados a fragmentos de cerámica Paracas Tardío.
2 28. SITIOS EN EL VALLE DE AJA
El área arqueológica de La Puntilla concentra una serie de asentamientos sobre las cimas y laderas de unos cerros muy cercanos a la confluencia de los ríos Aja y Tierras Blancas. El área tiene unas 3 hectáreas en las que las construcciones son de muros de piedras y su cerámica corresponde a las fases Ocucaje 8 y 9. Cerro de El Trigal, es una de las aldeas de La Puntilla. Su investigación ha demostrado que el sitio fue ocupado entre los 700 y 100 a. C., vale decir, desde la fase Paracas Temprano hasta la fase Paracas Tardío.
3 29. HALLAZGOS DE CERÁMICA PARACAS EN OTROS SITIOS
En Ancón, Ernesto
Tabío halló pedazos de cerámica paracas entre sus materiales excavados en
el sector denominado Las Colinas.
Al norte del valle
de Mala, cerca de la playa La Ensenada se hallaron tumbas con cerámica y
textiles Paracas Medio.
Al sur, en el valle
de Acarí se ha reportado el hallazgo de fragmentos cerámicos Paracas
Tardío en el sitio Hacha (Valdez 2012).
También se han
reportado hallazgos de cerámica paracas en sitios de la sierra central y sierra
centro sur, como cerámica Paracas Temprano en Campanayuq Rumi,
Ayacucho y Atalla, Huancavelica; Paracas Tardío, en Huancayo,
Junín y Huanta y Vilcashuamán en Ayacucho.
3 30. UN MODELO DE EXPLICACIÓN SOCIAL DEL FENÓMENO PARACAS
Henry Tantaleán, plantea que la Sociedad Paracas fue un conjunto de
comunidades con diferentes formas económicas y políticas que compartieron una
ideología religiosa. Algunas de esas comunidades desarrollaron formas
económicas y políticas más vigorosas que les permitieron controlar sus sectores
de valle o todo un valle y establecer una suerte de interdependencia.
No obstante, hubo
independencia de las comunidades. Esta situación externa e interna les
permitieron reproducir el grupo social y mantener sus propias identidades
locales.
La interdependencia fue
una serie de relaciones externas a los grupos, comunidades o entidades
políticas que, en primer lugar, se habría dado solamente entre elites y se
focalizó en lugares centrales, en los cuales se reunía a una importante
cantidad de personas y en los cuales se realizaban practicas colectivas
relacionadas con cultos.
En segundo lugar, está
relación se amplió a otros miembros de cada comunidad y, a la vez, las vinculó
con otras elites establecidas en sitios principales de la región de la costa
sur.
Además de ser lugares
de intercambio económico y de información y generación de relaciones sociales,
estos lugares centrales eran importantes espacios sagrados relacionados con el
culto (huacas) y, especialmente, con la veneración de los ancestros, como bien
puede haber sido el caso de las cavernas de Cerro Colorado.
La atracción de las
elites y comuneros hacia esos sitios, se basaba en la capacidad de las elites
locales de generar condiciones materiales, espacios rituales y significados
para cada lugar especial, huaca o conjunto de huacas, así como en la capacidad
de los líderes o elites para movilizar a sus propios comuneros y peregrinos
para la realización de trabajos colectivos.
La economía de cada
valle, se sustentaba en actividades marisqueras, pesqueras, ganaderas y
agrícolas. En Cerro Colorado se ha evidenciado que sus habitantes consumían
tanto alimentos de origen marino como agrícolas.
En Chincha se
desarrollaron importantes proyectos hidráulicos en el valle bajo con el
consecuente incremento en la producción agrícola pero también incorporaron
alimentos marinos, especialmente mariscos. También aprovecharon camélidos.
Los de Ica y Palpa
aprovechaban las crecientes de los ríos para la producción agrícola y también
tuvieron acceso a recursos marinos y ganaderos.
3 31. LA RELACIÓN ENTRE LAS COMUNIDADES PARACAS
Como resultado de sus investigaciones,
Tantaleán plantea las siguientes fases del
desarrollo de esta independencia e interdependencia:
Fase I, Paracas Temprano
(840-500 d. C.). las comunidades surgieron cerca al litoral o en los valles y
eran autónomas, algunas desde el periodo Inicial. Sitios: Disco Verde y Puerto
Nuevo en el litoral de la Bahía de Paracas, Karwas en la Bahía de la
Independencia, Pozuelo en el valle de Chincha, sitios en el sector de Ocucaje y
Cerrillos, en el valle de Ica, Pernil Alto en el valle de Palpa y Coyungo en el
valle del Río Grande.
Su cerámica es de la
fase Ocucaje 3 con rasgos «chavinoides».
Compartían y se
beneficiaban del culto de Chavín e ingresaron en su «esfera de interacción,
algunas con sus propias versiones de esa ideología religiosa.
Mantenían contactos con
la Sociedad Cupisnique de la costa norte.
Los valles aún no estaban
densamente habitados.
Fase II, empezó la independencia de la influencia Chavín, a partir de
su declive en el 500 a. C y se extendió como Paracas Medio (500 - 380 a.
C.).
Las comunidades
autónomas empezaron a generar lo conocido como Paracas con sus
particularidades.
Las elites locales de
cada valle empezaron a aliarse y sus poblaciones por valle comenzaron a
reunirse en sitios principales para el intercambio económico y actividades
festivas y de culto.
Surgieron las huacas
del valle de Chincha: Cerro del Gentil, Huaca Soto y, muy posiblemente, Huaca
Santa Rosa, el Complejo San Pablo y Huaca Alvarado.
En el valle medio de
Ica, en el sector de Ocucaje, algunos centros poblados desarrollaron gran poder
económico y político, mientras que Cerrillos lideraba la zona alta.
En Palpa, los
pobladores mejoraron sus construcciones, modificaron sus sepulturas y empezaron
a producir cerámica fina.
Fase III, corresponde a Paracas Tardío (380-260 a. C.) y a
las fases 8 y 9 de la secuencia Ocucaje. La mayor interdependencia entre las
elites y sus seguidores en la costa sur se hizo intensa.
Cerro Colorado con sus
cavernas se convirtió en un lugar de culto a los muertos y de intercambio de
bienes de prestigio, como artefactos de valles cercanos y de regiones alejadas
de la costa sur.
El uso de los edificios
del valle de Chincha alcanzó su apogeo e integraban económica y políticamente a
gran parte de sus comunidades.
Lo mismo sucedió en las
zonas medio y alto de Ica con Ánimas Altas/Ánimas Bajas y Cerrillos.
El «Ser Oculado» alcanzó
gran importancia en el valle de Ica.
Además de las élites a
los lugares centrales, también asisten peregrinos.
La cultura material
Paracas se estandarizó.
3 32. LOS PARACAS CONSTRUCTORES SOCIALES DE PAISAJES
Es un modo ancestral de
expresar y remarcar la ocupación física, material, de un determinado territorio
por la sociedad humana. Así, dejaron huellas muchas veces permanentes mediante grandes
volúmenes arquitectónicos, modificaciones del terreno o cursos de agua.
Henry Tantaleán trata este tema en su informe Paisajes rituales y políticos paracas en el valle de Chincha, costa sur del Perú, inserto en Latin American Antiquity, pp. 479–496, of he Society for American Archaeology, y señala que en el caso del valle de Chincha, fase Paracas Tardío, esta vocación fue materializada por una elite que planeó y dirigió la construcción y reconstrucción del paisaje, especialmente relacionado con el ritual y la política, con el objetivo principal de reunir comunidades dentro y fuera del valle para apoderarse de parte de sus productos y de su fuerza de trabajo, a cambio de espacios de comunicación, celebración e intercambio comercial, de información comidas, cerámicas y textiles y fiestas en y alrededor de los edificios monumentales.
32.1. Principales construcciones
Los principales
edificios paracas en el Valle de Chincha, la mayoría orientados hacia el mar, pueden
ser clasificados asi:
i) Edificios menores en
el inicio del valle medio: Cerro del Gentil, el Complejo El Mono y otros dos en
Portachuelos. Ninguno supera los 40 m de
largo ni los 4 m de altura y están construidos con adobitos, piedras de campo y
barro.
ii) Edificios mayores
en el valle bajo: Huaca Limay, Huaca La Cumbe, Huaca Alvarado, Huaca Santa
Rosa, Huaca Soto y Huaca Partida.
Huaca Santa Rosa fue la más monumental pues llegó a medir 430 m. de largo por 140 a 170 m. de ancho y alcanzó una altura de 25 m.
32.2.
Red de caminos y recorridos rituales
Una red de caminos
principales partía del sitio La Centinela hacia los extremos sur, sureste y
oeste del valle de Chincha. Un quinto
camino unía Huaca San Pedro con la pampa eriaza del este del valle en donde se
unía con el camino a Pisco. Fréderic Engel, John Hyslop, Luis G. Lumbreras, Leonid
Velarde y José Canziani, reportaron otros caminos y geoglifos en las pampas del
Gentil, El Carmen, Arrieros y Cabeza de Toro pero, ninguno de los autores, los
vinculó con los edificios Paracas de esta parte del valle.
Resulta que nuevas observaciones y análisis han concluido en que su configuración obedece al movimiento del sol, lo que determinó un sistema de recorridos rituales en fechas relevantes que estaba vinculado a los caminos y geoglifos de las pampas de El Carmen, para una mayor integración política y económica de los grupos humanos del valle.
32.3. Otros Caminos
Además de estos seis importantes alineamientos observados desde Cerro del Gentil, existen otros caminos/alineamientos que unen sitios paracas del valle bajo y medio: 1. Portachuelo-La Centinela; 2. Sitio PV.57-136-San Aurelio; 3. Sitio Cabeza de Toro-La Cumbe; 4. La Cumbe-Valle de Pisco;
32.4. Las alineaciones de Cerro del Gentil
Tantaleán plantea la hipótesis de que desde Cerro del Gentil los shamanes,
brujos o astrólogos hacían las principales observaciones de la puesta del sol a
lo largo del año, según las cuales se determinaron los lugares de construcción
de las principales huacas paracas del valle bajo, pues Cerro del Gentil es la
única huaca del valle medio que se alinea perfectamente en un eje oeste-este
con Santa Rosa, la más importante.
Gracias a observaciones de campo y a la utilización de herramientas
tecnológicas modernas se comprobó que, desde Cerro del Gentil, durante ciertas
fechas del año, el sol se pone sobre las principales huacas Paracas del valle
bajo, según el siguiente cronograma:
1. Con Huaca Limay, en una ocasión: en las puestas del sol durante el
solsticio de invierno, es decir, entre los días 21 y 23 de junio.
2. Con La Cumbe, durante las puestas del sol del 30 de julio al 2 de
agosto y las del 5 al 11 de mayo.
3. Con Huaca Alvarado, durante las puestas del sol del 13 y 14 de agosto
y las del 25 al 27 de abril.
4. Con Huaca Santa Rosa, durante las puestas del sol del 21 al 23 de
marzo y las del 25 al 29 de setiembre. El segundo periodo es muy importante
porque está vinculado con el equinoccio de primavera y en el que el
alineamiento entre estas dos huacas describe un eje este-oeste casi perfecto.
5. Con Huaca Soto, en dos ocasiones. Durante las puestas del sol del 7 al
10 de noviembre y la segunda del 6 al 9 de febrero.
6. Con Huaca Partida, solamente entre el 20 y el 23 de diciembre, durante
el solsticio.
Alineación y calendario solar de Cerro del Gentil
32.5. Canales de irrigación
Existen dos canales principales de irrigación que extendieron la frontera agrícola del valle y desde el cual fueron construidos otros subsidiarios. En la margen derecha está el canal de Chincha Alta y en la margen izquierda el de San José o La Pampa. Están relacionados con los edificios principales
32.6. La dinámica social paracas en el valle de Chincha.
Los edificios paracas dan sentido de orientación y circulación social en
el valle de Chincha, con visibilidad desde varios kilómetros de distancia.
Corresponden a la mitad final del primer milenio a.C., periodo de auge y
declinación de Paracas. Por eso aparecen de esta forma tan organizada en el
paisaje del valle.
Tantaleán sospecha que fueron parte de un proyecto social regional inconcluso que implicaba el control de la población de dentro y fuera del valle, también mediante caminos, geoglifos, gestión del agua y alineamientos solares, reuniéndola desde lugares dispersos para actividades de culto, festividades, agasajos e intercambio económico.
32.7. Gran observatorio astronómico y calendario solar
El marco general de todo eso era la dependencia de esa especie de
federación a curacazgos de la producción agrícola y ganadera, cuyos resultados
estaban en función del conocimiento preciso del flujo de agua proveniente del
Rio San Juan, según la posición que registrara el sol sobre los edificios de
referencia.
Tantaleán concluye, entonces, que en el valle de Chincha habría funcionado un calendario solar materializado en el paisaje con observatorios ubicados en sitios como Cerro del Gentil. Tal calendario sería contemporáneo con el de Chankillo, en Casma, pero de mayor escala.
3 33. RELIGIÓN
Fue de índole animista.
Los shamanes intermediaban entre un conjunto de espíritus poderosos a los
cuales les atribuían el control de distintos aspectos de la vida.
Como parte de los
rituales religiosos los shamanes consumían alucinógenos, chicha fermentada y
hacían artilugios supuestamente mágicos para entrar en trance, acceder a los
espíritus y a las capacidades de ver el futuro y de sanar. Los shamanes eran
varones seleccionados según su capacidad innata para comunicarse con los
espíritus.
Existe una iconografía
de lo sobrenatural en sus textiles la cual representa a seres humanos con
partes de felinos (puma, jaguar, gato de la pampa), aves rapaces (Águila,
halcón, cóndor y vencejo) y especies marinas depredadoras como la horca y el
tiburón.
Los paracas usaban
música para acompañar sus rituales religiosos. Uno de los sitios de oficio de
estos rituales fue Ánimas Altas, de unas 100 hectáreas de extensión en
la parte baja del valle de Ica, en donde hasta hoy se han hallado trece (13) construcciones
con plazas, bajo las cuales hay sepulturas
Una parte especial de
estos ritos habría sido la presentación de las cabezas–trofeo, las cuales
también están profusamente expuestas en los dibujos que adornan la textilería
paracas.
No hay pruebas arqueológicas de que estas cabezas tengan su origen en combates contra poblaciones enemigas. Pero, de la alta capacidad médica para realizar operaciones de trepanación de cráneos, algunos infieren que los pacientes eran víctimas de traumas craneales por golpes recibidos en conflictos.
3 34. DESAPARICIÓN DE LA CULTURA PARACAS.
Tras poco más de 600
años de vigencia, durante su periodo Paracas Tardío, los paracas
enfrentaron una conjunción de diversos factores adversos que desataron en su
territorio una severa crisis económica, política, agravada por desastres
medioambientales. Una sequía generada por el Fenómeno de El Niño, habría
originado la crisis general que desacreditó a las elites y frenó el desarrollo
de las comunidades paracas, principalmente de las agrícolas.
Según el arqueólogo
Henry Tantaleán, paulatinamente, esa complicación habría provocado “la
desintegración del poder a nivel de valles y, en consecuencia, el
debilitamiento regional del fenómeno Paracas. Muchos sitios fueron abandonados,
pero “otros fueron reocupados por grupos sociales que poseían una cultura
material diferente”.
La investigación
arqueológica indica que tal crisis habría sucedido durante el siglo II a.C. Sobre
los asentamientos Paracas abandonados los emergentes Topará de Cañete/Chincha, hicieron
construcciones nuevas para ceremonias, festividades, actividades de culto y la instalación
de tumbas y/o depósitos de materiales diferentes, como piezas cerámicas monócromas
de gran finura conseguida gracias a mejoras en su cocción, correspondientes al nuevo
estilo Topará.
Tantalean alude como otro
signo de la decadencia de los paracas que, en 1999, Anna Cook halló
rastros arqueológicos que indican que en el año 200 a.C. el valle de Ica soportó
un escenario de intensos conflictos armados.
Desde los asentamientos
Paracas reocupados, los Topará establecieron en los valles de Cañete, Chincha y
Pisco su predominio sobre poblaciones adscritas al antiguo universo paracas.
Impusieron una especie
de nuevo orden con variaciones religiosas, un nuevo de culto a los muertos y
sus estilos arquitectónico, constructivo, alfarero y textil. Particularmente, pusieron
en vigencia su nuevo estilo cerámico, monocromo, pero con uso de varios
colores, de gran finura, conseguida gracias al pintado previo a la cocción a
alta temperatura, es deci el detectado por Lanning y Wallace, en Jahuay y
Chongos.
También implantaron avanzadas técnicas de hilado y tejido de fibra de algodón y de auquénidos sudamericanos, en cuyos productos de alta belleza y finura, aplicaron un bagaje iconográfico complejo. En la necrópolis de la Bahía de Paracas y otros sitios empezó a predominar el nuevo estilo textil altamente desarrollado e iconográficamente complejo. .
35. EL TIEMPO DE LOS TOPARÁ
Y LOS NASCA
Los paracas tardíos entraron
en proceso de cambio de su cultura material e ideológica debido a factores mediombientales,
económicos y políticos inmanejables con el conocimiento de ese tiempo.
Pero, los análisis del
ADN de los fósiles humanos tanto de tumbas paracas, topará y y nasca,
demuestran que en el territorio original prosiguió viviendo la misma población
y sus descendientes, que siguieron desarrollándose más hacia el sur, hacia Río
Grande y Palpa.
En consecuencia, se
abre paso el hecho de que la separación inicial Paracas/Nasca como dos pueblos
distintos, fue una arbitrariedad académica de ciertos arqueólogos que, llevados
por su excesiva pasión por asumir la alfarería y el modo de sepultar
a los muertos, como marcadores histórico – científicos casi indiscutibles y elementos diagnóstico
determinante, implantaron el criterio de que la aparición de un estilo cerámico
con engobe (aplicación de una pasta de arcilla coloreada sobre la cerámica
antes de su cocción) en el valle de Río Grande, constituyó el comienzo de lo
que llamaron Cultura Nasca, proyectando la idea del surgimiento de un nuevo
pueblo, con el agravante que ese supuesto conocimiento concluyente excluyó
totalmente a la ahora llamada Cultura Topará.
Y, todo porque este nuevo
tipo alfarero, que era pintado y decorado antes de cocción, gradualmente fue
reemplazando a la “cerámica paracas” que era pintada después de salir del
horno.
También, porque la difusión
iconográfica que estaba centrada en los tejidos pasó a los ceramios polícromos
y hubo un cambió el panteón de espíritus o divinidades, con la desaparición de
unos y el surgimiento de otros.
No obstante, se trató
del mismo pueblo.
La arbitrariedad se
impuso principalmente por el desconocimiento de que entre Paracas y Nasca
existió un pueblo, una cultura intermedia que ha sido bautizada como TOPARÁ y
que ha sido estudiada exhaustivamente en las últimas décadas. FIN















