martes, 20 de enero de 2026

 

 Elmer Olortegui, periodista

1. EL SURGIMIENTO DE LA SOCIEDAD ORGANIZADA EN LA COSTA CENTRAL SUR

El conocimiento de la comúnmente llamada Cultura Paracas, es una aventura mental extraordinaria que nos lleva directamente a uno de los momentos cumbre de nuestra historia prehispánica; el auge de la Sociedad Teocrática Chavín de Huántar, allá por los años del 1,200 al 800 a.C.

En aquel tiempo, Chavín de Huántar extendía su dominio e influencia hacia la costa y sierra norte, hacia el alto Marañón y alto Huallaga, rumbo a la Amazonía y también hacia la sierra sur en el extremo de Ayacucho, así como a lo largo de la costa sur hasta el desierto de Ica.

Sin embargo, se debe anotar claramente que la influencia Chavín llegó  hasta la tremendamente árida costa sur cuando en este territorio lunar, salpicado por algunos oasis y angostos valles que reverdecían únicamente durante los anuales y breves correntíos de los ríos provocados por las lluvias andinas, subsistían muy alejadas entre sí, pequeñas aldeas de pastores de camélidos en las zonas altas de dichos valles y otros asentamientos agrícolas, pesqueros y marisqueros, en los segmentos medios y bajo, cuyos moradores apenas habían accedido a la cerámica.

No se sabe si de Chavín llegaron avanzadas de predicadores de su culto enviados especialmente por sus jerarcas para catequizar a los locales o si fueron los dueños de caravanas de comerciantes en busca de bienes exóticos, quienes impulsaron los primeros pasos de la aparición de la llamada sociedad compleja u organizada en este territorio sobrecogedor, la que después fue bautizada con el nombre de Paracas.     

En todo caso, se produjo un fenómeno social de anexión, coloniaje o a lo mejor solo de integración de una población culturalmente atrasada con pocos recursos disponibles para subsistir, por parte de una sociedad más avanzada, material e ideológicamente.  

1.1.         El contraste entre el progreso del norte y el sur de los Andes Centrales en la prehistoria

Este encuentro de dos realidades absolutamente desniveladas en la prehistoria de los llamados Andes Centrales (por supuesto, el concepto engloba costa, sierra y alta amazonía del actual territorio peruano), ha sido advertido por varios investigadores, uno de los cuales, el arqueólogo polaco Krzysztof Makowsky, en su importante obra, “Señores de los imperios del Sol”, lo ha catalogado como una paradoja, describiéndola así:

En la zona norte de los Andes centrales, llamada “El Norte Fértil” por Lumbreras, en el flanco más occidental cordillerano y en el contiguo litoral, hace unos 6 mil años antes del presente  ̶   al final del periodo Arcaico y al comienzo del Formativo  ̶ , surgió la arquitectura monumental con piedra, barro y madera, mientras la agricultura y la ganadería se abrían paso aceleradamente; es decir ocurrió una neolitización sin la existencia de la cerámica.

Sin embargo y simultáneamente, en la zona sur del mismo territorio, debido a más duras y hostiles condiciones ambientales y a la difícil disposición de recursos, una parte de los grupos de Homo sapiens que ocupaban el territorio se estancaron en el periodo Lítico. En cambio, el grueso de esos pobladores avanzó con gran esfuerzo, pero muy lentamente, hasta el periodo Arcaico, por lo que su ascenso hacia el periodo Formativo se retrasó casi dos milenios respecto a lo que ocurrió en la zona norte.

 


Valles de la costa centro sur peruana, incluido Disco Verde,

registrado como el más antiguo asentamiento humano.

Makowsky remarca este desbalance señalando que los primeros registros de arquitectura monumental en el sur, son los edificios Las Ánimas, en Chincha, Cahuachi, en Nasca, Pukará y Chiripa, en la Meseta del Collao, los cuales fueron erigidos, aproximadamente, entre los años 500 y 100 a. C., no obstante que la construcción en el valle de Acarí, data del año 600 a. C. 

Entonces, si el edificio monumental más antiguo de piedra y barro del valle de Casma, es el de Sechín Bajo, datado aproximadamente en el 3,700 a. C., la diferencia cronológica de 3,100 años, es impresionante.

No obstante, la paradoja se expresa con mayor impacto en el hecho de que fue en el sur, poco fértil y muy hostil, donde surgieron las sociedades más complejas y altamente estructuradas que pudieron alcanzar la condición, primero de estados y luego de imperios: la Sociedad Wari, su contraparte altiplánica, la sociedad Tiahuanaco y, posteriormente, la sociedad del Tahuantinsuyo, de los incas.

Frente a estas sociedades sus similares y ricas del norte, tras la disolución de la Sociedad Chavín (sobre la cual se discute si fue un imperio), no pasaron de ser federaciones zonales de ayllus, curacazgos, señoríos o federaciones de curacazgos inter – valles, entidades que resultaron sometidas a los mencionados imperios.

Entonces, se tiene que el primer paso de esta ruta de la población de los Andes Centrales del Sur hacia el dominio material e ideológico de los pueblos del norte y por consiguiente de todo este sector andino, fue dado por los Paracas, la primera sociedad organizada en la costa sur central.

2. ORIGEN DEL NOMBRE

En la excelente publicación Paraqa, los caminos del viento, sobre los trabajos arqueológicos en Ica de la empresa colombiana Contugas, consta:

“La expresión fue registrada en los siglos XVI y XVII por Cristóbal de Molina, Ludovico Bertonio y Diego González Holguín. La voz phara podría ser de origen puquina, el sufijo – qa - de procedencia aimara, y el significado actual correspondería al quechua sureño (Cerrón Palomino, 2020). El término fue documentado en el siglo XIX en el Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico, de Joan Corominas, como un peruanismo que proviene del quechua y se refiere al ‘viento costeño huracanado’, especie de simún que levanta una lluvia de arena (paraq 'lluvia').

En el siglo XX, en el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), se registra el significado del término paracas como ‘viento muy fuerte del Pacífico’, citando su origen en la expresión quechua paraqa”.

3. SIGNIFICADO ARQUEOLÓGICO

El arqueólogo Peter Kaulicke (2013) precisa que el término «Paracas», fuera del topónimo de la península y los vientos zonales, es empleado en arqueología sobre la base de los periodos culturales Paracas Cavernas y Paracas Necrópolis definidos por Julio C. Tello, mediante sus excavaciones en la península, por lo que los vestigios espectaculares recuperados, se han convertido en el referente global de otros hallazgos similares en otras zonas. Esto también permite hablar de «sociedad» en singular.

4. UBICACIÓN

Algunos arqueólogos creen Paracas surgió en la zona de Ocucaje, en la parte baja del valle de Ica y, otros, en las cuencas de los ríos Grande y Palpa, entre los años 800 y 700 a.C, y está considerada como el inicio de la sociedad compleja en el área.

La sociedad Paracas se extendió hacia el sur a los valles de Río Grande y Palpa, donde ha sido hallada una gran cantidad de necrópolis y alfarería, por ejemplo, en el sitio Jauranga, lo que ha llevado a que Markus Reyndel y Johnny Isla, planteen que esa zona fue donde emergieron los paracas

5. INVESTIGACIÓN

Es un hecho que en las últimas dos décadas la fuerza arqueológica nacional e internacional se concentró el investigar la costa centro sur de los Andes Centrales.  

Pero, mucho antes, don Julio C. Tello comenzó su estudio en 1925 con su excavación en el sitio Cerro Colorado, en la Península de Paracas, junto con Samuel Lothrop, Rachel Warren, guiados por el ladrón de tumbas local llamado Juan Quintana, el “Sordito”, quien sabía de donde procedía la cerámica y textiles que en ese entonces estaban siendo vendidos en el mercado internacional.

Tello accedió en las laderas del Cerro Colorado a un enorme cementerio prehispánico, del cual recuperó muchos vestigios arqueológicos, principalmente fardos con textiles y cerámicas polícromas y las salvó del saqueo.

Hasta 1930, junto con su colaborador Toribio Mejía Xesspe. Tello trabajó en las tumbas tipo cavernas de Cerro Colorado y Cabeza Larga o Arena Blanca.

En Cerro Colorado excavó 8 cavernas funerarias y 75 entierros individuales en fosas y en Cabeza Larga descubrió 66 enterramientos humanos. En 1927, Tello encontró las «necrópolis» de Wari Kayan de las cuales recobró 429 fardos funerarios. Tello, además, excavó en Karwas y Chucchio y visitó otros sitios relacionados con esta sociedad en la Bahía de la Independencia, los valles de Pisco, Ica y la cuenca del río Grande.

En 1931, Jorge C. Muelle y Eugenio Yacovleff, también estudiaron las Cavernas.

En 1925, Alfred Kroeber excavó en el sitio de Huaca Santa Rosa, el edificio prehispánico más grande del valle de Chincha.

En 1957, siendo parte de la Expedición de la Universidad de Columbia, William Duncan Strong excavó también en Ocucaje, Teojate y Cahuachi. En Teojate, un sitio en el valle alto de Ica encontró cuatro entierros de individuos colocados en posición sedente y cerámica Paracas Temprano.

Entre 1955 y 1959, Frederic Engel inspeccionó numerosos sitios muchos de ellos en la misma península de Paracas. Excavó en Cabeza Larga y Karwas y en el valle medio de Pisco, cerca de Tambo Colorado, reportó sitios domésticos con materiales cerámicos Paracas.

Entre 1950 y 1960, Alejandro Pezzia excavó en el valle de Ica.

Entre 1955 y 1961, los de la «Escuela de Berkeley» liderada por John Rowe, prospectaron y excavaron en el valle de Ica para producir una «Secuencia Maestra» para los Andes prehispánicos, a cargo de Dorothy Menzel y Lawrence Dawson.

Dwight Wallace realizó inspeccionó los valles de Chincha, Pisco, Cañete e Ica, encontrando muchos sitios Paracas y junto a Edward Lanning, visitó y excavó sitios Paracas en el valle de Chincha. Wallace también excavó en el sitio de Cerrillos en el valle de Ica en 1958 y suministró evidencias estratigráfícas para afinar la secuencia Paracas.  

En la década de 1980, Sarah Massey, Anita Cook y Lisa DeLeonardis investigaron en el valle de Ica.

En la misma década, Luis Lumbreras y su equipo realizaron prospecciones y excavaciones en el valle de Chincha y entre 1985 y 1987 se enfocaron en la excavación del sitio El Mono o Chococota.

Por su parte, Ann Peters prospectó el valle de Pisco en 1985 con el objetivo de completar el reconocimiento realizado por Wallace. Asimismo, en 1987 excavó en Chongos, un sitio perteneciente a Paracas y Topará.

Helaine Silverman, a finales de la década de 1980 trabajó en el valle de Ingenio,

encontrando sitios especialmente en su sección alta relacionados con Paracas y que definió como parte de su estilo Tajo y en 1997 también trabajó en la parte baja del mismo valle de Pisco, en Alto de Molino.

En la década de 1990 fueron publicados algunos artículos de José Canziani sobre sus análisis de la arquitectura Paracas del valle de Chincha, tomando como base investigaciones del equipo de Lumbreras del cual formó parte.

En la década de 1990 el arqueólogo peruano Rubén García investigó diversos sitios de la Península y de la Bahía de la Independencia, como Puerto Nuevo, sobre Paracas temprano.

Desde 1997, los trabajos del equipo alemán peruano dirigido por Markus Reindel y Johny Isla han aportado importantes datos para el valle de Palpa relacionados con la ocupación Paracas, sobre todo relacionados respecto a asentamientos, geoglifos, petroglifos y fechados radiocarbónicos que permitieron establecer una cronología absoluta más detallada para Paracas.

También prospectaron el sector superior del valle del Rio Grande a partir del 2006, Peter Kaulicke y asociados e investigaron una serie de tumbas en el sitio de Coyungo, donde encontraron tumbas Paracas Temprano con materiales significativos entre los que sobresalen fragmentos de textiles con decoración pintada similares a los encontrados en Karwas.

Desde el 2007 y hasta la actualidad, Aïcha Bachir Bacha y Daniel Llanos han dirigido un programa arqueológico que se ha concentrado en el sitio Ánimas Altas/Bajas, profundizado en la naturaleza y dinámica social de uno de los sitios más extensos de la sociedad Paracas. Asimismo, excavaron en el área de Ocucaje, en el Cerro Max Uhle o Córdova.

En el valle de Ica, entre 2012 y 2017, el One River Project liderado por Charles French, David Beresford-Jones y Kevin Lane y conformado por arqueólogos británicos y peruanos, reportó en el valle de Ica, numerosos sitios, algunos de ellos con ocupaciones Paracas, hasta en la parte serrana de Ica, con rasgos similares a los reportados en Palpa.

Por su parte, Masato Sakai y su equipo, durante su prospección arqueológica de las pampas de Nasca, descubrieron geoglifos asociados a cerámica Paracas. En 2016, las investigaciones lideradas por Pedro Castro-Martínez, en el valle de Aja también han contribuido al entendimiento de Paracas en el extremo sur, un área que había sido previamente investigada por Hendrik van Gijseghem y Juan Carlos de la Torre.

Jalh Dulanto y Aldo Accinelli y su equipo de la Pontificia Universidad Católica del Perú, en 2013, revisitó sitios descubiertos por Engel y excavó en yacimientos del área de la península de Paracas como Disco Verde y Puerto Nuevo.

Desde el 2011, Henry Tantaleán, Charles Stanish y otros han desarrollado trabajos extensivos e intensivos en el valle de Chincha, excavando en sitios Paracas como Cerro del Gentil, Chococota, Huaca Soto, La Cumbe y Pozuelo.

En cuanto a reevaluaciones y cambios en la narrativa de la prehistoria de la costa centro sur, es bueno anotar que, en 1991, Ann Paúl publicó su compilación Paracas art and architecture, que reunió los trabajos de varios investigadores que estudiaron las poblaciones que habitaron la costa central sur del Perú durante el primer milenio antes de nuestra era (1000 a.C. – 1 d.C.), llamadas por los arqueólogos como «Cultura Paracas».

Por todo lo anterior, ocurre que en la actualidad la costa centro sur, antes un área de estudio arqueológico marginal, se ha convertido en el principal territorio de investigación arqueológica, después de la costa norte.

En cada uno de los valles, desde Cañete hasta Acarí, están en pleno desarrollo proyectos arqueológicos regulares de escala regional y a largo plazo.

Al igual que Ann Paúl, en el 2013, la Universidad Católica del Perú – PUCP, dedicó toda la edición 17 de su reconocido Boletín de Arqueología al tema, Paracas: Nuevas evidencias, nuevas perspectivas, publicando los resultados de doce (12) trabajos de reconocidos arqueólogos peruanos y extranjeros sobre la Cultura Paracas, para una mayor precisión del proceso de surgimiento de la sociedad compleja u organizada en la desértica costa de sur de los departamentos de Lima e Ica.

Debido a lo acelerado del mejoramiento del conocimiento, no solo sobre Paracas, sino también de otros fenómenos sociales sucesivos como Topará y Nasca, en 2018 la PUCP, volvió a enfocar el número 25 de su Boletín de Arqueología al asunto:  De Paracas a Nasca, interacción y transición: esferas geográficas, prácticas sociales y procesos históricos en la costa sur, el cual incluye diez (10) reportes de arqueólogos nacionales y extranjeros, varios de ellos convencidos de que el «Fenómeno Topará», no fue una sociedad nueva o singular,

 sucesora de Paracas, sino solamente un proceso de transición hacia la Cultura Nasca durante el Intermedio Temprano o Periodo de los Desarrollos Regionales.

Retomando esta somera crónica sobre Paracas, veamos el conocimiento que aportó el padre de la arqueología peruana, don Julio César Tello.

6. ´PERIODOS DE DESARROLLO SEGÚN JULIO C. TELLO.

Tello postuló que Paracas, por la forma de enterramiento de sus muertos, tuvo dos fases de desarrollo:

a)  Paracas cavernas (700 a. C. - 200 a. C.) así nombrado por su hallazgo de cámaras funerarias subterráneas en forma de botella que en realidad eran tumbas múltiples con restos humanos enfardados con telas simples, en Cerro Colorado, frente a la Bahía de Paracas

Los entierros contenían cerámica de colores brillantes y motivos de la Cultura Chavín grabados con técnicas incisas, en particular de sus combinaciones de imágenes de humanos con rasgos de felino, de caimán y del águila pescadora. Con el eclipse de Chavín.

Tello percibió también que los individuos de Paracas - Cavernas tenían el cráneo "cuneiforme" por deformación intencional mediante presión con tablas atadas en la frente y la parte posterior de la cabeza, durante su infancia. También pudo estimar que cerca del 40% de los cráneos habían sido sometidos a trepanación para remediar una lesión por impacto violento, cefaleas y males mentales.

Tello detectó también piezas de un estilo alfarero local con nuevos motivos como el del Ser Oculado que persistió hasta Nasca y, equivocadamente, también lo atribuyó a Paracas, cuando en realidad corresponde a su reemplazo, el estilo cerámico Topará.

 


Esquema de una tumba tipo caverna en forma

de botella, en Cerro Colorado, frente a la Bahía de Paracas.


 

Manto Paracas Caverna, Cerro Colorado

b)  Paracas Necrópolis, (200 a. C. - 200 d. C.), por el desentierro de un enorme cementerio en el sitio Wari Kayán, en una de las faldas de Cerro Colorado, de la cual Tello extrajo de cámaras funerarias que antes habían sido viviendas, 429 fardos funerarios sepultados con ajuares distintos a los de los difuntos de Paracas Cavernas.  Los restos estaban en posición sentada sobre un cesto llano y envueltos en tela ordinaria pero recubiertos con mantos de fino tejido, de una extensión de 1.30 m. Sus cabezas estaban cubiertas por turbantes, llevaban ornamentos de oro, tocados de plumas y abanicos.

Varios cráneos de Paracas - Necrópolis presentaban una deformación craneana distinta a la de Paracas – Cavernas y fue denominada "cabeza larga", aunque para lograrla se usara la misma técnica de tabletas atadas al cráneo en edad infantil. Otros investigadores creen que las "cabezas largas" corresponden a individuos de élite y algunos lo asumen como una práctica común de los grupos prehispánicos de la región. No obstante, en la Necrópolis no fueron hallados cráneos trepanados.

En cada fardo había también, abanicos de plumas, mazas con cabeza de piedra y tocados de pieles de animales, una tradición que Tello interpretó como un proceso compatible entre Paracas Tardío y la etapa de Nasca Temprano.

Sin embargo, nuevos estudios señalan que este estilo de enterramiento, la cerámica y la extraordinaria textilería de esta fase es de los Topará, procedentes de Cañete y Chincha. Las piezas cerámicas en son de ofrendas tienen paredes delgadas y están pintadas de blanco o rojo y con el dibujo de una calabaza o de un sapo, ambos estilizados. Los mantos son de extraordinaria confección y belleza.

 


Fardo Paracas Necrópolis, perteneciente a la Cultura Topará

7. EL DEBATE SOBRE LA CRONOLOGIA Y LA PERIODICIDAD

A partir de la periodicidad de Tello y, particularmente en lo que va del presente siglo, está en pleno desarrollo un gran debate arqueológico sobre la cronología y periodicidad de Paracas.

En ese debate, el arqueólogo alemán, Peter Kaulicke, explicó en 2013, en su balance Avances recientes en perspectiva. Algunos comentarios finales, sobre el compendio Nuevas evidencias y nuevas perspectivas sobre la cultura Paracas, publicado en el Boletín 17 de la PUCP ya mencionado, que el Horizonte Temprano en el valle de Ica está cronológicamente definido por el estilo cerámico llamado Ocucaje.

Disco Verde, la cerámica más antigua

Sin embargo, en su artículo Disco Verde: 50 años después de Frédéric Engel: la primera temporada de excavaciones del Proyecto de Investigaciónes Arqueológicas Paracas en el sitio, los arqueólogos Jahl Dulanto y Aldo Accinelli, han acreditado el fechado por radiocarbono de la cerámica más antigua de la costa central sur de los sitios de pescadores Disco Verde y Puerto Nuevo, nombrada como «Disco Verde» (Península de Paracas), entre  los  años  1 188, el  843  a.C y la correspondiente a Paracas Tardío,  entre los años 760 al 407 a.C.

Teniendo en cuenta eso, el propio Kaulicke, elaboró una nueva cronología y periodicidad de la Cultura Paracas que será desarrollada en esta crónica, más adelante. Este investigador casi ha descartado a la famosa «Secuencia Ocucaje», como una periodicidad cierta de la Culturas Paracas y Nasca porque su elaboración usó un procedimiento complicado por lo que, aplicada a otros valles, ha arrojado resultados diversos.

 

 

Cerámica del periodo Paracas Medio 

7.1.         La Secuencia Ocucaje

En el artículo Trabajo, producción y cerámica. Sociología de la alfarería Paracas: Ocucaje y Tajo (Costa Sur de Perú) sus siete (7) autores, arqueólogos peruanos y extranjeros, explican que, en la década de los sesenta, los arqueólogos estadounidenses investigaron nuestra prehistoria, se esforzaron en ordenar la cronología de las sociedades de los Andes Centrales.

Dawson y Menzel, seriaron la estilística cerámica de la costa centro sur, de acuerdo a vestigios de la zona de Ocucaje, Tajahuana y Cerrillos, en el valle de Ica y a algunos fechados radiocarbónicos. Ese trabajo se convirtió en la "secuencia maestra" de la cerámica y la evolución social de ese valle, pero sus rasgos diagnósticos se aplicaron después a la alfarería de toda el área andina.

Establecieron 10 fases estilísticas (Ocucaje 1-10), hasta la 8 ubicadas en el Horizonte Temprano y la 9 y 10 en el Intermedio Temprano.

Pero, inevitablemente, esta especie de sondeo arqueológico con base a una muestra para luego proyectar sus resultados a un determinado ámbito más amplio– algo parecido a lo que hacen las actuales encuestadoras de opinión – tenía graves fallos.

Por falta de evidencias los investigadores anularon las fases Ocucaje 1-2 y devinieron en poco válidas las fases 4 y 5. Por tanto, la Cultura Paracas se habría iniciado con Ocucaje 3, bajo la influencia estilística de Chavín. Las fases que se siguen asumiendo como referencia, son

Ocucaje 3, entre el 900 y 700 a.C. Comprende vasijas con diseños iconográficos "chavinoides".

Ocucaje 4 – 5 – 6 – 7.  Entre el 700 y 400 a.C. Las fases 4 y 5 son difícilmente reconocidas. Las fases 6-7, abarcan cuencos de con engobe rojo y diseños incisos zoomorfos estilizados y geométricos con pintura post cocción.

Ocucaje 8, del 400 al 100 a.C. Es la fase más representativa. Designa cuencos con engobe rojo más acentuado que en fases previas, tanto en las paredes internas como externas, y con incisiones de anillos de círculos con punto al centro; vasijas cerradas, ollas y cántaros en pasta marrón con decoración incisa.

Ocucaje 9 – 10 y Nasca 1 – 2 - 3, del año 100 a.C. al 300 calibrado d.C. En la 9 aparecen cuencos altos, con abundante decoración incisa con motivos lineales y escalonados, así como zoomorfos felínicos.

En la fase 10, la decoración incisa es más elaborada con figuras zoomorfas en cuencos. Aparecen cuencos grandes con decoración por presión en la pared interna, cocidas a fuego controlado que permite obtener superficies interiores negras exteriores claras. Hay botellas y cántaros de formas escultóricas.

Nasca 1, aumentan los cuencos de paredes bajas, diámetros grandes y bases cónicas. También las botellas escultóricas fitomorfas típicas de la fase Paracas-Necrópolis de Tello.

8. REESCRIBIENDO LA PREHISTORIA DE LA COSTA CENTRAL SUR

8.1.         La propuesta de Kaulicke - 2013

De su balance citado, Kaulicke dedujo una nueva cronología absoluta, la cual modifica sustancialmente la periodicidad propuesta por Julio C. Tello. Cronológicamente, es probable que la Sociedad Paracas haya empezado entre el 1000 y el 900 a.C.

Reindel e Isla propusieron que Paracas prevaleció del año 800 al 200 a.C. con la transición Topará de Paracas a Nasca del 200 a.C. al año 50 d.C.

Según esta periodicidad, Paracas Necrópolis corresponde a la etapa Transicional.

Cuadro 1

 

Cronología absoluta y nueva periodicidad

de la Sociedad Paracas  ̶  2013

Versión de Peter Kaulicke

Canziani, Tantaleán, Stanich, Zegarra, Pérez, Nigra, Balbuena, Peters, Dulanto,

Accinelli, García, Barich, Llanos, DeLeonardis, Reindel, Isla

 

 

Paracas temprano

 

 

1000/900 al 600 a.C

 

Fases 3 y 4 Ocucaje

 

Paracas medio

 

 

600 al 400 a.C

 

Fases 5, 6 y 7 Ocucaje

 

Paracas tardío

 

 

400 al 200 a.C

 

Fases 8 y 9 Ocucaje

 

Transición

Nasca

 

 

 

200 a. C. al 50 d.C.

 

Elaboración propia

Nótese que Kaukicke no menciona en ningún momento la presencia de la Sociedad Topará.

Todo el periodo Paracas Temprano estaría definido por la fase cerámica Ocucaje 3, pero eso a juicio de este arqueólogo resulta poco claro, debido a que dicha fase incluye otros componentes anteriores y posteriores propuestos por Menzel.

En el periodo Paracas Medio, aparentemente de poca duración, se puede percibir la presencia poco palpable derivada desde Paracas Temprano, de las fases Ocucaje 5, 6 y 7. La fase 5, representada por pocos sitios en la parte alta del valle y en Pampa de las Ánimas, Callango; la fase 6, igualmente, representada por Teojate y Pampa de las Ánimas y la fase 7 como casi un sub estilo de Teojate, en el valle alto.

Reindel e Isla, en sus excavaciones en Jauranga, Palpa, hallaron vestigios de ocupación, construcción y contextos funerarios con cerámica de las fases Ocucaje 5, 6, 7, 8 y 9 con fechados de entre 550 y 370 a.C., correspondientes a Paracas Medio.

El periodo Paracas Tardío, está representado por muchos más sitios, contextos, cerámica y otros, en comparación con los periodos predecesores. De las fases 8 a 9 de Ocucaje fueron recolectados 2,5 veces más que el conjunto de las 3 fases anteriores. De los 150 sitios paracas ubicados en Palpa, unos 118 (casi 80 %) pertenecen a este período. Algo parecido ocurre en Coyungo, en Río Grande de Nasca y en los otros valles hacia el norte, incluyendo el valle de Chincha, con antecedentes poco palpables. Cook y Massey detectaron sitios correspondientes en la zona e Callango.

Más al norte, hay evidencias de que la cerámica se caracteriza por una serie de sub estilos o —incluso— «sub sub estilos», algunos de ellos con una distribución más extensa.

Todo esto parece indicar que después de Ocucaje 9, habría ocurrido una ruptura provocada por la «tradición Topará», la que estaría cronológicamente después del Formativo, por lo que esta cerámica o Paracas Necrópolis quedan fuera de lo que se entiende como un «Paracas Previo», aunque, según la cronología de Menzel., aún forma parte del Período Horizonte Temprano (Ocucaje 10)

Como conclusión de su análisis del 2013, Kaulicke señaló que los aportes presentados hasta entonces determina la revaluación del conocimiento de la Sociedad Paracas, con las siguientes aproximaciones:

i)  De ser considerada una zona algo periférica y menos desarrollada que la costa central norte, la Cultura Paracas y toda la costa central sur está recibiendo la mayor parte de la atención de los arqueólogos, aunque indebidamente concentrada en la influencia de Chavín de Huántar.

ii) Desde la aparición de la sociedad organizada o compleja, la costa central sur parece que se convrtió rápidamente en una esfera de interacción propia, se insertó activamente en las redes de intercambio de larga distancia.

iii) Falta mucho para lograr una visión cabal de este panorama, pero se están dando pasos significativos en esta dirección.

iv) La «Secuencia Ocucaje», fue establecida sobre una base de datos muy reducida hace más de medio siglo por lo que no es una guía certera para toda el área paracas.

v) La periodicidad, temprano, medio y tardío es una simplificación que cuenta con datos cronológicos mucho más firmes, que no concuerdan necesariamente con la «Secuencia Ocucaje».

No obstante, debido a que los resultados de estratigrafías complejas realizadas recientemente en Paracas y Palpa, han sido presentadas con datos incompletos, en proceso de terminación, se requiere concluir esos trabajos para determinar secuencias locales que permitan definir características propias frente a una secuencia general, como la del estilo Ocucaje.

8.2.         La propuesta de Makoswky y Kolomansky - 2018

En su ensayo, “Paracas Cavernas, Topará y Ocucaje en el origen de los conceptos: materiales cerámicos de Cerro Colorado-2018”, Makowski y Kołomański, remarcan que las nuevas evidencias refuerzan la tesis de que sin el conocimiento del «Fenómeno de Chavín» y sin el efecto «horizonte» que este produjo en su ámbito de dominio, es imposible entender los procesos culturales en la costa centro sur, durante el período Horizonte Temprano o Formativo Medio y Final, centrados en el desarrollo de la Sociedad Paracas.

Esas nuevas evidencias y nuevos enfoques han ido acumulándole entre los años 2003 y 2018 y han revelado la existencia de una realidad mucho más compleja de la que se desprendía de las síntesis e intuiciones de Tello (de 1929 a 1959) y de las meticulosas seriaciones estilísticas de Menzel, Rowe y Dawson (1964).

La primera y más contundente corrección fue la confirmación de que los fenómenos sociales Paracas y Topará son dos componentes sociales sucesivos, pero distintos en la fase final el periodo Formativo u Horizonte Temprano

Otra corrección fue un ajuste cronológico en la periodicidad de Paracas deducida de la matriz cerámica llamada «Secuencia Ocucaje»

Cuadro 2 

 

CRONOLOGÍA DE LOS PERIODOS

DE DESARROLLO DE LA SOCIEDAD PARACAS  ̶  2018

CON RELACIÓN A CHAVÍN DE HUÁNTAR

 

 

PERIODO HORIZONTE TEMPRANO / FORMATIVO  Sub periodos Medio y Final

 

Teocracia regional

Chavín

 

 

 

Paracas

 

 

Secuencia Ocucaje

 

 

Inicio de la construcción

 del templo principal

Auge

 

1 200 a. C.

 

 

----

 

----

 

 

----

 

Final de la construcción

Templo principal

Auge

 

800 a. C.

 

Periodo

temprano

 

 

840 al 500 a.C

 

Fases 3 y 4 Ocucaje

 

Inicio del ocaso

Chavín

 

550 a. C

 

Periodo medio

 

 

550 al 370 a.C.

 

Fases 5, 6 y 7 Ocucaje

 

Extinción de

Chavín

 

200 a. C.

 

Periodo

 Tardío o final

 

 

370 al 200 a.C

 

Fases 8 y 9 Ocucaje

INTERMEDIO TEMPRANO / DESARROLLOS REGIONALES

Elaboración propia

La cronología específica que muestra la relación de supremacía de Chavín sobre Paracas planteada por Makowski y Kołomański, da más luces sobre la evolución paraquense y permite mayor claridad si se la relaciona con la cronología más completa y reciente de Chavín, desarrollada por John W. Rick et al. y publicada en “La cronología de Chavín de Huántar y sus implicancias para el Periodo Formativo”.

De acuerdo con la última data de Rick, la construcción del “Castillo”, “Fortaleza” o “Templo Viejo”, o “Núcleo duro” de Chavín, comenzó en el 1,200 a. C. y concluyó cuatro siglos después, aprox. en el 800 a. C.

Así tenemos que Paracas Temprano ocurrió aproximadamente entre los años 840 y 500 a. C., en su mayor parte, bajo la influencia de la cultura teocrática Chavín de Huántar, la dominadora de ese tiempo y marcó el surgimiento de la sociedad compleja en la costa sur andina, con un retraso de unos 2 mil años respecto a la región del “Norte Fértil” o de la civilización de la costa norcentral andina, desbalance que se explica por innegables factores medioambientales sumamente hostiles.

Paracas Temprano

Los paracas surgieron cuando terminaba la edificación del Templo Viejo, durante el gran apogeo de la cultura ancashina y, aunque ubicados en la periferia del dominio, recibieron su influencia.

El desarrollo de la teocracia Chavín se quebró, dando inicio a su lento declive, a partir del 550 a. C., con la consiguiente merma gradual pero inexorable de su influencia, hasta su extinción total en el 200 a. C., hecho que puso fin al Periodo Formativo.

Paracas medio

Este periodo va del año 500 al 370 a. C. y coincidió con la agudización del colapso de Chavín. Para los paracas, los primeros signos del ocaso de Chavín significaron el inicio de su periodo regional más o menos autónomo, el cual se extendió unos 170 años de auge de desarrollo extendido en la costa sur próxima.

Paracas tardío

No obstante, tras ese periodo de avance independiente, los paracas también entraron en tirabuzón, en caída inexorable en su periodo final o Paracas Tardío, el cual abarcó del año 370 al 200 a. C., es decir, otros 170 años casi al mismo tiempo de la desaparición total de la Cultura Chavín.

Según Makowski y Kołomański, entre el año 120 a.C. y el 90 d.C. (210 años), hay registros de un verdadero florecimiento de estilos cerámicos en la costa sur central. Correspondientes a ese lapso han sido hallados vestigios alfareros de Paracas Cavernas, Topará: fases Chongos y Jahuay 3 y de las fases 1 y 2 de la cerámica nasca. En ese tiempo comenzó también construcción del sitio ceremonial de culto, Cahuachi, una especie de La Meca de adobe más grande de la costa sur próxima.

Es decir, existen rastros de un conglomerado, de un aparente archipiélago de distintos perfiles alfareros entre los cuales, sin embargo, se percibe la presencia dominante de la Cultura Topará.

Makowski y Kołomański remarcan que su cronología Chavín – Paracas, muestra, además y claramente, que hubo cuatro siglos desde el comienzo del ocaso Chavín, en el año 500 a. C., durante los cuales ocurrieron procesos complejos que corresponden a los periodos regionales Paracas Medio, Tardío, hasta Nasca Inicial, aproximadamente en el año 100 a.C. Al cabo de ese lapso, poco o nada quedó en la costa sur de la época del predominio Chavín.

Como parte de los mencionados procesos complejos, durante Paracas Tardío, ellos autores han registrado en los valles de Ica, Palpa y Nasca, numerosos diseños del estilo nasca en la cerámica y los textiles pero, extrañamente, hechos con técnicas ya superadas por nuevos procesos que ya se aplicaban en el norte, en los valles de Pisco, Chincha y Cañete, como cambios culturales importantes

En consecuencia, Makowski y Kołomański, postulan que el surgimiento de esas nuevas técnicas de producción cultural marcó el nacimiento del estilo Topará, el cual, según Wallace y Lanning surgió en el valle de Cañete y en el curso de su difusión hacia el sur durante el llamado periodo Paracas Tardío, fue contemporáneo durante largo tiempo con los demás estilos, en especial con el de la cerámica paracas.

8.3.         La propuesta de Tantaléan - 2020

Según el arqueólogo Henry Tantaleán, unos últimos 41 fechados radiocarbónicos obtenidos de las investigaciones en sitios del valle de Palpa hasta el 2020, permiten establecer la más reciente cronología absoluta para Paracas.

Cuadro 3 

 

Cronología absoluta de los periodos

de desarrollo de la Sociedad Paracas  ̶  2020

Engel, García y Pinilla, León, Dulanto, Accinelli, Splitstoser et al. 2009, DeLeonardis,

Cadwallader, Tantaleán,  Stanish, Kaulicke, Pedro Castro, Proyecto NazcaPalpa

 

 

Paracas temprano

 

 

840 al 500 a.C

 

Fases 3 y 4 Ocucaje

 

Paracas medio

 

 

500 al 380 a.C

 

Fases 5, 6 y 7 Ocucaje

 

Paracas tardío

 

 

380 al 260 a.C

 

Fases 8 y 9 Ocucaje

 Elaboración propia

El tiempo de la emergencia de los paracas, corresponde al subperiodo medio del Periodo Formativo. Ubicaron sus aldeas en las tres zonas: alta, media y baja de los valles de Cañete, Chincha, Pisco, Nasca y los varios pequeños valles de la cuenca del Río Grande, en Palpa.

9.     9. ORGANIZACIÓN POLÍTICA Y SOCIAL

De las características del cementerio Wari Kayán, los investigadores Makowsky y Kolomansky, infieren que los sepultados eran dignatarios que se distinguían por tener sus cráneos deformados mediante técnicas de alargamiento.

De la ausencia de edificios de culto, de residencias y sitios de mando y poder y la no existencia de bienes de lujo en las tumbas, además de los atuendos, deducen que tales restos corresponden a una élite de líderes religiosos, de sacerdotes o shamanes, procedentes de distintos asentamientos paracas.

No obstante, es posible que las jefaturas hayan correspondido también a jefes de ayllus o curacas.

Coincidiendo con esta percepción, el arqueólogo Henry Tantaléan, en: El fenómeno Paracas: estado de la cuestión y un modelo de explicación social - 2020, propone que “el fenómeno Paracas se trataría de una serie de comunidades con diferentes formas de organización económica y política pero que se vincularon económicamente y compartieron una misma ideología religiosa. Los mecanismos sociales por los cuales todas estas comunidades y entidades políticas se vincularon fueron el intercambio, el ritual y la religión, lo cual permitió que compartieran una serie de artefactos, prácticas sociales, rituales e iconografía religiosa”.

110. TERRITORIO

Paracas ocupó un territorio costero - desértico que se extendía por el este hasta contrafuertes andinos de 3 200 metros de altitud. Su longitud alcanzó unos 250 kilómetros que incluía de norte a sur, los valle de: Cañete, Topará, Chincha, Pisco, Ica y   Palpa, Ingenio, Nazca y Aja, pertenecientes a la cuenca del rio Grande

Para mejor comprensión, Tantaleán ha dividido el territorio paracas en tres áreas limitadas por las zonas desérticas y montañosas existentes entre los valles: norte, centro y sur.

Norte, cuyo centro fue el valle de Chincha, el cual se vincularía con los valles de Cañete, Topará y Pisco. Centro, la cual comprendió el valle de Ica, y Sur, es decir, el valle de Palpa.

Estas áreas tuvieron zonas de contacto en la Península de Paracas y la Bahía de la Independencia e, incluso, en el mismo valle de Ica.Las tres grandes áreas mantuvieron ciertas diferencias en cuanto a sus respectivas formas de asentamiento, diseños arquitectónicos y técnicas constructivas, formas de enterramiento y cultura material.

Como zona de contacto principal, Cerro Colorado, en la península de Paracas es un lugar muy especial en el que convergieron varias comunidades, especialmente, de los valles de Ica y Chincha.

 

Territorio Paracas

1111. CERÁMICA

11.1.     Los estilos tempranos «Disco Verde» y «Puerto Nuevo»

Como ya está anotado los arqueólogos Jahl Dulanto y Aldo Accinelli, han fechado por radiocarbono la cerámica más antigua de la costa central sur hallada en los sitios de pescadores Disco Verde y Puerto Nuevo, en la Península y en la Bahía de Paracas, nombrada como «Disco Verde. La datación es, entre los años 1 188, el 843 a.C. y la correspondiente a Paracas Tardío, entre los años 760 al 407 a.C.

Este estilo cerámico temprano incluye un primer grupo de pedazos de vasijas cerradas: ollas sin cuello y ollas con cuello corto. Vasijas abiertas: cuencos con labios redondeados o ligeramente en-grosados en el interior. Todas las vasijas están decoradas ocasionalmente con una o dos hileras horizontales de círculos estampados. En un segundo grupo encontrado en Puerto Nuevo, hay fragmentos de botellas de doble pico y posiblemente asa canasta y de varios cuencos y tazas con bases anulares.

Un tercer grupo de fragmentos correspondería a otro estilo cerámico denominado Puerto Nuevo. Corresponde a restos de vasijas abiertas: cuencos con labios redondeados, planos o biselados. Vasijas cerradas: ollas sin cuello de con labios planos o redondeados. Mostrando la temprana vinculación de Paracas con pueblos de la costa central norte, algunas piezas de este estilo fueron hallados por Thomas Patterson en los estratos tardíos de la quebrada de Ancón.

 


Antiquísima cerámica estilo Disco Verde

Análisis de las pinturas

Un cuarto grupo, de este estilo incluye, además de ollas, pedazos de botellas, de cuencos, tazas y vasos de bordes biselados. Estas piezas fueron pintadas con colores rojo, amarillo, verde, y blanco. El análisis por fluorescencia de rayos X portátil mostró que el pigmento rojo intenso tiene alto nivel de mercurio y e menos intenso, alto nivel de hierro.  El pigmento amarillo, contiene arsénico, el verde, cobre. El blanco, tiene titanio. El mercurio revela que los alfareros paracas usaron cinabrio importado desde Huancavelica a 175 kilómetros hacia el noreste.

Sus dibujos geométricos incluyen franjas, escalonados y rectángulos. Los motivos locales, como el ser antropomorfo de cara triangular y esquinas redondeadas o en forma de corazón, ojos circulares con punto central y boca sonriente, a veces con tocado de ave, coinciden con el posterior estilo Cavernas.

Otros de filiación externa, como los seres antropomorfos con ojos rectangulares con pupila excéntrica, bocas con colmillos felínicos, apéndices de serpientes y dibujos de aves rapaces, son comunes en la iconografía de estilos contemporáneos de la costa y sierra central y norte.

11.2.     La cerámica foránea

El primer grupo de pedazos de cerámica foránea incluye solo botellas de cuerpos globulares con bases planas y cuencos.  Su característica es que las piezas   están decoradas con una combinación de incisiones delgadas o gruesas, en forma de «equis», series de «rombos» y de triángulos invertidos. Entre los motivos por combinaciones de incisiones y relieves hay varios que corresponden al estilo «dragoniano» de Chavín de Huántar.

Varios de estos dibujos son similares a los de la cerámica de los valles de la costa central, así como a representaciones de los famosos murales de Garagay en el valle del Rímac.

Otro grupo de cerámica externa también está formado por botellas, cuyo rasgo distintivo es que están decoradas con franjas formadas por series de círculos impresos, bien conocidas de la costa norcentral, particularmente, del valle de Nepeña. Además de estos grupos, también, tenemos pedazos aislados  cuya  procedencia  es  claramente  foránea, pero imprecisa.   

Una taza del norte lejano

Llama la atención el hallazgo en Puerto Nuevo, de una taza de bordes verticales, rectos, y con labio biselado con cuatro caras antropomorfas con ojos excéntricos y rasgos felínicos dentro de cuatro hexágonos entrelazados, pues coincide con la iconografía de los murales de Huaca Collud y la cerámica de Lambayeque, así como la de Cajamarca, a más de 1000 kilómetros hacia el norte.

El quinto grupo está formado por fragmentos cuencos y tazas del estilo Puerto Nuevo, cuyo rasgo distintivo es   que tienen la mitad superior externa decorada con franjas de pintura post cocción.

Trueque de larga distancia

Los investigadores de Disco Verde y Puerto Nuevo han deducido de su análisis de la alfarería antiquísima de estos sitios que sus pobladores tempranos participaron en redes de trueque (intercambio) a larga distancia de información y bienes procedentes de la costa sur hasta el valle de Acarí y, hacia el norte hasta el valle de Piura. No obstante, advierten que tal intercambio no fue realizado mediante largos viajes, sino solo a y desde valles aledaños, con cargo a confirmación con más estudios especializados.  

El uso de cinabrio para el pintado post cocción de algunas de las vasijas de  cerámica locales sugiere que los nativos de Puerto Nuevo también tuvieron contacto con información  y  objetos  de  la  sierra, en especial de  Huancavelica. No obstante, la ausencia de obsidiana es notable en ese sentido.

La llegada de la cerámica Cupisnique

En el periodo tardío del estilo Disco Verde habrían ocurrido cambios en la cerámica fina de Paracas, probablemente, estimulados por la llegada de la cerámica de la costa norte —en particular, la Cupisnique—. La cerámica fina se consolidó en un estilo más propio, pero con contactos más sostenidos con la costa norte.

Estos impulsos también se perciben en otros materiales, como tejidos y mates decorados, así como detalles arquitectónicos, como lo demuestran los contextos de Coyungo, que son los únicos en contextualizar los famosos textiles «chavín» de la costa sur.

Por eso, Kaulicke sugiere que, desde una perspectiva cronológica del estilo Disco Verde, se debe diferenciar una fase inicial al final del Formativo Medio y otra que pertenece al período Formativo Tardío, entre la península de Paracas y los valles de Nasca como zona nuclear. En la zona de Palpa/Nazca, la transición entre cerámica Disco Verde y la del Formativo final está documentada en Pernil Alto y Coyungo

11.3.     El estilo Ocucaje

Su rastro empieza durante el Horizonte Temprano o Formativo Inicial, con piezas rústicas y termina al inicio de la Cultura Nasca, registrada como el estilo Ocucaje.

Las formas de la cerámica paracas son variadas, pues elaboraban ollas, tazas, platos, botellas y vasijas globulares con doble pico vertical unido por gollete puente. Produjo piezas escultóricas de figuras humanas.

Su técnica decorativa consistía en primero dibujar en cada pieza las figuras con líneas incisas angulosas cuando la arcilla todavía estaba húmeda. Tras el horneado la pintaban mayormente de negro, rojo, verde, amarillo y naranja. Las figuras provienen de la iconografía de Chavín, en especial la representación del ente con rasgos humanos, felínicos y de ave, llamado el Felino Volador.

 


Cerámica Paracas cerrada

Su antigua seriación por Menzel, Dawson y Rowe, de 1964, mediante la «Secuencia Ocucaje» es el mayor compendio arqueológico de la cerámica de la costa central sur, pero ha resultado incompleta. De sus primigenias 10 fases, han sido anuladas la 1, 2, 4 y 5, por carencia de evidencias.

El arqueólogo Peter Kaulicke, en su reporte sobre Avances recientes en perspectiva. Algunos comentarios finales, 2013, califica a la «Secuencia Ocucaje» como una presentación meticulosa de la seriación de la cerámica del valle de Ica, que se convirtió en la secuencia maestra del periodo Horizonte Temprano y en un sine qua non de la definición de la cerámica paracas. No obstante, este mismo arqueólogo ha remarcado sus inconsistencias y carencias que están en proceso de ajuste y corrección con base en el hallazgo de nuevas evidencias alfareras, estudios estratigráficos y fechados recientes.

 


Cerámica Paracas abierta 

La intrusión Chavín

No obstante, apoyándose en la lógica de Menzel, Rowe y Dawson, Kaulicke ha planteado que el estilo Ocucaje comenzó con la intrusión de elementos Chavín en el valle de Ica y terminó cuando el pintado de piezas después de salir del horno fue reemplazado por el pintado antes del horneado y la incisión que marca zonas de color post cocción quedó sin uso sustituida por líneas pintadas de negro que enmarcan zonas de color precocción.

Pero, Kaulicke ha admitido que esos momentos no son definitivos porque el inicio se habría dado por influencias estilísticas de la costa norte y otras zonas sobre el más antiquísimo estilo cerámico Disco Verde, localizado en la Península de Paracas.

No obstante, el investigador opina que el final del estilo Ocucaje es más complicado que una innovación técnica de decoración, ya que se trata de un trance durante el cual existían diferentes estilos alfareros contemporáneos de relativamente corta duración, por lo que este tránsito aún no es comprendido en detalle.

1112. ICONOGRAFÍA

La iconografía Paracas presenta composiciones relativas a su cosmovisión y a actividades constructivas, agrarias, ganaderas, textileras y pesqueras, conflictos violentos actos ceremoniales de culto, en las que se hacían sacrificios humanos.

Uno de los íconos más representativo es el ser antropomorfo de cara triangular y esquinas redondeadas o en forma de corazón, ojos circulares con punto central y boca sonriente, a veces con tocado de ave. El segundo es el antropomorfo volador y otras variantes.

 

 

Antropomorfo dios Kon, con báculo

y mono en las manos


Otra representación del hombre volador o dios Kon

1113. TEXTILERÍA

Las principales piezas del arte textil paracas fueron recobradas de las tumbas de Cerro Colorado o Paracas Cavernas. Son mantos hechos de algodón de colores blanco y pardo oscuro, fibra de camélidos, cabello humano y algunas fibras vegetales.Teñían los hilos con diversos colores. También coloreaban las telas después de su confección y aplicaban bordados.

Las figuras decorativas correspondían a seres míticos y motivos simbólicos, generalmente en formas geométricas de estilo rígido, pero todo realizado con gran sentido artístico.

Es constante la figura del Ser Oculado, representado en cuerpo entero o solo su cabeza. Tiene los ojos desorbitados, la boca felina y el cuerpo cubierto de símbolos que a veces se desprenden y cobran vida.

 

Geoglifo con la imagen del Ser Oculado Paracas

 

El hombre volador en manto Paracas

1114. TREPANACIONES CRANEANAS

Los brujos, curanderos o sacerdotes paracas practicaban trepanaciones craneanas de carácter médico – quirúrgico, usando cuchillas de obsidiana, tumis o cuchillos en forma de medialuna hechos de aleación de oro, plata y cobre. También usaban algodón y tejidos para vendajes. Perforaban el cráneo con la obsidiana y agradaban la oquedad raspándola con el Tumi. Tras aplicar el tratamiento respectivo a la zona afectada de la masa encefálica, cubrían la trepanación con placas de oro o de calabaza para lograr una rápida cicatrización.

Los males que así curaban eran, fracturas craneales producto de conflictos armados, cefaleas y enfermedades mentales. Muchos cráneos con señales de trepanación indican que las personas sobrevivían a esa práctica, debido a la presencia de callos óseos en la zona operada, los mismos que solo se forman al pasar los años en una persona viva.

 

Cráneos Paracas trepanados

1115. ALONGACIÓN CRANEAL

Una de las expresiones excepcionales de los paracas fue la elongación o deformación intencional craneal, de maneras poco habituales. Lo hacían desde el primer mes de vida, cuando el cráneo es más maleable. La cabeza del niño era presionada con placas de madera sujetas con cuerdas.

El aparejo se mantenía desde los seis meses hasta los dos años de edad. Probablemente se hacia para que sirviese como rito de distinción del individuo en su grupo social para el liderazgo, magia, o ambas

 

Cráneo Paracas Alongado

 

1116. ARQUITECTURA

Los vestigios paracas de arquitectura monumental están en el valle bajo de Ica, en Ánimas Altas y Ánimas Bajas. Ánimas Altas abarcaba un área de 100 hectáreas y estaba defendida por una muralla alta hecha de adobe.Tiene trece estructuras elevadas de similar orientación y patrón arquitectónico. Algunas de sus paredes presentan iconografías de trazos incisos representando a felinos divinizados.Ánimas Bajas, tuvo unas 60 hectáreas de extensión y siete edificaciones rectangulares de adobe, en forma de bolas o granos de maíz.

 

Edificio Ánimas Altas, en el bajo Ica

 

1 17. RITOS FÚNEBRES

Los paracas seguían un ceremonial riguroso y prolongado para entierros de miembros de sus élites. El cadáver era momificado mediante una técnica desconocida. El difunto envuelto en su sudario, en posición fetal, era colocado en un cesto de mimbre junto con objetos, supuestamente para la otra vida, como vestidos, hondas, tejidos, vasijas con granos de maní y mazorcas de maíz.

El conjunto era envuelto con 10 u 11 mantos o tejidos de diferente calidad conformando un fardo funerario. El manto que se halla más cerca del cuerpo de la momia solía ser el más fino, bordado con figuras que representaban la otra vida. Los mantos restantes eran de menor calidad.

1  18. RINCIPALES SITIOS EN LA PENÍNSULA/ BAHÍA DE PARACAS

En esta zona están:

Cerro Colorado, donde fueron recuperadas las primeras tumbas por Tello. La zona de enterramientos tiene unas 8 hectáreas, en terrazas de la parte superior del cerro.  Tello y sus colegas excavaron 8 cavernas funerarias de hasta 7 metros de profundidad y unas 500 tumbas hechas en fosa.

En el interior de las cámaras funerarias de forma ovoidal, hallaron concentraciones de fardos funerarios. En la caverna V encontraron 53 restos humanos, dentro de cuyos fardos estaban en posición sedente, con las piernas y los brazos flexionados contra el torso, acompañados de ofrendas como vasijas cerámicas, textiles, cestas de junco y otros artefactos. Las fosas, de hasta 3 metros de profundidad, también contenían fardos que envolvían restos humanos y ofrendas.

Wari Kayán, está en la ladera norte del Cerro Colorado. Se sospecha que la construcción inicial semisubterránea, de planta rectangular con muros de piedra para viviendas, fue reutilizada como cementerio colectivo o necrópolis.  Las viviendas habrían pertenecido al grupo que enterraba a sus muertos en las Cavernas. Se calcula que este sector doméstico abarcaba unos 40,000 m2. Aunque los entierros en Wari Kayan incluyen algunos restos y artefactos de Paracas Tardío, la mayoría pertenece a la Época Topará (Dwyer 1979: 109). -en total, hasta 1930, Tello y su equipo recuperaron en este sector 429 fardos funerarios.

Cabeza Larga/Arena Blanca, fue otra gran concentración de edificios y tumbas. Está en la parte baja de una ladera y la llanura cercana a la playa y cubría unas 54 hectáreas. Las construcciones fueron viviendas con de piedra en las cuales se recobró una gran cantidad de restos de consumo de alimentos y actividad humana. El área también contiene tumbas de Paracas Cavernas pero, sobre todo, del periodo Topará.

El principal indicador arqueológico de la Sociedad Paracas, como fue definido en Cerro Colorado, son las vasijas cerámicas decoradas con incisiones, decoración negativa y pintura resinosa polícroma aplicada después de la cocción sobre la superficie de las vasijas. Sus diseños incorporan seres antropomorfos, zoomorfos y figuras geométricas.

Otro indicador es la tradición de textiles de algodón y lana decorados con motivos antropomorfos y zoomorfos, especialmente serpientes entrelazadas y diseños geométricos y otros artefactos hallados en las tumbas de la península, como objetos de oro y cobre, mates pirograbados, cestas, estólicas, bastones de madera, lanzas de madera, flechas, puntas de obsidiana, porras de piedra, hondas, redes de pesca, artefactos con plumas, entre otros.

Es importante anotar los hallazgos de modificaciones craneanas entre los individuos enterrados en Cerro Colorado. Algunos de los cráneos presentan intervenciones en forma de trepanaciones craneanas.

1 19. SITIOS EN EL VALLE DE CAÑETE

EL arqueólogo D. Wallace, en 1958, ubicó en el valle medio de Cañete 4 sitios con cerámica Paracas: el más importante es el sitio Patos, en cuya superficie fueron hallados fragmentos cerámicos paracas que Helaine Silverman  ha identificado como de la fase Ocucaje 8. Patos fue una aldea con estructuras arquitectónicas hechas con bases de piedra.

2  20. SITIOS EN EL VALLE DE TOPARÁ

En 1984 Wolfgang Wurster y su equipo identificaron 2 pequeños asentamientos con ocupación paracas, en cuya superficie fueron obtenidos fragmentos de cerámica paracas.

2121.  SITIOS EN EL VALLE DE CHINCHA

En este valle está la principal concentración de edificios monumentales levantados por los paracas. En la parte baja se encuentran en el fondo del valle, salvo La Cumbe que se encuentra en el borde del tablazo que domina la parte norte del valle.

Entre, los edificios están: La Cumbe, Huaca Limay, Huaca Alvarado, Huaca Santa Rosa, Huaca Soto, los Complejos Soto y San PabloTienen plantas rectangulares y están orientados en un eje oeste – este. Su rasgo principal es una serie de plazas amuralladas o patios hundidos. Fueron construidos con adobes hechos a mano y algunas veces con cantos rodados.

Huaca Santa Rosa es el edificio monumental más importante del valle y de toda la costa sur de Época Paracas. Tiene un largo de 400 metros, un ancho promedio de 150 metros y una altura de unos 15 metros.

Se sospecha que, en torno a los demás edificios, en especial de Complejo Soto, haya estructuras domésticas sepultadas por metros de sedimento. Uno de los pocos asentamientos paracas conocidos de carácter doméstico es el de Pozuelo.

En su zona media, Henry Tantaleán y otros participaron en el Programa Arqueológico Chincha – PACH, en 2013, para develar su complejidad.

Pero, solo hallaron dos sitios nuevos con pedazos de cerámica Paracas respecto a los 79 sitios reconocidos previamente. Estos sitios están en laderas de cerros o en terrazas muy destruidas y/o disturbadas.

Los otros del valle medio son más pequeños y se encuentran ubicados al borde de las pampas que se elevan sobre el fondo del valle. Los principales, son: Cerro del Gentil y el Complejo El Mono. Portachuelo es un pequeño asentamiento domésticos.

Cerro del Gentil, está en el distrito de El Carmen, provincia de Chincha en el departamento de Ica, en la margen sur del valle, a unos 200 metros de altitud. Tenía dos edificios de adobitos y piedras hechos con plataformas. El edificio principal tuvo siete etapas de construcción, 5 paracas y las 2 últimas, Topará. Recuperaron pedazos de cerámica estilo local Pinta, del cual piezas enteras fueron halladas en las tumbas/caverna de Cerro Colorado y También desenterraron el patio hundido cuadrangular detectado anteriormente.  

Tantaleán y su equipo recuperaron también un fardo funerario que contenía los restos de un infante de 6 años con el cráneo en proceso de alargamiento, pero roto con impactos en son de sacrificio, colocado en posición sedente, con las piernas y los brazos flexionados contra el torso. Así mismo recobraron ofrendas y restos de consumo de alimentos durante banquetes presuntamente políticos, así como una importante cantidad de textiles, mates pirograbados, y otros restos arqueológicos que guardan muchas similitudes con los hallados en las Tumbas/cavernas de la península de Paracas.

El Complejo El Mono, está también a 200 metros sobre el nivel del mar a unos 600 metros al este del pueblo actual de El Carmen.  Tiene cinco edificios cuadrangulares de entre dos a cuatro metros de altura hechos con barro y piedra. Fue localizado por Wallace y Lumbreras a finales de la década de los 50 y al que también se le conoce como Chococota o Pinta.  Allí recuperaron pedazos de cerámica Pinta.

Tanto para este sitio como para Cerro del Gentil los fechados radiocarbónicos obtenidos datan la construcción de los edificios entre el siglo IV y el II antes de Cristo.

En la pampa al este de Cerro del Gentil y del Complejo El Mono, Stanish ha identificado geoglifos lineales que estarían asociados con los sitios paracas de la zona, cubren unos 40 kilómetros cuadrados y son morfológicamente similares a los de Palpa y Nazca, aunque difieren en la técnica de construcción. En este caso, se tratan de alineamientos y amontonamientos de piedras sobre la superficie.

Los primeros edificios paracas fueron levantados en el valle de Chincha a partir  del siglo VIII a.C., como es el caso de Huaca Soto. Pozuelo fue ocupado aun antes, en el siglo IX a.C.  

De este modo, todos estos sitios corresponderían a la fase Paracas Temprano. También, entre los siglos VI y III fue construida una serie de edificios públicos como Cerro del Gentil, El Mono y La Cumbe. Pozuelo también siguió siendo ocupado. Por los reconocimientos y excavaciones se puede relacionar con estos edificios a Huaca Santa Rosa, Huaca Alvarado y el complejo San Pablo.

Por tanto, la mayoría de edificios en el valle de Chincha fue construida durante las fases Paracas Medio y Paracas Tardío. La cerámica de los sitios paracas del valle de Chincha  ̶  vasijas principalmente decoradas en negativo y con incisiones y pintura pos cocción  ̶ , es relativamente similar a la registrada en los sitios de Cerro del Gentil, La Cumbe y Huaca Santa Rosa.

Por tanto, se puede señalar que todo este conjunto de rasgos configuró un paisaje ritual y político vinculado estrechamente con la élite paracas para concentrar a la población acceder a su producción alimenticia y lograr su aporte de mano de obra para la construcción de los edificios, acueductos y geoglifos a cambio de agua, focos de trueque, acceso a caminos, ideología religiosa y conocimientos técnicos alfareros, textiles y metalúrgicos.

 

2222. SITIOS EN EL VALLE DE PISCO

El sitio paracas más importante del valle de Pisco es Chongos; pero, la mayor ocupación corresponde a la Cultura Topará.

Otro sitio del valle bajo con evidencias paracas es Alto del Molino.

En 1957, Engel señaló la existencia de asentamientos domésticos y tumbas ubicadas en las laderas de los cerros, pertenecientes a Paracas Tardío en el valle medio, cercanos a Tambo Colorado.

Durante recientes trabajos de arqueología, en el valle medio se hallaron enterramientos Paracas Medio.

 

2   23. ITIOS EN EL VALLE DE ICA

En la margen este de la zona alta del valle de Ica está Cerrillos, un extenso asentamiento ubicado en una ladera de cerro desde la cual se domina el territorio. Tiene terrazas con vestigios de viviendas con muros de piedra y también restos de un edificio público ceremonial con recintos y escalinatas. La construcción es de adobe y fue remodelado varias veces a lo largo de gran parte del I milenio a.C, según fechados mediante radiocarbono. Su construcción se inició en la fase Ocucaje 3 y concluyó durante Ocucaje 9.

Correspondiente a Paracas Temprano fueron halladas piezas de cerámica y otros artefactos foráneos con rasgos «chavinoides», así como textiles muy parecidos en técnica y decoración a los de Karwas y Coyungo.

En la margen oeste del Alto Ica está el cementerio de Teojate, ubicado en la base del cerro del mismo nombre. William D. Strong lo nombró Juan Pablo. Del lugar fue recuperada una de las mejores colecciones de vasijas paracas, ue fueron analizadas por Alan Sawyer.

Fue un área de entierros de varios asentamientos aledaños, desde Paracas Temprano hasta Paracas Tardío.   

Kevin Lane y otros han inspeccionado otros sitios paracas en la zona hasta 2,000 msnm y han hallado que comparten rasgos arquitectónicos con los encontrados por Reindel e Isla en la sierra de Palpa.

En la zona media del valle de Ica, Anita Cook encontró hasta 51 sitios paracas, entre Ocucaje y Callango, cuya antigüedad va desde Paracas Temprano (Ocucaje 3) hasta Paracas Tardío (Ocucaje 9). Por lo general, están construidos con adobes y quincha.

En el Sector de Ocucaje, Cook observó que las viviendas paracas están en la cima de cerros alejados del río. En el área específica de Ocucaje están los sitios Cerro Córdova o Max Uhle, La Peña y Pinilla.

Cerro Córdova fue ocupado en Paracas Tardío, fases Ocucaje 9 y 10 y la Nasca 1. Es el más extenso de Ocucaje con arquitectura pública. Se sospecha que reemplazó a Ánimas Altas/ Ánimas Bajas, como centro de poder económico y político, mientras el sitio La Peña, se convertía en un centro público ceremonial con viviendas a su alrededor.

De cementerios de Ocucaje procede la cerámica decorada que sirvió para que Dorothy Menzel estableciera todas las fases paracas y, también, máscaras de fardos funerarios de telas pintadas, pertenecienyes a las fases 9 y 10 de Ocucaje

Entre Ocucaje y Callango, reportó en 1966 el hallazgo de vasijas cerámicas con diseños chavinoides en el sitio de Chiquerillo, las que deben pertenecer a Paracas Temprano.

En la zona baja del valle de Ica, Sector Callango, en 2005, De Leonardis prospectó y excavó 26 sitios paracas, hallando vestigios desde Ocucaje 3 hasta 10.

El Complejo Ánimas Altas/Ánimas Bajas es el sitio más extenso del valle, pues ocupa una extensión de 90 hectáreas en la que destacan un centenar de montículos, restos de edificios públicos, de una altura máxima de 7 metros. Tiene vestigios de viviendas y talleres, hechos con bloques de barro. Su ocupación corresponde las fases 8 a 10 de Ocucaje, es decir, entre los 400 y 100 a. C.

En este sitio, Sarah Massey descubrió, en 1991, frisos en la fachada de un edificio público, que representan a seres antropomorfos, en especial al «Ser Oculado». Bachir Bacha y Llanos, en 2017, encontraron otros frisos. Llanos está convencido de que Ánimas Altas/Ánimas Bajas fue el centro del culto del Oculado.

Al sur de Callango, en Ullujaya, el equipo del «One River Project» localizó un sitio en donde recuperó pedazos de cerámica de las fases Ocucaje 3 y 4 y en  Samaca se ubicó otro sitio de las fases Ocucaje 9 y 10 en donde hay un conjunto de geoglifos lineales.

2   24. SITIOS DE LA BAHIA DE LA INDEPENDENCIA

Varios investigadores han determinado que, en la Bahía de la Independencia, Karwas y Chucchio, estaban vinculados con poblaciones del valle de Ica durante la vigencia de Paracas. En la ruta del valle de Ica a la Bahía de la Independencia también hay geoglifos paracas.

Karwas está al sur de la Bahía de la Independencia en una amplia zona de playa asociada a la Punta Carhuas. El sitio se halla sobre una terraza natural adyacente al mar y tiene unas 28 hectáreas y se volvió famoso por el hallazgo en la década de 1960 de 200 pedazos de textiles de algodón pintados con motivos vinculados con la iconografía de Chavín de Húantar, principalmente inspirados en el «dios de los báculos», por lo que corresponde a la fase Ocucaje 3, aunque también fue hallada cerámica Paracas Tardío.

Karwas es un conjunto de construcciones, basurales y tumbas, muchas de ellas saqueadas.

El sitio de Chucchio, también está cerca a la playa, a 10 kilómetros al norte de Karwas. Fue una aldea de unas 30 hectáreas, en los que hay unos 20 vestigios de construcciones con muros de cantos rodados. La cerámica hallada  pertenece a Paracas Tardío.

2   25. SITIOS EN EL VALLE DE PALPA

Este valle contiene unos 150 asentamientos paracas, una de las principales concentraciones de toda la costa sur. 118 sitios pertenecen a la fase Paracas Tardío y, en general, van desde la parte inferior del valle a 300, hasta los 3000 msnm, ubicados en las zonas áridas de las márgenes del valle y las laderas de los cerros, aunque unos pocos fueron ubicados en el fondo del valle.

Las construcciones son de piedra y quincha y, en algunos casos, con adobes. Su cronología va desde Ocucaje 3 hasta Ocucaje 10. Sus ocupantes hicieron agricultura en las zonas cercanas al rio, pero sin sistemas hidráulicos.

Reindel e Isla excavaron en Pernil Alto, Mollake Chico, Jauranga y Pinchango Viejo.

Pernil Alto fue una aldea con viviendas de planta cuadrangular hechas de barro durante el período Inicial. Del sitio fueron recobrados los restos de cinco individuos relacionados con cerámica de la fase Ocucaje 3, es decir, de Paracas Temprano. Los individuos fueron enterrados decúbito dorsal y de forma extendida y acompañados con vasijas cerámicas.

Resulta interesante que, a diferencia de otros sitios paracas, en el caso de Pernil Alto, los individuos fueron sepultados en posición decúbito dorsal y extendidos. Mollake Chico. Este sitio está en la parte inferior del valle de Palpa, donde fue encontrada una tumba colectiva Paracas Temprano (Ocucaje 3), que contenía los restos de 17 individuos (12 adultos y 5 niños e infantes) con señales de que habían sido quemados, práctica que no había sido reportada previamente para los enterramientos paracas.

Jauranga, también fue una aldea residencial ubicada en tierras del fondo del valle medio de Palpa cuya ocupación va desde la fase Ocucaje 5 hasta 10. Vale decir, durante Paracas Medio y Paracas Tardío. En este sitio fueron recobrados 49 entierros paracas, la mayoría pertenecientes a la fase Paracas Tardío (Ocucaje 8), de individuos que fueron colocados de forma extendida y decúbito dorsal con evidencias de cremación.

Se sospecha que este sitio habría sido uno de los principales lugares de producción cerámica del valle.

Pinchango Viejo, fue otro asentamiento Paracas Tardío ubicado en el valle medio de Palpa. Sobre las laderas y base de un cerro construyeron terrazas habitacionales, defendidas por murallas. Se hallaron enterramientos humanos en posición sedente y cerámica de la fase Ocucaje 8.

Otros sitios Paracas Tardío fueron encontrados arriba de los 3000 msnm por Reindel e Isla, recientemente, todos ubicados en cumbres como el de Cutamalla con una arquitectura que en vista de planta posee «forma de flor», cuya población se dedicaba a la crianza de camélidos y la producción de fibra y textiles.

Reindel e Isla, también han identificado petroglifos en las localidades de Chichictara con motivos similares a los de la iconografía paracas. En los valles de Palpa hay geoglifos Paracas Tardío en Llipata.

2I  26. SITIOS EN EL VALLE DE INGENIO

En la parte media del valle, está el sitio Tajo en donde fue ubicada cerámica paracas a la que Silverman dio el nombre del lugar. Pero se ha comprobado que es un tipo de cerámica doméstica ubicada en otros tantos sitios paracas de la costa sur.

2   27. SITIOS EN EL VALLE DE RIO GRANDE

El sector alto de este valle, entre la confluencia de Rio Grande con el Río Nasca y la localidad de Las Brujas fue prospectado en el 2006 por un equipo alemán dirigido por Burkhard Vogt, con el apoyo de Peter Kaulicke.

Registraron varias aldeas paracas, como Coyungo, en donde encontraron tumbas mausoleos Paracas Temprano (Kaulicke et al. 2009), de las cuales excavaron 4 construidas con barro y materiales botánicos, las cuales contenían los restos de 24 individuos. Recuperaron cerámica, mates modificados, puntas de obsidiana, textiles pintados con diseños chavinoides muy similares a los hallados en Karwas.

 

28  27. SITIOS EN EL VALLE DE NASCA

El sitio paracas, en este valle es el centro ceremonial monumental de Cahuachi. En 1957, William D. Strong recuperó en el lugar cerámica paracas.  Después, otros investigadores precisaron que es cerámica de la fase Ocucaje 10.

Giuseppe Orefici recuperó cerámica de las fases Ocucaje 9 y 10.

En las pampas de Nazca, entre los valles de Ingenio y Nazca, el equipo liderado por Masato Sakai ha registrado geoglifos asociados a fragmentos de cerámica Paracas Tardío.

2    28. SITIOS EN EL VALLE DE AJA

El área arqueológica de La Puntilla concentra una serie de asentamientos sobre las cimas y laderas de unos cerros muy cercanos a la confluencia de los ríos Aja y Tierras Blancas. El área tiene unas 3 hectáreas en las que las construcciones son de muros de piedras y su cerámica corresponde a las fases Ocucaje 8 y 9. Cerro de El Trigal, es una de las aldeas de La Puntilla. Su investigación ha demostrado que el sitio fue ocupado entre los 700 y 100 a. C., vale decir, desde la fase Paracas Temprano hasta la fase Paracas Tardío.

3  29.  HALLAZGOS DE CERÁMICA PARACAS EN OTROS SITIOS

En Ancón, Ernesto Tabío halló pedazos de cerámica paracas entre sus materiales excavados en el sector denominado Las Colinas.

Al norte del valle de Mala, cerca de la playa La Ensenada se hallaron tumbas con cerámica y textiles Paracas Medio.

Al sur, en el valle de Acarí se ha reportado el hallazgo de fragmentos cerámicos Paracas Tardío en el sitio Hacha (Valdez 2012).

También se han reportado hallazgos de cerámica paracas en sitios de la sierra central y sierra centro sur, como cerámica Paracas Temprano en Campanayuq Rumi, Ayacucho y Atalla, Huancavelica; Paracas Tardío, en Huancayo, Junín y Huanta y Vilcashuamán en Ayacucho.

 

3  30. UN MODELO DE EXPLICACIÓN SOCIAL DEL FENÓMENO PARACAS

Henry Tantaleán, plantea que la Sociedad Paracas fue un conjunto de comunidades con diferentes formas económicas y políticas que compartieron una ideología religiosa. Algunas de esas comunidades desarrollaron formas económicas y políticas más vigorosas que les permitieron controlar sus sectores de valle o todo un valle y establecer una suerte de interdependencia.

No obstante, hubo independencia de las comunidades. Esta situación externa e interna les permitieron reproducir el grupo social y mantener sus propias identidades locales.

La interdependencia fue una serie de relaciones externas a los grupos, comunidades o entidades políticas que, en primer lugar, se habría dado solamente entre elites y se focalizó en lugares centrales, en los cuales se reunía a una importante cantidad de personas y en los cuales se realizaban practicas colectivas relacionadas con cultos.

En segundo lugar, está relación se amplió a otros miembros de cada comunidad y, a la vez, las vinculó con otras elites establecidas en sitios principales de la región de la costa sur.

Además de ser lugares de intercambio económico y de información y generación de relaciones sociales, estos lugares centrales eran importantes espacios sagrados relacionados con el culto (huacas) y, especialmente, con la veneración de los ancestros, como bien puede haber sido el caso de las cavernas de Cerro Colorado.

La atracción de las elites y comuneros hacia esos sitios, se basaba en la capacidad de las elites locales de generar condiciones materiales, espacios rituales y significados para cada lugar especial, huaca o conjunto de huacas, así como en la capacidad de los líderes o elites para movilizar a sus propios comuneros y peregrinos para la realización de trabajos colectivos.

La economía de cada valle, se sustentaba en actividades marisqueras, pesqueras, ganaderas y agrícolas. En Cerro Colorado se ha evidenciado que sus habitantes consumían tanto alimentos de origen marino como agrícolas.

En Chincha se desarrollaron importantes proyectos hidráulicos en el valle bajo con el consecuente incremento en la producción agrícola pero también incorporaron alimentos marinos, especialmente mariscos. También aprovecharon camélidos.

Los de Ica y Palpa aprovechaban las crecientes de los ríos para la producción agrícola y también tuvieron acceso a recursos marinos y ganaderos.

 

3  31. LA RELACIÓN ENTRE LAS COMUNIDADES PARACAS

Como resultado de sus investigaciones, Tantaleán plantea las siguientes fases del desarrollo de esta independencia e interdependencia:

Fase I, Paracas Temprano (840-500 d. C.). las comunidades surgieron cerca al litoral o en los valles y eran autónomas, algunas desde el periodo Inicial. Sitios: Disco Verde y Puerto Nuevo en el litoral de la Bahía de Paracas, Karwas en la Bahía de la Independencia, Pozuelo en el valle de Chincha, sitios en el sector de Ocucaje y Cerrillos, en el valle de Ica, Pernil Alto en el valle de Palpa y Coyungo en el valle del Río Grande.

Su cerámica es de la fase Ocucaje 3 con rasgos «chavinoides».

Compartían y se beneficiaban del culto de Chavín e ingresaron en su «esfera de interacción, algunas con sus propias versiones de esa ideología religiosa.

Mantenían contactos con la Sociedad Cupisnique de la costa norte.

Los valles aún no estaban densamente habitados.

 

Fase II, empezó la independencia de la influencia Chavín, a partir de su declive en el 500 a. C y se extendió como Paracas Medio (500 - 380 a. C.).

Las comunidades autónomas empezaron a generar lo conocido como Paracas con sus particularidades.

Las elites locales de cada valle empezaron a aliarse y sus poblaciones por valle comenzaron a reunirse en sitios principales para el intercambio económico y actividades festivas y de culto.

Surgieron las huacas del valle de Chincha: Cerro del Gentil, Huaca Soto y, muy posiblemente, Huaca Santa Rosa, el Complejo San Pablo y Huaca Alvarado.

En el valle medio de Ica, en el sector de Ocucaje, algunos centros poblados desarrollaron gran poder económico y político, mientras que Cerrillos lideraba la zona alta.

En Palpa, los pobladores mejoraron sus construcciones, modificaron sus sepulturas y empezaron a producir cerámica fina.

Fase III, corresponde a Paracas Tardío (380-260 a. C.) y a las fases 8 y 9 de la secuencia Ocucaje. La mayor interdependencia entre las elites y sus seguidores en la costa sur se hizo intensa.

Cerro Colorado con sus cavernas se convirtió en un lugar de culto a los muertos y de intercambio de bienes de prestigio, como artefactos de valles cercanos y de regiones alejadas de la costa sur.

El uso de los edificios del valle de Chincha alcanzó su apogeo e integraban económica y políticamente a gran parte de sus comunidades.

Lo mismo sucedió en las zonas medio y alto de Ica con Ánimas Altas/Ánimas Bajas y Cerrillos.

El «Ser Oculado» alcanzó gran importancia en el valle de Ica.  

Además de las élites a los lugares centrales, también asisten peregrinos.

La cultura material Paracas se estandarizó.

 

3   32. LOS PARACAS CONSTRUCTORES SOCIALES DE PAISAJES

Es un modo ancestral de expresar y remarcar la ocupación física, material, de un determinado territorio por la sociedad humana. Así, dejaron huellas muchas veces permanentes mediante grandes volúmenes arquitectónicos, modificaciones del terreno o cursos de agua.

Henry Tantaleán trata este tema en su informe Paisajes rituales y políticos paracas en el valle de Chincha, costa sur del Perú, inserto en Latin American Antiquity, pp. 479–496, of he Society for American Archaeology, y señala que en el caso del valle de Chincha, fase Paracas Tardío, esta vocación fue materializada por una elite que planeó y dirigió la construcción y reconstrucción del paisaje, especialmente relacionado con el ritual y la política, con el objetivo principal de reunir comunidades dentro y fuera del valle para apoderarse  de parte de sus productos y de su fuerza de trabajo, a cambio de espacios de comunicación, celebración e intercambio comercial, de información comidas, cerámicas y textiles y fiestas en y alrededor de los edificios monumentales.

32.1.     Principales construcciones

Los principales edificios paracas en el Valle de Chincha, la mayoría orientados hacia el mar, pueden ser clasificados asi:

i) Edificios menores en el inicio del valle medio: Cerro del Gentil, el Complejo El Mono y otros dos en Portachuelos.  Ninguno supera los 40 m de largo ni los 4 m de altura y están construidos con adobitos, piedras de campo y barro.

ii) Edificios mayores en el valle bajo: Huaca Limay, Huaca La Cumbe, Huaca Alvarado, Huaca Santa Rosa, Huaca Soto y Huaca Partida.

Huaca Santa Rosa fue la más monumental pues llegó a medir 430 m. de largo por 140 a 170 m. de ancho y alcanzó una altura de 25 m.  

32.2.     Red de caminos y recorridos rituales

Una red de caminos principales partía del sitio La Centinela hacia los extremos sur, sureste y oeste del valle de Chincha.  Un quinto camino unía Huaca San Pedro con la pampa eriaza del este del valle en donde se unía con el camino a Pisco. Fréderic Engel, John Hyslop, Luis G. Lumbreras, Leonid Velarde y José Canziani, reportaron otros caminos y geoglifos en las pampas del Gentil, El Carmen, Arrieros y Cabeza de Toro pero, ninguno de los autores, los vinculó con los edificios Paracas de esta parte del valle.

Resulta que nuevas observaciones y análisis han concluido en que su configuración obedece al movimiento del sol, lo que determinó un sistema de recorridos rituales en fechas relevantes que estaba vinculado a los caminos y geoglifos de las pampas de El Carmen, para una mayor integración política y económica de los grupos humanos del valle.

32.3.     Otros Caminos

Además de estos seis importantes alineamientos observados desde Cerro del Gentil, existen otros caminos/alineamientos que unen sitios paracas del valle bajo y medio: 1. Portachuelo-La Centinela; 2. Sitio PV.57-136-San Aurelio; 3. Sitio Cabeza de Toro-La Cumbe; 4. La Cumbe-Valle de Pisco;

32.4.     Las alineaciones de Cerro del Gentil

Tantaleán plantea la hipótesis de que desde Cerro del Gentil los shamanes, brujos o astrólogos hacían las principales observaciones de la puesta del sol a lo largo del año, según las cuales se determinaron los lugares de construcción de las principales huacas paracas del valle bajo, pues Cerro del Gentil es la única huaca del valle medio que se alinea perfectamente en un eje oeste-este con Santa Rosa, la más importante.

Gracias a observaciones de campo y a la utilización de herramientas tecnológicas modernas se comprobó que, desde Cerro del Gentil, durante ciertas fechas del año, el sol se pone sobre las principales huacas Paracas del valle bajo, según el siguiente cronograma:

1. Con Huaca Limay, en una ocasión: en las puestas del sol durante el solsticio de invierno, es decir, entre los días 21 y 23 de junio.

2. Con La Cumbe, durante las puestas del sol del 30 de julio al 2 de agosto y las del 5 al 11 de mayo.

3. Con Huaca Alvarado, durante las puestas del sol del 13 y 14 de agosto y las del 25 al 27 de abril.

4. Con Huaca Santa Rosa, durante las puestas del sol del 21 al 23 de marzo y las del 25 al 29 de setiembre. El segundo periodo es muy importante porque está vinculado con el equinoccio de primavera y en el que el alineamiento entre estas dos huacas describe un eje este-oeste casi perfecto.

5. Con Huaca Soto, en dos ocasiones. Durante las puestas del sol del 7 al 10 de noviembre y la segunda del 6 al 9 de febrero.

6. Con Huaca Partida, solamente entre el 20 y el 23 de diciembre, durante el solsticio.

 

Alineación y calendario solar de Cerro del Gentil

32.5.     Canales de irrigación

Existen dos canales principales de irrigación que extendieron la frontera agrícola del valle y desde el cual fueron construidos otros subsidiarios. En la margen derecha está el canal de Chincha Alta y en la margen izquierda el de San José o La Pampa. Están relacionados con los edificios principales

32.6.     La dinámica social paracas en el valle de Chincha.

Los edificios paracas dan sentido de orientación y circulación social en el valle de Chincha, con visibilidad desde varios kilómetros de distancia.

Corresponden a la mitad final del primer milenio a.C., periodo de auge y declinación de Paracas. Por eso aparecen de esta forma tan organizada en el paisaje del valle.

Tantaleán sospecha que fueron parte de un proyecto social regional inconcluso que implicaba el control de la población de dentro y fuera del valle, también mediante caminos, geoglifos, gestión del agua y alineamientos solares, reuniéndola desde lugares dispersos para actividades de culto, festividades, agasajos e intercambio económico.

32.7.     Gran observatorio astronómico y calendario solar

El marco general de todo eso era la dependencia de esa especie de federación a curacazgos de la producción agrícola y ganadera, cuyos resultados estaban en función del conocimiento preciso del flujo de agua proveniente del Rio San Juan, según la posición que registrara el sol sobre los edificios de referencia.   

Tantaleán concluye, entonces, que en el valle de Chincha habría funcionado un calendario solar materializado en el paisaje con observatorios ubicados en sitios como Cerro del Gentil. Tal calendario sería contemporáneo con el de Chankillo, en Casma, pero de mayor escala.

3   33. RELIGIÓN

Fue de índole animista. Los shamanes intermediaban entre un conjunto de espíritus poderosos a los cuales les atribuían el control de distintos aspectos de la vida.

Como parte de los rituales religiosos los shamanes consumían alucinógenos, chicha fermentada y hacían artilugios supuestamente mágicos para entrar en trance, acceder a los espíritus y a las capacidades de ver el futuro y de sanar. Los shamanes eran varones seleccionados según su capacidad innata para comunicarse con los espíritus. 

Existe una iconografía de lo sobrenatural en sus textiles la cual representa a seres humanos con partes de felinos (puma, jaguar, gato de la pampa), aves rapaces (Águila, halcón, cóndor y vencejo) y especies marinas depredadoras como la horca y el tiburón.

Los paracas usaban música para acompañar sus rituales religiosos. Uno de los sitios de oficio de estos rituales fue Ánimas Altas, de unas 100 hectáreas de extensión en la parte baja del valle de Ica, en donde hasta hoy se han hallado trece (13) construcciones con plazas, bajo las cuales hay sepulturas

Una parte especial de estos ritos habría sido la presentación de las cabezas–trofeo, las cuales también están profusamente expuestas en los dibujos que adornan la textilería paracas.

No hay pruebas arqueológicas de que estas cabezas tengan su origen en combates contra poblaciones enemigas. Pero, de la alta capacidad médica para realizar operaciones de trepanación de cráneos, algunos infieren que los pacientes eran víctimas de traumas craneales por golpes recibidos en conflictos. 

3   34. DESAPARICIÓN DE LA CULTURA PARACAS.

Tras poco más de 600 años de vigencia, durante su periodo Paracas Tardío, los paracas enfrentaron una conjunción de diversos factores adversos que desataron en su territorio una severa crisis económica, política, agravada por desastres medioambientales. Una sequía generada por el Fenómeno de El Niño, habría originado la crisis general que desacreditó a las elites y frenó el desarrollo de las comunidades paracas, principalmente de las agrícolas.

Según el arqueólogo Henry Tantaleán, paulatinamente, esa complicación habría provocado “la desintegración del poder a nivel de valles y, en consecuencia, el debilitamiento regional del fenómeno Paracas. Muchos sitios fueron abandonados, pero “otros fueron reocupados por grupos sociales que poseían una cultura material diferente”.

La investigación arqueológica indica que tal crisis habría sucedido durante el siglo II a.C. Sobre los asentamientos Paracas abandonados los emergentes Topará de Cañete/Chincha, hicieron construcciones nuevas para ceremonias, festividades, actividades de culto y la instalación de tumbas y/o depósitos de materiales diferentes, como piezas cerámicas monócromas de gran finura conseguida gracias a mejoras en su cocción, correspondientes al nuevo estilo Topará.

Tantalean alude como otro signo de la decadencia de los paracas que, en 1999, Anna Cook halló rastros arqueológicos que indican que en el año 200 a.C. el valle de Ica soportó un escenario de intensos conflictos armados.

Desde los asentamientos Paracas reocupados, los Topará establecieron en los valles de Cañete, Chincha y Pisco su predominio sobre poblaciones adscritas al antiguo universo paracas.

Impusieron una especie de nuevo orden con variaciones religiosas, un nuevo de culto a los muertos y sus estilos arquitectónico, constructivo, alfarero y textil. Particularmente, pusieron en vigencia su nuevo estilo cerámico, monocromo, pero con uso de varios colores, de gran finura, conseguida gracias al pintado previo a la cocción a alta temperatura, es deci el detectado por Lanning y Wallace, en Jahuay y Chongos.

También implantaron avanzadas técnicas de hilado y tejido de fibra de algodón y de auquénidos sudamericanos, en cuyos productos de alta belleza y finura, aplicaron un bagaje iconográfico complejo. En la necrópolis de la Bahía de Paracas y otros sitios empezó a predominar el nuevo estilo textil altamente desarrollado e iconográficamente complejo. .

      35. EL TIEMPO DE LOS TOPARÁ Y LOS NASCA

Los paracas tardíos entraron en proceso de cambio de su cultura material e ideológica debido a factores mediombientales, económicos y políticos inmanejables con el conocimiento de ese tiempo.  

Pero, los análisis del ADN de los fósiles humanos tanto de tumbas paracas, topará y y nasca, demuestran que en el territorio original prosiguió viviendo la misma población y sus descendientes, que siguieron desarrollándose más hacia el sur, hacia Río Grande y Palpa.

En consecuencia, se abre paso el hecho de que la separación inicial Paracas/Nasca como dos pueblos distintos, fue una arbitrariedad académica de ciertos arqueólogos que, llevados por su excesiva pasión por asumir la alfarería y el modo de sepultar a los muertos, como marcadores histórico – científicos  casi indiscutibles y elementos diagnóstico determinante, implantaron el criterio de que la aparición de un estilo cerámico con engobe (aplicación de una pasta de arcilla coloreada sobre la cerámica antes de su cocción) en el valle de Río Grande, constituyó el comienzo de lo que llamaron Cultura Nasca, proyectando la idea del surgimiento de un nuevo pueblo, con el agravante que ese supuesto conocimiento concluyente excluyó totalmente a la ahora llamada Cultura Topará.

Y, todo porque este nuevo tipo alfarero, que era pintado y decorado antes de cocción, gradualmente fue reemplazando a la “cerámica paracas” que era pintada después de salir del horno.

También, porque la difusión iconográfica que estaba centrada en los tejidos pasó a los ceramios polícromos y hubo un cambió el panteón de espíritus o divinidades, con la desaparición de unos y el surgimiento de otros.

No obstante, se trató del mismo pueblo.

La arbitrariedad se impuso principalmente por el desconocimiento de que entre Paracas y Nasca existió un pueblo, una cultura intermedia que ha sido bautizada como TOPARÁ y que ha sido estudiada exhaustivamente en las últimas décadas. FIN