CULTURA
VICÚS
Del año 500 a.C. al 500 d.C – Un
milenio
Entre el sub periodo Formativo Final y
el Periodo de los Desarrollos Regionales
I.
ORIGEN
DESCONOCIDO
Vicús fue una formación
económica y social consistente cuyo origen aún no ha sido determinado por los
investigadores, pero que tuvo vigencia durante aproximadamente un milenio,
desde el sub periodo Formativo Final (Eclipse de Chavín) hasta el término del
siguiente Periodo de los Desarrollos Regionales en el Norte del país, durante
el cual, se extinguió.
Es
probable que haya sido la primera cultura puente en organizarse en la
extremadamente alejada zona alta del valle del río Piura, un área muy hostil, a
mediados del último milenio antes de nuestra era (año 500 a.C), en paralelo
temporal con la Cultura Salinar.
Su
origen sigue siendo un misterio, pues los investigadores solo especulan con la
posibilidad de que ayllus locales, talvez antes vinculados a la antigua Cultura
Chinchipe - Marañón que floreció en Amazonas casi al mismo tiempo que los
Sechín, hayan migrado al Alto Piura y recibido influencias de pueblos
ecuatorianos y colombianos para organizarse como una teocracia militar.
Tal
como ocurrió con Paracas en su fase inicial, el desarrollo cultural Vicús
surgió durante la etapa tardía de Chavín, con conexiones de tipo cerámico,
metalúrgico y de orfebrería con culturas de Ecuador y Colombia. No
obstante, los investigadores apuestan por un origen autóctono de esta
sociedad.
Los
arqueólogos consideran que se extinguió en el año 500 d.C. completando un ciclo
de un milenio, cuando la Cultura Mochica, también había empezado
a tambalear hasta que se diluyó en el año 700 d.C.
Como veremos más adelante
fue una teocracia militar completa, lo cual, sin embargo, no había sido
capaz de evitar caer, primero, bajo el dominio de los Mochica y, después, de
los Virú, dos importantes sociedades regionales del Norte, aunque falta
corroborar estas intrusiones, pues solo se basan en el hallazgo de vestigios
cerámicos.
Según la periodicidad de
nuestra historia planteada por Lumbreras, Vicús pudiera ser la primera de las
tres llamadas culturas puente que se organizaron en la costa norcentral
y norte del país como consecuencia de la lenta disolución de la teocracia
Chavín de Huántar, configurando el sub Periodo Superior o Final del Periodo
Formativo. Hubo otras culturas puente en la sierra norte, en la costa central y
centralsur, así como en la sierra sur, en el contexto del colapso de Chavín.
II.
DESCUBRIMIENTO
Quienes llegaron
primero a los vestigios de Vicus desde la década de los cincuenta, fueron los
ladrones de piezas arqueológicas, en 1959 y se apoderaron de una gran cantidad
de piezas de la mejor calidad que extrajeron de terrenos de la hacienda Pabur,
de propiedad de Domingo Seminario Urrutia. Este hacendado denunció el
saqueo ante la Casa de la Cultura del Perú, la que entonces se hallaba al mando
de José María Arguedas.
Hasta 1962, a la
poca cerámica y otros objetos metalúrgicos que se pudo recuperar se les
catalogó como del estilo “Ayabaca”. Después, la denominación cambió a
“Vicús” para designar tanto a las vasijas de cerámica como a los objetos de
metal por sus características sui generis.
En el caso de la
cerámica, por su singular forma que da la sensación de mucho peso e impericia
en su elaboración. En el caso de la metalurgia, por el dorado, una técnica y
estilo cuya área de difusión abarcó la cuenca del alto Piura.
Los huaqueros
robaron numerosos vestigios en 1963 y los vendieron a traficantes con contactos
en Europa. Para evitar la desaparición total del tesoro, el hacendado Domingo
Seminario compró las piezas que pudo detectar y así mitigó el gran daño causado
al patrimonio arqueológico nacional por los ladrones.
En tratos con el
Gobierno, el 4 de enero de 1964 Seminario contrató a Ramiro Matos, a Carlos
Guzmán Ladrón de Guevara y al técnico José Casafranca Noriega, para
que estudiaran esta nueva cultura. Luis Guillermo Lumbreras se dedicó a
Vicús a partir de 1979.
III. LOS HALLZGOS DE LARCO HOYLE
Según la
narrativa de Rafael Larco Hoyle en su informe La cerámica Vicus, 1963, en la alfareria que logó acumular su museo, encontró:
i)
Vasos viru – gallinazo de nuevo estilo con dibujos
negativos,
ii)
Piezas salinar Blanco sobre rojo,
iii)
Vasos de color crema del complejo cerámico mochica,
iv)
Vasos anaranjados asociados a Virú – Gallinazo, pero
con aportes Cupisnique y Salinar que él nunca pensó que pudieran hallarse tan
lejos del territorio Moche.
v)
Cerámica Mochica I y II,
vi)
Cerámica Chimú, y
vii)
Cerámica Inca.
Teniendo
en cuenta el hallazgo de piezas cerámicas Chimú e Inca, se puede concluir que,
como otras culturas, Vicus recibió múltiples aportes constituyéndose como otros
yacimientos arqueológicos como una verdadera vitrina del arte alfarero
prehispánico.
IV.
LA CERÁMICA VICUS
Enfocándose en la cerámica negativa Vicús, de
color rojo ladrillo, creyó ver en ella influencias de los estilos Cupisnique - Morropón
y Salinar, pero una mayor afinidad con el estilo Virú – Gallinazo, porque la
mayoría de piezas está hecha a mano, sin moldes y decorada con motivos
negativos, pero con menor calidad.
Su pasta tenía exceso de arena por mala selección de
la arcilla, por lo que sus piezas son pesadas. Su cocción también era
defectuosa. Por su elaboración a mano, su aspecto es primitivo de nivel del
llamado arte popular.
Su modalidad de vasos retratos, también es ingenua y
tosca, pues sus representaciones solo son esbozos como caricaturas, tanto de
figuras humanas como e animales.
En cuanto a formas, Larco, encontró las siguientes: Botelliformes
con asa circular. Antropomorfos de pico y puente. Recipientes globulares,
ovoides o casi rectangulares. Dobles recipientes de pico y puente. Vasos
antropomorfos, zoomorfos y globulares de asa de estribo. Recipientes de
variadas formas con un asa en el gollete. Vasos sibilantes, con figuras de hombres
y animales.Como conclusión,
Larco afirmo en 1963:
· El cerro Vicus es el yacimiento más
importante de cerámica Mochica I y II encontrado al Norte del territorio
Mochica y, así mismo, es el yacimiento más valioso de cerámica negativa,
así como de la cerámica anaranjada encontrado en el Norte del Perú.
·
Vicus
parece ser un centro cultural que ha abarcado una larga etapa.
·
No
hay elementos sobre movimientos migratorios o de invasiones sucesivas.
· Es sorprendente que en un lugar tan
alejado del territorio Mochica nuclear haya podido desarrollarse otro centro en
el que, con tipos de cerámica que acusan marcadas diferencias morfológicas, al
establecer comparación con la cerámica con decoración negativa de Virú, Chicama
y Santa Catalina, se halle la misma secuencia. También llama la atención la
existencia de cerámica Mochica I y II, comparable en calidad y finura a la
misma cerámica de los Valles de Chicama y Santa Catalina.
Esta visión de
Larco Hoyle fue asumida, con sus vaguedades y ausencia de fechados científicos
y precisiones estratigráficas, por la comunidad arqueológica, la que por
entonces estaba concentrada en el estudio de lo Mochica, en busca de sus
vestigios de tumbas con ajuares esplendorosos ricos en oro, plata y más. No
obstante, nuevas investigaciones en los setenta, han planteado serias
objeciones que serán tratadas más adelante.
Alan Galindo, Trehisy Leiva Retuerto, Katia Cisneros
Eguiluz, en “Cultura Vicús, grandes avances en la costa norte”, afirman
que Vicús generó una revolución cultural material con sus grandes avances en cerámica,
metalurgia y arquitectura, los cuales marcaron una gran diferencia respecto
a culturas anteriores y posteriores a ella y, a la vez, desarrolló la agricultura
con notables avances hidráulicos a pesar de las difíciles condiciones
paleoambientales de su territorio.
VII. LA
CONTROVERSIA SOBRE LA RELACIÓN VICUS − MOCHICA
El investigador,
Israel Tinoco Cano, en su trabajo: Hacia un nuevo paradigma de Moche:
interpretaciones acerca de la relación entre las tradiciones culturales Moche y
Gallinazo (Virú – Gallinazo, nota el autor), recuerda que al
inicio de los sesenta, de la zona alta del valle de Piura, en el extremo norte
del Perú (territorio Vicús) entró al mercado negro de vestigios arqueológicos,
una gran cantidad de material afín al estilo mochica, puesta a la venta
por ladrones o huaqueros.
La
oferta ilegal incluía valiosos objetos de oro, cobre y cerámica
estilísticamente similares a lo que se conocía como mochica. Los
arqueólogos, incluido el maestro Larco, quedaron pasmados porque no podían
explicar esta oferta y tampoco conocían sitios de origen científicamente
establecidos.
Otro aspecto sorprendente, fue que, siguiendo el
rastro de los ladrones huaqueros, se comprobó que, en los mismos contextos, los
vestigios mochicas estaban mezclados con piezas cerámicas con rasgos
Cupisnique, Salinar, Virú y con ejemplares de un hasta ese momento desconocido
estilo local.
Pero, resultó que este flamante estilo alfarero,
bautizado como Cerámica Vicús, compartía características estilísticas
con todos los demás estilos e incluso con el Mochica. A pesar de esta extraordinaria pero extraña mezcla,
la novedad no fue tomada en cuenta por Larco Hoyle quien, en 1963, luego
de analizar una importante cantidad y variedad de piezas, pero sin siquiera
visitar su lugar de origen, sostuvo que la cerámica Vicús se parecía a la de
Virú - Gallinazo, por cuanto estaban decoradas con motivos negativos y exhibían
formas similares, pero, más burdas, toscas, primitivas, mal hechas.
En aquella
oportunidad, Larco identificó los restos mochica como pertenecientes a las
fases I y II de esta sociedad y, apresuradamente, explicó que
a) Las piezas de
otros estilos procedían de cementerios de distintas culturas,
b) Que la
presencia mochica en el lejísimo Alto Piura, muy distante de su centro de
origen, los valles de Chicama y Moche, probaba que el territorio dominado por
los mochica fue, desde muy temprano, mucho más grande de lo que se creían hasta
entonces.
Pero, ¿cuál es
la razón de que lo hallado en Vicús tenga los mismos elementos estilísticos
constitutivos con los que el mismo Larco fundamentó el origen de la Cultura
Mochica?: i) la cerámica Cupisnique, ii) Salinar y Virú, con sus vasos con
decoración negativa.
Sin resolver este
punto, Larco planteó, entonces, que el estilo Vicús correspondía al inicio la
secuencia de culturas que él proponía para la costa norcentral y norte. A esa
etapa él la llamaba “Época Evolutiva” o “Formativa” (Cupisnique, Salinar y
Virú), a la que siguió la “Época Auge”, correspondiente a la Cultura Mochica.
Y, como consecuencia, Larco propuso:
1. Que la región
de Vicús fue el centro de origen de la cerámica peruana.
2. Que la
Cultura Vicús fue una cultura matriz inductora de estilos y formas, entre
ellas, de la Cultura Mochica, la que habría surgido entonces en el Alto Piura,
es decir, en la periferia de su área nuclear de Chicama y Moche ¿?
Pero, en 1966,
cambió y presentó una teoría ambigua planteando que grupos procedentes de los
valles de Chicama, Moche y Virú, durante la Época Evolutiva, llegaron a
Vicús y fundaron una colonia, generando una tradición mochica algo diferente a
la original, la que al llegar a la etapa Mochica II se apartó de la trayectoria
de Chicama, Moche y Virú, constituyendo una sociedad con su propia religión,
artes, arquitectura, etc.
Paralelamente a
Larco, el arqueólogo Otto Klein, sobre el tema planteó insólitamente que
el estilo mochica de Vicús es de calidad superior al de mochica de Chicama,
Moche y Virú, sugiriendo que lo mochica se originó en el Alto Piura desde donde
se expandió hacia el sur, en La Libertad.
Planteado este
giro, la situación se tornó más peliaguda cuando en 1968, el arqueólogo alemán,
Hans Dietrich Disselhoff, luego de excavar en Cerro Vicús, obtuvo seis
fechados de piezas de su cerámica local procedentes de otras tantas tumbas, de
los cuales, cinco están comprendidos entre el año 250 y el 620 d.C., en pleno
Periodo de los Desarrollos Regionales (Intermedio Temprano), es decir, en el
periodo de pleno desarrollo de la Cultura Moche.
VIII. LA
CONTEMPORANEIDAD VICUS – MOCHICA8
Entonces, al
final de los sesenta y en el curso de los setenta, fueron formuladas las tesis sobre
la contemporaneidad entre los vicús y los mochicas, contradiciendo la
hipótesis de Larco, sobre la base de una evidente incongruencia cronológica entre
el estilo cerámico mochica de Vicús y la secuencia tipológica de la cerámica
mochica de Larco.
No obstante, la
controversia quedó sin resolver, mientras tanto durante los
años setenta los
ladrones de tumbas siguieron extrayendo del Alto Piura para el mercado negro,
numerosos objetos de estilo mochica puro:
ceramios y artefactos de oro y de plata, pero, mayormente, de cobre
dorado y plateado. Los hallazgos más significativos se dieron en el sitio de
“Loma Negra”, aumentando el desconcierto de los investigadores, ya que la
cerámica presentaba una gran mezcla estilística Vicús, Salinar, Virú y Moche,
señal inequívoca de la coexistencia y coetaneidad de estas tradiciones
culturales.
A raíz de estos
hallazgos, una interpretación más reciente surgida de las investigaciones del Proyecto
Arqueológico Alto Piura, ejecutado a fines de los ochenta, sugiere que esta
región podía haber sido un área de interacción de todas las tradiciones
culturales de la costa norte.
Pero, esta
hipótesis no resuelve el enigma sobre el inmenso e importante territorio de
desarrollo Mochica conformado por los valles de La Leche, Lambayeque, Zaña
(región Lambayeque) y Jequetepeque (región La Libertad), zona intermedia entre
la supuesta colonia mochica de Vicús y la frontera sur del territorio mochica,
extendida hasta Casma. Larco sabía que en Lambayeque y Jequetepeque había sido
hallada cerámica mochica de la fase III, IV y V, periodos de madurez del estilo
cerámico, pero la interpretó como resultado del intercambio comercial y
cultural entre los hombres de Lambayeque y los mochicas.
La situación, a
juicio de Tinoco Cano, dejó sin sustento completo al temperamento arqueológico
que, hasta el final de la década de los cincuenta, gracias al maestro Rafael
Larco y los hallazgos del “Proyecto Virú”, proclamaba que todo el proceso de
nacimiento, desarrollo, consolidación y declinación de la Cultura Mochica
había sido reconstruido, espacial, temporal e históricamente.
Como resultado
sigue vigente un amplio debate sobre la materia, abonado por nuevos estudios y
hallazgos de las llamadas culturas puente, antes ninguneadas por el
relumbrón, el poderío y la extensión de la Cultura Mochica que atrajo la
atención preferencial de los arqueólogos nacionales y extranjeros.
IX. UBICACIÓN
Al territorio de
Vicus se accede por el Km 1 074 de la Panamericana Norte, a 50 Kms., al Este de
la ciudad de Piura, en la margen izquierda del río Piura que corresponde a la
zona alta del valle.
Su ocupación
comprendió un territorio que va desde Tambo Grande y Salitral (parte alta del
río Piura), en las provincias piuranas de Morropón, Ayabaca y Huancabamba,
parte de la sierra sur de Ecuador. En dirección opuesta abarcó una considerable
zona del norte de Lambayeque.
El nombre Vicús
proviene del Cerro Vicús, donde se encuentra el más grande cementerio de la
formación social. Desde Loma Negra y Cerro Vicús hay una terraza fluvial con
montículos artificiales, cerca del área del cementerio Yécala. Los montículos
son construcciones con barro del río y material de algarrobo, caña brava y
pájaro bobo que corresponden al Intermedio Temprano.
X. CRONOLOGÍA
SEGÚN LA CERÁMICA
El desarrollo de
la cultura Vicús habría comenzado en el subperiodo Formativo Superior o
Formativo Tardío, el año 500 a.C. y
declinó totalmente el 500 d.C, lo que le da una vigencia de un milenio. Tal como Paracas en su fase inicial, fue un desarrollo
cultural que surgió durante la etapa tardía de Chavín. Aunque se han hallado
conexiones de tipo cerámico, metalúrgico y de orfebrería con culturas de
Ecuador y Colombia, los investigadores apuestan por un origen autóctono de
esta sociedad.
A decir de
Galindo y su equipo, la estructura cronológica sobre la base de la cerámica que
es aceptada por varios investigadores de quienes no menciona sus nombres, es la
siguiente:
a. Vicús -
Chavín. La
cerámica vicús reflejó influencia Chavín en pleno apogeo de los del rio Mosna,
pero con una producción tosca, con una coloración en la que el negativo y el
blanco se aplicaban sobre el rojo.
b. Vicús -
Vicús. Los
vicús lograron en esta fase un estilo cerámico propio color naranja, aplicada
con la técnica del negativo: pintaban las áreas que rodean las líneas que
delimitan los motivos decorativos, pero no los motivos mismos, los cuales, de
este modo, aparecen resaltados en negativo. Son muy comunes los huacos dobles:
recipientes escultóricos de doble cuerpo, con asa y tubo comunicador. Uno de
los dos cuerpos es una figura escultórica y el otro cuerpo es la botella en
donde está el pico.
c. Vicús -
Moche. Constituida
por huacos retrato con marcada influencia mochica.
d. Vicús - Virú.
El foco de
influencia cambió a la cultura Virú y se expresó en piezas con una
cabeza que se une a un pico por medio de una asa puente, combinación típica de
la cerámica estilo Virú.
Hay otras
seriaciones que Galindo y sus colaboradores también anotan: por ejemplo, la de Makowski
y Amaro que planeta tres períodos regionales y cinco fases, en función de
excavaciones estratigráficas de construcciones ceremoniales, domésticas y
artesanales con 21 fechados por Carbono 14, apoyadas por el análisis de ajuares
cerámicos mortuorios.
1. Vicús -
Vicús (200 a.C. - 100 d.C.) Predominio del estilo Sechura B con
formas utilitarias y originario del valle bajo, así como por el desarrollo del
estilo local Vicús, lo que podría sugerir una ocupación por migración
Oeste-Este.
2. Vicús - Mochica Temprano A y B
(100 d.C. - 400 d.C.) Caracterizado por entierros en Loma Negra,
similares a los de La Mina y Sipán y los talleres especializados Mochica
(estilo Mochica I, II, III). Esto supone la vigencia de dominación moche,
lo que no habría impedido que los vicús siguieran produciendo cerámica
ceremonial fina aunque con varios íconos inspirados en los estilos Virú -
Gallinazo y Mochica. La arquitectura con tapial y, luego con adobe
rectangular Gallinazo-Mochica, remplazó a la arquitectura de barro embutido
Vicús.
3. Vicús -
Mochica Tardío A
y B (400 d.C. - 700
d.C.) Predominó el estilo Mochica (IV, V) en toda la comarca, aún con la
presencia decreciente del estilo Vicús y recursos formales e iconográficos
empobrecidos. El fin del periodo no está bien reconocido.
En 1979, Luis Lumbreras,
sobre la base de vínculos estilísticos cerámicos, cambios tecnológicos en la
cerámica y aquellos fechados disponibles para la secuencia Sechura, determinó
una estrecha relación de contemporaneidad entre las tradiciones Vicús-Vicús,
Sechura y las secuencias Vicús-Salinar, Vicús-Virú y Vicús-Moche.
XI. ORGANIZACIÓN
POLÍTICO-SOCIAL
La sociedad
Vicús estaba organizada en varias clases sociales definidas por su poder
político o económico. Fueron las siguientes:
Nobleza: conformada por los curacas y sacerdotes
Militares, clase importante por debajo de la nobleza, pues los
Vicús eran guerreros muy respetados.
Artesanos y
comerciantes: los
artesanos, ceramistas, orfebres y textileros producían bienes con márgenes de
intercambio. Los comerciantes los cambiaban por otros bienes localmente y con
producción fuera del territorio, mediante viajes periódicos.
Agricultores -
pescadores - pastores:
Componían la fuerza laboral más gran que trabajaba los campos, mantenía las
pozas y los acueductos, sembraba, cosechaba y pescaba en lagunas y ríos;
también criaban llamas y cuyes.
Sirvientes
(prisioneros de guerra): eran
usados en la faena de recoger y transportar desde las islas frente a Piura el
guano de aves marinas para abono y se encargaban de los trabajos más duros en
las casas, los templos y el campo.
En 1974, sobre
la base de la iconografía, Luis Lumbreras definió a la cultura Vicús como una
sociedad teocrático-militar. Nobles y sacerdotes controlaban el poder absoluto
dominando a través de la religión y de las armas para garantizar el
cumplimiento de sus decisiones. Se trató de un factor de coerción mixto, diferente
a la ejercida por otras culturas anteriores que se basaron plenamente en la
religión.
Antropológicamente,
Lumbreras dedujo que en el Formativo Superior hubo clases sociales fuertemente
diferenciadas, división social del trabajo y propiedad privada, producción y
control del excedente necesario, todo lo cual permitía mantener el modo de vida
de la burocracia civil y religiosa, administradores y comerciantes, es decir,
las clases sociales más altas y grupos de poder.
XII. VIVIENDA
No han sido
hallados vestigios de las viviendas vicús, ni fósiles humanos. Solo se conocen
ofrendas funerarias.
De las
representaciones en la cerámica, se deduce que sus casas tuvieron techo a dos
aguas, para soportar las fuertes lluvias de la región. Estaban edificadas sobre
un plano rectangular, con paredes de quincha, revestidas de barro. Tenían una
sola pieza y asemejaban a los palafitos; es decir estaban construidas sobre
estacas para evitar la humedad y la abundancia de parásitos.
Además de
recursos agrícolas, se habrían alimentado de carne de llama, de cuy, pato y de
conejo.
XIII. RELIGIÓN
La principal
deidad de los Vicús fue el dios mochica Aia Paec, también
conocido como “el dios degollador”. Su vocación por la astronomía,
posiblemente hizo que también adoraran al sol y al mar. Hay centros religiosos y ceremoniales como
Ñañañique y Cerro Vicús, en los cuales se han encontrado ofrendas y posibles
sacrificios humanos.
XIV. ECONOMÍA
La cultura Vicús
se basó en una economía agrícola-comercial, con aportes de la ganadería de
camélidos, crianza del cuy y la pesca. Respecto al comercio se han encontrado
restos de cerámica que prueban la existencia de intercambios de productos con
Moche y algunas culturas de Ecuador, como la jambelí o la de Cerro Narrío.
XV. AGRICULTURA
La agricultura
fue su principal actividad económica y social. También eran cazadores y
realizaban algunas crianzas menores. Sus principales cultivos fueron la
calabaza, el zapallo, la sandía y el melón, el maíz,
el pallar, la yuca, el algodón y frutas como la chirimoya,
en campos dotados de reservorios y riego por gravedad a través de acueductos
que son utilizados hasta hoy. Su principal instrumento de labranza fue una
palana que tenía la paleta de cobre y el mango de madera. Usaban intensamente
guano de aves marinas que extraían de la isla de Lobos para fertilizar la
tierra.
Los vicús fueron
una sociedad militarista pues sus soldados recorrían periódicamente su
territorio para hacer cumplir los mandatos de la élite y el principal.
XVI. METALURGIA
Fabricaron una
gran variedad y cantidad de objetos metálicos: orejeras, narigueras, máscaras,
pectorales, barras o bastones, pequeños adornos, instrumentos de labranza,
cuentas de collar, láminas, coronas y tocados con lentejuelas y plumas que
producían sonidos con el movimiento, además de sonajeras. Muchos de estos
artículos eran adornados con motivos antropomorfos, zoomorfos, geométricos e
híbridos.
Los Vicús
dominaron todas las técnicas metalúrgicas del cobre, el oro y la plata para
aleaciones trinarías. Doraban sus piezas por reducción, por inmersión en
fundición y por enchapado de reposición química
Para sus
artefactos, coronas, diademas, pectorales, cinturones y narigueras, empleaban
placas laminadas, con decoración repujada, calada o incisa y uniones mecánicas.
También,
utilizaban el vaciado en moldes bivalvos y univalvos para hacer armas como
cabezas de porra puntas, cuchillos. Aplicaban la "tumbaga o Champi”, que
le daba mayor dureza a la plata y al cobre, al cual, además hacía más maleable
antes del proceso de bañado con oro. Por eso muchas piezas de cobre, parecen de
oro.
Esta técnica de
dorado tuvo una gran difusión en la cuenca del alto Piura, por lo que los vicús
las compartieron con las culturas norandinas, hasta convertirse en verdaderos
artistas del trabajo en oro u oro bañado en una sola pieza carente de
articulaciones. Con las culturas centroandinas, compartieron el plateado y el
amalgamado por mercurio.
Galindo y su
equipo, reivindican que a Vicús le corresponde haber sido la base del
desarrollo de la metalurgia de culturas posteriores, aunque carecen de un
análisis comparativo con el desarrollo logrado por la sociedad Cupisnique
en la metalurgia y la orfebrería del oro, la plata y el cobre.
XVII. ORFEBRERIA
Si del cerro
Vicus se extrajeron las mejores piezas de cerámica, del área que hoy es la
ciudad de Frías, en Ayabaca, se recuperaron los mejores objetos trabajados en
metal en su mayoría para ofrendas funerarias.
Estas joyas de
oro, plata y cobre fueron producidas mediante el sistema de martillado,
repujado y moldeado y aumentaron su belleza usando conchas de perla traídas de
Sechura, así como perlas, esmeraldas y turquesas.
Destacan las
esculturillas antropomorfas de oro en láminas soldadas (La Venus de Frías y El
Hombre de Frías), cabezas zoomorfas de lengua móvil, colgajos y pinzas
depilatorias, hilos acordonados y otros objetos que implicaron destrezas
mayores de orfebrería.
Venus de Frías
En Frías y Morales
fueron halladas estatuillas de mujer de oro y plata que fueron bautizadas como
la “Venus de Frías”. La imagen es un personaje humano femenino con ojos grandes
y brazos y manos con garras de felino, trabajadas en oro fino de 24 quilates y
lucen engastes de platino. Mide 15,4 cm de alto y su peso es de 60 gramos.
En Quimbaya,
Colombia, fueron halladas joyas similares hechas con el método de la tumbaga.
Una, corresponde al curaca de Quimbaya, un jefe que representa autoridad
política en la diversidad de los sistemas políticos autóctonos de América. Hay
otra estatuilla en la cultura Tumaco o cultura Tolita que se desarrolló desde
la costa norte de Ecuador, hoy provincia de esmeraldas y se extendió hasta la
región de Tumaco, en Colombia.
Lumbreras, creyó
que “La Venus de Frías” fue importada de Ecuador o Colombia, pero Kauffmann
Doig le contradijo afirmando que pertenece a la cultura Vicús y sólo es similar
a las de Colombia. Estudios y comparaciones de la orfebrería Vicús con la de
Ecuador y áreas vecinas realizados por Zevallos, muestran que de 3 narigueras
de filigrana de oro con turquesa en el centro, 2 son de Vicús, mientras que la
tercera elaborada igual que las anteriores, sería de Esmeralda, en Ecuador.
XVIII. ARQUITECTURA
La arquitectura
Vicús tuvo como marco la astronomía y como condicionantes particulares la
posición del sol, de la luna y de las principales estrellas, presumiblemente
por razones religiosas que mandaban la adoración a esos astros.
Construyeron con
barro, adobe, quincha y bases de piedra edificios que tenían tragaluces y
estaban dotadas de techos inclinados. Cerro Vicús y Ñañañique fueron centros
ceremoniales y administrativos conformados por una plataforma principal,
ambientes distintos (ceremoniales y residenciales) y un cementerio. Las
plataformas son de tres metros de alto y tiene una extensión total de una
hectárea. En el conjunto habitacional hay tres ambientes principales, cada uno
de 13 metros de largo y 6 de ancho, delimitados por hileras de piedras.
Por la aridez de
su territorio, los vicús desarrollaron la arquitectura de riego y tecnología
hidráulica, lo mismo que hicieron varias culturas situadas en áreas áridas
(Salinar, Mochica, Chimú, Nazca, Paracas, entre otras).
XIX. TEXTILERÍA
Su trabajo textil
fue bastante simple y sencillo, sin resalte. Producían sus prendas más simples
para el día a día y para alguna manifestación cultural o fiesta religiosa.
Algunas otras piezas las adquirían por trueque con otras etnias.
XX. ESCULTURA
Las esculturas
en piedra con incrustaciones de metal son expresiones representativas de esta
cultura.
XXI. PATRÓN
FUNERARIO
Los Vicús
enterraban a sus muertos en cementerios en varios tipos de tumbas. En 1955,
Ramiro Matos las clasificó en 10 tipos según su forma, respecto a
enterramientos hallados en Callingará, Santa Rosa, El Bronce, Monte de los
Padres 2, Talanquera, Malamatanzas, Pabur, Zapotal y Vicús-Yécala.
Tipo 1. Es la más común, también llamada “bota”. Tiene forma
cilíndrica y mayor profundidad, la cual es de 4 a14 metros. En la base se
encuentra el “nicho” que se extiende de 2 a 3 metros hacia el lado.
Tipo 4. Es otra fosa funeraria común. Son menos profundas que
las de Tipo 1, miden entre 3 y 8 metros. La cámara funeraria en sí se extiende
hacia ambos lados, en forma de “T” invertida.
En las tumbas de
los cementerios mencionados solo fueron hallados algunos dientes humanos.
También, encontraron tierra oscura o ceniza y manchas de tierra carbonizada.
Debido a que algunos ladrones de tumbas dijeron que al robar no hallaron restos
se cree que los Vicús cremaban a sus muertos antes y fuera de los entierros en
las tumbas.
A Galindo y su
equipo les parece que, en el aspecto funerario, Vicús pareció seguir el patrón
Paracas, con algunas diferencias: mayor diversificación de estructuras
subterráneas con mayor profundidad y, sobre todo, la práctica de la
cremación, siempre con la idea primigenia de volver al vientre de la
Pachamama, pero con un nuevo pensamiento religioso de la población.
XXII. FOLDER DE IMÁGENES DE VICÚS
Gráfico 1 – Ubicación geográfica
Foto 1. Cerámica Vicús
Foto 2. Cerámica Vicus antropomorfa.
Foto 3. Vestigios Vicus de orfebrería de Oro (Galindo y su equipo)