jueves, 19 de diciembre de 2024

 


CULTURA PUKARÁ

PRIMERA PARTE 

Del 3,400 adp. al 400 de ne. Meseta del Collao

Surgimiento: sub periodo Formativo Medio

Apogeo : del año 200 a.C. al 400 d.C. (600 años) sub periodo Formativo Final


Elmer Olortegui Ramírez, periodista


PREÁMBULO SOBRE LA EVOLUCIÓN HUMANA

EN LA MESETA DEL COLLAO Y ALREDEDORES


La noche del tiempo en el Altiplano.

Si bien los primeros humanos habrían ocupado las cuevas de la Cordillera de Carabaya hace unos 12,000 años antes del presente, como recolectores y cazadores nómades, desde donde se desplazaban según el clima hacia el área del Lago Titicaca y hacia otros contornos, su evolución hasta la construcción de la sociedad organizada, no tuvo el mismo ritmo que el norte fértil de los Andes Centrales.

A estos Homo sapiens, les tomó más tiempo conseguir progresar debido, fundamentalmente, a la gran hostilidad del medio ambiente que desde entonces han hecho que la Meseta del Collao, se considerada un territorio de cataclismos extremos.

En su ensayo, “(Re) produciendo un estado prehispánico: el caso de Pukará en la cuenca nor oeste del lago Titicaca”, Henry Tantaleán, determina que, lamentablemente, sobre el área Pukará no existen fechados por radiocarbono del rastro humano correspondientes a los periodos Lítico y Arcaico y son escasos los estudios sobre los H. Sapiens cazadores y recolectores de ese tiempo. El vestigio más consistente de ese pasado corresponde a la excavación realizada por el arqueólogo Aldenderfer, en 1998, en el sitio Asana, en la naciente del río Moquegua, en donde fueron hallados restos de lo que fue un campamento de nómades.

Específicamente, aunque poco estudiados en el área circunlacustre norte perduran aún espacios al aire libre, cuevas y otros abrigos, algunos de ellos con pinturas rupestres, en los cuales han sido hallados puntas líticas, raederas y otros, artefactos de nómades cazadores y recolectores (Ayaviri e Ilave), a partir de los cuales se pudiera asociar dichas “industrias líticas” con otras del área andina.

Rebaño de Llamas grabado en una cueva-abrigo cercana a Ayaviri.




Otro grabado rupestre en Antaymarca, Ayaviri, Puno


Periodo Arcaico altiplánico

No obstante, el estudio arqueológico del periodo Arcaico en los Andes Centro-Sur empezó hace un siglo con Max Uhle (1919 – 922), búsqueda que ha dado mejores resultados desde hace poco tiempo gracias a investigaciones de arqueólogos peruanos, chilenos, bolivianos, argentinos, estadounidenses y europeos.

Hay un problema por superar: los estudios están guardados en cada país, cuando es necesario compartirlos y discutirlos, como se hizo en el Simposio “El periodo Arcaico en los Andes Sur-centrales: Tradiciones Culturales e Innovaciones Tecnológicas”, que se realizó como parte del 53° Congreso Internacional de Americanistas, llevado a cabo en México, en julio 2009.

La zona Centro-Sur de los Andes cubre, por el norte, el extremo Sur del Perú, desde los valles del Río Camaná-Majes. en Arequipa; hacia el sur, el Norte Grande de Chile, que comprende las regiones de Arica, Parinacota, Tarapacá y Antofagasta; el altiplano peruano-boliviano, donde destaca la meseta del Collao, pero también la sierra central y valles bolivianos; el noroeste argentino, que abarca las provincias de Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja y Santiago del Estero.

La región está compuesta de costas, valles, quebradas, sierras sub andinas, punas y sierras orientales, que han sido agrupadas en cinco sub regiones: los valles occidentales, el circuntiticaca, el altiplano meridional, la circumpuneña y el valluna.

Fue en este territorio que los primeros habitantes se establecieron, hasta donde conocemos, entre los 12.000 a 13.000 años antes del presente.

Evolución medioambiental

Entre los 11.000 y 8.400 años a. d. p. el área se caracterizó por una humedad mayor que la actual durante la transición del Pleistoceno Tardío al Holoceno Temprano, con gran extensión de pastizales de altura que pudieron alimentar a una fauna ahora extinta (caballo americano, megaterios, entre otros)

Hubo dos grandes lagos: el antiguo Titicaca al Norte (con aproximadamente 8 m de altura sobre su nivel actual) y el denominado lago Pocuyo, que cubría la actual cuenca del lago Poopó y los salares de Uyuni y Coipasa.

También hubo mayor humedad en la costa, como lo demuestran capas extensivas de sedimentos que fueron productos por lluvias torrenciales y la presencia de mega Fenómenos El Niño. El. desierto más árido del planeta, Atacama, tuvo entonces un clima más benigno.

La gran sequía

Alrededor de 8.500 años a. d. p., comenzó un período de desecación, debido a una temperatura extrema durante 6.000 años, lo que provocó la fragmentación del ambiente. Hubo incendios y el paisaje se cubrió de gramíneas y queñuales convirtiéndose en un desierto de altura. El nivel del Lago Titicaca llegó hasta 100 m. debajo del nivel actual, aprox. hace 5.300 a. d. p.

Desde el 5.000 a. d. p. (Holoceno Tardío) hubo un aumento de lluvias y de humedad hasta llegar a un pico, cerca a los 4.000 años a. d. p., lo que hizo surgir algunas especies arbóreas y un ambiente moderno de puna.

Pero este proceso tampoco fue uniforme. En el norte de la cuenca del Titicaca se alcanzaron condiciones húmedas prematuramente, antes que en el altiplano boliviano.

LA LLEGADA DE LOS ORIGINARIOS DEL ALTIPLANO

La ruta costera

El sitio Monte Verde en el sur de Chile, con una antigüedad algo mayor de 14.000 años a. d. p. (Dillehay 2004), es una evidencia tan temprana del hombre en el Sur de Sudamérica, aunque no se sepa aún de dónde provino.

Los vestigios humanos más antiguos en los Andes Centro-Sur del Perú son costeros: Quebrada Jaguay y Quebrada Tacahuay, los cuales datan del Pleistoceno Tardío (13.000 a 11.000 a. d. p.), así como de la segunda fase del Holoceno Temprano que se prolongó hasta los 8.000 a. d. p.

La evidencia de obsidiana en Quebrada Jaguay, procedente de Alca, en el valle de Cotahuasi, en Arequipa y una punta cola de pescado, elaborada en calcedonia, que fue hallada en la superficie del sitio Tillane, en la quebrada de Candabaya, en las alturas de la misma Arequipa, sugieren que existieron pobladores que ingresaron desde la costa a la serranía.

Estos fechados y la gran especialización marítima de las ocupaciones del Holoceno Temprano sugieren una ruta costera del poblamiento andino, contraria al cálculo de otros investigadores que proponen que los cazadores serranos tuvieron que adaptarse a la costa.

Trabajos recientes en Quebrada Maní 12, Atacama Norte, han hallado evidencias de una ocupación cerca de los años 12.600 y 11.900 a.d.p.

La ruta oriental

Una ruta oriental es una segunda posibilidad. Ha sido planteada para la ocupación de las tierras argentinas en donde se han documentan sitios dispersos, desde donde pudieron ingresar hacia el altiplano.

Conclusión: el Paleoindio en los Andes Centro Sur es aún problemático como en toda Sudamérica.

La ruta amazónica

Esta no sólo es una posibilidad de estudio para rastrear a los primeros hombres de los Andes Centro-Sur, sino, también para explicar el origen del desarrollo de la civilización.

Nadie sabe cómo se desarrollaron los antiguos contactos entre la cuenca del Amazonas y las tierras altas de los Andes durante el Arcaico, cómo pudo haber sido y la forma que tomó.

Hay la creencia, sin considerar migraciones, respecto a que los primeros contactos fueron intercambios de bienes a larga distancia como coloridas plumas, piedras preciosas, plantas y sustancias alucinógenas, alimentos exóticos, medicinas, y otros bienes de prestigio o estatus.

Pero, arqueólogos y antropólogos físicos chilenos sugieren un origen transaltiplánico de las poblaciones costeras del periodo Arcaico, específicamente para la cultura Chinchorro.

Sostienen su hipótesis mediante medidas craneofaciales y paralelos generales entre prácticas rituales de las culturas costeras y amazónicas, así como la presencia de ecofactos (plantas, semillas, huesos y restos de animales, carbón, minerales, conchas y huesos sin modificar) en sitios costeros. No obstante, faltan elementos de corroboración.

Sin embargo, recientemente, se ha documentado de modo real que en el Nor - Oeste de Argentina hubo contacto entre los habitantes de la puna salada y las tierras bajas.

Están en progreso estudios de ADN de restos humanos del Norte de Chile que muestran una proximidad genética de las momias y los grupos Aymaras y Atacameños con los aborígenes amazónicos.

Esto evidencia probables migraciones desde la vertiente oriental de los Andes y desde la Baja Amazonía desde el periodo Arcaico Tardío/Formativo Temprano, pero no está demostrado de manera concreta el origen arcaico transaltiplánico de estos pueblos costeros.


Los principales grupos sedentarios

Aproximadamente entre los años 4.000 y 3,580 años a. d. p., entraron en la etapa del sedentarismo impulsados por lasa condiciones ambiental más favorables a la vida humana de ese tiempo.

En el caso de los primeros pobladores que pasaron del semi sedentarismo al sedentarismo están los pukará que empezaron su evolución hasta que entraron en picada y desaparecer durante los años 400 d.C.

Casi al mismo tiempo del asentamiento de los pukará en el lado Nor Oeste del Titicaca, en el lado Nor Este del gran lago, emergió la cultura Chiripa (3,500 años a. d. p.) la que a partir de su primera ocupación progresó aprox., durante 1,700 años hasta el año 100 d.C., fecha en que sucumbió.

En otro lugar cercano, también en el año 3,500 a. d. p., empezó su aventura social la cultura Wankarani que estuvo vigente hasta el año 200 d.C.


Las otras culturas

Chiripa

El periodo principal de la cultura Chiripa se puede situar, según las muestras radio carbónicas entre los años 2,591 y 2,116 adp, es decir durante 475 años. Según esta cronología su fase más importante es contemporánea con la época I de Tiahuanaco y del Formativo Tardío de Pukará.

Chiripa tuvo una gran influencia sobre Tiahuanaco, pues aportó diseños arquitectónicos de templetes semi subterráneos y diseños iconográficos de la tradición Yaya-mama, que fueron posteriormente replicados tanto por los Tiahuanaco y los Pukará. Algunos creen que las principales realizaciones de Tiahuanaco fueron iniciadas por los chiripenses.

Wankarani

Se caracterizó por la construcción de aldeas en montículos artificiales con sus características viviendas de planta circular. También se ha establecido que tenía un sistema económico basado principalmente en las tareas de pastoreo de camélidos, situación que los llevó probablemente a considerar a la llama como una deidad, creencia que fue plasmada en la esculturas líticas de camélidos.

Tiahuanaco

En esa misma etapa estructuración de pueblos originarios, los altiplánicos cuyos descendientes constituirían mucho después el imperio Tiahuanaco, se asentaron formando una aldea en el Sur de la Meseta del Collao, cerca del Lago Titicaca, abarcando una pequeña área en la que se han hallado vestigios de cerámica y de actividades agrícolas.

A todo este lapso, los arqueólogos le llaman “Horizonte formativo” y en este caso regional específico duró hasta el año 100 d.C., un tiempo de 1,680 años, aprox.

Tras centurias después del colapso de las otras tres culturas del altiplano por causas que se investigan, recién empezó el despegue de la sociedad Tiahuanaco con el desarrollo de sus primeras construcciones monumentales de piedra hasta que se desató su expansión imperial entre el siglo VI y VII d. C.

....Sigue SEGUNDA PARTE

domingo, 24 de noviembre de 2024

 



CULTURA VICÚS

Del año 500 a.C. al 500 d.C – Un milenio

Entre el sub periodo Formativo Final y

el Periodo de los Desarrollos Regionales

 

I.     ORIGEN DESCONOCIDO

Vicús fue una formación económica y social consistente cuyo origen aún no ha sido determinado por los investigadores, pero que tuvo vigencia durante aproximadamente un milenio, desde el sub periodo Formativo Final (Eclipse de Chavín) hasta el término del siguiente Periodo de los Desarrollos Regionales en el Norte del país, durante el cual, se extinguió.

Es probable que haya sido la primera cultura puente en organizarse en la extremadamente alejada zona alta del valle del río Piura, un área muy hostil, a mediados del último milenio antes de nuestra era (año 500 a.C), en paralelo temporal con la Cultura Salinar.

Su origen sigue siendo un misterio, pues los investigadores solo especulan con la posibilidad de que ayllus locales, talvez antes vinculados a la antigua Cultura Chinchipe - Marañón que floreció en Amazonas casi al mismo tiempo que los Sechín, hayan migrado al Alto Piura y recibido influencias de pueblos ecuatorianos y colombianos para organizarse como una teocracia militar.

Tal como ocurrió con Paracas en su fase inicial, el desarrollo cultural Vicús surgió durante la etapa tardía de Chavín, con conexiones de tipo cerámico, metalúrgico y de orfebrería con culturas de Ecuador y Colombia. No obstante, los investigadores apuestan por un origen autóctono de esta sociedad.

Los arqueólogos consideran que se extinguió en el año 500 d.C. completando un ciclo de un milenio, cuando la Cultura Mochica, también había empezado a tambalear hasta que se diluyó en el año 700 d.C.

Como veremos más adelante fue una teocracia militar completa, lo cual, sin embargo, no había sido capaz de evitar caer, primero, bajo el dominio de los Mochica y, después, de los Virú, dos importantes sociedades regionales del Norte, aunque falta corroborar estas intrusiones, pues solo se basan en el hallazgo de vestigios cerámicos. 

Según la periodicidad de nuestra historia planteada por Lumbreras, Vicús pudiera ser la primera de las tres llamadas culturas puente que se organizaron en la costa norcentral y norte del país como consecuencia de la lenta disolución de la teocracia Chavín de Huántar, configurando el sub Periodo Superior o Final del Periodo Formativo. Hubo otras culturas puente en la sierra norte, en la costa central y centralsur, así como en la sierra sur, en el contexto del colapso de Chavín.

 

II.   DESCUBRIMIENTO

Quienes llegaron primero a los vestigios de Vicus desde la década de los cincuenta, fueron los ladrones de piezas arqueológicas, en 1959 y se apoderaron de una gran cantidad de piezas de la mejor calidad que extrajeron de terrenos de la hacienda Pabur, de propiedad de Domingo Seminario Urrutia. Este hacendado denunció el saqueo ante la Casa de la Cultura del Perú, la que entonces se hallaba al mando de José María Arguedas.

Hasta 1962, a la poca cerámica y otros objetos metalúrgicos que se pudo recuperar se les catalogó como del estilo “Ayabaca”. Después, la denominación cambió a “Vicús” para designar tanto a las vasijas de cerámica como a los objetos de metal por sus características sui generis.

En el caso de la cerámica, por su singular forma que da la sensación de mucho peso e impericia en su elaboración. En el caso de la metalurgia, por el dorado, una técnica y estilo cuya área de difusión abarcó la cuenca del alto Piura.

Los huaqueros robaron numerosos vestigios en 1963 y los vendieron a traficantes con contactos en Europa. Para evitar la desaparición total del tesoro, el hacendado Domingo Seminario compró las piezas que pudo detectar y así mitigó el gran daño causado al patrimonio arqueológico nacional por los ladrones.

En tratos con el Gobierno, el 4 de enero de 1964 Seminario contrató a Ramiro Matos, a Carlos Guzmán Ladrón de Guevara y al técnico José Casafranca Noriega, para que estudiaran esta nueva cultura. Luis Guillermo Lumbreras se dedicó a Vicús a partir de 1979.

 

III.   LOS HALLZGOS DE LARCO HOYLE

Según la narrativa de Rafael Larco Hoyle en su informe La cerámica Vicus, 1963,  en la alfareria que logó acumular su museo, encontró:

i)                 Vasos viru – gallinazo de nuevo estilo con dibujos negativos,

ii)               Piezas salinar Blanco sobre rojo,

iii)              Vasos de color crema del complejo cerámico mochica,

iv)             Vasos anaranjados asociados a Virú – Gallinazo, pero con aportes Cupisnique y Salinar que él nunca pensó que pudieran hallarse tan lejos del territorio Moche.  

v)               Cerámica Mochica I y II,

vi)             Cerámica Chimú, y

vii)            Cerámica Inca.

Teniendo en cuenta el hallazgo de piezas cerámicas Chimú e Inca, se puede concluir que, como otras culturas, Vicus recibió múltiples aportes constituyéndose como otros yacimientos arqueológicos como una verdadera vitrina del arte alfarero prehispánico.

 

IV.            LA CERÁMICA VICUS

Enfocándose en la cerámica negativa Vicús, de color rojo ladrillo, creyó ver en ella influencias de los estilos Cupisnique - Morropón y Salinar, pero una mayor afinidad con el estilo Virú – Gallinazo, porque la mayoría de piezas está hecha a mano, sin moldes y decorada con motivos negativos, pero con menor calidad.

Su pasta tenía exceso de arena por mala selección de la arcilla, por lo que sus piezas son pesadas. Su cocción también era defectuosa. Por su elaboración a mano, su aspecto es primitivo de nivel del llamado arte popular.

Su modalidad de vasos retratos, también es ingenua y tosca, pues sus representaciones solo son esbozos como caricaturas, tanto de figuras humanas como e animales.

En cuanto a formas, Larco, encontró las siguientes: Botelliformes con asa circular. Antropomorfos de pico y puente. Recipientes globulares, ovoides o casi rectangulares. Dobles recipientes de pico y puente. Vasos antropomorfos, zoomorfos y globulares de asa de estribo. Recipientes de variadas formas con un asa en el gollete. Vasos sibilantes, con figuras de hombres y animales.Como conclusión, Larco afirmo en 1963:


·     El cerro Vicus es el yacimiento más importante de cerámica Mochica I y II encontrado al Norte del territorio Mochica y, así mismo, es el yacimiento más valioso de cerámica negativa, así como de la cerámica anaranjada encontrado en el Norte del Perú.

·     Vicus parece ser un centro cultural que ha abarcado una larga etapa.

·     No hay elementos sobre movimientos migratorios o de invasiones sucesivas.

·     Es sorprendente que en un lugar tan alejado del territorio Mochica nuclear haya podido desarrollarse otro centro en el que, con tipos de cerámica que acusan marcadas diferencias morfológicas, al establecer comparación con la cerámica con decoración negativa de Virú, Chicama y Santa Catalina, se halle la misma secuencia. También llama la atención la existencia de cerámica Mochica I y II, comparable en calidad y finura a la misma cerámica de los Valles de Chicama y Santa Catalina.

Esta visión de Larco Hoyle fue asumida, con sus vaguedades y ausencia de fechados científicos y precisiones estratigráficas, por la comunidad arqueológica, la que por entonces estaba concentrada en el estudio de lo Mochica, en busca de sus vestigios de tumbas con ajuares esplendorosos ricos en oro, plata y más. No obstante, nuevas investigaciones en los setenta, han planteado serias objeciones que serán tratadas más adelante.

Alan Galindo, Trehisy Leiva Retuerto, Katia Cisneros Eguiluz, en “Cultura Vicús, grandes avances en la costa norte”, afirman que Vicús generó una revolución cultural material con sus grandes avances en cerámica, metalurgia y arquitectura, los cuales marcaron una gran diferencia respecto a culturas anteriores y posteriores a ella y, a la vez, desarrolló la agricultura con notables avances hidráulicos a pesar de las difíciles condiciones paleoambientales de su territorio.

 

VII. LA CONTROVERSIA SOBRE LA RELACIÓN VICUS − MOCHICA

El investigador, Israel Tinoco Cano, en su trabajo: Hacia un nuevo paradigma de Moche: interpretaciones acerca de la relación entre las tradiciones culturales Moche y Gallinazo (Virú – Gallinazo, nota el autor), recuerda que al inicio de los sesenta, de la zona alta del valle de Piura, en el extremo norte del Perú (territorio Vicús) entró al mercado negro de vestigios arqueológicos, una gran cantidad de material afín al estilo mochica, puesta a la venta por ladrones o huaqueros.

La oferta ilegal incluía valiosos objetos de oro, cobre y cerámica estilísticamente similares a lo que se conocía como mochica. Los arqueólogos, incluido el maestro Larco, quedaron pasmados porque no podían explicar esta oferta y tampoco conocían sitios de origen científicamente establecidos.

Otro aspecto sorprendente, fue que, siguiendo el rastro de los ladrones huaqueros, se comprobó que, en los mismos contextos, los vestigios mochicas estaban mezclados con piezas cerámicas con rasgos Cupisnique, Salinar, Virú y con ejemplares de un hasta ese momento desconocido estilo local.

Pero, resultó que este flamante estilo alfarero, bautizado como Cerámica Vicús, compartía características estilísticas con todos los demás estilos e incluso con el Mochica. A pesar de esta extraordinaria pero extraña mezcla, la novedad no fue tomada en cuenta por Larco Hoyle quien, en 1963, luego de analizar una importante cantidad y variedad de piezas, pero sin siquiera visitar su lugar de origen, sostuvo que la cerámica Vicús se parecía a la de Virú - Gallinazo, por cuanto estaban decoradas con motivos negativos y exhibían formas similares, pero, más burdas, toscas, primitivas, mal hechas.

En aquella oportunidad, Larco identificó los restos mochica como pertenecientes a las fases I y II de esta sociedad y, apresuradamente, explicó que

a) Las piezas de otros estilos procedían de cementerios de distintas culturas,

b) Que la presencia mochica en el lejísimo Alto Piura, muy distante de su centro de origen, los valles de Chicama y Moche, probaba que el territorio dominado por los mochica fue, desde muy temprano, mucho más grande de lo que se creían hasta entonces. 

Pero, ¿cuál es la razón de que lo hallado en Vicús tenga los mismos elementos estilísticos constitutivos con los que el mismo Larco fundamentó el origen de la Cultura Mochica?: i) la cerámica Cupisnique, ii) Salinar y Virú, con sus vasos con decoración negativa.

Sin resolver este punto, Larco planteó, entonces, que el estilo Vicús correspondía al inicio la secuencia de culturas que él proponía para la costa norcentral y norte. A esa etapa él la llamaba “Época Evolutiva” o “Formativa” (Cupisnique, Salinar y Virú), a la que siguió la “Época Auge”, correspondiente a la Cultura Mochica. Y, como consecuencia, Larco propuso:

1. Que la región de Vicús fue el centro de origen de la cerámica peruana.

2. Que la Cultura Vicús fue una cultura matriz inductora de estilos y formas, entre ellas, de la Cultura Mochica, la que habría surgido entonces en el Alto Piura, es decir, en la periferia de su área nuclear de Chicama y Moche ¿?

Pero, en 1966, cambió y presentó una teoría ambigua planteando que grupos procedentes de los valles de Chicama, Moche y Virú, durante la Época Evolutiva, llegaron a Vicús y fundaron una colonia, generando una tradición mochica algo diferente a la original, la que al llegar a la etapa Mochica II se apartó de la trayectoria de Chicama, Moche y Virú, constituyendo una sociedad con su propia religión, artes, arquitectura, etc.

Paralelamente a Larco, el arqueólogo Otto Klein, sobre el tema planteó insólitamente que el estilo mochica de Vicús es de calidad superior al de mochica de Chicama, Moche y Virú, sugiriendo que lo mochica se originó en el Alto Piura desde donde se expandió hacia el sur, en La Libertad. 

Planteado este giro, la situación se tornó más peliaguda cuando en 1968, el arqueólogo alemán, Hans Dietrich Disselhoff, luego de excavar en Cerro Vicús, obtuvo seis fechados de piezas de su cerámica local procedentes de otras tantas tumbas, de los cuales, cinco están comprendidos entre el año 250 y el 620 d.C., en pleno Periodo de los Desarrollos Regionales (Intermedio Temprano), es decir, en el periodo de pleno desarrollo de la Cultura Moche.

VIII. LA CONTEMPORANEIDAD VICUS – MOCHICA8

Entonces, al final de los sesenta y en el curso de los setenta, fueron formuladas las tesis sobre la contemporaneidad entre los vicús y los mochicas, contradiciendo la hipótesis de Larco, sobre la base de una evidente incongruencia cronológica entre el estilo cerámico mochica de Vicús y la secuencia tipológica de la cerámica mochica de Larco.

No obstante, la controversia quedó sin resolver, mientras tanto durante los

años setenta los ladrones de tumbas siguieron extrayendo del Alto Piura para el mercado negro, numerosos objetos de estilo mochica puro:  ceramios y artefactos de oro y de plata, pero, mayormente, de cobre dorado y plateado. Los hallazgos más significativos se dieron en el sitio de “Loma Negra”, aumentando el desconcierto de los investigadores, ya que la cerámica presentaba una gran mezcla estilística Vicús, Salinar, Virú y Moche, señal inequívoca de la coexistencia y coetaneidad de estas tradiciones culturales.

A raíz de estos hallazgos, una interpretación más reciente surgida de las investigaciones del Proyecto Arqueológico Alto Piura, ejecutado a fines de los ochenta, sugiere que esta región podía haber sido un área de interacción de todas las tradiciones culturales de la costa norte.

Pero, esta hipótesis no resuelve el enigma sobre el inmenso e importante territorio de desarrollo Mochica conformado por los valles de La Leche, Lambayeque, Zaña (región Lambayeque) y Jequetepeque (región La Libertad), zona intermedia entre la supuesta colonia mochica de Vicús y la frontera sur del territorio mochica, extendida hasta Casma. Larco sabía que en Lambayeque y Jequetepeque había sido hallada cerámica mochica de la fase III, IV y V, periodos de madurez del estilo cerámico, pero la interpretó como resultado del intercambio comercial y cultural entre los hombres de Lambayeque y los mochicas.

La situación, a juicio de Tinoco Cano, dejó sin sustento completo al temperamento arqueológico que, hasta el final de la década de los cincuenta, gracias al maestro Rafael Larco y los hallazgos del “Proyecto Virú”, proclamaba que todo el proceso de nacimiento, desarrollo, consolidación y declinación de la Cultura Mochica había sido reconstruido, espacial, temporal e históricamente.

Como resultado sigue vigente un amplio debate sobre la materia, abonado por nuevos estudios y hallazgos de las llamadas culturas puente, antes ninguneadas por el relumbrón, el poderío y la extensión de la Cultura Mochica que atrajo la atención preferencial de los arqueólogos nacionales y extranjeros.

IX. UBICACIÓN

Al territorio de Vicus se accede por el Km 1 074 de la Panamericana Norte, a 50 Kms., al Este de la ciudad de Piura, en la margen izquierda del río Piura que corresponde a la zona alta del valle.

Su ocupación comprendió un territorio que va desde Tambo Grande y Salitral (parte alta del río Piura), en las provincias piuranas de Morropón, Ayabaca y Huancabamba, parte de la sierra sur de Ecuador. En dirección opuesta abarcó una considerable zona del norte de Lambayeque. 

El nombre Vicús proviene del Cerro Vicús, donde se encuentra el más grande cementerio de la formación social. Desde Loma Negra y Cerro Vicús hay una terraza fluvial con montículos artificiales, cerca del área del cementerio Yécala. Los montículos son construcciones con barro del río y material de algarrobo, caña brava y pájaro bobo que corresponden al Intermedio Temprano.

X. CRONOLOGÍA SEGÚN LA CERÁMICA

El desarrollo de la cultura Vicús habría comenzado en el subperiodo Formativo Superior o Formativo Tardío, el año 500 a.C.  y declinó totalmente el 500 d.C, lo que le da una vigencia de un milenio. Tal como Paracas en su fase inicial, fue un desarrollo cultural que surgió durante la etapa tardía de Chavín. Aunque se han hallado conexiones de tipo cerámico, metalúrgico y de orfebrería con culturas de Ecuador y Colombia, los investigadores apuestan por un origen autóctono de esta sociedad.

A decir de Galindo y su equipo, la estructura cronológica sobre la base de la cerámica que es aceptada por varios investigadores de quienes no menciona sus nombres, es la siguiente:

a. Vicús - Chavín. La cerámica vicús reflejó influencia Chavín en pleno apogeo de los del rio Mosna, pero con una producción tosca, con una coloración en la que el negativo y el blanco se aplicaban sobre el rojo.

b. Vicús - Vicús. Los vicús lograron en esta fase un estilo cerámico propio color naranja, aplicada con la técnica del negativo: pintaban las áreas que rodean las líneas que delimitan los motivos decorativos, pero no los motivos mismos, los cuales, de este modo, aparecen resaltados en negativo. Son muy comunes los huacos dobles: recipientes escultóricos de doble cuerpo, con asa y tubo comunicador. Uno de los dos cuerpos es una figura escultórica y el otro cuerpo es la botella en donde está el pico.

c. Vicús - Moche. Constituida por huacos retrato con marcada influencia mochica.

d. Vicús - Virú. El foco de influencia cambió a la cultura Virú y se expresó en piezas con una cabeza que se une a un pico por medio de una asa puente, combinación típica de la cerámica estilo Virú.

Hay otras seriaciones que Galindo y sus colaboradores también anotan: por ejemplo, la de Makowski y Amaro que planeta tres períodos regionales y cinco fases, en función de excavaciones estratigráficas de construcciones ceremoniales, domésticas y artesanales con 21 fechados por Carbono 14, apoyadas por el análisis de ajuares cerámicos mortuorios.

1. Vicús - Vicús (200 a.C. - 100 d.C.) Predominio del estilo Sechura B con formas utilitarias y originario del valle bajo, así como por el desarrollo del estilo local Vicús, lo que podría sugerir una ocupación por migración Oeste-Este.

 2. Vicús - Mochica Temprano A y B (100 d.C. - 400 d.C.) Caracterizado por entierros en Loma Negra, similares a los de La Mina y Sipán y los talleres especializados Mochica (estilo Mochica I, II, III). Esto supone la vigencia de dominación moche, lo que no habría impedido que los vicús siguieran produciendo cerámica ceremonial fina aunque con varios íconos inspirados en los estilos Virú - Gallinazo y Mochica. La arquitectura con tapial y, luego con adobe rectangular Gallinazo-Mochica, remplazó a la arquitectura de barro embutido Vicús.

3. Vicús -

Mochica Tardío A y B (400 d.C. - 700 d.C.) Predominó el estilo Mochica (IV, V) en toda la comarca, aún con la presencia decreciente del estilo Vicús y recursos formales e iconográficos empobrecidos. El fin del periodo no está bien reconocido. 

En 1979, Luis Lumbreras, sobre la base de vínculos estilísticos cerámicos, cambios tecnológicos en la cerámica y aquellos fechados disponibles para la secuencia Sechura, determinó una estrecha relación de contemporaneidad entre las tradiciones Vicús-Vicús, Sechura y las secuencias Vicús-Salinar, Vicús-Virú y Vicús-Moche.

XI. ORGANIZACIÓN POLÍTICO-SOCIAL

La sociedad Vicús estaba organizada en varias clases sociales definidas por su poder político o económico. Fueron las siguientes: 

Nobleza: conformada por los curacas y sacerdotes 

Militares, clase importante por debajo de la nobleza, pues los Vicús eran guerreros muy respetados.

Artesanos y comerciantes: los artesanos, ceramistas, orfebres y textileros producían bienes con márgenes de intercambio. Los comerciantes los cambiaban por otros bienes localmente y con producción fuera del territorio, mediante viajes periódicos.

Agricultores - pescadores - pastores: Componían la fuerza laboral más gran que trabajaba los campos, mantenía las pozas y los acueductos, sembraba, cosechaba y pescaba en lagunas y ríos; también criaban llamas y cuyes.

Sirvientes (prisioneros de guerra): eran usados en la faena de recoger y transportar desde las islas frente a Piura el guano de aves marinas para abono y se encargaban de los trabajos más duros en las casas, los templos y el campo.

 

En 1974, sobre la base de la iconografía, Luis Lumbreras definió a la cultura Vicús como una sociedad teocrático-militar. Nobles y sacerdotes controlaban el poder absoluto dominando a través de la religión y de las armas para garantizar el cumplimiento de sus decisiones. Se trató de un factor de coerción mixto, diferente a la ejercida por otras culturas anteriores que se basaron plenamente en la religión.  

Antropológicamente, Lumbreras dedujo que en el Formativo Superior hubo clases sociales fuertemente diferenciadas, división social del trabajo y propiedad privada, producción y control del excedente necesario, todo lo cual permitía mantener el modo de vida de la burocracia civil y religiosa, administradores y comerciantes, es decir, las clases sociales más altas y grupos de poder.

XII. VIVIENDA

No han sido hallados vestigios de las viviendas vicús, ni fósiles humanos. Solo se conocen ofrendas funerarias. 

De las representaciones en la cerámica, se deduce que sus casas tuvieron techo a dos aguas, para soportar las fuertes lluvias de la región. Estaban edificadas sobre un plano rectangular, con paredes de quincha, revestidas de barro. Tenían una sola pieza y asemejaban a los palafitos; es decir estaban construidas sobre estacas para evitar la humedad y la abundancia de parásitos.

Además de recursos agrícolas, se habrían alimentado de carne de llama, de cuy, pato y de conejo.

XIII. RELIGIÓN

La principal deidad de los Vicús fue el dios mochica Aia Paec, también conocido como “el dios degollador”. Su vocación por la astronomía, posiblemente hizo que también adoraran al sol y al mar.  Hay centros religiosos y ceremoniales como Ñañañique y Cerro Vicús, en los cuales se han encontrado ofrendas y posibles sacrificios humanos. 

XIV. ECONOMÍA

La cultura Vicús se basó en una economía agrícola-comercial, con aportes de la ganadería de camélidos, crianza del cuy y la pesca. Respecto al comercio se han encontrado restos de cerámica que prueban la existencia de intercambios de productos con Moche y algunas culturas de Ecuador, como la jambelí o la de Cerro Narrío.

XV. AGRICULTURA 

La agricultura fue su principal actividad económica y social. También eran cazadores y realizaban algunas crianzas menores. Sus principales cultivos fueron la calabaza, el zapallo, la sandía y el melón, el maíz, el pallar, la yuca, el algodón y frutas como la chirimoya, en campos dotados de reservorios y riego por gravedad a través de acueductos que son utilizados hasta hoy. Su principal instrumento de labranza fue una palana que tenía la paleta de cobre y el mango de madera. Usaban intensamente guano de aves marinas que extraían de la isla de Lobos para fertilizar la tierra.

Los vicús fueron una sociedad militarista pues sus soldados recorrían periódicamente su territorio para hacer cumplir los mandatos de la élite y el principal.

XVI. METALURGIA

Fabricaron una gran variedad y cantidad de objetos metálicos: orejeras, narigueras, máscaras, pectorales, barras o bastones, pequeños adornos, instrumentos de labranza, cuentas de collar, láminas, coronas y tocados con lentejuelas y plumas que producían sonidos con el movimiento, además de sonajeras. Muchos de estos artículos eran adornados con motivos antropomorfos, zoomorfos, geométricos e híbridos.

Los Vicús dominaron todas las técnicas metalúrgicas del cobre, el oro y la plata para aleaciones trinarías. Doraban sus piezas por reducción, por inmersión en fundición y por enchapado de reposición química

Para sus artefactos, coronas, diademas, pectorales, cinturones y narigueras, empleaban placas laminadas, con decoración repujada, calada o incisa y uniones mecánicas.

También, utilizaban el vaciado en moldes bivalvos y univalvos para hacer armas como cabezas de porra puntas, cuchillos. Aplicaban la "tumbaga o Champi”, que le daba mayor dureza a la plata y al cobre, al cual, además hacía más maleable antes del proceso de bañado con oro. Por eso muchas piezas de cobre, parecen de oro.

Esta técnica de dorado tuvo una gran difusión en la cuenca del alto Piura, por lo que los vicús las compartieron con las culturas norandinas, hasta convertirse en verdaderos artistas del trabajo en oro u oro bañado en una sola pieza carente de articulaciones. Con las culturas centroandinas, compartieron el plateado y el amalgamado por mercurio.

Galindo y su equipo, reivindican que a Vicús le corresponde haber sido la base del desarrollo de la metalurgia de culturas posteriores, aunque carecen de un análisis comparativo con el desarrollo logrado por la sociedad Cupisnique en la metalurgia y la orfebrería del oro, la plata y el cobre.

 

XVII. ORFEBRERIA

Si del cerro Vicus se extrajeron las mejores piezas de cerámica, del área que hoy es la ciudad de Frías, en Ayabaca, se recuperaron los mejores objetos trabajados en metal en su mayoría para ofrendas funerarias.

Estas joyas de oro, plata y cobre fueron producidas mediante el sistema de martillado, repujado y moldeado y aumentaron su belleza usando conchas de perla traídas de Sechura, así como perlas, esmeraldas y turquesas.

Destacan las esculturillas antropomorfas de oro en láminas soldadas (La Venus de Frías y El Hombre de Frías), cabezas zoomorfas de lengua móvil, colgajos y pinzas depilatorias, hilos acordonados y otros objetos que implicaron destrezas mayores de orfebrería.

Venus de Frías

En Frías y Morales fueron halladas estatuillas de mujer de oro y plata que fueron bautizadas como la “Venus de Frías”. La imagen es un personaje humano femenino con ojos grandes y brazos y manos con garras de felino, trabajadas en oro fino de 24 quilates y lucen engastes de platino. Mide 15,4 cm de alto y su peso es de 60 gramos.

En Quimbaya, Colombia, fueron halladas joyas similares hechas con el método de la tumbaga. Una, corresponde al curaca de Quimbaya, un jefe que representa autoridad política en la diversidad de los sistemas políticos autóctonos de América. Hay otra estatuilla en la cultura Tumaco o cultura Tolita que se desarrolló desde la costa norte de Ecuador, hoy provincia de esmeraldas y se extendió hasta la región de Tumaco, en Colombia.

Lumbreras, creyó que “La Venus de Frías” fue importada de Ecuador o Colombia, pero Kauffmann Doig le contradijo afirmando que pertenece a la cultura Vicús y sólo es similar a las de Colombia. Estudios y comparaciones de la orfebrería Vicús con la de Ecuador y áreas vecinas realizados por Zevallos, muestran que de 3 narigueras de filigrana de oro con turquesa en el centro, 2 son de Vicús, mientras que la tercera elaborada igual que las anteriores, sería de Esmeralda, en Ecuador.

XVIII. ARQUITECTURA

La arquitectura Vicús tuvo como marco la astronomía y como condicionantes particulares la posición del sol, de la luna y de las principales estrellas, presumiblemente por razones religiosas que mandaban la adoración a esos astros.

Construyeron con barro, adobe, quincha y bases de piedra edificios que tenían tragaluces y estaban dotadas de techos inclinados. Cerro Vicús y Ñañañique fueron centros ceremoniales y administrativos conformados por una plataforma principal, ambientes distintos (ceremoniales y residenciales) y un cementerio. Las plataformas son de tres metros de alto y tiene una extensión total de una hectárea. En el conjunto habitacional hay tres ambientes principales, cada uno de 13 metros de largo y 6 de ancho, delimitados por hileras de piedras.

Por la aridez de su territorio, los vicús desarrollaron la arquitectura de riego y tecnología hidráulica, lo mismo que hicieron varias culturas situadas en áreas áridas (Salinar, Mochica, Chimú, Nazca, Paracas, entre otras).

 

XIX. TEXTILERÍA

Su trabajo textil fue bastante simple y sencillo, sin resalte. Producían sus prendas más simples para el día a día y para alguna manifestación cultural o fiesta religiosa. Algunas otras piezas las adquirían por trueque con otras etnias.

XX. ESCULTURA

Las esculturas en piedra con incrustaciones de metal son expresiones representativas de esta cultura.

XXI. PATRÓN FUNERARIO

Los Vicús enterraban a sus muertos en cementerios en varios tipos de tumbas. En 1955, Ramiro Matos las clasificó en 10 tipos según su forma, respecto a enterramientos hallados en Callingará, Santa Rosa, El Bronce, Monte de los Padres 2, Talanquera, Malamatanzas, Pabur, Zapotal y Vicús-Yécala.

Tipo 1. Es la más común, también llamada “bota”. Tiene forma cilíndrica y mayor profundidad, la cual es de 4 a14 metros. En la base se encuentra el “nicho” que se extiende de 2 a 3 metros hacia el lado. 

Tipo 4. Es otra fosa funeraria común. Son menos profundas que las de Tipo 1, miden entre 3 y 8 metros. La cámara funeraria en sí se extiende hacia ambos lados, en forma de “T” invertida. 

En las tumbas de los cementerios mencionados solo fueron hallados algunos dientes humanos. También, encontraron tierra oscura o ceniza y manchas de tierra carbonizada. Debido a que algunos ladrones de tumbas dijeron que al robar no hallaron restos se cree que los Vicús cremaban a sus muertos antes y fuera de los entierros en las tumbas.

A Galindo y su equipo les parece que, en el aspecto funerario, Vicús pareció seguir el patrón Paracas, con algunas diferencias: mayor diversificación de estructuras subterráneas con mayor profundidad y, sobre todo, la práctica de la cremación, siempre con la idea primigenia de volver al vientre de la Pachamama, pero con un nuevo pensamiento religioso de la población.

XXII. FOLDER DE IMÁGENES DE VICÚS

 

Gráfico 1 – Ubicación geográfica



 
Foto 1. Cerámica Vicús

 



Foto 2. Cerámica Vicus antropomorfa.



Foto 3. Vestigios Vicus de orfebrería de Oro (Galindo y su equipo)